Archivo del sitio

Hooligan

 

Hooligan 2

Hooligan 3

Si en estos días (Dios no lo quiera) algún “zumbao” hubiera soltado un sopapo a Pablo Iglesias, no faltarían candidatos a “autores intelectuales” del evento, según cierta perspectiva francamente irracional.

Pocos candidatos han recibido tantos ataques huérfanos de argumentos (como no sea el potente de la coleta y la forma de vestir), y desde todos los flancos, desde la extrema derecha a la derecha-derecha, pasando por la socialdemocracia institucionalizada y de derechas. Pocas opciones políticas han recibido tantos insultos y ataques tan feroces a sus presuntas acciones de gobierno, antes de gobernar.

Solo quien acostumbra a mezclar churras con merinas, o no está entrenado en la construcción de silogismos básicos, podría en esas circunstancias achacar el acto contingente de un orate, a los ataques “políticos” contra la coleta visible de PODEMOS. Del acto de un loco solo tiene culpa su desvarío, por mucho que algunos, siempre guiados por la cuestión utilitaria y electoralista, hayan visto en la agresión a Rajoy una ocasión muy oportuna para conseguir atrapar unos cuantos votos de última hora.

Si algo demostró el 15 M es que la violencia no cabe en sus planteamientos políticos, algo que cabe extender a todos los partidos de la izquierda democrática, que reacios a todo tipo de violencia, denunciaron igualmente la violencia etarra y la institucional de la guerra sucia. Y aquí, no todos fueron igual de coherentes en la denuncia de la utilización de escuadrones de la muerte.

Los movimientos de los que surge la nueva política están impregnados de pacifismo, como lo están de ecologismo, que son los caminos del futuro.

Por cierto, que la forma de vestir (o arreglarse el pelo), groso modo, de los candidatos de PODEMOS, lo que algunos llaman “las pintas” de estos nuevos políticos, ha roto ciertamente el protocolo del uniforme institucional y la etiqueta obligada y casi exigida para aparentar estabilidad y prosperidad económica. Aunque el hábito no hace al monje. Puede incluso que la forma de vestir de los Podemitas, llegue a confundirlos con la masa informe de los ciudadanos, y en un paseo por la calle mayor o en un mitin no sepamos distinguir entre un paseante, un candidato de esta formación política, y un ciudadano de a pie.

En cuanto a ese estilo diferencial, puede ser que prefieran vestir de “sport” porque es más cómodo, puede que esa sea la forma de vestir de la mayoría de la población, de la que gracias a la política implementada está despareciendo la clase media, puede que sea la forma natural que siempre han usado y no estén por el camuflaje, o puede que ciertamente quien tiene a bien recortarse los sueldos y no financiarse desde los grandes capos económicos, para no comprometer la acción de gobierno a poderes que no son soberanos, tengan que vestir discretamente.

Así como es improbable que la agresión de Pontevedra tenga nada que ver, dadas las características del agresor, con la confrontación política ordinaria, sí que no desentona de un escenario social donde la patología clínica se une tantas veces al fenómeno de los hooligans del futbol, y a cuya instrumentalización no solo deportiva, sino también política, no hacen ascos gente que viste muy bien.

En las últimas décadas se ha cocido en este país, al calor de la bonanza económica, la corrupción, y el desprecio a los valores y la educación, un tipo de energúmeno -incluso menor de edad- que lo mismo saca una navaja en un partido de futbol, que agrede a un profesor o un sanitario, o a sus mismos padres, como, para matar el aburrimiento (y ese tedio no distingue clases sociales), asesina mendigos quemándolos vivos.

Pero no nos engañemos. Hay quien ejerce la violencia con una tranquilidad tan pasmosa que asusta. El corrupto es un ejemplo indeleble y contagioso de violencia.

Anuncios

DEMOCRACIA, SI. PLUTOCRACIA, NO.

El desafío no era sencillo, pero el desenlace parece evidente: el pueblo griego sigue siendo soberano en una Europa que parece haber olvidado de donde viene.

