Abstenciones preocupantes

sanchezmoscovichi

 

El triunfo de Pedro Sánchez ha supuesto una inyección de ilusión para muchos militantes socialistas. Me refiero a los militantes que no abandonaron, decepcionados, ese proyecto, porque lo cierto es que han sido muchos los que sí lo hicieron, y o bien perdieron todo interés por la política o recalaron y prestaron su apoyo a otras formaciones. Por ejemplo Podemos.

La ilusión es el combustible que lo mueve todo, y sin ella la maquinaria primero se gripa y luego se para.

Esto es lo que les ha pasado a muchas maquinarias socialistas de Europa, que mientras sus aparatos marchaban a todo gas en la dirección neoliberal que imponía el mercado, sus maquinarias militantes, más cerca de la realidad, con más sentido común y bastante más sentido histórico, se iban gripando.

En algunos de estos casos la catástrofe ha sido inevitable porque el mal estaba ya muy avanzado. En otros, una reacción a última hora ha salvado los muebles de momento y los supervivientes aspiran a habitar de nuevo en el territorio de la izquierda, que pese a quien pese tiene más sentido y futuro que nunca, y esto por distintos motivos: humanitarios (que es lo mismo que decir de civilización), de defensa de la democracia como sistema irrenunciable, y de urgencia medioambiental.

Moscovici es un comisario de esa Europa que degenera a toda prisa y sin remedio a la vista.

Si hace apenas unas semanas, el susto y la congoja de los gerifaltes europeos ante posibles derivas electorales que confirmaran el malestar general, determinaba que el neoliberalismo rampante que hoy intoxica a Europa recogiera velas y se hablara incluso de una “refundación social” de Europa, hoy, apenas transcurridas esas pocas semanas, aquella lección de humildad que decían haber aprendido en medio de aquellas turbulencias (Brexit incluido), se les ha olvidado, y lo social acaba de nuevo postergado frente a los imperativos de la desregulación y las exigencias del mercado.

Se trata desde luego de una desmemoria veloz.

Es así que el comisario Moscovici, socialista a beneficio de inventario, ha podido llamar a capítulo al socialista Pedro Sánchez para conminarle a que obedezca y entre por el aro, aconsejándole que suscriba con entusiasmo positivo el pacto comercial entre Canadá y la UE, tratado comercial que llaman CETA por sus siglas en inglés. Tratado que según opinión bastante extendida pone más acento en la desregulación y la explotación humana, que en los derechos laborales y el medio ambiente. O dicho de otro modo, pone los intereses financieros muy por encima de casi todo lo demás, incluida la calidad democrática.

Afea Moscovici a Sánchez que sea renuente y dubitativo ante el CETA, quizás lastrado -el nuevo líder socialista- por escrúpulos sociales o socialdemócratas que hoy ya no forman parte -según Moscovici y compañía- del canon de la posmodernidad salvaje que se quiere para Europa.
Y le anima severamente a que no contradiga con sus peros el “patrimonio común europeísta”, patrimonio que a todas luces sigue siendo neoliberal, es decir, radical e insolidario, y en última instancia bastante ajeno a los controles propios de una democracia.

¡Hay que ver que giros retóricos y que frases rimbombantes y solemnes se utilizan hoy para condimentar y vestir de príncipes a los sapos que nos tenemos que tragar!

“Patrimonio común europeísta” dice el comisario para patrocinar una globalización que deja fuera mucho de aquello que precisamente define a Europa, que es -o era- su sensibilidad social y su defensa de los derechos humanos.

Luego los animadores ideológicos de esta cosa que está causando tanto “orden” mundial, se pondrán estupendos y archimodernos, y dirán que los que nos oponemos a este tipo de tratados, somos enemigos del comercio y cosas más horrendas. O que en la Edad Media habríamos perseguido judíos, como representantes que eran en aquel tiempo -o incluso en este- de la iniciativa comercial y el espíritu moderno.
Pues ni una cosa ni la otra: ni somos enemigos del comercio, ni mucho menos antisemitas, ni nos comemos crudos a los erasmistas de hoy.

Otros son los que llenos de incoherencia hacen compatible el comercio desregulado a favor de las finanzas -esa gran y escueta libertad- con la xenofobia que levanta muros por doquier.

La escena consiste por tanto en un socialista europeo conminando a otro socialista europeo a que dé el visto bueno a una globalización “ultra” y “radical” que podían haber suscrito con euforia y entusiasmo esos adalides del socialismo y de los derechos sociales que fueron Margaret Thatcher y Ronald Reagan.

Pero lo preocupante es que el nuevo PSOE sigue en el limbo de la indefinición, y a lo más que llega es a decir -ante la oportunidad de censurar un gobierno corrupto hasta el fondo del armario, o de rechazar un tratado antisocial y antiecológico- “me abstengo”.

Del no es no a una abstención doble, desdibujada y pusilánime, en muy poco tiempo: ¡preocupante!

Ya sabemos que Pedro Sánchez y el PSOE vienen de su infierno particular y de una falta de credibilidad ganada a pulso, pero el limbo no es el mejor sitio para recuperar el tiempo perdido y la credibilidad.

Y es que es mucho lo que hay que recuperar, porque es mucho lo que se perdió.

Y seguimos perdiendo a toda prisa. Así que abstenerse ante esa pérdida hace que las segundas oportunidades caduquen muy rápido.

Más claro lo tiene el PP, núcleo duro de la “gran coalición” propuesta por González, que una vez que ha cogido el carril de la corrupción, ni duda, ni se distrae, ni da bandazos. Es de una idea fija que impresiona; robar a tutiplén y negar la mayor.

Frente a este despliegue de autoayuda y confianza en sí mismos, cuyo apoyo teórico no es precisamente Montesquieu sino Celia Villalobos, sobre todo cuando dice inspirada que quien no arrambla con todo y se lo lleva a un paraíso fiscal es que es monja de clausura o pobre de espíritu, mostrando directamente a los ciudadanos -para que sutilezas- cuál es el camino a seguir y la filosofía que triunfa, este otro dudar del PSOE entre el “no” y la “abstención” quizás debido al miedo a irritar a los que mandan sin pasar por las urnas, nos indica que la unión de la izquierda sigue un poco cruda, de lo cual -qué duda cabe- se beneficiará Rajoy y la corrupción que ampara y patrocina.

Amnistía fiscal

Síndrome de Estocolmo

COMUNICADO DE AMEPEAC

Amepeac-Concentración Hiendelaencina

 

Como Asociación profesional de médicos y enfermeros PEAC adscritos al Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), queremos DENUNCIAR las condiciones laborales de sobrecarga y saturación que se producen en los PAC (urgencias de los centros de salud), donde la demanda asistencial se ha disparado por las listas de espera para el médico de cabecera y la deficitaria dotación de personal PEAC.

En este sentido, reclamamos explicaciones y soluciones a las listas de espera que antes del 2008 (año con cambios importantes en la organización de la atención primaria) eran prácticamente inexistentes. Estamos hablando de listas de espera de entre 7-10 días para el médico de cabecera.

Denunciamos que debido a este deterioro se ha distorsionado la naturaleza de la atención primaria, y que la accesibilidad característica del médico de cabecera está desapareciendo y trasladándose a otros niveles asistenciales que no pueden realizar idéntica función: el PAC y las Urgencias hospitalarias, niveles que carecen de los instrumentos asistenciales del médico de cabecera, que son los que dotan de sentido y función a la atención primaria.

Que por todo ello, las acumulaciones por falta de sustitutos, los pacientes desplazados, los pacientes desatendidos por las listas de espera, acaban acudiendo al PAC y produciendo su saturación, dando lugar a consultas a destajo, en jornadas de 17 o 24 horas, o incluso de 48 horas, donde casi no hay tiempo ni para comer, dificultando la asistencia de las verdaderas urgencias, y que merman la salud de los trabajadores del PAC al mismo tiempo que introducen un mayor riesgo de error en la asistencia prestada.

Por todo ello RECLAMAMOS:

1. “Doble” equipo de guardia a jornada completa en todos los PAC, ya que están aumentando las urgencias graves que acuden al PAC y se encuentran con la puerta cerrada.
Hace pocos días acudió a uno de nuestros PAC una niña que había sufrido un atragantamiento y se encontró con la puerta cerrada. El “único” equipo de guardia estaba realizando una asistencia urgente a varios kilómetros de distancia en un pueblo de la zona. Estas situaciones son cada vez más frecuentes, y se producen varias veces durante una guardia. Se necesita un equipo (médico y enfermero) que permanezca en el PAC.

2. Aumento de los mecanismos de inspección y de salud laboral en estos servicios. Entre otras cosas porque se observan graves irregularidades en la duración de las jornadas y en la distribución de los turnos.

3. Exploración de otros modelos de organización de la atención continuada en atención primaria que acaben con las listas de espera para el médico de cabecera: por ejemplo el modelo de NAVARRA.
Consideramos que muchos de los problemas descritos aquí, derivan del gran número de consultas que se cierran cada mes por el descanso posguardia del médico de cabecera. Con el modelo de Navarra para organizar la atención continuada (guardias) se respetan los descansos preceptivos y no se cierra ninguna consulta por este motivo. Las listas de espera para el médico de cabecera desaparecerían, y los PAC y las urgencias hospitalarias dejarían de estar tan saturadas.

4. Incremento del personal PEAC y mejora de sus condiciones laborales, homologándolas con otros sanitarios de la misma categoría.

FIRMADO: AMEPEAC

Abierto

El universo es antes que nada y además de muchas cosas más, “grande”.
Creo que se lo escuché decir hace poco a Stephen Hawking en un documental.

Y es en base a ese hecho que se nos impone como primera evidencia -su grandeza, su casi inconcebible tamaño-, que el campo de posibilidades que se abre a la realidad y a la imaginación es casi infinito.

Aquí, sin que sirva de precedente ni de criterio general, el concepto tamaño va ligado al concepto de posibilidad, de variedad, de contingencia.

Es tan grande -y en parte tan extraño- que casi todo es posible.

El mismo Stephen Hawking es un ejemplo vivo del generoso ámbito de la posibilidad, y con su caso y circunstancia personal nos demuestra que la realidad, lo que a veces llamamos -agobiados o resignados- la “cruda realidad”, tiene muchas vueltas y muchos recovecos, muchos misterios y muchas alternativas, y en definitiva muchos caminos por explorar y muchas encrucijadas donde elegir.

En el documental que digo, Stephen Hawking echaba mano de esta evidencia del tamaño cósmico como argumento para explicar su convencimiento de la existencia de vida extraterrestre. Su hallazgo y su confirmación, qué duda cabe que haría añicos el modelo oficial y dilataría las fronteras del pensamiento.

Él está seguro de que la hay. Otra cosa es saber dónde está esa vida extraterrestre, como es, y que hace.

Algunos de nuestros congéneres son tan generosos en esta actitud abierta ante las múltiples caras de la realidad, que este sentimiento cósmico y oceánico de posibilidades lo llevan hasta el mismo momento de la muerte. Y no en base a creencias religiosas perfectamente definidas y tasadas por una teología ramplona y estrecha, sino en base a la propia “naturaleza de las cosas” tal como hoy entendemos o conocemos esa naturaleza, que no repele en su amplia perspectiva un componente que podríamos definir como místico.

