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El camarote de los gestores del SESCAM

 

 

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Cuando los profesionales de un ámbito de trabajo, en este caso el sanitario, que son los que palpan cada día la realidad de los hechos y conocen de primera mano los problemas y las posibles soluciones, no son consultados por la Administración para abordar cambios importantes en él, sino que son dejados al margen, como un cero a la izquierda o un cuerpo muerto, elástico, y moldeable, y todo se hace a la sombra de los despachos, con su aire acondicionado y su servicio de seguridad, la realidad queda tan lejana y filtrada por datos y estadísticas que los resultados probablemente serán nefastos, y ni siquiera con propaganda póstuma se podrá maquillar el color del muerto.

Cuando ante un primer borrador para un cambio en la organización de la atención continuada de nuestros Centros de salud, los profesionales afectados no dan crédito y no salen de su asombro, es que algo se ha hecho muy mal y el rechazo y el malestar que se va a generar, no puntual sino mantenido en el tiempo, no se ha calibrado suficientemente.

El gobierno de Cospedal empezó a cavar su tumba aquí mismo, en los PAC, los puntos de atención continuada de los centros de salud, por la ocurrencia de un consejero de sanidad, Echaniz -de ingrato recuerdo- según la cual cerrar los PAC para utilizar ambulancias más baratas era una idea genial.
El gobierno del PP no pudo sobreponerse a ese error. Fue un error tan grave que resultó fatal.

Las ideas geniales a los gestores economicistas suelen salirles por la culata. Y es que hay cosas con las que no se juega, una de ellas es la salud, la otra la educación.

La sanidad, como la educación, es verdaderamente importante en el sentir de los ciudadanos. Un gobierno si quiere tener éxito y perdurar en el tiempo tiene que ser muy prudente en las decisiones que toma en estos ámbitos del servicio público.

Arrastramos aún hoy decisiones tomadas en el 2008 sobre la forma de organizar las guardias (atención continuada) en atención primaria, que empezaron por alentar y acabaron por consolidar definitivamente las listas de espera para el médico de cabecera y la progresiva ausencia de este de su consulta. Añadido a ello el despilfarro económico que supuso pagar un mismo trabajo de consulta dos veces. Todo ello no ha llevado sino al deterioro de la atención primaria.

Cuando ahora se ofrecía en Castilla-La Mancha una oportunidad para corregir aquel  error de 2008, y eso era lo que se esperaba del buen juicio y la sensatez de los gestores del SESCAM, salen con una solución absurda que potencia aún más dicho error.

Si se pretende que una parte de la jornada del PEAC se desarrolle en consulta (puro parche, sin efectividad real que no recompone la continuidad asistencial rota del médico de cabecera) es que a su vez la atención continuada que deja de hacer el PEAC la va a hacer el profesional de consulta (sin más objeto que engordar nómina), y por ello mismo faltará aún más a su puesto natural de trabajo: la consulta. Es como echar gasolina a un fuego. Pura insensatez.

Es -para describirlo de otra forma- como si en un equipo de fútbol pusiéramos al portero a jugar de delantero centro, y al delantero centro a jugar de portero (obra de un Mister inspirado), y nos sorprendiera que no metiéramos ningún gol y a nosotros nos los metieran todos.

Si esas ausencias del médico de cabecera ya constituían el fundamento real de las listas de espera para el médico de cabecera, la nueva ocurrencia de los gestores del Sescam alimentará ese círculo vicioso donde la atención primaria entra en un torbellino acelerado hacia su propia desintegración, que ya se intuye en el ambiente. Y si no se cree, léase este artículo.

Al parecer, en el camarote de los gestores del Sescam, que cada vez se parece más al camarote de los hermanos Marx, ni siquiera se plantean los modelos alternativos que resuelven de un plumazo todo esto, e incluso ahorran dinero.

Y los hay. Pero no quieren.

Ya dijimos en un artículo previo como para el SESCAM el profesional PEAC (médico o enfermero) que cumpla 55 años, o 58, o 62, debe seguir actuando como si esto no hubiera ocurrido y aún tuviera 54.
Lo cual diríamos que introduce un factor surrealista y cómico en un ámbito aparentemente racional y serio, si no fuera porque al mismo tiempo constituye una burla consumada a la salud laboral ejecutada por un ente que dice promover la salud.

Si a ello unimos los casos en que estos profesionales (sea cual sea su edad porque no cumplen años) hacen 48 o 65 horas seguidas de trabajo con el visto bueno del ente en cuestión, estaríamos ante situaciones que claman al cielo y que ponen al descubierto que quien dice promover la salud en realidad la machaca.

Creo que fue Groucho Marx el que en “Una noche en la ópera” dijo algo así como “La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”, cláusula que tanto nos recuerda a las cláusulas infumables que el SESCAM suele prodigar en sus prodigiosas normas.

Y no es broma porque en nuestro ámbito de trabajo la parte contratada de la primera parte (EAP) hace de parte contratante de la segunda parte contratada (PEAC), de tal forma que a todos los efectos la parte contratada de la primera parte (EAP) decide los turnos y retribuciones cada mes y sin conocimiento previo de la segunda parte contratada (PEAC).

Y es que ese arte de aportar seriedad formal a lo que no pasa de ser un chiste, sólo pueden lograrlo dos colectivos: los hermanos Marx o los gestores del SESCAM.

A vueltas con la novisima propuesta del SESCAM

quemadog

 

La opinión en el wasap PEAC (cosas de la modernidad) era explosiva, generalizada, unánime. La tensa espera de algún fruto y recompensa por tan prolongado esfuerzo y trabajo, no sólo del trabajo en el puesto asistencial (que en algún caso supera las dos décadas, entre pitos y flautas, entre refuerzos y neo-refuerzos) sino del trabajo reivindicativo de tantos compañeros y durante tantos años, ante sindicatos poco receptivos y ante una administración, la del SESCAM, que se mantiene en la inopia y cree que con “propaganda” todo se arregla, se esperaba con impaciencia. Se esperaba un nuevo estatuto laboral al que poder calificar por primera vez de “decente”.
Y fue como el parto de los montes. Y la opinión fue unánime: “Esto es una mierda”. Perdonen el vocablo escatológico, pero la criatura no merece otro nombre,

Me refiero, claro está, al proyecto, borrador, u ocurrencia (que todos estos nombres se le puede dar) del SESCAM para “regularizar” la mala vida del Personal Estatutario de Atención Continuada (PEAC), médicos y enfermeros, y hacer su vida si cabe un poco más desagradable, y la del paciente un poco más complicada.

¿Pues no dice el paciente que le gustan las listas de espera? Pues toma tres cuartos. Y para ello no hay nada mejor que lo que estaba ambiguo dejarlo claro, declarando blanco sobre negro y a voz en grito que el personal de consulta no hace guardias los festivos ni fines de semana, ni tampoco pre festivos ni viernes, porque es de pata negra, y que la mejor manera de sacar la atención primaria adelante es que falten a la consulta, cuanto más mejor, y para ello que escojan las guardias de lunes a jueves según su real capricho y a mayor gloria de las libranzas que no lo son, en el orden legal, y las listas de espera, que sí lo son, en el orden efectivo, y que sin duda con tanta ocurrencia seguirán engordando ad libitum.

Un detalle particular de esta propuesta (aún bodrio en confección o aborto avanzado) que da idea del carácter general y de la extraña lucidez de la susodicha, es donde dice -literalmente- que la exención de guardias por edad no le es aplicable al PEAC o personal estatutario de atención continuada, es decir que a diferencia de cualquier otro español no es español per se con igualdad de derechos ante la ley, y que a diferencia de cualquier otro personal asistencial estatutario y por orden superior no cumple años y cuando cumpla los 55 seguirá teniendo 54, eternamente, como es eterna su condena, y por arte de magia, pero de magia negra, sus circuitos neuronales no se ofuscarán nunca, la arterioesclerosis no avanzará en sus vasos, la melancolía de la edad no hará presa en él, su mirada siempre será trasparente nunca velada, y sin quererlo habrá descubierto la fuente de la eterna juventud, que consiste en firmar un contrato de PEAC con el SESCAM, que es como venderle el alma (y el cuerpo también) al diablo.

