Archivo del Autor: percevalles

EL INTERROGANTE

rajoy_salta_sobre_620x755

 

Hay interrogantes sobre el pasado (quizás presente) que lanzan un interrogante hacia el futuro.

¿Será ese M. Rajoy que aparece en los papeles de Bárcenas como receptor de sobresueldos el mismo M. Rajoy que fortalecía el ánimo deprimido de Bárcenas en un mensaje de wasap?

En esta sencilla pregunta y en la respuesta que a la mayoría de los españoles nos inspire, se cifra el ser o el no ser de nuestro país.
Sin duda una respuesta no tan importante para la Humanidad como decidir si la Tierra es plana o redonda, o si la vida extraterrestre abunda o es escasa, pero que a esta pequeña escala de lo civil y lo político, le da a un país, en este caso al nuestro, la vida o se la quita.

A la Humanidad -incluso a la Humanidad europea- le importa poco si quien encabeza el gobierno de nuestra nación, y por tanto rige sus destinos, es un hombre honesto o un político corrupto. Es esta indiferencia un hecho grave al que la rutina de nuestro “sistema” nos tiene acostumbrados, y que impide una mínima coherencia en los planteamientos éticos que se supone Europa defiende de cara a un destino común. Pero al país en concreto al que este interrogante interpela, la respuesta le importa tanto que mientras no lo resuelva se moverá en círculos, como quien perdido el norte y la brújula no va a ningún sitio.

El no ir a ningún sitio puede ser una opción válida en el mundo de la mística o incluso desde una actitud ética consecuente puede ser defendido, visto a donde va el mundo. Pero desde el pragmatismo ingenuo de la política, siempre demasiado humana y cándidamente optimista, un país debe aspirar a caminar y llegar a alguna parte: por ejemplo a la democracia, o a la justicia social, entendiendo esta como la prevalencia del interés general sobre el interés privado aliado con la corrupción. Solo con alicientes como estos se puede caminar desde el pasado hacia el futuro.

Por eso es tan importante dar una respuesta a aquel interrogante: porque la democracia y la justicia son incompatibles con la corrupción, y se repelen como el agua y el aceite.

Urge dar una respuesta a este interrogante, y no nos vale una actitud escapista como la que defendía Bartleby el escribiente de Melville, que siempre “prefería no hacerlo” y sin su rutina ciega se sentía perdido. Lo que realmente nos puede perder es la ceguera voluntaria transformada en rutina.

Si por un casual el M. Rajoy, receptor de las mordidas de la corrupción que han arruinado a este país es el mismo M. Rajoy que preside la Marca España y nuestro gobierno, vamos aviados. Es decir, en caída libre y sin paracaídas.

Podremos entretenernos, preferir no hacerlo hoy ni mañana, comer palomitas, intentar digerir el Nodo recuperado del baúl de los recuerdos y puesto al día en en el canal catequético de la RTVE, pero mientras tanto la fuerza de la gravedad y la gravedad del asunto, nos siguen arrastrando hacia el centro de un abismo de cuya sombra será muy difícil salir.

Hay gente muy inteligente, incluso catedráticos de ética y profesores de ciencias políticas, que opinan que la corrupción (incluso presidiendo un país y dirigiendo un gobierno) es pecata minuta frente a los grandes desafíos que tenemos por delante. No comprenden que con corrupción no tenemos nada por delante, ni siquiera desafíos.

Y si me apuran, ni siquiera país.

“Indignaos” decía Hessel, que luchó toda su vida contra el fascismo y en defensa de los derechos humanos y la democracia. Y lo decía hace muy poco y desde el mismo corazón de la Europa que él ayudó a fundar.
Su mensaje sigue siendo actual. Desde luego mucho más actual y moderno que la indiferencia.

Dada la íntima ligazón con que la corrupción une pasados y futuros, el crucial interrogante que da título a este artículo (¿Gobierna la corrupción nuestro país?) es una urgencia nacional para antes de ayer.

Lo cierto es que salvar al soldado Rajoy puede echarnos a perder.

Anuncios

SESCAM: 65 horas seguidas de trabajo

Prehistórico

 

Ni en las tribus más feroces y atrasadas del planeta (y lo de “atrasadas” es un relativismo cultural) consentirían que un operario de la tribu (cazador-recolector-hechicero sanitario) trabajase durante 65 horas seguidas sin parar, como en los trasnochados tiempos del paleolítico.

Esto de echar el resto currando 65 horas seguidas sin descanso no se vio ni en las más lúgubres cuevas prehistóricas, donde ya en germen e inspirados por la luz de una fogata nuestros antecesores alumbraron un poco de sentido común y una miaja de humanidad, siendo este un primer paso para alejarnos del reino de las fieras.

