Archivos Mensuales: enero 2019

Tocata y fuga de la Atención primaria

 

También podríamos haber titulado este artículo: DEL INCUMPLIMIENTO DE LA JORNADA DE CONSULTA AL DESASTRE DE LA ATENCIÓN PRIMARIA.

Y es que efectivamente, el desastre de nuestra atención primaria, que parece ya irreversible, procede principalmente de la fuga y la huida de las consultas, y en muchos casos del incumplimiento de la jornada legal que a ellas corresponde.

Los primeros que han huido de las consultas han sido sus profesionales, los del EAP, para acumular guardias y sus correspondientes retribuciones, atraídos por un tentador modelo de peonadas, que en otros ámbitos profesionales fueron extirpadas hace ya tiempo, por su efecto tóxico. Se les ha permitido a estos profesionales incumplir su jornada legal de consulta mediante una gestión irregular del “descanso” posguardia como “libranza”, contraria a la jurisprudencia firme del Tribunal Supremo sobre dicho “descanso” (no “libranza”) posguardia.

Tras huir los profesionales de sus propias consultas (una fobia inexplicable) para atiborrarse de guardias (esto si tiene una explicación, de orden pecuniario), después han huido de las consultas los pacientes al encontrar esas consultas cerradas (por ausencia de los titulares) y unas listas de espera insensatas e inabordables.

Son esos mismos pacientes que hoy acuden en masa a los servicios de urgencias de los centros de salud y de los hospitales, que desconocen en tantos casos quien es su médico de cabecera, y que ya ni se molestan en pedir la cita correspondiente con su médico de familia, porque saben que la espera puede oscilar entre 1 o 2 semanas. Un absurdo.

Ha llovido mucho desde aquel médico rural que pasaba su consulta y luego permanecía “de guardia” en su pueblito, dónde vivía y era “fuerza viva”. Es el mismo médico de cabecera, de familia, de Atención Primaria, cuya función se cumplía y se cumple con toda su riqueza de matices y toda su efectividad en la consulta ordinaria, y para el que la actuación asistencial durante la guardia era una contingencia, una eventualidad, una excepción.

El sistema ha evolucionado desde aquellos principios épicos y heroicos del médico rural, a otros modos de organizarse más avanzados, modernos, y eficaces, centrando y coordinando la atención primaria en los centros de salud. Eran estos el centro de operaciones de una nueva filosofía de trabajo con el objetivo puesto en la atención familiar y comunitaria, cuyo papel se cumplía netamente en el trabajo de la consulta ordinaria, y cuyos instrumentos asistenciales difieren de los que pueden implementarse en el horario de atención continuada o de guardias.

Tras aquella evolución positiva, tras aquella mejora tan esperanzada, el modelo o su gestión ha degenerado, por múltiples motivos, dónde lo económico con sus tensiones y tentaciones ha tenido mucho que ver. El desastre que hoy vemos, el que está hundiendo nuestra Medicina de familia y nuestra atención primaria, procede de una inversión de papeles y de un cambio bastante insensato y contraproducente en las prioridades. Hoy los EAP de nuestros centros de salud acumulan guardias para cerrar consultas. Así dicho parece un cuento de Kafka, pero es que a veces el absurdo preside nuestras vidas y nuestras acciones. Se incumple la jornada ordinaria de consulta para acumular jornada complementaria y hasta “especial” de guardias. Cuantas más guardias se acumulan, más consultas se incumplen. Y ello bajo la atenta mirada indiferente e irresponsable de nuestros gestores y sindicatos.

¿El objetivo es acabar con nuestro servicio público de salud empezando por nuestra Atención primaria? ¿Quizás por eso, PP y PSOE consensuaron “sin complejos” las bases legislativas para la privatización de nuestra sanidad? ¿Primero el deterioro y después la privatización?

Estos días habrán leído o escuchado muchas noticias sobre el grave estado de nuestra Atención primaria, y sin embargo no habrán encontrado en esas noticias ni en esos diagnósticos alarmados por la situación, muchas referencias a las irregularidades y vicios de gestión que aquí se describen y se denuncian. Sin duda hay una política de ocultamiento de estos hechos en la que participan muchos, demasiados.

Como el diagnóstico que hacen esos ámbitos profesionales no son fidedignos al cien por cien, y participan en gran medida de estas maniobras de ocultación, no se extrañen si las soluciones que proponen no solucionan a la larga nada, y la gran revolución de la atención primariaque prometen tenga más de paripé y de explotación inmisericorde de profesionales en precario, que de abordar los problemas reales, uno de los cuales es en muchos servicios el incumplimiento de la jornada legal de consulta al contravenir la jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre el descanso posguardia (Sentencia sobre el recurso 4848/2000).

Se habla desde esos ámbitos profesionales, que han propiciado y se han beneficiado del modelo fracasado, de la necesidad de “adecuar” los Equipos de atención primaria, para solventar los problemas graves que el propio modelo ha provocado. Sin duda la primera medida de adecuación urgente es que esos EAP que incumplen su jornada legal de consulta, la cumplan. Es decir, ir a un modelo en el que las consultas, tal como dice la Ley y la jurisprudencia del TS, se abra todos los días laborables, justificando por tanto la retribución que por ese trabajo de consulta se recibe.

Hay que recuperar el orden natural de las cosas y restablecer las prioridades que determinan tanto la naturaleza de la medicina de familia como el interés general del paciente. Hay que priorizar, también sin complejos, las consultas sobre las guardias. Anteponer el cumplimiento de la jornada legal de consulta al acúmulo de jornadas complementarias.

En otras circunstancias de menor ofuscación y menor interferencia de intereses creados, no sería necesario decir algo tan obvio: para hacer jornada complementaria (de guardias) primero hay que completar la jornada ordinaria (de consulta). Basta leer el Estatuto Marco, que define el tiempo de trabajo y el tiempo de descanso, y basta leer la jurisprudencia firme del TS que establece la naturaleza del “descanso” posguardia. Resulta obvio. El actual modelo contraviene toda lógica.

Con este objetivo de sensatez razonable y buena gestión, se pueden barajar distintas alternativas o modelos.

Desde el modelo en que la asistencia de consulta y la asistencia de atención continuada de nuestra Atención primaria están disociadas y corresponden a colectivos profesionales diferenciados, EAP y PEAC, hasta un modelo de “microguardias” en que el EAP asume rotativamente “microguardias” de 15:00 a las 20:00 horas y a partir de esa hora inicia su turno el profesional PEAC.

La ventaja de estos modelos alternativos es que se respetan escrupulosamente los descansos entre jornadas, unos y otros (EAP y PEAC) cumplen su jornada legal (lo cual es un imperativo), y las consultas se abren todos los días laborables como señala la ley, lo cual reduce las listas de espera y beneficia al paciente, es decir, nos beneficia a todos.

Lo que no se puede ni se debe es seguir falseando la realidad.

 

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