Y este tipo de cosas las proponen y legislan “socialistas”. Ojo al dato.

Desde luego, el ente que firme este bodrio se retrata.
Pero será como quien se retrata en un funeral.

¡Qué cutre! ¡Qué triste!

SESCAM: Reciclando errores

Sescam

 

Al parecer, el SESCAM del PSOE no aprende de los errores del pasado. Tropieza dos y hasta tres veces en la misma piedra.

La actual Dirección parece inmune a cualquier tipo de actitud razonable, e impermeable a la enmienda sobre los errores de otro tiempo. Que fueron errores del PSOE y vuelven a ser errores del PSOE. ¿Qué opina PODEMOS de CLM sobre estos errores “voluntarios” de su nuevo compañero de viaje?

En vez de gestionar de cara al futuro y la eficiencia sanitaria, reciclan errores viejos (que llevaron a la bancarrota) de cara a la conservación de privilegios ilegítimos, con un evidente tufo a corrupción.

Veamos algunas preguntas básicas:

¿Qué preferirá el usuario y el ciudadano en general? ¿Qué un mismo y solo trabajo se pague una o hasta dos veces? Recuerden que estamos hablando del dinero de todos, de dinero público. ¿Cómo es posible que se diga que no hay dinero al mismo tiempo que se ampara, y ahora incluso se alienta esta irregularidad?

¿Preferirá que su médico de cabecera se encuentre dentro de la consulta o ausente de ella? ¿Cuál de estas dos opciones favorece la continuidad asistencial y el éxito de la atención primaria?

¿Por qué en vez de inspirarse en el modelo “navarro”, que es más eficiente y ajustado a la legalidad, quiere imitar al modelo “extremeño” que es directamente cochambroso?

En un pasado no muy lejano, el SESCAM del PSOE casi entró en quiebra, no porque la sanidad pública resulte cara, si tenemos en cuenta los beneficios de todo orden y los rendimientos económicos que produce tener una población sana (no hay mejor negocio para un país que tener una ciudadanía saludable), sino porque la gestión muchas veces es penosa y comete errores de bulto.

Con la presentación estos días a los sindicatos (y por tanto a sus afiliados) de una nueva propuesta para organizar la atención continuada y la función del personal PEAC, el SESCAM parece querer reincidir en errores del pasado, que casi nos costaron –y no hace tanto- la bancarrota de la sanidad pública,

Si en aquel entonces el error (que consiste en pagar un mismo trabajo dos veces) se cometió sacándose de la manga, contra legalidad, jurisprudencia, y eficiencia económica, la figura elástica del correturnos, para hacer un trabajo que ya cobraba otro (personal de consulta) ahora se quiere que el personal de atención de continuada (PEAC), que tiene su propia área estructural de trabajo desde hace más de dos décadas, haga funciones similares al correturnos, y baile de un sitio para otro, de un turno al contrario, de la atención continuada a la consulta, y de la noche a la mañana, haciendo su propio trabajo y además el que legalmente corresponde hacer a otro (ya que lo cobra), que no es otro que el personal de consulta.
Y esto, se mire por donde se mire, es reciclar un error y reincidir en un despilfarro. Volvemos a las andadas.

No por nada, sino por su ilegalidad constitucional,  la figura del “correturnos” se disolvió como un azucarillo en las primeras turbulencias de la crisis. Es la diferencia entre los “inventos” nacionales y las enmiendas europeas que los corrigen. No paran las instituciones europeas de corregir los pufos de nuestros gestores y según qué sindicatos.

Hay una manera más sencilla de ver las cosas.
Tanto el Estatuto Marco como la jurisprudencia del Tribunal Supremo dicen que el trabajo que se cobra (y estamos hablando de la jornada ordinaria) hay que trabajarlo. Y que no se puede interpretar como licencia (posguardia) lo que no es más que un descanso entre jornadas.
Es fácil percatarse -y bastaría con observar el ejemplo ajeno de otros servicios de salud, tal que el servicio navarro- de que no es difícil hacer que la legalidad vigente y las piezas de la organización encajen, de manera que el personal de consulta cumpla la jornada que está obligado a cumplir y el personal de atención continuada cumpla la suya que, dos décadas después, debería considerarse suficientemente consolidada, y que es -como el nombre lo indica-, atención continuada y no labores de sustitución o de colaboración en la estafa.

Porque esa es otra pregunta que surge al hilo del borrador y la nueva propuesta: Cuándo al personal PEAC se le ofrezca o se le obligue a cubrir un “saliente” de guardia de una consulta ¿se le estará induciendo a colaborar en una estafa? ¿Puede ante esta circunstancia negarse a contravenir el EM y la jurisprudencia del TS, y denunciarlo en el juzgado o la fiscalía?

¿Por qué se rechaza el modelo navarro? ¿Puede el SESCAM o según qué sindicatos explicarlo de cara al público?

Resulta que este “encaje” entre legalidad y funciones distintas que propicia el modelo navarro, no sólo cumpliría con la legalidad vigente sino que tiene la ventaja añadida -y no es moco de pavo- de que produce espontáneamente y de manera inmediata una mejor prestación del servicio al ciudadano, con reducción drástica de las listas de espera para el médico de cabecera, y una mayor presencia continuada de este en su consulta.

¿Por qué entonces el SESCAM se empeña en reciclar un viejo error, incumplir la legalidad y la jurisprudencia vigente, y hacer un mal uso del dinero público, pagando por duplicado un trabajo que ya cobra el titular y último responsable de esa obligación?

Para muchos profesionales de este ámbito (atención primaria) esta sigue siendo una pregunta sin respuesta, donde entran en juego privilegios a todas luces no aclarados.

Con este borrador y esta propuesta el SESCAM del PSOE vuelve a las andadas y carga directamente contra la legalidad, contra los intereses del usuario y la sanidad pública, y contra los derechos de todo un colectivo profesional.

El modelo “Navarro” frente al escándalo de las “peonadas” de primaria (SESCAM)

Centro-Salud-Urgencias

 

A veces dudo si conviene tratar en un artículo periodístico temas laborales específicos de un sector (en este caso el sanitario) porque no está claro sí llegará en su sentido último o en su interés al lector general.

Sin embargo, cuando me decido finalmente a abordar el tema es porque entiendo que además de poder interesar a los propios profesionales implicados, o a los sindicatos, o a los gestores, puede ser también de interés del usuario, ya que el problema de que se trata repercute en gran medida sobre él.

Así, en el mundo laboral de la sanidad se conjugan o entran en conflicto los intereses de los trabajadores asistenciales, los intereses y las querencias de los sindicatos, los imperativos y alternativas de la gestión, y las necesidades y derechos del usuario que recibe la asistencia.
Es por esto último que el tema tratado puede ser de interés general.

El primer prejuicio y error que hay que eliminar es pensar que los sindicatos lo son de todos los trabajadores, o que el interés último de la Administración es la asistencia prestada, o que unos y otros tienen por norte la mejora de la sanidad pública. No es así.
Al contrario, en este ámbito del servicio público y debido a vicios que arrastra la Administración pública española (vicios que están dejando al descubierto las sentencias europeas, y hablo por ejemplo de la España “interina” como una vergüenza nacional en la que tienen su parte de responsabilidad unos y otros), muchas veces los sindicatos lo son sólo de una parte específica de los trabajadores, y la Administración obra con la misma parcialidad, dejando ambos muy en segundo plano el interés general de todos o las prioridades y necesidades de la asistencia.

A mayor abundancia cabe decir que frecuentemente se conculca la ley con el mayor desparpajo. Por ejemplo el Estatuto Básico del empleado público en los pazos que establece para ciertas convocatorias de plazas. O la legalidad sobre jornadas y descansos y sobre salud laboral. Y esto ante la vista de todos y la pasividad de muchos. Incluso de los que tienen la última responsabilidad, lo cual es sorprendente, y de pura sorpresa puede llevarnos al mutismo y la resignación.

Si nos dijeran que un piloto de avión (con pasajeros a bordo) pilota durante 48 horas seguidas, o 64 horas, no nos lo podríamos creer. O que se concentran irracional y peligrosamente sus turnos de vuelo por intereses espurios o crematísticos tampoco sería muy creíble. Pues créanse que cosas de este tipo pasan en el mundo sanitario de nuestra Comunidad con la mayor normalidad, por sistema, o incluso de manera programada en calendarios que alguien ha decidido y firmado (en ocasiones sin contar con los protagonistas).
Es tal la desidia y la “costumbre”, fortalecida en la inoperancia de sindicatos y controles de salud laboral, que algunos no tienen empacho en firmar o aparecer como responsables últimos de esos desmanes.

Que un servicio público de sanidad no dé ejemplo de salud laboral, sino que acoja en su seno barbaridades que ningún otro ámbito laboral permitiría, deja en muy mal lugar a los sindicatos del sector y nos ilustra sobre una Administración pública que ha copiado los peores modos y vicios de la empresa privada.

En la atención primaria (y esto no afecta sólo a nuestra Comunidad sino que es un modo de organización que está generalizado) hay profesionales (médicos de familia y enfermeros) que ejercen labores de consulta en su jornada ordinaria, y profesionales (médicos de familia y enfermeros) que en su jornada ordinaria realizan labores de atención continuada o urgencias.
En algunas comunidades (ej. Madrid) ambas funciones y colectivos están disociados. En otras muchas no.

La manera de coordinar una y otra función tiene consecuencias importantes, y así ha podido verse que desde 2008, no sólo en nuestra Comunidad sino también en otras, la atención primaria se ha deteriorado por un incremento de las listas de espera para el médico de cabecera perfectamente evitable. Basta con cambiar el modelo de organización de la atención continuada, que es lo que hizo la Administración Navarra en el año 2014.

Históricamente los profesionales de atención continuada, con su origen en los refuerzos, vienen estando sujetos a una situación de discriminación laboral que ha dado cabida (y todavía ocurre hoy) a toda clase de atropellos.
Las barbaridades (ilegalidades) de jornada que mencionábamos de pasada más arriba, les afectan directamente a ellos. Y así ocurre con toda una serie variopinta de derechos laborales que resultan pisoteados a diario.

Siendo este el escenario de partida en que los privilegios y las discriminaciones están marcados tan nítidamente pero sin ningún fundamento legal, no debe extrañarnos que se acabe en modelos de organización de la asistencia donde el receptor de esa asistencia -el usuario- cuenta muy poco.

El “modelo de Navarra” a que hace referencia el título de este artículo y que nos remite a una forma de organizar la atención continuada en atención primaria, es un ejemplo muy claro de un debate en el que entran en colisión intereses legítimos (y en algún caso privilegios ilegítimos) de los profesionales, sesgos y parcialidades de los sindicatos, y vicios de la Administración. Pero lo que le confiere interés “general” y trascendencia (al modelo de Navarra) es lo que supone para el usuario y el servicio público, porque al uno lo beneficia enormemente al acabar con las listas de espera para el médico de cabecera, y al otro le lleva a cumplir con su auténtica misión, que es prestar un servicio público eficiente.

Efectivamente el modelo de Navarra contradice el modelo actual que “arrastramos” y lima el exceso o la irregularidad de algunos “privilegios” (la jornada complementaria no es derecho, es deber que hay que administrar y gestionar con criterios superiores), y a la vez es más coherente con la legalidad vigente (el actual no lo es ni con la legalidad ni con la jurisprudencia), multiplica los beneficios para el usuario y la eficiencia del servicio público, y equilibra en el trato a los profesionales de atención primaria en los que actualmente se establece un sesgo y una discriminación.

En este mes de julio las mesas de negociación del SESCAM con los sindicatos es muy probable que aborden este tema.
Desde aquí quiero pedirles que se guíen por el interés general y tengan en consideración los aspectos que aquí se han mencionado, y que los intereses estrechos no pueden superponerse a ese interés general y tampoco a la legalidad vigente.

En Navarra este debate ya se hizo y el modelo fue cambiado en beneficio de todos, gracias a unos sindicatos (no todos) que supieron ver las prioridades que deben caracterizar a un servicio público.
Cuando un servicio público adopta los mecanismos insolidarios y los modos corruptos y desregulados de ciertas empresas privadas, y pone el interés general (en este caso la salud pública) muy por debajo de intereses particulares y corporativos, está falseando su naturaleza y equivocando sus objetivos.
Los intereses profesionales y corporativos son legítimos, aquí como en cualquier otro ámbito de trabajo, pero en un servicio público siempre deben estar supeditados al interés general, y nunca imponerse hasta ocasionar grave perjuicio de aquel.
Y aquí el interés general queda lesionado y la asistencia al paciente postergada por el incumplimiento de la jornada ordinaria (de consulta) que establece la ley.

Computar como trabajado y pagar como trabajado, un trabajo (de consulta) que no se trabaja -y eso es lo que está ocurriendo con el modelo actual- es contrario a lo que dicta el Estatuto marco y la Sentencia del Tribunal Supremo en el recurso 4848/2000.  Además de suponer un manejo dudoso del dinero público que puede incurrir en malversación, es el principal factor determinante de las listas de espera para el médico de cabecera.

Vuelvo a pedir una auditoría independiente sobre lo que supone esta irregularidad en el manejo del dinero público y en la prestación sanitaria comprometida y presupuestada.

Al no cumplir su jornada ordinaria (que como decimos se computa y se paga sin trabajarla), el personal de consulta puede afrontar con importante margen de beneficio sus “peonadas” de jornada “complementaria” o incluso de jornada “especial”. Esto unido a que pueden escoger las guardias “a la carta” para maximizar el número de libranzas (esto supone más o menos un mes más de vacaciones al año que se suma al mes reglamentario), constituye el vicio germinal que explica las listas de espera, el abandono de las consultas, y el deterioro de la atención primaria que acaba repercutiendo directamente en el nivel hospitalario. Las libranzas posguardia no son tales libranzas según ley, sino descansos entre jornadas sin perjuicio de la jornada que se tiene que cumplir.

Si lo analizamos bien, supone también una burla y una estafa a la creación de puestos de trabajo (amparada por los sindicatos) porque si un trabajo se computa y se paga sin trabajarlo no es necesario contratar más profesionales.

Hay que decir igualmente que consentir y amparar los casos en los que se hacen 48 horas seguidas de trabajo, o 65, sin el descanso preceptivo y sin la alternancia de profesionales obligada, va en contra también de esa creación de puestos de trabajo.

POSDATA: ¿Qué es el modelo Navarro?

Modelo de Atención Continuada del Servicio Navarro de Salud (una alternativa para la eficiencia de la atención primaria en el SESCAM) / https://www.iberley.es/convenios/empresa/convenio-colectivo-empresa-servicio-navarro-salud-osasumbidea-equipos-atencion-primaria-servicios-urgencias-rurales-5000404

Las ‘microguardias’ impiden el consenso en la reforma de las urgencias rurales / https://drive.google.com/open?id=0BwQt9a02mce6bS1oeXZVUEJaODA

Atención Continuada y Urgente Rural / Artículo de José Ignacio Yurss Arruga (Director de Atención Primaria del Servicio Navarro de Salud) / http://www.smnavarra.org/wp-content/uploads/2014/03/Diario-de-Noticias-26-de-febrero-de-2014.-carta-Yurss.pdf

 

COMUNICADO DE AMEPEAC

Amepeac-Concentración Hiendelaencina

 

Como Asociación profesional de médicos y enfermeros PEAC adscritos al Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), queremos DENUNCIAR las condiciones laborales de sobrecarga y saturación que se producen en los PAC (urgencias de los centros de salud), donde la demanda asistencial se ha disparado por las listas de espera para el médico de cabecera y la deficitaria dotación de personal PEAC.

En este sentido, reclamamos explicaciones y soluciones a las listas de espera que antes del 2008 (año con cambios importantes en la organización de la atención primaria) eran prácticamente inexistentes. Estamos hablando de listas de espera de entre 7-10 días para el médico de cabecera.

Denunciamos que debido a este deterioro se ha distorsionado la naturaleza de la atención primaria, y que la accesibilidad característica del médico de cabecera está desapareciendo y trasladándose a otros niveles asistenciales que no pueden realizar idéntica función: el PAC y las Urgencias hospitalarias, niveles que carecen de los instrumentos asistenciales del médico de cabecera, que son los que dotan de sentido y función a la atención primaria.

Que por todo ello, las acumulaciones por falta de sustitutos, los pacientes desplazados, los pacientes desatendidos por las listas de espera, acaban acudiendo al PAC y produciendo su saturación, dando lugar a consultas a destajo, en jornadas de 17 o 24 horas, o incluso de 48 horas, donde casi no hay tiempo ni para comer, dificultando la asistencia de las verdaderas urgencias, y que merman la salud de los trabajadores del PAC al mismo tiempo que introducen un mayor riesgo de error en la asistencia prestada.

Por todo ello RECLAMAMOS:

1. “Doble” equipo de guardia a jornada completa en todos los PAC, ya que están aumentando las urgencias graves que acuden al PAC y se encuentran con la puerta cerrada.
Hace pocos días acudió a uno de nuestros PAC una niña que había sufrido un atragantamiento y se encontró con la puerta cerrada. El “único” equipo de guardia estaba realizando una asistencia urgente a varios kilómetros de distancia en un pueblo de la zona. Estas situaciones son cada vez más frecuentes, y se producen varias veces durante una guardia. Se necesita un equipo (médico y enfermero) que permanezca en el PAC.

2. Aumento de los mecanismos de inspección y de salud laboral en estos servicios. Entre otras cosas porque se observan graves irregularidades en la duración de las jornadas y en la distribución de los turnos.

3. Exploración de otros modelos de organización de la atención continuada en atención primaria que acaben con las listas de espera para el médico de cabecera: por ejemplo el modelo de NAVARRA.
Consideramos que muchos de los problemas descritos aquí, derivan del gran número de consultas que se cierran cada mes por el descanso posguardia del médico de cabecera. Con el modelo de Navarra para organizar la atención continuada (guardias) se respetan los descansos preceptivos y no se cierra ninguna consulta por este motivo. Las listas de espera para el médico de cabecera desaparecerían, y los PAC y las urgencias hospitalarias dejarían de estar tan saturadas.

4. Incremento del personal PEAC y mejora de sus condiciones laborales, homologándolas con otros sanitarios de la misma categoría.

FIRMADO: AMEPEAC

Sobre una nota de prensa de CESM

 

CESM, que es mi sindicato, no siempre acierta. O no acierta en la medida en que se espera que acierte.

Esto no tiene nada de excepcional pues toda organización humana por el simple hecho de serlo, está sujeta a errores.
O si se quiere, está expuesta a una visión distorsionada de la realidad condicionada por un determinado sesgo. Es así. Los sindicatos no son hermanitas de la caridad. Tienen intereses y sesgos, y uno es muy libre de decirlo y declararlo.

Como uno es partidario acérrimo de la lucha sindical, y por tanto de la existencia de sindicatos, se encuentra cada vez más decepcionado, y barrunto que en nuestro país no somos pocos los decepcionados, y aumentando.

Quizás se deba a que tenemos una visión romántica de la lucha sindical y no nos hacemos a la idea de que un sindicato sea una empresa tecnócrata y un instrumento de intereses, en los que ni siquiera el respeto a la ley está libre de influencias y distorsiones.

La financiación estatal de los sindicatos ¿es buena o es mala?

No lo sé.

Y voy a la nota de prensa de mi sindicato. Y es que la nota de prensa de CESM, aunque necesaria en lo que denuncia, es muy sesgada en lo que deja de denunciar.

Lo que no se puede ni se debe hacer es describir la realidad con anteojeras, que es lo que ha hecho CESM con la reciente nota de prensa sobre la falta de sustituciones en atención primaria y el deterioro de la asistencia que por ello se produce, además de insistir en las repercusiones que esto tiene sobre la salud laboral.

Cierto: las licencias se tienen que sustituir, pero leída la nota de prensa que como digo hace referencia a la atención primaria, constato que no se menciona la atención continuada de los PAC ni una sola vez, siendo como es parte fundamental de la misma y la que mayor presión asistencial soporta en este nivel, y donde los problemas de salud laboral más inciden, así como los abandonos del puesto de trabajo que por este motivo se producen. Abandonos que demuestran que los controles de inspección y de salud laboral son inanes y totalmente inexistentes.

¿Y esto por qué es así?

Pues fundamentalmente porque en la atención continuada, que se desarrolla en los PAC en horario de tardes, noches, fines de semana y festivos, no hay listas de espera ni filtros que interponer de ningún tipo, que sin embargo si  hay en las consultas ordinarias.
En los PAC un sólo médico y un sólo enfermero cargan con la asistencia de todos los cupos de pacientes de, por ejemplo, 7-8 consultas, durante turnos prolongados y a destajo.

El personal (médicos y enfermeros) que trabaja en el PAC no puede dar cita para 7 o 10 días después (el personal de consulta sí), ni puede “bloquear” su agenda de citas (el personal de consulta sí), ni puede decidir libremente cuantos pacientes ve en su jornada (el personal de consulta sí). Todos esos filtros y colchones amortiguadores, no existen en el PAC.

Es a los PAC donde van a parar las acumulaciones, pero ¿puede el PAC “suspender la actividad”?

No.

Sáquense las estadísticas de las asistencias prestadas en el PAC, véanse los turnos del personal PEAC, y dígase si es justo que en una nota de prensa sobre “sobrecargas” y problemas de “salud laboral” en atención primaria, el PAC y los PEAC no aparezcan mencionados ni una sola vez.

¿Se habla acaso en esa nota de las licencias y de las sustituciones a las que tiene derecho el personal de atención continuada?

En el PAC se ve todo, y a todos los pacientes, y a todas las horas, y es por tanto aquí donde cabe hablar con propiedad de trabajo a “destajo”. Y ese trabajo a destajo se hace en jornadas que duran 17 o 24 horas. O incluso, con ocultamiento e ilegalidad, 48 horas o 65 horas. Lo sabe el SESCAM y lo saben los sindicatos.

De nada de eso se habla en la nota de prensa de CESM (no se menciona la atención continuada, no se mencionan los PAC), cuando es obvio, por lo que aquí explico, que donde van a para las consecuencias de la falta de sustitutos y de otros vicios de gestión de la atención primaria es fundamentalmente al PAC.

Y CESM, como los demás sindicatos, no lo ignora. Sin embargo…

Tampoco observo su beligerancia -desde los imperativos de salud laboral- sobre el hecho de que al personal de atención continuada (PEAC) se le concentren turnos largos (24 horas) en apretadas y arremolinadas jornadas de fiestas, sin tiempo para una recuperación fisiológica o mínimamente saludable. O que pida y exija, por los mismos imperativos de salud laboral o de conciliación familiar, calendarios rotativos.

No. Eso en la nota no aparece.

Y no es sólo la falta puntual y estacional, o continuada y persistente de sustitutos la que recae en las espaldas de los trabajadores del PAC, sino que las listas de espera para el médico de cabecera que existen durante todo el año, debidas a una gestión fraudulenta del descanso posguardia, también van a parar allí, aunque no las retribuciones anexas, que se las lleva quien no trabaja esa jornada.

Como único argumento para justificar todo este disparate se dice: “es que está programado así”.
Como si dicha “programación” fuera tan inmutable como la órbita de la luna.

Pues no es cierto.

Les regalo está otra programación alternativa que acaba con el fraude (dinero público) del descanso posguardia, y consiguientemente también con las listas de espera (tan penosas y nocivas para los pacientes), y que además aliviaría el trabajo a destajo y los problemas de salud laboral que se padecen en los PAC. Dice así:

Personal de consulta (EAP): se hace cargo de manera real y efectiva (no de mentira) de su jornada ordinaria, y también de la jornada complementaria alícuota hasta las 20:00 horas. A partir de las 20:00 horas se hace cargo el personal de atención continuada (PEAC).

Beneficios:
-Asistenciales: desaparecen las listas de espera.
-Económicos y legales: no se produce malversación de dinero público ni fraude de ley (Estatuto Marco y Tribunal Supremo).
-De salud laboral: turnos más cortos y regulares.

CESM debería considerar todo esto, y ya puestos a pedir “refuerzos” y que se cumpla con la legalidad de las sustituciones ¿Por qué no reclama refuerzos y dobles equipos (2 médicos y 2 enfermeros) para los PAC, que es donde realmente la sobrecarga asistencial va a parar?

Mi sindicato, todos los sindicatos del sector, que deberían ser sensibles al cumplimiento de la ley y a los imperativos de salud laboral, harían bien en ser sensibles a la situación del personal PEAC, y muy mal en silenciarla y ocultarla.

¿Cuantas veces se escucha a los sindicatos del sector decir en voz alta de las penosas condiciones en que trabaja el personal de atención continuada, médicos y enfermeros?

Pues estimados sindicatos: somos 800 PEAC en la Comunidad, que no es como buscar una aguja en un pajar.
Y se necesitan más para cumplir con la ley.

Huelga en Asturias

Huelga SAC

 

Este fin de semana (9 al 12 de junio) se ha desarrollado una huelga en Asturias. Concretamente en el ámbito sanitario, y exactamente en el SAC, el servicio de atención continuada que equivale a los PAC de Castilla-La Mancha, es decir, a las urgencias de los centros de salud.

A pesar de unos servicios mínimos abusivos impuestos por la Administración asturiana (de nada sirve que luego los juzgados declaren una y otra vez tales servicios mínimos como abusivos) la huelga se ha desarrollado con éxito y cumplido con su cometido: denunciar discriminaciones laborales evidentes y sacar a la luz un problema sin resolver.

Dicha huelga ha recibido el apoyo de muchos pacientes asturianos, que saben de la importancia de estos servicios de atención continuada en la atención primaria, cada vez más relevantes por los vacíos de asistencia y las listas de espera que hoy en día existen para el médico de cabecera. Y ha recibido el apoyo de muchos otros profesionales, desde sanitarios eventuales al personal equivalente de otras comunidades autónomas, por ejemplo el personal PEAC de Castilla-La Mancha. Sin embargo, como viene siendo habitual, algunos sindicatos se han puesto de perfil, mientras que otros han cumplido con su papel.

Lo que ha quedado claro es que estos servicios de atención continuada son fundamentales para el buen funcionamiento de nuestra sanidad, y es que a nadie se le oculta que gran parte del trabajo sanitario y asistencial de la atención primaria (base de todo el sistema) se desarrolla en estos servicios y en ese horario de atención continuada, que incluye tardes, noches, festivos, y fines de semana. Y aquí nos encontramos ya con el primer gran absurdo y la primera injusticia laboral evidente, porque a los sanitarios, médicos y enfermeros, que desarrollan su trabajo en esos turnos no se les abonan los correspondientes complementos de nocturnidad, festividad, y turnicidad, que sin embargo si se pagan al resto de sanitarios y a otros profesionales que trabajan en esas condiciones y en esos horarios. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Los sindicatos miran para otro lado y se ponen de perfil.

Mucho nos tememos que el problema arranca de la misma transición del personal de refuerzo al personal estatutario de atención continuada, transición que en el 2005 quiso acabar con la vergüenza –ante Europa- de la figura laboral del refuerzo, y efectivamente acabó con el refuerzo pero no con la vergüenza. O al menos no en la medida en que se esperaba.

Era aquella, como digo, una figura laboral que nos avergonzaba ante Europa, característica de unos tempos en que la administración pública no tuvo mejor ocurrencia que copiar los peores vicios de la empresa privada, y en que los gestores más avanzados eran los que solo conocían la técnica del hacha, para la cual, desde luego, no se necesitan muchos master, sino solo ser del partido político de turno.

En definitiva, era aquella una figura laboral que rozaba la esclavitud y condicionaba hasta los partos de las trabajadoras sanitarias. Su rasgo fundamental era que daba por buena una situación de sometimiento y subsidiaridad de unos trabajadores respecto a otros, puesto que en principio parecía o así se quería hacer ver que el personal de refuerzo estaba al servicio del personal de consulta, como una especie de chico para todo, cuando en realidad era el resultado de una legalidad de obligado cumplimiento y de una necesidad de carácter estructural que se quería enmascarar con contratos discontinuos.

Todo eso pareció que iba a quedar atrás cuando en 2005 los distintos servicios sanitarios de nuestro país acometieron la transición del personal de refuerzo al personal de atención continuada (PEAC en Castilla-La Mancha, SAC en Asturias…), y acabando con los contratos eventuales discontinuos se crearon plazas en plantilla, cubiertas por un tipo de personal que a partir de ese momento debía tener entidad propia, con los mismos derechos que el resto del personal estatutario, no sometido ni subsidiario de otro personal del mismo ámbito, y con unas retribuciones dignas.

En la realidad, muchos de esos supuestos y muchas de esas aspiraciones se vieron frustradas, lo cual se constituyó en un nuevo engaño y una nueva estafa a un personal que ya fue estafado cuando eran refuerzos.

No se respetaron derechos adquiridos para una consolidación en plazo. No se respetó el envejecimiento de unos profesionales que veían pasar los años (desde los tiempos del refuerzo hasta ahora ya ha llovido) sin que se les dieran soluciones siempre postergadas. Se les siguió manejando como personal subsidiario al albur del capricho de otro personal del mismo rango profesional, sin entidad propia, desdibujados. Se les siguió (y se les sigue) estafando en sus nóminas, en sus licencias, en sus derechos laborales, en sus retribuciones por nocturnidad, turnicidad, y festividad, en su conciliación familiar, negándoles incluso su jornada ordinaria de cada mes, que es derecho derivado de su nombramiento, y que es como negarles el pan de cada día y desconocer que hay pagos mensuales que no se pueden postergar, estableciendo para ellos unas extrañas “medias aritméticas” que no se establecen para los demás trabajadores, por las cuales pueden recibir nóminas en negativo, debiendo –por haber trabajado- dinero a esa administración que no respeta su derecho a la jornada ordinaria que deriva de su nombramiento, y que tiene derecho a realizar cada mes, castigando en ocasiones con cambio de centro cualquier iniciativa reivindicativa, maltratándoles en los despachos de gestión, y muchas veces animándoles desde esos mismo despachos de gestión a que abandonen el puesto.

Si en Asturias y en Castilla-La Mancha y en otras comunidades se llega independientemente, cada uno por su lado, a una coincidencia y una convergencia en las reivindicaciones de estos profesionales, es porque en el origen hay un problema común, conocido pero silenciado.

Hay una diferencia notable sin embargo entre Asturias y Castilla-La Mancha. En Asturias los partidos políticos se han puesto de parte de estos profesionales cuyas reivindicaciones consideran justas, y las han llevado hasta el parlamento autonómico. En Castilla-La Mancha no han movido un dedo, y ante los llamamientos que se les hacen, ni responden. Están desaparecidos.

Lo digo abiertamente: los sindicatos tienen hacia estos profesionales una deuda pendiente. Y la Administración también.

SESCAM: Instrucciones para despistar

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El único beneficio de la duda que se puede conceder a las instrucciones para el PLAN FUNCIONAL DE ATENCIÓN CONTINUADA que el SESCAM ha remitido estos días a sus gerencias de atención primaria, es que son para despistar en tanto en cuanto se le ocurre otra cosa.

Casi seguro que lo que se le ocurra será aún peor.
O les falla la información sobre la realidad, o les falla el asesoramiento.

De repente parece que el SESCAM se ha dado cuenta de que tiene un problema grave en atención primaria (en realidad lo sabe desde hace mucho tiempo), y que los centros de salud no pueden seguir funcionando como cotos cerrados, donde cualquier cosa puede ocurrir, incluso al margen de la ley, o donde las cosas que ocurren lo hacen con opacidad y muy poca cabeza, es decir, de manera -así lo llaman- “descentralizada”.

Algunas de las cosas que en los centros de salud ocurren en virtud de esa “descentralización”, yo diría que ocurren al margen de la constitución y anticonstitucionalmente.

¿Habrán confundido algunos la “descentralización” con la independencia, incluso de la legalidad vigente?

Y es que allí la vida laboral de muchos profesionales sanitarios parece discurrir no sujeta al principio de legalidad, o de racionalidad, o de eficiencia, sino al albur del capricho de unos pocos y sujeta al principio de tradición de los de siempre.

“Descentralizar” -estupenda palabra- significa para los gerentes de atención primaria quitarse un peso (y sobre todo un trabajo) de encima, y conceder a alguno (os) el papel de juez y parte.

Y es que las gerencias de atención primaria no han asumido aún que en atención primaria hay, desde el 2005, distintos profesionales estatutarios (¿partes de un todo?) con distinta función pero con el mismo rango profesional y los mismos derechos laborales.

Son tan lentos en asumir esa realidad que aún creen que el personal PEAC, personal estatutario con plaza en plantilla, es personal eventual o incluso personal “sustituto” del personal de consulta. ¿Cómo va a ser el personal PEAC, titular de su propia plaza, sustituto de la plaza de otro?
Un absurdo legal y laboral. Un querer reinventar el “chico para todo” que irregularmente (ilegalmente) implementaron con el llamado “correturnos”.

La incapacidad del SESCAM para superar vicios atávicos y acometer una organización racional del calendario de guardias (que se ha convertido en el principal factor de deterioro y conflicto en la atención primaria), o lo que es lo mismo, su incapacidad para establecer un plan funcional de atención continuada guiado por la racionalidad y el interés público, determina que se genere en el ámbito de la atención primaria un triple problema:
Un problema de orden laboral, un problema de orden legal, y un problema de orden asistencial.

Y esos tres problemas que se potencian entre sí para dar lugar a un gran problema, son fruto de una pésima gestión y de los intereses creados, y a pesar del deterioro progresivo de la asistencia que suponen, nadie parece querer corregirlos.

Como si las listas de espera que hoy conocemos en atención primaria fueran algo natural, brotado por generación espontánea, o compatible con su función de pilar básico de la sanidad, y no algo sobrevenido como consecuencia de una gestión francamente mejorable, parece que no tienen mucha prisa en hacerse las preguntas correctas para dar con las soluciones adecuadas.

Y digo que hay un problema laboral en atención primaria por cuanto no es de recibo -como denunciábamos en otro artículo previo- que un enfermero PEAC de 66 años (personal nocturno) haga 82 horas de trabajo en una semana. Por ejemplo.

O que a un médico PEAC se le someta al chantaje de obligarle a trabajar más de 24 horas seguidas si quiere librar un sólo fin de semana al mes (para conciliar con su familia). Menudo privilegio (librar un sólo fin de semana al mes) por el que hay que pagar tan alto precio como poner en riesgo la salud propia y la del prójimo. Yo pensaba que la conciliación familiar y la salud laboral eran derechos.

Y en ese coto cerrado (descentralizado) de la atención primaria, hay igualmente un problema legal, por cuanto desde el 2008 se produce un fraude de ley en la interpretación del descanso posguardia como trabajo cumplido, cuando el Tribunal Supremo, en sentencia firme para unificación de doctrina, ha dictaminado que no lo es. Lo cual equivale a computar y pagar un trabajo de consulta que no se realiza. Y esto atañe no sólo al manejo del dinero público, sino también al interés público.
Desde aquí solicitamos el interés de la fiscalía anticorrupción en este asunto.

Y sigue habiendo un problema laboral, a pesar de las recientes Instrucciones (que reinciden en ambigüedad y parecidos vicios), cuando todavía hay responsables o coordinadores  “descentralizados” que siguen actuando como siempre, al albur de su capricho, y no consultan con sus compañeros (incluidos PEAC) los calendarios de trabajo que afectan a todos.

Que será porque piensen -dichos responsables descentralizados- que lo que dictan esas Instrucciones es papel mojado o que deja un margen muy amplio y relajado de interpretación.
Y además, para que consultar o intentar el consenso, si lo que ellos unilateralmente deciden va a misa.

Así que todos tienen claro que diga lo que diga, negro sobre blanco, el gerente de primaria, vale muy poco o directamente nada, y que dichas Instrucciones el gerente las ha dictado para despistar y marear la perdiz. Es decir, para maquillar una realidad que hace daño a los ojos.

Y hay un problema asistencial por cuanto al poner el calendario de guardias (o plan funcional de atención continuada) en manos de quien es juez y parte, guiado por intereses privados, la consecuencia es que el calendario propende al incremento de las listas de espera.

Quisiera yo insinuar una clave del problema de la atención primaria, para así proponer una posible solución.
El triple problema laboral, legal, y asistencial que vivimos en este ámbito sanitario, procede en su impulso fundamental de computar y retribuir al personal de consulta un trabajo de consulta que no se realiza por la gestión inadecuada del descanso posguardia (aquí se requiere fiscalía), sin más objeto que el puedan hacer guardias y mantener o engordar (según los casos y la codicia) retribuciones, usurpando de este modo, al no realizar su trabajo propio de consulta, el trabajo propio de otro colectivo profesional, el personal PEAC, que lo es de atención continuada, estructuralmente, por exigencias e imperativos del modelo europeo que nos hemos dado.

Aunque sea ya acudir a su mismo modo de pensar y gestionar ¿no sería preferible pagar al personal de consulta unas guardias que no hagan -ya las hace el personal PEAC- que no unas consultas que no hacen?

¿No mejorarían las listas de espera en atención primaria?
¿No mejoraría la calidad de la misma?
¿No estaría el médico de consulta preferentemente en su lugar natural, la consulta, y el usuario mejor atendido?
¿No evitaríamos que el PAC (urgencias del centro de salud) se convirtiera en la consulta a destajo que hoy es, al tiempo que tantas consultas del médico de cabecera se cierran cada mes?

Suponiendo que fatalmente al SESCAM, servicio público que representa al Estado, no le importe lo que diga la ley (por ejemplo el Estatuto Marco), ni tampoco lo que diga el Tribunal Supremo en sentencia firme (Recuso 4848/2000), ni tampoco el deterioro asistencial que suponen las listas  de espera en atención primaria, ni que sus condiciones (tercermundistas) de trabajo produzcan en su personal de atención continuada más bajas que la silicosis entre los mineros (¿salud laboral?), y en resumen tenga decidido continuar con este estado de cosas que podría aliviarse en gran medida con un calendario rotativo de guardias, y casi resolverse con el cumplimiento de la ley (por ejemplo el EM) y respetando la jurisprudencia, pues bien, dado que todo esto conduce a que el PAC se convierta en una consulta ordinaria a destajo que al mismo tiempo tiene que asistir urgencias graves tanto en el centro de salud como en la vía publica o a domicilio, debería de manera urgente doblar los equipos asistenciales en los PAC y homologar (a equivalente esfuerzo equivalente recompensa) las condiciones laborales y retributivas de sus trabajadores PEAC, que llevan años cargando sobre sus espaldas los vicios del sistema.

 

 

 

SESCAM viejo y SESCAM nuevo

CS Fuensalida

 

No es poco significativo que Pedro Sánchez, en las recientes primarias socialistas, haya ganado en todas las comunidades autónomas salvo en las dos de sus contrincantes, Susana Díaz y Patxi López.

¿Y esto que implica?

Pues implica de entrada que los dirigentes de las demás comunidades autónomas donde Pedro Sánchez ha ganado frente a esos dirigentes -que han perdido-, por ejemplo en Castilla-La Mancha, se tienen que espabilar mucho si no quieren perder el tren de la historia, que casi siempre se coge palpando el aire de la calle, y no sólo en los altos y replegados despachos.

Porque si una cosa está clara es que no siempre los fríos cálculos ni las estadísticas sesgadas reflejan la auténtica realidad de los hechos que se viven a pie de obra.

Y esta mayor o menor lejanía de la realidad, este mayor o menor autismo del gobernante, se manifiesta hoy (convencidos muchos equivocados dirigentes de que el recorte del Estado del bienestar es el único remedio contra la estafa que llaman crisis) en cómo y dónde se mete la tijera austericida y se podan derechos básicos, que es como podar las raíces a una planta esperando que florezca, y la misma insensatez que esperar que una sociedad progrese metiendo el hacha en sus cimientos básicos: la sanidad y la educación públicas.

Esperar que un país camine hacia  adelante sin una sanidad y una educación pública y de calidad, es como esperar que un peral de manzanas, o que el sol salga por poniente.

Podríamos pensar, al menos en el plano teórico, que la actitud austericida y la manera de manejar esa tijera -injusta e ineficaz donde las haya- sería distinta en un partido que se dice “socialista”.

Recientemente los profesionales de atención primaria (médicos, enfermeros, y personal administrativo) de la zona básica de salud de Fuensalida, que abarca seis localidades y seis residencias de ancianos (infradotadas o no dotadas de personal sanitario), con una población que ha crecido exponencialmente, y que así como cuenta con un número cada vez mayor de niños cuenta también con una ingente población de la tercera edad, especialmente necesitada, reclamaron por escrito al SESCAM (que ahora dirige el PSOE viejo) la solución ya impostergable a un problema que se ha convertido en una auténtica emergencia social, cual es la dotación de un “doble equipo” sanitario (2 médicos / 2 enfermeros) durante las guardias sanitarias en el servicio de urgencias del centro de salud.
Y ello porque las situaciones de riesgo por desbordamiento y escasez de personal se han vuelto frecuentes y repetitivas, y el no darles una solución implica despreciar el derecho de los pacientes a una asistencia correcta, y el derecho de los profesionales a un trabajo digno, a la integridad personal, y a que se respeten los imperativos de salud laboral.
En este sentido, comenté recientemente en otro artículo como un enfermero de urgencias de este centro de salud de Fuensalida, de 66 años, había tenido que realizar 82 horas de trabajo en una semana, en jornadas de guardia que incluían la noche.
Algo que es claramente inhumano además de ilegal.

Pues bien, el SESCAM “socialista” que consiente este tipo de cosas, hizo oídos sordos a la petición mencionada, a pesar de que los profesionales aportaron datos objetivos sobre la situación denunciada, y además demostraron que en otras zonas básicas de salud con menos demanda asistencial y menos población, el “doble equipo” se había concedido.

Ante esta respuesta irresponsable del SESCAM, los sanitarios reaccionaron reclamando el apoyo de los usuarios a su justa y argumentada petición, y también solicitaron apoyo a los respectivos ayuntamientos en sendas cartas a los alcaldes.

En reciente pleno extraordinario del ayuntamiento de Fuensalida, celebrado el 19 de mayo, se discutió la respuesta que procedía dar a la petición de apoyo realizada por los profesionales del centro de salud, solicitud respaldada por ingente número de firmas de usuarios que en poco tiempo se recogieron, síntoma de la gran sensibilidad que existe en la población ante este tema.

Pues bien, el resultado de ese pleno fue que el PP e Izquierda Unida secundaron el apoyo a la reivindicación de los sanitarios y de la población (una medida de justicia social y de emergencia sanitaria), mientras que el PSOE (el viejo PSOE) fue contrario a la misma y pasó olímpicamente de ella.

Todo ello no es sino una consecuencia del alejamiento del PSOE de sus bases electorales, síntoma claro de una evidente desconexión de la realidad social que dice defender, y nos explica también ciertas sorpresas electorales en las que los militantes de base empiezan a tomar cartas en el asunto.

Esta nula sensibilidad del viejo PSOE y del viejo SESCAM ante problemas sociales graves ¿cambiará con la victoria de Pedro Sánchez y un nuevo PSOE?

SESCAM: el “cambio”

centro-salud-urgencias

El “cambio” -sin demasiada sorpresa- ha consistido en empeorar lo que ya estaba mal.

Y ese empeoramiento se ha notado sobre todo en los servicios de urgencias, tanto a nivel hospitalario como en los centros de salud de atención primaria (PAC).

Esto se ha hecho evidente en mi centro de salud como en otros muchos, en los que desde el inicio del “cambio” (de Administración), se ha observado un deterioro “acelerado” por incremento de la demanda asistencial en los PAC, que ha llevado a reclamar de manera urgente y de forma insistente, refuerzos (doble equipo) en el PAC, para poder sobrellevar la masiva asistencia de pacientes, derivada no de situaciones de urgencia, sino del bloqueo o insuficiencia de las consultas ordinarias, por causa de las ya conocidas y enquistadas listas de espera.

Estas listas de espera para el médico de cabecera han roto el carácter y el sentido de la atención primaria, que hoy aparece desnaturalizada. Algunos pacientes archiconocidos en el PAC o en otros servicios de urgencias, desconocen quien es su médico de cabecera. No le han visto la cara.

¿La excusa?: la de siempre, la cita postergada.

En el origen de las listas de espera en atención primaria hay que denunciar distintas causas:

1. Por un lado, la no sustitución de las “licencias reglamentarias”. Aquí es importante subrayar que el “descanso posguardia” no es una “licencia reglamentaria” con derecho a retribución, sino un descanso entre jornadas que no computa como tiempo trabajado, y que por tanto no genera derechos retributivos. Sin embargo, sí que habría que sustituir lo que son licencias reglamentarias (vacaciones, moscosos… etc.), cosa que ha dejado de hacerse por una política de recortes.
En cuanto a la figura del “correturnos”, por lo que llevamos dicho y por lo que diremos después, siempre se utilizó como solución “imaginativa” para cubrir el expediente del descanso posguardia, al margen y en contra de la legalidad y la jurisprudencia vigente. El mismo trabajo se pagó dos veces: a quien efectivamente lo hacía (el correturnos), y a quien no lo hacía pero estaba obligado a hacerlo (el personal de consulta). Y este doble pago -auténtico despilfarro con visos de malversación- se hizo desde el 2008. Esto nos gustará más o menos reconocerlo, pero es así. Llegada la crisis se hizo evidente la bancarrota.

2. Gestión de los calendarios de guardias a favor de la promoción de las listas de espera y el coleccionismo de los descansos posguardia, a través del privilegio concedido al personal de consulta de escoger las guardias “a la carta”, de lunes a jueves, y últimamente de martes a jueves, como medio de multiplicar los descansos posguardia. Resultado: incremento de las listas de espera.
El calendario de guardias siempre debe ser “rotativo”, no “a la carta”, tal como establece el Decreto 137/1984, artículo 6, punto 3. Y no solo por razones de eficiencia asistencial, sino por razones de salud laboral y de conciliación familiar.

3. Incumplimiento de la legalidad y la jurisprudencia vigente: me refiero al Estatuto Marco (artículo 46, 2-c), a la propia legalidad del SESCAM sobre jornadas y licencias reglamentarias, y a la sentencia del Tribunal Supremo para la unificación de doctrina de 20 de mayo de 2003, recurso número 4848/2000, que establece:

“se reconoce el derecho al descanso tras el servicio de guardia de presencia física… sin perjuicio de la jornada pactada y aplicable en cómputo anual”.

“el tiempo de libranza obligatoria tras las guardias médicas ha de considerarse en principio como lo que efectivamente es, de acuerdo con el Derecho interno y el Derecho comunitario, es decir, tiempo de descanso y no tiempo de trabajo”.

Sin embargo, se está abonando como tiempo trabajado, y el numero de horas pagadas sin la contraprestación del trabajo efectivo, en cada centro de salud, es ingente. Existen estudios y cálculos en los que para una jornada ordinaria de 1762 h/año en jornadas de 7,5 h de L a V, en un centro tipo (que los hay en nuestra Comunidad) donde se realiza una guardia a la semana sin recuperar el descanso posguardia, el número de horas que se dejan de hacer (pero se pagan) por profesional, son 547. Que multiplicadas por todos los profesionales que hacen guardias en las mismas condiciones, conduce a una cantidad bastante seria, que nos explica su incidencia en las listas de espera, y refleja un manejo bastante dudoso del dinero público.

Reflexiones:
Así como una consulta de 7 horas cansa, una consulta a destajo de 17 o 24 horas (la que se pasa en los PAC) mata. Y mata en ambas direcciones. Por tanto, si no se articulan otras soluciones a las listas de espera para el médico de cabecera, que saturan los servicios de urgencias con consulta ordinaria e ininterrumpida, inasumible por un solo equipo, los PAC deben ser reforzados de manera urgente con “doble equipo” para no poner en riesgo la salud de los pacientes y la de los trabajadores.

Soluciones y alternativas contra las listas de espera en atención primaria:
Dada la íntima relación de las listas de espera con la gestión del calendario de guardias y del descanso posguardia, voy a hacer especial referencia a esta última gestión.

1. Calendario estrictamente rotatorio entre todos los profesionales implicados (PEAC Y EAP) para reducir (en vez de incrementar y promocionar) los descansos posguardia. Esta medida puede aplicarse sin modificar la duración actual de los turnos, y se complementaría con la recuperación de la jornada incumplida por el descanso posguardia, en respeto de la legalidad vigente sobre jornadas, en respeto del EM, y en respeto de la jurisprudencia del Tribunal Supremo (recurso 4848/2000). Obviamente, la jornada ordinaria que hay que cumplir no puede programarse al día siguiente de una guardia (no tiene sentido), pero si puede y debe programarse en cualquier otro momento. Las posibilidades son varias, respetando el descanso preceptivo entre jornadas.

2. Turnos partidos de la jornada complementaria, de manera que de 15 a 20 horas la guardia la cubre un miembro del EAP, y de 20 horas en adelante, un PEAC. Ventaja: no se perdería ninguna consulta por descanso posguardia, porque no se generaría ninguno. Las listas de espera caerían en picado. Turnos más cortos y menos nocivos. Se cumpliría la legalidad de las jornadas y descansos, el Estatuto Marco, y la sentencia del Tribunal Supremo.

Frente a estas alternativas, las Instrucciones para el Plan funcional de atención continuada que ha presentado recientemente la Gerencia de atención primaria de Toledo, son un auténtico bodrio que no aportan ninguna solución ni ninguna mejora respecto a lo que ya hay, y lo único que hacen es cebarse en el maltrato y discriminación de uno de los colectivos profesionales de la atención primaria, los PEAC, que al igual que los demás profesionales implicados, son personal estatutario con plaza en plantilla, con los mismos derechos que el resto de personal estatutario.

Veamos varios ejemplos de esta discriminación:

Empieza la discriminación por no haber entregado el documento con el contenido de esas Instrucciones al personal PEAC. Es un mal comienzo que no augura nada bueno.

El personal PEAC está obligado a completar su jornada ordinaria para cobrarla en nómina. El personal de consulta no necesita completarla para cobrarla.

Al personal PEAC no se le garantiza su jornada ordinaria (que es derecho derivado de su nombramiento) y si la incumple se le retrae en nómina. Al personal de consulta sí se le garantiza su cobro, aunque la incumpla. Al personal PEAC no se le garantiza su jornada ordinaria mes a mes (a la que tiene derecho), de manera que es posible que reciba nóminas en las que debido a tal circunstancia (el SESCAM no respeta su derecho de jornada ordinaria), debe dinero al SESCAM.

Kafkiano.

En el disfrute de licencias hay un orden de precedencia (un privilegio ilegal) según el cual primero se concede las licencias solicitadas por el personal de consulta, y solo subsidiariamente se valoran las licencias solicitadas por el personal PEAC.

El personal de consulta es informado con antelación suficiente sobre cuál es su plan funcional y su cronograma de trabajo, y conoce la distribución de su jornada ordinaria y complementaria (es su derecho), pero al personal PEAC toda esa información se le oculta (y también es su derecho). Esa ocultación hace más fácil algunas de las “irregularidades” en la gestión de sus nóminas y de sus licencias.

No estaría fuera de lugar pedir una auditoría externa e independiente sobre la gestión de las licencias y de las nóminas del personal PEAC. Al respecto, los sindicatos no mueven un dedo.

Las Instrucciones en cuestión dejan abierta la puerta a que las cosas se sigan haciendo -invocando no la legalidad sino la tradición- “como siempre se han hecho”, y a que unos trabajadores (personal de consulta) decidan las jornadas y los turnos de otros trabajadores (el personal PEAC). La Gerencia se limita a mirar para otro lado y a validar el hecho con un sello. Se habla, es cierto, de participación de ambos colectivos en la propuesta del calendario, pero no se exige la prueba de esa participación mediante las firmas correspondientes.

Se deja abierta la puerta a que un trabajador PEAC no libre ningún fin de semana y ningún festivo en todo el año, incluidos los de Navidad, conculcando derechos –y no solo los de conciliación familiar- que asisten a todos.

Se dice en dichas Instrucciones que el personal PEAC tendrá una distribución regular en sus turnos, pero acabo de ver en mi centro –con las Instrucciones ya en vigor- como a un enfermero PEAC (de 66 años) se le concentraban 82 horas de trabajo (casi dos tercios de su jornada mensual) en una sola semana.

Se deja abierta la puerta a que un trabajador pueda hacer más de 24 horas continuadas de trabajo (48, 72…), por causas no claramente definidas como imprevistas o catastróficas. Por ejemplo cuando concurran motivos específicos debidamente justificados (organizativos, asistenciales o funcionales).

Sobre este tema, me llamó hace poco un compañero, médico (PEAC) en Toledo, para informarme y quejarse de que está sometido a un chantaje y se encuentra indefenso: si quiere librar algún fin de semana al mes tiene que aceptar hacer más de 24 horas seguidas de guardia. Y la Gerencia (que lo sabe) consiente ese chantaje. Mira para otro lado.

Este es el estilo del “cambio”.

 

 

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