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Registro de la jornada de trabajo

centro de salud SESCAM

 

En determinados aspectos de nuestro escenario laboral nos mantenemos, respecto a lo que es el marco europeo, en la retaguardia, por no decir en la involución. Desde hace demasiado tiempo vamos a rebufo en esta materia, casi obligados por nuestra pertenencia a Europa, y no son pocas las veces que los organismos europeos tienen que tirar de nosotros o recordarnos nuestras obligaciones como pertenecientes a un mismo club.

Por lo mismo, es frecuente que los trabajadores españoles recurran a instancias europeas buscando la justicia que no encuentran aquí, en nuestro propio país. Ahí está el caso de los interinos de los servicios públicos españoles, y entre ellos los sanitarios, pero también los de educación, justicia, etcétera, víctimas de un fraude de ley y sometidos a un abuso continuado de su “falsa” situación de temporalidad. Situación anómala y discordante respecto al marco europeo, a la que ahora se quiere dar carpetazo por la vía expeditiva (para evitar sanciones de Europa) pero sin tener en cuenta los antecedentes ni la historia “acumulada”: en este asunto los trabajadores interinos son las víctimas del fraude continuado, no los culpables. Es la Administración pública la responsable del desaguisado.

Al día de hoy se está a la espera de que la justicia europea resuelva sobre este embrollo, pero la actitud de la Administración española y la de los sindicatos que le bailan el agua (que no son todos) está clara: enterrar el asunto echando tierra encima.

No es de recibo que se considere que un trabajador, en este caso un sanitario, está ocupando un puesto de trabajo “temporal” tras ocuparlo durante 15 o 20 años seguidos, en muchos casos sin ninguna oportunidad de consolidar ese puesto. De hecho son cada vez más los compañeros en esta situación que se están jubilando como interinos. Cabría preguntar a nuestra Administración pública (y a esos sindicatos que le bailan el agua) si una vez jubilados estos trabajadores tras toda una vida laboral en un puesto “temporal” (he ahí el fraude) consideran que han consolidado suficientemente su puesto de trabajo, o siguen siendo trabajadores “temporales”, es decir, jubilados pero temporales.

Uno no entiende por qué razón siempre tenemos que dar la nota en Europa.

Lo hicimos, para vergüenza nuestra, con los “refuerzos” sanitarios, de los que aún existe un vestigio arcaico y residual en la atención primaria murciana, por ejemplo. Y lo estamos haciendo una vez más con esta moda o figura laboral en auge denominada “chico para todo”, que no es otra cosa que la precariedad laboral llevada al máximo y sin más finalidad que “tapar” las irregularidades de gestión de nuestra atención primaria, de las que luego hablaremos.

Recientemente DIARIO SANITARIO informaba que en la última Mesa sectorial del SESCAM, el sindicato de enfermería SATSE pedía que se abonaran las horas de “solape” al personal de enfermería, es decir, esa jornada que excede de la jornada legal y que se emplea para que el personal saliente transmita al personal entrante información clínica y sobre la situación de los pacientes a su cargo.

Aquí y sobre este tema solo cabe recordar que recientemente la justicia europea nos llamó al orden sobre la necesidad de introducir en nuestro medio laboral SISTEMAS FIABLES DE REGISTRO DE LA JORNADA.

Consideramos que es de necesidad, por lo que se ve y por lo que luego diremos, y también de utilidad, introducir estos dispositivos de registro de la jornada en la Administración pública y concretamente en el medio sanitario. Se hace imprescindible, por ejemplo, para que un trabajador pueda demostrar fehacientemente la jornada realizada, lo cual parece un derecho obvio. Sería útil para reclamar el abono del “solape” al personal de enfermería, como reclama SATSE. Se hace necesario también para evitar irregularidades “graves” en la gestión de las jornadas de las que los últimos responsables sólo pueden ser los gestores, no los trabajadores. Recordemos que en la atención primaria del SESCAM hay trabajadores que hacen 65 horas seguidas de trabajo o más en los PAC de nuestros centros de salud.

Por último, es sabido que nuestra Atención primaria sufre un deterioro sobre cuyas causas y soluciones hay opiniones muy divergentes. Algunas asociaciones profesionales, como PEAC de CLM, sostiene que en nuestra atención primaria se cometen desde hace tiempo irregularidades de jornada que van en detrimento de la eficiencia del servicio, del interés del paciente, y de los derechos de los trabajadores de atención continuada.

Se argumenta en este sentido que hay personal de EAP que accede a jornada complementaria (guardias) sin completar su jornada previa, ordinaria de consulta, merced a la gestión irregular de la mal llamada “libranza” posguardia, que al menos en el ámbito del SESCAM se hace vulnerando el Estatuto Marco (definiciones de tiempo de trabajo y tiempo de descanso) y la jurisprudencia firme del Tribunal Supremo (sentencia sobre el recurso 4848/2000).

Sostiene esta asociación profesional que debido a ello se comete fraude de jornada y fraude de dinero público que según cálculos realizados asciende a 65.000 horas de consulta en un solo semestre (1º de 2017) y en una sola gerencia de AP (Guadalajara). Consideran igualmente que dicha irregularidad tiene un gran impacto en el deterioro observado en nuestra atención primaria, cuyas listas de espera para el médico de cabecera pueden ser de hasta dos semanas.

Es sabido que algunos servicios de salud en otras comunidades autónomas, conscientes de esta irregularidad y conscientes también de su responsabilidad (no solo asistencial sino también legal), han cambiado el modelo de atención continuada para cumplir con la legalidad vigente y con la jurisprudencia del TS, y con un objetivo insoslayable y claro de aumentar la eficiencia de su Atención primaria y reducir sus listas de espera.

Como se comprueba que otros servicios, caso del SESCAM, siguen sin corregir estas irregularidades o incluso las niegan (y aquí enlazamos con el hilo de este artículo), consideramos que sería de gran utilidad hacer caso de las recomendaciones europeas e introducir en nuestro medio laboral dispositivos fiables de registro de la jornada, tal como se hace en muchas otras empresas.

La pregunta es: ¿Por qué SATSE que reclama que se abone el “solape” de jornada al personal de enfermería no exige que se implementen estos dispositivos de registro de la jornada en nuestro medio? ¿Y por qué el resto de sindicatos, o la mayor parte de ellos, tampoco parecen tener interés en que se haga? En su mano está exigirlo, y lo que no se entiende es que no lo hagan.

Si lo explican a lo mejor lo entendemos.

Reformas y cloacas

Lagarde

 

¿Es bueno o es malo ser “antisistema”?

Si nos guiamos por el tono peyorativo con que este término se utiliza en los medios de confusión de masas, coincidiremos con los más, acríticamente, hipnóticamente, en que tal cosa debe ser mala, incluso malísima. Pero si el “sistema” en cuestión es ese que alardea de que a los jueces del Tribunal Supremo se les “toquetea por detrás”, objeto fácil ante los influjos del poder, y que además bate récords de corrupción, quizás conviene ser un poco “antisistema” ¿No creen?

No digamos si el tal “sistema” gestiona los EREs entre cocaínas y juergas varias a la mayor gloria del “socialismo” de la tercera vía.

Volvamos a hacer la pregunta:
¿Es bueno o es malo ser “antisistema”?

Respuesta más reflexiva y por tanto más razonable: depende del sistema.
Esa es la cuestión.

Conviene aclarar estos extremos porque cada vez se utilizan con más ligereza (casi siempre como arma arrojadiza) términos ambiguos, que salen muy baratos, como “antisistema”, “constitucionalista”, y por el estilo, guiados más por un ánimo de confusión y exclusión, que de búsqueda de la verdad. Tinta de calamar.
Por ejemplo:

¿No es (o deja de serlo) “constitucionalista” quien aspira a reformar la Constitución por considerarla imperfecta y por tanto mejorable?
O dicho de otro modo:
¿Solo es “constitucionalista” quien la considera impecable, inamovible y eterna?

El hecho de que dos de los partidos políticos más corruptos de Europa, PP y PSOE (el club crece), se autodenominen “constitucionalistas” ¿Favorece el prestigio de nuestra Constitución?

Son preguntas sencillas que conviene hacerse.

Y si del espejismo del rótulo oficial y las palabras hueras pasamos a referimos al ejercicio real del gobierno, hagámonos la siguiente pregunta:
¿Solo es posible un gobierno “estable” cuando este está constituido por partidos contrastadamente corruptos?
Y si así se sostiene, intentando convencer de tal absurdo a la ciudadanía:
¿En qué consiste o de qué naturaleza es esa “estabilidad”?
¿Cuanta más corrupción más estabilidad?
¿Basta que uno de los partidos que aspiran a coaligarse no sea corrupto, o incluso aspire a acabar con la corrupción, para que la “estabilidad” del gobierno se resienta? ¿Basta que los corruptos se coaliguen en “gran coalición” para que España tenga un gobierno estable?

¿No parece todo esto el mundo al revés y el lenguaje mero instrumento de engaño?

Otrosí se dice, por los lavadores de cerebros y manipuladores del lenguaje, que con PODEMOS en el gobierno será imposible llevar a cabo las “reformas” que se precisan.
“Reformas”, así, en abstracto, sin concretar. ¿Para qué dar más pistas?

¿Se han dado cuenta que cuando esta corriente ideológica (neoliberal) necesita utilizar la palabra “recortes” (recortes para sufragar los delitos de los poderes desregulados) la disfraza bajo la palabra “reformas”, que queda más bonita y aparente?

La palabra “reformas” es una palabra pulsátil, martilleante, como esos espejuelos y abalorios con los que tantas veces se engatusa a los incautos. Bolita de trileros.

Está muy bien esto de las “reformas” pero ¿cuáles? Porque nunca se dice y las hay de muy distinto pelaje.
Las hay por ejemplo guiadas por el interés general. Y las hay impuestas por una minoría prepotente. De estas últimas son los recortes disfrazados y la desregulación económica a favor del delito, la explotación laboral y el abuso.

¿Recuerdan la reforma del artículo 135 de la Constitución perpetrada por Zapatero y su partido con el apoyo de Rajoy y bajo la severa mirada de los bancos alemanes, juez y parte? Pues es de estas últimas: de las impuestas por una minoría prepotente.

Yo entiendo que los españoles (así lo creo) no nos negamos a las reformas, incluso de la Constitución, pero habrá que saber cuáles son y en todo caso deberán ser decididas por todos los españoles, pues en ellos reside la soberanía -o eso nos dicen- y no por poderes ajenos, verbigracia los bancos alemanes.
Este principio democrático se conculca con la reforma del artículo 135 de la Constitución, inspirada por un despotismo deslustrado que roza y favorece la dictadura.

Queda la esperanza de que los ciudadanos reaccionan, casi con sincronía global, ya en muchos países, ante el intento de no contar con ellos para decidir esas reformas, es decir, ante el intento de seguir recortando sus derechos y hacer paripé de su soberanía.

Es ilustrativo, en el caso de Chile, la actitud de sorpresa y estupor de su clase dirigente (encabezada por su presidente) cuando se percatan de las consecuencias acumuladas de una política extractiva, generadora de desigualdad, mantenida durante años como dogma de fe. Algo parecido a cuando a un supuesto milagro se le descubre la tramoya del fraude y se viene con todos sus aparejos al suelo. Demasiado tarde se descubre que abusar de la paciencia de los ciudadanos tiene un límite.

Y sorprende también la velocidad con la que esos dirigentes descubren que las cosas pueden hacerse de otra forma (a favor del interés general), y no de la única manera que el pensamiento único les ordena: a favor de una minoría prepotente.

Ya veremos la reacción de la población francesa y los chalecos amarillos cuando Macron intente la “reforma” de las pensiones. Entre otras cosas subir la edad de la jubilación de los 62 a los 64 años.
Aquí somos más fáciles. También para esto de recortar las pensiones (nuestra hucha ya está vacía). Quizás porque nuestros sindicatos son más complacientes y dependientes del poder. Quizás porque aún no nos hemos dado cuenta de la gravedad de la amenaza a la que nos enfrentamos.

Aunque lo cierto es que la decepción con los sindicatos está bastante extendida (de ahí que surjan nuevas formas de reivindicación), y los sindicatos franceses solo se activan (parece) cuando ven que los chalecos amarillos se ponen en marcha y los ponen en evidencia.

Estos días han proliferado en nuestra prensa artículos de opinión (incluido el de un premio nobel  de economía, Joseph Stiglitz) que dan por fracasada la ideología neoliberal en su intento de globalizar su catecismo.
Y la verdad es que si miramos a nuestro alrededor, esa realidad que es tozuda y no se adapta a dogmas estériles, les dan la razón.
Lastima que algunos barones “socialistas”, afectos a esta corriente ideológica (neoliberal), no se hayan enterado aún de ese fracaso ni del sufrimiento que ha provocado ese dogma.

El País nos informa:

“Lagarde fue consejera de dos filiales de Baker y McKenzie en paraísos fiscales”.

Christine Lagarde es presidenta del Banco central europeo (BCE). La revelación de su relación con paraísos fiscales (en manejos similares estuvo metido Juncker) ¿Nos dice que estamos gobernados por delincuentes económicos o promotores de ese tipo de delitos? Yo diría que sí.

Lagarde y Juncker son gerifaltes de esta Europa nueva refundada –para trastornarse- en torno al dogma neoliberal. ¿Puede importarles el interés general de la sociedad cuando sobresalen por su habilidad en encontrar vías para el escaqueo fiscal y por tanto para la fractura social? Concluyan ustedes mismos.

¿Pero qué es ese neoliberalismo que a nuestro juicio es el verdadero “antisistema” en este mundo al revés y de palabras trastocadas?

Lean este otro titular:
“IBERDROLA contrató a Villarejo para infiltrarse entre ecologistas e investigar a un juez que bloqueaba una central de gas”.
Eso es “neoliberalismo”: dinero y cloacas colaborando en promiscuidad obscena.

Piensen ahora que este tipo de compañías, donde gobiernan las cloacas y que nos cobran unas facturas cada vez más ruinosas, son la gran puerta giratoria de la política española. Esas puertas giratorias de las que habla el informe GRECO para advertirnos de que la corrupción corroe nuestra democracia.

Busquen acto seguido entre sus consejeros y políticos enchufados (partidarios de las privatizaciones claro y quizás también de los paraísos fiscales) y encontrarán los nombres de no pocos de nuestros “padres de la patria”.

Algunos cobraron durante años por “aburrirse” en esos Consejos-Cloacas, según ellos mismos confiesan sin caérseles la cara de vergüenza. Se ve que tienen poca.
Como nadie paga a nadie por “aburrirse”, cabe suponer que esos pagos corresponden a otros servicios.

Y esos servicios prestados, que luego con las puertas giratorias se abonan ¿Serán acaso esas “reformas” que tanto gustan a los dueños de las “cloacas” y que tan poco benefician al conjunto de la ciudadanía?

¿Quieren seguir sabiendo algo más sobre la naturaleza del neoliberalismo?
Lean este otro titular:
“La recomendación de que los niños no coman atún llega veinte años tarde”.
La desregulación y el lucro como principios a los que todo se somete, incluida la salud de los ciudadanos.

Es obvio que al “sistema”, al sistema este, se le están abriendo costuras por todos sus costados. Negarlo es temerario.
Sin entrar ya en ese gran costurón que supone tener y conocer unos límites ecológicos claros y precisos a nuestra imprudencia. Siendo esto así, hay que pensar que la actual coyuntura política, surgida tras la caída del muro de Berlín, donde el poder del dinero se impone al poder político democrático, no puede durar mucho más tiempo sin que todo se hunda en un piélago de cinismo amoral.

Analicemos ahora esta otra frase de El País que nos desvela un poco más de cerca esa naturaleza infame del neoliberalismo, tan cercana a las cloacas y tan próxima al fascismo. Se refiere al resultado de las elecciones democráticas en Portugal, y conviene subrayar lo de democráticas porque hasta ahora ese había sido el eje de nuestra civilización, salvo interrupciones anómalas y extemporáneas, como ocurrió en nuestro país durante cuarenta años con Franco. Dice así respecto a ese resultado democrático en Portugal:

“Provocó serias turbulencias en la zona euro en 2016, hasta el punto de que Berlín y otras capitales intentaron azuzar a los mercados contra Lisboa”.

Como ven a los mercados se les azuza contra el resultado democrático de las urnas como si fueran perros o lobos.
Léanlo una vez más para impregnarse del sentido de la frase y percatarse de la naturaleza de esa Europa “neoliberal” en la que Berlín y otras capitales azuzan mercados.

Ante esos canes, la democracia parece una presa fácil.

Conclusión:

En el neoliberalismo como corriente ideológica, de la que por cierto España ha devenido fanática campeona y Europa escenario que hace aguas, confluyen tres cosas: dinero (plutocracia), cloacas (es decir el mundo de la delincuencia), y fascismo.

Una mezcla explosiva. No se asombren por tanto de que sus efectos sean letales.

 

ESTRATEGAS

Del infinito al cero, podríamos decir para describir lo que ha ocurrido con CIUDADANOS.
Confieso que la primera vez que vi a los principales dirigentes de CIUDADANOS en instantánea de grupo, lo primero en que pensé fue en una tropa de “comerciales” que nos querían vender algún producto. Como si dijéramos el ariete publicitario de los dueños de la fábrica.

Toda mirada es subjetiva, es cierto, pero filtrada por la experiencia. La experiencia de cada cual, claro está.

No mucho antes, alguno de los plutócratas beneficiarios a título póstumo del saqueo de nuestro Estado del bienestar, que en paz descanse (que este y no otro era el cadáver), había hablado de su necesidad (crear un nuevo partido), no como propuesta positiva sino como reacción. Y es que el movimiento del 15M había empezado a organizarse para intervenir en política. Había por tanto que hacer frente al movimiento de los indignados para poder dar digna sepultura al Estado del bienestar.

Por otra parte, aquel movimiento de protesta que hoy vemos replicado en tantos sitios, surgió con fuerza porque muchos ciudadanos se sentían estafados y no se sentían representados por ninguno de los partidos existentes. Se hacía imprescindible también ese movimiento político (15M) porque algunos avispados ideólogos querían vendernos el saqueo de lo público como el triunfo de la “libertad”, disparate supino que constituye el cogollo de la doctrina neoliberal.

Esa condición, sin duda precaria, más negativa que positiva, de barrera ante la indignación creciente, había que revestirla sin embargo de mayores brillos y oropeles que la de un simple acto reflejo.
El más usado para estas ocasiones en estos tiempos que corren consiste en colgarle enseguida al invento el rótulo de “liberal” y de “centro” (del extremo centro, claro), sin mencionar que el “liberalismo” al que se refiere muchas veces dicho rótulo publicitario, es ese “neoliberalismo” de garrafón que regalaba botellas de whisky a Pinochet, ejemplo máximo de “liberal” de armas tomar, y muy amigo de los gánsteres de Chicago.

Con esos mimbres surgió el nuevo partido “neoliberal” español (los hay también catalanes) que junto a los ya existentes (PPSOE) podían constituir una “gran coalición” que hiciera frente al nuevo movimiento político surgido del 15M.

Para no declarar desde el principio la naturaleza del negocio (defender el saqueo de lo público como opción política), había que ponerse en sintonía con el espíritu de los tiempos, y manifestarse con aparente firmeza partidario de la democracia interna.
No olvidemos que fue PODEMOS quien marcó la pauta en este tema, haciendo un uso ágil de las nuevas tecnologías para mantener un contacto permanente con su militancia, de forma que las decisiones claves fuesen solidarias, y el éxito o fracaso, responsabilidad de todos. Era sin duda una forma loable de otorgar dignidad a los “indignados”, aquellos que se sentían estafados y ninguneados por las instituciones.
Pero no solo CIUDADANOS intentó imitar en esto a PODEMOS, también el PSOE tuvo que airear unos aparatos rancios que olían a tigre. De ahí procede Sánchez.

Como producto artificial e improvisado, CIUDADANOS mostró enseguida sus limitaciones en esta materia, y el pucherazo vergonzoso en las primarias de Castilla y León, fue uno de los primeros síntomas de alarma y uno de los primeros agujeros en su casco.
A partir de ese momento su credibilidad empezó a resentirse y empezaron a surgir dudas y protestas en su propio seno.

Lógicamente, y puesto que era la competencia diseñada ex profeso contra el 15M (IBEX mediante), enseguida se manifestó contra la corrupción (gran paradoja a que a veces obliga el marketing publicitario), haciendo de ello una de sus banderas principales.
El engaño duró poco porque casi uno de sus primeros movimientos políticos fue apoyar al PP de Bárcenas, Gürtel, y colegas, es decir al partido más corrupto de Europa. La incongruencia no podía ser mayor.

Dicen que en sus orígenes míticos se declararon incluso socialdemócratas. No lo sé. Lo cierto es que en materia fiscal siempre se mostraron reaccionarios y favorables a las privatizaciones guiadas por el lucro y no por el interés general. Demasiadas contradicciones.

Queramos o no queramos (y creo que la mayoría si queremos tener sanidad y educación pública y de calidad, etc.), los servicios públicos y el Estado del bienestar, que dan consistencia a una sociedad y la alejan de fracturas y separatismos, se financian con impuestos. Pero claro, bien gestionados, progresivos (como dice nuestra Constitución), y sin trampas ni amnistías fiscales.

Al parecer, en 2016, junto al PSOE, proyectaron colgarnos de la chepa a los españoles la “mochila austriaca”, que tiene muy poco que ver con la socialdemocracia y mucho que ver con el neoliberalismo voraz. Habrá que estar vigilantes porque esa amenaza sigue en pie, sobre todo con Nadia Calviño en un alto puesto del gobierno que puede ser la vicepresidencia.

¿Pero tienen Albert Rivera y sus múltiples imposturas la culpa de todo el fracaso?
En un artículo reciente, publicado en el País, Jorge M. Reverte titulaba “Rivera se lo merece”, y comenzaba diciendo: “No me voy a sumar al coro de los que lamentan la muerte política de Albert Rivera”, y venía después a achacar el fracaso electoral a la pirueta estratégica de volcarse a la derecha, acercándose a VOX (partido de extrema derecha), salto en el vacío del que el articulista hacía responsable a Albert Rivera.
Otros analistas también se preguntaban, en estos días de duelo (a buenas horas mangas verdes), quién había sido el insensato que había propiciado la foto de la Plaza de Colón, fundidos todos los colores de la derecha en un pardo siniestro. En fin.

Si tiramos de hemeroteca y analizamos las declaraciones y propuestas de algunos de los más señalados filósofos y estrategas de CIUDADANOS, comprobaremos que no toda la responsabilidad es de Rivera, y que esos teóricos tan influyentes aconsejaban en vísperas de las elecciones de abril, apoyarse en VOX y aceptar sus votos, ya que en definitiva eran unos chicos muy majos y muy “constitucionalistas”.
Ocurrió al final (gracias a aquel consejo inteligente) que lejos de apoyarse CIUDADANOS en VOX fue VOX quien se apoyó en CIUDADANOS hasta comérselo entero. CIUDADANOS mermó hasta casi desaparecer, y VOX y todo lo que representa hizo acto de presencia ocupando un espacio regalado.

Lo cierto es que los dirigentes de VOX, constitucionalistas contrastados según aquellos filósofos neoplatónicos, en cuanto asomaron la patita por debajo de la puerta de las instituciones, dijeron aquello de que urgía ilegalizar partidos. Algo que Hitler, Franco, Stalin, o Mussolini verían como la cosa más normal del mundo.

No dijeron aún aquello otro de “viva la muerte”, pero todo es darles ocasión y tiempo.

Otros opinan, sobre la debacle de CIUDADANOS, que el “partido del IBEX” ha sido víctima del IBEX (gran paradoja), decepcionados e insatisfechos por el rendimiento de los servicios contratados. Ellos sabrán.

En cuanto a la dinámica geoestratégica de nuestro escenario político actual, uno cree apreciar una cierta constancia en la propuesta de PODEMOS, lo cual tiene su razón de ser por la persistencia de los problemas que motivaron el 15M. Que esa propuesta fracase o vaya logrando sus objetivos será responsabilidad de muchos y consecuencia de decisiones compartidas.
Por contraste, a su alrededor todo parecen bandazos e improvisaciones, más aquejadas de oportunismo y personalismo que de respeto a la militancia y a las ideas. Se nota bastante desconcierto ante la actual circunstancia histórica.

Miremos a nuestro alrededor:
Chile, Argentina, Grecia, Francia, España, Europa, y preguntémonos ¿Qué está pasando? ¿De dónde procede un malestar tan amplio y tan generalizado? ¿Qué ideas y qué prácticas económicas y políticas han propiciado el actual desorden global? ¿Será el fruto envenenado de aquellos ideólogos que confundieron el saqueo de lo público con el triunfo de la libertad? ¿El resultado esperable de aquellos dogmas que no hacen ascos a la dictadura siempre que sea capitalista?

A ese “fin de la Historia” que decretaba Fukuyama le faltaba al parecer un capítulo, y era este: la dictadura del capitalismo global, donde la soberanía ya solo reside en los mercados, es decir, en los dueños del dinero.
Se conecta así nuestra historia supuestamente finalizada con los orígenes de nuestra civilización Occidental, es decir, con la plutocracia, que ya combatieron los griegos, padres de casi todas las ideas brillantes y entre ellas la de la democracia. Habrá que volver a leer a los clásicos para descubrir que nos hemos vuelto tontos y desmemoriados.

 

GRECO

 

GRECO es el nombre de un pintor extraordinario del que tengo poco que contarles que ustedes no sepan, sobre  todo si son de Toledo o viven en esta ciudad de misterios y prodigios cuyo santo patrón debiera ser Don Illán, el mago, o sea un hereje. Dejo ahí esa propuesta.

Anómalo según el canon de su tiempo, cuyo singular modo de pintar requirió un tiempo de maduración en la apreciación ajena, llegando a considerarse luego por los modernos como un revolucionario o un profeta, y en definitiva como un genio, los expresionistas tienen a Domenico Theotocopuli, el Greco, como uno de sus referentes.
Existen en torno a él una serie de interrogantes, no sé si solo novelescos o con base más sólida, que rodean su figura de especial encanto.
¿Por qué ese apego del pintor cretense a España y a esa ciudad en concreto, Toledo, tan especial y llena de significados recónditos? ¿Manejaba bien el idioma castellano? y si es así ¿Cuál fue el origen de ese dominio lingüístico?
Procediendo de Grecia ¿Era acaso de origen sefardí y la querencia por España constituía un retorno nostálgico a la tierra de sus mayores?
Su cuadro “Alegoría de la orden de los Camaldulenses” ¿Representa una Menorá, es decir, el candelabro ritual judío?

Cambiando de tercio y pasando del arte a los malos oficios, GRECO es también el nombre que recibe el grupo de Estados contra la corrupción del Consejo de Europa, organismo dependiente del Consejo de Europa, cuyo informe (informe GRECO) nos ha vuelto a llamar al orden por la preponderancia y persistencia de este vicio (la corrupción) en nuestro país, advirtiendo que tal estado de cosas es incompatible o pone en duda la democracia.
La corrupción es una cuestión de gran actualidad en España. La confianza de los ciudadanos en las instituciones públicas es baja y, durante el último lustro, la corrupción se ha situado persistentemente como una de las preocupaciones más apremiantes para la sociedad, solo superada por el desempleo“, dice el Greco al principio de su informe.

Se agradece este tipo de informes independientes e imparciales (no sujetos al comecocos nacional ni al lavado de cerebro que tan alegremente se prodiga aquí) para observar la realidad en su perspectiva justa, única manera de poner remedio a problema tan grave.
Y tan grave que puede considerarse que está en el origen de muchos de nuestros males actuales, o al menos de aquellos males de orden político y social que amenazan nuestro futuro.

El primer paso para solucionar un problema es no negarlo, y después encararlo de frente.
Son muchos los que niegan la realidad o la importancia de este problema en nuestro país, sea por intereses creados y cruzados (giratorios, como si dijéramos) o por falso patriotismo, de forma que este mal lo llevamos arrastrando desde hace décadas (quizás desde la misma fundación de este régimen) como una rémora de la que no logramos desprendernos.
En esta actitud negacionista están por ejemplo los expresidentes Felipe González y Mariano Rajoy que recientemente, entre risas y bromas, se quejaban de lo mucho que se persigue a la corrupción en nuestro país. Señal de que no le dan demasiada importancia, o de que prefieren que el foco de la atención pública no recaiga en este tema.
Dicho sea de paso, los susodichos negacionistas pasan por serios y responsables “padres de la patria”, incluso por “constitucionalistas”, término del que se abusa hasta el punto de que ya no se sabe muy bien qué significa o qué ampara, pero que es muy útil para descalificar al prójimo si este no nos gusta.

Algunos de los aspectos de este informe GRECO deben preocuparnos especialmente porque hacen referencia a los pilares del Estado, y/o a aquellas instituciones principales de cuya salud depende que la democracia sea solo formal o también real. Tal es la gravedad del caso.

Consignemos aquí algunos titulares de la prensa de estos días cuya transcendencia quizás ha quedado oscurecida por la más rabiosa actualidad, es decir, por las consecuencias inmediatas de las elecciones del 10N. Veamos:

“El Consejo de Europa avisa de que España no cumple su recomendación sobre la independencia judicial” (La Vanguardia).
“El Consejo de Europa reclama a España vigilar las puertas giratorias políticas y la corrupción en la policía” (El País).
“El Consejo de Europa exige a Sánchez que formalice la publicación de las comunicaciones con la Fiscalía” (20 Minutos).

Nos vuelve a recordar el Greco que los aforados en nuestro país son excesivos, y que esto constituye un freno artificial y bastante antidemocrático a la acción de la justicia.
Otro titular de estos días: “Nueve expresidentes de las cuatro autonomías más pobladas están imputados o pendientes de sentencia” (El País). He ahí un problema “territorial” que al parecer nos une, al menos a ellos.

Leer y reflexionar sobre estas noticias tan tristes es un acto de responsabilidad civil y patriotismo, incluso más que agitar una bandera.

En la resaca de los últimos resultados electorales, algunos analistas hablan insistentemente de preocupación y recelo en amplias capas de la sociedad (quizás intentando favorecer esas aprensiones) por la anunciada presencia de PODEMOS, un partido de corte socialdemócrata que nunca ha gobernado, en el gobierno de nuestro país. Que es algo así como poner la venda antes de la herida y negar la presunción de inocencia.
Sorprende por comparación que no cause recelo ni aprensión entre esos preocupados, la presencia en el gobierno (durante décadas) de partidos que han practicado la corrupción y el saqueo de lo público a mansalva, en régimen intensivo y de alternancia.
Les confieso que no acabo de comprender esta ceguera y parcialidad, salvo por la eficacia y poder de los medios institucionales de confusión.
Y no comprendo tampoco que se reste importancia a este problema de la corrupción y se niegue su relación con los problemas que nos aquejan, salvo que se sea beneficiario directo o indirecto de este estado de cosas.

Siendo esto así, tan preocupante y deprimente para muchos españoles y para las Instituciones europeas, se agradecería también, o incluso sería exigible, que nuestro jefe del Estado, en estos momentos un monarca no sujeto a censura ni a control de sus actos, y por tanto irresponsable e impune (según confirma el Tribunal Constitucional) aprovechara cada una de sus visitas y desplazamientos por nuestro país, y casi cada uno de sus discursos oficiales para advertirnos de la gravedad de este problema, cuya preponderancia y persistencia, como decimos, es incompatible con la democracia.
La contundencia en la denuncia y en la lucha contra la corrupción, exigible a las más altas Instituciones del Estado, es otra forma de defender la democracia. Y es que antes de dar lecciones al prójimo hay que aplicarse el cuento.

Una forma extrema de negar la presunción de inocencia es inventar mentiras sobre alguien (aquel que de partida no es inocente), y ya saben que las cloacas de nuestro Estado (Estado corrupto, según Europa) se dedicaron con energía y fondos públicos a fabricar este tipo de mentiras sobre Podemos. Tan eficaces son esas mentiras y de tantos medios disponen (incluso fondos reservados) que muchos ciudadanos se las creen.
Esas mismas cloacas, pluriempleadas al parecer, fueron las que según algunas hipótesis utilizó el expresidente del BBVA (al que ahora se ha imputado) para desplegar sus estrategias de corrupción corporativa de amplio espectro.

La plutocracia junto a la corrupción es otro de los grandes males de nuestro país, que solo será homologable en términos democráticos cuando el mandato de las urnas impere sobre el poder del dinero.
De lo cual nos alegraremos, creo, muchos españoles que no colgamos banderas en los balcones pero que aspiramos a que nuestro país sea un país sólido, democrático, y digno de admiración, y no objeto de serias y preocupantes admoniciones.

 

 

EXULTANTE

En su comparecencia ante la militancia tras conocerse el resultado electoral de ayer, a Pedro Sánchez se le veía exultante, a él y a todos los que le rodeaban, que aplaudieron a rabiar, compulsivamente, como si les fuera la vida en ello.
La consigna antes de salir al tablado de Ferraz debió ser, más o menos: “¡Sobreactuad! ¡Por Dios, sobreactuad! ¡Que no se note el patinazo!

Habían ganado otra vez las elecciones, aunque con menos escaños, con lo cual a Pedro Sánchez pueden entrarle ganas de convocar las siguientes ya mismo, pasado mañana, que esto parece ir de batir récords, a ver quién gana más elecciones en menos tiempo.
Lo de menos es si de ese trajín, de ese ir y venir de elección en elección, y de ensayo en error, se saca nada claro, más bien oscuro y empeorando.

No cuadraba esa alegría desmedida con las consecuencias más notables de su ligereza. Y es que ligereza fue convocar estas nuevas elecciones sin más finalidad que frustrar un gobierno progresista con PODEMOS, y esto por mandato de la CEOE.

El resultado de esa decisión incomprensible, es decir, de la ligereza de Sánchez, es que ha dado alas a VOX y ha logrado aumentar los escaños del PP, mientras que los del PSOE han mermado y los de PODEMOS también. No sé si esto último era el motivo de esa alegría tan fuera de lugar en el tablado de Ferraz, pero lo que está claro es que en un escenario político como el español, tan escorado a la derecha desde hace lustros, la presencia de PODEMOS es lo que molesta, por ser la única voz que puede recordar al PSOE que es mortal, y que sólo practicando una política social (cada vez más ausente de nuestro horizonte) puede llamarse a una fuerza política, con alguna coherencia, “progresista”.

Con estos nuevos resultados que el ha propiciado en contra del criterio de su militancia ¿se habrá decidido ya Pedro Sánchez a desbloquear el gobierno progresista?

En los próximos días lo sabremos. En cualquier caso, haría muy bien en mandar a su casa a los estrategas que la han liado parda. Y nunca mejor dicho esto de “parda”.

Como en definitiva se estaba haciendo teatro con tanto aplauso compulsivo, que servía de lenitivo y embozo al patinazo, a los actores se les veía un poco tensos y nerviosos tras su máscara.
No olvidemos que no hace tanto -de hecho hace muy poco- en ese mismo escenario, los militantes del PSOE le decían a su líder aquello de “Con Rivera no”, que tanto juego dio. Y si en aquel entonces un Pedro Sánchez un tanto incómodo con aquellas voces admonitorias les dijo a sus militantes aquello otro de “ya os he oído” como quien dice “vais listos”, ahora se debió temer un percance similar y andaba con la mosca detrás de la oreja llegando a ponerse un tanto borde con sus propios militantes (extraña forma de celebrar una victoria), y vino a decirles algo así como “no me dejáis hablar” y “estáis demasiado participativos”, por no decirles cosas peores. La tensión se notaba.
Con lo cual algunos empezamos a sospechar que entre aquel barullo de voces confusas empezaban a distinguirse aquellas que de elección en elección comprometen y destrozan tanto teatro.
Al parecer lo que allí se dijo por parte de la militancia socialista fue “Con Iglesias si, con Casado no”.
Puede entenderse la prisa que a partir de ese instante hubo por cerrar el acto celebratorio.
Victoria sí, pero ¿de qué manera?

Como viene siendo ya rutina en nuestro país, elección tras elección, ganó la banca (nuestra enhorabuena), que no necesitaron aplaudirse a sí mismos, porque ya lo hacen otros por ellos.

Por cierto, todavía no han devuelto el dinero (público) prestado, y el estado del bienestar está bajo mínimos.

 

A la independencia en helicóptero

 

 

Todo empezó cuando el neoliberalismo sobrevoló la realidad en helicóptero, es decir, el día en que Artur Mas, presidente del gobierno catalán, puso tierra y cielo por medio, en un helicóptero, ante las protestas terrestres pero enérgicas de sus conciudadanos, desesperados y cabreados por unos recortes que les condenaba a pagar la factura de una estafa ajena, que ellos no habían cometido, una estafa financiera del gran capital, desregulado, descontrolado y voraz. Esa misma estafa que los más adeptos al régimen (plutócrata, neoliberal y extremista) prefirieron llamar “crisis” para diluir las responsabilidades delictivas en especulaciones académicas.

Junto a Más, el presidente, gran parte del gobierno catalán sobrevoló ese día (también en helicóptero) la realidad que ellos habían ayudado a construir a base de mordidas (primero) y recortes sociales (después).
Aterrizaron, que no es poco.

El “día del helicóptero”, un Más olímpico, cabalgando sobre su propio desastre, que amenazaba arrastrarlo a él y a sus colegas (los del 3%) en su propia tormenta, decidió independizarse del neoliberalismo español (hasta ese día compinche fiel en esto de las mordidas) e iniciar una aventura masiva de distracción.
De sus propios ciudadanos ya hacía mucho tiempo que esos políticos del saqueo público en porcentaje estipulado, se habían independizado.

¿De que pretendían distraernos unos y otros, el neoliberalismo catalán y el neoliberalismo español en general?
La respuesta parece clara: de la estafa cometida y de la adjudicación inmoral de su factura.
Precisamente a sus víctimas.

He ahí el medio por el cual a los estafadores de aquí y los estafadores de allí, unitarios y separatistas, unidos por el 3% y el latrocinio consensuado (recuerden a González protegiendo a Pujol), les vino de perlas el actual conflicto en Cataluña, y que se prolongue también.
Esa fractura en definitiva sigue la lógica inherente al neoliberalismo rampante y rapaz, que es una lógica de fracturas y de quiebras, y en resumen, de estafas.

De paso, los partidos neofascistas, que dormían el sueño de los injustos entre telarañas rancias de esvásticas y brazo tieso, se han sacudido la legaña mortuoria del “viva la muerte”, y han comenzado a pescar en río revuelto.
También aquellos otros partidos (PP, PSOE y CIUDADANOS) que carecían de una propuesta social para enfrentar los desmanes del neoliberalismo, y que preveían las consecuencias electorales de haber traicionado el interés general, puestos de rodillas al servicio de los estafadores plutócratas, la aventura independentista del neoliberalismo catalán les vino muy bien para distraernos (a todos) de las desventuras del neoliberalismo español en general.

Como señala Josep Ramoneda en reciente artículo, la aventura independentista permite distraer de la desventura de fondo, que es aquella en la que unos cuantos irresponsables quieren que comulguemos y consintamos aunque todo lo demás se rompa y salte por los aires.
A la vista de los hechos hay que concluir que estos “nuevos liberales” a la violeta son los mayores promotores de la anarquía general de los últimos tiempos. Su insensatez y codicia no tiene límites.

Hay por otra parte toda una corte mediática que ayudará a esa distracción masiva, y que actuará como caja de resonancia del espejismo.
Nada podrá sin embargo ocultar la realidad: cuando se predica la selva, lo que se obtiene se le parece mucho.

¿Podemos esperar que la justicia corrija en parte esta deriva pidiendo cuentas de la estafa a los estafadores? Veamos qué posibilidades tiene este milagro:
Tras decir Pedro Sánchez que los fiscales están a sus órdenes, dice ahora que el cansancio le hizo cometer ese error. Que debe ser el mismo cansancio (¿cansancio o costumbre?) que hizo que un gerifalte senatorial del PP dijera por wasap a sus colegas que a los jueces del Tribunal Supremo se les “toquetea por detrás”, como la cosa más normal del mundo.
Que sea “normal” en España no quiere decir que lo sea en resto del mundo (democrático).
Saquen sus propias conclusiones sobre las posibilidades del “milagro”.

Cuando los distraídos despierten, el neoliberalismo y sus consecuencias nefastas seguirán allí: paro, corrupción, desigualdad, crisis política y social, nueva estafa económica en el horizonte, democracia agónica (posdemocrática y posverdadera), crisis ecológica…

En un instante de susto algunos arrepentidos de aquel delirio neoliberal tan celebrado por los amigos de las mordidas, dijeron que había que refundar el capitalismo.
Más tranquilos luego y viendo que nadie les pedía cuentas (ni en los tribunales ni en las urnas…) decidieron que lo que había que refundar era la estafa.
En ello estamos.

Cuando completen su labor de desguace (iniciamos ahora el segundo capítulo), rotos todos los lazos colectivos que dan consistencia a una sociedad, ni siquiera el helicóptero les servirá para contemplar el paisaje de lejos. El paisaje lo tendrán delante de sus narices.

 

Democracia y memoria

Lo que NO TE HAN contado sobre LA MOCHILA AUSTRÍACA de PEDRO SÁNCHEZ y CALVIÑO

 

Por mucho que se hable con desprecio de la memoria, y se la considere incluso un obstáculo para el progreso (a tal absurdo hemos llegado), lo cierto es que es una de las habilidades más valiosas de nuestra mente.
Y la memoria tiene mucho que ver con la democracia.

La única ventaja que le veo a esto de repetir tan frecuentemente las elecciones, es que el engaño electoral está más reciente y la memoria más fresca.
Es cierto que a los pocos meses de votar, muchos votantes ya han olvidado quién les ha tomado el pelo, pero dudo que ahora, con tan corto espacio de tiempo entre una elección y otra, es decir, entre un engaño y el siguiente, al electorado progresista se le hayan olvidado las falsas promesas (o mentiras manifiestas) de Pedro Sánchez, que sin duda en esto de mentir antes de las elecciones se lleva la palma.
Lamentablemente en su caso, más que de voto útil debería hablarse de mentira útil y obsesiva.

No creo necesario señalar lo que todo el mundo sabe a estas alturas, y como el candidato socialista frustró las esperanzas de sus votantes de conformar un gobierno progresista, en cuanto tuvo en un puño eso que llaman el “voto útil”, pues su intención -y esto desde el principio- no era esa, sino lograr un gobierno escorado a la derecha (neoliberal, pero derecha) gracias al apoyo de CIUDADANOS, tal y como le reclamaba la CEOE.

Si no se hizo así fue porque CIUDADANOS no quiso dar ese paso, aunque ahora parece que Albert Rivera está más dócil a encajar sin aspavientos las órdenes del IBEX, siguiendo en esto la actitud sumisa del PSOE.
Con este propósito, y si falla CIUDADANOS, cuyos votantes cada vez son más escasos, el PSOE de Sánchez no dudará esta vez en aliarse con el PP, el partido más corrupto de Europa, y el compañero perfecto (PPSOE) para persistir en esa involución reaccionaria del neoliberalismo, es decir, la misma que ha llevado al desastre a Argentina, Chile, etc., y que a nosotros no nos permite salir del agujero. Tan honda ha cavado el austericidio nuestra fosa.

Hay que decir que la diferencia entre mentir deliberadamente para obtener el voto “útil” (útil para el que miente), y el empecinamiento en el error, es clara.
Por ejemplo, cuando VOX afirma entre las muchas afirmaciones absurdas que prodiga, que el cambio climático no existe, no es que mientan (creo) sino que no dan más de si.
La tradición que ellos sostienen y la ciencia, nunca se han llevado bien.
Puede incluso que algunos en ese partido crean todavía que el mundo que ahora se calienta, merced al cambio climático, se hizo en seis días. Ni uno más y ni uno menos.

Sería honesto para con los votantes progresistas que Pedro Sánchez confesara abiertamente ahora, antes de las elecciones y no después, su preferencia por aliarse con CIUDADANOS y/o el PP (no descarten que en el paquete vaya incluido VOX) antes que con PODEMOS.
Y que esto es así porque esa alianza con la derecha y la ultraderecha de nuestro país le permite al PSOE mantener una política laboral y fiscal reaccionaria, opuesta a los planteamientos progresistas o socialdemócratas, pero más acorde con los postulados neoliberales que le reclaman los poderes fácticos. Que además está en la línea de lo que el PSOE ha practicado en los últimos lustros.

Lo que siempre resalta en la actuación del PSOE es su vocación de utilidad y servicio para con los poderes fácticos, que son los que manejan dinero. De ahí que la utilidad del voto que reclaman, siempre acabe siendo útil sólo para esos poderes, y poco más.

Y ya puestos a sincerarse con sus votantes progresistas y con los trabajadores (paganos de la deuda de los bancos), no estaría mal que Pedro Sánchez les explicara -antes de las elecciones y no después- en qué consiste eso de la “mochila austriaca” que aparece en el “Programa Nacional de Reformas” enviado a Bruselas en el mes de abril, pues amenaza continuar la misma línea neoliberal y de privatizaciones que le caracteriza, como cuando el PSOE sentó en nuestro país las bases legislativas para la privatización de la sanidad.

Si los ciudadanos españoles pensaban que ya tenían suficiente “mochila” o saco terrero a sus espaldas con pagar la deuda de los bancos delincuentes y sus bien pagados potentados, vayan sumando que aquí viene otra mochila. Puede incluso que ahora los ciudadanos paguen de su propio bolsillo su “despido improcedente”. Es decir, despido libre. Entre otros pagos ajenos que con esa mochila pasan a ser de su responsabilidad.
Al parecer esta mochila tan “progresista” y tan “socialista” ya figuraba en el acuerdo que el PSOE firmó con CIUDADANOS en 2016. Más neoliberalismo.

El neoliberalismo y lo público no hacen buenas migas, es sabido, y sin duda el PSOE hace mucho tiempo que escogió entre esas dos opciones: y optó por el neoliberalismo.

Así como el CIS prepara encuestas a la medida del candidato Sánchez y el neoliberalismo que este representa (por libre o en coalición con la derecha), también el Tribunal Constitucional se pone al servicio del neoliberalismo rampante y en reciente sentencia avala que se despida al trabajador que falta al trabajo por “causa justificada de enfermedad”. Lo nunca visto.

Con este fallo, al forzar que el trabajador acuda al trabajo enfermo, lo que el Tribunal Constitucional va a promover es el incremento de los accidentes laborales y la transmisión de enfermedades infecciosas en la comunidad, cabe vaticinar.

¿Los sindicatos mudos no tienen nada que decir? ¿Seguirán como testigos silenciosos de la debacle social?

Todo esto va en la línea de lo ya perpetrado por Zapatero que “constitucionalizó” el neoliberalismo con la modificación (nocturna y casi en secreto) del artículo 135 de la Constitución, sin pedir permiso a los españoles, y esto por orden de la superioridad alemana, es decir, de los bancos alemanes, en un episodio propiamente germanófilo y austericida.

Con esa decisión impuesta desde fuera, el trabajador se hizo carne de cañón del pago de la deuda ajena de los bancos, y el neoliberalismo se hizo carne Constitucional.

 

 

CATALANES

 

Es una cuestión de palabras y afectos.

Si al escuchar la palabra CATALANES una mayoría de españoles, merced a sus reflejos condicionados, solo siente antipatía y odio, todo está perdido. No hay nada que hacer, o muy poco.

Si por otra parte son mayoría los incapaces (merced a esos reflejos inducidos en la jaula del Gran Hermano) de relacionar la actual crisis de “separatismo” (que no es sólo territorial) con el mal gobierno y la corrupción de nuestro país, fruto de la irresponsabilidad del poder, las soluciones tardarán en llegar, si es que tienen alguna oportunidad.
No hay nada más “separatista”, ni nada nos ha roto tanto, como la corrupción institucional que hemos padecido todo este tiempo. Unos y otros.

Pero una corrupción institucionalizada, consentida y sistémica, aquí y allí, en Cataluña y en el resto de España, que nos ha llevado a unos recortes sociales insensatos e injustos y a una pérdida de derechos conquistados durante siglos ¿Se soluciona pidiendo la independencia? ¿La independencia de quien? ¿De Pujol y compañía? ¿Del PPSOE, eje del bipartidismo corrupto?

Eso no se soluciona con independencia. Como no se soluciona con “grandes coaliciones” de corruptos turnantes (y tunantes) que secunden la represión de las protestas ante el desastre que ellos mismos han provocado.
Eso se soluciona echando a los corruptos de las Instituciones. A los de aquí y a los de allí. A los de Cataluña y a los del resto de España.

Es cierto que una democracia que lo es solo a medias y de manera imperfecta, donde la independencia de poderes brilla por su ausencia (no es lo mismo ser Botín el banquero que Mario el fontanero), donde el jefe del Estado es irresponsable e impune, donde se mantienen las cloacas del Estado de origen fascista, donde se condecora a torturadores del franquismo, no pone fáciles las cosas y dificulta gravemente lograr esas reformas necesarias para acceder a una democracia aceptable, social y de derecho, como dice la Constitución. Pero no es imposible, y debe hacerse así, democráticamente, a través de las urnas, uniéndonos todos para echar a esos corruptos irresponsables de nuestras Instituciones y lograr esas reformas. Ellos son los verdaderos separatistas y los impulsores de la desunión.

Solo la fortaleza de lo público y el buen hacer de unas Instituciones honestas al servicio del bien común y no de su propio privilegio pueden unir a una sociedad. Y sin embargo lo “público” ha sido atacado de frente y con inquina desde el mismo poder por una ideología extremista -el neoliberalismo- que opera con ánimo de revancha contra los derechos sociales conquistados durante siglos, ideología a la que muchos de nuestros poderosos y privilegiados por el sistema (bipartidista y turnista, como en tiempo de caciques) se han apuntado.
Para mayor desastre, esa ideología, que ensucia y desprestigia el término “liberal”, se nutre habitualmente de la corrupción como de una placenta malsana que solo produce abortos.
La depresión económica y social, la estafa de la que aún no hemos salido y de la que tardaremos en salir, tiene esos orígenes: neoliberalismo y corrupción, que han acabado por ser casi sinónimos.

En este contexto es inútil pedir a los griegos o a otros europeos del sur que sientan entusiasmo por una entidad superior -Europa- que les estafa y maltrata a diario, y que por tanto les repele. Una Europa que tan poco se parece a aquella Europa de lo “público” y la democracia social que admirábamos no hace tanto. Una Europa que es neoliberal, y por tanto extremista, por catecismo fundacional, y que para recuperar su atractivo debe refundarse.

Nadie permanece allí donde se siente incómodo y sin expectativas de corregir su malestar. Y nadie será capaz de controlar y sujetar esas fugas, esos exilios (incluso interiores) sin recurrir a instrumentos de dictadura.
Lo que vimos en Grecia (pero no solo allí) fue el ejercicio descarado de la dictadura adaptado a las formas tecnócratas de nuestro tiempo. Retrocedemos por tanto.

Vencer no es convencer, conquistar no es convertir, imponer lazos y afectos no es recomponerlos y cultivarlos, como ya advirtió Unamuno en el acto del Paraninfo de la universidad de Salamanca aquel 12 de octubre de 1936, día de la “raza”,  que estos días rememoramos sin esfuerzo, dado el carácter repetitivo de muchos aspectos de nuestra actualidad. Deja vu.

Día de la “raza”.
Palabra de resonancias ganaderas que Unamuno, tan abstemio de rebaños, y tan contrario a nacionalismos, no digería bien, y que criticó en su utilización ignorante (ignorante de ciencia e ignorante de humanidades) y en su utilización anticristiana, en un artículo de EL SOL de 30 de junio de 1932, titulado sin palabras y sólo mediante un símbolo funesto: la esvástica.
En ese artículo el rector vasco de Salamanca criticaba al nazismo, pero al mismo tiempo alertaba sobre la posible deriva de todo nacionalismo, en este caso el vasco.

Unamuno, tantas veces contradictorio, degustador de paradojas, y que se supo, como Pessoa, habitado por varios heterónimos, todos ellos orgullosamente subjetivos, tuvo sin embargo la suficiente clarividencia objetiva para anticipar muchas veces el futuro. Y si ya en 1922, en su artículo titulado IRRESPONSABILIDADES, se atrevió a llamar a Millán Astray “aspirante a Mussolini español”,  y también a criticar a nuestros irresponsables supremos, incluido el rey, en este otro articulo de 1932 titulado con el símbolo nazi, adivinó todo el mal que arrastraría consigo la ideología racista y totalitaria de la esvástica.
Su diagnóstico fue certero.

Cuando en los discursos del acto del Paraninfo de Salamanca, el 12 de octubre de 1936, día de la “raza”, se atacó con odio y con ánimo de imponer (y no de convencer) a vascos y catalanes, llamándolos la “Anti España”, por parte de fanáticos gerifaltes fascistas y filo nazis, Unamuno, él mismo vasco y tan español como el Quijote, ya no pudo callar.
A su alrededor la inteligencia, la palabra y la razón, eran infamadas, silenciadas, y fusiladas.

García Lorca, el poeta dulce, el poeta andaluz y español, defensor y cantor de los oprimidos y distintos, ya había sido asesinado. Profesores y catedráticos, algunos conocidos y amigos de Unamuno, eran encarcelados, o fusilados, o desaparecidos, a diario. A su alrededor todo era matanza, represión y limpieza. En Salamanca básicamente lo que hubo fue represión.
En su bolsillo había ese día un papel con una súplica desesperada de intermediación de la mujer de un amigo suyo, Atilano Coco, pastor protestante, en un último intento de salvar su vida.
Unamuno no pudo salvar aquella vida que como tantas otras vidas inocentes (incluida la suya) eran arrastradas en un torbellino.
Pero en ese último acto universitario Unamuno intentó poner a salvo la dignidad humana del naufragio de la barbarie. Y como un anciano Quijote que en un instante de lucidez recobra la locura, arremetió contra aquellos gigantes que antes le habían parecido molinos. No eran molinos, eran gigantes. No eran libertadores, eran fascistas. No eran cristianos ni agentes de “civilización”, eran admiradores y seguidores de Hitler y Mussolini, y por tanto portadores de barbarie y totalitarismo.

“En una fiesta universitaria que presidí dije toda la verdad, que vencer no es convencer ni conquistar es convertir, que no se oyen sino voces de odio y ninguna compasión. ¡Hubiera usted oído aullar a esos dementes de falangistas azuzados por ese grotesco y loco histrión que es Millán Astray!“, dice Unamuno en una carta de 1 de diciembre a su amigo bilbaíno Quintín de Torre.

Millán Astray azuzaba a esos “dementes de falangistas”, dice Unamuno (sin duda testigo de los hechos), y esos dementes llevaban pistolas.
Que en estas circunstancias, cuando a su alrededor todo era represión y asesinatos sin juicio previo, un anciano, que no tenía previsto hablar, se levantase y dijera unas palabras que contradecían el fanatismo y el odio de aquellos fascistas armados del Paraninfo (¿qué pintaban allí?), tiene su mérito.
Y sus palabras no debieron ser leves, puesto que esos pistoleros fascistas “aullaban”, azuzados por el histriónico Millán.

En una carta a Francisco de Cossío (de 27 de noviembre) se manifiesta así: “Claro está que aún siendo hoy ya toda la Falange algo inmundo, de verdugos demenciados, no comparo lo de aquí, la castellana con la andaluza”.

Y yo me pregunto: ¿Puede importar mucho en este escenario “aullador” -tal como lo describe el propio Unamuno- la variable de si Millán Astray dijo “Muera la inteligencia” o sólo dijo “Mueran los intelectuales”?
No sé qué será peor, si decir que muera la inteligencia, que es un ente abstracto, o decir que mueran los intelectuales, que son personas de carne y hueso, Unamuno como ejemplo de todos ellos.
¿O puede cambiar el significado de los hechos y el valor de las palabras de Unamuno que tras decir el “histriónico” Millán “Mueran los intelectuales” y advirtiendo alguna molestia y signos de queja en profesores que allí había, aclarara Millán Astray que se refería a los “falsos intelectuales traidores”, como describe Pemán, testigo también de los hechos?.
Sobre todo sabiendo que después vinieron cuarenta años de dictadura fascista y que ya en 1922 Unamuno había adivinado la jugada que se preparaba y motejado a Millán Astray de “aspirante a Mussolini español”.
He ahí un Unamuno solo, ni de unos ni de otros, contrario a los nacionalismos y defensor de catalanes y vascos ante el fascismo en ciernes.

Tras ese acto del Paraninfo de Salamanca Unamuno fue destituido de su cargo de rector (como ya lo fue antes por la República) y condenado al ostracismo, y así acabó su vida unos meses después. Solo.

El fascismo se basa y toma fuerza en el odio al que es diferente, maneja otra lengua o se nutre de otra cultura. Aspira al pensamiento único e intenta aniquilar al que piensa de forma distinta. A ese aniquilamiento a veces lo llama “cruzada”, pero es cruzada de cruz gamada, anticristiana y espuria, cruz disimulada, que diría Unamuno.

El fascismo no se acabó de una vez por todas al finalizar la segunda guerra mundial sino que está presente en nuestras Instituciones y crece en nuestros días.
Que permaneciera en el poder en nuestro país durante cuarenta años con Franco, no es una simple anécdota, es un hecho grave. Que aún hoy haya resistencia en nuestro país (supuestamente demócrata) a derrocar sus símbolos, es un mal síntoma y de peor augurio. Que funcionen en nuestro país cloacas del Estado que tienen esa raíz, o que se condecore a torturadores al servicio del régimen fascista, no tiene nombre.
Ayer como hoy, el fascismo es instrumento de la plutocracia que mediante fórmulas demagógicas y populistas intenta enseñorearse de toda una sociedad para que sea dócil a sus intereses y a sus órdenes.

Cultivar y fortalecer lo público es cultivar y fortalecer afectos y lazos, y es defender la democracia. ¿Habrá que redescubrir esta verdad tan obvia?

En todo caso habrá que cultivar afectos.
Estos días leía un artículo lleno de afecto y admiración para los catalanes publicado por Francisco Umbral, escritor “mesetario”, el 09-06-1976. Se titula así: CATALANES.
Más allá de las hipérboles poéticas que despliega Umbral en ese texto, lo que subyace es un ánimo no solo de entenderse o de conllevarse, sino de admiración y por tanto de afecto. Pues eso.
Léanlo y así nos vamos entrenando a querernos un poco. Unos a los otros, y los otros a los unos, porque si no no hay futuro. O si lo hay es uno que ya conocemos: el de los Hunos y los Hotros.

Posdata: Comentario (La Esvástica) Unamuno: EL SOL 30 de junio de 1932

http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0000477103&search=&lang=es

Unamuno republicano (La Esvástica) https://unamunorepublicano.blogspot.com/2017/08/comentario-svastica.html

 

 

MILITANCIA SOCIALISTA: COMO GATO ESCALDADO

Pedro Sanchez y Albert Rivera

Page y Rivera

La militancia del PSOE, que en la misma noche electoral, oliéndose la tostada, se adelantó a su líder y gritó enfáticamente “Con Rivera no” (toda una declaración de intenciones “preliminar” contra el neoliberalismo rampante), era una militancia escaldada que venía de años, si no décadas, de pasarlas canutas y vergüenza a raudales.

Entre otras cosas por la corrupción impúdica y amplia de su partido, que en alternancia fácil con el PP y otros amiguetes nacionalistas, venían repartiéndose sin ningún control, más bien aforados y a resguardo de todo (ellos se lo guisan y ellos se lo comen) el botín del saqueo de lo público.

El régimen bipartidista, que tanto daño ha hecho a nuestra democracia (el mismo régimen que pretenden entronizar de nuevo), facilitó todas esas operaciones más propias de la delincuencia común o de la mafia que de partidos serios y “constitucionalistas”, como algunos de ellos se proclaman hipócritamente.

Esa militancia venía también de contemplar estupefacta acciones incomprensibles desde una perspectiva progresista. Fue el PSOE y no otro el que con el fiel apoyo del PP, al que también interesaba ese nicho de negocio, sentó en nuestro país las bases legislativas para la privatización de la sanidad. Y también el padre de una de esas reformas laborales feroces inspiradas por el neoliberalismo radical, que han hecho de la precariedad laboral parte sobresaliente de la “marca España”, y motivo de exilio de muchos jóvenes españoles. Hoy en día el PSOE protagoniza una actitud de indiferencia y ausencia de respuesta justa ante el fraude de Ley del que han sido víctimas cientos de miles de interinos de los servicios públicos, contribuyendo de ese modo y por otros medios al deterioro de lo público.

Venía también de comerse con patatas el marrón de los GAL, terrorismo de Estado que allí donde existe y se le hace hueco o se le da excusa, acaba con la democracia hecha unos zorros. Luego es más fácil tener unas “cloacas del Estado” perfectamente asentadas, que al margen de la ley, la decencia, y las reglas democráticas, fabrican mentiras contra los adversarios políticos, o ponen en marcha otras operaciones de tinte mafioso, siempre al servicio de ese bipartidismo que ha confundido el poder con un cortijo heredado de sus ancestros.

Venía de contemplar atónita como entre los principales usuarios de las “puertas giratorias” de la corrupción triunfante se encontraban algunos de sus más señalados gerifaltes “socialistas”, incluso históricos y padres de la patria.
Venía de constatar cómo su partido, antaño progresista, demócrata y republicano, es hoy uno de los principales valedores y defensores de una monarquía corrupta, impune ante la ley, cuyos delitos no se pueden investigar. Esto nos recuerda el estado de cosas de Arabia Saudí. Menudo ejemplo a imitar.

Venía de constatar que, legislatura tras legislatura, su partido hacia el trabajo sucio a la derecha radical, y esta se limitaba a decir amén y dar las gracias por tan eficaz como despiadado servicio.
Pero venía también de derrocar –en un amago de resistencia- a la vieja guardia neoliberal del PSOE, de Felipe González y secuaces, tras el golpe interno protagonizado por esa facción. Es decir, venía como gato escaldado, de encajar con silencio militante (un error) una traición tras otra, acabando como epílogo coherente de esa deriva involucionista con la reforma del artículo 135 de nuestra Constitución, hecha por Zapatero “el progre” a espaldas de los españoles y que “constitucionaliza” la ideología neoliberal y sus métodos, es decir aquella que propiciaron progresistas tan señalados como Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

Reforma que fue perpetrada, todo sea dicho, con nocturnidad y alevosía y que determinó (y aún determina) que los paganos de la estafa neoliberal sean sus víctimas y los beneficiarios sus autores.

Lo último que ha tenido que encajar la militancia del PSOE, tras ese amago frustrado de regeneración, es que al día siguiente de pedir a su líder que “Con Rivera NO”, Sánchez, imitando en esto a sus barones regionales de la barra neoliberal, se desviviera por llegar a un acuerdo con el líder naranja para suscribir los deseos, casi órdenes, de la CEOE.

Una de las primeras órdenes que recibió y acató fue vetar al líder legítimo de PODEMOS, bloqueando así deliberadamente cualquier posibilidad de acuerdo para un gobierno progresista.

Tal y como se pregunta Josep Ramoneda en un artículo reciente (El País, 21-SEP-2019): “¿Ganar una decena de escaños da derecho a obligar a la gente a volver a votar y poner en riesgo el futuro de la izquierda en este país?”.

Aún compartiendo la preocupación de Ramoneda, si nos atenemos a la deriva involucionista y desnaturalizada del PSOE en los últimos lustros, nada de esto debe sorprendernos. Recordemos que el “aliado naranja” (preferente para el PSOE de Sánchez) es a su vez aliado de VOX (preferente para Albert Rivera). Es decir, por ese lado progresismo puro y voto “útil” donde los haya.

Si esto ocurre con la militancia de base, más atada por sus servidumbres y canales de adoctrinamiento (véase la reciente carta de Sánchez a la militancia para un lavado de cerebro general de los más próximos: familia y amigos), que diremos de aquellos otros, más libres, que llevados de un deseo de “concentrar” el voto progresista y hacerlo “útil” se han tapado las narices (y los ojos) ante este panorama desolador. Diremos que esto nunca funciona. Hay concentraciones y mezclas que no cuajan, y quién se acuesta con la corrupción ya sabe como se despierta.

¿Habrán comprobado ya que lo barato sale caro, que lo que se proclama “útil” resulta inútil, y que de la corrupción no se puede esperar juego limpio ni el cumplimiento de las promesas electorales?

Hemos sido y somos campeones del paro (comprendamos de una vez que un paro crónico facilita la exploración laboral). Somos por tanto también campeones de la precariedad laboral, y ejemplo ante el mundo de docilidad y sumisión ante las medidas más radicales del extremismo neoliberal, que han impuesto en nuestro país un cambio de paradigma: la revolución reaccionaria ha sentado sus reales entre nosotros.

Aún así, todo eso puede cambiar.

Digamos algo en cuanto al adoctrinamiento: hoy en día el poder del Gran Hermano es inmenso y todos conocemos ya la sofisticación, las proezas y alcance de los algoritmos que nos manipulan o lo pretenden. A pesar de ello debemos pensar –optimistas- que el ser humano sigue siendo un ser esencialmente libre. Esa libertad de juicio requiere sin embargo un esfuerzo. Gracias a Dios (o a los demócratas) aún gozamos de prensa libre.
El desastre actual ha provocado todo un despliegue de análisis y ensayos que han descrito con rigor y acierto sus orígenes, procesos, y responsables. Son estudios serios hechos por autores de prestigio y están a nuestro alcance. No hay más que ponerse a ello.
De esos estudios se desprende que en este proceso involutivo, en esta revolución reaccionaria hacia atrás (como el cangrejo), han jugado un papel protagonista los partidos “socialistas” (así llamados) de la tercera vía. Fue una operación de camuflaje para el acoso y derribo de los principios clásicos de la socialdemocracia, que son los que inspiran y soportan nuestro Estado del bienestar y el “estilo de vida europeo”, es decir, nuestro Estado moderno. También es cierto que la mayoría de esos partidos supuestamente “socialistas”, efectivamente neoliberales, ha acabado, en justo pago y tras pasar por las urnas, en la papelera de reciclaje (al menos en el resto de Europa) esperando a que alguien los saque de allí y los recicle. Va para largo.

Se pensó, quizás precipitadamente, que Pedro Sánchez había aprendido de esa lección y era en nuestro país el llamado a realizar ese reciclaje y recuperar un partido que sin rubor ni cinismo pudiese llamarse “socialista”, o mínimamente “progresista”.
Resultó ser que no.

Enseguida traicionó sus promesas más publicitadas de cara al voto “útil” (reforma laboral, etc.) y ya con el voto “útil” en la faltriquera, se puso a las órdenes de los poderes fácticos, que son los que con dinero corrupto financian a los partidos febles que colaboran bien pagados con la plutocracia.

La alternativa ante estado de cosas, a todas luces deprimente, no es deprimirse y abstenerse de votar. La alternativa es informarse antes de votar, y también aprender de la experiencia.

Ensayo y error, es decir, ser la base racional de toda democracia.

 

A BUENAS HORAS MANGAS VERDES

 

“Algo va mal”, que diría Tony Judt. Todo lo que parecía sólido se está derrumbando, nos advierte Muñoz Molina. “Estos años bárbaros” sólo conducen a la barbarie, opina Joaquín Estefanía. La palabra de moda es “colapso”. Y lo más preocupante: los bárbaros que propician ese colapso somos nosotros.

Comienza a ser frecuente toda una literatura sobre el colapso que se avecina, y las reflexiones sobre el desconcierto general se postulan ya como una nueva rama de la filosofía, quizás la más importante y sin duda la más urgente.

Nos pilla mal porque el apocalipsis tiene mala prensa, como si fuera cine barato de serie B, de ínfima calidad y poco creíble, además de repetitivo, pudiendo encuadrarse despreciativamente y desde una perspectiva “olímpica” en el género “paranoide”.

Sin embargo los nuevos autores son gente preparada, académicos de prestigio, premios nobel, científicos de primer nivel, y el panorama que nos presentan –poco halagüeño- no parece ya una ficción gratuita inspirada por una mala digestión o un fracaso amoroso, sino que se apoya en datos contrastados y estudios serios. Esto lo cambia todo.

Como consecuencia, las dudas y el estupor sobre nuestro presente y nuestro futuro se extienden como una mancha de aceite que asfixia el horizonte; los problemas se empujan y retroalimentan unos a otros, y si hemos de dar crédito a pesimistas bien informados, como James Lovelock (el autor de “Gaia” y “La venganza de la Tierra”), tendremos que asumir que el mecanismo del desastre puesto en marcha es ya irreversible, y que hemos entrado en la fase desagradable y poco digna del sálvese quien pueda.

Las soluciones ordinarias, las soluciones locales, las soluciones de costumbre ante este naufragio general, ante este nuevo desorden mundial, fuera de control, son ya inútiles.

De la misma forma que las tormentas de polvo del Sahara llegan cada vez con más insistencia e intensidad a nuestras latitudes, debido al desorden climático, rebasando cualquier frontera, así las riadas de seres humanos desesperados, comienzan a ser una constante de nuestro tiempo y síntoma principal de la crisis global.

Y todo ha ocurrido muy deprisa, como si la burbuja que nos nublaba la vista nos hubiese reventado en la cara. Estábamos entretenidos -ciegos, sordos y mudos- ante la pantalla del Gran Hermano. De ahí la sorpresa, de ahí la incertidumbre, de ahí el desconcierto.

Ahora el camino se ha llenado de Pablos derribados del caballo. Cuando no se han tirado de él en marcha, viendo que galopaba veloz y sin freno hacia el precipicio.

Solo a unos botarates, con bastante parte de fanáticos, se les podía ocurrir que la economía podía desplegarse sin regulación alguna, sin límites ni frenos, “sin complejos” y al margen de las consecuencias sobre el planeta y las vidas que lo habitan.

Todo parece indicar que esta nueva crisis, diferente a las anteriores y que coincide con una “sexta extinción” ya en marcha, es de origen antropogénico, y por tanto tiene una relación directa con el modelo económico y social por el que hemos optado, guiados además por un dogma poco meditado, cuyo principal motor es el “egoísmo”, aspirando incluso a su “globalización”. No tenemos abuela.

En este tipo de iluminación repentina sobre el desastre provocado, iluminación a destiempo, con su toque de farsa y oportunismo, habría que situar las reflexiones recientes de Felipe González, según aparecen en una sorprendente entrevista de “El País”: El capitalismo triunfante está destruyéndose a si mismo”.
La habilidad de este político para caer siempre de pie, situándose al margen de los fracasos propios y a la cabeza de los éxitos ajenos, falseando si fuera necesario para ello los hechos, es inaudita. Tanto él como el sector del PSOE que inspira, son incapaces de autocrítica.
González fue colaborador necesario y entusiasta del modelo capitalista que ahora critica, y respecto a la revolución reaccionaria que impulsaron y pilotaron Ronald Reagan y Margaret Thatcher, la actitud de nuestro “socialista” no fue la de impotente y simple seguidismo, sino la de convencido acólito, bien recompensado -como tantos de sus corifeos- por algunos de esos mecanismos giratorios de pago de favores que caracterizaron y aún caracterizan a esa “revolución” hacia atrás.

Esa supuesta revolución “liberal”, con su postizo anexo de la “tercera vía”, además de no considerar el planeta y su equilibrio ni siquiera como variable de la ecuación, ha permitido y alentado en última instancia el secuestro del poder político por los dueños del dinero, determinando la actual decadencia de las instituciones libres y democráticas. El “mercado” es nuestro “Gran Hermano”, y sus apóstoles son los “Padres de la patria”.

Es muy fácil ahora colgar el muerto a Trump, como hace González en esa entrevista, pero Trump es el digno heredero de Reagan, de Thatcher, y de los “socialistas” postizos de la tercera vía.

Sobresale y sorprende en esa entrevista la queja sobre la falta de reglas, sobre la ausencia de normas, también dentro de Europa, pero es que el dogma principal del neoliberalismo, tan grato a González (que ahora se queja), es ese: la ausencia de normas, la falta de escrúpulos, la selva como objetivo y paradigma, y la recompensa infame de la trampa. A la estafa la hemos embellecido llamándola crisis, para no desacreditar el catecismo neoliberal.

En cuanto a las tensiones centrífugas del desorden, con sus Brexit y demás huidas, González, el experimentado político ¿esperaba que un modelo cuyo paradigma es la selva, que promueve la desigualdad extrema, y transfiere la riqueza económica desde los más pobres y la clase media a los superricos, era coherente, estable?

Sin duda la crisis del 2008 se resolvió mal, como dice González, pero quien reformó el artículo 135 de la Constitución sin pedir permiso a los españoles fue su partido. Y quién rescató a los autores de la estafa dejando en la estacada a sus víctimas, fue también su partido “socialista”, el cual también puede presumir de que perpetuó el engranaje de la estafa sin ningún amago de autocrítica. Y todo ello en perfecto tándem con el PP, uno de los partidos más corruptos de Europa.

Si de privatizaciones y oligopolios subsiguientes se trata, con su abuso en la facturación y promoción del maltrato laboral, González se arriesga a mentar la soga en casa del ahorcado. No le importa. Y es que la precariedad laboral y el abuso tomó especial impulso durante sus gobiernos, a rebufo de la revolución reaccionaria de los ochenta, con la que siempre comulgó y dijo amén.

Claro que sabemos lo que pasa ¿Por qué no se reacciona? pregunta retóricamente González (pregunta retórica porque conoce de primera mano la respuesta). No se reacciona porque el poder político se ha vendido al poder del dinero; porque nuestros “representantes” frecuentan las puertas giratorias y traicionan el mandato democrático; porque se ha dado un golpe mortal a la democracia.

Antes de las elecciones los políticos dicen una cosa, al día siguiente se ponen a las órdenes de sus amos: los dueños del dinero.

¿Recuerdan lo que prometía en un pasado no tan remoto Pedro Sánchez sobre la reforma laboral? ¿Y recuerdan quienes son los fautores de las reformas laborales (sendas) en nuestro país, cuyo principio guía es el maltrato y la precariedad laboral?

Como ustedes saben, para los neoliberales (el “capitalismo triunfante”) el problema es el Estado. Sin embargo ahora el Estado resulta ser –y de ello nos informa González- “un espacio público compartido que se llama España”. ¿Pero se puede compartir un espacio público llamado España desde la desigualdad extrema y el ataque a lo “público”? Parece que no. De esas incoherencias, de esas imposturas, procede el fracaso actual.

Aún hoy, con lo que ha llovido y todo un desierto por delante que atravesar, los apóstoles de ese modelo fracasado (entre ellos González) nos quieren vender una vez más su principal instrumento: la “gran coalición”, esa inefable alianza entre los políticos corruptos y el dinero desregulado.

Y ya saben cual es el animal que tropieza dos veces en la misma piedra.

 

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