Archivos Mensuales: noviembre 2018

SESCAM: El gusano y la app

gusano

 

La gestión posmoderna de nuestra sanidad tiene más de postureo y performance que de realidad sólida que alimente y sacie.

Ello es lógico porque ya todos nuestros gestores son impúdicos y todos nuestros políticos son neoliberales.

Lo primero es saquear y vaciar el contenido, hasta ahora sólido, de nuestra sanidad, y disfrazar esa deriva hacia la quiebra de falso espejismo tecnológico. De ahí las fotos, las inauguraciones mediáticas, y las alharacas políticas en torno a sofisticados instrumentos tecnológicos de última generación. Esperemos que no acaben como los aeropuertos sin vuelos y las autopistas sin coches. De hecho vamos hacia una sanidad sin profesionales que la ejerzan, tal es el maltrato y la insensatez.

Un gusano basta para revelar lo cutre bajo el disfraz, y una app confirma la puerilidad del disparate en curso.

Estos días ha circulado por las redes una foto de un “gusano” en una comida precocinada y envasada de las que el SESCAM acostumbra a enviar a sus centros de guardia de atención primaria, útiles sin duda para que los profesionales de guardia no pasen hambre y no pierdan un tiempo del que carecen en andar cocinando su alimento, en esos turnos insalubres y saturados de pacientes que duran 17 o 24 horas seguidas.

En algunos PAC de la atención primaria del SESCAM algunos profesionales completan hasta 65 horas seguidas de guardia (o más), que ya es, como todo el mundo comprende, un record de sofisticación laboral y gestión avanzada, posmoderna.

El gusano ha traído miga -y nunca mejor dicho-, no solo por su tamaño (considerable) sino porque ante la falta de conocimientos entomológicos la discusión ha sido viva y animada entre los opinantes en torno a la identificación del “bicho”. ¿Gusano de seda o Procesionaria del pino?

Hay quien ha aventurado la hipótesis de que se trata de una acción deliberada de algún iluminado chef posmoderno en reivindicación de una cocina sincrética y multiculturalista, toda vez que algunas culturas ven en los insectos y otros bichos menores un auténtico manjar propio de sibaritas.

La duda surge si consideramos que el bicho en cuestión, que apareció acompañando a una tortilla de patata con pimientos verdes, pudiera ser una procesionaria del pino, que tragada inconscientemente por el sanitario de guardia (confundiéndola con un pimiento) podría haber desencadenando en este un edema de glotis de campeonato, determinando una urgencia sanitaria en el mismo sanitario de urgencias, a solas consigo mismo.

Es este un ejemplo de cómo lo cutre aflora enseguida a la superficie en cuanto se rasca un poco la capa de barniz que recubre este ámbito de gestión. Pero hay más.

Es sabido que los PAC de la atención primaria del SESCAM se han convertido en un ámbito laboral de máximo riesgo, un foco de violencia contra los sanitarios de guardia fruto de la mala educación de algunos usuarios, del mal uso de los servicios de urgencias por patología banal, pero también y en gran medida por una gestión disparatada (posmoderna o premoderna, no está claro) de nuestra atención primaria, gestión que promociona y alimenta las listas de espera en este ámbito de la asistencia primera, teóricamente inmediata, continua y accesible (todo mentira).

Aunque es un punto de asistencia (los PAC) dónde en pocos años se ha triplicado la demanda (por la mala gestión de las consultas), los recursos profesionales siguen siendo los mismos que 13 años atrás, escasos y mal dotados de material (no se les suministra o se les interrumpe con frecuencia medicación básica e imprescindible en un botiquín de urgencias).

Son servicios que con un solo equipo (médico + enfermero) tienen que cubrir una demanda cada vez más abultada durante turnos largos e insalubres.

Algunos de estos PAC con un solo equipo (1 médico + 1 enfermero) cubren hasta 6 residencias de la tercera edad que carecen de personal médico y de enfermería (es de vergüenza como se ha relajado esta cuestión de cara al negocio), asumen todas las listas de espera de todas las consultas del área, cerradas a cal y canto un día si y el otro también, y son movilizados por el 112 con demasiada frecuencia para asistencia que no es de su competencia, que no viene al caso, o que es informada sin ninguna coincidencia mínima con la realidad.

En cuanto a nuestras residencias de mayores, lo mínimo sería que dispusieran de personal médico y de enfermería. El personal auxiliar, aunque más económico, no puede suplir esa función, es obvio.

Escena cutre y sintomática es sin duda observar a estos profesionales del PAC (explotados en sus condiciones laborales) movilizados junto a los servicios de emergencias del 112 para atender accidentes de tráfico. Estos últimos con cascos y gafas protectoras, los otros sin ese material; estos con ropa adecuada, los otros de cualquier manera; estos con material suficiente y medios, los otros desprovistos de todo.

Pero retomemos el hilo de la violencia, porque los PAC de la atención primaria del SESCAM han saltado a los medios locales y nacionales de comunicación por el inusitado numero de agresiones con extrema violencia que han sufrido sus sanitarios en estos últimos tiempos. Recordemos como ejemplo entre muchos al compañero médico agredido con una barra de hierro, que sigue en coma, y a su compañera enfermera que, presa del pánico, se encerró en el vehículo oficial para salvar la vida. ¡Qué poco ha durado la atención mediática sobre este episodio terrible!

Si atendemos a las condiciones precarias y mezquinas con que se les explota (no se les reconoce nocturnidad aunque son personal nocturno), la cara dura de los gestores, cómodos y bien protegidos en sus despachos, y la gestión disparatada de la que estos son capaces, no debe extrañarnos esta epidemia que se ha acentuado con la actual administración, sedicente “progresista”.

Una medida de seguridad real y eficaz sería –como han argumentado repetidamente los profesionales del PAC- dotar a los PAC de “doble equipo” (mínimo), toda vez que se hace imprescindible esta mayor dotación por el incremento de la demanda que se ha experimentado (ya hemos analizado las causas, y entre ellas la mala gestión), y toda vez vez que está comprobado que un momento de máxima tensión y que genera violencia es el momento en que el único equipo del PAC tiene que abandonar el centro evacuando una sala de espera llena de pacientes, que en ocasiones llevan esperando más de una hora, para asistir una urgencia externa.

Los gestores posmodernos que padecemos (ellos si tienen servicios de seguridad) no se han dignado emitir unas mínimas instrucciones o protocolo sobre el modo de actuar en estos casos tan frecuentes, o los procedimientos de evacuación acordes con la deontología, la legalidad, y la preservación de la integridad física de los sanitarios que asumen el riesgo y se juegan el tipo en cada guardia. Estos gestores nuestros saben inaugurar aparatos y ponerse medallas, pero hasta aquí (emitir unas instrucciones mínimas y firmadas sobre asunto tan grave) no llegan.

Cabría proponer, si no admiten la mayor dotación de personal que exige el sentido común y la protección de los profesionales (responsabilidad de la empresa), que cedieran sus servicios y dispositivos de seguridad de que gozan en sus despachos, ámbito donde seguro la violencia no es tan frecuente como en los PAC de atención primaria, que la sufre a diario. O aconsejar que ante casos de violencia como los que hemos padecido (recordemos a nuestro compañero en coma), no solo se denuncie al agresor sino también a la empresa que no pone medios suficientes para proteger a sus profesionales, guiada por una política mezquina de recortes e incapaz de una gestión que evite tales males.

Lo que no es de recibo que es que el SESCAM diga que todo este desastre lo va a solucionar incorporando una “app” a los teléfonos de los centros, que son unos teléfonos precámbricos que se caen de viejos, o sea directamente cutres.

¡BASTA YA!

 

 

 

 

 

ACERCA DE LAS INSTRUCCIONES PARA LA REALIZACIÓN DE CALENDARIOS DE COBERTURA DE ATENCIÓN CONTINUADA EN LA GAI DE GUADALAJARA AÑO 2019

Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM)

Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM)

 

Leídas dichas instrucciones nos remitimos a lo de siempre: dichas instrucciones se articulan en torno a una irregularidad grave que se mantiene, cual es el incumplimiento de la jornada ordinaria del EAP en contra de la jurisprudencia firme del Tribunal supremo (recurso número 4848/2000), que deja claro que el descanso posguardia es un descanso y no computa como jornada cumplida ni exime de cumplirla. Estamos por tanto ante un modelo absurdo que promueve y premia el incumplimiento de la jornada legal (ordinaria de consulta) del EAP, o dicho de otra forma, incentiva el engorde artificial y contraproducente de las listas de espera, causa de deterioro de nuestra atención primaria.

PRIMER ERROR: EL ORDEN LEGAL DE PRECEDENCIA. Consiste en maximizar la jornada complementaria del EAP (4 guardias), incluso permitiendo jornada especial, para llevar también al máximo el incumplimiento de su jornada ordinaria de consulta. O dicho de otro modo: dopar mediante trucos de gestión a las listas de espera para que crezcan y engorden. Con amigos como estos, nuestra atención primaria no necesita enemigos.

Unos rudimentos básicos de gestión implican haber leído el Estatuto Marco, donde se define con claridad (nivel de parvulario) qué es JORNADA ORDINARIA, y qué es JORNADA COMPLEMENTARIA. Con un grado de comprensión lectora que se presupone se observa en seguida que JORNADA ORDINARIA es aquella que se cumple y completa antes de abordar la JORNADA COMPLEMENTARIA. O dicho en lenguaje más sencillo y accesible, incluso para los gestores: el cumplimiento de la jornada ordinaria precede al desarrollo de jornada complementaria, y no digamos especial.

Para estas gerencias de atención primaria del SESCAM que padecemos, para las que no hay estatutos marcos ni leyes que valgan, hacer justo lo contrario de lo que dicta la Ley no supone ningún obstáculo insalvable. Por tanto, anteponen (esta es la base de estas instrucciones de Guadalajara) la realización máxima (incluso especial) de horas extraordinarias (ávida dollars) del EAP, a costa de incumplir con creces y en grado sumo la jornada ordinaria de consulta. Ya tienen ahí la base para el engorde artificial y la reproducción asistida de las listas de espera. Se trata de un sistema hormonado donde lo que subyace no es músculo auténtico sino agua, pura ficción. Y todavía les pagarán incentivos. Por cargarse la atención primaria, dopándola con jornadas de mentira.

Desde el punto de vista equipocentrista (una versión del antropocentrismo precopernicano) este desastre (porque desastre es) se justifica porque el EAP tiene DERECHO a hacer jornada complementaria, incluso la máxima. Eso dicen. No caen en la cuenta de que lo que tienen es DEBER de hacer y completar su jornada ordinaria de consulta. Esta cuestión ha quedado ya clara en varias sentencias, aunque su claridad ya se deducía de la simple lectura del Estatuto Marco. En todo caso tanto juzgados de lo contencioso-administrativo de Extremadura como el Tribunal superior de justicia de Castilla-La Mancha lo tienen claro: así como la jornada ordinaria es DEBER y DERECHO exigibles que derivan del nombramiento, la jornada complementaria solo es DEBER administrable en función del bien público, y no DERECHO, ni del EAP ni de nadie.

De esta jurisprudencia (que al final adjuntamos) se deduce también con simplicidad aplastante (no hace falta ser gestor para comprenderlo) que la jornada ordinaria del PEAC (derecho) precede legalmente a la jornada complementaria del EAP (solo deber administrable), y que a a la hora de conformar los calendarios de guardias, esta precedencia legal se debe respetar. Es más, si no se proporciona al PEAC la jornada ordinaria a la que tiene derecho, hay no obstante obligación de pagársela porque media un contrato o un nombramiento. El Decreto PEAC (63/2005) establece que el profesional PEAC debe realizar esa jornada ordinaria en su centro. Subyace a todo esto un agravio comparativo notable, porque así como el personal PEAC debe cumplir (como dicta la ley) su jornada ordinaria antes de acceder y cobrar jornada complementaria, el EAP puede incumplir, según su capricho, su jornada ordinaria de consulta para acceder y cobrar, cuanto antes y en mayor cuantía, la jornada complementaria. Es decir, cuanto más jornada ordinaria incumple más cobra.

SEGUNDO ERROR: LA DISTRIBUCIÓN. Además de maximizar la jornada complementaria (guardias) del EAP para que incumplan al máximo su jornada ordinaria de consulta y que engorden por este medio las listas de espera, nuestros gestores no descansan en su objetivo de cargarse cuanto antes la atención primaria. De ahí que hagan filigranas en la distribución de las guardias del EAP para explotar al máximo esas “libranzas” posguardia que no existen en ninguna normativa (son descansos, no libranzas). Lo mejor es dejarles “escoger” las guardias a ellos mismos (pero no al PEAC). Veremos en seguida como escogen las guardias de lunes a jueves, que es el medio más rápido para incumplir al máximo su jornada ordinaria de consulta y llegar por un atajo y cuanto antes al cobro de horas extraordinarias.

Ahora bien, además de que se supone que los gestores son los custodios del bien público y no los promotores (o cómplices) de un chiringuito, es obvio que el DECRETO 137/1984 en su artículo 6 establece que el calendario de guardias en atención primaria debe ser ROTATORIO.

TERCER ERROR: LA NOCTURNIDAD Y LA MAXIMIZACIÓN DE LA JORNADA COMPLEMENTARIA.

Partimos de dos principios elementales: el EAP es personal diurno. El personal PEAC es personal nocturno (cumple todas las definiciones del Estatuto Marco).

En cuanto que es personal nocturno, al personal PEAC no se le puede maximizar contra su voluntad su jornada complementaria, y esto por imperativos de salud laboral, salvo que los gestores quieran incurrir en una responsabilidad incluso de orden penal.

Es más, el número de noches que realiza el personal PEAC debería obligar a los gestores a ponderar su jornada ordinaria que se quedaría en unas 1450 horas anuales, más o menos. No se hace. Y es responsabilidad en que incurren los gestores.

FUNDAMENTOS DE DERECHO Y DE JURISPRUDENCIA:

  1. Estatuto Marco (Ley 55/2003)
  2. Decreto PEAC (Decreto 63/2005)
  3. Decreto 137/1984 (artículo 6)
  4. Sentencia del Tribunal Supremo sobre el recurso 4848/2000 https://www.calameo.com/read/005719043bada47965fe8
  5. Análisis experto: Sobre el supuesto derecho a jornada complementaria https://www.calameo.com/read/005719043db818e768f11
  6. Sentencia del TSJCLM sobre atención continuada https://www.calameo.com/read/0057190439ef46bd8f67f
  7. Sentencia Extremadura sobre atención continuada https://www.calameo.com/read/005719043b2e2659b5e43

 

LA NOCTURNA

Alcazar de Toledo

Si recorrer Toledo de noche es un placer en todos los sentidos del que ya gozaban Buñuel, Lorca, Dalí, Alberti, en sus escapadas golfas desde aquella Residencia de estudiantes que acogió a nuestra edad de plata (nuestra segunda edad de oro), correr a pierna suelta a través de su laberinto de calles empinadas y monumentos vetustos cargados de Historia, con ánimo noctámbulo y poético, mezclando ese ejercicio bohemio con el no menos sano ejercicio del deporte, es una experiencia inolvidable y ya una “tradición”. Una tradición benéfica que cada año cobra más fuerza y que se ha convertido en una de esas citas anuales a las que, Dios mediante y si el cuerpo aguanta, no se puede faltar.

Cada año acude más gente y en cada convocatoria resulta más festiva y cosmopolita la cita. Este año saludamos en el punto de partida a un argentino que había atravesado el Océano para correr por las calles de Toledo y absorber un poco de su magia nocturna. Que si Toledo es mágica de día, de noche ya entra en el ámbito de lo inefable.

No en vano fue en esta ciudad sincrética de tantas culturas, donde el mago Illán realizó altos estudios secretos y emprendió extraños viajes en el tiempo, cual nuncio de Einstein, y donde el sabio y heterodoxo marqués de Villena experimentó con todo y mezcló sabidurías de todos los orbes en sus adelantadas probetas.

Ya contemplar desde la misma salida, en el puente de Azarquiel (otro sabio), allá en lo alto el Alcázar, punto de destino donde se sitúa la meta, resaltado por su iluminación fulgurante y como flotando en la noche toledana, abarcando el corredor con un solo golpe de vista el Alfa y el Omega de su hazaña, da al héroe ánimos para su empresa, porque lo que allí le espera semeja una joya de plata engarzada en terciopelo negro, una alta conquista que acabará en gozo, pero también en sudor.

Y es que en estos Octubres toledanos (este un poco más invernal), si te empeñas en escalar a la carrera sus empinadas calles, se suda. Quiérase o no. Año tras año. Se suda mucho y se sonríe mucho también. Esfuerzo y gozo, y mucha alegría en el ambiente.

Amenaza una lluvia fina que no se concreta ni va más allá de un amago; los primeros vientecillos frescos del otoño hacen su aparición y tensan en su punto justo los músculos de los héroes; algunas parejas se hacen arrumacos, o se trasmiten ánimos mientras se dan un beso; suena la música marcando ya los ritmos más energéticos, antes del pistoletazo de salida, y los corredores se avienen con todo porque la ocasión lo merece y para eso están allí: para disfrutar, corriendo, de esta singular ciudad.

Si Toledo es especial por su conformación y orografía, también lo es por la misma razón esta carrera toledana, que rinde honor a sus cuestas. Pero como todo lo que sube baja, cosa que además de por intuición se sabe por experiencia empírica, el corredor que asciende con duro esfuerzo la pendiente de sus cerros, sabe que allí arriba le aguarda el alivio, aunque sea breve de la bajada, en la que aprovecha para recomponer el cuerpo, recuperar el aliento, recibir los aplausos y ánimos de la concurrencia, y empaparse, alzando la vista, de la belleza que le rodea por doquier. Porque correr la NOCTURNA de Toledo, es eso: correr rodeado de belleza y de historia, y por tanto, un lujo. Un subir y bajar que es una metáfora de la vida.

Digamos en general que no es una carrera para competir, salvo los esforzados campeones que a ello aspiran, sino para disfrutar. Las calles son muy estrechas en algunas partes, las encrucijadas diabólicas, y el ritmo necesariamente fluctuante. Sin remedio la corriente humana se remansa en ciertos embudos del casco histórico, y más de una vez se hace necesario aclimatarse a ese hecho bajando el ritmo hasta casi parar, o incluso hay que ceder el paso como gesto de caballerosidad. Eso es correr con elegancia, celebrando la urbe, la urbanidad y la ciudad. En grata y cada vez más inmensa compañía.

Tengo que decir que el recorrido de este año me ha gustado. Enhorabuena a los organizadores. Se bordea el puente de Alcántara y se sube por Gerardo Lobo, se discurre por el puente de la Cava y se vuelve por el puente de San Martín, se entra por la puerta de Cambrón y se sale por la de Bisagra, se atraviesa la plaza de toros (sin toros) y se pasa frente a la catedral y el ayuntamiento, y así hasta completar el laberinto de calles, puentes y plazas con la meta puesta en el Alcázar. En fin, se rinde  un completo homenaje a una de las ciudades más bellas de España y casi del mundo. ¿Se puede pedir más?

La próxima, si pueden, no se la pierdan. Nosotros al menos intentaremos repetir. Y esperamos encontrarnos allí también de nuevo con Carmen Vega, nuestra ilustre campeona y amiga, que tantos secretos nos ha enseñado sobre el noble arte de correr.

¡Va por ti Carmen!

 

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