Ni los salvajes más salvajes, ni los primitivos más primitivos, ni los bárbaros más bárbaros, consienten ya y desde hace mucho tiempo una panzada semejante de trabajo, que ni los dioses más crueles ven ya con buenos ojos.

Solo en aquellos tiempos supuestamente avanzados en que una civilización engreída y teóricamente sofisticada ha utilizado el esclavismo como lubricante de su maquinaria terrible, se han consentido tales disparates.

Y sin embargo, no echen las campanas al vuelo ni estén tan seguros de que aquellos tiempos ya pasaron, porque hete aquí que vuelven si es que alguna vez se han ido.

Y la prueba está en que el SESCAM, servicio sanitario de Castilla-La Mancha, actualmente en fase PROGRESISTA, consiente y ampara tales excesos y sacrificios laborales como si a través de un túnel del tiempo hubiéramos acabado recalando en los estratos más profundos de Atapuerca.

¡Viva el progreso!

MOVIMIENTOS EN LA ATENCIÓN PRIMARIA DEL SESCAM

Cartel centro

 

Observamos que en la atención primaria del SESCAM se están produciendo últimamente “movimientos” debido a varios motivos:

1. Están saliendo a la luz determinados aspectos laborales que a muchos les gustaría que no salieran. Por ejemplo: hay profesionales (médicos y enfermeros) que hacen hasta 65 horas seguidas de trabajo. Lo sabe la Administración y lo saben los sindicatos.

2. Presuntamente se está abonando como trabajada una jornada que no se trabaja, y concretamente la que corresponde a la jornada ordinaria de algunos miembros del EAP: los que hacen guardias. Según algunas estimaciones y debido a este vicio de gestión, en el primer semestre de 2017 se abonaron como trabajadas en la gerencia de Guadalajara (por poner un ejemplo) unas 65.000 horas de trabajo que sin embargo no fueron trabajadas.

3. Este vicio de gestión (a la espera de otro calificativo), constituye una tentación y un chollo de orden económico y determina que algunos profesionales del EAP que se benefician de ese incumplimiento aspiren a una jornada complementaria (de guardias) máxima o incluso sobrepasando esta accedan a jornada “especial” (sin cumplirse los criterios legales para ello), dejando sin embargo INCUMPLIDA la jornada ordinaria de consulta que se les abona como trabajada. Esto en resumen supone un abandono de las consultas para acumular guardias por un procedimiento que recuerda a las denostadas PEONADAS. Más allá de las dudas que sugiere sobre el uso del dinero público, este es el principal factor de deterioro en la atención primaria del SESCAM a través de las listas de espera que genera.

4. En relación con el punto anterior, el SESCAM está consintiendo que la jornada complementaria (o especial) del EAP preceda y se priorice sobre la jornada ordinaria del PEAC, cuando según la legalidad vigente la jornada Complementaria del EAP no es un derecho sino un deber administrable y contingente, mientras que la jornada Ordinaria del PEAC (personal estatutario con plaza en plantilla y por tanto titular de una plaza presupuestada) es un DERECHO y una necesidad.

5. El SESCAM y sus órganos de dirección están consintiendo que el personal del EAP en algunas gerencias SELECCIONEN las guardias de lunes a jueves, que es la fórmula irregular para explotar al máximo, en beneficio propio, los vicios de gestión antes señalados. Esta laxitud administrativa es un claro ejemplo de irresponsabilidad y dejación de funciones. Ese beneficio privado cuya legitimidad es más que dudosa, se obtiene a costa del interés general y con el resultado de deterioro de la atención primaria en el ámbito de Castilla-La Mancha.

6. En un escrito reciente de un sindicato que al parecer defiende y ampara este modelo de organización, entre otros argumentos justificativos verdaderamente endebles, utiliza literalmente este otro que además de endeble es “sintomático” del escenario laboral en que estos hechos se producen. Argumento que nunca debería figurar en el argumentario de ninguna organización que aspire a la mejora y el progreso. Dice así sobre algún tímido intento de corrección por parte del SESCAM de los vicios señalados: “no responde a lo tradicionalmente realizado”. Sin comentarios.

 

Indiciariamente

Papeles de Bárcenas

 

Indiciariamente vivimos sin vivir en nosotros, pendientes de un indicio, colgados de un interrogante.

Que vivamos con una cierta normalidad homologada y en una democracia tan ajustada a derecho como la sueca, no pasa de ser un mero indicio, casi una sospecha pendiente de confirmar.

Así como la duda cartesiana fue el origen de toda una filosofía, nuestra duda metódica es el origen de toda una parálisis. O si se quiere de una crisis moral de caballo, que para el caso es lo mismo.

Leo un artículo de Bernardo Kliksberg sobre el Papa Francisco, y yo, que no creo ni poco ni mucho en la Providencia, creo sin embargo que este Papa es providencial, como caído del cielo, mitad meteorito mitad bengala luminosa.

Tras la sorpresa de escuchar por primera vez a un Papa hablar en cristiano y decir a los poderosos verdades como puños, su encíclica ecológica y franciscana “Laudato si” (Sobre el cuidado de la casa común) confirmó que este representante del cielo en la Tierra tenía los pies muy bien asentados sobre la misma, y no solo eso, sino que la ama, a esa Tierra madre, casi como a una parte del mismo cielo.

Lo cual no deja de coincidir con la verdad científica porque lo que los antiguos venían a llamar el cielo, hoy podríamos convenir que se refería a la totalidad del Cosmos, con sus misterios entrelazados de tiempo y espacio, y dónde hasta los ángeles tienen su barrio propio. Tan vasto es.

La carambola vaticana que puso al argentino Bergoglio sobre la silla de San Pedro, aparece incluso a los ojos más agnósticos o descreídos como un aviso o si se prefiere como un indicio. Como si la propia Historia hubiera adivinado su crisis o contemplado en un espejo al pasar, llena de prisas globales, su rostro deforme.

Es tanta su prisa, su rigidez dialéctica, su fe macroeconómica y su ceguera, que como el Papa Francisco ha denunciado una y otra vez, no duda en su loca carrera en “descartar” lo humano para que cuadren las cuentas de su catecismo.

Francisco pone en relación el deterioro del planeta, la pobreza, y la corrupción.

Como muchas veces son los mismos corruptos los que exigen que las cuentas cuadren, no debe extrañarnos que esa operación de pureza matemática se haga de manera indiferente a la pobreza y el deterioro del planeta, y de manera ciega ante la corrupción.

Dice Kliksberg: “Hemos perdido la ética: ha sido expulsada prácticamente de la política y ha sido expulsada formalmente de la economía, y es para los economistas un asunto de las iglesias y los poetas”.

Mal asunto cuando los poetas tienen que pararles los pies a los políticos porque los demás poderes del Estado –y el poeta no lo es- no lo hacen.

Ya que ni los políticos ni los economistas escuchan el Cántico de las criaturas, tienen que ser los poetas, los hombres religiosos, y los científicos sabios los que lo hagan, y nos recuerden lo que de verdad importa:

“Alabado seas, mi señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sostiene y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas”. Sin ese sostén, todo carecerá de apoyo y de futuro.

Indiciariamente (o incendiariamente) vamos pasando los días, lo cual no significa que avancemos ni excluye que retrocedamos.

Esa frase de Kliksberg, que suena a resignación y consumación de los hechos, es sin embargo una denuncia y una invitación a la resistencia. Cómo lo era el breve y lucido librito de Hessel: “Indignaos”.

Nuestra democracia hoy está en suspenso y pende de un indicio, a partir del cual todo cobra sentido o deja de tenerlo.
En cuanto a la corrupción, aquella recomendación tan taurina y española de “coger el toro por los cuernos” no la hemos hecho realidad. Ni cuando correspondía, ni con la celeridad que pedía el caso.

Si ustedes analizan nuestra evolución como país desde que la gran crisis hizo caer vendas y velos, y descubrimos de la noche a la mañana quien mandaba aquí sin necesidad de pasar por las urnas, reconocerán que desde entonces vivimos colgados de un interrogante, de un malestar difuso, de una sensación crónica y desagradable, de una cenestesia torpe y carente de impulso.

Nuestro inconsciente chirria y padece de insomnio, cómo si alojara en su seno a un extraño.

Más allá de la certeza, en si misma impactante, de que algunos órganos judiciales definan al partido en el gobierno como banda criminal, lo cual ya debería dejarnos noqueados, lo cierto es que desde el inicio de la crisis y el descubrimiento de que la corrupción es la fina trama que lo impregna todo, vivimos huérfanos de todo consuelo y en busca constante de un rayo de luz.

En uno de los emblemas de Alciato se nos muestra esa “ocasión” que para hacer las cosas cabalmente se presenta solo una vez, y que si se deja pasar ya todo se embarulla y el desorden y las consecuencias indeseables de aquella desidia, solo pueden crecer cual bola de nieve ladera abajo.

Frecuentemente esa ocasión perdida tiene su origen en la pereza o en la falta de ánimo para abordar la situación que nos hiere y perjudica. No es este el caso.
Lo que aquí hubo como origen de la rémora pesada que nos gripa, del indicio letárgico enquistado en el corazón del sistema, fue un esfuerzo cerrado de resistencia frente a lo que pudiera alterar el (des) orden establecido, la trama consensuada, el privilegio aforado, y en resumen, el modus operandi de un organismo diagnosticado como enfermo y pronosticado como grave.

Si Sarkozy dijo brevemente, respaldado por un dubitativo Zapatero, que había que reformar el capitalismo vistas sus consecuencias criminales, fue en ese fugaz instante de lucidez que precede al desastre. Fue reconocer que se había llegado demasiado lejos, y que a partir de ese horizonte traspasado ya la nave iba sin remedio a la deriva.

En ese sentido, hoy España es una metáfora global de un océano encrespado dónde la justicia naufraga, y los Papeles del Paraíso del Consorcio Internacional de periodistas (un hilo de luz en medio de tanta niebla) una versión moderna del Infierno de Dante.

La democracia y la justicia deben estar al otro lado de ese purgatorio.

POSDATA: Así explicó el inspector jefe de la Gürtel los ‘indicios’ de que Rajoy cobró de la ‘caja B’ del PP http://www.publico.es/politica/explico-inspector-jefe-guertel-rajoy-cobro-caja-b-del-pp.html

 

Entre gerifaltes y patriotas

dinero_negro

 

Entre gerifaltes y patriotas se consumen tres partes de nuestra Hacienda, que diría Cervantes.

Los gerifaltes ultra liberales, es decir, todos nuestros gerifaltes del momento, afirman, sostienen, e imponen, no en balde les hemos otorgado el poder, que ellos, por ser quién son, tan distintos de todos nosotros, son muy libres de no pagar impuestos, ya que cobran poco, roban solo de lunes a jueves, y a la vista de todos está que se marchitan, pobres, a dos velas.

Dada su precaria situación de monarcas parlamentarios del mundo anglosajón y aledaños (o familia de los mismos), así por la jeta como por la sangre azul, o su empinada condición de estrellas del deporte y la música en lata, ex cancilleres alemanes muy serios y estirados, estadistas ultra patriotas y demás retahíla de próceres solemnes, necesario es que reciban un trato diferencial y entre todos les paguemos a escote los impuestos.

Y dado que tienen prisa y la vida es corta, y como en resumen el personal ni se entera, ellos mismos se toman con total libertad (adorada palabra) ese derecho, casi un deber, de no contribuir como los demás del común a la cosa pública, que a ellos ni les va ni les viene, ya que solo usan carreteras privadas y aeropuertos privados, playas privadas y fiestas privadas donde corre la coca, y nunca visitan una biblioteca pública, no sea que se les pegue alguna enfermedad, física o moral.

Nada más lógico que el padre o la madre de una nación por derecho divino o de pernada, o el deportista galáctico que eleva la cabeza al cielo cuando suena el himno nacional, lleno de arrobo místico, o el estadista prestigioso al que todo el mundo otorga el título solemne y vitalicio de “hombre de Estado”, estafen al Estado.

Dicen los analistas de la barra anti demagógica y anti populista, que todo esto que suena raro y extraño, aunque no es ético es sin embargo legítimo. De lo cual debemos deducir que la ley de esa legitimidad que ellos mismos se guisan y se comen con papas, es legal pero indecente, algo que ya barruntábamos de un tiempo a esta parte.

Estimados compatriotas, en cualquier caso, que duda cabe que el público adora a quien le desprecia, y que por una extraña necesidad masoca de la mente colectiva, eleva siempre a un Olimpo inalcanzable a los rufianes más bajos y oscuros.
Generosos como somos con los monarcas y sus caprichos, hasta financiamos Corinnas.

Allí veréis a la cantante fashion que sale en todas las revistas del corazón de colorines, o al cantante vocinglero que levanta el puño solidario a poco que le enfoque la cámara, llevarse los dineros lo más lejos posible del fisco que a todos nos une y obliga.

Aunque lo cierto es que sin tanto esfuerzo y sin necesidad de recorrer muchos kilómetros, en el propio corazón de la Europa democrática, neoliberal y cristiana, espejo de naciones, encontrarán fácilmente numerosos y florecientes tugurios que no tienen más oficio ni beneficio que reírse de todos nosotros y dar cobijo al delincuente, y donde el más refinado jurista o el más enervado patriota, alternan codo con codo con el peor capo de la mafia.

 

 

Corrupción, Constitución, Sistema.

¡No lo puedo evitar! Cada vez que se me viene a la mente la “cuestión catalana”, se me viene a la boca la palabra corrupción. Casi como una náusea.

¿Pero la corrupción de quién? Pues la respuesta parece obvia: de unos y de otros, a ambos lados de esa falsa frontera. Sin embargo es más fácil pensar que España nos roba o que los catalanes son los malos de la película, como en otro tiempo los judíos. Todo antes que reconocer que los corruptos de uno y otro bando nos han traído hasta aquí. Y no solo eso, sino que creemos ingenuamente que esos mismos corruptos, sentidos patriotas, nos van a sacar del atolladero. De momento son ellos los que siguen al mando de las naves que nos llevan al abismo.

Más allá de fronteras lingüísticas o identidades folclóricas, más allá de banderas de colorines y patrias chicas, casi enanas, los políticos corruptos en nuestro país siempre han sido grandes aliados. Siempre han aspirado a esa “Gran coalición” que predica San Felipe González, esa fórmula política de barbarie mayoritaria y corte populista (engendro de la élite que trinca) que cierra todas las puertas a la democracia y abre todas las puertas a la corrupción. Donde no hay resquicio para la oposición y la crítica no corre el aire y el agua se estanca.

¿Hemos olvidado ya el buen rollo de Felipe González con Jordi Pujol y como el poder ejecutivo ordenaba al poder judicial que no tocara al intocable?
¿Hemos olvidado la perfecta armonía de Aznar, el héroe de la guerra de Irak, semilla de tantas calamidades, con los héroes catalanistas del 3%?

En aquella liga de aforados se jugaba al robo en comandita del dinero público, que luego nos ha faltado para la educación, la sanidad, y las pensiones.
La independencia de poderes que define toda democracia era un cuento chino que cada día nos vendían gratis a la puerta del colegio, y en las cloacas del Estado social y de derecho había más tráfico y roedores que a plena luz del día.
Ese era el “consenso” que los unía: no robes tu donde robo yo, o en todo caso pide la vez y nos turnamos. Hagan cola que cada vez queda menos y no hay guarda, solo jueces venales.

Nuestra memoria es frágil. Nada extraño ya que se premia el olvido, como si los hombres o los países fueran esclavos autómatas de un presente olvidadizo, casi una realidad virtual.

Aquella gran unidad de acción, aquel cuerpo místico de lúgubres patrias, suficientemente saqueadas por los gobiernos respectivos, casi una familia, hoy se ha roto. Nuestro esperpento nacional y nuestras cloacas atestadas, nuestros pequeños Nicolases y oscuros Villarejos, han hecho crisis. Cada vez hacen menos gracia y dan más miedo.

Cada vez hay más patriotas agresivos que consintieron fofos el desmantelamiento del Estado y hoy enseñan los dientes dando dentelladas al vacío.
Y mientras agitan banderitas y atizan con el palo a todo el que se cruza por delante de sus cables hiperpatrióticos, los grandes coaligados siguen diseñando nuevos recortes a las órdenes del dinero, para un futuro que nos pillará cantando un himno marcial. Camino del matadero de borregos. Enanos de mente y cebados de odio.

Toca jugar a las diferencias, a las identidades, a las dicotomías, al enfrentamiento, a los españoles y antiespañoles, a los buenos y a los malos. Todo viene bien mientras distraiga al personal y disfrace nuestra auténtica realidad de fondo: somos una democracia de tercera división.

 

POSDATA: La caída del comisario Villarejo hará saltar en pedazos la tapa de las cloacas de Interior http://www.publico.es/politica/operacion-tandem-caida-comisario-villarejo-hara-saltar-pedazos-tapa-cloacas-interior.html

 

 

 

 

Tragicómico

El nacimiento de nuestra mejor literatura hunde su raíz más potente y vigorosa en el terreno de la tragicomedia.

Si un pueblo ha padecido de manera más trágica y persistente (y sin perder el humor) la opresión de nuestra patria, ese ha sido el de los judíos españoles.
Ocurre sin embargo que ese pueblo, ilustrado y acostumbrado a leer desde la más tierna infancia (tenemos el ejemplo de Santa Teresa, la santa oficial de la raza aunque ella misma de raza judía), siempre ha dominado el arte de la broma y ha sobresalido en el ejercicio de lo cómico. Y por otra parte nuestra historia siempre ha proporcionado materia abundante para tales desenfados humanísticos.

En la tragicomedia de Calixto y Melibea, o en las aventuras y desventuras del Lazarillo de Tormes, lo jocoso y alegre de la vida se mezclan con lo trágico y deprimente de su condición, con una maestría y autenticidad que nos ha dado estilo y carácter.
Así en nuestra patria, el fanático más fanático y grosero, ignaro superlativo, se cruza fácilmente con el librepensador más fino y resabiado, de cuya mezcla el esperpento se constituye por derecho propio en nuestra salsa habitual, casi desde Fernando de Rojas hasta Buñuel.

En nuestros caminos se cruzan los hijos de las universidades más antiguas y afamadas de Europa, con los arrieros de las peores fondas castellanas, y si no se entra en debates sublimes, entre unos y otros están garantizadas las risas.

Por eso mismo nuestros momentos trágicos se mezclan fácilmente con momentos irrisorios, de manera que de un modo o de otro las lágrimas siempre están justificadas, ya se llore de risa o de pena.

Cuando ahora se dice por ejemplo que el gobierno de Rajoy va a intervenir la TV3 catalana para proteger la libertad de expresión y promover la pluralidad de opiniones, se supone que siguiendo el ejemplo glorioso de RTVE (también intervenida), aparte de reírnos o llorar ¿que más podemos hacer?

O cuando se habla con aplomo independiente, de los intelectuales “orgánicos” catalanes, recién descubiertos, como si los que medran al arrimo del poder central fueran inorgánicos, puros y sublimes ¿nos lo deberemos tomar en serio o en broma?

Y algo parecido ocurre cuando hablamos de adoctrinamiento de infantes y demás feligreses indefensos, como si los púlpitos del fanatismo solo alimentaran necios en Cataluña.

Recientemente El País, ese órgano oficial del neoliberalismo adinerado que mientras rinda dividendos todo lo consiente y desregula, ha despedido a John Carlin por un artículo en que este opinaba con excesiva libertad sobre Cataluña.
Bien. Pues ese liberalismo nuevo es el que hay que considerar más viejo que Matusalén y muy poco de fiar, además de excesivamente plano en su visión del mundo, de manera que cada día se acerca más al modelo rancio de la RTVE de Rajoy. De ahí los errores de apreciación y pronóstico en que incurre una y otra vez.

He leído estos días que algunos corresponsales extranjeros están hasta el moño de la contrapropaganda oficial de nuestro gobierno, con la que este intenta hacer frente a la propaganda independentista. Se quejan de que los encargados de dichos menesteres no salen de la cantinela un tanto espesa y desgastada de los reyes católicos. Así no vamos a ningún sitio, como no sea a los ejercicios espirituales y las flores de María. Lo cual me recuerda aquellos tiempos gloriosos de nuestro adoctrinamiento escolar.

Lo dije y lo repito: falta la coherencia, falla el ejemplo.

Los mismos que nos han hundido en la crisis económica más severa y prolongada, los que han llevado a la miseria y a la pérdida de derechos a tantos españoles ¿Pretenden dar ahora lecciones de economía y democracia al prójimo en fuga?
Los mismos que han amnistiado a los defraudadores fiscales, los que han rescatado con dinero público a los banqueros tramposos y ahora les condonan (se supone que en nuestro nombre) esa deuda, dando por bueno que nos roben dos veces ¿Sostienen sin embargo que el nuestro es un Estado social y de derecho?
Ni cómico ni trágico, directamente patético es que que el gobierno de la Gürtel, de las cloacas del Estado y los amiguitos del alma, y de la amnistía fiscal y los recortes sociales, exija a otros el cumplimiento de la ley en nombre del Estado social y de derecho.

Se repite con tanta insistencia que nuestra democracia es ejemplar y modélica, se implora con tanta ansiedad a dirigentes europeos que así lo pregonen, entre otros al más que dudoso Juncker, que da la impresión de que los mismos que lo proclaman no se lo creen. En cuanto a Juncker, recordemos: “Los presidentes de la Comisión y del Eurogrupo crearon la trama de fraude fiscal masivo para las multinacionales”.

Esta mañana, despertándome con las ondas hipnóticas de RNE para constatar una vez más la falta unánime de variedad en las opiniones, me ha parecido entender entre líneas y sueños que el ministro Catalá (otro que tal) no tiene ni idea de por donde puede salir esto del artículo 155. Es decir, que están improvisando y cualquier cosa es posible, desde la más cómica a la más trágica, siendo por tanto potencialmente posible la catástrofe total.
Y en el mismo sentido y con la misma seriedad el ministro del interior (otra lumbrera) desconoce si el artículo 155, ese misil tan poco inteligente, se podrá ya frenar en su vuelo trágico, salga por donde salga y explote como explote.

Tras toda esta niebla tóxica de insensatez supina el mensaje que relumbra como el metal frío de una guadaña es el mismo que iluminó nuestra caída allá por la infausta pero fácil violación del artículo 135 de nuestra Constitución (que rima con el 155).

El mensaje es nítido y claro: son los dueños del dinero, los plutócratas, los que no creen en la democracia ni pasan por las urnas, los que dictan a nuestros políticos más señeros lo que hay que hacer en cada momento. Esos políticos llevan su recompensa, nosotros solo la pagamos.

Y en este hecho que ya casi nadie discute (la democracia quedó atrás ¡viva la plutocracia!) no hay ni pizca de gracia ni asomo de comedia. Aquí ya solo hay tragedia pura y dura.
Y a partir de aquí podemos hacer juegos florales y retórica vacua sobre lo impecable de nuestra democracia, sobre el modelo (exportable) de la libertad de pensamiento que irradia nuestra RTVE, o sobre la insignificante casualidad de que algunos jueces fraternicen, cenen y compadreen con los gerifaltes políticos de turno y partido.
No menos chistoso es que el gobierno de la Gürtel y los sobresueldos, de la amnistía fiscal y los favores a los amigos, exija indignado a otros el cumplimiento de la Ley.

No consintamos que nos pasen una y otra vez, en sesión continua, la vieja película de la naturaleza sublime de nuestra transición y del carácter impecable de nuestra democracia modélica, sin albergar alguna duda razonable o sin esbozar una sonrisa entre escéptica y socarrona. Es cuestión de salud.

 

Vuelo

 

Primero taparon la palabra corrupción con la palabra populismo. Luego taparon la boca que decía con la mordaza que acallaba. Después taparon la palabra populismo con la palabra odio. Más tarde alimentaron la palabra odio con la palabra patria, que engorda mucho pero nutre poco, y que a su vez oculta muy bien la palabra corrupción.

Poco después los enemigos de la corrupción eran ya los enemigos de la patria, y luego vinieron a por mí, pero yo no estaba en casa. Estaba en el campo haciendo novillos, respirando como respiran los grillos, y frotando unas alas resecas.

La espiral es la metáfora visual de quién ha caído en el vértigo –un individuo o todo un pueblo- y gira y gira sin encontrar la salida.

Nada más fácil sin embargo. Solo hay que abrir la puerta.

Pero la espiral es también la metáfora visual del vuelo, de la altura, del camino, del viaje. La forma de nuestra galaxia.

Salgan al campo, respiren, sientan el sol o la lluvia, el vuelo nupcial de las hormigas que desde la tierra más profunda se elevan al aire más ligero, y todo les parecerá lejano, ajeno: las banderas, las sombras, los agujeros que en la tierra se cavan.

Luego esperen a que llegue la noche y miren al cielo, lejos de la luz artificial que todo lo oculta.

Observen las estrellas, las galaxias infinitas, las mil y una vidas que allí pululan sin que las veamos. Tómense su tiempo para pensar y la distancia necesaria para ver. Busquen allí las fronteras de alguna patria o el himno de alguna nación. Si no las encuentran es que tienen buen oído y gozan de una vista excelente.

Pero sobre todo, aléjense para empezar a ver y para escuchar una música distinta.

El camino a la insensatez es muy corto. Empieza en la desidia y acaba en el entusiasmo.

EL “CHICO PARA TODO”: UN INVENTO LABORAL

 

 

 

La sombra de Cospedal -cual ciprés funerario- es alargada. No da cobijo a pájaros cantarines sino a tijeras de afilado vuelo, que no cantan pero cortan ¿Estamos hablando del pasado? Pues no.

Aunque de cara a la galería el progresismo oficial dice y proclama que reniega de aquellos recortes letales de la dama de hierro hispánica, lo cierto es que tras darles una capa de purpurina y remozarlos con retórica hueca, los aplican con igual rigor, si no más.

Tras el alivio de ver perderse por el horizonte a Mª Dolores de Cospedal y sus tijeras mortíferas, que tanto mal hicieron al servicio público y tanto bien al lucro privado, a uno, la verdad, le entraron ganas de dar la voz de alarma y gritar a los cuatro vientos: ¡Ojo! ¡Que vienen los progresistas!

Y es que los progresistas, de un tiempo a esta parte, sobre todo desde la tercera vía de Tony Blair y desde que Felipe González confesara que Margareth Thatcher era la niña de sus ojos y maestra sapientísima en artes marciales, no digamos desde la violación impúdica del artículo 135 de la Constitución por obra y gracia del inefable Zapatero, ya no son lo que eran.

El problema es que han dejado de serlo de tal manera que han amanecido plantados en el extremo opuesto. Un salto hacia la derecha en el espacio, y en el tiempo hacia el siglo XIX, que obliga a poner el prefijo de neo a todo el progresismo que ejecuten: neoprogresismo. Es decir, hacia atrás.

Por tanto no debe extrañarnos que quien puso las bases legislativas para la privatización de la sanidad en nuestro país, no fuera el PP sino el inefable PSOE. Aunque como es sabido en esta dura labor de desmantelar el Estado del bienestar (que es el único Estado que estabiliza al Estado) están muy compenetrados o incluso se hacen la competencia.

Paradojas de los nuevos tiempos y del nuevo desorden global, que antes que nada es un tiempo de máscaras y camuflajes, que lo que ocultan es un pensamiento monótono, y por ello mismo retrógrado.

Leo un artículo de prensa que da la voz de alarma sobre la escasez de médicos, y ve la solución en “inventarse” algo.

Inventarse algo para intentar solucionar un problema que en gran medida ha sido generado deliberadamente, es inventar dos veces: la primera, creando el problema, la segunda, patentando in extremis la solución. El invento que propone el SESCAM progresista se llama “chico para todo” y ya está inventado en otras comunidades menos progres, como Castilla y León. El nombre lo dice todo: flexibilidad, disponibilidad, elasticidad, y silencio. ¿Recuerdan aquella imagen de Charlot en su película “Tiempos modernos” cuando su cuerpo de maltratado currante se adaptaba como un chicle a los inhumanos engranajes de la maquinaria laboral? Pues de eso se trata.

Si el tal invento sale adelante, será la segunda oportunidad perdida -esta vez con muy difícil justificación- para adecentar la condición laboral de un personal sanitario esencial en la atención primaria desde hace más de 12 años, y al que se le deben servicios prestados en las peores condiciones (12 años como interinos y previamente un número variable de años como refuerzos), colaborando al sostén de una atención primaria que sin ellos se vendría abajo. Y es que el PP de Cospedal y Echániz ya intentó cerrar los PAC, pero lo que es imposible es imposible.

El personal PEAC  de la atención primaria del SESCAM, si hemos de seguir las indicaciones y la jurisprudencia de Europa (que creo es obligado) hace mucho tiempo que debería estar ocupando un puesto de trabajo decente. En vez de eso vemos que algunos de estos profesionales hacen guardias no de 24 horas, sino de 65 horas seguidas. ¿Cómo sobreviven?

Pues supongo que sobreviven pensando que viven en Europa y en el primer mundo, que siempre es un consuelo.

Estudios hay que describen lo que esto supone para la salud. Nada bueno. ¿Es normal que sanitarios que tienen que cuidar la salud de los demás, trabajen 65 horas seguidas perjudicando seriamente su salud? ¿Dónde está la Administración del SESCAM y el gobierno “progresista” de Castilla-La Mancha, que incluye a PODEMOS? ¿Dónde están los sindicatos o es que solo defienden los derechos de una clase de trabajadores? ¿Dónde está la Inspección de trabajo y los servicios de salud laboral? ¿Explicaría esto que muchos trabajadores abandonen el puesto de trabajo al límite de su resistencia, el exilio de muchos ante el maltrato, y la escasez de profesionales que tanto nos duele, o eso dicen?

A veces, cuando uno expone este tipo de vergüenzas o cualquiera otra distopía y maltrato laboral ante los sindicatos del sector, te contestan algo así como: ¿Y no será que el tal trabajador (maltratado) es “eventual”? Como si tal circunstancia fuese suficiente justificación para la indiferencia sindical ante el maltrato. ¿Es esto progreso? ¿Es esto progresista?

Y claro, siguiendo con esa lógica tan pedestre y tercermundista no debería extrañarnos que sea razonable estafar al sanitario interino, el cual, manteniéndolo en ese régimen de interinidad eterna (12 años al PEAC), cobra menos y tiene menos derechos que el fijo. ¡Negocio redondo!

Claro, esto visto desde la distancia de Europa parece cutre, no muy presentable, y casi delictivamente injusto. También es cierto que tras cada abuso suele esconderse un privilegio.

El actual modelo de organización de la atención primaria y de su atención continuada, que hoy hace aguas, intenta mantener a la desesperada un privilegio, que es la falsa libranza posguardia, computada y abonada como tiempo trabajado, pero solo al personal de consulta. Dado que no hay ni habrá nunca suficientes sustitutos (ni es sustituible legalmente esa ausencia) para cubrir las miles de nuevas libranzas que por este motivo se producen, se impone inventarse un parche, maltratar a alguien para conservar un privilegio. ¿Y quien más a mano que el médico o enfermero PEAC que ha soportado con resignación cristiana 12 años de discriminación y maltrato y aún soporta guardias de 65 horas?

Por lo general, se llega a situaciones irreversibles cuando tras cada crisis se patenta un parche. Los parches no solucionan las crisis, las prolongan.

Ahora, Comunidades como Extremadura, Castilla y León, o Castilla-La Mancha, donde el personal de atención continuada, desde siempre ha recibido un trato “diferenciado”, quieren “inventarse” algo y coordinadamente están imponiendo a toda prisa una metamorfosis casi kafkiana.

Te acuestas PEAC y te levantas “chico para todo”, con tus seis patitas al aire, boca arriba y atrapado, un híbrido entre el antiguo refuerzo y el ilegal correturnos, nocturno y diurno, de consulta (aunque sea la responsabilidad legal de otros) y de atención continuada, siempre disponible, para salir corriendo a cualquier lugar del Área, sin agenda laboral ni conciliación familiar posible, sin derechos de persona humana, ni siquiera la exención de guardias por cumplir los años (55) que a todos, más tarde o temprano, nos caen. Todo un invento.

¡Enhorabuena SESCAM! ¡Enhorabuena sindicatos!
Todavía estáis a tiempo de evitarlo.

 

Modelos de atención continuada en Atención primaria

Os invitamos a conocer a unos profesionales (médicos y enfermeros) imprescindibles desde hace más de 12 años en la atención primaria del SESCAM.

Asociación PEAC

https://www.youtube.com/watch?v=NZA_-cL2nHQ

 

 

A %d blogueros les gusta esto: