Archivos Mensuales: diciembre 2019

SESCAM: la salud es lo de menos

burnout-doctor 2pacientes-en-lista-de-espera

 

Parece inverosímil, impropio del siglo XXI, que unos sanitarios del SESCAM que atienden pacientes en un servicio de urgencias (los PAC de nuestros centros de salud), con la responsabilidad que ello conlleva sobre la salud y la vida de estos, se vean impotentes para lograr conocer las NORMAS DE TRABAJO SEGURO específicas de su puesto de trabajo PEAC.

Ese conocimiento es un derecho que la norma vigente les reconoce (circular 2/2011: SOBRE INFORMACIÓN EN MATERIA DE PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES), norma que al parecer el SESCAM ha emitido sólo a título de inventario o con ánimo cosmético, o de superar alguna inspección en falso, pero sin ninguna intención de que se cumpla, tanto en lo que se refiere a su conocimiento por parte de los interesados, como en lo que se refiere a su aplicación efectiva.

Todo ello dibuja un escenario muy poco serio e irresponsable en el que tiene cabida que un grupo de profesionales PEAC (médicos y enfermeros) ande peregrinando de despacho en despacho, de teléfono en teléfono, y casi mendigando que la norma (circular 2/2011) se cumpla y alguno de los “responsables” que la norma señala para esa obligación, les haga entrega de las NORMAS DE TRABAJO SEGURO específicas de su puesto de trabajo (PEAC), y todo ello en orden a la prevención de efectos perniciosos sobre su salud, y secundariamente sobre la de los pacientes que atienden.

Este imperativo legal deriva de la Ley 31/1995 de 8 de noviembre de Prevención de Riesgos Laborales (dictada en desarrollo del artículo 40.2 de nuestra Constitución y de la Directiva 89/391/CEE) que consagra el derecho de los trabajadores a ser informados en materia de Prevención de Riesgos Laborales.

De acuerdo con lo establecido en el Plan General de Prevención de Riesgos Laborales, publicado mediante Resolución de 05-12-2003, “la gestión de la prevención garantizará la información de todo el personal, eliminando las barreras que impidan su realización”.

Uno de los objetivos de esas NORMAS DE TRABAJO SEGURO es evitar las situaciones de agotamiento que suponen un riesgo para los profesionales y para los propios pacientes. Para ello se establece -entre otras medidas de prevención- determinada rotación de los turnos: por ejemplo, que al personal PEAC de nuestros centros de salud no se le pueda asignar la guardia del viernes (17 horas de trabajo continuo, incluida la noche) y la del domingo subsiguiente (24 horas de trabajo continuo, incluida la noche), puesto que esas NORMAS DE TRABAJO SEGURO específicas de su puesto de trabajo (ejemplo norma número 11) promueven (luego diremos más sobre esto) que este personal PEAC, que además cumple todas las definiciones legales de personal NOCTURNO, debe descansar “varios” días tras un turno con noche.

Es derecho de estos profesionales PEAC, tal y como establece la circular 2/2011, que se les haga entrega de esas NORMAS DE TRABAJO SEGURO para su conocimiento y firmar un “recibí”. Obviamente mientras no las reciban no pueden firmar un “recibí”, esto es de Perogrullo. Sin ese trámite es imposible que “conozcan” por el procedimiento legal que la norma señala, cuál o cuáles son las NORMAS DE TRABAJO SEGURO específicas de su puesto de trabajo, y menos aún que se cumplan o reclamar que se cumplan.

En este sentido puede afirmarse una vez más (al menos referido a determinados puestos de trabajo de nuestra atención primaria, como es el puesto PEAC) que la seguridad y salud de los sanitarios del SESCAM es lo de menos y bien de escaso valor para los gestores, que sin embargo cuidan la suya.

Viene esto a coincidir con el hecho de que estos dispositivos de urgencias (PAC) son escenario frecuente de situaciones de riesgo, violencia grave, inseguridad, etc., sin que el SESCAM cumpla con su obligación legal de proteger a sus trabajadores.
Instrumento necesario para esa protección sería que las normas de trabajo seguro del puesto PEAC, que el propio SESCAM emite, se den a conocer a sus titulares y se cumplan. Al día de hoy eso no ocurre. Ni en lo que se refiere a la información, ni en lo que se refiere a su cumplimiento. Lo cual dibuja un panorama cutre y tercermundista en un país (o Comunidad) que se dice avanzado.

Digamos algo sobre la odisea administrativa de estos trabajadores (médicos y enfermeros PEAC), náufragos en un laberinto kafkiano.
Primero se han dirigido al Director gerente de atención primaria. El resultado es que siguen sin conocer cuál o cuáles son las normas de trabajo seguro específicas de su puesto de trabajo PEAC, y lo que es más importante: esas normas siguen sin aplicarse.
Les ahorro los argumentos gerentes cuya finalidad es el escaqueo bizantino y cuyo resultado último es la falta de transparencia y el incumplimiento de la norma (circular 2/2011). Quédense como resumen con la inutilidad del trámite y la vacuidad de esos despachos.

Acto seguido comunican nuestros náufragos con el Director Médico de su gerencia de atención primaria (por ausencia momentánea y vacacional del Director gerente), y el resultado es el mismo: siguen sin poder conocer esas normas de trabajo seguro, y siguen sin poder firmar el “recibí” por la simple razón de que no reciben nada. Eso se llama transparencia y cumplimiento de la norma por la Administración que la emite.

La circular 2/2011 es papel mojado, o lo que sería más grave: desde los despachos se hace lo imposible, con aplicado esfuerzo, para que esa norma de seguridad (del SESCAM) se desconozca y/o se incumpla. Esto es peligroso. Peligroso para los sanitarios y peligroso para los pacientes.

Acto seguido nuestros náufragos en tierras de sequía sin agua se dirigen al Servicio de prevención de riesgos laborales, que así dicho suena muy bien, otro de los “responsables” que la norma señala para hacer entrega de esa información y archivar el “recibí” correspondiente. Volvemos a subrayar lo obvio: sin recibir nada no se puede firmar un “recibí”. Al menos en el resto del orbe civilizado.

Tras nuevas (y ya viejas) argumentaciones bizantinas que no vienen al caso, guiadas por una política de escaqueo (como no), el resultado viene a ser el mismo: nuestros profesionales, a los que lógicamente su salud y la de los pacientes que atienden les preocupa, siguen sin conseguir su objetivo: que la circular 2/2011 se cumpla, y alguno de los “responsables” que la norma señala para ese fin les haga entrega de las NORMAS DE TRABAJO SEGURO específicas de su puesto de trabajo PEAC, pueda archivarse el “recibí” correspondiente, firmado y todo, y a partir de ahí se cumplan. Siempre que se reciba algo, claro está.

En el trámite con el Servicio de prevención de riesgos laborales nos preocupa un matiz: nos dan a entender -entre líneas, sottovoce– su falta de independencia. Nos informan que esas NORMAS DE TRABAJO SEGURO se emiten desde SERVICIOS CENTRALES del SESCAM, y por tanto, pasando la pelota de un tejado a otro, nos aconsejan dirigirnos a ellos, o bien a los sindicatos. Continúa el naufragio.

Todo esto parece impropio de un país desarrollado y en pleno siglo XXI, pero es real. Y es que una cosa es la apariencia y la publicidad y otra lo que subyace al simulacro.

Digamos algo sobre los “responsables” que la norma establece para esta función de información y cumplimiento:

Los titulares de los órganos administrativos con competencia en materia de personal, son los primeros que se nombran, los cuales “deberán conservar a disposición de la Autoridad competente los documentos acreditativos de la entrega de dicha información”.

“El Servicio de Prevención de Riesgos Laborales es el encargado de elaborar las Normas de Trabajo Seguro”, puede leerse también.

Después se señala también como responsable al Delegado de Prevención como representante de los trabajadores, que “dispondrá de toda la información que se entrega a los trabajadores y podrá participar en la entrega de la misma”.

Sigamos leyendo:

“Los Responsables directos de los trabajadores son los encargados de informar a los trabajadores a su cargo sobre los riesgos específicos para la seguridad y salud laboral y sobre la forma de llevar a cabo las tareas de forma correcta y segura”. Inciso: ellos, los gestores, son los primeros que hacen su tarea de forma incorrecta, alimentando la inseguridad.

“Los Servicios de Personal deberán entregar las Normas de Trabajo seguro a los trabajadores… y registrar dicha entrega”.

 ¿Cómo es posible que con tantos “responsables” con “obligaciones” claras, meridianas y bien descritas, los sanitarios PEAC del SESCAM no logren que alguien les entregue esas NORMAS DE TRABAJO SEGURO, específicas de su puesto de trabajo? ¿Hay gato encerrado? No, es más sencillo. Ocurre que si esas normas (lean en el Diccionario de la RAE la definición de “norma”) se conocen y se aplican, no se les puede explotar laboralmente ni considerar su salud un bien de escaso valor. Y esto en un servicio “sanitario”.

Para acabar de describir esta odisea digamos que nuestros náufragos también entraron en contacto con la Dirección de recursos humanos del SESCAM (SERVICIOS CENTRALES) en busca de puerto seguro. Nada más inseguro que esto.

Lo que esa Dirección de Servicios Centrales nos facilitó fue conocer la existencia de un modelo de impreso oficial (el “recibí”) en que se deja constancia de que se ha hecho entrega al trabajador de las “normas de trabajo seguro” específicas de su puesto de trabajo, tal y como establece la circular 2/2011.
Ocurre, y es comprensible, que sin recibir esas normas es absurdo e improbable que el receptor (que no ha recibido nada) firme el famoso “recibí”. Y este es el caso: seguimos sin recibir las NORMAS DE TRABAJO SEGURO específicas del puesto PEAC, y en nuestro centro y otros muchos siguen sin aplicarse. Mes tras mes, en los calendarios de turnos de trabajo esa norma de seguridad no se cumple.

Este desprecio de los gestores (algunos de ellos sanitarios) por la salud de sus trabajadores, tiene sus consecuencias. Este puesto de trabajo, PEAC, es fuente abundante de problemas de salud y deterioro rápido. Muchos profesionales acaban quemándose y reventando. Es la consecuencia lógica y esperable del trabajo nocturno en un servicio de urgencias donde se ven pacientes a destajo durante 17 o 24 horas (en algunos PAC 65 horas seguidas) durante toda una vida laboral, cuando encima no se respetan las normas de trabajo seguro que intentar contrarrestar o aliviar las consecuencias de ese trabajo nocturno sobre la salud.

Esta desidia y esta mala gestión, también tiene consecuencias sobre los pacientes, que resultan atendidos por profesionales agotados. Y también explica que los PAC del SESCAM sean punto caliente de violencia grave contra los sanitarios, como hemos podido comprobar durante estos últimos años. Los pacientes acuden al PAC y demandan asistencia, pero desconocen que están ante un profesional agotado por las condiciones tercermundistas en que trabaja.

Dado que el muro oficial es opaco y que desde los despachos (incluidos los de prevención de riesgos  laborales) se trabaja con energía para que esas normas no se conozcan y el trabajador siga ignorante de su existencia, tuvimos que recurrir a caminos paralelos que no figuran para nada en la circular 2/2011. Es decir, recurrimos al wasap. Nos referimos al wasap corporativo de los sanitarios PEAC. Así pudimos saber que esas normas de trabajo seguro específicas del puesto PEAC existen, y en concreto es la número 11, así codificada para el personal NOCTURNO y A TURNOS / PEAC, de ahí quizás el interés de los despachos en no darlas a conocer puesto que implican determinada rotación (más saludable) en la organización de los turnos, y lo “saludable” no es algo que interese a nuestro servicio de salud, ni a nuestros servicios de prevención de riesgos laborales, al menos en lo que se refiere a los sanitarios PEAC.

Supimos así (a través del wasap) que hay al menos dos centros de salud donde esas NORMAS DE TRABAJO SEGURO específicas del puesto PEAC son conocidas y por tanto debemos suponer que se aplican.
Aquí se junta la opacidad con el trato desigual y la falta de coherencia. Amanece que no es poco.

Ya decimos: en el SESCAM la seguridad es lo de menos.

Esta actitud de desprecio, o incluso de hostilidad de un servicio de “salud” hacia la “salud” de sus sanitarios, nos da una idea del carácter y el nivel de nuestra gestión.

Normal

Greta Thunberg

 

Lo que estamos haciendo con el planeta no es muy normal que digamos.

Sin embargo el único “sistema” que consideramos “normal” (neoliberal y por tanto extremista) lleva a ese resultado. Hasta la ceguera sobre este asunto ya está normalizada.
Todo lo que se salga de este paradigma egoísta y antropófago, se considera “anormal” o “antisistema”.

Creemos estar devorando el planeta, pero solo nos estamos devorando a nosotros mismos y a nuestras posibilidades de futuro. Antropófagos.
El planeta se recuperará. Nosotros malamente.

Escuchaba estos días en las ondas de radio a un popular (¿populista?) conductor de programa, a la sombra de los obispos, llamar “niñata” y “enferma” a Greta Thunberg.
Como unía ambos epítetos en su perorata fácil he de suponer que el segundo lo pronunciaba con la misma intención que el primero.

Claro que por iguales méritos podría haber llamado “niñata” también al Papa Francisco, que con su brillante encíclica ecológica ha rejuvenecido y reconciliado la Institución que dirige (tan retrógrada) con un principio de sensatez humana y una mínima información científica.

He ahí el Papa que necesita nuestro tiempo.

Y “enfermo” de la misma enfermedad que Greta Thunberg (Asperger) era también, por ejemplo, Glenn Gould, uno de los grandes genios de la música, con cuyo talento tanto disfrutamos los que nos creemos sanos o más “normales”, por mera presunción estadística.

Escuchen las “Variaciones Goldberg” de Bach en manos de este niñato enfermo, que se sentaba ante el piano en una silla pequeñita y con guantes recortados (extravagante) y aprecien la singular calidad de su arte.

Decía Hans Asperger respecto de los niños que padecen el síndrome descrito por él, que son como “pequeños profesores”. Es decir, pueden enseñarnos mucho.

Otros de la misma barra negacionista que el campechano locutor decían, haciendo alarde de modernidad y sincronía en el ataque (todos contra ella), que la adolescente sueca tiene el diablo en el cuerpo.
Sin duda, unos y otros echan de menos aquellas hogueras purificadoras de su santa Inquisición, algo así como una nueva caza de brujas.

Todo esto nos retrotrae a aquello tan siniestro y perturbador de Marcelino Menéndez Pelayo cuando pontificaba sin complejos, en su Historia sobre los heterodoxos españoles: “y mil muertes merecían”, referido a algunos inocentes quemados vivos.

Lo que este locutor parece creer firmemente (está en su derecho) es que lo que él hace tiene más mérito y valor para el mundo que lo que hace esta niña. Y lo cree tan firmemente como Menéndez Pelayo creía en las virtudes de la hoguera.
Es razonable sin embargo (y también estamos en nuestro derecho) que muchos dudemos de tal cosa.

Que una niña menor de edad se embarque en un velero hacia un viaje incómodo, largo y peligroso, sólo para subrayar su mensaje de alarma sobre la agresión que sufre el planeta, debería ser motivo de elogio y no de burla. De agradecimiento y no de desprecio.

Solo desde unos valores bastante averiados, tanto como el planeta, puede ejercerse esa burla y ese desprecio.

No deja de ser significativo que una chica (niña aún), frágil por su edad y por su condición, se haya convertido en el símbolo mediático de una Tierra frágil también y amenazada, y en el foco de todos los ataques de esa derecha rancia.

Y luego están esos gerifaltes “sin complejos”, obtusos, ciegos voluntarios o simplemente analfabetos, que se sienten fuertes e implacables ante esa fragilidad.

Deprimente.

Registro de la jornada de trabajo

centro de salud SESCAM

 

En determinados aspectos de nuestro escenario laboral nos mantenemos, respecto a lo que es el marco europeo, en la retaguardia, por no decir en la involución. Desde hace demasiado tiempo vamos a rebufo en esta materia, casi obligados por nuestra pertenencia a Europa, y no son pocas las veces que los organismos europeos tienen que tirar de nosotros o recordarnos nuestras obligaciones como pertenecientes a un mismo club.

Por lo mismo, es frecuente que los trabajadores españoles recurran a instancias europeas buscando la justicia que no encuentran aquí, en nuestro propio país. Ahí está el caso de los interinos de los servicios públicos españoles, y entre ellos los sanitarios, pero también los de educación, justicia, etcétera, víctimas de un fraude de ley y sometidos a un abuso continuado de su “falsa” situación de temporalidad. Situación anómala y discordante respecto al marco europeo, a la que ahora se quiere dar carpetazo por la vía expeditiva (para evitar sanciones de Europa) pero sin tener en cuenta los antecedentes ni la historia “acumulada”: en este asunto los trabajadores interinos son las víctimas del fraude continuado, no los culpables. Es la Administración pública la responsable del desaguisado.

Al día de hoy se está a la espera de que la justicia europea resuelva sobre este embrollo, pero la actitud de la Administración española y la de los sindicatos que le bailan el agua (que no son todos) está clara: enterrar el asunto echando tierra encima.

No es de recibo que se considere que un trabajador, en este caso un sanitario, está ocupando un puesto de trabajo “temporal” tras ocuparlo durante 15 o 20 años seguidos, en muchos casos sin ninguna oportunidad de consolidar ese puesto. De hecho son cada vez más los compañeros en esta situación que se están jubilando como interinos. Cabría preguntar a nuestra Administración pública (y a esos sindicatos que le bailan el agua) si una vez jubilados estos trabajadores tras toda una vida laboral en un puesto “temporal” (he ahí el fraude) consideran que han consolidado suficientemente su puesto de trabajo, o siguen siendo trabajadores “temporales”, es decir, jubilados pero temporales.

Uno no entiende por qué razón siempre tenemos que dar la nota en Europa.

Lo hicimos, para vergüenza nuestra, con los “refuerzos” sanitarios, de los que aún existe un vestigio arcaico y residual en la atención primaria murciana, por ejemplo. Y lo estamos haciendo una vez más con esta moda o figura laboral en auge denominada “chico para todo”, que no es otra cosa que la precariedad laboral llevada al máximo y sin más finalidad que “tapar” las irregularidades de gestión de nuestra atención primaria, de las que luego hablaremos.

Recientemente DIARIO SANITARIO informaba que en la última Mesa sectorial del SESCAM, el sindicato de enfermería SATSE pedía que se abonaran las horas de “solape” al personal de enfermería, es decir, esa jornada que excede de la jornada legal y que se emplea para que el personal saliente transmita al personal entrante información clínica y sobre la situación de los pacientes a su cargo.

Aquí y sobre este tema solo cabe recordar que recientemente la justicia europea nos llamó al orden sobre la necesidad de introducir en nuestro medio laboral SISTEMAS FIABLES DE REGISTRO DE LA JORNADA.

Consideramos que es de necesidad, por lo que se ve y por lo que luego diremos, y también de utilidad, introducir estos dispositivos de registro de la jornada en la Administración pública y concretamente en el medio sanitario. Se hace imprescindible, por ejemplo, para que un trabajador pueda demostrar fehacientemente la jornada realizada, lo cual parece un derecho obvio. Sería útil para reclamar el abono del “solape” al personal de enfermería, como reclama SATSE. Se hace necesario también para evitar irregularidades “graves” en la gestión de las jornadas de las que los últimos responsables sólo pueden ser los gestores, no los trabajadores. Recordemos que en la atención primaria del SESCAM hay trabajadores que hacen 65 horas seguidas de trabajo o más en los PAC de nuestros centros de salud.

Por último, es sabido que nuestra Atención primaria sufre un deterioro sobre cuyas causas y soluciones hay opiniones muy divergentes. Algunas asociaciones profesionales, como PEAC de CLM, sostiene que en nuestra atención primaria se cometen desde hace tiempo irregularidades de jornada que van en detrimento de la eficiencia del servicio, del interés del paciente, y de los derechos de los trabajadores de atención continuada.

Se argumenta en este sentido que hay personal de EAP que accede a jornada complementaria (guardias) sin completar su jornada previa, ordinaria de consulta, merced a la gestión irregular de la mal llamada “libranza” posguardia, que al menos en el ámbito del SESCAM se hace vulnerando el Estatuto Marco (definiciones de tiempo de trabajo y tiempo de descanso) y la jurisprudencia firme del Tribunal Supremo (sentencia sobre el recurso 4848/2000).

Sostiene esta asociación profesional que debido a ello se comete fraude de jornada y fraude de dinero público que según cálculos realizados asciende a 65.000 horas de consulta en un solo semestre (1º de 2017) y en una sola gerencia de AP (Guadalajara). Consideran igualmente que dicha irregularidad tiene un gran impacto en el deterioro observado en nuestra atención primaria, cuyas listas de espera para el médico de cabecera pueden ser de hasta dos semanas.

Es sabido que algunos servicios de salud en otras comunidades autónomas, conscientes de esta irregularidad y conscientes también de su responsabilidad (no solo asistencial sino también legal), han cambiado el modelo de atención continuada para cumplir con la legalidad vigente y con la jurisprudencia del TS, y con un objetivo insoslayable y claro de aumentar la eficiencia de su Atención primaria y reducir sus listas de espera.

Como se comprueba que otros servicios, caso del SESCAM, siguen sin corregir estas irregularidades o incluso las niegan (y aquí enlazamos con el hilo de este artículo), consideramos que sería de gran utilidad hacer caso de las recomendaciones europeas e introducir en nuestro medio laboral dispositivos fiables de registro de la jornada, tal como se hace en muchas otras empresas.

La pregunta es: ¿Por qué SATSE que reclama que se abone el “solape” de jornada al personal de enfermería no exige que se implementen estos dispositivos de registro de la jornada en nuestro medio? ¿Y por qué el resto de sindicatos, o la mayor parte de ellos, tampoco parecen tener interés en que se haga? En su mano está exigirlo, y lo que no se entiende es que no lo hagan.

Si lo explican a lo mejor lo entendemos.

A %d blogueros les gusta esto: