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En caída libre

ancianos

Escucho una opinión tertuliana según la cual las pensiones las trajo el franquismo, y -por extensión- también trajo a nuestro país todo el Estado del bienestar. También la paz de los cementerios (bajo la luna) tras rebelión contra la democracia y el Estado de derecho, cabría decir, incluso con mayor verdad.

Y continúa el argumento, ya en fase subliminal:
Por tanto, una forma de combatir el franquismo  (no hubo tiempo antes en cuarenta años) y “liberar” la cosa haciéndonos modernos de golpe, es quitar las pensiones a los ancianos o a los que hayan de serlo en el futuro, si es que llegan.
Curiosamente los que defienden esta revolución que consiste en liquidar todo el Estado del bienestar, incluidas las pensiones, y dejar a los ancianos pasando frío y hambre en la calle, son los herederos del franquismo, que si hemos de creerlos ahora reniegan de sus conquistas. Da que pensar. Y el pensamiento -no pierdan la esperanza- será un día el motor del voto.

Sin duda es este un argumento prototipo de lo que podríamos llamar argumentación “especiosa” (en su significado más negro), que hace -retórica y falsamente- defensa de la libertad a través de la liquidación de los derechos humanos, y hace -también con falsedad- apología de la democracia masacrando sus logros. Es decir, es un argumento perfectamente adaptado a esta era que hemos dado en llamar de la posverdad, que viene a significar lo mismo que nuestros abuelos, sin tanta retórica, llamaban mentira.

Y es que en esta argumentación subyace una lógica con el colmillo retorcido, porque todos entendemos fácilmente que no es necesario fusilar demócratas para pagar pensiones de orfandad, ni es necesario adherirse al fascismo y venerar a Hitler para construir y defender un Estado del bienestar.

Aunque si lo pensamos bien, de un tiempo a este parte, y desde que nos ha dado por considerar muy moderno globalizar errores con más años que Matusalén, muchos ciudadanos occidentales de escasas luces, están volviendo a poner al fascismo de moda.
Porque señores míos, el fascismo allá por los años treinta fue una moda “moderna”.

Al final esta es nuestra particular paradoja: como aquí durante 40 años no supimos que era democracia, tuvimos que vestir al mono de seda y llamarlo democracia “orgánica”. Ya en aquel entonces se masacraba con las palabras y se confundía con neolenguajes.

Y claro, 40 años son muchos años y dan para mucho. Si te descuidas o te duermes en los laureles, el hombre llega a la luna, las suecas llegan a las playas, sin olvidar que siempre hay que llevarse bien con los americanos.
Algo había que hacer para no dar el cante (aún más) y no parecer que vivíamos todavía en tiempos del Cid. De ahí que ciertas cosas fueran inevitables en evitación de males mayores.

Males mayores que al parecer hoy no se quieren evitar.
¿Se han dado cuenta nuestros políticos irresponsables que estamos hablando de pensiones?
¿Se han dado cuenta que es este un tema “sensible”, motivo suficiente para echarse a la calle -pacíficamente- adultos, ancianos, y niños?
Si no se han dado cuenta de esto es que su ceguera es ya irreversible y no tiene cura.

La salud de la población mejora (dicen), y esto a pesar de la contaminación rampante, la pobreza infantil, el hambre de los comedores sociales y la desigualdad en aumento, junto a la vida de estrés. La “vida útil” se alarga, dicen (no sé si también la de los parados), como si fuera “inútil” toda la vida que no consistiera en estar en el tajo. Y por tanto hay que aproximar un poco más la jubilación con la fosa sin pararse a pensar si ha merecido la pena.
Claro que, por contraste, la vida de algunos políticos, de algunos banqueros, y otros rufianes y fuerzas vivas, se vuelve “inútil” muy rápido, apenas salen con el pesebre de la mano, o enfilan por una puerta giratoria, tras haber robado todo lo que han podido.

No se como lo verán

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No se cómo lo verán ustedes, pero yo estoy preocupado. En algún momento, incluso aterrado, aunque no sea Halloween.

Es como si los dueños del mundo prefirieran que llegara el fascismo y los cuatro jinetes del Apocalipsis, antes que soltar algún privilegio, alguna prebenda; antes incluso que rechazar alguna mordida o alguna estafa; antes que cambiar de rumbo o cambiar de secta.

Lo cual indica a que grado de insensatez ha llegado su codicia.

Parece como si desde los años treinta a esta parte, sólo hubiera pasado media hora, y todos estos años hubieran transcurrido en vano, a efectos de aprender alguna cosa útil de nuestra historia siniestra más recalcitrante.

Se me dirá: “el fascismo siempre estuvo aquí, con nosotros, en la democracia cristiana que se alió con la mafia, en los consejos de administración de las empresas salvajes, en los criminales nazis que encontraron guarida en España y refugio en Argentina, en los turnos bipartidistas del primero tú y luego yo, en el partido único y la ideología sectaria, en las finanzas desreguladas y asesinas, en el neoliberalismo de Pinochet y los Chicago boys, en los campos de fútbol y sus escupitajos al “negro”, en las cloacas del Estado”.

Incluso agazapado dentro de muchos partidos que se dicen liberales o semisocialistas.

Lo sabemos todos. Lo sabe incluso Obama, que en Grecia, donde Occidente nació y Occidente murió, confiesa que las reglas no son iguales para todos; que algunos -por su sangre azul hecha de vil metal- no pagan impuestos; que el sistema ha fabricado desigualdad e injusticia; que el 1% mangonea y manga al 99% restante; que los paraísos fiscales siguen en pie y los derechos humanos ya no; que hay que cambiar de rumbo, y que él, Obama, lo sabe porque le ha visto las orejas al lobo; y que ese lobo, que entre todos han alimentado -en medio de tanta juerga desregulada- se llama fascismo.

No hay cámaras de gas, pero hay miles de muertos en las ciudades iluminadas con luces de neón, y miles de ahogados en los mares oscuros y silenciosos.

Un anciana, pobre y vulnerable, asesinada por una vela y un corte de luz, asesinada por una cuenta de resultados, es una más de esas víctimas, casi anónimas y olvidadas al día siguiente.
O quien se quemó a lo bonzo delante de su banco, mientras sus directivos daban el pelotazo de su vida, riéndose del mundo.

No hay cámaras de gas, pero hay corrupción, puertas giratorias y paraísos fiscales que van quitando la vida a la gente. Se derribó un muro y se levantaron cientos.

En la Inglaterra de la City, las agresiones racistas van en aumento (hoy unos adolescentes han arrojado ácido a la cara de un inocente), y los emigrantes se llevan los tortazos que no se lleva la City.

Huele a fascismo redivivo, y es un tufo que apesta. Y Rajoy, que nada percibe (como tantos otros) sigue en sus trece: premiando lo más impresentable, lo más indigno, lo más corrupto.
Con Trump en su puesto y Marine Le Pen a punto de llegar.

¿Se han vuelto locos o los locos somos nosotros que les hemos votado, que les hemos consentido y dado alas para que nos las corten?

No sin motivo, la palabra del año, según el diccionario Oxford, no ha sido “populismo” sino “posverdad”.
Y es que después de tanta verdad (y liberalismo) de mentira, llega ahora el fascismo de verdad. Se niega el cambio climático, en medio de él, y se niega que el rumbo esté equivocado, en medio del naufragio.

Hessel (autor de “Indignaos”), que conoció aquella barbarie en primera persona, y fue trabajador infatigable por la justicia y los derechos humanos, advirtió, como lo hicieron Sampedro y Saramago y tantos otros, lo que se nos venía encima con aquella crisis y estafa tan oportuna.
Incluso Sarkozy y Zapatero llamaron a “reformar el capitalismo”.
Pronto se echó tierra sobre el asunto, y sobre tan buenas como falsas intenciones.

Hoy Zapatero no se sabe dónde está (probablemente apoyando a una gestora golpista), y Sarkozy, en vez de reformando el capitalismo, está copiando detalles al neofascismo emergente para parecerse un poco a Marine Le Pen.

Por eso, esta declaración de intenciones de Obama, no nos resulta nueva (ni creíble).
Se contradice Obama con lo dicho en Grecia, cuando luego en Alemania asegura que si fuera alemán votaría a Merkel. ¡Merkel! que es la que, como “jefa” de Europa (y esa “jefatura” es otro síntoma más del fascismo rampante), ha marcado el rumbo inhumano que un poco antes, en Grecia, Obama dijo que había que cambiar.
Ideas muy poco claras de dirigentes muy poco sensatos, sobre un rumbo político que a ellos les ha venido muy bien, pero que ha colocado al mundo en su situación actual.

En definitiva, Obama ha ido a Grecia (cuna de la democracia y hoy país intervenido) para dar la voz de alarma con muy poca fe, reconociendo que la democracia en Occidente ha estirado tanto sus límites, ha incrementado tanto sus desigualdades, y se ha alejado tanto de sus fundamentos, que hoy es irreconocible.

Y por esa brecha, por ese grave error, que ha propiciado el mercado desregulado y la plutocracia triunfante aliada con la política corrupta, se está colando de nuevo el fascismo.

Un mal menor

Trump es un mal menor, grande y pelirrojo (peligroso, quise decir). Su peluquín de fuego amenaza crear un incendio donde ya existe un infierno.

Por eso es un mal menor (creen), porque un fuego con fuego no se apaga, y el infierno oficial tiene garantizada, así, su rutina diaria.

Tras un breve aspaviento, las bolsas volverán a inflarse, los “trading” a hincharse, los mercados a comprar seres humanos y vender almas al maligno (en España hemos pasado en los últimos años de tener un exorcista a tener trece), y el establishment soltará un eructo, una vez digerida la extraña y aciaga noticia.

Es de los nuestros, pensarán. Y con razón.

¡Qué es xenófobo!
También lo es el cardenal Cañizares.
¡Qué quiere levantar un muro!
También aquí tenemos vallas y los echamos a patadas y pelotazos de goma, hasta hundirlos en el mar.

Y eso que allí no son mayoría los refugiados de guerra que intentan salvar la vida para perderla a miles en el intento. Son más los refugiados del hambre y la miseria, o de gobiernos tan anómalos como consentidos. Allí no va Felipe González, a cantarle las cuarenta al establishment de su patrono, Carlos Slim.

El PP y nuestro gobierno son de los que mejor y más rápido han digerido la noticia (si hubiera salido Bernie Sanders ya estarían cargando las baterías antiaéreas), porque perro no come perro. Y menos con el mismo collar.

Los del distinto collar pero el mismo perro, tienen que hacer un poco de teatro (lo que hacen siempre), y hubieran preferido a Clinton (la corrupción andante), ciertamente, pero antes que Sanders -el rebelde y socialista- no está mal Trump -el bárbaro y filonazi-.

¿Hasta cuándo gestora golpista que siga manifestando opiniones y gustos tan extraños?

¿No está ya investido -como querían- el gobierno de los recortes y con el hacha de Conan a punto de soltar el tajo? ¿Por qué Fernández y colegas siguen en la poltrona, como si ir de golpe fuera quedarse de tertulia, y tomando decisiones que no les competen?

En resumen, nada nuevo bajo el sol, y todo ha cambiado de nuevo para que no cambie nada, como siempre.
Allí ha salido Trump, ayudado entre todos, para que no salga Sanders.
Aquí ha salido Rajoy, ayudado por el PSOE y otros cuantos, para que no salga una opción progresista. Y en Francia, si un resto de lucidez no lo remedia, saldrá Marine Le Pen, sin demasiado escándalo, ni sorpresa, ni disgusto, por parte de los que hoy practican los recortes más inhumanos para consumar la estafa más tramposa.

¡Y a mí que esto me recuerda a otros tiempos!

En definitiva, un nuevo capítulo de esta novela que podemos ya ir titulando “Neoliberalismo y barbarie”, con el subtítulo “De como Felipe Gonzalez se enamoró de Margaret Thatcher cuando tomaba el te con Pinochet”.

Y es que les debemos mucho: por ejemplo, a Donald Trump.

De palabras y falsos mártires

De palabras. Estamos hechos de palabras. Palabra interior o palabra expresada, pero esa es nuestra condición, las palabras van –y vienen- siempre con nosotros: cuando soñamos, cuando imaginamos, cuando callamos, cuando nos hacen callar… o lo intentan.

El Ulises de Joyce es palabra que ni ceja ni se detiene, corriente de conciencia que fluye a borbotones como la sangre y la vida, imparable. Somos el animal que habla hasta el último suspiro.

Por eso cuando nos prohíben hablar, es como si nos prohibieran respirar, están violentando nuestra misma condición humana. Por ejemplo, con leyes mordaza, con inquisiciones, con fanatismos, con el control y el monopolio de los medios de comunicación. Lee el resto de esta entrada

Austeridades e independencias

Según cuentan, cuando Heidegger volvía cabizbajo de la pesadilla siniestra del nazismo, con el cual había colaborado, le preguntaron aquello de ¿Qué tal por Siracusa?, recordándole con ironía el paralelismo histórico de su caso con otro episodio similar acontecido a su colega Platón. Y es que el filósofo griego, discípulo de Sócrates, tampoco hizo ascos a un régimen liberticida, justificando su conformidad y buena índole con aquel mal por la aspiración a un sumo bien y elevado ideal.

Excusas nunca faltan en estos casos, y siempre hay varias a mano, como el noble intento de hacer realidad humana la fórmula geométrica de la ciudad ideal, o el gobierno técnico y tecnócrata de los sabios, o la perfecta clasificación de los ciudadanos en la escala social mediante categorías supra e infrahumanas, o defender el orden tradicional e inmutable de las cosas, que tiene su exacta correspondencia ideal en el cielo, o preservar la unidad sagrada de la patria, que lo es desde y para la eternidad, con un destino en lo universal del que el mismo cosmos es consciente en su ciega expansión. Lee el resto de esta entrada

Refugios nazis en el Mediterraneo / Don Juan de la Carlina

Referendumfobia

Euro - Kaufen oder Verkaufen?

“El eco de la antigua controversia llegada hasta nosotros nos informa de que Epicuro solía referirse al jefe de la Academia haciendo uso de la expresión <<áureo Platón>>. Esta evidente alusión al punto clave de La República, dónde Platón enseñaba que la raza humana está compuesta, por voluntad divina, de tres estirpes: <<los hombres de oro como él, destinados a establecer leyes y a gobernar; los hombres de plata, destinados a ejercer la policía y la milicia; y los de hierro, destinados a trabajar>>, ha sido falsamente interpretada, como si solo fuese una alusión irónica al estilo de Platón. El sarcasmo tiene raíces más profundas que las de un simple celo literario”. (Benjamín Farrington / “Ciencia y Política en el Mundo Antiguo”).

A ver quién es el valiente que plantea hoy un referéndum, es decir, una consulta en toda regla a los militantes del PSOE, sobre la cuestión peliaguda y comprometedora de si este partido centenario y antaño socialista, debe facilitar el gobierno de Rajoy y su equipo, por el bien –dicen- del país. Equipo que incluye y trae de fábrica al fabricante de escándalos presunto ministro del interior y las cloacas, Jorge Fernández Díaz, y a la senadora emboscada en el cementerio de políticos obedientes y mudos, Rita Barberá, por mencionar solo lo que el vaso rebosante del hartazgo alcanza en sus ultimísimos bordes. Lee el resto de esta entrada

Simbiosis

Entre hinchas de pelo en pecho y elegantes de medio pelo, hay una simbiosis muy particular, parecida a la que existe entre gerifaltes y guardaespaldas. Se retroalimentan.

Tener una fuerza bruta y lerda en la reserva y siempre a mano, ha sido una constante histórica en el modus operandi de los poderosos. Poderosos que si en tiempos más feudales eran tan brutos como su tropa, en estos tiempos postmodernos que nos ha tocado vivir, aparentan elegancia -pero de medio pelo- made in tarjeta black y paraíso fiscal.
Fíjense por ejemplo en algunos presidentes de club de fútbol. Lee el resto de esta entrada

EXPERIMENTO-PESADILLA

Goya El-sueño-de-la-razón-produce-monstruos

Nadie lo ha dicho, porque nadie lo sabe, pero en realidad todo esto es un experimento. Si, somos conejillos de indias en un ensayo clínico a triple ciego, tan ciego que ni siquiera Dios está al tanto, solo el príncipe de las tinieblas, o como mucho el club Bilderberg y sus consejeros delegados.

El experimento consiste en medir nuestro grado creciente de parálisis ante un estímulo doloroso in crescendo, para demostrar una tesis tan antigua como cierta que reza: “cuanto peor mejor”, prima hermana de aquella otra que dice: “quien da primero da dos veces”.

En realidad la clave del éxito del experimento está en su oportunidad y en escoger el momento preciso para que esa dinámica de directa proporcionalidad entre el incremento del dolor y el incremento de la parálisis -que es lo que se pretende incorporar como reflejo condicionado al conejillo ciudadano- no se vea interrumpido por una reacción imprevista e incontrolable, tal que la aceleración cardiaca que el dolor y el pánico de suyo produce, se traduzca en acción muscular de confrontación o huida, o en relámpago de pensamiento lúcido y consciente.

Por todo ello, ha sido de gran importancia un largo proceso de desensibilización, un proceso homeopático a base de dormidera, incluso de sugestión subliminal vía ondas de telebasura y telediarios, para que el conejillo se encuentre en medio del dolor, el pánico, y el asco, como en su propia casa.

¿Cuánta corrupción, cuanta insensatez, cuanta perdida, cuanta desesperanza, cuanta lógica sin reglas, cuanta dosis de mentira oficial contraria a lo que el más tonto percibe, puede soportar el ciudadano conejillo sentado en el sofá de su casa, es lo que se pretende averiguar?

Se especula que no tiene límites, y que esto es lo que significaba aquello tan poco temido y meditado del “fin de la historia”.

Espíritu evangélico Made in Spain

CAÑIZARES-EL-DÍA-DE-SU-ENTRONACIÓN-EN-ROMA-COMO-CARDENAL Cañizares por el rito preconciliar

Cuando Jesús acogió a pescadores, jornaleros, pobres, extranjeros y prostitutas, ¿sabía que estaba introduciendo en su exclusivo círculo de hijo único y niño de papa el caballo de Troya?

¿O sí llegaban allí, a su ensalzada Palestina (aunque su reino no era de este mundo) unos extranjeros, pongamos que de Cuenca, movidos por él hambre o por la sinrazón de la guerra más que por el deseo, por otra parte legítimo, de veranear en el lago Tiberiades, explotaría el dulce rabino en ira nacionalista y xenófoba para enseguida amenazar con concertinas, muy parecidas a las que después le coronaron como rey de los vencidos y exiliados?.

Jesús de Nazaret o de Belén, que como Santiago Matamoros es evidente que hubiera preferido nacer en España de los reyes godos, pero se equivocó la cigüeña, sigue siendo, además de netamente judío (esa “raza” odiada y perseguida por la iglesia) un enigma arqueológico, pero en mucho menor grado lo es (un enigma) evangélico.

El Rabí, que además de maestro era poeta, no se dejaba tentar por el demonio geoestratégico, cuyas fronteras no se reconocen en el cielo.

A pesar de las ambigüedades y contradicciones que contiene, a pesar de las manipulaciones, falsificaciones, y “selecciones” antológicas que implica, a pesar de las dudas sobre el carácter de dicho texto(s), que abren todo un vasto campo a la especulación y a la investigación presente y futura, basta leerlo una vez para extraer una “visión de conjunto”.

Una de dos: o el arzobispo Cañizares no lo ha leído (Caritas sí) o prefiere la propaganda xenófoba de su partido político.

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