Perplejidad

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A veces uno tiene la impresión (subjetiva por supuesto) de que el mundo, según que días, gira en el sentido contrario de las agujas del reloj, gira como le viene en gana, sin orden ni concierto, y descarrila alegre de su órbita segura y razonable para embarcarse en la nave de los locos, al albur de los vientos, dando piruetas y levantando olas.
¿Será este el famoso mundo al revés, donde arriba es abajo, la derecha queda a la izquierda, o donde el acierto se estima error y viceversa?

En este mundo al revés lo “normal” debe ser -para los que así lo han decidido- que la Dirección de RRHH del SESCAM sea merecedora de un premio en reconocimiento de su labor. Nos gustaría alegrarnos alegremente de tal noticia por recaer en un servicio en el que uno labora, pero, sinceramente, no podemos. Y como uno otros, de hecho bastantes, en los que la noticia ha causado perplejidad. Y es que ¿qué se ha premiado? ¿una buena gestión de los recursos humanos? ¿y en que consiste que esa gestión se califique como buena? ¿de que estamos hablando? ¿hablamos solo de recursos “humanos” como objeto aislado de estudio? ¿tiene ello algo que ver -pues hablamos de gestión sanitaria- con la asistencia en si, con quien la recibe y con quién la presta (que recurso humano es)?

Y pregunto desde mi perplejidad profana y compartida:
¿A quién han preguntado los calificadores? ¿A los recursos humanos, sujetos pasivos de la gestión premiada? ¿A las tablas de Excel que corren veloces y asépticas de despacho en despacho pero sin pisar la calle? ¿A las graficas bien perfiladas y elegantes? ¿A las estadísticas redondas o cuadradas con escuadra y cartabón? ¿Será que el mundo digital de los “recursos” y el analógico de los “humanos” no coinciden y habitan universos paralelos?

Conviene decir que la noticia del premio ha sonado a chiste (aunque de  poca risa) en un amplio sector de recursos humanos del SESCAM. Pregunten, por ejemplo, a los 900 profesionales PEAC de la atención primaria del SESCAM, si la gestión que padecen es brillante o deprimente, inclusiva o excluyente, eficaz o nefasta, ordenada o caótica. Pregunten si les da la vida (la poca y maltrecha que les queda como trabajadores nocturnos) para tanto juzgado como tienen que frecuentar en reclamación de sus derechos naturales (entre otros el reconocimiento de esa nocturnidad) y de una mínima dignidad laboral. ¿Puede merecer premio una Dirección que a unos trabajadores, médicos y enfermeros, que cumplen todas las definiciones legales, habidas y por haber, de “trabajador nocturno”, le da la real gana de no reconocerlo?
Y más allá del colectivo PEAC, pregunten a otros profesionales, aunque basta registrar las manifestaciones públicas de unos y otros para apreciar el grado de malestar con la gestión premiada.

Señalemos, por concretar,  algunas líneas principales de gestión que no consideramos merecedoras de aplauso y menos de premio, más bien de amonestación y multa:
Refirámonos ya desde el principio a la atención primaria, como base de todo sistema sanitario, y cuya quiebra y desnaturalización parece evidente, más centrada (o descentrada) en la caza de la guardia selecta y su falsa libranza (descanso si, libranza no) que en la atención de la consulta y la familia. ¡Ay la medicina de familia!

Tantas “falsas” libranzas (posguardia) se producen como consultas se cierran. Se trata -nuestra atención primaria- de un modelo de “peonadas”, y en este modelo nefasto, desviado de los preceptos legales y de los imperativos de jurisprudencia desde el año 2008, a contrapié de cualquier eficacia asistencial o sensatez gestora, hay que buscar las causas fundamentales y fundadoras del “malestar de la atención primaria”. Una atención primaria volcada a la captación de guardias y a la explotación de la falsa libranza posguardia, que en puridad legal es un descanso, pero que irregularmente se retribuye como tiempo trabajado, sin trabajarse ¿Consecuencias?, las esperables y lógicas: consultas cerradas, listas de espera, saturación de los servicios de urgencias en reclamación de una asistencia que no se presta donde corresponde, pues ese “donde” (la consulta del médico de cabecera) asistencialmente está cerrado pero retributivamente se considera abierto. Mundo digital y mundo analógico. Mundo virtual (dónde si se cobra) y mundo real (dónde lo cobrado no se trabaja). Sin duda gestión brillante para nota y premio.

Baste un botón de muestra:

En la gerencia de atención primaria de Guadalajara, y referido a un solo semestre (1º de 2017), se computaron y se abonaron como trabajadas (virtualmente) 65.000 horas de consulta que en la vida real no fueron trabajadas. Solo se trabajaron en la imaginación, pero se cobraron efectivamente. Hagan extensivo este vicio de gestión o fraude de jornada a los sucesivos semestres desde el año 2008 hasta el presente en que se mantiene, y multipliquen por el resto de gerencias de atención primaria del SESCAM. ¿Puede extrañar la quiebra y desnaturalización de la atención primaria?

También debe merecer premio –según los calificadores- que nuestra gestión premiada haya buscado como apretar más las tuercas de la indignidad laboral como tapadera y solución “in extremis” del modelo viciado antes descrito. Más fácil y loable sería corregir el vicio.

La indignidad laboral, aplicada sin escrúpulos ni reparos, cuyo prototipo en el pasado fueron los “refuerzos” (motivo de vergüenza ante Europa) y hoy lo son los profesionales PEAC, es el mejor lubricante de la gestión incompetente. Sin indignidad laboral y profesionales estafados no podría mantenerse el actual modelo viciado e ilegal. Hablamos pues de la cara oculta de la luna, de los entresijos menos visibles del Leviatán, los que no conviene que aparezcan en la foto ni comparezcan en la entrega de premios.

Los profesionales PEAC (médicos y enfermeros) son objeto de una auténtica discriminación de “genero” desde el año 2005. Esta gestión premiada ha mantenido en el ámbito del SESCAM la antigua discriminación entre el “genero” PEAC y el “genero” EAP, dando curso libre a una desigualdad de trato (maltrato para los primeros) en todos los órdenes retributivos y laborales, discriminación que se produce entre profesionales con igual categoría profesional e igual rango académico, y que básicamente realizan una misma asistencia. Si bien la distinción de puestos (PEAC versus EAP) responde a las necesidades reales y la dinámica asistencial, el maltrato (retributivo y laboral) de los primeros no es de recibo ni resulta comprensible porque incluso realizan su trabajo en condiciones más penosas (nocturnidad, festividad, desconciliación familiar….)

Últimamente la Dirección premiada se ha embarcado en la creación de una “nueva” figura laboral, destilación del maltrato laboral y quintaesencia de todos los disparates: el ya famoso y contagioso “chico para todo”. Se ve que estos gestores no tienen ideas propias y únicamente se copian y contagian las peores y más perniciosas. Luego se aplauden y se premian entre ellos.

Ante la barrera interpuesta por algunos sindicatos entre esa mala intención (crear un “esclavo de cabecera”) y sus señaladas víctimas (los PEAC), los gestores premiados han tenido que improvisar, y así han dado luz verde, casi de incógnito, a unos contratos ¿de 8 meses? para hacer de un profesional un comodín en un juego digital de quita y pon, de trae y lleva, al que se supone carente de cualquier derecho a vida privada y familiar, y aún a vida fisiológica de ser humano, pero elástico y dócil. Se excusan diciendo que la firma del contrato es voluntaria, como la que se supone el doctor Fausto concedió a Mefistófeles, intermediario del maligno. Claro que aquello era la edad media y esto la posmodernidad. En resumen todo un logro. Para premio y nota.

Ocurre que a pesar de la elasticidad hay imposibles físicos y ni siquiera el “chico para todo” o esclavo de cabecera (al servicio de los médicos de cabecera que libran posguardia tantas veces como les viene en gana), puede estar en dos sitios al mismo tiempo. Excelsos coordinadores programan los turnos como si “si” fuera posible ese imposible aunque saben de sobra que lo que no puede ser no puede ser. No importa. Los coordinadores como los gestores habitan el mundo metafísico de los dígitos. Pueden imaginarse la “coordinación” que de ahí resulte, ya que si el mundo digital de la coordinación coincide con el mundo real de los trabajadores y sus turnos, será de chiripa. No nos extrañe pues que una consulta se cierre sin avisar (ni a pacientes ni a profesionales) porque el “chicho para todo” además de humano está sujeto a las leyes de la física, y si está allí no puede estar acá. No nos extrañe tampoco -por el mismo motivo- que nadie se presente a hacer el relevo de una guardia a un profesional agotado tras un turno de 17 o 24 horas, si consideramos que los que coordinan descoordinan y los vicios y errores se premian. No hay nada más moderno que un esclavo de cabecera.

Para su desgracia, los profesionales PEAC son también prototipo (y pasamos a otro motivo de premio) de los “interinos en fraude de Ley”, utilizados y estafados durante décadas por las administraciones públicas españolas, en su caso desde el año 2005, aunque la estafa y el fraude empieza antes, cuando eran refuerzos.

¿También hacer la vista gorda ante el fraude de los interinos merece premio? ¿Será la actitud de don Tancredo –no mirar los problemas para no verlos- la más virtuosa, loable y premiada? El mundo al revés. ¿Buscar, impelidos por los tribunales europeos –después de la estafa consumada- una solución “normal” vía OPE a una situación “anormal” de estafa consumada, no es bastante anormal? ¿Aquí no ha pasado nada?

Y ya que hablamos de interinos, digamos que los derechos que los tribunales europeos y españoles reconocen a estos profesionales (estafados), verbigracia el cobro de la carrera profesional, la dirección premiada se los pasa por el forro. De ahí el premio.

Más preocupante, y aquí solo cabe una indignación absoluta, es la alta frecuencia de los episodios de violencia contra sanitarios por los que nuestro servicio es demasiado a menudo noticia a nivel nacional. Solo en los últimos meses varios profesionales PEAC (saturados en su trabajo por los vicios antes señalados) han sido víctimas de violencia extrema, que en el último caso ha colocado al profesional agredido en una situación de extrema gravedad con riesgo para su vida.

En un anterior episodio de violencia contra profesionales PEAC en el PAC de El Casar los dispositivos de seguridad (ej.: botón del pánico) no funcionaban, ya que el mantenimiento de lo estropeado brilla por su ausencia.

Celadores o seguridad privada prácticamente no existe en ningún centro de salud, pero si en los despachos. Todo ello sin duda debe ser motivo de premio.

A nosotros solo nos queda la perplejidad y la denuncia.

 

 

 

 

 

 

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Una Atención primaria en caída libre

Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM)

 

 

Recuperadas las riendas de la atención primaria de nuestra sanidad (SESCAM) por la administración del PSOE, lo cierto es que las cosas no solo no han mejorado sino que se ha tomado el camino más rápido al desastre. El efecto Podemos de momento no se nota ni siquiera un poco.

Nada de esto puede sorprendernos una vez que los despachos han sido ocupados por gestores que ya llevaron a nuestra atención primaria a la quiebra, asistencial y económica, en una etapa anterior gracias a un modelo organizativo obsoleto y fracasado. Carentes de ideas nuevas estos gestores, ya conocidos, han vuelto ha reintroducir su modelo tóxico en nuestra atención primaria, que es el nivel fundamental donde todo sistema sanitario se pierde o  se salva, y las consecuencias no se han hecho esperar. No habrá profesional responsable que niegue que nuestra atención primaria está hecha unos zorros y en caída libre, perdidos sus objetivos y desnaturalizada su función.

La razón de todo esto hay que buscarla en un hecho cuyo solo enunciado sorprende: el nuestro es el único ámbito laboral donde se promueve el acúmulo de horas extras y complementarias (guardias) con el único fin de incumplir la jornada legal y ordinaria (de consulta), con el agravante de que cuántas más horas extras se acumulan más jornada de consulta se incumple (faltando a la legalidad de las jornadas), más consultas se cierran, más crecen las listas de espera, y más dinero se derrocha o se malversa. En definitiva es un sistema de “peonadas” inspirado por intereses muy estrechos y poco claros, que ya nos llevó al desastre en la anterior etapa socialista.

Cuando se pregunta a los gestores por qué se mantiene este modelo contrario al interés general, la única respuesta que se obtiene, nada razonada ni razonable, es que ese es “su modelo”. Es decir, están instalados en una actitud irracional que ellos sabrán a que intereses responden, pero que desde luego no son los de los pacientes ni los de la mayoría de los profesionales, ni por supuesto los de la medicina de familia.

Está comprobado que dicho modelo ya ensayado hasta la saciedad y fracasado una y otra vez, favorece la precariedad laboral, al requerir una figura laboral (la del correturnos o chico para todo) no homologable en Europa y que debería darnos vergüenza a todos, pero sobre todo a los sindicatos que la permiten. Y está comprobado también que dicho modelo (su modelo) es una fábrica de listas de espera, que lleva a la insatisfacción del paciente que ve rota la relación con su médico de referencia y por tanto la continuidad asistencial, a lo que acabe añadir el derroche y el mal uso del dinero público que más pronto que tarde lleva a la quiebra y a las medidas radicales que todo hundimiento económico conlleva: recortes en medicación, material y prestaciones, despido de profesionales, etc. En resumen, algo que ya vimos en la anterior etapa de esta Administración del PSOE.

Lo que hoy día vemos, gracias a ese modelo organizativo tóxico, es un paciente que satura los servicios de urgencias (extra hospitalarios y hospitalarios) al ver bloqueado el acceso a su consulta ordinaria por las listas de espera. Un paciente en el que la continuidad asistencial está rota, atendido en cada ocasión por un profesional distinto, que llega a desconocer en muchos casos quien es su médico  de  cabecera, en el que la educación sanitaria no incide y por ello hace uso indebido de los servicios (o por exceso o por defecto), o por desconocimiento o por hartazgo. Nunca hemos visto a los pacientes más abandonados que en el momento presente.

Un grupo de profesionales, poco responsables, cómodamente instalados en este sistema de “peonadas” y en el incumplimiento anexo de su jornada legal (al final los cascotes también caen sobre ellos), que en vez de reclamar un modelo más eficaz y ajustado a la legalidad (el cumplimiento de la jornada legal que se cobra es un imperativo) piden a voz en grito un esclavo de cabecera, un chico para todo, un becario para el cortijo que tape los rotos de ese modelo fraudulento y que les permita mantener “su modelo”, que es el mismo modelo de sus colegas de los despachos de gestión. Todo queda en casa.

Un ejemplo de lo que es el íntimo engranaje de este modelo perverso es ver a unos profesionales de los servicios de urgencias saturados y escasos, que no dan más de sí, quemando su salud a marchas forzadas en cada jornada de trabajo, asistiendo no solo urgencias que sería lo correcto, sino bloqueados en su acción más necesaria y urgente por una demanda asistencial ordinaria que no se atiende en su lugar natural: la consulta del médico de cabecera, y que es una demanda que llena las salas de espera de los servicios de urgencias.

Y como contrapunto a este despropósito organizativo y asistencial, vemos a unos profesionales de consulta a los que les fallan cada día gran número de citas programadas, que no saben qué hacer con ese tiempo muerto de las citas fallidas (cada vez más numerosas), aunque si saben la razón de todo ello: todos esos pacientes que no acuden a su cita ya se pasaron antes por un servicio de urgencias para salvar las listas de espera inasumibles que se les ofrecen.

Un modelo sin pies ni cabeza, destinado al fracaso y a nuestro juicio (juicio fundamentado en jurisprudencia firme del Tribunal Supremo) ilegal.
Ante esta situación vergonzosa el efecto PODEMOS de momento no aparece por ningún lado.

Actualmente hay todo un despliegue de propaganda política y autobombo sobre nuestra sanidad. Lo que no se dice es que es un modelo diseñado para acumular peonadas (guardias) incumpliendo la jornada ordinaria y legal de consulta. Lo que no se dice es que es un modelo para que una parte de los profesionales acumulen retribuciones (las de las guardias que se coleccionan y la de la jornada ordinaria que se incumple) muchas veces a costa de las retribuciones legales y presupuestadas de otros profesionales, como los de atención continuada (PEAC), y desde luego en contra del interés del paciente y de la eficacia del servicio.

El SESCAM se llena la boca con la creación de nuevas plazas. Lo cierto es que prepara un ERE masivo (con la colaboración de algunos sindicatos) de profesionales experimentados, interinos a los que se ha utilizado y explotado, y de los que se ha abusado en fraude de ley durante décadas, al camuflar el puesto “estructural” que ocupan como puesto ‘temporal”, y al no darles la oportunidad de consolidar su plaza en el plazo legal que marca la Ley. En esta estafa es la propia Administración la que ha incumplido su propia legislación.

Un puesto de trabajo que se ocupa ininterrumpidamente durante 15-20-30 años no es un puesto temporal, es un puesto estructural, pero al camuflarlo como temporal, mediante un fraude, sale más barato. Este fraude comprobado y dictaminado como tal por la justicia europea, es el motivo de las prisas repentinas para convocar OPEs, pero antes hay que solucionar el problema que ha creado dicho fraude del que han sido víctimas los interinos estafados. No pueden ser los propios interinos estafados los que paguen los platos rotos mediante un ERE masivo cuya única finalidad no es crear plazas sino cambiar a las personas de esas plazas para ahorrarse el pago de unos derechos adquiridos legítimamente (trienios, carrera profesional…).

La expulsión al paro de estos interinos longevos, algunos en la última etapa de su vida laboral, víctimas de un fraude de ley, será una vergüenza permanente que recaerá sobre los sindicatos y la Administración (PSOE) que la ejecuten. Algo parecido a lo que ocurrió con la manipulación forzada e impuesta desde fuera del artículo 135 de nuestra Constitución sin contar con el refrendo de los ciudadanos.

El SESCAM se llena la boca con la mejora de las condiciones laborales y retributivas de los profesionales sanitarios. En cuanto al personal de atención continuada (PEAC), fundamental para nuestra atención primaria, no hay ninguna mejora desde su origen (año 2005), al contrario siguen casi en las mismas condiciones penosas que en la etapa en que eran refuerzos y una vergüenza laboral ante Europa.
Al incrementar la retribución de las guardias al personal de consulta (y no su jornada ordinaria) promueven y dopan el modelo ineficaz, tóxico y fraudulento antes descrito, favoreciendo que el EAP incumpla su jornada legal de consulta (aumentando las listas de espera) para acumular guardias y horas extras (peonadas). Echan gasolina al fuego.
Al permitir y premiar ese incumplimiento de la jornada legal (establecido como incumplimiento por jurisprudencia firme del Tribunal Supremo) están cometiendo un fraude y ocultando la necesidad de los puestos de trabajo que ese fraude camufla, que son puestos de atención continuada.

Nada nuevo bajo el sol.

Y al final lo que se produjo fue la quiebra.

 

Involución

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A veces la democracia parece resucitar, aunque tal y como Nietzsche dijo de Dios, todo parece indicar que ha muerto definitivamente.

No deja de ser triste y deprimente que este instrumento clásico de la vida civilizada¸ haya caído con la facilidad e indiferencia de los que se rinden al primer embate. Aunque quizás esto solo indica que los enemigos que la han derrotado y sometido se encontraban en sus mismas filas y entre sus mismos defensores.

Quizás aquella muerte divina anunciada por el filósofo teutón, como metáfora de todo lo que la Historia dejaba atrás al comenzar el siglo XX, prometía larga vida a la democracia, además de otros avances en el orden cultural y social, confiados en que siempre la flecha del tiempo volaría a partir de entonces en el sentido ascendente del “progreso” marcado por los filósofos de la Ilustración, y que este progreso era imparable e inevitable. Sin embargo  todo eso hoy se ha ido al garete. La Historia se ha detenido para dar marcha atrás, la democracia ha muerto de muerte repentina, y quien ha resucitado ha sido Dios bajo una de sus múltiples formas: la del dios “mercado”, que como todo dios que se precie necesita de una Iglesia y de un catecismo, de una casta sacerdotal y de un rebaño de borregos.

Como la democracia es incompatible con los rebaños de borregos y con los pastores iluminados, ha habido que escoger entre una cosa o la otra: entre la religión del dios mercado o la democracia civil y laica. Como era de esperar, los que siempre se presentan voluntarios a pastores de cualquier creencia infalible fiados en sus altos méritos y acendrada fe, no han tenido la más mínima duda: han escogido al dios mercado y el culto de su fe única, fértil en mordidas y ofrendas, dejando que la democracia se pudra y se vaya por el desagüe, o como suele decirse desde esas alturas hiperbóreas ¡que se joda! de la misma manera que ya se joden los parados, los pensionistas, los trabajadores explotados y los interinos estafados por un fraude de ley, además de las mujeres discriminadas por el mero hecho de serlo.

Estos días la democracia pareció resucitar en España por breves momentos cuando fue capaz de expulsar del gobierno a un partido eficazmente organizado para el delito y el robo (según ha quedado probado), y sin embargo enseguida se hizo evidente que todo era un espejismo, una falsa fiesta, y que el haberse tardado tanto tiempo en recuperar una mínima dignidad como país al librarse de esa vergüenza y esa lacra, no era casual ni sin motivo. El nuevo gobierno asumía con estupefaciente facilidad, incluso antes de constituirse, los “presupuestos” del gobierno cadáver y del partido corrupto. Era el parto de los montes: tras la tardanza en reaccionar ante la vergüenza se asumía la herencia envenenada de ese gobierno: unos presupuestos de los recortes consecuencia de la corrupción triunfante.

Que fueran los presupuestos del gobierno cadáver y del partido delincuente tiene su lógica porque Rajoy no era más que un títere sin vida propia en manos de los bancos alemanes  y su principal operaria: Ángela Merkel, la nueva señora feudal de esta Europa pre-moderna, en la que importa poco que los gobiernos de las colonias estén controlados por partidos corruptos si obedecen dócilmente las órdenes del amo o ama.

El tancredismo de Rajoy, esa sosería aparentemente sabia gracias a la cual todo se ha ido pudriendo, indiferente a lo que no fueran las órdenes de la señora, se explica por esta cadena de mando, que también actuó con eficaz imperio en tiempos del sumiso Zapatero.

Que sean también los presupuestos de Pedro Sánchez, que los asume con igual obediencia, no nos sorprende demasiado, porque tanto Rajoy como Sánchez se limitan a obedecer órdenes, no de los ciudadanos españoles sino de los bancos alemanes y sus consejos de gestión. Son los mismos poderes para los que la democracia en Grecia o en Italia está de más y es un aparato inútil, dejando claro que los dueños de esos países son ellos.

A este estado de cosas puede llamársele involución o posmodernidad, yo prefiero llamarlo involución. A la reacción contra todo esto puede llamársele populismo, pero el hacerlo con esa insistencia obsesiva y con esa falta necia e interesada de matices, es otra forma de tomarnos por tontos y ellos de pasarse de listos. No llegan a tanto, porque de hecho muchos de esos listos acaban en la cárcel con una torpeza que deja en muy mal lugar a la “elite” sabia.

Cuando cayó el muro de Berlín se produjo una explosión de euforia civil pensando que a partir de entonces la democracia y los derechos del hombre tenían la vía expedita para su globalización. Sin embargo se comprobó enseguida que se levantaban nuevos muros y más altos, esta vez dentro de cada sociedad,  seccionando de raíz cualquier vínculo o solidaridad entre los ciudadanos en un nuevo diseño atomizado y disolvente más propio de bestias salvajes que de hombres civilizados.

Que Pedro Sánchez se saque de la manga un “alto comisionado para la pobreza infantil” mientras dice si bwana a los presupuestos salvajes de Ángela Merkel y los bancos alemanes, es una broma tétrica. Nadie apaga fuegos con una sumisión completa y absoluta a los incendiarios.

Inauguramos el “no cambio”, y gracias al “nuevo” gobierno se avecinan grandes revoluciones tremendas que tienen aterrorizada a media Europa. Es broma.

 

El golpe metafísico

Europa de las personas

El mercado no tiene quien le escriba, claro que tampoco le importa. Pasa de los ciudadanos escribientes y en general de todos los ciudadanos. Pero sobre todo pasa de los ciudadanos votantes, que son los peores.
El mercado vive su vida autónoma, volátil y virtual, muy alejada del rumor de la calle, donde se vierte, como la sangre en las arterias, el auténtico latido de los hogares, un concepto que el mercado desconoce.

Puede que esos hogares vivan en un ritmo perpetuo de taquicardia, de desesperanza, de angustia. Qué más da. Esos latidos no llegan a su palacio de invierno, que flota inane en una balsa de bilis negra y helada, una fábrica de melancolía exacta, a salvo de cualquier emoción remotamente humana.

En el centro de su gran telaraña solo emite órdenes certeras y criminales, pero no recibe las vibraciones de sus víctimas. La matanza ocurre en otro barrio.

Así visto podríamos pensar –para aflojar el desconcierto que nos atenaza- que el mercado es un ente metafísico, cristalino e infalible, que no sufre ni padece, sin ninguna responsabilidad moral ni plena consciencia de sus actos. Sin embargo, si aplicamos una lente más potente a los entresijos de este engranaje, aparentemente perfecto y automático, distante y frío, veremos unos hombrecillos de carne y hueso, que se mueven por allí debajo, o por allí arriba, que se tiran pedos y eructan después de cada mariscada: son los tecnócratas, los hombres perfectos, los hombres “neutrales”, los humildes operarios de los políticos corruptos.

¿Por qué los políticos corruptos y grandes delincuentes son los principales patrocinadores del neoliberalismo? es una incógnita a despejar.
¿Por qué el neoliberalismo es la “política” “económica” única y sectaria, extremista y radical, que ha escogido Europa para su suicidio en diferido? es otra incógnita a despejar.

Una hipótesis plausible como respuesta combinada y concurrente a ambas incógnitas es que en realidad son los políticos corruptos y grandes delincuentes los que más peso han tenido en la fundación de “esta” Europa última y póstuma, giro radical y extremista respecto a la que conocíamos previamente, brillante y plena de historia, hasta que la Historia se acabó. Y que a esos políticos, ni Europa ni la democracia les importan seriamente, porque su reino no es de este mundo. Ellos habitan en el plano metafísico del mercado, bien como grandes y exclusivos beneficiarios, bien como humildes operarios tecnócratas bien pagados.

Siendo todo ello grave, lo más preocupante es la rapidez y facilidad con que la democracia ha sido secuestrada y conculcada en esta Europa nuestra -madre de la criatura- por ese mercado de los delincuentes de nuevo cuño.
Si el voto democrático es del gusto del mercado (delincuente), es un voto responsable y se da por bueno. Si el voto democrático contradice la política única del mercado delincuente, es un voto populista y se anula la votación.
Se nombra un tecnócrata neutral y se continúa con la política “neutral” y delincuente que impone el mercado.
Esto es lo que ha vuelto a ocurrir -una vez más- en Italia, como ya ocurrió en Grecia.

Se habla estos días de golpe de Estado de Europa en Italia, de golpe de Estado financiero, de golpe de Estado del mercado.
Se dice que el mercado ha impuesto un tecnócrata (del FMI) contra el resultado del voto popular. Se dice que este tecnócrata solo es apoyado por el partido que ha perdido las elecciones. El mismo se describe como tecnócrata, neutral, y perfecto, una solución extraña a nuestros hábitos democráticos, sí, pero una solución obligada y de urgencia hasta que los votantes italianos aprendan a votar según dicta la santa madre iglesia del mercado.

Otrosí se dice:
“Italia no es una democracia, no se respeta el voto popular. Los poderes fuertes quieren una Italia esclava, pobre y precaria”.
“Inútil que se vote en Italia. Los gobiernos los deciden los lobbies financieros”.
“Es un golpe de Estado financiero”, titula un diario, que añade: “se ha arrojado a la basura el voto de 17 millones de italianos”.

Cuando la estafa financiera global se camufló de crisis se dijo que había que refundar el capitalismo. Un cuento para infantes propalado por los políticos corruptos de la cosa.
Cuando el Brexit dio el primer portazo al invento se dijo que había que refundar Europa. Un cuento para incautos propalado por los tecnócratas fieles de la casa.

No son los maoístas de antaño, libro rojo en ristre, los que quieren imponer un Estado totalitario. Son los (neo) liberales de hogaño, llenos de furor apologético y delitos que proteger, los que lo están haciendo.

Entre tanto, la prohibición de la democracia, reacia aceptar el delito como sistema, ha entrado en el ámbito de la normalidad y demasiados callan.

 

 

Actualizando el chiste

http://lacronicadelpajarito.com/blog/lorenzosentenac/2018/05/actualizando-chiste

Dhafer Youssef

Dhafer Youssef – Mezcla de almas y sombras (a Shiraz) – Réquiem de aves

https://www.youtube.com/watch?v=Jw1Y3t1vtzI

Dhafer Youssef- Blending Souls & Shades (to Shiraz) – Birds Requiem

https://www.youtube.com/watch?v=Jw1Y3t1vtzI

Dhafer Youssef – Soupir Eternel

https://www.youtube.com/watch?v=eJwSZIajEvI

 

Inventando la pólvora

Dangerously playing with firecrackers

 

Cuando viejos gestores (conocidos) sacan “nuevas” instrucciones de gestión, podemos asegurar que de “nuevas” tendrán poco y dar por hecho que arrastrarán consigo más de una telaraña.

Algo de esto es lo que ha ocurrido con las Instrucciones que la gerencia de atención primaria de Toledo sacó recientemente para la elaboración del Plan funcional de Atención Continuada (PFAC), que solo son un salto hacia atrás después un tímido intento de la anterior Administración para poner algo de orden en el cortijo “autónomo” de los EAP, en el cachondeo (también autónomo y libérrimo) de las libranzas posguardia, y en la necesaria -aunque incumplida- rotación de turnos.

De nuevo -y es una vuelta “progresista” al pasado- prima el modelo de cortijo que se contrapone a la eficacia asistencial, al interés del ciudadano, y lo que es más grave, a la legalidad. Es sabido que eso de la “legalidad”, en nuestra Administración pública, no pasa de mera figura retórica.

Cuando se dice en dichas Instrucciones que el personal PEAC hará “preferentemente” las guardias de fines de semana y festivos, no solo se está dando un golpe de Estado a lo Puigdemont (por utilizar la jerga oficial) a la normativa del propio SESCAM (Decreto PEAC) donde tal cosa no aparece por ningún sitio, y al Decreto 137/1984 donde se ordena un calendario rotatorio durante todos los días de semana, sino que queda muy claro (negro sobre blanco) que el cumplimiento de las jornadas de unos (EAP) y el respeto de los descansos de otros (PEAC), a pesar de ser imperativos legales, les importa a esos gestores menos que nada, que es lo mismo que decir que los imperativos de salud laboral y de conciliación familiar, depende de para quién, y no son iguales -a pesar de la igualdad ante la ley-para todos los trabajadores de la plantilla. De manera que como resumen o epitome de dicha gestión (retrógrada) de una Administración que se dice progresista, cabe concluir que atender a la eficacia asistencial, a la salud laboral, o al interés público, nunca se les ha pasado -ni antes ni ahora- por la cabeza, ni está entre sus objetivos.

Como dichos viejos gestores ya llevaron en su día a nuestra atención primaria al desastre (inolvidable logro), podemos vaticinar sin mucho riesgo de error, que de nuevo nos llevan paso a pasito al mismo sitio.

Primero crean el problema (incumplimientos de jornada, falsas libranzas posguardia) y luego buscan soluciones extravagantes para camuflarlo.

Y la pregunta es: ¿Cómo es posible que gestores de la atención primaria que ya fracasaron en su día vuelvan a ocupar hoy los mismos o parecidos despachos?

Interinos: el fraude y la Ley

Interinos usar y tirar

 

En uno de los primeros párrafos del ensayo de Manuel Rivas “Contra todo esto”, se lee:

“El primer paso para detectar una injusticia es que comparezca el sentido de la vergüenza. Es lo que va a hacerla visible como injusticia. Hay un sensor muy especial que transforma ese golpe óptico de la vergüenza en partícula de conciencia. Ese desequilibrio eficaz que Víctor Hugo vislumbró como <<la posibilidad de una lágrima en los ojos de la ley>>, en una de esas épocas miserables, distópicas, en que la tarea de la verdadera justicia no es cumplir la ley, sino liberarla de ella misma”.

En ocasiones -y no pocas- la Ley es muy suya, entre otras cosas porque no atiende a razones, aunque estas sean muy justas y evidentes. Y es que la ley es una cosa, y la justicia otra muy distinta.

La Ley a veces padece de inercia mecánica, una suerte de esclerosis que la vuelve rígida y ciega.
Que sea ciega se considera una virtud, pero esa ceguera se refería sin duda a una prevención contra el sesgo que podía introducir en sus decisiones el poder político o económico de los implicados, no al contexto que podía explicar la justicia o injusticia del caso.

A veces es difícil saber en qué encrucijada del camino se pierden de vista la ley y la justicia. Más triste es -y esos casos no son raros- cuando nunca llegan a coincidir, es decir cuando la ley y la justicia recorren caminos paralelos que nunca convergen, Estados fracasados en que la Ley es instrumento de la injusticia.

Incluso en aquellos casos en que la Ley aspira al mismo fin que la justicia, ocurre en ocasiones que se embarulla en tales vericuetos “legales” que si bien cumple con la letra, traiciona el espíritu.
Por ejemplo, el hecho de que Europa incorporara a sus tratados el capitalismo salvaje del neoliberalismo como pensamiento único y oficial, puede que sea legal pero carece de justicia, o incluso de sensatez. El desorden actual procede de aquella insensatez, ni corregida ni metabolizada.

Caso ya notable y superlativo de esta esquizofrenia entre la legalidad y la justicia es el fraude de Ley del que han sido víctimas durante años los interinos de los servicios públicos españoles, al no ofrecerles -a veces durante décadas- la Administración española ninguna oportunidad de consolidar su puesto de trabajo, faltando así la Administración Pública a su propia Ley.
Es por ello que asistimos a la paradoja según la cual los sindicatos que firmaron recientemente un pacto vergonzante con Montoro para dar carpetazo a este asunto (extendiendo un tupido velo sobre dicho fraude), se declaran hoy guardianes de la legalidad y sus esencias, cuando hasta ayer mismo fueron consentidores de la estafa, Europa dixit.
He aquí otro vericueto legal por el que el respeto mecánico y a destiempo de la ley (ahora sí, pero no antes) consuma la injusticia.

Con indudable sentido común, los interinos estafados reclaman que antes de acometer (con fraudulento retraso) el cumplimiento de la legalidad vía OPE (ahora sí, pero no antes), habrá que dar una respuesta al fraude que le precede y a la situación que ha creado, no solo legal, sino humana y laboral, la cual afecta a miles de trabajadores, interinos longevos que tendrán evidentes dificultades para recolocarse o rehacer sus vidas en caso de cese. Algunos se han jubilado ya como interinos estafados. ¿Quién les indemniza?

Es de cajón.
Si en un silogismo que intenta llegar a una conclusión lógica nos saltamos una de las proposiciones, la inferencia no tiene ni pies ni cabeza y queda coja.
Cuando los sindicatos firmantes del pacto sobre los interinos (un ERE masivo para ahorrar al gobierno de Rajoy gastos en derechos legalmente adquiridos durante toda una vida laboral) excusan su actitud en el cumplimiento de la legalidad, se dejan en la sombra y fuera de foco (deliberadamente) el fraude de ley del que fueron víctimas, a veces durante toda su vida laboral, esos interinos de los servicios públicos. Escamotean de forma torticera una proposición a su silogismo, y este se cae de culo. Esto equivale a sustraer de un plato de la balanza de la Ley un hecho que pesa mucho: el fraude del que han sido víctimas esos interinos.

Uno de los eslóganes que manejarán las plataformas de interinos (en este como en otros casos, las plataformas de afectados están sustituyendo a los sindicatos, a los políticos, y a otras “Instituciones” que se están manifestando como inoperantes) en sus concentraciones previstas para el 17 de mayo será: “Primero soluciones, luego oposiciones”. Recuperan así una de las proposiciones escamoteadas del silogismo incompleto, que los sindicatos y la Administración recortan torticeramente y contra toda justicia. Es decir, hay un fraude pendiente de resolver, y no hay otra forma de hacerlo que mediante el reconocimiento del derecho y la realidad de los estafados. Son reales, no son un espejismo. Cómo son reales los pensionistas y son reales las mujeres que reclaman sus derechos, por mucho que las Instituciones (incluidos sindicatos) vivan una vida paralela y autista.
Con más razón cuando en esos meandros que la ley encierra en su seno, no solo son transitables los que cumplen la letra matando la justicia, sino otros que conjugan el espíritu con la letra y hacen coincidir la legalidad con la justicia. Nos referimos a la transitoria cuarta del Estatuto Básico del empleado público, por ejemplo. Véase TREBEP artículo 61.6 y 61.7 que demuestra que si se quiere y hay intención, la legalidad también puede ser justa, además de legal.

La aspiración de toda legalidad debe ser la justicia, y si no tiene en cuenta el contexto -que en el presente caso es un fraude prolongado al que no se ha dado ninguna respuesta- ya no lo es. No basta con decir voy a consolidar “plazas” porque en este caso precede un fraude a las “personas”, a las que se trata como simples “objetos” de usar  y tirar, pero que sin embargo no son kleenex sino ciudadanos con derechos, al menos en Europa, de la que dicen formamos parte.

Hay que consolidar a los interinos estafados que ocupan esas plazas, falsamente eventuales, estructurales desde hace 10-20-25 años, y sacar  “plazas” nuevas. Esa es la respuesta justa al fraude de los interinos y a la “crisis”. Nuevas plazas que se necesitan como agua de mayo. Es hora de recuperar lo perdido en aquella otra estafa global que llamaron crisis.

Con toda razón y contra la propaganda oficial de camuflaje, los interinos estafados denuncian que estamos ante una “falsa oferta de creación de empleo”. Los puestos ya existen y hay trabajadores en ellos, en ocasiones desde hace 10-20-25 años. “No se crea empleo, se cambian personas”. Sale más barato consumar la estafa y no reconocer los derechos legítimamente adquiridos por esas “personas”, obedeciendo no a criterios de justicia, sino a una política de recortes, fruto de aquella otra estafa global.

Los pensionistas, las mujeres, los interinos (como paradigma de trabajadores estafados)… y las Instituciones: he ahí las “vidas paralelas”, cuando no divergentes, de nuestra democracia posmoderna.

En Castilla-La Mancha, como en otras capitales autonómicas, los interinos de los servicios públicos se concentrarán en Toledo, en la plaza Zocodover, el 17 de mayo, a las 18:30. Denunciando el fraude. Reclamando Justicia.

 

 

“Fiesta del trabajo”: sobra media enfermera PEAC.

 

 

Ya de entrada llama la atención que de un colectivo de 900 profesionales sanitarios (médicos y enfermeros PEAC) de nuestra atención primaria castellano-manchega, sin los cuales la atención primaria de nuestra Comunidad se iría al carajo (aún más), nadie hable y todos guarden silencio, incluidos los sindicatos, pero no solo, también los colegios profesionales. ¿Ocultación? ¿Vergüenza?

Hablo de nuestra Comunidad y del SESCAM, pero lo mismo ocurre en otras Comunidades autónomas que en este tema se han quedado a la cola, fieles a modelos obsoletos y fracasados: Extremadura, Castilla y León…

De lo que no cabe duda es que todos son sabedores de la precariedad tercermundista o decimonónica de este colectivo sanitario, el de la atención continuada de nuestros centros de salud, de sus condiciones insalubres o ilegales de trabajo, de sus retribuciones esclavistas (una enfermera PEAC de las urgencias de nuestros centros de salud, cobra por hora de trabajo -en turnos de noche y festivos- menos que la señora de la limpieza), y quizás porque saben que es el colectivo más explotado y peor tratado de la plantilla del SESCAM, para el que la legalidad no cuenta ni en muchos casos se aplica, y al que se pone al servicio, no del paciente, sino de los intereses y privilegios de otro colectivo (como si fueran sus domésticos), es por lo que todos callan. Cómo callan que con la misma categoría  y formación académica, y realizando un trabajo similar pero en condiciones más penosas, cobren la mitad que sus compañeros del EAP.
En estas condiciones, callar es preceptivo y políticamente correcto. Pero ese silencio es estentóreo. Ese silencio es un síntoma. Sin duda ese silencio lo dice todo.

Que en algunos casos estos profesionales PEAC (sanitarios que atienden urgencias) trabajen durante 65 horas seguidas o no libren ningún fin de semana del año, no conviene que se sepa. Que la gerencia de atención primaria de Toledo saque unas Instrucciones donde ordena estimar las “necesidades de profesionales PEAC”, sin mencionar el “incumplimiento de jornada del EAP” en que esa estimación se basa, no conviene que se sepa. El silogismo es muy fácil: si el EAP puede incumplir su jornada legal de trabajo (que se le retribuye) para quedarse con la jornada del PEAC (personal estatutario de la plantilla), sobran profesionales PEAC. Pero para quedarse con la jornada del PEAC, el EAP habrá incumplido su jornada legal de trabajo (fraude de jornada), cerrado su consulta y desatendido a sus pacientes (fraude asistencial), y conculcado el derecho a su jornada que tiene el personal PEAC. Eso no solo es ilegal sino que está muy feo.

No obstante, en el ámbito de los discursos altisonantes diremos que nos importa la Medicina de familia y la continuidad asistencial en que se basa, que la atención primaria es la base del sistema sanitario, etc., etc. cuando lo evidente es que hacemos todo lo que podemos para cargarnos esa “continuidad asistencial”, entre otras cosas manteniendo un modelo de distribución de atención continuada que promueve, premia, y favorece la ausencia del sanitario del EAP de su consulta.

No hay nada más chapucero que el hecho de que una Administración pública incumpla sus propias normas. Pues esto es lo que le ocurre al SESCAM, que incumple sistemáticamente con el personal PEAC las “Normas de trabajo seguro” establecidas por el Servicio de prevención de riesgos laborales, dónde se comprueba que este personal está encuadrado en las prevenciones y cuidados que se deben observar con el personal “nocturno” y dónde se ordena que tras un turno de trabajo (penoso por nocturnidad y duración en horas) descanse varios días.
En tanto en cuanto llegan los robots, los humanos de a pie trabajan pero también descansan. De lo contrario, enferman.

El SESCAM no solo incumple esas recomendaciones de salud laboral sino que practica una política de chantaje: y así, de manera discreta, advierte a algunos profesionales PEAC que si no aceptan hacer turnos de guardia de 48 horas o 65 horas seguidas, verán sus retribuciones muy menguadas, o que incluso no tendrán opción ni siquiera a su jornada ordinaria, que es su derecho estatutario. Ahora, eso sí, para acometer esas jornadas ilegales requiere al profesional PEAC para que firme un papel (mefistofélico) de consentimiento, no sea que ocurra algo. Ese es el panorama en una administración “pública”. ¡Para echarse a temblar!

Y todo ello apunta no solo a comportamientos inadmisibles en una administración “pública” sino a la no consideración o aplicación de sentencias muy claras que ya existen: sentencia nº 165 del juzgado de lo contencioso-administrativo de Badajoz; sentencia nº 185 de 8 de julio de 2013 del TSJCLM… Sentencia del TS sobre el recurso 4848/2000, o simplemente al Estatuto Marco, de cumplimiento obligado.

Cómo muchos de estos gestores de lo público saben que incumplen la legalidad y contravienen la eficacia asistencial, buscan excusas imposibles y un tanto barrocas, y sostienen que visto el caso ante un juez, que hubiera de decidir entre la legalidad o la cobertura asistencial, el juez se inclinaría por la cobertura excusando la ilegalidad. Sofisma infumable porque oculta (y es fácil de demostrar) que en este caso el respeto de la legalidad aumentaría la cobertura y la eficacia del servicio, motivo por el cual otros servicios de salud, en otras comunidades autónomas, han abandonado un modelo no solo anticuado y fraudulento, sino ineficaz. Ahí están las listas de espera para el médico de cabecera en nuestra atención primaria y la saturación de los servicios de urgencias, para demostrarlo.

Pasó la “fiesta del trabajo” con sus alharacas de opereta y todo quedó donde estaba, atado y bien atado: los trabajadores perdiendo sus derechos (unos más que otros), los sindicatos adocenados y diciendo amén, y los explotadores (públicos o privados) más contentos que unas pascuas.

Ya dijimos en un artículo reciente que la diferencia entre la explotación en el sector privado y la misma explotación en el sector público, es que la trampa y el fraude que conduce a  esa explotación, se hace en un caso en nombre de la Administración pública (aunque contra el interés público), y en el otro a instancias de la iniciativa privada y en interés propio.

Hoy en día (y desde hace tiempo) el sector público es ámbito abonado para la corrupción, la explotación, y la estafa. Y para confirmar esto no hay más que fijarse en el escándalo de los interinos del servicio público español, explotados y estafados durante décadas, según el dictamen nítido y claro de la justicia europea, estafa sobre la que un pacto vergonzante entre la Administración y algunos sindicatos, quiere echar tierra cual si de “Ley de punto final” se tratara, pero sin reconocer ningún derecho ni indemnización a las víctimas de esa estafa: interinos de larguísima duración que han ejercido su puesto de trabajo durante 10 o 20 años sin ninguna oportunidad de consolidación.
Y esa “ley de punto final” tiene un único objetivo: lavar la cara a los chapuceros sindicales y políticos que promovieron o consintieron ese fraude, y lo promovieron y consintieron por la simple razón de que el trabajador estafado y explotado sale más barato que aquel al que se le reconocen sus derechos.

En realidad, podríamos haber titulado este artículo de la siguiente manera: “Sobra media enfermera PEAC: el modelo “progresista” del PSOE para el SESCAM”, pero como es sabido, los medios huyen de los títulos largos para sus artículos de opinión. Lo que muchos hemos constatado con los años de servicio es que así como el PP en cuanto alcanza el poder (estatal o autonómico) intenta cargarse la sanidad y demás servicios públicos, quien verdaderamente lo consigue es el PSOE. Nuestra atención primaria, al día de hoy, es un desastre.

Que sobre media enfermera PEAC (y se dice así porque corresponde a un hecho y una frase real) o tres cuartos, o un par, no tendría quizás mayor trascendencia si no coincidiera con otros hechos, también reales, que vamos a intentar explicar, y que conducen a una conclusión deprimente: la atención primaria de nuestra sanidad, la del SESCAM, está guiada por intereses estrechos que coinciden con los intereses personales de muchos “coordinadores”, despachos sindicales, y/o de gestión, aunque contradigan la eficacia del servicio, el respeto de la legalidad, y el interés del ciudadano.

Y todo ello en relación con un hecho aparentemente banal, pero en el fondo determinante del resultado del modelo asistencial en la atención primaria: la distribución de la atención continuada entre los distintos profesionales de los centros de salud: es decir, entre profesionales del EAP, responsables de la asistencia en consulta ordinaria (jornada que deben cumplir pero incumplen), y entre profesionales PEAC, encargados específicamente de la atención continuada.
Ese modelo de reparto lo decide todo o casi todo en la atención primaria: desde el número de consultas que se cierran cada mes y por tanto las listas de espera que arrastran, hasta la continuidad asistencial de cada médico hacia su cupo de pacientes, que define a la medicina de familia y sus objetivos, pasando por el cumplimiento de las jornadas legales y el correcto abono de las mismas, guiado por el correcto uso del dinero público.

Como no hay justificación posible (o presentable) de por qué esto no se tiene en cuenta, ni nada que explique (salvo los intereses mencionados) por qué esa distribución de la atención continuada se hace en contra de la eficacia asistencial y el interés del paciente, así como en contra de la legalidad de las jornadas y el buen uso del dinero público, de ahí el silencio. Ese silencio estentóreo del que hablábamos al principio.

Se acabó la “fiesta” fugaz del trabajo. Continúan la rutina de la explotación, el silencio, y la mordaza.

No pasa nada

Reloj detenido

No pasa nada porque todo se detuvo hace mucho tiempo. Para que pase algo el tiempo tiene que suceder, y aquí no discurre desde que somos novios de la muerte. En esas modernidades, un tanto macabras, seguimos.

En consecuencia nuestra marca engorda cada día que pasa, como engorda el cadáver que fermenta. Me refiero claro está a la marca España, que lamentablemente nos representa a todos y no solo a los que la ensucian. Así no hay manera de salir del hoyo, y menos si cortejamos a la negra muerte, tocados de alta peineta y electroencefalograma plano.

El hecho básico de esta parálisis, de este no pasar nada, de esta herencia perpetua del pasado fúnebre, es paradójicamente la repetición de lo que pasa.

Hay no sé cuántos ministros réprobos o reprobados, por la insuperable dificultad de distinguirlos de simples malhechores. Como si los fabricaran en serie. Pero no pasa nada. Aquí, en la marca España.
Los ministros a los que se encomienda la Ley y el orden, y que deben ser ejemplo de legalidad para todos, se esmeran en delinquir como rufianes de baja estofa en las cloacas más sucias del Estado. Y no pasa nada.
Tenemos un presidente de gobierno, que entre mensajes de apoyo a un tesorero corrupto (de una profusa serie de extesoreros corruptos), y la coincidente presencia de su nombre en listas de sobresueldos y mordidas (un tal M. Rajoy), cualquier país decente y con pizca de vergüenza ajena, hace mucho tiempo que lo habría puesto de patitas en la calle, más que nada como medida de higiene.
En ningún otro país del orbe civilizado habría durado ni media hora. Aquí no pasa nada. Es más, dura y dura.

En la misma cabeza descocada del Estado, que llaman reino de España cuando llega la primavera, y monarquía parlamentaria cuando acoquina el invierno, tenemos asuntos de pura y dura criminalidad, resueltos -como es sabido- al estilo de nuestra sempiterna “escopeta nacional”, donde la caza de la pieza y el privilegio de la sangre van unidos.

Coincide esto con que algunos medios extranjeros de indudable prestigio les ha dado por mirar para este lado y sorprenderse de lo que aquí ocurre. Más se sorprenderían si las “razones de Estado” y otros negocios poco claros, no justificaran tantas cegueras.

Por acortar una retahíla a la que no se le ve el fin ni el principio, ahora ocurre -sin suceder del todo- el asunto Cifuentes, o lo de Cifuentes y la universidad (porque a todos les ocurre lo que está ocurriendo), y no pasa nada. Cómo siempre. Cómo siempre ocurrió y parece que siempre va a ocurrir, imposible de distinguir el no suceder del pasado del no suceder del futuro, envueltos ambos tiempos de esta eternidad maltrecha en una misma letargia.

¡Qué largo se nos hace!

Ciudadanos (C’s), el partido anticorrupción a propuesta del dinero corrupto (que ve en ese invento el repuesto oportuno del PP y un simulacro móvil de su eterna trampa), mira para otro lado para no ver nada raro en el asunto Cifuentes, no sea que el chiringuito se caiga y el ciudadano se entere y se desmande. Y no pasa nada.

Sin duda ese partido prefiere apoyar y sostener a partidos corruptos hasta las cachas (ese ha sido su registro histórico hasta ahora) que a partidos limpios de corrupción.

Por extrañas coincidencias o intereses de canje, con sede en Suiza, se detiene a Falciani, ingeniero informático, ciudadano de a pie y hasta ahora libre, que había puesto en un brete a la golfería global (como se dice ahora) y recuperado de las cuevas de los ladrones el dinero de todos (más de 300 millones de euros del patrimonio español), y esta acción mezquina e inmoral de su detención, que tanto se parece al secuestro de la verdad y de quién la pronuncia, no tiene consecuencias para quien la haya decidido, tan oportunamente.

No pasa nada, salvo que los golfos se alegran y lo aplauden, y lo justifican, y en última instancia se encuentran, por esa detención, un poco más libres -ellos si- para seguir con sus corrupciones, y respaldados “moralmente” para seguir robando.

Cuando fue detenido por la marca España de la pandereta en ristre, el ingeniero Falciani se dirigía a la universidad de Comillas de Madrid para participar en una mesa redonda cuyo título era “Cuando decir la verdad es heroico”. Título que sin duda disgusta a más de un villano y defraudador fiscal. Ya ven como la realidad a veces supera la ficción.
¡Que pocas cosas pasan para lo que pasa!

Este suceso, por cierto, con la semana santa tan reciente y unos ministros en noviazgo perpetuo con la negra muerte, nos recuerda la historia de aquel justo judío, Jesús, y aquel combatiente por la libertad de su tierra (probablemente zelote), Barrabás, envueltos ambos en un canje que lo único que dejaba claro -como ahora- era la catadura moral de quienes lo gestionaban.

Tengo entendido que hay -sobre todo en el ámbito militar de las mazmorras- técnicas de tortura cuyo fundamento es la repetición insomne de un estímulo mecánico que convierte a la víctima en un zombi. Así está España.

 

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