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SESCAM: el “cambio”

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El “cambio” -sin demasiada sorpresa- ha consistido en empeorar lo que ya estaba mal.

Y ese empeoramiento se ha notado sobre todo en los servicios de urgencias, tanto a nivel hospitalario como en los centros de salud de atención primaria (PAC).

Esto se ha hecho evidente en mi centro de salud como en otros muchos, en los que desde el inicio del “cambio” (de Administración), se ha observado un deterioro “acelerado” por incremento de la demanda asistencial en los PAC, que ha llevado a reclamar de manera urgente y de forma insistente, refuerzos (doble equipo) en el PAC, para poder sobrellevar la masiva asistencia de pacientes, derivada no de situaciones de urgencia, sino del bloqueo o insuficiencia de las consultas ordinarias, por causa de las ya conocidas y enquistadas listas de espera.

Estas listas de espera para el médico de cabecera han roto el carácter y el sentido de la atención primaria, que hoy aparece desnaturalizada. Algunos pacientes archiconocidos en el PAC o en otros servicios de urgencias, desconocen quien es su médico de cabecera. No le han visto la cara.

¿La excusa?: la de siempre, la cita postergada.

En el origen de las listas de espera en atención primaria hay que denunciar distintas causas:

1. Por un lado, la no sustitución de las “licencias reglamentarias”. Aquí es importante subrayar que el “descanso posguardia” no es una “licencia reglamentaria” con derecho a retribución, sino un descanso entre jornadas que no computa como tiempo trabajado, y que por tanto no genera derechos retributivos. Sin embargo, sí que habría que sustituir lo que son licencias reglamentarias (vacaciones, moscosos… etc.), cosa que ha dejado de hacerse por una política de recortes.
En cuanto a la figura del “correturnos”, por lo que llevamos dicho y por lo que diremos después, siempre se utilizó como solución “imaginativa” para cubrir el expediente del descanso posguardia, al margen y en contra de la legalidad y la jurisprudencia vigente. El mismo trabajo se pagó dos veces: a quien efectivamente lo hacía (el correturnos), y a quien no lo hacía pero estaba obligado a hacerlo (el personal de consulta). Y este doble pago -auténtico despilfarro con visos de malversación- se hizo desde el 2008. Esto nos gustará más o menos reconocerlo, pero es así. Llegada la crisis se hizo evidente la bancarrota.

2. Gestión de los calendarios de guardias a favor de la promoción de las listas de espera y el coleccionismo de los descansos posguardia, a través del privilegio concedido al personal de consulta de escoger las guardias “a la carta”, de lunes a jueves, y últimamente de martes a jueves, como medio de multiplicar los descansos posguardia. Resultado: incremento de las listas de espera.
El calendario de guardias siempre debe ser “rotativo”, no “a la carta”, tal como establece el Decreto 137/1984, artículo 6, punto 3. Y no solo por razones de eficiencia asistencial, sino por razones de salud laboral y de conciliación familiar.

3. Incumplimiento de la legalidad y la jurisprudencia vigente: me refiero al Estatuto Marco (artículo 46, 2-c), a la propia legalidad del SESCAM sobre jornadas y licencias reglamentarias, y a la sentencia del Tribunal Supremo para la unificación de doctrina de 20 de mayo de 2003, recurso número 4848/2000, que establece:

“se reconoce el derecho al descanso tras el servicio de guardia de presencia física… sin perjuicio de la jornada pactada y aplicable en cómputo anual”.

“el tiempo de libranza obligatoria tras las guardias médicas ha de considerarse en principio como lo que efectivamente es, de acuerdo con el Derecho interno y el Derecho comunitario, es decir, tiempo de descanso y no tiempo de trabajo”.

Sin embargo, se está abonando como tiempo trabajado, y el numero de horas pagadas sin la contraprestación del trabajo efectivo, en cada centro de salud, es ingente. Existen estudios y cálculos en los que para una jornada ordinaria de 1762 h/año en jornadas de 7,5 h de L a V, en un centro tipo (que los hay en nuestra Comunidad) donde se realiza una guardia a la semana sin recuperar el descanso posguardia, el número de horas que se dejan de hacer (pero se pagan) por profesional, son 547. Que multiplicadas por todos los profesionales que hacen guardias en las mismas condiciones, conduce a una cantidad bastante seria, que nos explica su incidencia en las listas de espera, y refleja un manejo bastante dudoso del dinero público.

Reflexiones:
Así como una consulta de 7 horas cansa, una consulta a destajo de 17 o 24 horas (la que se pasa en los PAC) mata. Y mata en ambas direcciones. Por tanto, si no se articulan otras soluciones a las listas de espera para el médico de cabecera, que saturan los servicios de urgencias con consulta ordinaria e ininterrumpida, inasumible por un solo equipo, los PAC deben ser reforzados de manera urgente con “doble equipo” para no poner en riesgo la salud de los pacientes y la de los trabajadores.

Soluciones y alternativas contra las listas de espera en atención primaria:
Dada la íntima relación de las listas de espera con la gestión del calendario de guardias y del descanso posguardia, voy a hacer especial referencia a esta última gestión.

1. Calendario estrictamente rotatorio entre todos los profesionales implicados (PEAC Y EAP) para reducir (en vez de incrementar y promocionar) los descansos posguardia. Esta medida puede aplicarse sin modificar la duración actual de los turnos, y se complementaría con la recuperación de la jornada incumplida por el descanso posguardia, en respeto de la legalidad vigente sobre jornadas, en respeto del EM, y en respeto de la jurisprudencia del Tribunal Supremo (recurso 4848/2000). Obviamente, la jornada ordinaria que hay que cumplir no puede programarse al día siguiente de una guardia (no tiene sentido), pero si puede y debe programarse en cualquier otro momento. Las posibilidades son varias, respetando el descanso preceptivo entre jornadas.

2. Turnos partidos de la jornada complementaria, de manera que de 15 a 20 horas la guardia la cubre un miembro del EAP, y de 20 horas en adelante, un PEAC. Ventaja: no se perdería ninguna consulta por descanso posguardia, porque no se generaría ninguno. Las listas de espera caerían en picado. Turnos más cortos y menos nocivos. Se cumpliría la legalidad de las jornadas y descansos, el Estatuto Marco, y la sentencia del Tribunal Supremo.

Frente a estas alternativas, las Instrucciones para el Plan funcional de atención continuada que ha presentado recientemente la Gerencia de atención primaria de Toledo, son un auténtico bodrio que no aportan ninguna solución ni ninguna mejora respecto a lo que ya hay, y lo único que hacen es cebarse en el maltrato y discriminación de uno de los colectivos profesionales de la atención primaria, los PEAC, que al igual que los demás profesionales implicados, son personal estatutario con plaza en plantilla, con los mismos derechos que el resto de personal estatutario.

Veamos varios ejemplos de esta discriminación:

Empieza la discriminación por no haber entregado el documento con el contenido de esas Instrucciones al personal PEAC. Es un mal comienzo que no augura nada bueno.

El personal PEAC está obligado a completar su jornada ordinaria para cobrarla en nómina. El personal de consulta no necesita completarla para cobrarla.

Al personal PEAC no se le garantiza su jornada ordinaria (que es derecho derivado de su nombramiento) y si la incumple se le retrae en nómina. Al personal de consulta sí se le garantiza su cobro, aunque la incumpla. Al personal PEAC no se le garantiza su jornada ordinaria mes a mes (a la que tiene derecho), de manera que es posible que reciba nóminas en las que debido a tal circunstancia (el SESCAM no respeta su derecho de jornada ordinaria), debe dinero al SESCAM.

Kafkiano.

En el disfrute de licencias hay un orden de precedencia (un privilegio ilegal) según el cual primero se concede las licencias solicitadas por el personal de consulta, y solo subsidiariamente se valoran las licencias solicitadas por el personal PEAC.

El personal de consulta es informado con antelación suficiente sobre cuál es su plan funcional y su cronograma de trabajo, y conoce la distribución de su jornada ordinaria y complementaria (es su derecho), pero al personal PEAC toda esa información se le oculta (y también es su derecho). Esa ocultación hace más fácil algunas de las “irregularidades” en la gestión de sus nóminas y de sus licencias.

No estaría fuera de lugar pedir una auditoría externa e independiente sobre la gestión de las licencias y de las nóminas del personal PEAC. Al respecto, los sindicatos no mueven un dedo.

Las Instrucciones en cuestión dejan abierta la puerta a que las cosas se sigan haciendo -invocando no la legalidad sino la tradición- “como siempre se han hecho”, y a que unos trabajadores (personal de consulta) decidan las jornadas y los turnos de otros trabajadores (el personal PEAC). La Gerencia se limita a mirar para otro lado y a validar el hecho con un sello. Se habla, es cierto, de participación de ambos colectivos en la propuesta del calendario, pero no se exige la prueba de esa participación mediante las firmas correspondientes.

Se deja abierta la puerta a que un trabajador PEAC no libre ningún fin de semana y ningún festivo en todo el año, incluidos los de Navidad, conculcando derechos –y no solo los de conciliación familiar- que asisten a todos.

Se dice en dichas Instrucciones que el personal PEAC tendrá una distribución regular en sus turnos, pero acabo de ver en mi centro –con las Instrucciones ya en vigor- como a un enfermero PEAC (de 66 años) se le concentraban 82 horas de trabajo (casi dos tercios de su jornada mensual) en una sola semana.

Se deja abierta la puerta a que un trabajador pueda hacer más de 24 horas continuadas de trabajo (48, 72…), por causas no claramente definidas como imprevistas o catastróficas. Por ejemplo cuando concurran motivos específicos debidamente justificados (organizativos, asistenciales o funcionales).

Sobre este tema, me llamó hace poco un compañero, médico (PEAC) en Toledo, para informarme y quejarse de que está sometido a un chantaje y se encuentra indefenso: si quiere librar algún fin de semana al mes tiene que aceptar hacer más de 24 horas seguidas de guardia. Y la Gerencia (que lo sabe) consiente ese chantaje. Mira para otro lado.

Este es el estilo del “cambio”.

 

 

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Blanca y del Sur

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La marea blanca hoy arrecia desde el sur, contradiciendo con su viveza y vigor el rigor invernal.

Quizás allí abajo pasan menos frío y los ciudadanos reivindicativos no están aún “hibernados”.

Nos recuerdan tiempos no tan lejanos en que esas mareas bullían por las calles de toda España, aún con fe y esperanza de sacudirse la pesadilla de encima, un último fulgor antes del coma profundo.

Pero ¿quién sabe?
Quizás ese último resto de vida sea contagioso y resucite al muerto entero. O eso, o la primavera. Una primavera parecida a la de Praga, por ejemplo, eso es lo que necesitamos.

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De mal en peor

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Hemos visto estos días imágenes de nuestros hospitales que nos han recordado las situaciones cochambrosas de la era Cospedal, grabada a sangre y fuego en nuestra memoria porque durante la misma se puso dinamita, deliberadamente y con ánimo de lucro, bajo el Estado de bienestar, es decir, bajo uno de los pilares fundamentales del Estado.

Y esa operación de acoso y derribo contra esa conquista histórica que constituye el servicio público (sanidad, educación, dependencia, investigación..,) no fue consecuencia de una crisis circunstancial (aunque fue estafa que vino al pelo), sino claramente fruto de un planteamiento ideológico y de una estrategia elaborada, cuyo objetivo es el más zafio de los negocios: lucrarse y poner precio -elevado- a lo que son derechos humanos y objetivos públicos, cuyo sostén y garantía debe ser consecuencia necesaria del mismo hecho de vivir en sociedad.

En ese sentido, ese planteamiento  ideológico no está muy lejos de la barbarie, ni tampoco de la selva.

En esa etapa, el patrimonio público, resultado de tantos esfuerzos colectivos, sufrió un asalto sin precedentes, y nuestros derechos como ciudadanos fueron rodeados por una turba de antisistemas, que tenían un único objetivo en mente: revertir la Historia mediante el más despreciable de los saqueos, aquel que respeta la corrupción y arrasa con los derechos humanos.

Nadie envío en esa ocasión a las fuerzas de orden público a defender ese patrimonio y esos derechos, que el mandato constitucional protege.

Acosado, nuestro Estado de bienestar que define constitucionalmente nuestro Estado social y de derecho, sobrevivió a duras penas, casi siempre por la defensa que de él se hizo en los juzgados y las calles.
Fueron muchos los ciudadanos valientes y honestos, las mareas y los juzgados independientes -que los hay- que les pararon los pies a estos nuevos vándalos, los del jaguar y el carrito del helado. Los que querían cerrar los PAC (puntos de urgencias de atención primaria) que constituyen el filtro saturado y desbordado –pero imprescindible- de las urgencias que llegan al Hospital. Imagínense las urgencias hospitalarias sin ese filtro. Una pura insensatez.

¿Y la recompensa a esa lucha son las imágenes que ahora vemos?

Ahora con Page como entonces con Cospedal, el Estado de bienestar importa muy poco, estorba, y casi parece que molesta. Como importan poco los profesionales y sus condiciones de trabajo. No molestan sin embargo los privilegios de los políticos, incluso de los que ya no ocupan ningún cargo. De no ser así, un presidente autonómico no vería con tranquilidad dichas imágenes que revelan un apelotonamiento de personas enfermas, unas condiciones insalubres de trabajo, y en definitiva un trato inhumano de unos y otros -profesionales y enfermos- sin fulminar dimisiones.

Pasillos de Hospital cegados de enfermos maltratados por los recortes, y de trabajadores explotados por esos mismos recortes, indican que el río de nuestra democracia no fluye, y que nuestra política social y laboral hace aguas. La política social, la política laboral, todo lo que es importante en un país.
No hablo de política socialista o de política solidaria, hablo de política democrática a secas, de política constitucional.

Y esta igualdad de resultados de la política de ambos dirigentes, Cospedal y Page, que se traduce en un deterioro de lo público, viene a coincidir con un momento político a nivel nacional en que las respectivas marcas políticas de sendos  mandatarios, hacen piña y causa común para mantener una política de recortes cuyo próximo tijeretazo, ordenado por Bruselas y al servicio de los banqueros de Merkel, se baraja entre cinco mil y quince mil millones de euros, según distintos cálculos.

No sería difícil diseñar un software informático para traducir esas cifras frías y asépticas en maltrato humano y ciudadano, y por ello mismo en burla de nuestra Constitución y de nuestra democracia. Y a manos de los que se autonombran “constitucionalistas”. Los del 125.

Los que defienden esos derechos, que nuestra Constitución reconoce y protege ¿son antisistema? ¿O son antisistema los que por sistema, y por turnos, los atacan?

No salgo de mi asombro cuando escucho (o leo) al portavoz adjunto del grupo popular en las Cortes regionales, Carlos Velázquez, denunciar que está empezando a haber listas de espera en Atención Primaria” en Castilla-La Mancha, una situación que, en concreto, se ha dado en el municipio de Illescas (Toledo).

¿Está empezando? Llevamos años, si no lustros, conociendo y padeciendo (y denunciando) listas de espera en atención primaria, listas de espera para el médico de cabecera (se dice pronto), y no en un centro (Illescas), sino en casi todos, y no una espera de siete días sino en ocasiones de bastantes más.
Cierto es que no hace tantos años tal situación no se contemplaba y habría resultado inverosímil, pero hoy es el pan de cada día. Situación que es conocida tanto por los profesionales como por los pacientes.

Y por cierto, si bien con la mal llamada crisis esta situación se ha agudizado, el mal y el deterioro ya existían antes de la misma, porque las bases ideológicas del maltrato laboral, de los contratos basura, y de los recortes del estado de bienestar, no empezaron con esta última estafa.

¿Las causas? Muchas han sido señaladas en las denuncias de estos años: desde la no cobertura de las licencias reglamentarias de los sanitarios, escasez de personal (que además huye por el maltrato), hasta un calendario de guardias en atención primaria diseñado para multiplicar el número de ausencias y consultas perdidas. Si se hace un cálculo de las consultas perdidas cada mes y en cada centro de salud de nuestra comunidad por un mal diseño del calendario de guardias, nos llevaríamos un gran susto.

Bastaría respetar el calendario de guardias “rotatorio” que dicta la ley, para al menos aminorar las listas de espera en atención primaria, la saturación de los PAC, y la saturación (una vez desbordados los primeros) de los servicios de urgencias hospitalarios. Pero la administración hace dejación de funciones, no respeta el modelo rotatorio (que está en la ley), y entrega la gestión del calendario a unos pocos (a dedo) que son juez y parte.

El fracaso del modelo tradicional de médico de cabecera (sin listas de espera) conduce a que los turnos de urgencia en los PAC sean una consulta a destajo que dura 17 o 24 horas, intentando solventar las consultas ordinarias que no se han pasado (¿dónde está salud laboral?), y por rebosamiento todo ello conduce al caos asistencial en los hospitales.

¿Cómo lo explica y lo viste esto el consejero de sanidad, Jesús Fernández? Pues así: “Tenemos un 20 % más de asistencia de urgencias en Toledo y es porque nos hemos vuelto a hacer atractivos”.

Imagínense la gracia que les habrá hecho este chiste a los pacientes y a los profesionales.

 

Sescam: sin novedad en el frente

“La situación laboral de miles de médicos en España es indigna, abusiva e irregular, temporal y de mala calidad”.

“El Presidente de los médicos, el Dr. Rodríguez Sendín, ha descrito al Sistema Nacional de Salud como la mayor empresa de trabajo temporal en España”.

“El gobierno dedica a sanidad un 15% menos que hace siete años”.

“Entre 2011 y el 2013 han emigrado 7.000 médicos, pero lo que es más alarmante, en los últimos cinco 15.000 médicos han pedido el certificado de idoneidad para emigrar”

(Dra. Mónica Lalanda / https://medicoacuadros.wordpress.com/2016/08/29/batas-blancas-pinochos-y-pepitos-grillo/).

Nos hartamos de pelear contra los recortes insensatos  de la anterior administración (la del PP), cuya opción política no era precisamente la sanidad pública, sino el negocio privado.

Cambió la Administración sanitaria (ahora del PSOE), pero ¿dónde está el cambio?

Las listas de espera siguen siendo el elemento clave que define a la atención primaria de nuestra sanidad, antes con el PP, y ahora con el PSOE. Listas de espera para el médico de cabecera, que constituyen un auténtico absurdo funcional, casi un oxímoron en la cadena asistencial, y la base por la que hace aguas todo el edificio. Lee el resto de esta entrada

Democracia, la crisis de los cuarenta

Democracia, la crisis de los cuarenta
Cuatro décadas después de la muerte de Franco, historiadores y filósofos sostienen que ha llegado el momento de reformas profundas en España

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/10/09/babelia/1444396314_332898.html

Hibernados

Hibernados

Uno piensa con melancolía que si este país no hace la “transición” pendiente ahora, ya no la hará nunca. No en vano este es el país del eterno “vuelva usted mañana”. Y así se nos pasan los siglos.

El único beneficio claro de esta crisis es que ha revelado el espejismo (a efectos de rendimiento democrático) de la transición “oficial”.

Al principio de esta crisis, cuando aún se mantenía joven y despierta nuestra indignación, el “chip” mental que nos permitía traducir en tiempo real las mentiras en verdades, echaba chispas, y cazaba los sofismas del régimen al vuelo.

Era escuchar la palabra “reforma”, que es la palabra mágica que durante una crisis cosecha todos los aplausos y siembra todos los engaños (desde Lampedusa para acá), y ya nuestro genio interno, al que habían despertado de un sopapo, le ponía nombre a la cosa.
Aquello prometía cambiarlo todo para no cambiar nada (como siempre), pero esta vez estábamos despiertos.

Sabíamos, recién estrenados en la catástrofe, que las campanas doblaban por nosotros, y que las “reformas” eran “recortes” -sin fecha de caducidad- de nuestros derechos más básicos que, por convención y mínima humanidad, seguimos llamando “humanos”.

Y lo sabía tanta gente que constituían “mareas” llenas de olas conscientes, empujando como nunca en este país se ha empujado hacia un escenario político, económico, y social, compatible con la justicia (ahora envilecida), la dignidad (que es simple y llana legalidad) y la democracia.

Hoy, ya lo veis, aquella fuerza de auténtica regeneración nacional que Joaquín Costa habría aplaudido y envidiado, está cansada -parece- y “nos dejamos llevar” de nuevo y engañar como siempre ¿Por pura desidia? ¿Por abandono? ¿Porque nos han convencido de que nosotros no decidimos, y aun no decidiendo tenemos la culpa?

Estamos en bajamar y no sabemos muy bien la causa de esta letargia, de este hechizo. Estamos, de un día para otro, abandonados a nuestra suerte, que es la que deciden por nosotros los golfos que han pasado por esta crisis sin catarla, los que engendraron las Gürtel, los Ere, las Púnica, y las Bankia.
¿Tienen más paciencia y aguante que nosotros, o solo están generosamente financiados y poderosamente apoyados?

A los bancos no les gusta la regeneración. También los medios “públicos” de comunicación son los medios públicos de intoxicación, el instrumento publicitario del régimen, que incluye a esos bancos que todo lo pueden y nadie controla.
Teníamos todo en contra, si, y sin embargo lo teníamos todo a favor. El mar, hecho de simples olas, es imparable. Solo hubiera sido necesario constancia en algo tan simple como mantenerse despiertos y conscientes de nuestros derechos, y también de nuestras obligaciones, entre las que están luchar por lo justo y combatir la corrupción. Pero de nuevo la modorra nos ha vencido.

Una vez muerta de un soponcio la mentira económica de este país, la burbuja de todas las burbujas, la madre de todas las ruinas, el espejo de tantos especuladores y delincuentes, parecía que íbamos a despertar, pero ¿alguien ha visto pasar por aquí alguna “reforma” en profundidad del aparato productivo que no consista en quitar a los que tienen poco o nada -incluidos enfermos y dependientes- para dárselo a los que ya lo tenían todo? ¿Alguien ha observado algún indicio, aunque sea mínimo, de que se pretenda, de cara al futuro, proteger al que trabaja y suda, y perseguir al que roba y especula? ¿De qué se aspire a limitar los privilegios de los políticos -tantos de ellos corruptos- para conservar los derechos de los ciudadanos? ¿De qué se haya abandonado definitivamente la genial idea de saquear el patrimonio público para entregárselo gratis y atado de pies y manos (como nuestra Constitución), a los tahúres que viajan de mercado de esclavos en mercado de esclavos?

Los que han hecho su agosto con esta crisis son los mismos que están en su origen.

Hace ya unos cuantos años, Ignacio Ramonet predijo en extraña paradoja: “Salir de la crisis es permanecer para siempre en la crisis”.
Es decir, para los que engendraron la crisis, “salir de la crisis” significa mantener, como plaza tomada al enemigo (que son los ciudadanos), las condiciones de la estafa. Es convertir la estafa en nuestro cuarto de estar, y nuestras condiciones miserables en un privilegio de unos esclavos frente a otros, globalizar la plutocracia y la explotación que no consintieron nuestros abuelos. Ahora ya todos somos “asiáticos”. La buena nueva se llama esclavitud. La buena nueva es que el dinero (el más sucio de todos ellos) ordena y manda.

Pedro Sánchez, el botón de muestra de todas las “socialdemocracias” hipócritas del continente, dice que no anulara la “reforma laboral”, que es como suscribir el mercado de esclavos que soñó como un imposible ideológico la ultraderecha. Fueron ellos también (los “socialdemócratas” españoles) los que reformaron la Constitución al dictado de los especuladores y los bancos, y los que implementaron la trampa legislativa para iniciar la privatización y el saqueo de la sanidad. ¿Lo hemos olvidado?

Hoy, el socialismo “oficial”, que como tantas otras instituciones de la “estabilidad” es un “ente” en sí mismo, un engendro que en sí empieza y en sí acaba (financiación generosa por medio), desprecia tanto a los ciudadanos de a pie que no le importa mandar un mensaje claro y rotundo, por encima de la masa sorda y muda de los trabajadores y sus sindicatos -que para nada cuentan y nada tienen que decir- a los (permítaseme el exabrupto) “putos amos”, de los que pende, como colgajo infame, su cordón umbilical.

Escúchese alto y claro: no reformarán la “reforma” laboral.

Hoy los datos son contundentes, y las cifras cantan frente a las mentiras.
En España, como en otros sitios bajo similar inspiración ideológica y política, los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres. Pero en España se baten récords. Somos los “mandaos” preferidos de Ángela Merkel:
“La población en riesgo de pobreza marca un récord en España, 13’6 millones” (Las Provincias, 16 de octubre de 2015).
Con especial incidencia en la infancia: el 30,1 % de los niños españoles están ya en “situación de pobreza”. Esta tasa ha subido un 3,4 % en un año “tocando así la tasa más alta de pobreza con respecto a los grupos de edad desde que se calcula este indicador” (Las Provincias, 16 de octubre de 2015).

Aquí la gente no sólo se muere de hambre y de enfermedad, también se muere de frío, y la “pobreza energética” nos ha devuelto a los tiempos de la postguerra.
El reciente estudio de la universidad de Oxford (David Robinson / The Oxford Institute for Energy Studies) nos pone como ejemplo de la peor política, de la más tramposa, de la más ruin, de la más despiadada, en la línea de lo ya comentado:
“El precio de la luz subió en España el doble que en la Unión Europea durante la crisis”.
“El recibo se encareció un 52%”.

Lo que debía haber sido financiado mediante el aporte redistributivo de los que más tienen, se le hizo pagar a los menos pudientes, o incluso a los pobres de solemnidad, que muchas veces tuvieron que improvisar medios de calefacción no siempre carentes de riesgo. En este intento de sobrevivir al frío y la miseria, muchos perdieron la vida.

Ellos ya han salido de la crisis.
Nosotros, seguimos congelados.

UN CHISTE MALO

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Intentando superar el ámbito fantasmal de las palabras auto-definitorias (derecha, izquierda, centro) y pisando el terreno firme de las acciones y los hechos, hay que reconocer que la afirmación de que el PSOE es un partido de izquierdas y radical, es un chiste malo. Ese chiste lo cuenta Rajoy, que como todo el mundo sabe es un presidente con muy poca gracia.

El PP sigue sin percatarse de que la intoxicación mediática y la tomadura de pelo al ciudadano (cada vez más expectante y alerta), es cuestión de dosis. Y si te pasas de dosis y proporción, la maniobra tiene un efecto boomerang.

Y como no se enteran, siguen en esa estrategia mendaz, convencidos de que al personal criado a los pechos de la tele basura, es fácil venderle estos mensajes machacones y endosarle esos paquetes turbios.

¿El PSOE, de izquierdas? ¿Y radical?
Y claro, el PSOE encantado de que a estas alturas de la película se le consideré un partido de izquierdas, que no es precisamente una cuestión de siglas ni de banderita en la solapa. Una publicidad que le sale gratis y paga el PP.

Evidentemente, el PP tiene un problema de comunicación y estrategia.

Claro que luego va la contraparte, y a través del comité de expertos encabezado por Jordi Sevilla, viene a afirmar que el PSOE no va a dar miedo a los dueños de la plutocracia. No hace falta ser experto para esa conclusión. Y solo sirve para hacer los coros a Rajoy y seguir la estela del chiste presidencial.

En sintonía convergente (como era de esperar) con Rita Barberá cuando afirma que el dinero es cobarde y prefiere el centro, el cotarro, el soborno, el chanchullo y la corrupción, y que el interés del ciudadano y del currante no debe tener más peso que el estrictamente necesario para cubrir las apariencias. Que ese es el cambalache que rige el mundo.
Y todo así, en plan club de la comedia. Policía bueno, policía malo.

De hecho, los únicos que deben tener miedo del PSOE (que reformó el artículo 135 de la Constitución e incubó las privatizaciones, incluida sanidad) son los ciudadanos soberanos y los trabajadores honestos. No los plutócratas, para los que el PSOE es la “izquierda ideal”.

En resumen, que unos y otros siguen coincidiendo en la misma película, que se proyecta apta para todos los públicos en el cine Centro. Co-guionistas de este cuento.

Afirmar sin reírse que el PSOE es de izquierdas y radical es como sostener sin llorar que Esperanza Aguirre y su colega Rajoy son de centro. La “centralidad” pura y sobre todo dura.

Que los promotores y consentidores (fríos e indiferentes) del hambre infantil y los desahucios, son tibios moderados. Que los defensores ardientes, radicales y fanatizados de las privatizaciones, son socialdemócratas humanistas, socialistas y obreros. Que los ideólogos de la educación y sanidad como lujo, son héroes de la libertad.

Cifuentes de Madrid presume haber espabilado y puestas las antenas en onda, declara haber captado el mensaje. Enmendarse es de sabios.
Pero no basta parar las privatizaciones, como no basta a veces parar una hemorragia. Hay que recuperar lo perdido.

¿Seguirá el PP esa senda estratégica, reconociendo los enormes daños de su política y reparando el mal causado, o será un disfraz de moderación para, superado el apretón de las elecciones, volver a hacer de las suyas tal como sus colegas de la derecha radical europea le exigen?

Fácil no lo tiene.
Que los ladrones devuelvan el dinero, que los discos duros de Bárcenas resuciten de su muerte traumática, que los sobresueldos y mordidas salgan a la luz, que lo saqueado y privatizado vuelva al patrimonio público, es un mal trago incluso para los más desahogados.

Y a otro nivel, para ser una “izquierda” creíble (y sobra con ello lo de “radical”) hay que hacer una reforma de las reformas. Reformar la reforma del artículo 135. Recuperar el control soberano y social de los sectores estratégicos. Blindar la sanidad y la educación, y no la jubilación dorada de los golfos.

Y también aquí hay que devolver el dinero robado.

LA METALENGUA

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Así visto parece hasta sensato.

Algo que de puro matemático parece casi  divino… armonioso, musical, metempsicótico.

Me estoy refiriendo a ese previsto y amenazante factor de corrección (“factor de sostenibilidad” dice llamarse) de las pensiones saqueadas, troika mediante, que postula empeorar  las pensiones en la misma proporción en que mejoren las expectativas de vida (lo de las proporciones es algo muy pitagórico, tal que si uno se distrae puede incluso sonar a música celestial).

Obligada deducción de este silogismo tan crudo es que la vida es un vicio desatado que requiere corrección y penitencia, embridarla en las notas musicales de la matemática. Matarla una octava si crece una cuarta. Lee el resto de esta entrada

El mundo al revés

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Solo gente sin alma y sin escrúpulos, puede convertir en chivo expiatorio de tan triste circunstancia a una trabajadora (Teresa Ramos) que se enfrenta, ahora mismo, a uno de los virus más peligrosos y con peor pronóstico del mundo. Y todo ello, tras arriesgar su vida en primera línea de combate y en la atención de otros enfermos, mientras otros medran, saquean, recortan y mangan desde cómodos despachos y venales puertas giratorias.

Y esa acción heroica, al parecer, se ha hecho con armas recortadas y desde estructuras desmanteladas y saqueadas. No desde luego con el nivel que las características de esta amenaza exige. Lee el resto de esta entrada

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