Archivos Mensuales: junio 2019

LA ECUACIÓN

Pedro Sanchez y Albert Rivera

 

Al día de hoy la ecuación política que se presenta ante nuestros ojos asombrados (aunque curados de espanto) es la siguiente:

Pedro Sánchez intenta por activa y por pasiva traicionar el voto de sus militantes (“Con Rivera no”) y busca apoyos en la derecha-derecha (hasta tres), primero para su investidura, y luego para mantener y afianzar la política que le “sugieren” los poderes fácticos. Política que sería –obviamente- de carácter antisocial y de inspiración netamente neoliberal, para mí que un tanto desviada de la que el candidato prometió en su día a la militancia, cuando conseguir el voto (útil) era un poco más caro.

No es necesario decir lo que esto implica desde el punto de vista laboral y fiscal, o incluso desde el punto de vista del mantenimiento de los servicios públicos, cuya privatización y recorte fue impulsada por el PSOE en un pasado no tan remoto, en fácil y alegre concurrencia con el PP. Era el momento (con un nuevo PSOE) de reparar aquel pecado, pero parece que no es ese el futuro que alumbra.

En el otro extremo de esta ecuación equilibrista, casi un duelo que nos recuerda al western, tenemos a un Pablo Iglesias en horas bajas pero sereno ante la muerte, enemigo público número uno del establishment, liderando a un PODEMOS reducido en potencia, que intenta ser fiel a sus votantes (un clásico en su forma de actuar) y que defiende a capa y espada los postulados y objetivos de la socialdemocracia clásica, con todo lo que ello implica desde el punto de vista laboral y fiscal, y en clara oposición al pensamiento único de la barbarie en curso.

Y esto es lo que preocupa a los poderes fácticos, promotores y beneficiarios de esa barbarie única e insoslayable: que la defensa que se hace desde este partido maldito de una política social o socialdemócrata, es de verdad y no de mentira, es decir no se trata de un postureo preelectoral en busca del voto “útil”, sino del convencimiento firme y razonado de que en una democracia de verdad, el interés general de los ciudadanos debe anteponerse a las imposiciones e intereses de los poderosos que no pasan por las urnas.

Acostumbrados al doble lenguaje, la farsa, y la traición inmediata del voto (con las urnas aún calientes), esa actitud segura e impertérrita de los podemitas sobre el sentido y la dignidad del voto recibido, sorprende y molesta a muchos.

Para mayor agobio de dichos poderes fácticos, acostumbrados a mandar, el partido morado sigue mostrándose independiente de sus órdenes e inmune a sus regalos. Vaya por Dios, todo un contratiempo.

De hecho ya apunta maneras toda una corriente nostálgica del bipartidismo, que al ser fácilmente manipulable mediante corrupción, regalos, y prebendas (puertas giratorias incluidas), no daba tantos disgustos.

Así las cosas, para la mayoría de los medios (en manos de quién tiene el  poder económico de financiarlos) el malo malísimo de esta película es Pablo Iglesias, como era de esperar, y el bueno buenísimo es Pedro Sánchez. Lo cual a la vista de los hechos es cuando menos sorprendente además de opinable.

En medio de una operación de lavado de cerebro cada vez más burda y carente de matices, los ataques “personales” a Pablo Iglesias, a cual más retorcido y extravagante, rozan ya la histeria y acaban despertando incluso la hilaridad. Muchos al menos nos divertimos bastante ante tanto esfuerzo coordinado por dejar al líder de PODEMOS a la altura del betún. Es como volver al pasado. Todo un muestrario clásico de invectivas nefandas. Ya no saben que inventarse, y lo de la coleta ya cansa porque incurre en inquina infantiloide y pasada de rosca.

Todas estas campañas mediáticas perfectamente engrasadas, me recuerdan a aquellos tiempos rancios y deprimentes (de electroencefalograma plano) en los que a los adversarios políticos y diferentes de fe (pongamos que demócratas o judíos) se les pintaba con cuernos y rabo, o se les achacaba un olor especial, tal como explica lleno de crédula fe y torvo olfato el padre Francisco de Torrejoncillo en su imperdonable obra “Centinela contra judíos, puesta en la Torre de la Iglesia de Dios”, un monumento histórico de nuestro antisemitismo ancestral y de nuestra tontería beata.
Tan crédulos eran estos padres y curas nuestros, que le buscaban el “rabillo” a los tales judíos antes de quemarlos, y es que “Ravi” viene de “rabillo”.

Para nota. Alta teología.

Como respuesta ante tal despliegue de prejuicio y odio prospectivo, el partido morado sigue sensatamente en su sitio, es decir, defendiendo a sus votantes, y tan alejado (o eso parece) de la traición que se apresura a consultar a su militancia lo que haya de hacerse respecto a la investidura de este Pedro Sánchez, que nos lo han cambiado.

En esa ecuación desequilibrada (de momento) habría que buscar un punto de equilibrio, y así como el líder de PODEMOS parece dispuesto a consultar a la militancia sobre que hacer de cara a la investidura de Pedro Sánchez, “socialista de izquierdas”, este a su vez debería consultar a la suya con quién pactar para un proyecto de futuro “socialista” y de “izquierdas”, si con el CIUDADANOS de Albert Rivera y VOX, o con el PODEMOS de Pablo Iglesias.

Extraño dilema que alguna explicación oculta ha de tener.

 

 

PAGE, EL NEOLIBERAL DISFRAZADO

Page y Rivera 2

 

Es sabido que Page es de derechas (y está en su derecho) y en lo económico resulta ser neoliberal dogmático y radical.

De ahí su preferencia por el CIUDADANOS de Rivera (aliado de VOX), aunque no por el PP (todavía), porque con este último partido compite a ver quien es más neoliberal.

Aquí lo tenemos echando pestes del servicio público (que él dirige y recorta) y alabando las bondades del negocio privado.

Nos recuerda en esta estrategia de descalificación de lo público y en la alabanza consecuente del lucro privado (vía privatizaciones o semi-privatizaciones) al antiguo consejero de sanidad del gobierno del PP en nuestra comunidad, de tan ingrato recuerdo, ECHANIZ, cuyo único objetivo durante su breve mandato fue cargarse el servicio público para favorecer el negocio privado de los amigos y financiadores del PP.

Solo a Page se le ocurre decir que recibe mejor trato (humano) como usuario en la sanidad privada que en la sanidad pública.

Y solo a él se le ocurre hablar de SALUD LABORAL mentando la soga en casa del ahorcado (los ahorcados son los profesionales que el maltrata a diario), pues en el SESCAM que él dirige hay médicos y enfermeros PEAC que trabajan 65 horas seguidas en los servicios de urgencias de sus centros de salud (con permiso del jefe Page), a los que luego exigirá un trato humano y eficaz en medio de un agotamiento suicida por incumplimiento de todos los preceptos y normativas de salud laboral.

¿Esto hemos de calificarlo de cinismo, de hipocresía, o de política disfrazada?

Ya van sabiendo para qué va a servir el “voto útil”.

POSDATA: Page propone una empresa semipública para gestionar contratos del Tercer Sector

http://www.cmmedia.es/noticias/castilla-la-mancha/page-propone-una-empresa-semi-publica-para-para-el-tercer-sector/?fbclid=IwAR0hhLYvdhewtIlQ6PrjH2QoFeMOWp_IFxVT3rbuFCsE83mr4Nk7r3Ui9fI

 

AXIOMAS ESPURIOS

 

Podríamos decir por comparación que los axiomas son las partículas elementales del pensamiento, de la misma manera que los átomos son, según la teoría atomista, los elementos básicos del edificio de la materia.
Los primeros se imponen por su evidencia y los segundos por su consistencia. Los primeros son indiscutibles y los segundos indivisibles.

Pero como el hombre es curioso por naturaleza y no todos comulgan con ruedas de molino, luego resulta en muchos casos que los primeros –los axiomas- no sólo son cuestionables sino directamente falsos, y en cuanto a los segundos, los átomos compactos, contienen en su interior toda una constelación de partículas exóticas y mucho vacío hueco.

Por ello, y porque la duda es la madre de la ciencia y los hombres de poca fe sus padres, hoy estamos familiarizados con las geometrías no euclidianas y el pensamiento avanza mostrando una realidad distinta de aquella que creíamos real.

Los sistemas de pensamiento y los andamiajes deductivos se levantan y despliegan sobre estos axiomas, casi siempre sólidos e irrebatibles, en una operación que nos recuerda a las más humildes de la albañilería.

Y digo “casi siempre”, matizando, porque no pocas veces -como he apuntado- los axiomas que sostienen el edificio resultan ser espurios y de cartón piedra, con lo cual la endeblez y transitoriedad del edificio está asegurada.
Más tarde o más temprano, según la endeblez de sus rudimentos, el muro que se levanta sobre pilares falsos, acaba besando el suelo.

Esto vale para las obras de albañilería, para los sistemas de pensamiento, y para los edificios políticos. El nuestro, nuestro edificio político, es uno de esos casos de construcción sobre pilares falsos a los que el uso y el mal uso acaba pasando factura, salen grietas por todas partes, y si no acomete reformas con urgencia, tiene asegurada la decadencia y la ruina.
El ruido de fondo que llena desde hace tiempo nuestra escena política, equivale a esos ruidos orgánicos de las estructuras deterioradas que avisan con crujido de vigas y rechinar de dientes antes de precipitarse al vacío.

Uno de esos axiomas espurios de cuya costumbre y repetición mediática se deduce erróneamente su solidez, consiste en considerar al PSOE el representante de la socialdemocracia en nuestro país. Lo mismo podríamos decir de otros partidos semejantes en otros países de Europa.

Sin embargo no son pocos los hombres de poca fe que consideran falsa esa evidencia, salvo que el concepto de socialdemocracia haya cambiado radicalmente en los últimos tiempos sin avisar y se haya vuelto indistinguible del neoliberalismo desatado y dogmático.
La diferencia es que en algunos países de Europa, ese axioma falso ya no sostiene ningún edificio, y como era de esperar esos partidos se han ido a pique, mientras que en el nuestro no ha ocurrido tal cosa y arrastramos aún una buena dosis de ficción y mentira.

Casi toda la fabulación política que hoy se nos suministra por doquier gira en torno a los conceptos de “centro” político y “socialdemocracia”. Para la rutina posverdadera la derecha es “centro” y el neoliberalismo es “socialdemocracia”.

De las cosas más graves y esclarecedoras que han ocurrido en nuestro país desde que suponemos vivir en una democracia ejemplar, sin contar con la rutinaria labor de las cloacas fascistas del Estado que nunca han cesado de operar, y dejando a un lado también el embrollo nunca esclarecido del golpe de Estado del 23F, con el papel que en ese esperpento con tiros y tanques jugó la monarquía, está sin duda la última sentencia del Tribunal Supremo sobre el traslado de los restos mortales de Franco, sobre todo por aquellos desarrollos argumentales del fallo que arrojan luz sobre los fundamentos o pilares de nuestro sistema político, de nuestro Derecho, o incluso del propio Tribunal.

Como ustedes ya sabrán el fallo del Tribunal Supremo sobre el tema en cuestión argumentó y dio por bueno que el golpista Franco era jefe “legítimo” del Estado español desde octubre de 1936.

Si esto fuera así, como el Tribunal Supremo afirma con bastante insensatez y desconocimiento, entonces nuestro Derecho hundiría sus raíces en el Derecho fascista, y de él bebería agua malsana.
Es sabido que el Derecho fascista es el derecho del más fuerte, del que más violencia despliega y de aquel que impone sus criterios con mayor represión y mortandad. No se sostiene sobre el equilibrio de poderes, la legitimidad de las leyes, y el voto ciudadano, sino sobre el número de asesinatos. Un Derecho basado en el capricho de una sola persona, el dictador, que no considera necesario consultar a sus siervos ni responder ante nadie.

El desajuste histórico, ético, y político, que esa argumentación del alto Tribunal supone lo han explicado muy bien Santos Juliá y Luis García Montero, .

Aquí solo hay dos alternativas posibles:
O el Tribunal Supremo en pleno se cogió ese día una buena cogorza, o estaba sobrio y ese es el Tribunal Supremo que corresponde a nuestro país actual. No sé qué será peor.

El estrépito de las alarmas que tendrían que haber saltado en una democracia de verdad ante este argumento desplegado a la luz del día por todo un Tribunal Supremo, debería haber sido ensordecedor, y sin embargo no ha sido así.
Salvo excepciones, calma chicha.
¿Cómo es posible?

Se mire por donde se mire, mal asunto. Y peor si lo miran desde fuera, que aquí la costumbre nos tiene embotada la sensibilidad.

Posdata:

Jefe del Estado (Santos Juliá): https://elpais.com/elpais/2019/06/13/ideas/1560442115_301096.html

El 5 a las 5 (Luis García Montero): https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2019/06/08/el_las_5_95813_1023.html

Los poderes fácticos y el voto “útil”

0_       Zapatero y Botín reunidos en su banco, en Santander_

 

Para los poderes fácticos el único voto útil es el que les permite implementar su programa, independientemente del resultado de las urnas. Todo lo demás sobra.

El único objetivo que guía su programa es incrementar sus beneficios, sin que el aumento de la desigualdad o el deterioro de los servicios públicos importe.
Siendo sus estrategias y sus relaciones de orden global, pero siempre determinadas y alimentadas por intereses de clase, el único patriotismo que les guía es el de su cartera.

Mantener sus privilegios es el nacionalismo que les une más allá de las fronteras y las patrias. En este sentido son cosmopolitas con una perspectiva amplia muy concreta: su ombligo.

Son los usuarios habituales de los paraísos fiscales y los que dilapidan y saquean el patrimonio público mediante mordidas infames; los que externalizan y globalizan la precariedad laboral, y los que dictan el austericidio ajeno y el lujo propio; los que manejan y controlan a nuestros representantes políticos, tan febles (aunque no a todos), y a los que el anuncio de catástrofe ecológica inminente les importa un bledo porque en la fiesta permanente en la que viven, no ven más allá del día de mañana.

Por lo general son urbanitas y no saben de qué va la Naturaleza. El ecologismo les causa risas. El planeta en el que habitan es de orden monetario o incluso virtual, y es que el confort aísla y ciega en la misma proporción en que crece y se dilata el lujo. Se trata de un caso de inflamación de la mente. En cualquier caso y en caso de catástrofe ellos creen (los muy tontos) que se salvan.

Si tuviésemos que poner cara y lema a esta “clase” dirigente y hortera, escogeríamos a doña Leona Helmsley, tan suya, que dictaminó aquello de: “Los ricos no pagamos impuestos. Solo la gente común los paga”.

Dentro de ese marco ideológico que cabe en dos neuronas, la gente “común” (la que si paga impuestos) importa tan poco como el planeta.
A todos los efectos, unos y otro son prescindibles, objetos de usar y tirar. Como los interinos de los servicios públicos españoles, víctimas de estafa inveterada, que también son objetos de usar y tirar. Aunque antes fue muy productivo explotarlos y exprimirlos.
Y es que hay que decir que esta clase de “gobernanza” descerebrada controla ya y saquea también nuestras administraciones públicas.

Es obvio que este poder extraparlamentario se lleva siempre el gato al agua, y que el bipartidismo turnante-tunante (PPSOE) ha sido en nuestro país el principal instrumento (y el mejor financiado) para imponer sus tesis y programas, es decir, sus intereses.

Tras un periodo de aprensión por la aparición de movimientos y formaciones políticas nuevas que escapaban a su control financiero (oh sorpresa), y tras improvisar como respuesta inmune ante la insólita amenaza un nuevo socio “tripartito” del bipartidismo tunante (CIUDADANOS), la tranquilidad retorna al cotarro y el agua vuelve a su cauce, es decir, se estanca de nuevo. Todo está otra vez bajo la órbita de su mandato.

Digamos algo sobre el voto útil, tan inútil en muchos casos.

El hecho de que el PSOE (instrumento imprescindible para ese tipo de gobernanza), se manifieste de izquierdas y en sintonía con PODEMOS durante el periodo de caza de votos, para acto seguido (una vez atrapado el voto “útil”) manifestarse en sintonía perfecta con CIUDADANOS y con tendencia a entenderse a las mil maravillas con el PP de las mil y una corrupciones, descartando de repente ceder a ninguna de las pretensiones sociales y progresistas de PODEMOS, nos hace ver con claridad que quien está ahí detrás -como siempre- manejando los hilos de los pactos, es la tropa de Doña Leona Helmsley y compañía. De ahí que Pedro Sánchez saliera corriendo a entenderse con Macron.

De ahí también que donde se esperaba revertir la reforma laboral (tal cual fue prometido por don Pedro Sánchez) ya no se espere tal cosa extravagante, y dónde se esperaba un “cambio” de rumbo hacia lo social y regenerador, ya solo se espere que el rumbo impuesto por los poderes fácticos se mantenga con mano firme y se lleve hasta el final sin contratiempos, sin que importe el número de bajas mientras pertenezcan a la gente “común” que paga impuestos.

No esperen tampoco de este PSOE una fiscalidad progresiva y social (como nuestra Constitución ordena) mientras los poderes fácticos no consientan ese disparate “constitucionalista”, y no parece que estén por la labor.
Ellos ordenan, y el PSOE ejecuta. Nada nuevo bajo el sol radiante de España.

En esta tesitura, aquellos que optaron por votar al PSOE, son muy libres de considerar la utilidad de su voto en la forma que estimen oportuno, y comparando los hechos reales con las promesas supuestas, pero entiendo que muchos de los votantes de PODEMOS solo tendrán una percepción de la utilidad de su voto si este no se entrega “gratis” a los poderes fácticos que mangonean a este país y al PSOE. Ese voto solo debe comprometerse con un cambio de rumbo real que revierta las políticas neoliberales.

No hay nada más deletéreo para la fidelidad de un votante que el hecho de que este perciba la inutilidad de su voto. Sobre todo cuando este voto se utiliza para respaldar unas políticas diametralmente opuestas a las que él defendió en las urnas.

 

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