Y no ha sido sólo su orgullo, su dignidad herida, su soberanía ninguneada, su valentía cívica (frente a tanto ciudadano aterrorizado), la que ha determinado el signo de su decisión. Ha sido una cuestión de “realismo”. Ha sido una cuestión de lucidez. Ha sido una cuestión de pragmatismo.

Dos premios Nobel de economía (Krugman y Stiglitz) habían apoyado estos días el NO en el referéndum griego. Hemos sabido gracias a Wikileaks la verdad que Merkel conocía y ocultaba: el pueblo griego no podía pagar su deuda (si es que era suya la deuda, es decir, del pueblo).

Ha sido una decisión complicada, con todo en contra, en la situación límite de los últimos días en la que era muy difícil no doblegarse al chantaje y resignarse a la condición de borregos. El pueblo griego sigue estando en una situación crítica después del referéndum, pero ha vuelto a dar una lección histórica, y hoy es protagonista en una Europa irreconocible, sin carácter, segundona y servil.

A pesar de los fabricantes del miedo, de los administradores del terror que convierte a las personas en peleles (a merced de imposiciones absurdas, ajenas y contraproducentes) fáciles de manejar y de engañar, dúctiles al recorte de derechos fundamentales y a la resignación, lo cierto es que la política “única” que nos quieren vender es un auténtico fracaso.
Y lo lleva siendo desde hace ya mucho tiempo, porque de hecho es la política que trajo la crisis, y que una y otra vez demuestra que es un gigante con los pies de barro, un fantasma que, como una pesadilla, recorre Europa, pero que tiene muy poco que ver con el espíritu europeo.

Hoy vuelve a quedar claro que esa política, esa jerarquía de intereses, debe tener y tiene alternativa, y la tendrá mientras siga habiendo democracia en Europa, mientras el pueblo siga siendo soberano. No sin motivo los últimos ataques (ya desembozados) han sido contra esa soberanía y contra la democracia.

Es muy difícil convencer, incluso a los más sugestionables y con todo el poder de hipnosis de los medios “oficiales”, de lo que la realidad contradice y de lo que todos los sentidos desmienten.

La austeridad no es lo mismo que el austericidio, estamos gobernados por gente fanatizada e insensata, y el interés de la mayoría no coincide con el interés minoritario de los plutócratas, cuyo único objetivo es seguir aumentando el abismo entre los que más tienen y los que apenas tienen para sobrevivir.
Esta encrucijada histórica que estamos viviendo, ha demostrado que los políticos al uso, además de corruptos (son los que han quebrado a Grecia) no nos representan.
Y en este cambalache que tiene mucho de fraude, el ataque contra las pensiones y los pensionistas tiene mucho de simbólico. Ha sido y seguirá siendo una de las chispas (junto a la sanidad y la educación) que puede incendiar y derruir toda la tramoya.

Hay que seguir peleando, con uñas y dientes (como los griegos), por la democracia y contra la corrupción.

RADICALES

Son datos contrastados:

Los ricos son cada vez más ricos (de hecho “súper ricos”, acaparan un planeta que no es suyo), los paraísos fiscales son cada vez más golfos, y las pensiones son cada vez más pobres y miserables, tanto que según dicen han de desaparecer, de la clase media hacia abajo, en un futuro inminente y amenazante. Abuelos que deberán acomodarse a pastar hierba.

¿Se ha producido alguna revolución “radical” en el mundo mientras dormíamos la siesta?
¿Los sindicatos estaban de picnic?
¿Los socialdemócratas de centro estaban de fiesta?

Lo de la “siesta” es un decir, porque el ataque letal contra la ciudadanía ha levantado olas y mareas ciudadanas (al margen de los partidos tradicionales), como réplicas de una explosión en carne humana, cuya ola mayor aún no sabemos si ha de tragarnos a todos haciendo tabula rasa de la civilización conocida.

Que hay aprendices de brujo, radicales de laboratorio, que no saben controlar la dosis.

¿Hemos olvidado ya que algunos ciudadanos españoles se quemaron a lo bonzo, presos de la desesperación y la vergüenza, delante de los bancos que les habían estafado y robado?
¿Revisamos con asiduidad los datos estadísticos y fehacientes que describen nuestra situación social y humana, que es la única realidad viva y palpitante, la única realidad real?

Pero las cosas han ocurrido tan rápido, que parece que hubiéramos asistido a esta catástrofe desde la más absoluta inopia. Desarmados e inermes por décadas de corrupción política y moral. Pasteurizados y congelados frente a la pantalla de la tele basura.

La ideología “única”, que por definición no es “ideología” sino creencia radical y excluyente, fanática y artificial, determina de que lado han de caer siempre los palos de la injusticia y los recortes de la austeridad, es decir, las consecuencias de la estafa sucesiva que constituye la postmodernidad macroeconómica.

Los que dudan (con bastante fundamento) de la independencia de algunos fiscales de este país, se preguntan por que alguno no interpreta, con mayor o menor diligencia, con mayor o menor furor, los mensajes de aliento del presidente del gobierno a algunos colegas corruptos (tras conocerse sus fechorías), como una ofensa y humillación de las víctimas de esa corrupción.

Por ejemplo, los que se quemaron a lo bonzo delante de los bancos.
Los dependientes, los desahuciados, los que no pudieron pagar sus medicinas. Los niños que pasan hambre.

Las víctimas siempre merecen un respeto igual.

Veremos como actúa la Europa feroz de los lobbys, frente a la petición del Reino Unido para que no se vigile ni se controle a los golfos de su City. Para qué sus manos no se sientan sucias ni en peligro manipulando y administrando el delito.

Veremos si actúa, esa Europa irreconocible y secuestrada, con la misma fiereza que con los pensionistas griegos.

¿TOTALITARISMO LEGAL?

regeneracion

Los que cuentan “pelas” de sobornos como si fueran trileros de barrio chino (al final el fraude es de dinero público), son los mismos que llaman perros-flauta a los ciudadanos que salieron a las plazas el 15M.

Los que dicen que a los trabajadores les sobra grasa y hay que reformarlos, y que los ciudadanos (incluso enfermos, pensionistas y dependientes) viven por encima de sus posibilidades y hay que recortarlos, son los mismos que entre risas de colegas dicen que “trabajar es de tontos” y viajan frecuentemente a Andorra o Suiza armados de un maletín con sobrepeso.

Los que piensan y dicen (por ejemplo Rajoy) que la política hay que dejársela a los “profesionales” y justifican sin rubor un cierto despotismo tecnócrata (todo el PPSOE en masa corporativa) son los mismos que se llenan la boca con el nombre de democracia, y arrean con lo de “bolivariano” al que se atreva a quejarse.

Y sin embargo ¿que dicen sus programas electorales sobre los paraísos fiscales, el número de aforados o el indulto colega entre chorizos?

Al día de hoy, muchos recortes y desahucios después, el estado sólo ha recuperado el 5% del dinero inyectado para el rescate de los bancos, los beneficios de estos siguen creciendo, pero cuatro millones y medio de ciudadanos españoles siguen en el paro, y los que trabajan no salen de la pobreza ni pueden pagar las facturas básicas.

Los que llaman “antisistema” a los que piden reformar la Constitución vistos los resultados, y que hasta ahora consideraron intocables las leyes electorales que les beneficiaban, son los mismos que a toda prisa (con el viento en contra) quieren ahora toquetear un poco (a la medida) las reglas “que nos hemos dado”, para apuntalar el cotarro bipartidista.

Cospedal, Monago, Rus, Rajoy, Pedro Sánchez…

Más de lo mismo.

Y sin embargo, los perros-flauta, los antisistema, los ciudadanos cabreados del ágora se han organizado y hoy, en Andalucía, exigen reducir altos cargos (de esos que cuentan “pelas” entre boñigas) para contratar más sanitarios y maestros.

Y Podemos exige a Susana Díaz que la junta andaluza no contrate con bancos que “desahucian a familias que no cuenten con alternativa habitacional”, “violación flagrante de varios convenios internacionales, entre ellos la Declaración universal de derechos humanos”.

DIMISIÓN AVANT LA LETTRE

Ignoro sí la dimisión de Monedero es la primera dimisión de un político español antes de ocupar ningún puesto de poder reseñable. Se va sin ocupar ningún cargo público y de lo que dimite es de sus cargos en el partido.

No se tampoco si ha de considerarse este un caso extraño y novedoso (además de loable) de honradez preventiva.

En cualquier caso, su dimisión llama la atención como posible “signo de los tiempos”, y porque parece indicar que al menos en los ámbitos honestos que buscan la regeneración, se hila muy fino.

No podría decirse lo mismo de otros ámbitos más “normales” de nuestra representación política “tradicional”.

Hasta los más hábiles en silenciar su conciencia saben que Mariano Rajoy, máximo exponente de la “normalidad humana” en la piel de toro, tiene más motivos para dimitir de “todos sus cargos” que Monedero, y sin embargo ahí está, dando brillo, jabón y esplendor al establishment, y haciendo de su partido una leyenda.

Claro que Andreotti también duró en el puesto más de lo que su honradez merecía.

Chaves y Griñan, que según todos los indicios y a diferencia de Monedero si tocaron poder público y manejaron dinero de todos, se resisten como gatos panza arriba, caiga quien caiga, sea interventor o Susana.

Ahí están también, incombustibles e incendiarios, en medio del fuego de la corrupción madrileña, Esperanza Aguirre y su aplicado pupilo, dispuestos de nuevo a incendiar Roma.

Son contrastes que a algunos nos llaman la atención.

Debe ser que estamos chapados a la antigua usanza de Castilla, y no tenemos habilidad social ni don de gentes para manejar dobles lenguajes y gestionar dobles vidas.
Si estos contrastes dieran que pensar a la mayoría, estaríamos ya hace mucho tiempo en el camino de ser una democracia normal.

Creo que esta disparidad tan extrema en nuestras varas de medir comportamientos públicos y sucesos políticos, no nos puede hacer bien a nuestra salud civil, en tanto que una sana independencia de criterio, junto al imperativo de justicia igual para todos, y un modus operandi imparcial, es requisito imprescindible en cualquier régimen político moderno. Sin ética no hay democracia.

Pero somos así: a los que necesitan casa para sobrevivir se les echa a la calle, y a los que defraudan millones para incrementar su ya desbordado lujo se les amnistía y protege.

¿Ustedes recuerdan lo que se mareó sobre unos informes que habría elaborado Monedero como particular y sin ocupar ningún cargo público?
¿Han notado ustedes el mismo ímpetu justiciero en cuanto a los informes que cobraron (dinero extra) Trillo y Pujalte, “ocupando cargos públicos”, de manos de intereses (empresa constructora dedicada a la obra civil) que podían verse beneficiados por sus decisiones como representantes de todos nosotros?
¿Han aparecido ya dichos informes?

¿Para eso les pagamos su sueldo?

Soy tan bien pensado que sigo creyendo que en el espíritu del 15M está el principio de nuestra regeneración política.
Por eso, que Albert Rivera diga que “Ciudadanos quiere justicia y Podemos quiere venganza” (no concibo yo a un José Luis Sampedro vengativo) hace que en mi humilde opinión este político aspirante pierda toda su credibilidad (lo que afirma no se lo cree ni el), y me lleva a sospechar si detrás de todo ese despliegue y ese llevar en mantillas a esta nueva derecha, no estará un lavado de cara del IBEX 35.

Esa es la noticia: Monedero ha dimitido sin ocupar ningún cargo público, ha dimitido antes de ocupar poder, antes de manejar dinero público. Pionero de un nuevo estilo, ha dimitido avant-garde.

Dicen que ahora su aguijón será más libre y feroz.
Que sea para bien.

LA TENTACIÓN

15m (1)

15M

La tentación es mirar para otro lado. Traicionar nuestra conciencia.

La tentación es incorporarnos a las maneras y usos de los otros. Esos usos y maneras que denunciamos y que consideramos responsables de la pérdida de nuestra autonomía política y de la corrupción de nuestra democracia.

La tentación también es ceder a un ejercicio de comparación que nos justifique o disculpe, en un equilibrio o desequilibrio de grados (por otra parte, evidente), considerando nuestra falta un pequeño desliz, un lapsus (no lo se), al lado de lo que representa una “lista Falciani”, una “amnistía de Montoro”, “unos ERE” o un “caso Barcenas” con destrucción de discos duros y omertá, casos sintomáticos que en definitiva y sin sorpresas no hacen otra cosa que perpetuar tradiciones de “familia”, bien arraigadas y representadas en las sagas Naseiro-Lapuerta-Barcenas o Filesa.

Todos sabemos que no es casual que Rajoy aún no haya comparecido en ninguna comisión de investigación sobre Barcenas (a pesar de exigir la comparecencia de Mas en el caso Pujol), como tampoco debe ser casual que la vicepresidenta Soraya, a la que no se le cae Monedero de la boca, aún no haya mencionado para nada a “Los Botín” o a los “Luca de Tena”. Como tampoco debe ser casual ni carente de motivo que tanta gente sospeche que Montoro esta utilizando todo un Ministerio de Hacienda como arma política a favor de su partido. Sin mayor sonrojo, sin mayor cargo de conciencia.

Y el mayor combustible para esa tentación en la que no debemos caer, el mayor impulso para traicionarnos a nosotros mismos, es soportar el espectáculo nauseabundo (que define nuestro nivel de derrumbe ético y moral) de los que, al mismo tiempo que hacen lo imposible para ocultar sus delitos, y cuyos armarios más bien parecen cámaras frigoríficas huérfanas de autopsia, apuntan todos sus focos a una sola falta o sospecha que disculpe, por inmersión y contagio del mal, su régimen, su mafia de décadas.

Los mismos que con la Lista Falciani delante, la tapan, la ignoran, la silencian y la ocultan, para centrar todo su ímpetu justiciero en PODEMOS.

Los nuevos instrumentos políticos, nacidos del 15M al servicio de un pueblo hundido en la decepción y la pobreza por las prácticas corruptas (13 millones de pobres) nacen libres y sin miedo, y sabiendo que juegan en desventaja porque los corruptos no los financian ni los apadrinan.
Pero eso otorga la impagable fuerza de la independencia, de la  incondicionada posibilidad de ser honestos y coherentes, de ser “radicales” precisamente en esto.

Sobre todo en materia fiscal, pilar fundamental del Estado de bienestar, todo debe quedar perfectamente claro y explicado, no olvidando nunca que este movimiento imparable, que intenta financiarse de sus militantes y simpatizantes, que extrae su fuerza de sus ideales y de su razón, no debe estar supeditado a personas concretas, y que más tarde o más temprano, recuperará una democracia decente en nuestro país.

Son otros los que negocian resultados judiciales con Botín, los que rompen la Constitución al servicio de los bancos, o los que se financian con el dinero de los magnates (mangantes) que hacen patria y marca España en Suiza.

UN “HOMBRE DE ESTADO”

Aznar y Gonzalez

“Me habéis alegrado los últimos días de mi vida, por fin los jóvenes y no tan jóvenes han despertado”. (José Luis Sampedro, sobre el 15M)

“El sistema está roto y perdido, por eso tenéis futuro” (José Luis Sampedro)


Consulten a su inconsciente:

¿Se han dado ustedes cuenta que cuando oímos decir de alguien que es “un hombre de Estado” no sabemos si gritar o llorar, si acogernos bajos sus alas o salir corriendo en dirección contraria?

¡Curioso, verdad! Lee el resto de esta entrada

A %d blogueros les gusta esto: