Archivo del sitio

El camarote de los gestores del SESCAM

 

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Cuando los profesionales de un ámbito de trabajo, en este caso el sanitario, que son los que palpan cada día la realidad de los hechos y conocen de primera mano los problemas y las posibles soluciones, no son consultados por la Administración para abordar cambios importantes en él, sino que son dejados al margen, como un cero a la izquierda o un cuerpo muerto, elástico, y moldeable, y todo se hace a la sombra de los despachos, con su aire acondicionado y su servicio de seguridad, la realidad queda tan lejana y filtrada por datos y estadísticas que los resultados probablemente serán nefastos, y ni siquiera con propaganda póstuma se podrá maquillar el color del muerto.

Cuando ante un primer borrador para un cambio en la organización de la atención continuada de nuestros Centros de salud, los profesionales afectados no dan crédito y no salen de su asombro, es que algo se ha hecho muy mal y el rechazo y el malestar que se va a generar, no puntual sino mantenido en el tiempo, no se ha calibrado suficientemente.

El gobierno de Cospedal empezó a cavar su tumba aquí mismo, en los PAC, los puntos de atención continuada de los centros de salud, por la ocurrencia de un consejero de sanidad, Echaniz -de ingrato recuerdo- según la cual cerrar los PAC para utilizar ambulancias más baratas era una idea genial.
El gobierno del PP no pudo sobreponerse a ese error. Fue un error tan grave que resultó fatal.

Las ideas geniales a los gestores economicistas suelen salirles por la culata. Y es que hay cosas con las que no se juega, una de ellas es la salud, la otra la educación.

La sanidad, como la educación, es verdaderamente importante en el sentir de los ciudadanos. Un gobierno si quiere tener éxito y perdurar en el tiempo tiene que ser muy prudente en las decisiones que toma en estos ámbitos del servicio público.

Arrastramos aún hoy decisiones tomadas en el 2008 sobre la forma de organizar las guardias (atención continuada) en atención primaria, que empezaron por alentar y acabaron por consolidar definitivamente las listas de espera para el médico de cabecera y la progresiva ausencia de este de su consulta. Añadido a ello el despilfarro económico que supuso pagar un mismo trabajo de consulta dos veces. Todo ello no ha llevado sino al deterioro de la atención primaria.

Cuando ahora se ofrecía en Castilla-La Mancha una oportunidad para corregir aquel  error de 2008, y eso era lo que se esperaba del buen juicio y la sensatez de los gestores del SESCAM, salen con una solución absurda que potencia aún más dicho error.

Si se pretende que una parte de la jornada del PEAC se desarrolle en consulta (puro parche, sin efectividad real que no recompone la continuidad asistencial rota del médico de cabecera) es que a su vez la atención continuada que deja de hacer el PEAC la va a hacer el profesional de consulta (sin más objeto que engordar nómina), y por ello mismo faltará aún más a su puesto natural de trabajo: la consulta. Es como echar gasolina a un fuego. Pura insensatez.

Es -para describirlo de otra forma- como si en un equipo de fútbol pusiéramos al portero a jugar de delantero centro, y al delantero centro a jugar de portero (obra de un Mister inspirado), y nos sorprendiera que no metiéramos ningún gol y a nosotros nos los metieran todos.

Si esas ausencias del médico de cabecera ya constituían el fundamento real de las listas de espera para el médico de cabecera, la nueva ocurrencia de los gestores del Sescam alimentará ese círculo vicioso donde la atención primaria entra en un torbellino acelerado hacia su propia desintegración, que ya se intuye en el ambiente. Y si no se cree, léase este artículo.

Al parecer, en el camarote de los gestores del Sescam, que cada vez se parece más al camarote de los hermanos Marx, ni siquiera se plantean los modelos alternativos que resuelven de un plumazo todo esto, e incluso ahorran dinero.

Y los hay. Pero no quieren.

Ya dijimos en un artículo previo como para el SESCAM el profesional PEAC (médico o enfermero) que cumpla 55 años, o 58, o 62, debe seguir actuando como si esto no hubiera ocurrido y aún tuviera 54.
Lo cual diríamos que introduce un factor surrealista y cómico en un ámbito aparentemente racional y serio, si no fuera porque al mismo tiempo constituye una burla consumada a la salud laboral ejecutada por un ente que dice promover la salud.

Si a ello unimos los casos en que estos profesionales (sea cual sea su edad porque no cumplen años) hacen 48 o 65 horas seguidas de trabajo con el visto bueno del ente en cuestión, estaríamos ante situaciones que claman al cielo y que ponen al descubierto que quien dice promover la salud en realidad la machaca.

