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Espectáculo

funambulismo 2

Que dicen los que de esto dicen saber, por ejemplo El País, que el espectáculo lo está dando “Podemos”, y que si gobierna Rajoy es gracias al apoyo que le presta esta formación radical. Así como lo oyen. Un cuento chino para occidentales libres, propalado entre adultos y a plena luz del día.

¿Estarán convencidos de que sus lectores se lo creen y no detectan el engaño?
¿O pensarán que sus lectores consienten el engaño para a su vez contagiárselo a otros?
Sin comentarios.

O mis ojos han dejado de ver claro por efecto del flash continuo, o nuestro mundo es cada vez más turbio por causa de la fotofobia administrada en dosis sucesivas, pero lo cierto es que no entiendo nada.

Si dijéramos, como suele decirse en estos casos, que el mundo está (o nos lo cuentan) al revés, nos quedaríamos cortos, no abarcaríamos ni completaríamos la descripción del caso.
O si dijéramos que esto no puede estar ocurriendo en nuestro país, sonaría demasiado melodramático, peliculero, o incluso escapista, pero lo cierto es que está ocurriendo, y ante nuestras propias narices, y no se me ocurre otra forma de traducir en pensamiento racional esa percepción incontrovertible que decir: esto no puede estar ocurriendo.

Ojiplático me estoy quedando ante este nuevo intento de transubstanciación de la realidad, ante esta renovada celebración del misterio de la fe.
Se están alcanzando tales cotas de mendacidad, que producen vértigo.

No es que esté indignado, es que empiezo a estar estupefacto. Y como demócrata, incluso asustado.

Y sospecho que no soy el único.

Que es que aunque estemos curados de espanto, cada mañana nos regalan con un espanto mayor, in crescendo propiamente, hacia no se sabe que apoteosis final, y sin etapas intermedias. Y así no hay manera, porque o nos quieren matar de un soponcio, o ya estamos muertos y no nos hemos enterado.
Que todo es posible, visto lo visto y lo que algunos afirman no ver.

Leo y vuelvo a leer, una y otra vez, con los ojos llenos de lágrimas y ya sin ver: “El PSOE y Ciudadanos se unen frente a la corrupción del PP” (El País, 28 de abril de 2017).

¡Toma ya! ¡Funambulismo puro!
¡Y sin red!

¿Qué es lo que nos ocultan para arriesgar de esa manera en ejercicio tan impúdico de la mentira?
¿No les parece inmoral decir, ante la vista de los hechos procesales, y a estas alturas del espectáculo, que el espectáculo lo está dando Podemos?

O sea, que llevamos ni se sabe el tiempo sometidos a una corrupción política y económica en dosis de caballo, ocultando -en modo coalición- todo el estiércol y las boñigas del mundo mundial debajo de la sufrida alfombra nacional, hasta que al vecino de abajo se le ha caído del techo la lámpara junto con el propio techo recién pintado ¿y el espectáculo lo están dando estos que acaban de llegar?

¿Por haber levantado la alfombra? ¿Por querer orear?

Con decoro y formalidad -como se les pide y exige- plantean una moción de censura (¿acaso no es censurable tanta porquería?), para decir (que menos) nosotros no tragamos, ¿y les censuran a ellos?

¿Por qué? ¿Por no callarse? ¿Por no mirar para otro lado? ¿Por no resignarse? ¿Por no colaborar en la ocultación y la ignominia?

Hagan el experimento: trasplanten con la imaginación libre el caso en cuestión a cualquier otro país civilizado de nuestro entorno o a un Estado mínimamente sano y decente.

¿Lo visualizan? ¿Lo ven posible? ¿Lo entienden?
¿Se reconocen en lo que normalmente se define como Estado de derecho o democracia homologada?

Estimadas fuerzas vivas, poderes facticos, trama, o lo que ustedes sean (nada bueno, seguro): sigan en esa línea.

Cuando acaben con el país, avisen y echamos el cierre.

Politburó

pablo-iglesias-e-inigo-errejon

Va de congresos.

Unos democráticos, otros en diferido.
Unos analógicos y bajo el dedo del amo. Otros digitales y por internet.
Unos de paja y congelados. Otros de carne y hueso, y movidos.

He ahí el horno de los partidos, que es el pan de nuestra democracia, donde se decide para un país entre la democracia y su libertad o la partidocracia y su corrupción.

El Politburó del PP, en un nuevo ejercicio de estalinismo a prueba de transiciones, ha decretado una vez más como axioma fundacional del orden que “quien se mueve no sale en la foto”, frase que nos suena de algo y no sabemos de qué. Lee el resto de esta entrada

Grima en polvo, y dentera en dosis constitucionales

Da grima que los que hoy (y aquí incluyo medios de comunicación) se rasgan las vestiduras por el riesgo que corre nuestra democracia -intervenida por el vil metal- (desafío soberanista lo llaman, y se refieren al “caso catalán” que empezó cerrando centros de salud), se pasearan ayer alegres, ufanos, e indiferentes -cuando no bien pagados, café, copa, y puro- en medio de la corrupción más caliente y desbordada. Como si la corrupción fuera un disculpable y eficaz abono del estado de derecho, y no hubiera en ella ningún riesgo, ningún peligro, nada que temer, pues todo estaba bajo control y estipulado en porcentajes de mordida, que en las covachas institucionales se negociaban con mucha ceremonia, solemnidad, besamanos y acompañamiento de bonsáis.

Intento discernir qué institución de la “estabilidad” española no ha sido pillada con las manos en la caja, en flagrante inconsistencia, en evidente doble lenguaje, en consensuada mentira, en traición a la patria cuya soberanía reside en el pueblo, y más allá del ciudadano pagano (si es que este es aún -como en los poemas de Neruda- una institución) no encuentro ninguna. Tan rápido se extienden las infecciones que corrompen la moral.

Y ese es el problema, que aquí todo quisqui es “institución” (sobre todo los tertulianos), se jubila rápido y recibe el tratamiento de excelencia (“ex” de algo, con secretaria y coche oficial), salvo el pueblo y el trabajador de a pie, que son una nonada. Mucho menos que los tertulianos de la ubicuidad cuántica y simultánea, que acabarán exigiendo también secretaria, coche oficial, y el título oficial de ex… celencia. Para que vamos a andarnos con pudores.

Y me sale “todo quisqui” arrastrando en el habla popular aquel “quisque” latino (que significa “cada uno”) para demostrar que el pueblo, aunque engañadizo, no es una masa, ni nació ayer.

Porque es el pueblo, señores diputados y tertulianos anexos, el único que debe recibir el tratamiento de excelencia, y el maltrato (añádanle estafa) al que se sistemáticamente se le ha sometido y se le somete aún hoy (con perspectivas metroscópicas de renovación), no es acorde con esa alta consideración política, y ni siquiera con un mínimo respeto, no ya de sus privilegios de casta (que no los tiene), sino de sus derechos humanos, que con eso le basta.

Pero claro, esto a ustedes que han vivido en la ofuscación y el deleite, muy por encima de sus posibilidades, les suena a chino, y andan desconcertados y dubitativos sobre como coger con pinzas esta debacle.

El remedio lo tienen muy cerca y a mano: hagan “examen de conciencia”, que aunque hoy ya no se estila, antaño lo recomendaban hasta los padres de la iglesia menos progresistas.

UNA CATA EN EL MELÓN INSTITUCIONAL

La corrupción puede ser programada, a salto de mata, un accidente, un acto de voluntad, una invitación, una mancha, una medalla, un pecado, un delito, un signo de distinción, una lacra, un lubricante, una rémora, un rito de iniciación, una droga, un estigma, un baldón, una tarjeta de visita, un vicio, un oficio, una atmósfera, una costumbre…
Todo depende de quien opine.
Pero los interlocutores “grabados” (en su quehacer diario) de la operación Púnica lo tenían claro: el que no es corrupto es gilipollas.

En todo caso es siempre (y resumiendo) una catástrofe y un cáncer. Quizás el peor que puede asolar a un país o a una época, y del que es difícil salir entero y sin grandes cicatrices, si es que el país en cuestión logra salir vivo. Lee el resto de esta entrada

ENTREVISTA A EMILIO LLEDÓ (UN FILÓSOFO EN PRIMERA LÍNEA)

||| Entrevista a Emilio Lledó ||| Un Filósofo en Primera Línea

EL MUNDO AL REVÉS

La vida es rara. Así, en general.
Y la vida política aún más. Particularmente.
No nos debe extrañar que la gente de pueblo, la gente honesta, cuya honradez ingénita y de fábrica es a prueba de bombas y sobres, aguante poco en ese mundillo.

Digámoslo de una vez por todas: lo “normal” es la corrupción y la falta de honestidad, y en ese ambiente hay que saber moverse. Y si no te adaptas te piras en moto, camino de provincias.
Lo más raro es lo más habitual en el mundo de la polis, y en la selva política la lógica brilla por su ausencia, de manera que la percepción ética y la escala de valores tienen que reinventarse.

Antes, cuando un prestamista te dejaba dinero, te informaba del interés y los plazos, pero no te decía como te tenías que administrar para devolver el préstamo. Ni se le ocurría entrar en tu decisión soberana sobre lo que debías hacer o deshacer, recortar o suprimir, mantener o aumentar. Allá tu.

Ahora los prestamistas son muyahidines, y con el dinero te endosan una fe política, un catecismo y un castigo. Desde luego, el infierno lo tienes asegurado en lentos e interminables plazos. El cable que te echan va con cerrojo. Por eso espanta el grado de locura que alimentan y mantienen, de un tiempo a esta parte, estos benefactores de la humanidad, porque más que datos concretos manejan conceptos teológicos. Itinerarios al cielo que siempre acaban en el infierno.

No sin razón, el préstamo y el prestamista son figuras centrales en la película “Lloviendo piedras” de Ken Loach, donde los tales son expertos mamporreros.

Fíjense en las REGLAS que dicen que hay que cumplir. Ninguna dice que haya que cerrar los paraísos fiscales, o expulsar del euro a los defraudadores y a los que ocultan sus listas, o a los que premian (amnistiándolos) a los cacos y castigan a los pensionistas, o a los presidentes de gobierno que avalan cuentas golfas en Suiza. No.

Ni lo esperen en los próximos días.
No será tema de debate en las reuniones del Eurogrupo prestamista.

De la excepción se ha hecho regla. Del vicio virtud. Del delito norma y de la desregulación negocio. Quizás por eso Rajoy invocó el voto de la gente “normal”, de la gente que no cuestiona las reglas.

Y trazado el rumbo por un líder potente que te guiña el ojo, no suele haber nadie que dé la nota.

Para eso han quedado las ruedas de molino. No para hacer pan, sino para que la gente “normal” comulgue.
Ha pasado aquí en España, donde han transcurrido décadas de corrupción y saqueo en medio de un silencio estruendoso, casi eucarístico, como el que produce el sordo vuelo de las aves de rapiña en un cielo sin una gota de agua.

Y ha pasado en Grecia, donde tras dedicar, los llamados socialistas del PASOK y los populistas radicales de derechas (colegas fraternales de Rajoy), los mejores años de su vida adulta y civil, a falsear las cuentas, a ocultar las listas de defraudadores y borrar de ellas a la familia, a llevarse el dinero, y en última instancia y como resultado de todo ello, a quebrar el país, ahora tiene la culpa de todo ello Tsipras (que acaba de llegar), y quieren pasar la factura del expolio a los pensionistas.

Como será la cosa de escandalosa para los que no somos normales, que se me viene a la mente el “expolio del Greco”, repartiéndose los verdugos la última desnudez de la víctima, para poder alcanzar imagen o símbolo de tamaño entuerto.

Y de aquí se me va el pensamiento, ya disparado, al Papa Francisco, por quien rezó todos los días a mis dioses terrenos, laicos y mortales, para que no pierda la inspiración divina ni cambie el rumbo “reencontrado”, para que siga llamando a las cosas por su nombre, y poniendo la estafa y a los estafados entre los titulares triunfantes de la macroeconomía.

RADICALES

Son datos contrastados:

Los ricos son cada vez más ricos (de hecho “súper ricos”, acaparan un planeta que no es suyo), los paraísos fiscales son cada vez más golfos, y las pensiones son cada vez más pobres y miserables, tanto que según dicen han de desaparecer, de la clase media hacia abajo, en un futuro inminente y amenazante. Abuelos que deberán acomodarse a pastar hierba.

¿Se ha producido alguna revolución “radical” en el mundo mientras dormíamos la siesta?
¿Los sindicatos estaban de picnic?
¿Los socialdemócratas de centro estaban de fiesta?

Lo de la “siesta” es un decir, porque el ataque letal contra la ciudadanía ha levantado olas y mareas ciudadanas (al margen de los partidos tradicionales), como réplicas de una explosión en carne humana, cuya ola mayor aún no sabemos si ha de tragarnos a todos haciendo tabula rasa de la civilización conocida.

Que hay aprendices de brujo, radicales de laboratorio, que no saben controlar la dosis.

¿Hemos olvidado ya que algunos ciudadanos españoles se quemaron a lo bonzo, presos de la desesperación y la vergüenza, delante de los bancos que les habían estafado y robado?
¿Revisamos con asiduidad los datos estadísticos y fehacientes que describen nuestra situación social y humana, que es la única realidad viva y palpitante, la única realidad real?

Pero las cosas han ocurrido tan rápido, que parece que hubiéramos asistido a esta catástrofe desde la más absoluta inopia. Desarmados e inermes por décadas de corrupción política y moral. Pasteurizados y congelados frente a la pantalla de la tele basura.

La ideología “única”, que por definición no es “ideología” sino creencia radical y excluyente, fanática y artificial, determina de que lado han de caer siempre los palos de la injusticia y los recortes de la austeridad, es decir, las consecuencias de la estafa sucesiva que constituye la postmodernidad macroeconómica.

Los que dudan (con bastante fundamento) de la independencia de algunos fiscales de este país, se preguntan por que alguno no interpreta, con mayor o menor diligencia, con mayor o menor furor, los mensajes de aliento del presidente del gobierno a algunos colegas corruptos (tras conocerse sus fechorías), como una ofensa y humillación de las víctimas de esa corrupción.

Por ejemplo, los que se quemaron a lo bonzo delante de los bancos.
Los dependientes, los desahuciados, los que no pudieron pagar sus medicinas. Los niños que pasan hambre.

Las víctimas siempre merecen un respeto igual.

Veremos como actúa la Europa feroz de los lobbys, frente a la petición del Reino Unido para que no se vigile ni se controle a los golfos de su City. Para qué sus manos no se sientan sucias ni en peligro manipulando y administrando el delito.

Veremos si actúa, esa Europa irreconocible y secuestrada, con la misma fiereza que con los pensionistas griegos.

DOS TERCIOS

El trabajo os hará libres

En Grecia dos tercios de los jubilados viven por debajo del umbral de la pobreza.

No obstante, la creme de la creme de la civilización occidental (actualmente en riesgo por una horda de salvajes) ordena que las pensiones griegas se recorten aún más, pero de manera civilizada y guardando las formas que distinguen al civilizado del salvaje.

Nada define mejor a una civilización que el trato que da a sus ancianos.

A los nazis, que eran expertos en rendimiento y explotación laboral, no se les caía de la boca ni el concepto eficiencia ni la palabra libertad: “el trabajo os hará libres”, decían con el látigo en la mano, a la sombra alargada de las cámaras de gas.

A riesgo de que se me considere exagerado, yo sin embargo no considero excesivo decir que esa orden ejecutiva (y ejecutora) de las altas instancias europeas (recortar aún más unas pensiones de miseria letal), equivale a decretar la defunción eficiente y a poder ser rápida (vía consunción) de esos dos tercios de pensionistas, y de la civilización tal como hasta ahora la hemos conocido.

No deja de ser comprensible que el gobierno elegido por los griegos se resista a esa ejecución en masa.

En la sala de máquinas de esa civilización incivil, deciden órganos tan representativos de la soberanía popular y del humanismo cristiano como el FMI.
Así le va a la democracia, de mal, y así le va a la plutocracia, de bien.

Ya el Papa Francisco habló de una política del descarte, como síntoma mayor del régimen capitalista, considerado, sin ambages, como enfermedad peligrosa y con mal pronóstico: “El capitalismo mata”, dijo con un ojo clínico envidiable y una sinceridad impropia del puesto que ocupa.
Está a un paso de que le llamen “populista”, “progre”, rojo y radical.

En pocas palabras: “antisistema”.

Con palabras tan severas y claras (además de reiteradas), el Papa Francisco está haciendo un llamamiento a la convivencia y la concordia. Y alerta contra aquellos poderes que intentan romper esa convivencia mediante el retorno a fórmulas neofeudales y el regreso a la cueva.

También a la entrada de los campos de exterminio se practicaba el descarte.

Se descartaba desde el principio a los no susceptibles de explotar como esclavos: niños y ancianos.
Su destino estaba echado. Su dignidad no computaba macroeconómicamente.

Ocurre que los seres humanos no encajan en la geometría de Euclides, y para que cuadren las cuentas y los ángulos muertos, hay que apretujarlos un poco contra las paredes del paredón.
Por lo general, los empujados son los más débiles: niños, ancianos, dependientes, pensionistas, trabajadores explotados que no tienen sindicatos que les defiendan…

Esto de la cuadratura eficiente de las imperfecciones humanas, lo tenían muy estudiado los tecnócratas del Zyklón B, que median la eficiencia de la muerte con escuadra y cartabón.
Computaban concienzudamente cada centímetro aprovechable de la cámara de gas, cada miligramo del interés de la deuda, cada libra de carne pegada al hueso.

Es un sofisma bastante tramposo decir (en un intento de enfrentar a víctimas con víctimas de la misma estafa) que los pensionistas españoles tienen que jubilarse más tarde para que los pensionistas griegos se jubilen antes, y no preguntarse por que la Troika no discute ni persigue las amnistías fiscales de España y otros premios al delito.
¿O por que no bombardea con sus rayos jupiterinos, con igual intensidad que a los mendigos griegos, los paraísos fiscales?

Argumento más serio sería decir que los pensionistas españoles tienen que jubilarse más tarde para que puedan engordar los sobresueldos del PP, florecer  las Púnicas de Madrid, las pandémicas Gürtel, los domésticos ERE, y medrar mordidas y sobornos.
Para que haya Consejos consultivos de Leguina y Gallardón.

En definitiva, para que Rajoy pueda seguir enviando mensajes de ánimo a sus colegas golfos.

Y vuelvo al Papa.
Muchos que no comulgan con el en lo teológico, comienzan a sintonizar con el en lo estrictamente humano, tanto que casi dan ganas de leer sus encíclicas (en castellano).

Como su diagnóstico es de amplia perspectiva, ha considerado urgente denunciar la estrecha relación que existe entre capitalismo desregulado y salvaje (fuera de control) y destrucción del planeta.
Su mensaje es sencillo: restaurar la dignidad de lo humano, entender la santidad de lo ecológico.

En esas materias, el capitalismo y sus monaguillos más feroces (comandados por la troika y otros lobbys) tienen que recibir aún mucha catequesis.

EL CENTRO RADICAL

Magritte - Centro geométrico

“Centralidad”, he ahí una palabra de moda.

Que casa bien con “estabilidad”, y que a la psicología de las masas sugiere, vía sugestión, paraísos artificiales, es decir, falsos.

Vestirse de centro es disfrazarse con una palabra que abre puertas y rompe corazones.
Y lo que mola y da prestigio, brillo y esplendor, es correr hacia ese punto geométrico de la política como atraídos por un imán.
El magnetismo potente de los votos. Sean para lo que sean los votos.

Y ese negocio precisa vestir de Armani y disfrazarse de centro. Es así.

Olvidamos quizás que ese punto geopolítico tan aparente ha sido el semillero de la corrupción bipartidista que hoy nos sepulta, el triángulo de las Bermudas donde han desaparecido nuestros derechos fundamentales.
Esfumados de la noche a la mañana, y sin que la caja negra del aparato constitucional se enterara del desastre, porque también la caja ha desaparecido en la noche oscura que pactaron Zapatero y Rajoy, muy centrados en su oficio, muy atentos a las órdenes superiores del dinero.

Y es que nada hay más “radical” que el epicentro de la corrupción y cogollo de la plutocracia, capaz de acabar con un país en un par de bienios, y cuyo seísmo y réplicas nos han asegurado varias décadas de penitencia estable.

¿Dónde desaparecieron los derechos laborales, las pensiones, el derecho a la sanidad y la educación, la función natural y esperada de los sindicatos?
En el centro.

El centro es el sitio al que muchos corren para esconderse, para lograr un disfraz acorde con las circunstancias, un antifaz ideológico de sus acciones extremistas.
No encontraréis allí la armonía de los contrarios, ni la moderación, ni la síntesis de Oriente con Occidente, ni el compromiso entre intereses, aunque quizás si la “ideología única” que no admite réplica, el nicho ecológico del bipartidismo monocorde, cuando no a la derecha radical parasitando el nido como un cuco.

Los que no creen en lo público, los que no creen en la sociedad, los que no creen en la cooperación, la solidaridad y la justicia, los que no creen en el Estado y en el bienestar (como no sea el suyo propio), los que sólo creen en la selva de la plutocracia, antes (hace muy poco) eran radicales facciosos. Hoy son de “centro”.

Hoy, que la geometría clásica ha sido superada por la no euclidiana, que no existe izquierda y derecha, que el mundo está encogido y colapsado en un punto, en una singularidad sin pluralismo ni alternancia posible, el caos, la desigualdad, el exilio, la explotación y la pobreza que nos rodean son síntomas, quizás, del Big Bang que esa singularidad oculta y alberga.

En este panorama de conformismo “centrista” (que no lo es), incoloro, inodoro, pero letal, la pelea de los griegos luchando por sus derechos, por sus pensiones, el sesenta por ciento de las cuales son ya de miseria incompatible con la vida (el FMI quiere reducirlas más), constituye un gesto heroico, homérico, que sostiene y defiende la bandera de la justicia y de la dignidad humana, y que enfrenta con valor a ese “centro radical”, la “moderación clásica”.

“En el medio está la virtud”, decían los griegos que parieron nuestra civilización, pero este centro del FMI, de los bancos y banqueros golfos, de la troika y de los sindicatos silenciados y ausentes, es una impostura, no una virtud.

Esos griegos, en su pobreza actual siguen haciendo historia intemporal.

Nosotros, dóciles, sin fibra moral, acabaremos como la reserva esclavista de Occidente, como el Magaluf de la juerga internacional, donde los ciudadanos tienen que hacer balconing para intentar llegar vivos a fin de mes.

CHURRAS Y MERINAS

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Tras perder Esperanza Aguirre la poca credibilidad que le quedaba, achacando (en un intento de asustar al personal más ingenuo) un ataque avieso contra la civilización occidental (que ella en exclusiva representa), a los partidos emergentes (que deben venir de Asia procediendo de Atila), dice ahora un tertuliano gubernamental del régimen en monocultivo (que tanto nos recuerda a tiempos caducos) que así como el PC en otros tiempos, con Carrillo al frente, supo buscar la concordia, los “comunistas” de la nueva hornada 3.0 (¿PODEMOS?), quieren retrotraernos al pasado.

Lo cual dicho esto a adultos que ya no usan hombre del saco, suena no sólo increíble sino indecente.

¿O es que en el “pasado” los aspirantes a políticos (si es que existía tal cosa en aquellos gloriosos tiempos), promovían las “primarias”, se recortaban sus propios sueldos, o confeccionaban sus programas políticos mediante el voto libre en Internet?

¿O cuándo tocaban una miaja de poder, priorizaban la vivienda de los desesperados, sobre los beneficios de los bancos rescatados, como premio y recompensa, de su propia estafa?

¿Qué tendrán que ver las churras con las merinas, o buscar la justicia con impedir la concordia?
Como sí la concordia fuera posible sin justicia y sin solidaridad.

No veo yo a los “soviets” de la estepa helada manejando con soltura y libertad, la red abierta a la información libre.

Del mismo modo que imaginar al gobierno represor de Tiananmen como ejemplo de democracia (bueno para el negocio), cuesta tanto como imaginar al PP encajando la libertad de las “primarias 3.0”.

Que para mi tengo que el único ataque “asiático” a la civilización occidental, son los mecanismos y trucos de explotación laboral, cercanos a la esclavitud, importados desde el Extremo Oriente.

Que si lo miramos desde la perspectiva correcta, nuestros “liberales” más vociferantes son, sottovoce, “pro-chinos” (en el sentido de fabricas con esclavos y puertas con cerrojos).

Claro que para quien piensa que “el dinero es cobarde” y sólo florece en un ambiente de corrupción, o confunde las interacciones sociales y las relaciones humanas, con la mecánica darwinista de las bestias, todo lo que no sea funcionar mediante “mordidas”, mordiscos, sobornos, y un remanente generoso de paro que permita la explotación laboral, debe ser “trotskista”.

Estas invocaciones a la civilización occidental y a la libertad, mientras se pegan tiros desde un maletero por sí caen bolsas de dinero público del cielo libre de impuestos, es el modus operandi habitual de los tahúres.

Sea como fuere, el caso es que esos enemigos de Occidente tan denostados por su peinado y camisas mal ajustadas (radicales los llaman también), que en realidad son generadores de consenso, han logrado convencer a todos (he ahí al consenso) de que esta democracia está corrupta y apesta (convencimiento nada complicado dadas las evidencias), y hoy ya nadie discute, salvo golfos con intereses personales, la necesidad de regeneración democrática.

De lo cual cabe inferir que nos vendría muy bien y sería de gran ayuda, que algún gerifalte de la Internacional socialista o liberal (en realidad son la misma empresa) aterrizara, como caído del cielo, en nuestro solar patrio para echarnos un cable en esta operación de saneamiento democrático, siempre que no sea de los que han colaborado directamente en su corrupción (por ejemplo el señor X).

Alguien que nos ilustre como dejar de ser una nación puntera en explotación laboral, y la segunda más potente de Europa (después de Rumanía) en pobreza infantil.

Si alguien tiene un deseo irrefrenable de volver al pasado, a la tradición, a lo de siempre, son los que, recordándonos tiempos de nuestra infancia, pintan con cuernos y rabo a los que no piensan como ellos, y por desgracia para su negocio y cotarro, están indignados porque no son tontos.

¡Que viene el coco!

¡Si, pero con birrete y título universitario!

Lo único que puede consolarnos de este intento tan torpe de intoxicación, es pensar que a poco que crezca la lucidez microeconómica como se infla el espejismo macroeconómico, estos argumentos tan rústicos no sólo parecerán necios, sino malintencionados.

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