Archivos Mensuales: marzo 2017

Mucha amnesia y un toque de hipocresía

0_       Zapatero y Botín reunidos en su banco, en Santander_

 

Todo aniversario es ocasión propicia para hacer eso que se llama “balance”, y ver de qué pie cojea el fiel de la balanza entre el triunfalismo desatado y la nostálgica congoja.
Es, digámoslo en menos palabras, un ejercicio de memoria, y ocasión para comprobar si como decía el poeta Jorge Manrique, cualquier tiempo pasado fue mejor en punto a ideales.

Aquí el Papa Francisco tiene su opinión propia, y ha venido a decirles a los mandatarios europeos, reunidos en ceremonia solemne, que el dinero y la codicia, madre de toda injusticia, les ha carcomido los ideales, si es que los tenían.

Yo esta escena vaticana de admonición, la enmarcaría con música del Carmina Burana de Carl Orff, y un grabado de la danza macabra de Holbein (el Joven), y personalmente opino que todo ello es un concierto para sordos, aunque les suene a música celestial.

Como ustedes saben, el Papa Francisco, gracias a Dios, ha salido humanista, ecologista, sin pelos en la lengua, y mucho más progresista que nuestros actuales socialdemócratas, cosa que no es difícil, visto donde han ido a parar los susodichos.
“El desarrollo no es el resultado de un conjunto de técnicas productivas, sino que abarca a todo el ser humano: la dignidad de su trabajo, condiciones de vida adecuadas, la posibilidad de acceder a la enseñanza y a los necesarios cuidados médicos”, ha dicho Francisco, para refrescarles un poco en la memoria los ideales de un pasado más moderno que el actual presente.

Si hemos de guiarnos por el gran número de declaraciones oficiales, discursos, y artículos de opinión de estos días en torno al 60 aniversario del Tratado de Roma, tan coincidentes todos ellos, podríamos pensar que Europa, de repente, ha recobrado la memoria, se ha curado de una amnesia fatal, y se dispone a acometer un giro radical en la dirección de su futuro, recuperando el aliento social que inspiró su origen, pero que fue tirado por la borda como trasto viejo con ocasión de la caída del muro de Berlín y el regreso de ideologías y actitudes políticas extremas, que creíamos periclitadas por decimonónicas y rancias.

Los privilegiados burócratas de Bruselas, parecen comprender ahora  -su ceguera ha sido pertinaz- que sin el acompañamiento de los ciudadanos no van a ninguna parte, y que no se va al futuro camino del pasado.

Sin embargo las ceremonias, los trajes oscuros, los golpes de pecho, las palabras huecas, la actitud atenta ante las admoniciones papales, no son prueba suficiente de que el enfermo ha curado, si no van acompañadas y refrendadas por los hechos. Y los hechos, de momento, no están en consonancia con los discursos, contraste que por sí sólo define a ese vicio tan elegante y a la vez tan anglosajón que llamamos hipocresía.

¿Es demasiado tarde? ¿Se ha adentrado Europa en exceso, por un camino equivocado, en un terreno que no le es propio? ¿Puede volver a orientarse y recuperar su ruta, su pulso, y su personalidad, o está herida de muerte?

Si ponemos en consonancia y en relación directa, esa amnesia social que ha padecido Europa todos estos años, con la dejación de funciones y el cambio de chaqueta del socialismo o la socialdemocracia europea (y también de los sindicatos), la duda está en si el enfermo puede recuperarse a partir de un estado tan deplorable y con todo en contra, visto que ese actor político hace aguas por todos los lados, arrastrado por el lastre de sus graves errores y la incompetencia de sus dirigentes, que son los que impusieron esos errores y señalaron el camino errado.

Visto con perspectiva histórica, el caso del PASOK es paradigmático y germinal, pero igualmente ilustrativo es el caso del PSOE.
Lo que llama la atención, en cuanto a la actitud de sus dirigentes de esos años, es la nula capacidad de autocrítica, a pesar del evidente fracaso de la deriva neoliberal que impusieron a sus partidos, llegando en esa falta de humildad a enmendar, mediante un golpe de fuerza de última hora, la intención correctora de los militantes, que -y esto es evidente-siempre han sido mucho más lúcidos y avisados que ellos.
Para que luego digan que los referéndums y la democracia interna son siempre perniciosos. Otro gallo les cantara si hubieran atendido a los militantes, que al menos ellos si han respirado el aire de la calle y no son producto de invernadero. Si es que los hay que nacen y hacen la primera comunión dentro del aparato, en condiciones anaerobias y con luz artificial.

El “aparato” del PSOE promociona (con la ayuda de la derecha radical y de RTVE, que es una máquina de propaganda política) la versión interesada y claramente sesgada de que los males y fracasos del PSOE comienzan con Pedro Sánchez.
Si en este país todos estuviéramos ciegos, tontos, y amnésicos, quizás podrían vendernos esa moto, pero no es el caso.
En cuanto al sesgo hipertrófico y partidista de RTVE, ese medio público, no constituye ninguna sorpresa. Es lo que suele ocurrir cuando ciertos “liberales liberticidas”, se hacen con las riendas del Estado, y tras la caída de su máscara muestran su verdadero rostro totalitario. Ya ocurrió en Castilla-La Mancha.
“El pasado 15 de febrero, miembros de los Consejos de informativos de la radio y televisión pública entregaron en el Congreso 2.225 firmas para que RTVE deje de estar al servicio del Gobierno” (El País). “Es la mayor firma colectiva de profesionales del grupo estatal de su historia… “ (El País).

La historia del fracaso y el hundimiento del PSOE (y en ello siguen), es la historia de la  imposición, por parte de un aparato endogámico y omnipotente, de los candidatos equivocados (aquellos que contaban con el respaldo de los poderes facticos), y que no eran la opción preferida o elegida por los militantes.
Hablo de Almunia, de Rubalcaba, de Susana Díaz.

Dejo como tema de reflexión y estudio –ya que hablamos de endogamias y ambientes cerrados-, la comparación del nepotismo partidocrático español (empezando por Alfonso Guerra y su hermano, por ejemplo, y siguiendo por el Tribunal de cuentas), con el nepotismo partidocrático francés, tan prolífico y tan en boga estos días. Podría incluso calificarse de un estudio de “genética política”.
Y ya puestos dejo también en el aire una reflexión sobre esa extraña aventura, según la cual una Gran Bretaña siempre incrédula con Europa y a la contra de su inspiración social, nos contagió primero el virus de su radicalismo thatcheriano, para luego salir por piernas y a toda prisa, una vez comprobado que el resultado de ese contagio se parecía mucho a una catástrofe.
Tirar la piedra y esconder la mano, como si dijéramos.

Si el giro social que ahora se pretende en Europa es sincero ¿Quién lo defenderá? ¿Quién lo llevará a cabo?

Desde luego dirigentes como Juncker (implicado en casos de corrupción), o Dijsselbloem, el burócrata lenguaraz y xenófobo, o Rajoy, cabeza visible de un partido archicorrupto, o Merkel, la que manda en esta extraña democracia-plutocracia, o Susana Díaz, que dirige -nacida desde dentro-  la Comunidad de los ERES, y patrocina el deterioro de la sanidad, entre otros servicios públicos, NO.

¿Puede venir el progreso de los que impulsaron y protagonizaron la involución?
Claro que no. O al menos yo no me lo creo.
No es sólo que sean los impulsores de esa involución negativa, es que son los actores de la corrupción positiva que la ha acompañado y que está en su origen.

Pero la amnesia es fértil en espejismos. Y además, está muy bien financiada.
No necesita “crowdfunding”.

Desde luego es que es para nota y muy cómico esto de que echen pestes del crowdfunding (de Pedro Sánchez), los que siempre fueron -y son- la voz de su amo.
Aquellos que alentaron amnistías fiscales y protegieron a cara de perro a sus banqueros de cabecera, corruptos unos y otros.

POSDATA:

Discurso completo del Papa Francisco a los líderes de la Unión Europea http://www.romereports.com/2017/03/24/discurso-del-papa-francisco-a-los-lideres-de-la-union-europea

Trabajadores de RTVE exigen al Congreso que vele por el pluralismo http://politica.elpais.com/politica/2017/02/16/actualidad/1487244182_439161.html

FAMILIAS EN EL ÓRGANO FISCALIZADOR DEL ESTADO Los lazos de parentesco en el Tribunal de Cuentas alcanzan a 100 empleados /http://politica.elpais.com/politica/2014/06/23/actualidad/1403548994_107851.html

 

Anuncios

DIJSSELBLOEM

 

Saludo TroikaEl chiste

 

Ofender al Sur para ganarse al Norte en un momento en que su partido -símil socialdemócrata- se ha ido a pique en pago por los servicios prestados al radicalismo económico, y por tanto su goloso cargo de burócrata bruselense, pende de un hilo, era su intención última -según opinan algunos-.

La imprudencia lenguaraz de Dijsselbloem, interpretada en clave de estratagema política, o más que política, burócrata.
Que hay políticos que, más que políticos, parecen tuercas de un engranaje frío y hostil.

La xenofobia empieza por la topografía, se fortalece luego con la teología, y se remata al final con la tecnocracia, esa nueva fe que administra la austeridad ajena con mano de hierro, y la propia con blandura paradisiaca y escaqueo fiscal. Por no hablar de ese cotarro de salón que constituye la burocracia de altos vuelos, la más clasista y corrupta invención de la Europa post.