Creo que fue Groucho Marx el que en “Una noche en la ópera” dijo algo así como “La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”, cláusula que tanto nos recuerda a las cláusulas infumables que el SESCAM suele prodigar en sus prodigiosas normas.

Y no es broma porque en nuestro ámbito de trabajo la parte contratada de la primera parte (EAP) hace de parte contratante de la segunda parte contratada (PEAC), de tal forma que a todos los efectos la parte contratada de la primera parte (EAP) decide los turnos y retribuciones cada mes y sin conocimiento previo de la segunda parte contratada (PEAC).

Y es que ese arte de aportar seriedad formal a lo que no pasa de ser un chiste, sólo pueden lograrlo dos colectivos: los hermanos Marx o los gestores del SESCAM.

El modelo “Navarro” frente al escándalo de las “peonadas” de primaria (SESCAM)

Centro-Salud-Urgencias

 

A veces dudo si conviene tratar en un artículo periodístico temas laborales específicos de un sector (en este caso el sanitario) porque no está claro sí llegará en su sentido último o en su interés al lector general.

Sin embargo, cuando me decido finalmente a abordar el tema es porque entiendo que además de poder interesar a los propios profesionales implicados, o a los sindicatos, o a los gestores, puede ser también de interés del usuario, ya que el problema de que se trata repercute en gran medida sobre él.

Así, en el mundo laboral de la sanidad se conjugan o entran en conflicto los intereses de los trabajadores asistenciales, los intereses y las querencias de los sindicatos, los imperativos y alternativas de la gestión, y las necesidades y derechos del usuario que recibe la asistencia.
Es por esto último que el tema tratado puede ser de interés general.

El primer prejuicio y error que hay que eliminar es pensar que los sindicatos lo son de todos los trabajadores, o que el interés último de la Administración es la asistencia prestada, o que unos y otros tienen por norte la mejora de la sanidad pública. No es así.
Al contrario, en este ámbito del servicio público y debido a vicios que arrastra la Administración pública española (vicios que están dejando al descubierto las sentencias europeas, y hablo por ejemplo de la España “interina” como una vergüenza nacional en la que tienen su parte de responsabilidad unos y otros), muchas veces los sindicatos lo son sólo de una parte específica de los trabajadores, y la Administración obra con la misma parcialidad, dejando ambos muy en segundo plano el interés general de todos o las prioridades y necesidades de la asistencia.

A mayor abundancia cabe decir que frecuentemente se conculca la ley con el mayor desparpajo. Por ejemplo el Estatuto Básico del empleado público en los pazos que establece para ciertas convocatorias de plazas. O la legalidad sobre jornadas y descansos y sobre salud laboral. Y esto ante la vista de todos y la pasividad de muchos. Incluso de los que tienen la última responsabilidad, lo cual es sorprendente, y de pura sorpresa puede llevarnos al mutismo y la resignación.

Si nos dijeran que un piloto de avión (con pasajeros a bordo) pilota durante 48 horas seguidas, o 64 horas, no nos lo podríamos creer. O que se concentran irracional y peligrosamente sus turnos de vuelo por intereses espurios o crematísticos tampoco sería muy creíble. Pues créanse que cosas de este tipo pasan en el mundo sanitario de nuestra Comunidad con la mayor normalidad, por sistema, o incluso de manera programada en calendarios que alguien ha decidido y firmado (en ocasiones sin contar con los protagonistas).
Es tal la desidia y la “costumbre”, fortalecida en la inoperancia de sindicatos y controles de salud laboral, que algunos no tienen empacho en firmar o aparecer como responsables últimos de esos desmanes.

Que un servicio público de sanidad no dé ejemplo de salud laboral, sino que acoja en su seno barbaridades que ningún otro ámbito laboral permitiría, deja en muy mal lugar a los sindicatos del sector y nos ilustra sobre una Administración pública que ha copiado los peores modos y vicios de la empresa privada.

En la atención primaria (y esto no afecta sólo a nuestra Comunidad sino que es un modo de organización que está generalizado) hay profesionales (médicos de familia y enfermeros) que ejercen labores de consulta en su jornada ordinaria, y profesionales (médicos de familia y enfermeros) que en su jornada ordinaria realizan labores de atención continuada o urgencias.
En algunas comunidades (ej. Madrid) ambas funciones y colectivos están disociados. En otras muchas no.

La manera de coordinar una y otra función tiene consecuencias importantes, y así ha podido verse que desde 2008, no sólo en nuestra Comunidad sino también en otras, la atención primaria se ha deteriorado por un incremento de las listas de espera para el médico de cabecera perfectamente evitable. Basta con cambiar el modelo de organización de la atención continuada, que es lo que hizo la Administración Navarra en el año 2014.

Históricamente los profesionales de atención continuada, con su origen en los refuerzos, vienen estando sujetos a una situación de discriminación laboral que ha dado cabida (y todavía ocurre hoy) a toda clase de atropellos.
Las barbaridades (ilegalidades) de jornada que mencionábamos de pasada más arriba, les afectan directamente a ellos. Y así ocurre con toda una serie variopinta de derechos laborales que resultan pisoteados a diario.

Siendo este el escenario de partida en que los privilegios y las discriminaciones están marcados tan nítidamente pero sin ningún fundamento legal, no debe extrañarnos que se acabe en modelos de organización de la asistencia donde el receptor de esa asistencia -el usuario- cuenta muy poco.

El “modelo de Navarra” a que hace referencia el título de este artículo y que nos remite a una forma de organizar la atención continuada en atención primaria, es un ejemplo muy claro de un debate en el que entran en colisión intereses legítimos (y en algún caso privilegios ilegítimos) de los profesionales, sesgos y parcialidades de los sindicatos, y vicios de la Administración. Pero lo que le confiere interés “general” y trascendencia (al modelo de Navarra) es lo que supone para el usuario y el servicio público, porque al uno lo beneficia enormemente al acabar con las listas de espera para el médico de cabecera, y al otro le lleva a cumplir con su auténtica misión, que es prestar un servicio público eficiente.

Efectivamente el modelo de Navarra contradice el modelo actual que “arrastramos” y lima el exceso o la irregularidad de algunos “privilegios” (la jornada complementaria no es derecho, es deber que hay que administrar y gestionar con criterios superiores), y a la vez es más coherente con la legalidad vigente (el actual no lo es ni con la legalidad ni con la jurisprudencia), multiplica los beneficios para el usuario y la eficiencia del servicio público, y equilibra en el trato a los profesionales de atención primaria en los que actualmente se establece un sesgo y una discriminación.

En este mes de julio las mesas de negociación del SESCAM con los sindicatos es muy probable que aborden este tema.
Desde aquí quiero pedirles que se guíen por el interés general y tengan en consideración los aspectos que aquí se han mencionado, y que los intereses estrechos no pueden superponerse a ese interés general y tampoco a la legalidad vigente.

En Navarra este debate ya se hizo y el modelo fue cambiado en beneficio de todos, gracias a unos sindicatos (no todos) que supieron ver las prioridades que deben caracterizar a un servicio público.
Cuando un servicio público adopta los mecanismos insolidarios y los modos corruptos y desregulados de ciertas empresas privadas, y pone el interés general (en este caso la salud pública) muy por debajo de intereses particulares y corporativos, está falseando su naturaleza y equivocando sus objetivos.
Los intereses profesionales y corporativos son legítimos, aquí como en cualquier otro ámbito de trabajo, pero en un servicio público siempre deben estar supeditados al interés general, y nunca imponerse hasta ocasionar grave perjuicio de aquel.
Y aquí el interés general queda lesionado y la asistencia al paciente postergada por el incumplimiento de la jornada ordinaria (de consulta) que establece la ley.

Computar como trabajado y pagar como trabajado, un trabajo (de consulta) que no se trabaja -y eso es lo que está ocurriendo con el modelo actual- es contrario a lo que dicta el Estatuto marco y la Sentencia del Tribunal Supremo en el recurso 4848/2000.  Además de suponer un manejo dudoso del dinero público que puede incurrir en malversación, es el principal factor determinante de las listas de espera para el médico de cabecera.

Vuelvo a pedir una auditoría independiente sobre lo que supone esta irregularidad en el manejo del dinero público y en la prestación sanitaria comprometida y presupuestada.

Al no cumplir su jornada ordinaria (que como decimos se computa y se paga sin trabajarla), el personal de consulta puede afrontar con importante margen de beneficio sus “peonadas” de jornada “complementaria” o incluso de jornada “especial”. Esto unido a que pueden escoger las guardias “a la carta” para maximizar el número de libranzas (esto supone más o menos un mes más de vacaciones al año que se suma al mes reglamentario), constituye el vicio germinal que explica las listas de espera, el abandono de las consultas, y el deterioro de la atención primaria que acaba repercutiendo directamente en el nivel hospitalario. Las libranzas posguardia no son tales libranzas según ley, sino descansos entre jornadas sin perjuicio de la jornada que se tiene que cumplir.

Si lo analizamos bien, supone también una burla y una estafa a la creación de puestos de trabajo (amparada por los sindicatos) porque si un trabajo se computa y se paga sin trabajarlo no es necesario contratar más profesionales.

Hay que decir igualmente que consentir y amparar los casos en los que se hacen 48 horas seguidas de trabajo, o 65, sin el descanso preceptivo y sin la alternancia de profesionales obligada, va en contra también de esa creación de puestos de trabajo.

POSDATA: ¿Qué es el modelo Navarro?

Modelo de Atención Continuada del Servicio Navarro de Salud (una alternativa para la eficiencia de la atención primaria en el SESCAM) / https://www.iberley.es/convenios/empresa/convenio-colectivo-empresa-servicio-navarro-salud-osasumbidea-equipos-atencion-primaria-servicios-urgencias-rurales-5000404

Las ‘microguardias’ impiden el consenso en la reforma de las urgencias rurales / https://drive.google.com/open?id=0BwQt9a02mce6bS1oeXZVUEJaODA

Atención Continuada y Urgente Rural / Artículo de José Ignacio Yurss Arruga (Director de Atención Primaria del Servicio Navarro de Salud) / http://www.smnavarra.org/wp-content/uploads/2014/03/Diario-de-Noticias-26-de-febrero-de-2014.-carta-Yurss.pdf

 

COMUNICADO DE AMEPEAC

Amepeac-Concentración Hiendelaencina

 

Como Asociación profesional de médicos y enfermeros PEAC adscritos al Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), queremos DENUNCIAR las condiciones laborales de sobrecarga y saturación que se producen en los PAC (urgencias de los centros de salud), donde la demanda asistencial se ha disparado por las listas de espera para el médico de cabecera y la deficitaria dotación de personal PEAC.

En este sentido, reclamamos explicaciones y soluciones a las listas de espera que antes del 2008 (año con cambios importantes en la organización de la atención primaria) eran prácticamente inexistentes. Estamos hablando de listas de espera de entre 7-10 días para el médico de cabecera.

Denunciamos que debido a este deterioro se ha distorsionado la naturaleza de la atención primaria, y que la accesibilidad característica del médico de cabecera está desapareciendo y trasladándose a otros niveles asistenciales que no pueden realizar idéntica función: el PAC y las Urgencias hospitalarias, niveles que carecen de los instrumentos asistenciales del médico de cabecera, que son los que dotan de sentido y función a la atención primaria.

Que por todo ello, las acumulaciones por falta de sustitutos, los pacientes desplazados, los pacientes desatendidos por las listas de espera, acaban acudiendo al PAC y produciendo su saturación, dando lugar a consultas a destajo, en jornadas de 17 o 24 horas, o incluso de 48 horas, donde casi no hay tiempo ni para comer, dificultando la asistencia de las verdaderas urgencias, y que merman la salud de los trabajadores del PAC al mismo tiempo que introducen un mayor riesgo de error en la asistencia prestada.

Por todo ello RECLAMAMOS:

1. “Doble” equipo de guardia a jornada completa en todos los PAC, ya que están aumentando las urgencias graves que acuden al PAC y se encuentran con la puerta cerrada.
Hace pocos días acudió a uno de nuestros PAC una niña que había sufrido un atragantamiento y se encontró con la puerta cerrada. El “único” equipo de guardia estaba realizando una asistencia urgente a varios kilómetros de distancia en un pueblo de la zona. Estas situaciones son cada vez más frecuentes, y se producen varias veces durante una guardia. Se necesita un equipo (médico y enfermero) que permanezca en el PAC.

2. Aumento de los mecanismos de inspección y de salud laboral en estos servicios. Entre otras cosas porque se observan graves irregularidades en la duración de las jornadas y en la distribución de los turnos.

3. Exploración de otros modelos de organización de la atención continuada en atención primaria que acaben con las listas de espera para el médico de cabecera: por ejemplo el modelo de NAVARRA.
Consideramos que muchos de los problemas descritos aquí, derivan del gran número de consultas que se cierran cada mes por el descanso posguardia del médico de cabecera. Con el modelo de Navarra para organizar la atención continuada (guardias) se respetan los descansos preceptivos y no se cierra ninguna consulta por este motivo. Las listas de espera para el médico de cabecera desaparecerían, y los PAC y las urgencias hospitalarias dejarían de estar tan saturadas.

4. Incremento del personal PEAC y mejora de sus condiciones laborales, homologándolas con otros sanitarios de la misma categoría.

FIRMADO: AMEPEAC

Sobre una nota de prensa de CESM

 

CESM, que es mi sindicato, no siempre acierta. O no acierta en la medida en que se espera que acierte.

Esto no tiene nada de excepcional pues toda organización humana por el simple hecho de serlo, está sujeta a errores.
O si se quiere, está expuesta a una visión distorsionada de la realidad condicionada por un determinado sesgo. Es así. Los sindicatos no son hermanitas de la caridad. Tienen intereses y sesgos, y uno es muy libre de decirlo y declararlo.

Como uno es partidario acérrimo de la lucha sindical, y por tanto de la existencia de sindicatos, se encuentra cada vez más decepcionado, y barrunto que en nuestro país no somos pocos los decepcionados, y aumentando.

Quizás se deba a que tenemos una visión romántica de la lucha sindical y no nos hacemos a la idea de que un sindicato sea una empresa tecnócrata y un instrumento de intereses, en los que ni siquiera el respeto a la ley está libre de influencias y distorsiones.

La financiación estatal de los sindicatos ¿es buena o es mala?

No lo sé.

Y voy a la nota de prensa de mi sindicato. Y es que la nota de prensa de CESM, aunque necesaria en lo que denuncia, es muy sesgada en lo que deja de denunciar.

Lo que no se puede ni se debe hacer es describir la realidad con anteojeras, que es lo que ha hecho CESM con la reciente nota de prensa sobre la falta de sustituciones en atención primaria y el deterioro de la asistencia que por ello se produce, además de insistir en las repercusiones que esto tiene sobre la salud laboral.

Cierto: las licencias se tienen que sustituir, pero leída la nota de prensa que como digo hace referencia a la atención primaria, constato que no se menciona la atención continuada de los PAC ni una sola vez, siendo como es parte fundamental de la misma y la que mayor presión asistencial soporta en este nivel, y donde los problemas de salud laboral más inciden, así como los abandonos del puesto de trabajo que por este motivo se producen. Abandonos que demuestran que los controles de inspección y de salud laboral son inanes y totalmente inexistentes.

¿Y esto por qué es así?

Pues fundamentalmente porque en la atención continuada, que se desarrolla en los PAC en horario de tardes, noches, fines de semana y festivos, no hay listas de espera ni filtros que interponer de ningún tipo, que sin embargo si  hay en las consultas ordinarias.
En los PAC un sólo médico y un sólo enfermero cargan con la asistencia de todos los cupos de pacientes de, por ejemplo, 7-8 consultas, durante turnos prolongados y a destajo.

El personal (médicos y enfermeros) que trabaja en el PAC no puede dar cita para 7 o 10 días después (el personal de consulta sí), ni puede “bloquear” su agenda de citas (el personal de consulta sí), ni puede decidir libremente cuantos pacientes ve en su jornada (el personal de consulta sí). Todos esos filtros y colchones amortiguadores, no existen en el PAC.

Es a los PAC donde van a parar las acumulaciones, pero ¿puede el PAC “suspender la actividad”?

No.

Sáquense las estadísticas de las asistencias prestadas en el PAC, véanse los turnos del personal PEAC, y dígase si es justo que en una nota de prensa sobre “sobrecargas” y problemas de “salud laboral” en atención primaria, el PAC y los PEAC no aparezcan mencionados ni una sola vez.

¿Se habla acaso en esa nota de las licencias y de las sustituciones a las que tiene derecho el personal de atención continuada?

En el PAC se ve todo, y a todos los pacientes, y a todas las horas, y es por tanto aquí donde cabe hablar con propiedad de trabajo a “destajo”. Y ese trabajo a destajo se hace en jornadas que duran 17 o 24 horas. O incluso, con ocultamiento e ilegalidad, 48 horas o 65 horas. Lo sabe el SESCAM y lo saben los sindicatos.

De nada de eso se habla en la nota de prensa de CESM (no se menciona la atención continuada, no se mencionan los PAC), cuando es obvio, por lo que aquí explico, que donde van a para las consecuencias de la falta de sustitutos y de otros vicios de gestión de la atención primaria es fundamentalmente al PAC.

Y CESM, como los demás sindicatos, no lo ignora. Sin embargo…

Tampoco observo su beligerancia -desde los imperativos de salud laboral- sobre el hecho de que al personal de atención continuada (PEAC) se le concentren turnos largos (24 horas) en apretadas y arremolinadas jornadas de fiestas, sin tiempo para una recuperación fisiológica o mínimamente saludable. O que pida y exija, por los mismos imperativos de salud laboral o de conciliación familiar, calendarios rotativos.

No. Eso en la nota no aparece.

Y no es sólo la falta puntual y estacional, o continuada y persistente de sustitutos la que recae en las espaldas de los trabajadores del PAC, sino que las listas de espera para el médico de cabecera que existen durante todo el año, debidas a una gestión fraudulenta del descanso posguardia, también van a parar allí, aunque no las retribuciones anexas, que se las lleva quien no trabaja esa jornada.

Como único argumento para justificar todo este disparate se dice: “es que está programado así”.
Como si dicha “programación” fuera tan inmutable como la órbita de la luna.

Pues no es cierto.

Les regalo está otra programación alternativa que acaba con el fraude (dinero público) del descanso posguardia, y consiguientemente también con las listas de espera (tan penosas y nocivas para los pacientes), y que además aliviaría el trabajo a destajo y los problemas de salud laboral que se padecen en los PAC. Dice así:

Personal de consulta (EAP): se hace cargo de manera real y efectiva (no de mentira) de su jornada ordinaria, y también de la jornada complementaria alícuota hasta las 20:00 horas. A partir de las 20:00 horas se hace cargo el personal de atención continuada (PEAC).

Beneficios:
-Asistenciales: desaparecen las listas de espera.
-Económicos y legales: no se produce malversación de dinero público ni fraude de ley (Estatuto Marco y Tribunal Supremo).
-De salud laboral: turnos más cortos y regulares.

CESM debería considerar todo esto, y ya puestos a pedir “refuerzos” y que se cumpla con la legalidad de las sustituciones ¿Por qué no reclama refuerzos y dobles equipos (2 médicos y 2 enfermeros) para los PAC, que es donde realmente la sobrecarga asistencial va a parar?

Mi sindicato, todos los sindicatos del sector, que deberían ser sensibles al cumplimiento de la ley y a los imperativos de salud laboral, harían bien en ser sensibles a la situación del personal PEAC, y muy mal en silenciarla y ocultarla.

¿Cuantas veces se escucha a los sindicatos del sector decir en voz alta de las penosas condiciones en que trabaja el personal de atención continuada, médicos y enfermeros?

Pues estimados sindicatos: somos 800 PEAC en la Comunidad, que no es como buscar una aguja en un pajar.
Y se necesitan más para cumplir con la ley.

PEAC

centro-salud-urgencias

PEAC. Personal estatutario de atención continuada. Así dicho, a muchos esto no les dirá nada, y sin embargo, si acudimos a un PAC, o punto de atención continuada, los servicios de urgencias de nuestros centros de salud, es muy probable que los facultativos o enfermeros que nos atiendan sean PEAC. Atienden también a nuestros niños, aunque no sean pediatras, en esa primera asistencia.

Habremos comprobado también que frecuentemente están hasta arriba de trabajo y no dan más de sí, o que habiendo, en tal PAC, un sólo “equipo” (médico y enfermero), en ocasiones tienen que abandonar una sala de espera llena de pacientes para atender una urgencia en el exterior.
La verdad es que trabajan en condiciones muy precarias. Tienen que hacer de telefonistas, de celadores, de chóferes, porque están ellos solos. De guardia. Y sobrecargados de trabajo. Lee el resto de esta entrada

PICO (GRIPAL) NO, CORDILLERA

triage

Zygmunt Bauman y Carlo Bordoni nos informan en su libro “Estado de crisis”, que la crisis del capitalismo que estamos viviendo no es una crisis más, similar a otras que la precedieron, sino que a lo que nos enfrentamos ahora -quizás por no haber sacado conclusiones y remedios perdurables de las crisis anteriores- es a un “Estado de crisis” que amenaza perpetuarse como un cáncer, y provocar como metástasis una crisis subsidiaria de la democracia y el estado de derecho, es decir, de los valores propiamente occidentales.

Esta crisis no se trataría ya de un pico o cumbre que hay que sobrepasar, sino de toda una cordillera en la que debemos resignarnos a sobrevivir y malvivir, con muy poco oxígeno.
Salvo que -y esto es una opción más sensata- nos demos media vuelta y reencontremos el camino perdido, y recuperemos nuestros valores democráticos.

Pues esto que podemos decir, en forma de metáfora geológica, de nuestra circunstancia económica, política, y social, podemos decirlo también del deterioro  -ya desastre- de nuestra sanidad, cuya actual crisis no se debe a un “pico” gripal, sino que en todo caso enlaza con todo el malestar precedente y nos conduce, sin remedio, al malestar subsiguiente. Malestar de los usuarios y malestar de los profesionales.

Ocurre que los “picos” gripales les vienen muy bien a los gestores economicistas y desregulados (también recortados) para justificar y enmascarar un estado de cosas que a poca memoria que tengamos, reconoceremos que no es nuevo ni puntual, sino que se arrastra desde hace demasiado tiempo: las listas de espera en atención primaria (para el médico de cabecera) y para el especialista, las urgencias hospitalarias con sus pasillos repletos de pacientes que esperan su turno en condiciones inhumanas, falta de camas, recorte y explotación de medios y profesionales que cada día se ganan a pulso una enfermedad laboral (¿dónde están los sindicatos y los servicios de salud laboral?), y que además sufren la agresividad o incluso las agresiones del usuario que no sabe orientar su descontento, y que sin embargo evita el gestor en su despacho, donde, por cierto, está protegido por servicios de seguridad, mientras que muchos o casi todos los puntos de urgencia de atención primaria (PAC), donde se dan mayoritariamente estas situaciones de violencia, están totalmente desprotegidos (no hay ni celadores).
Recientemente hubo que reducir a un individuo armado con escopeta en el CS de la Solana, que amenazó a los profesionales en el servicio de urgencias, que es mayoritariamente el tipo de servicio donde se suelen producir estos episodios de violencia.

De los políticos lo más que se puede decir (al menos de muchos de ellos) es que viven en su mundo y todo les importa un carajo. Sólo así se puede explicar que algunos representantes del PP en nuestra comunidad, descubran ahora que hay listas de espera infumables en nuestra atención primaria, la del antiguo médico de cabecera, ignorando que es una situación que arrastramos hace ya más de una década, y a la que Cospedal como el PSOE que la precedió tanto contribuyeron con sus recortes y su mala gestión. Las listas de espera para el médico de cabecera a veces son de entre 7 y 14 días. Luego explicaremos algunos de los motivos de este absurdo, inconcebible en otros tiempos.

Adelantemos ya una reflexión: aunque todo este cúmulo de despropósitos tiene fundamentalmente su origen en los recortes (que sin embargo no sufre el “aparato” político, por otra parte tan estéril), cabe también una gran responsabilidad a los malos gestores, que en gran número de casos debe su nombramiento a factores políticos.
De los profesionales lo que se debe decir y denunciar es que no dan más de sí, y en algunos casos, como ocurre con los profesionales PEAC de los servicios de urgencias de atención primaria, están sometidos a explotación y condiciones laborales infrahumanas, que ni en el tercer mundo darían por buenas, y que ni los sindicatos ni los servicios de salud laboral -salvo honrosas excepciones- vigilan ni les importa.
De malos gestores estamos sobrados. Lo que nos faltan son trabajadores, habiendo, sin embargo, tanto paro.

Desde el momento que hay listas de espera en atención primaria (para el médico de cabecera) ya hemos fracasado. Desde el primer peldaño nos hemos quedado sin escalera. A partir de aquí viene todo lo demás, y sin solucionar esto, no solucionaremos nada en nuestra sanidad.

La única manera de acabar con las listas de espera para el médico de cabecera, es acabar con el ingente número de consultas que no se pasan y se pierden (pero se retribuyen) cada mes, en cada centro de salud de nuestra comunidad. Más allá de las licencias reglamentarias, que están perfectamente establecidas, y que nunca provocaron ese deterioro, porque además se cubrían con sustitutos (ya no o muy poco), la causa hay que buscarla en la gestión del llamado “descanso posguardia”, que se organiza y gestiona como una “licencia reglamentaria y retribuida”, cuando en realidad es un “descanso entre jornadas sin derecho a retribución”. Si esto se confirma (como yo creo), y no solo lo parece sino que lo es, estaríamos ante un fraude de dinero público. La jornada ordinaria no se cumple pero se paga.
Dada esta situación, digamos “alegal”, la acumulación y el coleccionismo de descansos posguardia se ha convertido en un “chollo” y en una aspiración guiada por la codicia. Como las legendarias “peonadas”.
Como los gestores deben creer que no han hecho suficiente destrozo de nuestra sanidad y de nuestro presupuesto con permitir esto, además ponen la organización del calendario de guardias y sus “libranzas” en manos de quien más se beneficia de este orden de cosas.

Como a su vez esos gestores -que no son tontos- son conscientes de esta chapuza con tintes de ilegalidad, intentan compensarla poniendo a los profesionales que se benefician de tan peculiares “libranzas” a hacer, cuando toca, el papel de sustitutos de sus propios compañeros, para lo cual, de un modo u otro, parcial o totalmente, tienen que abandonar su propia consulta, pues no incrementan su horario, sino que lo solapan. Se desnuda un santo para vestir otro.
Ese mecanismo de sustitución muchas veces es solo teórico, sobre el papel (aunque el papel sea un Plan Funcional), porque en realidad esa sustitución en bastantes casos ni se lleva a cabo. Las órdenes de la Gerencia no se obedecen, el Plan funcional no se cumple, y las consultas quedan vacías.

¿Resultado?: Como el número de consultas que se pierden (pero se retribuyen) cada mes en cada centro de salud es ingente, se producen (en atención primaria) las listas de espera que ya hemos comentado, listas de espera que los pacientes no asumen, y que desembocan en la saturación de los servicios de urgencias. Los PAC (servicios de urgencia de atención primaria) se desbordan con consulta ordinaria que no se pasa en su lugar natural (las consultas), y quedan inútiles para su auténtica función, asistir las verdaderas “urgencias” actuando de filtro eficaz del hospital (¿cómo abandonas un servicio con 20 o 25 pacientes “urgentes” en la sala de espera para salir al exterior?).  Y luego ya toda esa mala gestión de la atención primaria se desborda hacia el hospital y el especialista. No en forma de “pico gripal”, sino en forma de picos y situaciones cochambrosas que se suceden, apenas sin solución de continuidad, desde hace ya mucho tiempo.

¿Propuestas de solución?:
Primera: cumplir la legalidad de las jornadas, descansos, y retribuciones. Por ejemplo, la legalidad dice que los turnos del calendario de guardias tienen que ser “rotativos”(Decreto 137/1984 de Estructuras básicas de salud, artículo 6, punto 3). Ahora se deja hacer (laissez faire) sincopado y a gusto de quien lo confecciona para coleccionar descansos posguardia. Hacerlo rotativo, aminora las consultas perdidas y aumenta la eficiencia asistencial. Viene exigido también por imperativos de salud laboral y una distribución más “fisiológica” de los turnos (el agotamiento de los profesionales, como hoy se vive, no conduce a nada bueno).

La jornada “ordinaria” que se cobra hay que trabajarla. No hacerlo es fraude de dinero público.

Los calendarios de guardias los decide el gestor, de cara a una mayor eficiencia asistencial, no quien es juez y parte, de cara a su propio beneficio personal.

Segunda: hay que recortar a los políticos y a los gestores, no al servicio público. Daría para pagar a los sustitutos que legalmente hay que poner para cubrir las licencias “reglamentarias”. El descanso postguardia es un descanso entre jornadas, no una licencia reglamentaria con derecho a retribución. Las licencias reglamentarias deben sustituirse todas. En su defecto el plan funcional tiene que cumplirse en sus términos exactos.

Tercera: Es un imperativo insoslayable la distribución clara, fehaciente (blanco sobre negro y firma debajo) y racional de las funciones. Poner al personal de consulta a pasar consultas, y al personal de atención continuada (guardias) a hacer atención continuada, que no es pasar consulta porque además este personal carece de los instrumentos –incluso administrativos- y del mandato legal para ello. Estos servicios tienen que actuar de filtro eficaz de las urgencias que acuden al hospital, y ahora mismo esto no es posible. Nos encontramos ante una disyuntiva: o el personal de consulta cumple la jornada ordinaria que cobra, o hay que contratar más personal de atención continuada. Es urgente dotar de “doble equipo” a todos los PAC y en todo su horario de guardia, única forma de acudir a las urgencias del exterior cuando en la sala de espera hay pacientes, cosa que ocurre constantemente.

Y en relación con este último punto: ¿para cuándo unas instrucciones claras, blanco sobre negro y con firma debajo, sobre cómo hay que actuar cuando nos demandan asistencia en el exterior y la sala de espera está llena de pacientes sin la posibilidad de triaje, y el equipo que se va es el único que hay? ¿Se echa a la gente? ¿Se cierra la puerta o se deja abierta? Recientemente, en un PAC (doy fe), cuando el equipo que había salido a una urgencia exterior volvió, se encontraron con una persona tirada en el suelo, delante de la puerta del servicio de urgencias, rodeada de sus familiares. Así de triste y cochambroso. ¡Doble equipo ya en todos los PAC!

En resumen, con la nueva administración (PSOE) las cosas no han mejorado, sino que incluso han empeorado. Y ya es difícil, porque el objetivo del PP era y es cargarse la sanidad pública para hacer negocio privado. Su lema es ¡la salud para quien se la puede pagar!

Unos y otros emplean las mañas de la empresa “desregulada” en un servicio público. Y los sindicatos mudos y ausentes.

A %d blogueros les gusta esto: