SOFISTICACIONES PLATÓNICAS

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En un determinado aunque amplio sentido nunca me gustaron los años ochenta, he de confesarlo. Un especie de fobia intuitiva. Quizás porque dieron lugar a los años noventa, quizás porque dejaron atrás los años sesenta.

En contraste con los años sesenta, siempre me parecieron esos ochenta un periodo de retrocesos e involución, y despiden (al menos ante un olfato sensible) un hedor tóxico como de cosa malsana y pocha. Empezando por la música, y siguiendo por la codicia como eje cultural de su “revolución”. Creo incluso que algunos de los aspectos más tétricos y preocupantes de nuestra actualidad, proceden de ese hálito y derivan de aquella intoxicación, aún en curso.

De hecho, y como a nuestro país siempre llegan las modas culturales prefabricadas en serie para su consumo masivo con un cierto retraso, todavía hacen su agosto aquí entre nosotros los programas de telebasura, las tele compras cochambrosas, y otros logros culturales de aquella época “revolucionaria” (dicen), que tuvo su inicio en USA.
El día menos pensado tenemos presidiendo a nuestro país un yupi teñido de rubio dorado, a un telepredicador con yate y montado en el dólar, o a un estafador de viudas.

No excluyan del todo que esas tres personalidades exitosas puedan coincidir en una sola persona presidenciable.

Hay una serie documental que se titula “Los ochenta“, de los productores ejecutivos Tom Hanks, Gary Goeztman, y Mark Herzog, que explora los distintos aspectos, políticos, sociales, y culturales, que caracterizaron aquella época, desde la música hasta la televisión basura, pasando por los problemas sanitarios (el SIDA) y la economía salvaje (o “bestial”) que alumbró la religión revelada del mercado desregulado.

Que el mercado (desregulado) se convirtiese en una religión en aquella época de entusiasmos (religión que después ha dado tantos monaguillos obedientes), no tiene nada de extraño, porque Reagan fue el presidente por antonomasia de la fe, y enfocaba el SIDA, por ejemplo, como una peste divina enviada por Dios para la corrección por las bravas, pero sobre todo para la eliminación drástica, de los pecadores. Con esa misma fe, impulsó también la desregulación del mercado, con los resultados posteriores que ya sabemos, y distinguió “sin complejos” (todo un profeta) el imperio del bien y el imperio del mal, los buenos de los malos, lo correcto de lo incorrecto. Reagan se adelantó a su tiempo y preparó el camino a Trump y Bolsonaro.

Quizás uno de los capítulos más impactantes de esa serie televisiva, “Los ochenta”, es el titulado “La codicia“, que se inicia con el presidente de la fe única, Ronald Reagan, dando un sermón a los agentes de bolsa desde la altura de un balconcito interior de la Bolsa de Nueva York, dónde pronunció aquella famosa frase, premonitoria y programática: “Vamos a liberar a la bestia”, mientras una jauría de yupis entusiastas, delincuentes en potencia, aplaudía a rabiar haciendo chascar sus fauces.

En resumen, una especie de misa negra en la que el sermón del maestro de ceremonias, desde la altura de aquel balconcito rococó de Wall Street, es la imagen invertida y especular del sermón de la montaña campestre que inauguró el cristianismo.

En ese capítulo, “La codicia”, que como digo creo que es el que mejor define la época, aparece ya como ejemplo de yupi triunfador y personaje principal de la comedia, Donald Trump, magnate del mercado inmobiliario y hoy famoso presidente yupi de Estados Unidos.

Y es que fue en USA donde se inició todo lo que vino después y hoy define nuestra posmodernidad, un estado de cosas que ha hecho realidad los más ansiados objetivos de nuestras élites: la televisión basura para aborregar a las masas, la política basura para institucionalizar la corrupción, y las finanzas basura y desreguladas para robar a mansalva.

A lo que habría que añadir los telepredicadores casposos maquillados de colorines, que birlan el dinero a la gente crédula, vendiéndoles una mercancía intangible e inagotable: a Dios mismo.

Ese es el origen de nuestra cultura actual, que podríamos llamar de la posverdad y la posilustración, cuyo motor principal es esa bestia que liberó Reagan con su sermón de New York, telepredicado sin complejos desde los más altos púlpitos y minaretes de nuestra nueva academia platónica.

Pero además de Donald Trump, otros personajes circulan por esta comedia de enredos, dando ese tono peculiar a los ochenta, y ayudando a alumbrar con tintes sombríos los tiempos que habían de venir.
Leona Helmsley, por ejemplo, hotelera hortera, con un aire a madrastra de Blancanieves jugando al Monopoly, y que disfrutaba buscando felpudos humanos que despreciar y pisar desde su inmensa riqueza:

“Nosotros (los ricos) no pagamos impuestos. Solo la gente común los paga”, dijo en una ocasión.

¿Les suena esto a algo?

Tal y como en este documental se sugiere, la telecompra de productos basura mantiene una relación íntima y muy coherente con la telepredicación y la venta de Dios a plazos.

En ambos casos se vende a distancia productos en principio intangibles, y ambas prácticas comerciales hicieron grandes avances en esos años marcados por la fe y el comercio desregulado. De hecho en ambas televentas se estafa a la gente y se utilizan prácticamente las mismas técnicas de sugestión y embobamiento.

Y es en este campo de acción, altamente exitoso y rentable, en el que destacaron los Bakker (Jim y Tammy), matrimonio de telepredicadores cristianos, que se hicieron multimillonarios vendiendo a Dios a cómodos trozos, al tiempo que estafaban a la gente con los paraísos artificiales más característicos de nuestra época: parques temáticos, paquetes vacacionales y demás.
Acabaron vendiendo una cabaña con 8 plazas vacacionales a veintitantos mil compradores ilusos. Debieron pensar que si se puede vender a Dios a un número infinito de compradores, el mismo razonamiento sirve para unas plazas vacacionales. La fe mueve montañas. Nunca el paraíso cristiano estuvo tan cerca de un parque temático, y nunca (o casi nunca) la fe ciega rindió tantos dividendos.

A este negocio de la venta divina y las plazas vacacionales, le sacaron como digo un rendimiento estupendo el desacomplejado matrimonio, traducido en un buen número de mansiones lujosas ubicadas en los sitios más caros, y elegantes coches, tipo Rolls Royce. Y es que como la propia Tammy justifica ante las cámaras en este documental sobre los revolucionarios ochenta: que ella fuese cristiana de la rama telepredicadora, no estorbaba que se hiciese inmensamente rica, aunque fuese mediante el fraude sistemático y sin escrúpulos.

Cuando les destaparon -al avispado matrimonio- los muchos fraudes con los que se habían hecho inmensamente ricos e inmensamente cristianos, Tammy acabó cantando ante las cámaras una especie de salmo bíblico, en plan mártir, pero permaneció inmune a cualquier clase de arrepentimiento sobre sus hazañas.

¿Por qué iba arrepentirse si su presidente y su época habían “liberado a la bestia”, y ellos, los Bakker, no eran otra cosa que el producto de aquella magnífica rebelión del Averno?

Sigamos con la época. En unas instrucciones corporativas redactadas a modo de protocolo de actuación para la venta de bonos basura, destinados a viudas de centros de jubilados, se lee:

Aprovecharos de ellos…”, les dicen a los diligentes vendedores de los bonos basura, “los débiles, los dóciles, y los ignorantes, son buenos objetivos“.

Estas instrucciones que aparecen tal cual por escrito en un protocolo de actuación de los tiburones de las finanzas, vendedores de bonos basura y demás bestias liberadas que tanto admiran nuestros liberales (y socialistas) posmodernos (¡Ah, la libertad!), representan la quintaesencia del catecismo de la religión del mercado desregulado. Algo así como su “Credo”.

Y en medio de este maremágnum de “libertad” que define esos años gloriosos, aparecen también cinco prestigiosos senadores del magnífico Senado de los Estados Unidos, protegiendo “por detrás” a uno de esos tiburones de las finanzas que vendieron bonos basura a infinidad de viudas débiles, dóciles, e ignorantes, las cuales perdieron en un santiamén todos los ahorros de su vida. De haber existido Don Quijote en aquella época, aquel tiburón de mares caribeños habría mordido el polvo de secano de la vieja Castilla, porque Don Quijote no podía soportar que se maltratara a las viudas, es sabido. Pero claro, aquello eran los años ochenta, y maltratar y estafar a las viudas era lo más normal del mundo, lo “correcto”.

Charles Keating, Jr. promotor inmobiliario, era el tiburón asalta-viudas. Y los “5 de Keating“, como se les conoció después, senadores compinchados que le protegían y le cepillaban los dientes afilados (a cambio de una contraprestación económica en forma de sobornos) eran: John McCain, Alan Cranston, Dennis Deconcini, John Glenn, y Donald Regan, que recibieron del tiburón por su eficaz protección, 1.200 millones de dólares. El oficio de estos señalados senadores, consistió en parar los pies a los “reguladores” que iban tras la pista de Keating. Para que te fíes de los senadores del mundo libre.

Precisamente a Donald Regan (una especie de primer ministro dentro de la presidencia imperial de Ronald Reagan), le debemos la siguiente confidencia sobre el mundo privado y oculto de Reagan:

Prácticamente todos los movimientos y decisiones importantes que tomaron los Reagan durante mi tiempo como Jefe de Estado Mayor de la Casa Blanca se aprobaron de antemano con una mujer en San Francisco [Quigley] que hizo horóscopos para asegurarse de que los planetas estuvieran en una alineación favorable para la empresa”.

Como vemos, en ese periodo, no solo la bestia fue liberada mediante un sermón en Wall Street, sino que la fe fue exaltada y fanática. Se retornó a la astrología de la misma forma que se volvió al espíritu feudal: los ricos y señores de castillos no pagan impuestos, solo los siervos apechugan. Esa era la idea bendecida por Dios y la astrología.

Sigamos con el asunto Keating. Como lo que le estorbaba a Keating para sus fraudes emprendedores sobre las débiles, dóciles, e ignorantes viudas eran los “reguladores”, además de las presiones ejercidas por aquellos cinco senadores para que los reguladores no regularan a su tiburón, el propio presidente Reagan (cowboy de opereta en sus tiempos jóvenes) le echó un cable al asaltante de las viudas, nombrando “regulador” del asunto a un socio del propio Keating. Y tan ricamente. Sin complejos. Aunque eso sí, todo esto “por detrás” y mediante maniobras “invisibles”.

A muchos todo esto les sonará a economía “libre”, a mí me suena a platonismo “puro”, siempre en busca de un tirano de Siracusa.

Curiosamente el áureo Platón encarnaba en sí mismo su idea del mundo, el hombre de barro y su arquetipo ideal, el filósofo etéreo y el político distópico, el mundo del alma razonable y la dictadura bestial.

 

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Tocata y fuga de la Atención primaria

 

También podríamos haber titulado este artículo: DEL INCUMPLIMIENTO DE LA JORNADA DE CONSULTA AL DESASTRE DE LA ATENCIÓN PRIMARIA.

Y es que efectivamente, el desastre de nuestra atención primaria, que parece ya irreversible, procede principalmente de la fuga y la huida de las consultas, y en muchos casos del incumplimiento de la jornada legal que a ellas corresponde.

Los primeros que han huido de las consultas han sido sus profesionales, los del EAP, para acumular guardias y sus correspondientes retribuciones, atraídos por un tentador modelo de peonadas, que en otros ámbitos profesionales fueron extirpadas hace ya tiempo, por su efecto tóxico. Se les ha permitido a estos profesionales incumplir su jornada legal de consulta mediante una gestión irregular del “descanso” posguardia como “libranza”, contraria a la jurisprudencia firme del Tribunal Supremo sobre dicho “descanso” (no “libranza”) posguardia.

Tras huir los profesionales de sus propias consultas (una fobia inexplicable) para atiborrarse de guardias (esto si tiene una explicación, de orden pecuniario), después han huido de las consultas los pacientes al encontrar esas consultas cerradas (por ausencia de los titulares) y unas listas de espera insensatas e inabordables.

Son esos mismos pacientes que hoy acuden en masa a los servicios de urgencias de los centros de salud y de los hospitales, que desconocen en tantos casos quien es su médico de cabecera, y que ya ni se molestan en pedir la cita correspondiente con su médico de familia, porque saben que la espera puede oscilar entre 1 o 2 semanas. Un absurdo.

Ha llovido mucho desde aquel médico rural que pasaba su consulta y luego permanecía “de guardia” en su pueblito, dónde vivía y era “fuerza viva”. Es el mismo médico de cabecera, de familia, de Atención Primaria, cuya función se cumplía y se cumple con toda su riqueza de matices y toda su efectividad en la consulta ordinaria, y para el que la actuación asistencial durante la guardia era una contingencia, una eventualidad, una excepción.

El sistema ha evolucionado desde aquellos principios épicos y heroicos del médico rural, a otros modos de organizarse más avanzados, modernos, y eficaces, centrando y coordinando la atención primaria en los centros de salud. Eran estos el centro de operaciones de una nueva filosofía de trabajo con el objetivo puesto en la atención familiar y comunitaria, cuyo papel se cumplía netamente en el trabajo de la consulta ordinaria, y cuyos instrumentos asistenciales difieren de los que pueden implementarse en el horario de atención continuada o de guardias.

Tras aquella evolución positiva, tras aquella mejora tan esperanzada, el modelo o su gestión ha degenerado, por múltiples motivos, dónde lo económico con sus tensiones y tentaciones ha tenido mucho que ver. El desastre que hoy vemos, el que está hundiendo nuestra Medicina de familia y nuestra atención primaria, procede de una inversión de papeles y de un cambio bastante insensato y contraproducente en las prioridades. Hoy los EAP de nuestros centros de salud acumulan guardias para cerrar consultas. Así dicho parece un cuento de Kafka, pero es que a veces el absurdo preside nuestras vidas y nuestras acciones. Se incumple la jornada ordinaria de consulta para acumular jornada complementaria y hasta “especial” de guardias. Cuantas más guardias se acumulan, más consultas se incumplen. Y ello bajo la atenta mirada indiferente e irresponsable de nuestros gestores y sindicatos.

¿El objetivo es acabar con nuestro servicio público de salud empezando por nuestra Atención primaria? ¿Quizás por eso, PP y PSOE consensuaron “sin complejos” las bases legislativas para la privatización de nuestra sanidad? ¿Primero el deterioro y después la privatización?

Estos días habrán leído o escuchado muchas noticias sobre el grave estado de nuestra Atención primaria, y sin embargo no habrán encontrado en esas noticias ni en esos diagnósticos alarmados por la situación, muchas referencias a las irregularidades y vicios de gestión que aquí se describen y se denuncian. Sin duda hay una política de ocultamiento de estos hechos en la que participan muchos, demasiados.

Como el diagnóstico que hacen esos ámbitos profesionales no son fidedignos al cien por cien, y participan en gran medida de estas maniobras de ocultación, no se extrañen si las soluciones que proponen no solucionan a la larga nada, y la gran revolución de la atención primariaque prometen tenga más de paripé y de explotación inmisericorde de profesionales en precario, que de abordar los problemas reales, uno de los cuales es en muchos servicios el incumplimiento de la jornada legal de consulta al contravenir la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre el descanso posguardia (Sentencia sobre el recurso 4848/2000).

Se habla desde esos ámbitos profesionales, que han propiciado y se han beneficiado del modelo fracasado, de la necesidad de “adecuar” los Equipos de atención primaria, para solventar los problemas graves que el propio modelo ha provocado. Sin duda la primera medida de adecuación urgente es que esos EAP que incumplen su jornada legal de consulta, la cumplan. Es decir, ir a un modelo en el que las consultas, tal como dice la Ley y la jurisprudencia del TS, se abra todos los días laborables, justificando por tanto la retribución que por ese trabajo de consulta se recibe.

Hay que recuperar el orden natural de las cosas y restablecer las prioridades que determinan tanto la naturaleza de la medicina de familia como el interés general del paciente. Hay que priorizar, también sin complejos, las consultas sobre las guardias. Anteponer el cumplimiento de la jornada legal de consulta al acúmulo de jornadas complementarias.

En otras circunstancias de menor ofuscación y menor interferencia de intereses creados, no sería necesario decir algo tan obvio: para hacer jornada complementaria (de guardias) primero hay que completar la jornada ordinaria (de consulta). Basta leer el Estatuto Marco, que define el tiempo de trabajo y el tiempo de descanso, y basta leer la jurisprudencia firme del TS que establece la naturaleza del “descanso” posguardia. Resulta obvio. El actual modelo contraviene toda lógica.

Con este objetivo de sensatez razonable y buena gestión, se pueden barajar distintas alternativas o modelos.

Desde el modelo en que la asistencia de consulta y la asistencia de atención continuada de nuestra Atención primaria están disociadas y corresponden a colectivos profesionales diferenciados, EAP y PEAC, hasta un modelo de “microguardias” en que el EAP asume rotativamente “microguardias” de 15:00 a las 20:00 horas y a partir de esa hora inicia su turno el profesional PEAC.

La ventaja de estos modelos alternativos es que se respetan escrupulosamente los descansos entre jornadas, unos y otros (EAP y PEAC) cumplen su jornada legal (lo cual es un imperativo), y las consultas se abren todos los días laborables como señala la ley, lo cual reduce las listas de espera y beneficia al paciente, es decir, nos beneficia a todos.

Lo que no se puede ni se debe es seguir falseando la realidad.

 

Atención primaria: el fracaso de un modelo.

centro de salud SESCAM

 

Hoy podemos afirmar que el modelo de atención primaria en su versión SESCAM (hay versiones más favorables) ha fracasado estrepitosamente, y esto es algo que se podía vaticinar casi con certeza ya en el año 2008, cuando una nueva normativa sobre “descansos” en atención primaria dio pie a la irregularidad (y a la irresponsabilidad) de gestionar el “descanso” posguardia como “libranza” posguardia. Esta es la espoleta que activa el desastre de nuestra atención primaria. Obsolescencia programada. Vamos a intentar explicar por qué.

Esa normativa de descansos en atención primaria del SESCAM que mencionamos un poco más arriba, y que arranca en el año 2008, se cuida mucho de utilizar siempre este término, “descanso” (no se sale de ese carril), ya que es el término legal correcto. Pero enseguida, y faltando a la terminología que usa la norma, muchos empiezan a promover el término “libranza” posguardia. He aquí un ejemplo notable de cómo la manipulación del lenguaje (su falsificación) prepara el terreno a una irregularidad.

Los que redactaron la norma de “descansos” en la atención primaria del SESCAM conocían la legalidad aplicable (el estatuto marco del personal estatutario define lo que es tiempo de trabajo y lo que es tiempo de descanso) y conocían también la jurisprudencia firme que había que respetar: la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre el descanso posguardia fijada en su sentencia sobre el recurso 4848/2000. Esta viene a decir que el “descanso” posguardia es un descanso entre jornadas (no una libranza) y “no exime del cumplimiento de la jornada legal”. Más claro, agua.

Pero como decimos, enseguida aquella norma de 2008 se empezó a aplicar torticeramente, y lo que era un “descanso” entre jornadas que “no eximía del cumplimiento de la jornada legal” (según la norma legal y la jurisprudencia aún vigente), empezó a implementarse como una “libranza” que amparaba el incumplimiento de la jornada legal, es decir, una ilegalidad (en opinión de muchos).

¿Y esto en qué se traduce, puesto en números? O si se prefiere: puesto en números y listas de espera.

Pues se traduce en que, por ejemplo, en la gerencia de atención primaria de Guadalajara y según algunos cálculos, y analizando solo un semestre (el primero de 2017) se computaron y se retribuyeron como trabajadas –sin trabajarse- 65.000 horas de asistencia de consulta en atención primaria. Puede uno imaginarse fácilmente cuantas listas de espera para el médico de cabecera se derivan de ese dato que mide un incumplimiento de jornada legal.

Multipliquen ese cálculo (de incumplimiento retribuido) por el número de gerencias de atención primaria del SESCAM (unas cuantas) y por el número de semestres a considerar (bastantes desde el 2008 hasta el día de hoy).

Los parches a la irregularidad comenzaron rápido, casi con la puesta en marcha de la norma sobre “descansos”. A contrapelo y faltando a la legalidad, ese “descanso” fue gestionado por el SESCAM como “licencia” (aunque no aparece en la normativa sobre licencias legales), y en consecuencia se echó mano de “sustitutos” permanentes (llamados correturnos) para cubrir ese roto, es decir, esa jornada incumplida que se computaba como cumplida y se retribuía a su titular y responsable último, aunque no la trabajara.

Evidentemente esto constituye un caso de “doble pago de una misma jornada”: al que la cumple efectivamente, el sustituto correturnos, y a quien la incumple contra la legalidad de las jornadas, el responsable legal y titular último de esa jornada, miembro del EAP. Presumiblemente todo ello incurre en dos vicios legales: en fraude de jornada y en fraude de dinero público, según la legalidad vigente: Estatuto marco, normativa de jornada, normativa de descansos, y jurisprudencia del Tribunal supremo.

Ese “doble pago” contribuyó a la ruina económica posterior.

Esto lo ha explicado muy bien Ángel García Millán (Jefe de sección de RRHH de la Gerencia de Atención Integrada de Talavera de la Reina), en un artículo del BOLETÍN DE DERECHO SANITARIO Y BIOÉTICA nº 152 Diciembre 2017, editado por la Secretaría General del SESCAM, titulado: “La jornada complementaria como obligación del personal sanitario”.

En dicho artículo, este experto maneja con rigor los aspectos claves del modelo actual, trufado de irregularidades, que ha conducido al desastre de nuestra atención primaria, y que podemos definir sin reparos como un “modelo de peonadas”: es decir, un modelo dónde se acumula jornada complementaria (guardias) y sus correspondientes retribuciones extras para incumplir en la misma medida y proporción la jornada legal de consulta. En este planteamiento, el interés general del servicio público y del usuario de nuestra sanidad no aparece por ningún sitio. No cuenta.

Como no podía ser de otra manera, en ese artículo se explica que el cumplimiento de la jornada ordinaria (de consulta) precede al abordaje y desarrollo de jornada complementaria (guardias), salvo que pretendamos poner el carro delante de los bueyes, o dicho de otra forma: defraudar jornada y dinero público; y a su vez el cumplimiento en su totalidad de la jornada complementaria precede al desarrollo de jornada especial, cuyo abordaje solo cabe entender en circunstancias muy improbables, casi catastróficas.

Además deja claro García Millán que la jornada complementaria no es un “derecho” como piensan algunos miembros del EAP, sino un “deber” u obligación administrable. ¿Administrable en base a que criterio? Pues en base al interés general de eficacia y eficiencia con el que nuestro ordenamiento jurídico obliga a nuestros gestores. Ningún parecido con nuestra realidad.

García Millán ha advertido repetidamente de una obviedad (en la línea de la jurisprudencia del Tribunal Supremo): el descanso posguardia (un descanso entre jornadas), se articule como se articule (he ahí la variabilidad de los modelos) no exime del cumplimiento de la jornada legal. La jornada legal se retribuye, y es al mismo tiempo un derecho y una obligación. Si se retribuye es porque es obligado cumplirla y trabajarla, y esto es igual para todos los trabajadores públicos. No hay excepciones a esta exigencia, que además de obedecer al principio constitucional de igualdad ante la Ley, esta sujeta al principio de eficiencia y buena gestión que impone nuestro ordenamiento jurídico.

Visto en su auténtica dimensión, el actual modelo de nuestra atención primaria (la del SESCAM) corresponde a un modelo de “peonadas”: se acumula jornada complementaria de guardias y sus correspondientes retribuciones para incumplir jornada ordinaria de consulta, que aún incumplida se retribuye. Es decir, se rompen todas las reglas, incluidas las de eficiencia asistencial y buen uso del dinero público.

Para ello se promueve y se favorece incluso un modelo “antirotatorio” del calendario de guardias (en contra del Decreto 137/1984) que lleve al máximo el número de falsas libranzas posguardia y sus consiguientes consultas cerradas, listas de espera, acúmulo de funciones en otros miembros del EAP, saturación de los PAC y otros servicios de urgencias, etc.

¿Cómo se lleva a cabo esta explotación de libranzas (pseudolibranzas) posguardia? Pues permitiendo en muchos casos y gerencias que los miembros del EAP “escojan” las guardias de lunes a jueves, y tantas como les venga en gana.

Hagamos balance:

Los únicos beneficiados con este modelo trufado de vicios legales son los miembros del EAP que hacen guardias e incumplen sistemáticamente su jornada legal de consulta.

Los perjudicados sin embargo son múltiples: el paciente o usuario que se topa con su consulta cerrada y con las listas de espera (de entre 1 y 2 semanas) y que ve interrumpida y desnaturalizada la relación con su médico de cabecera (frecuentemente ni saben quien es); resultan perjudicados también el resto de profesionales de atención primaria, por ejemplo el personal PEAC (médicos y enfermeros), por ejemplo el resto de profesionales del EAP que no hacen guardias. Y en última instancia resulta perjudicada y deteriorada toda la atención primaria, pues se desnaturaliza su función y se degrada, al servicio de intereses no solo estrechos sino muy poco asumibles: un acúmulo de retribuciones que se articula en torno a un incumplimiento de jornada legal.

Mal balance es este, y muy alejado de las exigencias de nuestro ordenamiento jurídico.

No hay aquí un conflicto de intereses, sino un conflicto y una burla de “derechos”, y una legalidad puesta en cuarentena.

Es un modelo lleno de “irregularidades” que además vive de la precarización de otros profesionales (los que si cumplen): Peac, correturnos, chicos para todo…

Con el cambio de gobierno en nuestra comunidad hace unos años, y aún contando con las pésimas intenciones que el gobierno del PP albergaba respecto al servicio público (motivo principal por el que perdió el gobierno), el consejero Echaniz supo ver desde el principio la irregularidad ruinosa que alojaba en su seno nuestra atención primaria, y casi una de sus primeras decisiones fue prescindir de un plumazo del modelo correturnos (el doble pago de una misma jornada al servicio de un modelo irregular de explotación de peonadas). Nunca fue mas acertada aquella frase que alaba (aunque con reservas) el hecho de “hacer de la necesidad virtud”.

Contra este modelo irregular que aquí denunciamos clama en el desierto no solo el sentido común y la responsabilidad de ciudadanos que a todos nos incumbe, sino toda una jurisprudencia (firme) del Tribunal Supremo, la legalidad sobre jornadas y descansos expresada en el Estatuto Marco y normativa subsidiaria, múltiples sentencias que establecen la naturaleza de la jornada complementaria y la coordinación en el calendario de guardias de las jornadas del EAP y el personal PEAC (TSJCLM, juzgado de lo contencioso administrativo número 2 de Badajoz…), pero sobre todo la constatación empírica y diaria del fracaso del modelo y del deterioro de la atención primaria.

¿Hay perspectivas de solución?

No parece pues incluso los sindicatos se muestran ufanos de un logro reciente que equivale a “hormonar” artificialmente este modelo “extraordinario” de peonadas. Se muestran orgullosos de lograr el aumento de retribuciones para las “horas extraordinarias”, cuando lo que deberían promover siempre y antes que nada es el cumplimiento efectivo de la jornada ordinaria (por todos) y su retribución digna y suficiente.

¿Instrumentos para la verificación (fichaje) de la jornada?

Como estamos en un servicio público, bienvenidos sean los instrumentos para “fichar” y verificar el cumplimiento efectivo de la jornada en todos sus posibles tramos: ordinaria, complementaria, especial.

Ya hemos escuchado algunas opiniones en contra de esta iniciativa. ¿Será por todo lo que se expone más arriba?

Hablemos de las HORAS COSPEDAL. Así se llama popularmente a un añadido de 2,5 horas de trabajo a la semana para los trabajadores públicos, derivado de la Ley 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera, nombre rimbombante con el que se ocultan los recortes derivados de la “gran estafa”, efectivamente financiera. Otros a esa “gran estafa” financiera la llaman, eufemísticamente, la “gran recesión”.

Pues bien, ese añadido de jornada hizo que la jornada semanal de los trabajadores públicos pasara de 35 horas semanales a 37,5. Sin embargo tras una primera fase de aspavientos y enfado (pues efectivamente se cumplía la norma) en determinados ámbitos se entró enseguida en un camino de normalidad y rutina muy distinta de los primeros momentos. A partir de esta observación cabe preguntar a nuestros gestores de la atención primaria del SESCAM lo siguiente:

¿Aparte del personal PEAC que las cumple religiosamente, una tras otra, quién más cumple las 37,5 horas semanales en nuestra atención primaria? Sería bueno que en todos los casos se redujera a 35 horas semanales, pero ¿de qué situación real partimos?

No es una afirmación, es una duda y una pregunta que planteamos a nuestros gestores, y mientras tanto ponemos en suspenso el principio constitucional de igualdad ante la ley.

 

Bibliografía:

Sentencia del Tribunal supremo (recurso 4848/2000): https://www.calameo.com/read/005719043bada47965fe8

Artículo de Ángel García Millán (BOLETÍN DE DERECHO SANITARIO Y BIOÉTICA nº 152 Diciembre 2017) https://www.calameo.com/read/005719043db818e768f11

SESCAM: El gusano y la app

gusano

 

La gestión posmoderna de nuestra sanidad tiene más de postureo y performance que de realidad sólida que alimente y sacie.

Ello es lógico porque ya todos nuestros gestores son impúdicos y todos nuestros políticos son neoliberales.

Lo primero es saquear y vaciar el contenido, hasta ahora sólido, de nuestra sanidad, y disfrazar esa deriva hacia la quiebra de falso espejismo tecnológico. De ahí las fotos, las inauguraciones mediáticas, y las alharacas políticas en torno a sofisticados instrumentos tecnológicos de última generación. Esperemos que no acaben como los aeropuertos sin vuelos y las autopistas sin coches. De hecho vamos hacia una sanidad sin profesionales que la ejerzan, tal es el maltrato y la insensatez.

Un gusano basta para revelar lo cutre bajo el disfraz, y una app confirma la puerilidad del disparate en curso.

Estos días ha circulado por las redes una foto de un “gusano” en una comida precocinada y envasada de las que el SESCAM acostumbra a enviar a sus centros de guardia de atención primaria, útiles sin duda para que los profesionales de guardia no pasen hambre y no pierdan un tiempo del que carecen en andar cocinando su alimento, en esos turnos insalubres y saturados de pacientes que duran 17 o 24 horas seguidas.

En algunos PAC de la atención primaria del SESCAM algunos profesionales completan hasta 65 horas seguidas de guardia (o más), que ya es, como todo el mundo comprende, un record de sofisticación laboral y gestión avanzada, posmoderna.

El gusano ha traído miga -y nunca mejor dicho-, no solo por su tamaño (considerable) sino porque ante la falta de conocimientos entomológicos la discusión ha sido viva y animada entre los opinantes en torno a la identificación del “bicho”. ¿Gusano de seda o Procesionaria del pino?

Hay quien ha aventurado la hipótesis de que se trata de una acción deliberada de algún iluminado chef posmoderno en reivindicación de una cocina sincrética y multiculturalista, toda vez que algunas culturas ven en los insectos y otros bichos menores un auténtico manjar propio de sibaritas.

La duda surge si consideramos que el bicho en cuestión, que apareció acompañando a una tortilla de patata con pimientos verdes, pudiera ser una procesionaria del pino, que tragada inconscientemente por el sanitario de guardia (confundiéndola con un pimiento) podría haber desencadenando en este un edema de glotis de campeonato, determinando una urgencia sanitaria en el mismo sanitario de urgencias, a solas consigo mismo.

Es este un ejemplo de cómo lo cutre aflora enseguida a la superficie en cuanto se rasca un poco la capa de barniz que recubre este ámbito de gestión. Pero hay más.

Es sabido que los PAC de la atención primaria del SESCAM se han convertido en un ámbito laboral de máximo riesgo, un foco de violencia contra los sanitarios de guardia fruto de la mala educación de algunos usuarios, del mal uso de los servicios de urgencias por patología banal, pero también y en gran medida por una gestión disparatada (posmoderna o premoderna, no está claro) de nuestra atención primaria, gestión que promociona y alimenta las listas de espera en este ámbito de la asistencia primera, teóricamente inmediata, continua y accesible (todo mentira).

Aunque es un punto de asistencia (los PAC) dónde en pocos años se ha triplicado la demanda (por la mala gestión de las consultas), los recursos profesionales siguen siendo los mismos que 13 años atrás, escasos y mal dotados de material (no se les suministra o se les interrumpe con frecuencia medicación básica e imprescindible en un botiquín de urgencias).

Son servicios que con un solo equipo (médico + enfermero) tienen que cubrir una demanda cada vez más abultada durante turnos largos e insalubres.

Algunos de estos PAC con un solo equipo (1 médico + 1 enfermero) cubren hasta 6 residencias de la tercera edad que carecen de personal médico y de enfermería (es de vergüenza como se ha relajado esta cuestión de cara al negocio), asumen todas las listas de espera de todas las consultas del área, cerradas a cal y canto un día si y el otro también, y son movilizados por el 112 con demasiada frecuencia para asistencia que no es de su competencia, que no viene al caso, o que es informada sin ninguna coincidencia mínima con la realidad.

En cuanto a nuestras residencias de mayores, lo mínimo sería que dispusieran de personal médico y de enfermería. El personal auxiliar, aunque más económico, no puede suplir esa función, es obvio.

Escena cutre y sintomática es sin duda observar a estos profesionales del PAC (explotados en sus condiciones laborales) movilizados junto a los servicios de emergencias del 112 para atender accidentes de tráfico. Estos últimos con cascos y gafas protectoras, los otros sin ese material; estos con ropa adecuada, los otros de cualquier manera; estos con material suficiente y medios, los otros desprovistos de todo.

Pero retomemos el hilo de la violencia, porque los PAC de la atención primaria del SESCAM han saltado a los medios locales y nacionales de comunicación por el inusitado numero de agresiones con extrema violencia que han sufrido sus sanitarios en estos últimos tiempos. Recordemos como ejemplo entre muchos al compañero médico agredido con una barra de hierro, que sigue en coma, y a su compañera enfermera que, presa del pánico, se encerró en el vehículo oficial para salvar la vida. ¡Qué poco ha durado la atención mediática sobre este episodio terrible!

Si atendemos a las condiciones precarias y mezquinas con que se les explota (no se les reconoce nocturnidad aunque son personal nocturno), la cara dura de los gestores, cómodos y bien protegidos en sus despachos, y la gestión disparatada de la que estos son capaces, no debe extrañarnos esta epidemia que se ha acentuado con la actual administración, sedicente “progresista”.

Una medida de seguridad real y eficaz sería –como han argumentado repetidamente los profesionales del PAC- dotar a los PAC de “doble equipo” (mínimo), toda vez que se hace imprescindible esta mayor dotación por el incremento de la demanda que se ha experimentado (ya hemos analizado las causas, y entre ellas la mala gestión), y toda vez vez que está comprobado que un momento de máxima tensión y que genera violencia es el momento en que el único equipo del PAC tiene que abandonar el centro evacuando una sala de espera llena de pacientes, que en ocasiones llevan esperando más de una hora, para asistir una urgencia externa.

Los gestores posmodernos que padecemos (ellos si tienen servicios de seguridad) no se han dignado emitir unas mínimas instrucciones o protocolo sobre el modo de actuar en estos casos tan frecuentes, o los procedimientos de evacuación acordes con la deontología, la legalidad, y la preservación de la integridad física de los sanitarios que asumen el riesgo y se juegan el tipo en cada guardia. Estos gestores nuestros saben inaugurar aparatos y ponerse medallas, pero hasta aquí (emitir unas instrucciones mínimas y firmadas sobre asunto tan grave) no llegan.

Cabría proponer, si no admiten la mayor dotación de personal que exige el sentido común y la protección de los profesionales (responsabilidad de la empresa), que cedieran sus servicios y dispositivos de seguridad de que gozan en sus despachos, ámbito donde seguro la violencia no es tan frecuente como en los PAC de atención primaria, que la sufre a diario. O aconsejar que ante casos de violencia como los que hemos padecido (recordemos a nuestro compañero en coma), no solo se denuncie al agresor sino también a la empresa que no pone medios suficientes para proteger a sus profesionales, guiada por una política mezquina de recortes e incapaz de una gestión que evite tales males.

Lo que no es de recibo que es que el SESCAM diga que todo este desastre lo va a solucionar incorporando una “app” a los teléfonos de los centros, que son unos teléfonos precámbricos que se caen de viejos, o sea directamente cutres.

¡BASTA YA!

 

 

 

 

 

ACERCA DE LAS INSTRUCCIONES PARA LA REALIZACIÓN DE CALENDARIOS DE COBERTURA DE ATENCIÓN CONTINUADA EN LA GAI DE GUADALAJARA AÑO 2019

Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM)

Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM)

 

Leídas dichas instrucciones nos remitimos a lo de siempre: dichas instrucciones se articulan en torno a una irregularidad grave que se mantiene, cual es el incumplimiento de la jornada ordinaria del EAP en contra de la jurisprudencia firme del Tribunal supremo (recurso número 4848/2000), que deja claro que el descanso posguardia es un descanso y no computa como jornada cumplida ni exime de cumplirla. Estamos por tanto ante un modelo absurdo que promueve y premia el incumplimiento de la jornada legal (ordinaria de consulta) del EAP, o dicho de otra forma, incentiva el engorde artificial y contraproducente de las listas de espera, causa de deterioro de nuestra atención primaria.

PRIMER ERROR: EL ORDEN LEGAL DE PRECEDENCIA. Consiste en maximizar la jornada complementaria del EAP (4 guardias), incluso permitiendo jornada especial, para llevar también al máximo el incumplimiento de su jornada ordinaria de consulta. O dicho de otro modo: dopar mediante trucos de gestión a las listas de espera para que crezcan y engorden. Con amigos como estos, nuestra atención primaria no necesita enemigos.

Unos rudimentos básicos de gestión implican haber leído el Estatuto Marco, donde se define con claridad (nivel de parvulario) qué es JORNADA ORDINARIA, y qué es JORNADA COMPLEMENTARIA. Con un grado de comprensión lectora que se presupone se observa en seguida que JORNADA ORDINARIA es aquella que se cumple y completa antes de abordar la JORNADA COMPLEMENTARIA. O dicho en lenguaje más sencillo y accesible, incluso para los gestores: el cumplimiento de la jornada ordinaria precede al desarrollo de jornada complementaria, y no digamos especial.

Para estas gerencias de atención primaria del SESCAM que padecemos, para las que no hay estatutos marcos ni leyes que valgan, hacer justo lo contrario de lo que dicta la Ley no supone ningún obstáculo insalvable. Por tanto, anteponen (esta es la base de estas instrucciones de Guadalajara) la realización máxima (incluso especial) de horas extraordinarias (ávida dollars) del EAP, a costa de incumplir con creces y en grado sumo la jornada ordinaria de consulta. Ya tienen ahí la base para el engorde artificial y la reproducción asistida de las listas de espera. Se trata de un sistema hormonado donde lo que subyace no es músculo auténtico sino agua, pura ficción. Y todavía les pagarán incentivos. Por cargarse la atención primaria, dopándola con jornadas de mentira.

Desde el punto de vista equipocentrista (una versión del antropocentrismo precopernicano) este desastre (porque desastre es) se justifica porque el EAP tiene DERECHO a hacer jornada complementaria, incluso la máxima. Eso dicen. No caen en la cuenta de que lo que tienen es DEBER de hacer y completar su jornada ordinaria de consulta. Esta cuestión ha quedado ya clara en varias sentencias, aunque su claridad ya se deducía de la simple lectura del Estatuto Marco. En todo caso tanto juzgados de lo contencioso-administrativo de Extremadura como el Tribunal superior de justicia de Castilla-La Mancha lo tienen claro: así como la jornada ordinaria es DEBER y DERECHO exigibles que derivan del nombramiento, la jornada complementaria solo es DEBER administrable en función del bien público, y no DERECHO, ni del EAP ni de nadie.

De esta jurisprudencia (que al final adjuntamos) se deduce también con simplicidad aplastante (no hace falta ser gestor para comprenderlo) que la jornada ordinaria del PEAC (derecho) precede legalmente a la jornada complementaria del EAP (solo deber administrable), y que a a la hora de conformar los calendarios de guardias, esta precedencia legal se debe respetar. Es más, si no se proporciona al PEAC la jornada ordinaria a la que tiene derecho, hay no obstante obligación de pagársela porque media un contrato o un nombramiento. El Decreto PEAC (63/2005) establece que el profesional PEAC debe realizar esa jornada ordinaria en su centro. Subyace a todo esto un agravio comparativo notable, porque así como el personal PEAC debe cumplir (como dicta la ley) su jornada ordinaria antes de acceder y cobrar jornada complementaria, el EAP puede incumplir, según su capricho, su jornada ordinaria de consulta para acceder y cobrar, cuanto antes y en mayor cuantía, la jornada complementaria. Es decir, cuanto más jornada ordinaria incumple más cobra.

SEGUNDO ERROR: LA DISTRIBUCIÓN. Además de maximizar la jornada complementaria (guardias) del EAP para que incumplan al máximo su jornada ordinaria de consulta y que engorden por este medio las listas de espera, nuestros gestores no descansan en su objetivo de cargarse cuanto antes la atención primaria. De ahí que hagan filigranas en la distribución de las guardias del EAP para explotar al máximo esas “libranzas” posguardia que no existen en ninguna normativa (son descansos, no libranzas). Lo mejor es dejarles “escoger” las guardias a ellos mismos (pero no al PEAC). Veremos en seguida como escogen las guardias de lunes a jueves, que es el medio más rápido para incumplir al máximo su jornada ordinaria de consulta y llegar por un atajo y cuanto antes al cobro de horas extraordinarias.

Ahora bien, además de que se supone que los gestores son los custodios del bien público y no los promotores (o cómplices) de un chiringuito, es obvio que el DECRETO 137/1984 en su artículo 6 establece que el calendario de guardias en atención primaria debe ser ROTATORIO.

TERCER ERROR: LA NOCTURNIDAD Y LA MAXIMIZACIÓN DE LA JORNADA COMPLEMENTARIA.

Partimos de dos principios elementales: el EAP es personal diurno. El personal PEAC es personal nocturno (cumple todas las definiciones del Estatuto Marco).

En cuanto que es personal nocturno, al personal PEAC no se le puede maximizar contra su voluntad su jornada complementaria, y esto por imperativos de salud laboral, salvo que los gestores quieran incurrir en una responsabilidad incluso de orden penal.

Es más, el número de noches que realiza el personal PEAC debería obligar a los gestores a ponderar su jornada ordinaria que se quedaría en unas 1450 horas anuales, más o menos. No se hace. Y es responsabilidad en que incurren los gestores.

FUNDAMENTOS DE DERECHO Y DE JURISPRUDENCIA:

  1. Estatuto Marco (Ley 55/2003)
  2. Decreto PEAC (Decreto 63/2005)
  3. Decreto 137/1984 (artículo 6)
  4. Sentencia del Tribunal Supremo sobre el recurso 4848/2000 https://www.calameo.com/read/005719043bada47965fe8
  5. Análisis experto: Sobre el supuesto derecho a jornada complementaria https://www.calameo.com/read/005719043db818e768f11
  6. Sentencia del TSJCLM sobre atención continuada https://www.calameo.com/read/0057190439ef46bd8f67f
  7. Sentencia Extremadura sobre atención continuada https://www.calameo.com/read/005719043b2e2659b5e43

 

LA NOCTURNA

Alcazar de Toledo

Si recorrer Toledo de noche es un placer en todos los sentidos del que ya gozaban Buñuel, Lorca, Dalí, Alberti, en sus escapadas golfas desde aquella Residencia de estudiantes que acogió a nuestra edad de plata (nuestra segunda edad de oro), correr a pierna suelta a través de su laberinto de calles empinadas y monumentos vetustos cargados de Historia, con ánimo noctámbulo y poético, mezclando ese ejercicio bohemio con el no menos sano ejercicio del deporte, es una experiencia inolvidable y ya una “tradición”. Una tradición benéfica que cada año cobra más fuerza y que se ha convertido en una de esas citas anuales a las que, Dios mediante y si el cuerpo aguanta, no se puede faltar.

Cada año acude más gente y en cada convocatoria resulta más festiva y cosmopolita la cita. Este año saludamos en el punto de partida a un argentino que había atravesado el Océano para correr por las calles de Toledo y absorber un poco de su magia nocturna. Que si Toledo es mágica de día, de noche ya entra en el ámbito de lo inefable.

No en vano fue en esta ciudad sincrética de tantas culturas, donde el mago Illán realizó altos estudios secretos y emprendió extraños viajes en el tiempo, cual nuncio de Einstein, y donde el sabio y heterodoxo marqués de Villena experimentó con todo y mezcló sabidurías de todos los orbes en sus adelantadas probetas.

Ya contemplar desde la misma salida, en el puente de Azarquiel (otro sabio), allá en lo alto el Alcázar, punto de destino donde se sitúa la meta, resaltado por su iluminación fulgurante y como flotando en la noche toledana, abarcando el corredor con un solo golpe de vista el Alfa y el Omega de su hazaña, da al héroe ánimos para su empresa, porque lo que allí le espera semeja una joya de plata engarzada en terciopelo negro, una alta conquista que acabará en gozo, pero también en sudor.

Y es que en estos Octubres toledanos (este un poco más invernal), si te empeñas en escalar a la carrera sus empinadas calles, se suda. Quiérase o no. Año tras año. Se suda mucho y se sonríe mucho también. Esfuerzo y gozo, y mucha alegría en el ambiente.

Amenaza una lluvia fina que no se concreta ni va más allá de un amago; los primeros vientecillos frescos del otoño hacen su aparición y tensan en su punto justo los músculos de los héroes; algunas parejas se hacen arrumacos, o se trasmiten ánimos mientras se dan un beso; suena la música marcando ya los ritmos más energéticos, antes del pistoletazo de salida, y los corredores se avienen con todo porque la ocasión lo merece y para eso están allí: para disfrutar, corriendo, de esta singular ciudad.

Si Toledo es especial por su conformación y orografía, también lo es por la misma razón esta carrera toledana, que rinde honor a sus cuestas. Pero como todo lo que sube baja, cosa que además de por intuición se sabe por experiencia empírica, el corredor que asciende con duro esfuerzo la pendiente de sus cerros, sabe que allí arriba le aguarda el alivio, aunque sea breve de la bajada, en la que aprovecha para recomponer el cuerpo, recuperar el aliento, recibir los aplausos y ánimos de la concurrencia, y empaparse, alzando la vista, de la belleza que le rodea por doquier. Porque correr la NOCTURNA de Toledo, es eso: correr rodeado de belleza y de historia, y por tanto, un lujo. Un subir y bajar que es una metáfora de la vida.

Digamos en general que no es una carrera para competir, salvo los esforzados campeones que a ello aspiran, sino para disfrutar. Las calles son muy estrechas en algunas partes, las encrucijadas diabólicas, y el ritmo necesariamente fluctuante. Sin remedio la corriente humana se remansa en ciertos embudos del casco histórico, y más de una vez se hace necesario aclimatarse a ese hecho bajando el ritmo hasta casi parar, o incluso hay que ceder el paso como gesto de caballerosidad. Eso es correr con elegancia, celebrando la urbe, la urbanidad y la ciudad. En grata y cada vez más inmensa compañía.

Tengo que decir que el recorrido de este año me ha gustado. Enhorabuena a los organizadores. Se bordea el puente de Alcántara y se sube por Gerardo Lobo, se discurre por el puente de la Cava y se vuelve por el puente de San Martín, se entra por la puerta de Cambrón y se sale por la de Bisagra, se atraviesa la plaza de toros (sin toros) y se pasa frente a la catedral y el ayuntamiento, y así hasta completar el laberinto de calles, puentes y plazas con la meta puesta en el Alcázar. En fin, se rinde  un completo homenaje a una de las ciudades más bellas de España y casi del mundo. ¿Se puede pedir más?

La próxima, si pueden, no se la pierdan. Nosotros al menos intentaremos repetir. Y esperamos encontrarnos allí también de nuevo con Carmen Vega, nuestra ilustre campeona y amiga, que tantos secretos nos ha enseñado sobre el noble arte de correr.

¡Va por ti Carmen!

 

EL CHIRINGUITO (del SESCAM)

Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM)

Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM)

 

Probablemente no hay nada más triste y deprimente que comprobar cómo unos intereses estrechos se imponen sin reparos ni demasiados escrúpulos al interés público de todos.

El chiringuito levantado en torno a la gestión anómala de nuestra atención primaria sanitaria (hablamos del SESCAM), es un ejemplo perfecto de esos espacios mal ventilados, donde el interés “comunitario” es lo de menos y la gestión persigue objetivos muy poco compatibles con el bien público.
Lastima, porque este ámbito de trabajo recibe el nombre de medicina familiar y “comunitaria”.

El modelo actual, cuyos principales logros son las listas de espera y la saturación de los PAC (donde son frecuentes los episodios de violencia contra unos sanitarios agotados y saturados de trabajo), y cuyo resultado final, tras el deterioro rampante de la atención primaria, es la sobrecarga de los servicios hospitalarios de urgencias, se basa en un chiringuito de gestión irregular, anómala y torpe (en el sentido pecaminoso del término), difícil de argumentar y aún más de defender (a poco decoro que se tenga), en la modalidad clásica de “peonadas”, sin más objeto que mantener unos niveles retributivos determinados (decentes, eso sí, y siempre inferiores a los del resto de Europa), de una parte de los profesionales de atención primaria (EAP), pero en base a dos ejes de gestión que no son de recibo y que pecan de discriminatorios y poco brillantes (para hacer trampas no hacen falta muchos másteres):

  1. Por una parte, la explotación, económica y laboral, de otros profesionales de la atención primaria, con igual rango académico y profesional, pero que conviene considerarlos “de segunda” para explotarlos mejor, y en concreto hablo (y es vox populi) de los profesionales de la atención continuada (PEAC).
  2. Por otra, el incumplimiento fraudulento de las jornadas legales y ordinarias (de consulta) por parte del EAP, para acumular jornadas extraordinarias de guardias. Es decir, un mecanismo de peonadas que no solo burla el interés público de la asistencia y defrauda dinero público, sino que frustra las expectativas de trabajo y desarrollo laboral de otros profesionales sanitarios. Un mecanismo que entra en un bucle melancólico o vicioso, porque cuánta más jornada legal de consulta se incumple (en base a acumular guardias sin control) más retribuciones se cobran. Caso único y extravagante que no merece más comentarios.

Sobra decir que el bucle es “melancólico”, sobre todo, para el buen uso del dinero público (que brilla por su ausencia), y para las expectativas de trabajo de aquellos sanitarios que quieren empezar a trabajar. Es claro que cuando unas determinadas jornadas de trabajo se computan (y se retribuyen) como trabajadas sin trabajarse, no es necesario contratar más personal. La ficción y el fraude llenan ese hueco. Todo queda en casa. A la saca.

Pero esto no es así. No se puede poner el carro delante de los caballos. Para cobrar jornada “complementaria”, primero tienes que completar tu jornada “ordinaria”, que es tu obligación, como todo hijo de vecino y todo ciudadano sujeto a la ley. Salvo que seas inviolable e impune, como el rey. O salvo que esto sea un chiringuito en vez de un servicio público.
Y dicho esto, además (conciénciate) no tienes “derecho” al máximo de jornada complementaria (a la carta y a la saca) como exiges. Ahí están las sentencias y son fáciles de leer. Todo esto huele a trampa, a peonadas, a desahogo, llámalo como quieras. El resultado es lo que importa, más que la palabra. Y el resultado es deterioro y listas de espera.

Obviamente, las listas de espera que se generan así, perjudican al usuario que pide cita y no la obtiene. Al menos en plazo razonable y eficaz. Así que el modelo chiringuito, peonadas … llámalo como quieras, es nocivo para el servicio público y para otros profesionales con los que compartes obligaciones y responsabilidad. Nada justifica que lo defiendas, salvo un egoísmo poco meditado y bastante necio, que está hundiendo la atención primaria que dices defender.

En apoyo de lo que digo y en demostración de que no es una filípica gratuita que se me antoja, dejo aquí la referencia y enlace a una serie de sentencias y análisis expertos que respaldan mis afirmaciones.

De todo ello quiero resaltar, por su importancia, la sentencia del Tribunal Supremo sobre el recurso 4848/2000, que establece el carácter del descanso posguardia, no equivalente a tiempo trabajado, y por tanto no computable de cara al cumplimiento de la jornada legal ni a su retribución, jurisprudencia firme que el SESCAM burla e incumple desde el año 2008, pues es incompatible con su modelo, tan especial.
Y por otra parte, cabe resaltar el análisis de un experto en el tema, asesor jurídico además del SESCAM, que pone al descubierto los varios fraudes de interpretación y jornada que el SESCAM implementa para mantener a flote su chiringuito.

Con una atención primaria de estas características, raíz anómala de nuestra debilitada planta sanitaria, solo podemos esperar lo que ya observamos: un deterioro creciente y una burla del interés público.

POSDATA:

 

De tercera división

carcoma

 

Abundan los motivos que justifican las dudas sobre la calidad de nuestra democracia, es sabido. Afloran cada día con claridad meridiana, y contribuyen a un descrédito de las Instituciones que no para de crecer.
La ceguera ante esta deriva, de no corregirse (y no parece haber intención), determinará un clima moral que nos devolverá a etapas que creíamos superadas, donde la falta de ilusión y el cinismo harán buenas migas, y las Instituciones que deberían dar ejemplo de lo mejor serán ejemplo de lo peor y motivo de mofa. Viviremos por ello en perpetuo estado de farsa.

Lo último en esta labor de zapa y mina de nuestro penúltimo intento democrático (viciado desde el principio), es la coincidencia de PSOE, PP, y CIUDADANOS en no investigar los delitos de la monarquía, según estos se desprenden de las declaraciones de la amiga especial del rey emérito.
El que no se quiera investigar los hechos denunciados les concede muchos visos de autenticidad, lo cual explicaría el tupido velo.
Nuestra historia reciente, es decir, desde que la corrupción y el fraude son el santo y seña de nuestro buque insignia, es una sucesión de velos, a cual más oscuro. Por decirlo mediante paradoja: nuestra opacidad es transparente y nuestra corrupción y falta de seriedad salta a la vista.

Se dirá que este contubernio trilateral de la gran coalición (PP, PSOE, y C’s), sin más finalidad que defender hasta sus últimas consecuencias el sepulcro del Cid y el rancio feudalismo del derecho de pernada, se hace en acatamiento de nuestra sacrosanta (y muy imperfecta) Constitución, que declara inviolable la persona casi divina del rey (creíamos que ya no lo era, ni rey ni divino), de manera que el derecho de pernada aparece así amparado bajo el paraguas de nuestro fofo Estado de Derecho. Sin duda un Derecho bastante torcido y protofeudal.

Uno, en su ingenuidad pueril, no acaba de comprender esta pervivencia en nuestro país, y ya en pleno siglo XXI, de los aspectos más irracionales de la Historia humana, que creíamos superados con la revolución francesa y otras conquistas del progreso. Pensábamos de hecho que este tipo de delirios ya solo podían contemplarse enclaustrados en urnas de museo, bajo siete llaves, como monstruos infames del espíritu rancio de otros tiempos, fantasmas del ayer, y no en vivo y en directo.
Es como si Joaquín Costa pudiera decirnos algo con sentido y plena vigencia mismamente mañana, merced a una degeneración casposa que aún necesita regenerarse.
Es como si a la democracia en España (eterna solicitante lacrimosa) se le siguiera diciendo con impasible modorra burrócrata: “Vuelva usted mañana”.

En fin, que nuestro régimen huele a naftalina y espacio cerrado, recinto “aforado” y sepulcro.

Esa es otra: los famosos “aforados” españoles, porque lo cierto es que en otros países de nuestro entorno no se cría con semejante lujuria este fruto transgénico. ¿Será el calor?

Comparen el número de aforados en Alemania y el número de aforados en España. Luego comparen el funcionamiento de aquel país y el desastre de este.
Y se volverá a la misma justificación del vicio: la sacrosanta Constitución lo establece. Ya huele. Quiero decir que parece imperioso renovarla con aire fresco y mayor sensatez, si algún día en el futuro queremos llamarnos democracia y Estado de derecho.

Y es que según yo lo veo nuestra Constitución se contradice. Por un lado afirma que todos los españoles somos iguales ante la Ley, y por otro sostiene que el rey es inviolable, como Dios en los tiempos de Yahvé, y que si le da por perseguir ninfas normandas o evadir impuestos allende los mares, pues está en su derecho divino.
O sea que todos los españoles somos iguales ante la Ley pero él es austrohúngaro.

Debe ser eso.

Y por el estilo lo de los aforados endémicos, autentica epidemia de aquí, de tal manera que pudiera ocurrir que Casado, líder del PP y aforado, salga con bien de las mismas acciones fraudulentas en su currículum que determinen condena en otros españoles de a pie, autores de iguales trampas.
Desigualdad ante la ley y privilegio notorio blindados por la Constitución.

Lo nuestro es un disparate que no cesa.

 

Elogio de la memoria

 

No tengo claro si la memoria es una potencia del alma o una virtud teologal, yo soy de ciencias, en cualquier caso, la memoria está hoy muy desprestigiada, esto sí que es cierto, es decir, desmemoriada, por no decir perseguida y pasando un mal rato.

Como ustedes saben hoy es cosa horrible y muy fea mirar hacia atrás, hacia el pasado, aunque sea con el mejor ánimo de interpretar y guiar con buen tino el futuro. Más que virtud, está habilidad de la mente se considera pecado.
Cosas de la posmodernidad rara (y rancia) que padecemos.

Se nos advierte incluso con el ejemplo bíblico de la mujer de Lot, que quedó hecha estatua de sal por mirar hacia atrás, curiosa como toda mujer, incluida Eva. Y por tanto, su ejemplo terrible nos reconviene no solo contra el ejercicio de la memoria, útil para no tropezar dos veces en la misma piedra, sino también contra la curiosidad, madre de la ciencia.
Ejemplo este que, como metáfora, deja mucho que desear porque la mujer de Lot miró hacia atrás en el espacio y aquí de lo que se trata es de la conveniencia o no de mirar hacia atrás en el tiempo.
Diríase que por intereses del tiempo que nos ha tocado vivir y sus protagonistas, cada día hemos de nacer nuevos e inocentes (ex novo) y de la nada (ex nihilo), sin historia ni biografía, sin causa ni efecto, o sin más efecto que la estulticia desmemoriada, lavados de cerebro.
Sin embargo conviene decir que entre los animales que pueblan la Tierra, podemos distinguir -grosso modo- animales superiores y animales inferiores.
Sin duda la memoria dúctil y flexible es facultad que aparece en los animales situados más alto en esta escala (superiores). De los animales situados en posiciones más ínfimas cabe presumir que carecen de ella, o como mucho la tienen impresa en forma de circuito rígido que cristaliza en instinto. Estarán por ello más abocados a repetir que a innovar. Una lagartija, más o menos ha hecho siempre lo mismo, sin embargo un chimpancé puede aprender y generar una cultura, porque tiene la habilidad de recordar.

El chimpancé adulto (en determinados grupos de chimpancés más despiertos) recuerda que de niño vio a su madre o a su padre romper nueces con una piedra, o pescar termitas con una rama, y registrada tal habilidad en la memoria pudo después repetirla o perfeccionarla, y compartirla con los más próximos. Y lo mismo sirve la memoria para la adquisición de los bienes que para la evitación de los males, e idénticas reflexiones podemos hacer del animal individual que del animal colectivo (la sociedad) y su historia. Una sociedad sin memoria es una sociedad desmadejada, inferior, más torpe.

Llega hasta tal punto la histeria contra la historia, que se presupone (necio prejuicio) que toda memoria, per se, es rencorosa (¿por qué?) y no el instrumento más eficaz para no reincidir en los errores de antaño, que a veces son de bulto.
José Múgica, expresidente de Uruguay, que estos días está en la Mostra de Venecia, donde se presentan dos cintas sobre su vida, incluida su etapa de cautiverio por la dictadura, ha dicho: “Lo mejor de la vida es el mañana”, y ese optimismo vital y joven asienta sobre una memoria capaz de reconocer la barbarie, la tortura, el cautiverio.
El rencor no viene de la habilidad de reconocer la barbarie, el rencor viene de la barbarie.

Y es la memoria fecunda y ágil de José Múgica la que le permite “reconocer” las trampas de la demagogia y afirmar que el término “populismo”, en su opinión, se usa “para un barrido y un fregado”, para “todo lo que molesta”.
Utilidades de la memoria, capaz de reconocer la barbarie y la demagogia. Como vemos, sus beneficios no son pocos.

Los más forofos enemigos contra esta habilidad retrospectiva de la mente, potencia superior del alma, deben suponer que el pasado es un pozo de sapos y culebras, y que no mirarlos es no verlos, lo cual es cierto, pero esto propicia también el no reconocerlos. Esto es más grave.
No reconocer los monstruos del pasado cuando se presentan en el presente, no puede ser bueno, digan lo que digan. Y además ¿que sería del esforzado pan de los historiadores si se prohíbe su trabajo, la memoria?
Los más sabios de este gremio memorioso recomiendan “enfriar la historia”, parece sensato, pero no anularla.

Esto de anular o borrar la Historia parece no solo difícil (aunque no imposible), sino que amenaza con convertirnos a nosotros en repetidores torpes del ayer, sin aprobar nunca el examen del futuro.
¿Quien no reconoce en el momento presente un esquema de hechos muy parecido al de ayer?

Pensemos en los años 30, los años del crack y la Gran depresión:
Lo que vemos allí (gracias a la memoria) es desregulación económica, impunidad libérrima del delito económico y otros fraudes anexos, especulación desatada y sin control, los dueños del dinero imponiendo sus intereses y sus prácticas mafiosas a los políticos y al gobierno, corrupción y descrédito de las instituciones, estafa global, quiebra económica, gran depresión, desigualdad extrema, pobreza, tensiones, violencia, fascismo…  y finalmente guerra. No una guerra cualquiera, una Guerra Mundial.

En aquella época, la derecha en el gobierno de Estados Unidos (durante doce años), tan parecida a la que hoy padecemos y sufrimos, adoraba y rendía pleitesía al mercado como a un dios salvaje al que un gobierno no tiene nada que decir.
En medio de la catástrofe y la miseria sobrevenida, por una ideología rancia que remozamos hoy, un grupo de chabolas en Central Park recibió el nombre -irónico- de Hooverville, en honor (léase deshonor) del último presidente “desregulador” y selvático, Herbert Hoover, del partido republicano.
En resumen, precipitada la crisis por la ideología de la desregulación y sus trampas, quedaron al descubierto y visibles para todos “los bajos fondos en las altas esferas. Hoy podríamos decir lo mismo”…. se afirma en el documental sobre la Gran depresión que adjunto a este artículo.
Luego llegó Roosevelt e intentó poner orden en la selva, quizás demasiado tarde.

Contemplemos ahora nuestro tiempo y la renovada estafa, fruto de la desmemoria y la relajación festiva ¿Que observamos?:
Desregulación libérrima del delito económico y el fraude, impunidad de los paraísos fiscales, especulación desatada y sin normas, gobiernos serviles y corruptos a las órdenes del dinero, descrédito institucional, estafa global y quiebra de muchos, miseria, desigualdad llevada al extremo, violencia, fascismo…. la caza del inmigrante.
Y lo que es peor: la misma inercia ante el desastre y la misma lentitud en la respuesta.
¡Deja vu!

El problema que hoy tenemos en España (y por extensión en Europa) es que PP, PSOE, y CIUDADANOS representan una misma cosa, que no es otra que la ideología radical que cristalizó en HOOVERVILLE y reincidió en la última estafa. Y eso deja muy poco margen para la esperanza. Esto no puede ser bueno.

Si los nuevos fascistas y los renovados xenófobos tuvieran pizca de memoria, no estarían a la caza del inmigrante (incluso en Alemania), el nuevo judío, sino que con un mínimo de sensatez y ayudados de la memoria, virtud del alma despierta, acertarían con el origen y naturaleza de sus males, que en gran medida está dentro de ellos mismos.
Lo suyo es el odio como método y doctrina. Ese es su instinto. No dan para más. Ya saben: ¡La mística de la violencia!
Claro que esto de llamar “místico” al instinto más bajo y lúgubre de la bestia no deja de ser una paradoja.

En otro orden de cosas, pero sin salirnos del tema, si tiramos del hilo del ovillo del lío catalán (en su última edición) ¿que encontramos en el otro extremo?
Pues encontramos una corrupción pactada, consensuada, constitucional y unida, casi diríamos compinchada en torno a porcentajes definidos de mordida (el 3%, etc.), de aquí y de allí, de los Hunos y los Otros, de ámbito nacional, consentida y alimentada durante décadas, sin delimitación de fronteras ni conflicto de identidades mientras duró la juerga, sin más nación ni bandera que el dinero fácil, y una huida final y precipitada hacia delante en forma de separatismo repentino y reacción central. De los Hunos y los Otros. En perfecta simbiosis disolvente.

Pero para esto, memoria. Que es tan breve que ya no recordamos que los protagonistas del conflicto presente (de aquí y de allí) eran mayormente políticos corruptos, y en otro tiempo cómplices. Como lo son de hecho, todos aquellos que dieron a la corrupción amplia excusa o permanecieron mudos.
Registremos en la memoria los inconvenientes de no atajar la corrupción a tiempo, y cómo de un hilo de desidia en este tema puede surgir todo un ovillo de problemas insolubles.

Recién sobrevenida la estafa global, siamesa de aquel otro crack, aborto del mismo catecismo, algunos gerifaltes del régimen (Zapatero, Sarkozy…) tuvieron un ataque de memoria, es decir, de remordimiento (el remordimiento es otra forma de memoria) y dijeron, un tanto asustados y remordidos, que había que reformar el capitalismo, que había que refundar Europa… cosas así.
La memoria y el susto les duró poco, y hoy, como todos los demás gerifaltes, predican la desmemoria y la austeridad, aunque no la de ellos, claro está.

Esto de llamar “austeridad” (en si una virtud) a conformarse dócilmente con la estafa repetida (en si una debilidad), es otro efecto de la desmemoria.
Donde hay desmemoria hay que inventar nuevos lenguajes, y proporcionar un nuevo sentido a palabras viejas y nobles. Estamos de estreno.

En resumen, ¡nada nuevo bajo el sol! Pero para saberlo, hay que poder recordar. Y a esto nos ayudan los historiadores, servidores de la memoria, potencia del alma. Casi diría virtud teologal, que rima con esperanza.

POSDATA: Documental “La Gran depresión”

 

Reflexiones “primarias”

Cartel centro

 

Pensar se parece a un acto pictórico mediante el cual unimos puntos sueltos para trazar un dibujo coherente dentro de una trama difusa.

Cuando los antiguos trazaban estas líneas de unión imaginarias entre las estrellas para ver deliberadamente constelaciones en el cielo, estaban guiados por un pensamiento mítico. Pero si de las estrellas distantes y las figuras mitológicas (fantasmagóricas) pasamos a los hechos reales que palpamos, y entre ellos encontramos relaciones lógicas y necesarias, o vislumbramos una estructura consistente de causas y efectos, estamos pensando con un pensamiento que ya no es mítico sino racional.

Quizás lo más sencillo y al mismo tiempo lo más complicado (si nos entorpecen los prejuicios) es encontrar esos vínculos necesarios entre hechos que aunque nítidos y evidentes en sí mismos, parecen tener poca o ninguna relación. En este sentido es sencillo y al mismo tiempo complicado establecer una relación lógica y necesaria entre la desregulación económica que propugnó determinada ideología radical y la crisis social, política, y económica que arrastramos, crisis multiforme a la que cabe añadir la crisis de valores, que quizás sea la consecuencia más nociva e invalidante de todo lo anterior.

Es sencillo percatarse de lo que ha ocurrido si atendemos a los hechos, pero complicado si nos entorpecen los prejuicios (o los intereses) que nos impiden ver la realidad manifestada, en este caso, de manera tan contundente. No menos contundentemente se presenta esa trama de causas y efectos en otros casos de ceguera deliberada.

Intentémoslo con un problema distinto y de ámbito más reducido, como es la actual decadencia de la atención primaria de nuestra sanidad, base de todo el sistema sanitario. Quiero invitar, por decirlo así, a unas reflexiones “primarias” sobre nuestra atención “primaria”, libre de prejuicios e intereses espurios.

Procede enumerar primero una serie de hechos que considero contrastables, y luego intentar establecer entre ellos una relación lógica que nos permita extraer de ese razonamiento una acción eficaz.

HECHOS:

1. Proliferan los estudios que demuestran un efecto tóxico y a la larga letal de las guardias prolongadas (17 o 24 horas) sobre la salud del personal sanitario. Deberían estar prohibidas por imperativos de higiene en toda sociedad civilizada que considere importante la salud laboral, y como hablamos de profesionales sanitarios, deberían prohibirse allí donde se considere que la asistencia sanitaria no puede ni debe ser prestada por profesionales agotados. Como caso monstruoso de este paradigma insalubre de nuestros servicios de salud cabe decir que en el SESCAM de CASTILLA-LA MANCHA hay profesionales sanitarios de atención primaria (mayormente PEAC) que hacen 65 horas seguidas de guardia, obligados –todo hay que decirlo- por el chantaje que determina su régimen de explotación.

2. El Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud (Ley 55/2003) dice que tiempo de trabajo es el tiempo que se trabaja, y tiempo de descanso es el tiempo que se descansa (perogrullada). La “libranza” (por ejemplo, posguardia) es otra cosa y no coincide con el concepto estatutario de “descanso”. En esta línea, la jurisprudencia firme del Tribunal Supremo establece nítidamente que “el descanso postguardia no exime del cumplimiento de la jornada legal“, es decir, que gestionarlo como “libranza” en vez de cómo “descanso” es ilegal y un fraude (de dinero, de jornada, de asistencia debida….).

3. Hay servicios de salud (por ejemplo el SESCAM) que en el ámbito de su atención primaria incumplen los preceptos estatutarios antes dichos y la jurisprudencia señalada (Tribunal Supremo recurso 4848/2000), al optar por un modelo de guardias largas y gestionar el “descanso” posguardia como “libranza”. En pura coherencia jurídica cabe decir que se sitúa por ello en el ámbito del fraude.

4. Los servicios de salud que en su atención primaria optan por un modelo de guardias largas (con total desprecio de la salud de sus profesionales) y gestionan el descanso postguardia como libranza (fraudulentamente), favorecen un modelo viciado que podemos calificar de “peonadas” mediante el cual el médico de cabecera acumula guardias (y retribuciones) al objeto de incumplir consultas (igualmente abonadas a pesar de su incumplimiento). Se trata de un modelo viciado ejemplo perfecto de “círculo vicioso”. Propio es de este modelo viciado generar listas de espera y saturar los servicios de urgencias con asistencia que no les corresponde.

5. En otros tiempos más sensatos, los servicios de urgencias eran el ámbito de la “expectativa” de la asistencia urgente, lo cual favorecía la “disponibilidad” de los profesionales para que esa asistencia pudiera prestarse con celeridad y urgencia. Ahora son el ámbito de la consulta a destajo. Concretamente de aquella consulta que no se pasa en su lugar natural: la consulta del médico de cabecera. Como reflejo especular de este despropósito, el ámbito de la consulta programada (de cabecera) se ha convertido en el ámbito de la “cita que falla”. Proliferan los informes de los profesionales de primaria sorprendidos por el ingente número de pacientes que no acuden a la cita. Y no acuden porque ya se pasaron antes por un servicio de urgencias, que es hacia dónde ha basculado el peso de la atención primaria. Cada vez son más los tiempos muertos que así se producen en la consulta programada. Así que el fallo de la “cita” es doble y bidireccional: le falla al paciente cuando le dan una cita inasumible (7 días, 10 días, 2 semanas), y le falla al profesional que observa que el paciente no acude. De hecho se constata frecuentemente que muchos pacientes, frecuentadores y habituales de los servicios de urgencias, no saben quien es su médico de cabecera. En cuanto a las consultas a destajo de 17 o 24 horas que se pasan en los servicios de urgencias, decir que si una consulta de 7 horas (la del médico de cabecera) cansa, una consulta de 17 o 24 horas mata. También bidireccionalmente.

Los sacerdotes del dogma (el dogma de las guardias largas y la libranza consiguiente a que obliga el hecho de que las guardias sean largas e insalubres, pescadilla que se muerde la cola o círculo vicioso que anula toda virtud y eficacia del servicio) prefieren no mirar para no ver los vicios del modelo. Entre otras cosas porque esa “libranza” posguardia, innecesaria en un modelo de guardias más cortas y saludables (que es el que implementan otros servicios), conlleva el privilegio de un “segundo mes de vacaciones”, caso único dentro de las profesiones sanitarias. Claro que ese segundo mes de vacaciones (sumen “libranzas” posguardia) se obtiene a expensas del incumplimiento de la jornada legal (presupuestada y abonada) de consulta. Un caso claro de ceguera deliberada, alimentada por intereses espurios, es decir, un modelo de “peonadas”. Es preferible no mirar para no ver.

No ver, por ejemplo, el ingente número de consultas cerradas cada mes por este motivo (65.000 horas de consulta en un solo semestre y en una sola gerencia de atención primara, abonadas sin trabajarse); las listas de espera escandalosas e inasumibles del médico de cabecera que por este medio se producen; el desvío de la función natural de la medicina de familia a los servicios de urgencias, saturados irregularmente por esta cadena de irregularidades (para que unos tengan dos meses de vacaciones otros tienen que estar saturados); la ruptura de la continuidad asistencial que define la atención primaria, y en resumen el desastre que como era de esperar un modelo viciado (yo digo ilegal) ha de provocar fatalmente en el ámbito más importante de nuestra sanidad: la medicina de familia.

Todo esto podría evitarse con un modelo diferente de guardias, más cortas y saludables, que volviera innecesaria la falsa “libranza” posguardia (no es una “libranza”, es un “descanso”), lo cual conduciría a su vez a la apertura de las consultas del médico de cabecera (respetando el descanso de 12 horas entre jornadas) todos los días laborables, en cumplimiento de la jornada legal pactada, presupuestada, y abonada (lo contrario es un fraude mediante un mecanismo de desvío y distracción), y ello a su vez reduciría las listas de espera del médico de cabecera y consecuentemente la saturación de los servicios de urgencias, que deben estar en disponibilidad de asistir “verdaderas” urgencias, en vez de quedar abocados a pasarle la consulta al médico de cabecera y bloqueados para su auténtica función.

Pensemos por tanto que este vicio de origen repercute en los siguientes niveles asistenciales y deteriora todo el sistema sanitario. Con raíces maltrechas la planta no puede estar lozana, y de hecho vamos de mal en peor, cosa que reconocen casi todos los profesionales.

Las virtudes del modelo alternativo que cabe proponer al modelo viciado y fraudulento consisten en:

1. Guardias más cortas y saludables que, respetando el descanso de 12 horas entre jornadas, son compatibles con el cumplimiento (obligado) de la jornada ordinaria y legal de consulta. La salud del sanitario es importante, no solo para él sino también para el paciente.

2. Cumplimiento de la jornada legal, presupuestada y retribuida, por todos los profesionales, en igualdad de condiciones y sin privilegios especiales. La ley obliga a todos y solo debe retribuirse el trabajo realizado efectivamente. El modelo de peonadas es un fraude.
He de decir que los compañeros favorecidos por ese “segundo mes de vacaciones” que suman las repetidas “libranzas” (el modelo lo deciden otros, creo) resultan a su vez perjudicados por un estado caótico de la atención primaria que a nadie conviene, ni a los pacientes ni a los profesionales.

3. El cumplimiento efectivo de la jornada ordinaria y legal de consulta conduce (al evitar el vicio de las peonadas) a una reducción de las listas de espera, pues las consultas estarán abiertas por su titular en los días laborables que señala el calendario oficial.

4. Ello a su vez reduce la saturación de los servicios de urgencias, cuya misión no es pasar una consulta a destajo de 24 horas (o 65), permitiendo su disponibilidad efectiva para asistir urgencias. Padecemos por tanto una atención primaria distorsionada, anómala, casi podríamos decir malograda, donde es más probable que un “pie de atleta” (dermatofitosis del pie) se presente a las cuatro de la madrugada en un servicio de urgencias que, con la cita programada, en su médico de cabecera. Casos así vemos todos los días.

A lo mejor no hay que inventar lo que ya está inventado (y reflejado en el Estatuto Marco): turnos que no excedan las 12 horas (salvo catástrofe imprevista) y descanso de 12 horas entre jornadas. De hecho este modelo y otros modelos alternativos, es el que aplican algunos servicios para evitar todo ese cúmulo de disparates.

Quiero acabar este análisis recordando al compañero médico agredido en fechas recientes en el ejercicio de su labor asistencial (un servicio de urgencias saturado de atención primaria / PAC), que lamentablemente sigue grave, y pedir todo el apoyo posible del SESCAM y de la Junta de Comunidades de CASTILLA-LA MANCHA para él y su familia en su desgraciada circunstancia.

 

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