Si bajamos del ámbito universal al ámbito terrestre, y descendemos de los apasionantes mundos de la cosmología y la biología, a este otro mucho más pedestre de los hechos humanos y la política, deberíamos hacernos sin embargo reflexiones muy parecidas, y darnos cuenta de que las posibilidades de actuación humana y política no son escasas ni de cartón piedra y para siempre, sino numerosas y abiertas a múltiples direcciones.

Sólo hace falta imaginación, tener la buena costumbre de pararse a pensar de vez en cuando, mirar alrededor para ser capaces de traspasar esa apariencia (no siempre satisfactoria) y ver más allá. Y todo eso, que nos hace propiamente humanos, no es sino el método y la materia de la ilusión.

Sin embargo -y esto no se le oculta a casi nadie- algunos apologistas de la “estabilidad” son matarifes de la ilusión y apóstoles de la resignación. Llaman “estabilidad” a que las consecuencias de sus razias y saqueos sean “irreversibles”.

Y pongo un ejemplo: si hoy el PSOE tiene una segunda oportunidad (¿sabrá aprovecharla?) es porque sus militantes no se han resignado.

Por otra parte, el actual culto a la “transición”, que la cristaliza y paraliza en una urna, como si de una reliquia religiosa se tratara, o del despojo incorruptible de una santa (la “santa transición”), tiene un gran componente de resignación y de fetichismo malsano, que puede llevar a una justificación autosatisfecha de casi todo. Desde la corrupción sistémica a la justicia corrupta.

La verdad es que esta “transición” empieza a hacérsenos eterna.
Claro que también hay quien piensa que no hay manera más eficaz y más “rápida” de crear una “clase media” moderna que una dictadura fascista que dure cuatro décadas.

La explicación de por qué en España aguantamos tanto, sin que pueda llamarse estoicismo, y nos conformamos con tan poco, sin que pueda llamarse frugalidad, y que seamos capaces de convivir o incluso de sostener y mantener (a nuestra costa) un gobierno de corruptos (con ayuda de C’s y gestoras), debe hallarse en que tenemos deteriorado el método de la ilusión y gripado el mecanismo de la esperanza.

Debe proceder sin duda de una pobreza de ideas, de una cortedad de expectativas que es incapaz de adivinar y anticipar otros mundos posibles, y que nos lleva a creer que está todo inventado, o como dice el Eclesiastés -inspirado por el desierto-, que no hay nada nuevo bajo el sol, que las posibilidades de cambio son escasas, y que la realidad política que se autoreplica monótona entre márgenes estrechos, deja muy poco margen a la ilusión.

Y sin embargo no es así.

Y si no fíjense en la facilidad con que la discreta izquierda portuguesa ha roto el rígido modelo oficial, católico y apostólico (aunque ya no romano), del neoliberalismo plutócrata.

La propia ciencia que desentraña los misterios de la realidad nos lo demuestra cada día: lo que algunos quieren hacer pasar por “pragmatismo” no es otra cosa que interés o superchería.
Y lo que otros quieren hacer pasar por  “realismo” no es sino resignación y pobreza de espíritu.

Sobre una nota de prensa de CESM

 

CESM, que es mi sindicato, no siempre acierta. O no acierta en la medida en que se espera que acierte.

Esto no tiene nada de excepcional pues toda organización humana por el simple hecho de serlo, está sujeta a errores.
O si se quiere, está expuesta a una visión distorsionada de la realidad condicionada por un determinado sesgo. Es así. Los sindicatos no son hermanitas de la caridad. Tienen intereses y sesgos, y uno es muy libre de decirlo y declararlo.

Como uno es partidario acérrimo de la lucha sindical, y por tanto de la existencia de sindicatos, se encuentra cada vez más decepcionado, y barrunto que en nuestro país no somos pocos los decepcionados, y aumentando.

Quizás se deba a que tenemos una visión romántica de la lucha sindical y no nos hacemos a la idea de que un sindicato sea una empresa tecnócrata y un instrumento de intereses, en los que ni siquiera el respeto a la ley está libre de influencias y distorsiones.

La financiación estatal de los sindicatos ¿es buena o es mala?

No lo sé.

Y voy a la nota de prensa de mi sindicato. Y es que la nota de prensa de CESM, aunque necesaria en lo que denuncia, es muy sesgada en lo que deja de denunciar.

Lo que no se puede ni se debe hacer es describir la realidad con anteojeras, que es lo que ha hecho CESM con la reciente nota de prensa sobre la falta de sustituciones en atención primaria y el deterioro de la asistencia que por ello se produce, además de insistir en las repercusiones que esto tiene sobre la salud laboral.

Cierto: las licencias se tienen que sustituir, pero leída la nota de prensa que como digo hace referencia a la atención primaria, constato que no se menciona la atención continuada de los PAC ni una sola vez, siendo como es parte fundamental de la misma y la que mayor presión asistencial soporta en este nivel, y donde los problemas de salud laboral más inciden, así como los abandonos del puesto de trabajo que por este motivo se producen. Abandonos que demuestran que los controles de inspección y de salud laboral son inanes y totalmente inexistentes.

¿Y esto por qué es así?

Pues fundamentalmente porque en la atención continuada, que se desarrolla en los PAC en horario de tardes, noches, fines de semana y festivos, no hay listas de espera ni filtros que interponer de ningún tipo, que sin embargo si  hay en las consultas ordinarias.
En los PAC un sólo médico y un sólo enfermero cargan con la asistencia de todos los cupos de pacientes de, por ejemplo, 7-8 consultas, durante turnos prolongados y a destajo.

El personal (médicos y enfermeros) que trabaja en el PAC no puede dar cita para 7 o 10 días después (el personal de consulta sí), ni puede “bloquear” su agenda de citas (el personal de consulta sí), ni puede decidir libremente cuantos pacientes ve en su jornada (el personal de consulta sí). Todos esos filtros y colchones amortiguadores, no existen en el PAC.

Es a los PAC donde van a parar las acumulaciones, pero ¿puede el PAC “suspender la actividad”?

No.

Sáquense las estadísticas de las asistencias prestadas en el PAC, véanse los turnos del personal PEAC, y dígase si es justo que en una nota de prensa sobre “sobrecargas” y problemas de “salud laboral” en atención primaria, el PAC y los PEAC no aparezcan mencionados ni una sola vez.

¿Se habla acaso en esa nota de las licencias y de las sustituciones a las que tiene derecho el personal de atención continuada?

En el PAC se ve todo, y a todos los pacientes, y a todas las horas, y es por tanto aquí donde cabe hablar con propiedad de trabajo a “destajo”. Y ese trabajo a destajo se hace en jornadas que duran 17 o 24 horas. O incluso, con ocultamiento e ilegalidad, 48 horas o 65 horas. Lo sabe el SESCAM y lo saben los sindicatos.

De nada de eso se habla en la nota de prensa de CESM (no se menciona la atención continuada, no se mencionan los PAC), cuando es obvio, por lo que aquí explico, que donde van a para las consecuencias de la falta de sustitutos y de otros vicios de gestión de la atención primaria es fundamentalmente al PAC.

Y CESM, como los demás sindicatos, no lo ignora. Sin embargo…

Tampoco observo su beligerancia -desde los imperativos de salud laboral- sobre el hecho de que al personal de atención continuada (PEAC) se le concentren turnos largos (24 horas) en apretadas y arremolinadas jornadas de fiestas, sin tiempo para una recuperación fisiológica o mínimamente saludable. O que pida y exija, por los mismos imperativos de salud laboral o de conciliación familiar, calendarios rotativos.

No. Eso en la nota no aparece.

Y no es sólo la falta puntual y estacional, o continuada y persistente de sustitutos la que recae en las espaldas de los trabajadores del PAC, sino que las listas de espera para el médico de cabecera que existen durante todo el año, debidas a una gestión fraudulenta del descanso posguardia, también van a parar allí, aunque no las retribuciones anexas, que se las lleva quien no trabaja esa jornada.

Como único argumento para justificar todo este disparate se dice: “es que está programado así”.
Como si dicha “programación” fuera tan inmutable como la órbita de la luna.

Pues no es cierto.

Les regalo está otra programación alternativa que acaba con el fraude (dinero público) del descanso posguardia, y consiguientemente también con las listas de espera (tan penosas y nocivas para los pacientes), y que además aliviaría el trabajo a destajo y los problemas de salud laboral que se padecen en los PAC. Dice así:

Personal de consulta (EAP): se hace cargo de manera real y efectiva (no de mentira) de su jornada ordinaria, y también de la jornada complementaria alícuota hasta las 20:00 horas. A partir de las 20:00 horas se hace cargo el personal de atención continuada (PEAC).

Beneficios:
-Asistenciales: desaparecen las listas de espera.
-Económicos y legales: no se produce malversación de dinero público ni fraude de ley (Estatuto Marco y Tribunal Supremo).
-De salud laboral: turnos más cortos y regulares.

CESM debería considerar todo esto, y ya puestos a pedir “refuerzos” y que se cumpla con la legalidad de las sustituciones ¿Por qué no reclama refuerzos y dobles equipos (2 médicos y 2 enfermeros) para los PAC, que es donde realmente la sobrecarga asistencial va a parar?

Mi sindicato, todos los sindicatos del sector, que deberían ser sensibles al cumplimiento de la ley y a los imperativos de salud laboral, harían bien en ser sensibles a la situación del personal PEAC, y muy mal en silenciarla y ocultarla.

¿Cuantas veces se escucha a los sindicatos del sector decir en voz alta de las penosas condiciones en que trabaja el personal de atención continuada, médicos y enfermeros?

Pues estimados sindicatos: somos 800 PEAC en la Comunidad, que no es como buscar una aguja en un pajar.
Y se necesitan más para cumplir con la ley.

Huelga en Asturias

Huelga SAC

 

Este fin de semana (9 al 12 de junio) se ha desarrollado una huelga en Asturias. Concretamente en el ámbito sanitario, y exactamente en el SAC, el servicio de atención continuada que equivale a los PAC de Castilla-La Mancha, es decir, a las urgencias de los centros de salud.

A pesar de unos servicios mínimos abusivos impuestos por la Administración asturiana (de nada sirve que luego los juzgados declaren una y otra vez tales servicios mínimos como abusivos) la huelga se ha desarrollado con éxito y cumplido con su cometido: denunciar discriminaciones laborales evidentes y sacar a la luz un problema sin resolver.

Dicha huelga ha recibido el apoyo de muchos pacientes asturianos, que saben de la importancia de estos servicios de atención continuada en la atención primaria, cada vez más relevantes por los vacíos de asistencia y las listas de espera que hoy en día existen para el médico de cabecera. Y ha recibido el apoyo de muchos otros profesionales, desde sanitarios eventuales al personal equivalente de otras comunidades autónomas, por ejemplo el personal PEAC de Castilla-La Mancha. Sin embargo, como viene siendo habitual, algunos sindicatos se han puesto de perfil, mientras que otros han cumplido con su papel.

Lo que ha quedado claro es que estos servicios de atención continuada son fundamentales para el buen funcionamiento de nuestra sanidad, y es que a nadie se le oculta que gran parte del trabajo sanitario y asistencial de la atención primaria (base de todo el sistema) se desarrolla en estos servicios y en ese horario de atención continuada, que incluye tardes, noches, festivos, y fines de semana. Y aquí nos encontramos ya con el primer gran absurdo y la primera injusticia laboral evidente, porque a los sanitarios, médicos y enfermeros, que desarrollan su trabajo en esos turnos no se les abonan los correspondientes complementos de nocturnidad, festividad, y turnicidad, que sin embargo si se pagan al resto de sanitarios y a otros profesionales que trabajan en esas condiciones y en esos horarios. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Los sindicatos miran para otro lado y se ponen de perfil.

Mucho nos tememos que el problema arranca de la misma transición del personal de refuerzo al personal estatutario de atención continuada, transición que en el 2005 quiso acabar con la vergüenza –ante Europa- de la figura laboral del refuerzo, y efectivamente acabó con el refuerzo pero no con la vergüenza. O al menos no en la medida en que se esperaba.

Era aquella, como digo, una figura laboral que nos avergonzaba ante Europa, característica de unos tempos en que la administración pública no tuvo mejor ocurrencia que copiar los peores vicios de la empresa privada, y en que los gestores más avanzados eran los que solo conocían la técnica del hacha, para la cual, desde luego, no se necesitan muchos master, sino solo ser del partido político de turno.

En definitiva, era aquella una figura laboral que rozaba la esclavitud y condicionaba hasta los partos de las trabajadoras sanitarias. Su rasgo fundamental era que daba por buena una situación de sometimiento y subsidiaridad de unos trabajadores respecto a otros, puesto que en principio parecía o así se quería hacer ver que el personal de refuerzo estaba al servicio del personal de consulta, como una especie de chico para todo, cuando en realidad era el resultado de una legalidad de obligado cumplimiento y de una necesidad de carácter estructural que se quería enmascarar con contratos discontinuos.

Todo eso pareció que iba a quedar atrás cuando en 2005 los distintos servicios sanitarios de nuestro país acometieron la transición del personal de refuerzo al personal de atención continuada (PEAC en Castilla-La Mancha, SAC en Asturias…), y acabando con los contratos eventuales discontinuos se crearon plazas en plantilla, cubiertas por un tipo de personal que a partir de ese momento debía tener entidad propia, con los mismos derechos que el resto del personal estatutario, no sometido ni subsidiario de otro personal del mismo ámbito, y con unas retribuciones dignas.

En la realidad, muchos de esos supuestos y muchas de esas aspiraciones se vieron frustradas, lo cual se constituyó en un nuevo engaño y una nueva estafa a un personal que ya fue estafado cuando eran refuerzos.

No se respetaron derechos adquiridos para una consolidación en plazo. No se respetó el envejecimiento de unos profesionales que veían pasar los años (desde los tiempos del refuerzo hasta ahora ya ha llovido) sin que se les dieran soluciones siempre postergadas. Se les siguió manejando como personal subsidiario al albur del capricho de otro personal del mismo rango profesional, sin entidad propia, desdibujados. Se les siguió (y se les sigue) estafando en sus nóminas, en sus licencias, en sus derechos laborales, en sus retribuciones por nocturnidad, turnicidad, y festividad, en su conciliación familiar, negándoles incluso su jornada ordinaria de cada mes, que es derecho derivado de su nombramiento, y que es como negarles el pan de cada día y desconocer que hay pagos mensuales que no se pueden postergar, estableciendo para ellos unas extrañas “medias aritméticas” que no se establecen para los demás trabajadores, por las cuales pueden recibir nóminas en negativo, debiendo –por haber trabajado- dinero a esa administración que no respeta su derecho a la jornada ordinaria que deriva de su nombramiento, y que tiene derecho a realizar cada mes, castigando en ocasiones con cambio de centro cualquier iniciativa reivindicativa, maltratándoles en los despachos de gestión, y muchas veces animándoles desde esos mismo despachos de gestión a que abandonen el puesto.

Si en Asturias y en Castilla-La Mancha y en otras comunidades se llega independientemente, cada uno por su lado, a una coincidencia y una convergencia en las reivindicaciones de estos profesionales, es porque en el origen hay un problema común, conocido pero silenciado.

Hay una diferencia notable sin embargo entre Asturias y Castilla-La Mancha. En Asturias los partidos políticos se han puesto de parte de estos profesionales cuyas reivindicaciones consideran justas, y las han llevado hasta el parlamento autonómico. En Castilla-La Mancha no han movido un dedo, y ante los llamamientos que se les hacen, ni responden. Están desaparecidos.

Lo digo abiertamente: los sindicatos tienen hacia estos profesionales una deuda pendiente. Y la Administración también.

Todo va como la seda

Montoro

 

Como diría nuestro inefable y huidizo presidente del gobierno, al que desde aquí le recomendamos que sea fuerte y le aseguramos que hacemos todo lo que podemos: todo va como la seda.

Somos la vanguardia, el ejemplo a seguir, y como viene siendo tradicional, la reserva espiritual (y futbolera) de Occidente. Somos la repanocha.

En nuestros dominios no se pone el sol porque no sale. Como seremos que hemos estrenado el mecanismo europeo para liquidar bancos en dificultades, después de todo lo que nos ha llovido encima en este terreno anfibio y resbaladizo del rescate bancario.

Ya digo: la vanguardia de la posmodernidad.

Este “estreno” avant-garde de un mecanismo de liquidación debe ser algo muy parecido a ir por delante de todos los demás en I + D.

Que nadie dude que estamos abriendo caminos desconocidos, nuevas vetas de negocio, nuevos mecanismos de saqueo y liquidación, nuevas maneras de estafar a la gente, inusitadas maneras de llamar a las cosas por su falso nombre.

Nunca hemos sido rescatados y quien diga lo contrario miente.
Que a cambio de “esa cosa” que algunos insisten en llamar rescate hayamos comprometido el recorte de nuestros derechos y suspensión de todo lo que da fundamento y sentido a una sociedad: los instrumentos sociales de cohesión, la sanidad pública, la educación, las pensiones… no significa nada. Es como si no hubiera ocurrido.

Usted puede vaciar de contenido un Estado y aun así quedará una cáscara con un bonito nombre: España, Estado, Patria, Unidad nacional… lo que usted quiera.

Como animales primigenios de aquel paraíso terrenal de inocentes, tenemos el don libre y estupendo de poner nombre a las cosas.

Lo que pasa es que a veces las palabras y los nombres usados en vano se parecen mucho a las burbujas que explotan.

Leo en artículo de El País: “El 9 de junio de 2012 España pide el rescate. Rajoy y Guindos insistieron en que este préstamo sólo conllevaba condiciones para el sector financiero. Sin embargo, al poco se reconoció el contenido del memorando, que recogía un largo listado de reformas económicas. La Troika aterriza en España. Se congelan las pensiones, se recorta la prestación de paro, se ajusta la plantilla de sanidad y educación y se aprueban las mayores subidas de impuestos de la historia reciente”.

Que un montón de banqueros inútiles, y un montón de supervisores inútiles -inutilidad que en este ámbito va unida tantas veces a la delincuencia- haya hecho piña con una recua de políticos corruptos y aforados para llegar a este punto, no tiene mayor trascendencia.
Lo importante es que hemos llegado a tiempo de rescatarlos, a unos y a otros.

Aunque sea a costa de las pensiones, y de la sanidad, y de la educación, y del futuro de los más jóvenes.
Me atrevería a decir que a cuenta incluso de la unidad nacional. Pero en fin, en este terreno todo lo que se diga suena artificioso, cuestionable, metafísico.
Lo real, lo verdaderamente palpable, es que los corruptos de Cataluña se parecen como dos gotas de agua a los de Madrid, y que los recortes de allí se parecen mucho a los del resto de España.

Ahora eso sí, en lances de fútbol nos implicamos como nadie. Qué pasión ponemos, cómo lo vivimos, qué delirio colectivo y solidario, que manera de gritar todos a una -como Fuenteovejuna- ese Gooollll estentóreo que aterroriza como un trueno de tormenta a todos los perros del barrio.

Por cierto, ¡que grandes psicólogos son estos inteligentes animales!
¡Como detectan! ¡Cómo huelen el peligro!

A ellos, el desmadre futbolero y el discurso sincopado y reducido a un sólo término evacuado con doloroso espasmo de abdominales: ese Gooollll que dice tanto con decir tan poco, les produce terror.
A mi horror vacui.

El Tribunal Constitucional dicta ahora sentencia en la que establece que la amnistía fiscal del alegre  Montoro no es de recibo ni envuelta en papel de regalo. Y es que Montoro, un auténtico anti-Robin Hood que -como todo neoliberal que se precie- roba a los pobres para dárselo a los ricos, se sacó de la manga un procedimiento que a cualquiera con espíritu democrático y dos dedos de frente, ya desde el primer momento parecía cosa rara, sin pies ni cabeza. Algo así como un fraude (anticonstitucional) bendecido por altas instancias cuya finalidad era bendecir y dar por buenos otros muchos fraudes más.

¡Pero a quien se le ocurre perdonar a los defraudadores fiscales para hacer pagar el fraude y sus consecuencias a los que no defraudan!
Es decir, a los pensionistas, a los asalariados, a los trabajadores públicos, a los dependientes, a los parados, a los que menos tienen.
¿Es esta la igualdad ante la ley que pregona la Constitución?

¡Mira que tenían razón los indignados del 15M!

La crisis la están pagando sus víctimas. Los autores y fautores se van de rositas.

El invento del alegre Montoro afecta, según se lee: “a la esencia del deber de contribuir al sostenimiento de los gastos públicos, alterando sustancialmente el reparto de la carga tributaria a la que deben contribuir la generalidad de los contribuyentes, según los criterios de capacidad económica, igualdad y progresividad”.

Por otro lado, el gobierno portugués, lleno de “extremistas de izquierdas” y de “radicales”, según la terminología al uso de los lavadores de cerebros, es al día de hoy la envidia y el ejemplo de toda Europa, y motivo de satisfacción y orgullo para sus ciudadanos.
Y todo gracias a una fórmula de coalición de izquierdas que se podría haber aplicado en España sí Felipe González y su gestora golpista no se hubieran empeñado en lo contrario.

Protección de los salarios, de los servicios públicos, de las pensiones, de una política socialdemócrata que sin complejos le ha plantado cara, en su defensa de los derechos sociales, a la barbarie neoliberal en Europa.

A ver si aprendemos.

Según dicen, ellos han aprendido mucho de nuestros errores.

 

 

POSDATA: El secreto detrás de la increíble recuperación económica de Portugal: ¿cómo hizo para reducir el déficit y al mismo tiempo aumentar los salarios http://www.bbc.com/mundo/noticias-39494514?#_=_

El milagro de la izquierda en Portugal frente al auge de la ultraderecha http://www.elespanol.com/mundo/europa/20161125/173483510_0.html

9 de junio de 2012: el día que España tuvo que pedir el rescate | Economía | EL PAÍS http://economia.elpais.com/economia/2017/06/08/actualidad/1496944711_618627.html

El Constitucional anula la amnistía fiscal y deja en evidencia a Montoro http://politica.elpais.com/politica/2017/06/08/actualidad/1496933024_470959.html?id_externo_rsoc=FB_CC

SESCAM: Instrucciones para despistar

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El único beneficio de la duda que se puede conceder a las instrucciones para el PLAN FUNCIONAL DE ATENCIÓN CONTINUADA que el SESCAM ha remitido estos días a sus gerencias de atención primaria, es que son para despistar en tanto en cuanto se le ocurre otra cosa.

Casi seguro que lo que se le ocurra será aún peor.
O les falla la información sobre la realidad, o les falla el asesoramiento.

De repente parece que el SESCAM se ha dado cuenta de que tiene un problema grave en atención primaria (en realidad lo sabe desde hace mucho tiempo), y que los centros de salud no pueden seguir funcionando como cotos cerrados, donde cualquier cosa puede ocurrir, incluso al margen de la ley, o donde las cosas que ocurren lo hacen con opacidad y muy poca cabeza, es decir, de manera -así lo llaman- “descentralizada”.

Algunas de las cosas que en los centros de salud ocurren en virtud de esa “descentralización”, yo diría que ocurren al margen de la constitución y anticonstitucionalmente.

¿Habrán confundido algunos la “descentralización” con la independencia, incluso de la legalidad vigente?

Y es que allí la vida laboral de muchos profesionales sanitarios parece discurrir no sujeta al principio de legalidad, o de racionalidad, o de eficiencia, sino al albur del capricho de unos pocos y sujeta al principio de tradición de los de siempre.

“Descentralizar” -estupenda palabra- significa para los gerentes de atención primaria quitarse un peso (y sobre todo un trabajo) de encima, y conceder a alguno (os) el papel de juez y parte.

Y es que las gerencias de atención primaria no han asumido aún que en atención primaria hay, desde el 2005, distintos profesionales estatutarios (¿partes de un todo?) con distinta función pero con el mismo rango profesional y los mismos derechos laborales.

Son tan lentos en asumir esa realidad que aún creen que el personal PEAC, personal estatutario con plaza en plantilla, es personal eventual o incluso personal “sustituto” del personal de consulta. ¿Cómo va a ser el personal PEAC, titular de su propia plaza, sustituto de la plaza de otro?
Un absurdo legal y laboral. Un querer reinventar el “chico para todo” que irregularmente (ilegalmente) implementaron con el llamado “correturnos”.

La incapacidad del SESCAM para superar vicios atávicos y acometer una organización racional del calendario de guardias (que se ha convertido en el principal factor de deterioro y conflicto en la atención primaria), o lo que es lo mismo, su incapacidad para establecer un plan funcional de atención continuada guiado por la racionalidad y el interés público, determina que se genere en el ámbito de la atención primaria un triple problema:
Un problema de orden laboral, un problema de orden legal, y un problema de orden asistencial.

Y esos tres problemas que se potencian entre sí para dar lugar a un gran problema, son fruto de una pésima gestión y de los intereses creados, y a pesar del deterioro progresivo de la asistencia que suponen, nadie parece querer corregirlos.

Como si las listas de espera que hoy conocemos en atención primaria fueran algo natural, brotado por generación espontánea, o compatible con su función de pilar básico de la sanidad, y no algo sobrevenido como consecuencia de una gestión francamente mejorable, parece que no tienen mucha prisa en hacerse las preguntas correctas para dar con las soluciones adecuadas.

Y digo que hay un problema laboral en atención primaria por cuanto no es de recibo -como denunciábamos en otro artículo previo- que un enfermero PEAC de 66 años (personal nocturno) haga 82 horas de trabajo en una semana. Por ejemplo.

O que a un médico PEAC se le someta al chantaje de obligarle a trabajar más de 24 horas seguidas si quiere librar un sólo fin de semana al mes (para conciliar con su familia). Menudo privilegio (librar un sólo fin de semana al mes) por el que hay que pagar tan alto precio como poner en riesgo la salud propia y la del prójimo. Yo pensaba que la conciliación familiar y la salud laboral eran derechos.

Y en ese coto cerrado (descentralizado) de la atención primaria, hay igualmente un problema legal, por cuanto desde el 2008 se produce un fraude de ley en la interpretación del descanso posguardia como trabajo cumplido, cuando el Tribunal Supremo, en sentencia firme para unificación de doctrina, ha dictaminado que no lo es. Lo cual equivale a computar y pagar un trabajo de consulta que no se realiza. Y esto atañe no sólo al manejo del dinero público, sino también al interés público.
Desde aquí solicitamos el interés de la fiscalía anticorrupción en este asunto.

Y sigue habiendo un problema laboral, a pesar de las recientes Instrucciones (que reinciden en ambigüedad y parecidos vicios), cuando todavía hay responsables o coordinadores  “descentralizados” que siguen actuando como siempre, al albur de su capricho, y no consultan con sus compañeros (incluidos PEAC) los calendarios de trabajo que afectan a todos.

Que será porque piensen -dichos responsables descentralizados- que lo que dictan esas Instrucciones es papel mojado o que deja un margen muy amplio y relajado de interpretación.
Y además, para que consultar o intentar el consenso, si lo que ellos unilateralmente deciden va a misa.

Así que todos tienen claro que diga lo que diga, negro sobre blanco, el gerente de primaria, vale muy poco o directamente nada, y que dichas Instrucciones el gerente las ha dictado para despistar y marear la perdiz. Es decir, para maquillar una realidad que hace daño a los ojos.

Y hay un problema asistencial por cuanto al poner el calendario de guardias (o plan funcional de atención continuada) en manos de quien es juez y parte, guiado por intereses privados, la consecuencia es que el calendario propende al incremento de las listas de espera.

Quisiera yo insinuar una clave del problema de la atención primaria, para así proponer una posible solución.
El triple problema laboral, legal, y asistencial que vivimos en este ámbito sanitario, procede en su impulso fundamental de computar y retribuir al personal de consulta un trabajo de consulta que no se realiza por la gestión inadecuada del descanso posguardia (aquí se requiere fiscalía), sin más objeto que el puedan hacer guardias y mantener o engordar (según los casos y la codicia) retribuciones, usurpando de este modo, al no realizar su trabajo propio de consulta, el trabajo propio de otro colectivo profesional, el personal PEAC, que lo es de atención continuada, estructuralmente, por exigencias e imperativos del modelo europeo que nos hemos dado.

Aunque sea ya acudir a su mismo modo de pensar y gestionar ¿no sería preferible pagar al personal de consulta unas guardias que no hagan -ya las hace el personal PEAC- que no unas consultas que no hacen?

¿No mejorarían las listas de espera en atención primaria?
¿No mejoraría la calidad de la misma?
¿No estaría el médico de consulta preferentemente en su lugar natural, la consulta, y el usuario mejor atendido?
¿No evitaríamos que el PAC (urgencias del centro de salud) se convirtiera en la consulta a destajo que hoy es, al tiempo que tantas consultas del médico de cabecera se cierran cada mes?

Suponiendo que fatalmente al SESCAM, servicio público que representa al Estado, no le importe lo que diga la ley (por ejemplo el Estatuto Marco), ni tampoco lo que diga el Tribunal Supremo en sentencia firme (Recuso 4848/2000), ni tampoco el deterioro asistencial que suponen las listas  de espera en atención primaria, ni que sus condiciones (tercermundistas) de trabajo produzcan en su personal de atención continuada más bajas que la silicosis entre los mineros (¿salud laboral?), y en resumen tenga decidido continuar con este estado de cosas que podría aliviarse en gran medida con un calendario rotativo de guardias, y casi resolverse con el cumplimiento de la ley (por ejemplo el EM) y respetando la jurisprudencia, pues bien, dado que todo esto conduce a que el PAC se convierta en una consulta ordinaria a destajo que al mismo tiempo tiene que asistir urgencias graves tanto en el centro de salud como en la vía publica o a domicilio, debería de manera urgente doblar los equipos asistenciales en los PAC y homologar (a equivalente esfuerzo equivalente recompensa) las condiciones laborales y retributivas de sus trabajadores PEAC, que llevan años cargando sobre sus espaldas los vicios del sistema.

 

 

 

Censuras

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Como el ataque feroz, no contra la corrupción sino contra la moción de censura contra la corrupción (un auténtico delirio), roza ya la histeria, si no es que roza la campaña mediática por tierra, mar, y aire, es preferible tocar, aunque sea de pasada, temas tangenciales, o si se prefiere paralelos a la corrupción gobernante, que nos permitan orearnos de tanta tensión como produce la represión de la verdad y del ello.

Por ejemplo, podemos abordar para oxigenarnos y desconectar un poco, el caso del fiscal anticorrupción, que tiene -según dicen- un asunto medio turbio en Panamá, asunto que al parecer y como suele ocurrir en estos casos es producto de una herencia y de una acción totalmente involuntaria.

De la misma manera que los que logran una poltrona personalizada dispuesta ex profeso tras una puerta giratoria, premio a su esforzada labor entre los pobres, suele ser sin motivo alguno y un imprevisto regalo del destino, así también los que tienen un dinero u otro patrimonio extraviado en algún paraíso fiscal suele ser de forma involuntaria o por delegación.
Es sabido.

No debe extrañarnos por tanto que Celia Villalobos argumente, con una insensatez supina, que el que no tiene algún patrimonio en un paraíso fiscal es que es pobre de solemnidad o monja de clausura.

Qué duda cabe que esta manera de justificar el extravío de bienes y herencias, producto de un patriotismo de quita y pon, sirve de sólido pegamento indisoluble a la unidad nacional.
Y es que la unidad de la patria, que de suyo es sagrada, no hay que predicarla en Cataluña o Castilla, sino que hay que cultivarla con esmero y abono de primera en los fértiles y patrióticos campos de los paraísos fiscales.

Y todo ello unido y dispuesto en fila india, día tras día, capítulo tras capítulo, de este folletín interminable de fina trama, no puede sino abocarnos a un descreimiento generalizado y universal, a un pitorreo sonoro, y a un cinismo omnipresente, que al final nos conduzca a todos al sosiego y la ataraxia.
Sosiego no fruto en este caso de la fe, sino de la falta absoluta y ya irreversible de ella.

Y es que al nirvana se puede llegar por dos vías: o bien por iluminación trascendente, o porque definitivamente los plomos saltan y se funden.

En cualquier caso esto de Panamá y sus papeles, es un pozo sin fondo que no se da drenado. O pozo o fosa séptica, pero insondable.

Vistas las cantidades que se manejan, de corrupción, y las ganas que se ponen en perseguirla a través de fiscales panameños y ministros a juego, políticos fofos y medios compinchados, cabe vaticinar que tenemos tarea por delante, y que en algún momento de esta larga travesía del desierto que todavía nos aguarda, descubriremos que no por mucho escurrir el bulto amanece más temprano.

Al menos los géneros en los que cabe encajar nuestra extraña y descocada peripecia civil, están ya inventados: el esperpento y la tragicomedia.

No necesitamos inventar una nueva “narrativa” -como se dice ahora- para intentar dar forma a tanta locura y brillo literario a tanta insensatez.

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