Dijsselbloem -el socialdemócrata holandés, que ya protagonizó alguna anécdota y gesto desabrido (como mirando de arriba a abajo) en Grecia que, además de cuna de la democracia, había sido también nación soberana hasta que la saquearon sus políticos, sobre todo del PASOK y de la derecha rapaz, homóloga del PP- es un paradigma de los tiempos que corren, un político símbolo de esta Europa desnortada y racista, una metáfora que por sí sola puede ilustrar no sólo el declive europeo, sino también la naturaleza del partido único que nos ha llevado a ese declive.

La situación griega era esta: unos dirigentes corruptos -mayoritariamente neoliberales, declarados o encubiertos- habían saqueado el país, y ahora los acreedores exigían que la población griega saldara la deuda contraída. Dijsselbloem -el socialdemócrata- supo enseguida de qué lado tenía que ponerse, para salvaguardar el puesto y sus contactos Vip.

Dice Dijsselbloem que en los países del sur (una circunstancia entre geológica, biológica, y moral) primero nos vamos de “fiesta” (debe escribirse en español) y luego pedimos el rescate.
Es decir, que gozando de buen clima y mucho tiempo por delante, lo nuestro es la “juerga” pertinaz, donde el sexo, las drogas, y el alcohol, no pueden faltar, para luego ya, con los ánimos más calmados, pedir financiación y auxilio a nuestros acreedores, los austeros hijos del Norte.

Pues que cada cual juzgue de la exactitud del cuadro descriptivo que propone el holandés.
Yo, de lo que si doy fe, es de que aquí el clima es mejor.

Puedo incluso decir, en nuestra defensa, que aquí en el sur no sólo hay playas y verbenas, sino también trabajadores nocturnos (bomberos, sanitarios, policías…), que no es lo mismo que vividores noctámbulos (necesarios también en orden a la poesía de la vida), y currantes que se desloman de sol a sol, sin que por eso vean amanecer antes un destino mejor, ni lleguen fácilmente a fin de mes.
Que de tradición propia nos viene la frase “pasa más hambre que un maestro de escuela”, y si de algo podemos presumir por estos lares, es de nuestros trabajos más precarios y de nuestros trabajadores más exprimidos y explotados, que casi vale por austeros. También quizás de nuestros dirigentes más golfos y corruptos, salvo honrosas excepciones. Que siempre es malo generalizar.

Admitámoslo: a trabajadores pobres, no nos gana nadie, aunque a dirigentes corruptos, tampoco.

Como decía recientemente Stanley Payne en una entrevista, los españoles lo resistimos todo. Encajadores, podríamos decir.
Otra cosa es que esto deba ser interpretado siempre y sin duda alguna como virtud, o signo de fortaleza y sobriedad. Que me temo que no.

No especifica tampoco Dijsselbloem, si este irse de picos pardos lo hace en comandita toda la nación, con coordinación de manada, o son sólo los primeros espadas y altos dirigentes (incluidos socialdemócratas y reyes borbónicos) los que han salido, por lo general, casquivanos y manirrotos.

Alguno justifica a Dijsselbloem (que culpa tiene el pobre de ser así) arguyendo que dice abiertamente lo que muchos piensan y se callan.
Pero el problema, con esta como con otras generalizaciones que intentan abarcar demasiado, es que a fuerza de laxas son inexactas.
Como si dijéramos: “todos los musulmanes son radicales”, o “todos los católicos son papistas y ultramontanos”, o “todos los españoles son juerguistas”, o “todos los occidentales son cristianos y creyentes”, o “todos los griegos viven del cuento”, o “todos los socialdemócratas son socialistas y demócratas”.

Sí que parece claro que para hablar con fundamento de austeridad, todo burócrata de Bruselas debería hacer la prueba de vivir (o sobrevivir), al menos durante un mes con un salario de currante español.

Sea lo que fuere de esta cuestión antropológica, y aunque en España nunca hemos sido rescatados (Rajoy dixit), como nunca fue vencida la Armada invencible, el caso es que De Guindos se ha picado y se ha dado por aludido y ofendido, ante las malévolas invectivas de Dijsselbloem.

No sabemos si se ha sentido aludido en lo de juerguista (no tiene cara) o en lo de rescatado, porque rescate, haberlo lo hay, pero sin haberlo.

Quizás sólo sea -el enfado de De Guindos- competición fratricida y burócrata por el puesto bruselense.

Vamos a celebrar el 60 aniversario del Tratado de Roma, no bajo el espíritu del humanismo europeo y su gran cultura, sino bajo el espíritu bancario y su gran mezquindad. Lo demás: la xenofobia, el racismo, el fascismo incipiente, viene de propina.

¿Era esto lo que buscábamos?
¿Es esto lo que nos unirá?

John Coltrane – Olé Coltrane (Álbum Completo) [Full Album]

John Coltrane – Olé

El modelo

Que el modelo de referencia, la unidad de medida, y el patrón de patrones hoy para Occidente sea China, un régimen de capitalismo autoritario, ya nos indica por dónde van los tiros, por donde sopla el viento de nuestro inquietante futuro, y nos da la clave para interpretar las sorpresas y paradojas de nuestro presente confuso.

Los campeones de la libertad occidental, no sólo se llevan bien con el modelo chino, sino que intentan imitarlo, hacerlo suyo, competir con él. Es esta, obviamente, una competición por peón interpuesto y a la baja, sobre todo de derechos y salarios, o más exactamente, se intenta que los ciudadanos-siervos del Occidente libre compitan y sean competitivos con relación al modelo de referencia: los maltratados y competitivos siervos chinos.

En otros momentos de la historia, para evitar este tipo de dinámicas cuya base es el chantaje (siempre habrá algún siervo más esclavo y menos libre), los oprimidos y estafados se organizaban a nivel internacional, y hacían valer su derecho y el beneficio de muchos, sobre el privilegio y la imposición de pocos. La democracia frente a la plutocracia. Era un contagio y globalización de derechos, basado en el humanismo y la solidaridad. Hoy ocurre al revés.
Hoy este tipo de respuesta coordinada y necesaria, internacionalista y “global”, ha sido atomizada, disuelta, controlada, y cada cual se encuentra sólo y aislado frente a su propia circunstancia y opresión. Como mucho, y desde un pánico irracional e inoperante, el oprimido se hace nacionalista, egoísta en su miseria, xenófobo, racista. Ya ocurrió en otros momentos oscuros de nuestra historia.

Se ha globalizado la opresión, y también el aislamiento frente a esa opresión, pero ahora en un contexto de comunicaciones globales. Una auténtica paradoja. Si es cierto que el confort aísla, el esclavo seguirá aislado en su alienante y decreciente confort hasta el último momento.

En realidad, en los barrios periféricos de Europa (Grecia, España…), ya funciona a pleno rendimiento el modelo chino. Un modelo de capitalismo autoritario, donde los países fuertes (ejemplo de Alemania) ya imponen su lógica mercantil y capitalista, la lógica de su propio beneficio, a otros países antaño libres y soberanos. Un modelo donde lo primero es el capitalismo y el beneficio creciente de la Nomenklatura occidental-oriental (ahí está la desigualdad en su espectacular incremento), y lo secundario y prescindible es la democracia, la libertad, o el interés general.

De hecho en Grecia, la democracia, y por tanto la libertad, fue proscrita por orden del dinero, sin que los campeones de la libertad se rasgaran por ello las vestiduras. Dijsselbloem, el socialdemócrata holandés que puso cara a aquel episodio vergonzante, hoy pertenece a un partido que como resultado de las últimas elecciones, es un cero a la izquierda en la política de su país, confirmando una tendencia general de todo el socialismo europeo (un socialismo a la violeta), que se inició precisamente con el PASOK, y ha seguido pasando factura a cada uno de los “socialismos” neoliberales y corruptos que, en connivencia con la derecha radical, han ayudado a afianzar la involución.
Lo he escrito otras veces: ¿Para qué se va a necesitar en Europa un neoliberalismo que se dice (para ganar votos) socialista, progresista y de izquierdas, cuando ya hay un neoliberalismo que, sin tanto disfraz, implementa un programa de derecha radical?

Como era de esperar, la socialdemocracia holandesa se ha hundido de 38 a 9 escaños. Ese es el premio por colaborar con el neoliberalismo rapaz. Los verdes suben de 4 a 14 escaños. He ahí una luz de esperanza.

Si comparamos la actitud condescendiente que hoy se tiene hacia China y su modelo autoritario, con la beligerancia manifestada en otros casos más fáciles, deberemos dudar bastante de la coherencia, la valentía, o la honestidad intelectual de algunos de nuestros guías espirituales.

Este buen rollo que nuestros campeones de la libertad mantienen hacia el régimen liberticida chino, es el mismo buen rollo que mantienen hacia los paraísos fiscales. Que al final es el polo magnético donde suelen coincidir y encontrar su patria común todos los enemigos de la democracia, desde dictadores en retirada post saqueo, hasta liberales embozados.

Si bien la democracia “liberal” (a Miguel Delibes le disgustaban este tipo de apellidos superfluos añadidos al concepto básico) debe considerarse situada en el ámbito de la democracia occidental, la democracia “ultraliberal o neoliberal” (démosle este nombre) está más cerca del modelo asiático, pues en última instancia, la ausencia de reglas que proclama y predica conduce a la ley del más fuerte, o del más tramposo, según los casos, simultánea o alternativamente.

En el primer supuesto (la ley del más fuerte) la fuerza y el privilegio del dinero supera con mucho a la fuerza y el derecho de los votos. Y en el segundo caso, la ausencia de reglas premia la trampa, que no el mérito.
Algo que tiene muy poco que ver con la libertad, con la justicia, o con la democracia, que al menos durante un periodo de nuestra historia han definido a Occidente.

Toda ortodoxia aspirante a burbuja totalitaria ha de tener su heterodoxia contraria y enemigo útil, además de un vocabulario flexible y elástico que permita enmascarar bajo conceptos novedosos o traídos por los pelos, los hechos reales que subyacen.

Por unas u otras razones, hoy ese papel lo cumple el “populismo”, un cajón de sastre que nos permite presentar como irracional y absurdo  lo que en el fondo tiene su causa reconocible y razón de ser, o incluso ha sido un producto necesario y predecible del sistema.
Es más fácil hoy (y menos alarmante) denominar populismo lo que siempre se ha llamado fascismo (nacionalismo, xenofobia, racismo), en un contexto donde causa y efecto, semilla y fruto, pueden espabilarnos la memoria, y recordarnos otras etapas históricas en las que esa forma de barbarie política (hablo del fascismo) procedía directamente de los excesos, las incoherencias, y los fracasos del sistema capitalista.

Al optar por un nombre nuevo, el sistema cree poder evitar todo tipo de responsabilidad sobre su vástago legítimo. Impresentable, pero legítimo.
No es absurdo que el paradigma del “sistema”, USA y Gran Bretaña, sean hoy el paradigma del “populismo”, con Trump y el Brexit. Tiene toda su lógica.

En un artículo reciente, Vargas Llosa describía así algunos de los rasgos del populismo:
“Practican, más bien, el mercantilismo de Putin (es decir, el capitalismo corrupto de los compinches), estableciendo alianzas mafiosas con empresarios serviles, a los que favorecen con privilegios y monopolios, siempre y cuando sean sumisos al poder y paguen las comisiones adecuadas”.

Si no nos hubiera declarado previamente el nombre del retratado (y el retratado, dice, es el populismo),  podríamos pensar que Vargas Llosa estaba hablando del PP autoindultado y triunfante del momento presente, o del PSOE de sus mejores tiempos, es decir del PSOE de sus tiempos más corruptos y demagógicos. O incluso del partido comisionista y corrupto de Jordi Pujol, al que tanto defendía y protegía Felipe González.

Parece que cuesta calificar simplemente como mafias criminales, los abortos germinados al calor de aquel alabado y publicitado fin de la historia.
Frente a la China milenaria y amante de la poesía, frente a la Rusia literaria y espiritual, hoy se levantan triunfantes las mafias criminales de la barbarie capitalista.

Quiere uno pensar que este tipo de trampas ideológicas, acabarán desprovistas de todo disfraz en la cuneta de la marginalidad política, y arrinconadas una vez más en el pasado del que quieren volver.
Y quiere uno esperar que la solidaridad civilizada y los derechos humanos, junto a la urgente ecología, serán los principios que rijan el mundo del futuro.

El experimento

 

“La economía ha mejorado”, pero… “La pobreza ha aumentado”. Dice ahora la OCDE en relación a nuestro extraño país.

He ahí el exótico oxímoron que escupe, indefectiblemente, el experimento de marras, allí donde se aplica.
En nuestro caso, como en otros previos, las profecías -esotéricas- de tan paradójica fe (pseudociencia o falsa religión) se han cumplido. Y digo esotéricas porque esos objetivos ahora logrados no son los que abiertamente se proclaman: la desigualdad como finalidad, y no a través del mérito sino a través de la trampa.
No en vano, el neoliberalismo es el populismo de las elites que veranean en paraísos fiscales y roban al por mayor.

Obviamente, en la ecuación con que se inicia este artículo, la segunda afirmación convierte en absurda la primera, pero es que el absurdo es la materia prima de la que está hecha la fe de estos nuevos fanáticos.

Frente a una media de pobreza infantil en Europa del 13,3%, la nuestra es del 23,4%.
Ya se sabe que en todas las formas de creencias irracionales, hay catecúmenos que sobresalen por su extremismo, y a la hora de seguir con fe de carbonero cualquier catecismo, siempre hemos sido de los monaguillos más aplicados y repipis.
Hacia la virtud propia a través de la penitencia ajena. He ahí el principio hiperbóreo que rige la conducta de nuestros mandamases.

Rajoy es capaz de torear todos los toros de la austeridad que se le pongan por delante, desde la barrera y sin soltar el Marca. En diferido y por delegación. Todo un logro.

En un documental que vi recientemente, ponían a España como ejemplo (junto a otros países desgraciados y desprotegidos de la tierra, pero en este caso ya en Europa), de conejillo de Indias de un gran experimento antisocial: el del neoliberalismo desatado.
Un artefacto intelectual que, más que con la libertad, tiene que ver con el vacío de reglas que facilita el fraude.

En otros países fuera de Europa, fue necesaria la fuerza bruta de una dictadura militar para que los técnicos de la escuela de Chicago ensayaran, sin interferencias populistas ni molestias populares, sus técnicas inhumanas.

Aquí no fue necesario. Bastó con comprar -en el momento propicio y a precio de saldo- al poder político en sus dos gamas de color: el rojo desvaído y el azul intenso, para que las probetas iniciarán sus experimentos contingentes y falibles.

Hoy comprobamos que los experimentos -vistos a través de una mampara- nunca se sabe por dónde pueden salir, y las mutaciones imprevistas y los monstruos frecuentes, más que la excepción constituyen la regla.

Cuando mis padres hicieron su primer (y último) cambio de domicilio -éramos nosotros aún unos niños-, nuestra nueva casa resultó estar situada en las afueras de la ciudad, y enfrente de nuestro bloque de viviendas había una zona de antiguos chalets de veraneo, ya en decadencia, y un laboratorio abandonado y ya en ruinas.

En torno a unos y otro crecía una vegetación desmadrada, sin control, salvaje y lujuriosa, como la que luego se ha visto crecer en el área antes habitada y hoy abandonada y radiactiva de Chernóbil.
Y entre esa maleza de verde intenso, en la que de vez en cuando brillaba el cristal de una probeta abandonada, correteaban cobayas gigantes y multicolores, que hasta hacia poco no habían conocido más compañía que la que proporciona la estrechez de las jaulas experimentales.

Aparentemente aquella selva libre tenía el aspecto saludable de un paraíso, pero en el fondo hasta los niños -con nuestro sexto sentido- detectábamos un aspecto triste de enfermedad, y también de peligro. Aquellas probetas y aquellas cobayas, no eran una combinación muy natural.

Tras la huida de la gente (algunos contaminados inexorablemente con las semillas de la muerte), a Chernóbil fueron llegando los científicos atraídos por el estudio de ese experimento a gran escala: el de la coexistencia de una Naturaleza aún viva, con un veneno radiactivo que en algunos casos va a durar 24.000 años.
Es este un estudio que podría hacerse a escala global, ya que la nube radiactiva de Chernóbil, con sus isotopos venenosos y casi eternos, se extendió por toda Europa y más allá de sus límites.
Esos isótopos son agentes de contaminación y muerte, pero a la vez ellos mismos son -vistos a una escala humana- casi inmortales. Una prueba viva y mortal de que la actual civilización humana no sabe manejar las consecuencias de sus actos.

Armados con sus contadores Geiger, capturando ratones radiactivos, y estudiando todo tipo de muestras y rarezas de “La zona”, describiendo las mutaciones extrañas de las golondrinas de colas asimétricas y papada albina, los científicos empezaron a moverse por los grandes espacios abandonados, por los campos de cultivo invadidos ahora por bosques frondosos (algunos de ellos de un extraño color rojo), entre la chatarra oxidada y contaminada del progreso, entre las ruinas de edificios soviéticos y casas abandonadas apresuradamente por sus habitantes, donde los cuadernos infantiles con canciones patrióticas sirven hoy de abono a los hongos radiactivos, y donde las cuencas vacías de las muñecas sin ojos, sirven de refugio a arañas luminiscentes.

Y observaron un extraño fenómeno:
La Naturaleza, con sus plantas, con sus lobos, osos, y alces, comenzó a adueñarse de ese espacio tóxico y vacío. Los jabalíes corrían por las calles asfaltadas de la ciudad fantasma; los ciervos se asomaban a la calle a través de la ventana de un tercer piso, y desde el interior de un cuarto de estar, donde se pudría una biblioteca enmohecida, contemplaban con curiosidad la escena; los troncos empujados por su raíz rompían primero los suelos y después, subiendo por el hueco de la escalera, atravesaban los altos techos de los edificios, en busca del cielo y la luz, de tal manera que la Naturaleza parecía no sólo sobrevivir, sino adaptarse y progresar.

Para explicarse este misterio de una vida prolífica entre los efluvios de la muerte, algunos científicos concluyeron que junto al factor agresivo del veneno radiactivo, estaba el factor saludable de la ausencia humana (ese otro veneno), y de esa confrontación, quizás debido a la mayor toxicidad de este último veneno, la Naturaleza salía aparentemente triunfante.

En las viejas películas de la época (1986), rodadas en los primeros momentos tras el accidente, se observa a algunos operarios militares protegidos hasta las cejas y con mascarilla, como protagonistas de una película de ciencia ficción hecha realidad de repente, que se pasean tranquilamente por las calles de la  ciudad y se cruzan con los ciudadanos que no han sido informados aún de la catástrofe, los cuales ignorantes del veneno invisible que están respirando, siguen haciendo su vida normal, aunque algunos se paran a mirar intrigados a esos viandantes ataviados de tal guisa: las madres pasean con sus cochecitos a sus bebés en un día soleado de primavera, los niños juegan a la pelota inocentemente, o se columpian, o juegan con la tierra con sus palas y cubos de juguete (muchos morirán más tarde o padecerán cáncer de tiroides), y vemos como en la cinta que graba esa escena siniestra, los fogonazos luminosos de la radiactividad dejan impresa en la película la huella de la muerte que flota en el ambiente, inodora, incolora, inaudible. Como si los ángeles del Apocalipsis hubieran rozado con sus alas el instante inmortalizado de la muerte.

A nadie se le oculta que el experimento neoliberal está guiado por una nostalgia de la selva. Para su triunfo estorban los seres humanos. O al menos muchos de ellos.
El final de la Historia que persiguen, se parecerá, sin duda, a “La zona” que describe la inquietante película de Tarkovsky.

El siglo XXI será ecológico y solidario o no será.

Del cabreo político a la paz campestre

¿Se han sentido ustedes alguna vez como cabalgando en la cresta de un efecto en forma de ola, cuyo encrespamiento es el resultado final de una serie interminable de olas y causas precedentes, cuya lógica y coherencia es irrebatible y nadie pone en duda, pero que en el fondo ni explica nuestro ser ni nos hace más felices?

Pues este tipo de dudas y de preguntas abismales, son las que pueden asaltar un día cualquiera a un urbanita, medio ciudadano medio salvaje, indignado y confuso, ante la grata sorpresa de un anticipo, aunque breve, de la primavera.

Los músculos se relajan, la respiración se expande y se serena, la mente se olvida, y por un momento uno cree palpar el auténtico sentido del mundo, el oculto privilegio de estar vivo, la escondida senda de los sabios.

¡Oh cristalina fuente!, la música callada, la soledad sonora, la noche sosegada, de tu suave murmullo brota.

Es en estos momentos de revelación, cuando el planeta se presenta ante nosotros sin intermediarios ni artificio alguno, directamente y sin aparatos, rota la mampara que nos aísla de él, y a través de un lenguaje simple y primitivo de sensaciones y percepciones, de luz, temperatura, sonidos y silencios, de aromas y brisas, nos aleja de aquel espacio estrecho y cerrado de los tristes y consabidos asuntos humanos.

Y nos acordamos de aquel santo varón, Epicuro, que inspiró a Horacio y a Fray Luis, y que recomendó: “Vive oculto”, como diciendo, vive tranquilo, advirtiendo así de las muchas locuras que esconde la sociedad humana. Esa humanidad extraviada que huye de la sencillez y de su auténtica fuente: la Naturaleza. Hoy, no solo no escucha su voz, sino que la está destruyendo, que es lo mismo que decir que la está destruyendo destruyéndose.

Y pienso en Fray Luis, que quiso atender a ese consejo sabio, y en su retiro salmantino de La Flecha, roto casi el navío, huyó de ese mar tempestuoso para disfrutar de un pan, aunque humilde, sabroso, y de un huerto, de su propia mano plantado en la ladera de un monte, que con la primavera se cubría de flores.

Basta respirar al aire libre, basta seguir un camino solitario, basta escuchar el silencio alto y rico de los montes y las cumbres, para encontrar, aunque sea brevemente, la explicación de todo.

Pero esa felicidad no se explica.

Beatus ille… Dichoso aquel…

 

Primarias

golpe en el psoe

Dentro de las cosas novedosas que ha traído la llamada nueva política a nuestro país, está el “suspense” y el interés ante el resultado de unas elecciones primarias. En este caso las del PSOE. Que la política deje de ser aburrida, siempre es un riesgo para el poder constituido. Que la política nos resbale, siempre es una garantía de que el poder se corromperá.

Se percibe el aspecto ilusionante del asunto por un lado, el de los militantes, y el envaramiento artrítico y preocupado del aparato, por el otro. Aparato que en este caso concreto del PSOE, ha dado todas las largas que ha podido a este asunto, y si no fuera porque a la fuerza ahorcan, aplazaría esa cita con las urnas sine die, contento de seguir en la vieja era del cotarro mal ventilado.

Que es la misma era antediluviana en que sigue vegetando el PP, cuyas nuevas promesas de apertura (esas juventudes añosas) nacen ya viejas y encorsetadas dentro de una armadura oxidada que es básicamente ideológica.

En esto como en tantas cosas, y si los ánimos no estuvieran tan caldeados y las experiencias tan escaldadas, como evidentemente están, el aparato del PSOE seguiría el ejemplo y las huellas del aparato del PP, y prolongaría el golpe cuartelero de septiembre en algún tipo de “solución Armada” o “golpe de timón” a la turca. Experiencia en este campo no le falta a uno de sus más veteranos y señalados dirigentes.

Si pensamos en las consecuencias que pueden tener las primarias en el PSOE, llegaremos a la conclusión de que los militantes de los partidos tienen más fuerza de la que se quiere admitir, y sobre todo más fuerza de la que se quiere conceder.
Y esto, permítanme que lo diga, me parece muy bien y motivo de alegría democrática.

Lo que se dilucida en las próximas primarias del PSOE es quienes son los dueños del partido, si los poderes económicos (y aquí incluyo también a los bancos alemanes) o los militantes socialistas.

Lo que se decide es si el PSOE va a seguir siendo muleta y palmero de la política coja y reaccionaria del PP (cómplice, por tanto, del recorte de derechos y de la involución en marcha), o parte de una opción progresista mucho más amplia, que sin duda tiene más futuro, no sólo aquí, sino también en Europa.

Lo que se decide es si persistirá en su papel -como hasta ahora- de monaguillo fiel de los principios neoliberales de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, o intentará acercarse, aunque sea un poco, a la socialdemocracia Olof Palme y Pablo Iglesias.

Si fiel al proyecto del partido único, continuará ahondando en la actual dinámica de desigualdad, caos, desapegó ciudadano, y catástrofe social, o negará que este es el único modelo  posible, y participará en diseñar y construir la alternativa, que quizás es la única alternativa que le queda ya a Europa.

Se decide también si prefiere seguir formando parte del organigrama de la corrupción y de su tóxico anagrama, PPSOE, o repudiando pelotazos, EREs, y amnistías fiscales, se regenerará a sí mismo para nunca más volver a aquellas andadas.  Incluida la reforma de la reforma laboral, que como muy bien saben –no en balde ayudaron a parirla- es básicamente esclavista.

Se decide si se inclina por la dinámica partidocrática de los aparatos endiosados y corruptos, tan alejados del pulso ciudadano y de las calles, o se abre a una nueva política basada en la democracia interna.

Se decide si persistirá en el inmovilismo, rehén del pasado, o afrontará la reforma de la Constitución que debe conducirnos a un futuro más solidario y democrático.
Y por tanto, si además de conceder a Merkel el privilegio de violar nuestra Constitución a través del artículo 135, concede también a los ciudadanos españoles el derecho soberano a reformarla.

Todo esto se decide y no es poco, en esas primarias expectantes.

En resumen, una serie de disyuntivas en las que al día de hoy, tras la crisis y su gestión sectaria, las opciones están mucho más claras.

Al lado de estos dilemas, la “tercera vía” de Patxi López hoy no se la cree nadie. Aparece desvaída y desdibujada, casi como un fantasma, si es que no se trata en el fondo de un disfraz de la primera y fracasada vía, o un subterfugio para su mantenimiento postmorten.

Como lo es ya -un fantasma- Blair, padre de la susodicha “tercera vía”. Como lo es ya también Felipe González, fiel pupilo de Margaret Thatcher y Ronald Reagan.

Ese fue el origen de la actual crisis del PSOE, y por extensión, del socialismo Europeo, caído al día de hoy en un descrédito total.
Ahora los militantes tienen en su mano reparar ese gran error histórico.

Vasos comunicantes

 

Hay algo que causa perplejidad en el espectáculo de la furia prosistema (que no sólo de antisistemas vive la furia). Furia que hoy toma la forma de entusiasmo macroeconómico y apostolado tecnócrata, pero que en los tiempos del socialismo felipista, y expresado en términos más castizos, se traducía en un culto casi religioso al “pelotazo”. Expresión esta que hoy ha caído en desuso ante la fundada sospecha de que de tanto pelotazo como hemos dado nos hemos quedado sin pared (y también sin fondos).

Hoy más que dar el pelotazo se habla de controlar el déficit. Queda más fino y más macroeconómico. Incluso da la impresión de que ahora ya no robamos, sino que ahora recortamos. No se dejen engañar por las apariencias. En uno y otro caso, usted notará que le han sacado algo del bolsillo mientras miraba para otro lado. Es más, estoy por asegurar que ese algo, que además no era mucho, se lo había usted ganado con el sudor de su frente. Por ejemplo las pensiones. Lee el resto de esta entrada

A %d blogueros les gusta esto: