Archivos Mensuales: abril 2020

FÁBULA

Es sabido (es evidente) que PP y PSOE, o lo que es lo mismo, PPSOE, sobre todo en los últimos tiempos, desde la revolución neoliberal para acá -por fijar fechas- y guiados por un mismo entusiasmo “privatizador”, han tratado a cuerpo de rey a los servicios públicos y sus trabajadores, entre ellos a los sanitarios, médicos y enfermeros que cuidan nuestra salud, los cuales no teniendo otra cosa mejor que hacer, y casi por puro capricho, les daba por huir a otros países. Desagradecidos.

También es sabido que con este tándem político (PPSOE) en el gobierno de España durante las últimas décadas, todo fue bien en nuestra sanidad pública, los profesionales estaban contentos y bien tratados, nadie se quejaba, los medios materiales y humanos no solo eran suficientes sino boyantes, incluso excesivos de cara a una posible contingencia improbable (verbigracia una catástrofe, una epidemia, etc.), y nuestra sanidad no solo era la mejor del mundo sino que gozaba de una salud a prueba de bomba y de virus.

La temporalidad laboral, como abuso y fraude de raíz neoliberal, era completamente desconocida en nuestro país. Las puertas giratorias estaban prohibidas en el ámbito sanitario, y la salud siempre se anteponía al negocio o incluso el pelotazo. Todas estas virtudes nos han sido reconocidas mundialmente, incluso en Europa.

La atención primaria, sin ir más lejos, primer nivel y fundamento de todo lo demás, estaba que no cabía en sí de dicha y autosatisfacción. Sus listas de espera (de hasta 1 o 2 semanas) eran solo una suerte de espejismo beodo y no se debían tanto a una mala gestión a cargo de gestores pésimos (la mayoría comisarios políticos bastante necios), como a vicio incorregible del usuario. Un poco de todo, pero mucho más de lo primero, cabe decir.

Este estado de cosas de nuestra sanidad triunfante se parecía mucho al estado de cosas de nuestras residencias de la tercera edad, todo un ejemplo. El negocio es el negocio, y entre el negocio y la salud pública…. ya saben. No hay discusión posible.

En fin, que todo iba como la seda, y el medio institucional chisporroteaba de felicitaciones mutuas, condecoraciones, etcétera, una especie de meteorismo flatulento y autocomplaciente. Flatus vocis, decían los clásicos.

Pero ha bastado que llegue PODEMOS al gobierno (hace cinco minutos en términos históricos) para que en un santiamén, recién aterrizados, casi en lo que dura un suspiro, incluso sin tener responsabilidad directa ni indirecta sobre el Ministerio de sanidad, haya destrozado (eso dicen los amigos del cuento) todo este cuadro bucólico, y se ha liado (como es obvio) a recortar respiradores, mascarillas, EPIs, gafas y buzos protectores, sanitarios incluso, y nos ha dejado a base de tijera afilada (la herramienta preferida de Mariano Rajoy) con el culo al aire en nuestra primera línea de frente de cara a la tremenda batalla contra el dichoso COVID-19.

¡SI LES CUENTAN ESTA FÁBULA…. USTEDES MISMOS!

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