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El camarote de los gestores del SESCAM

 

 

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Cuando los profesionales de un ámbito de trabajo, en este caso el sanitario, que son los que palpan cada día la realidad de los hechos y conocen de primera mano los problemas y las posibles soluciones, no son consultados por la Administración para abordar cambios importantes en él, sino que son dejados al margen, como un cero a la izquierda o un cuerpo muerto, elástico, y moldeable, y todo se hace a la sombra de los despachos, con su aire acondicionado y su servicio de seguridad, la realidad queda tan lejana y filtrada por datos y estadísticas que los resultados probablemente serán nefastos, y ni siquiera con propaganda póstuma se podrá maquillar el color del muerto.

Cuando ante un primer borrador para un cambio en la organización de la atención continuada de nuestros Centros de salud, los profesionales afectados no dan crédito y no salen de su asombro, es que algo se ha hecho muy mal y el rechazo y el malestar que se va a generar, no puntual sino mantenido en el tiempo, no se ha calibrado suficientemente.

El gobierno de Cospedal empezó a cavar su tumba aquí mismo, en los PAC, los puntos de atención continuada de los centros de salud, por la ocurrencia de un consejero de sanidad, Echaniz -de ingrato recuerdo- según la cual cerrar los PAC para utilizar ambulancias más baratas era una idea genial.
El gobierno del PP no pudo sobreponerse a ese error. Fue un error tan grave que resultó fatal.

Las ideas geniales a los gestores economicistas suelen salirles por la culata. Y es que hay cosas con las que no se juega, una de ellas es la salud, la otra la educación.

La sanidad, como la educación, es verdaderamente importante en el sentir de los ciudadanos. Un gobierno si quiere tener éxito y perdurar en el tiempo tiene que ser muy prudente en las decisiones que toma en estos ámbitos del servicio público.

Arrastramos aún hoy decisiones tomadas en el 2008 sobre la forma de organizar las guardias (atención continuada) en atención primaria, que empezaron por alentar y acabaron por consolidar definitivamente las listas de espera para el médico de cabecera y la progresiva ausencia de este de su consulta. Añadido a ello el despilfarro económico que supuso pagar un mismo trabajo de consulta dos veces. Todo ello no ha llevado sino al deterioro de la atención primaria.

Cuando ahora se ofrecía en Castilla-La Mancha una oportunidad para corregir aquel  error de 2008, y eso era lo que se esperaba del buen juicio y la sensatez de los gestores del SESCAM, salen con una solución absurda que potencia aún más dicho error.

Si se pretende que una parte de la jornada del PEAC se desarrolle en consulta (puro parche, sin efectividad real que no recompone la continuidad asistencial rota del médico de cabecera) es que a su vez la atención continuada que deja de hacer el PEAC la va a hacer el profesional de consulta (sin más objeto que engordar nómina), y por ello mismo faltará aún más a su puesto natural de trabajo: la consulta. Es como echar gasolina a un fuego. Pura insensatez.

Es -para describirlo de otra forma- como si en un equipo de fútbol pusiéramos al portero a jugar de delantero centro, y al delantero centro a jugar de portero (obra de un Mister inspirado), y nos sorprendiera que no metiéramos ningún gol y a nosotros nos los metieran todos.

Si esas ausencias del médico de cabecera ya constituían el fundamento real de las listas de espera para el médico de cabecera, la nueva ocurrencia de los gestores del Sescam alimentará ese círculo vicioso donde la atención primaria entra en un torbellino acelerado hacia su propia desintegración, que ya se intuye en el ambiente. Y si no se cree, léase este artículo.

Al parecer, en el camarote de los gestores del Sescam, que cada vez se parece más al camarote de los hermanos Marx, ni siquiera se plantean los modelos alternativos que resuelven de un plumazo todo esto, e incluso ahorran dinero.

Y los hay. Pero no quieren.

Ya dijimos en un artículo previo como para el SESCAM el profesional PEAC (médico o enfermero) que cumpla 55 años, o 58, o 62, debe seguir actuando como si esto no hubiera ocurrido y aún tuviera 54.
Lo cual diríamos que introduce un factor surrealista y cómico en un ámbito aparentemente racional y serio, si no fuera porque al mismo tiempo constituye una burla consumada a la salud laboral ejecutada por un ente que dice promover la salud.

Si a ello unimos los casos en que estos profesionales (sea cual sea su edad porque no cumplen años) hacen 48 o 65 horas seguidas de trabajo con el visto bueno del ente en cuestión, estaríamos ante situaciones que claman al cielo y que ponen al descubierto que quien dice promover la salud en realidad la machaca.

Creo que fue Groucho Marx el que en “Una noche en la ópera” dijo algo así como “La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”, cláusula que tanto nos recuerda a las cláusulas infumables que el SESCAM suele prodigar en sus prodigiosas normas.

Y no es broma porque en nuestro ámbito de trabajo la parte contratada de la primera parte (EAP) hace de parte contratante de la segunda parte contratada (PEAC), de tal forma que a todos los efectos la parte contratada de la primera parte (EAP) decide los turnos y retribuciones cada mes y sin conocimiento previo de la segunda parte contratada (PEAC).

Y es que ese arte de aportar seriedad formal a lo que no pasa de ser un chiste, sólo pueden lograrlo dos colectivos: los hermanos Marx o los gestores del SESCAM.

SESCAM: Reciclando errores

Sescam

 

Al parecer, el SESCAM del PSOE no aprende de los errores del pasado. Tropieza dos y hasta tres veces en la misma piedra.

La actual Dirección parece inmune a cualquier tipo de actitud razonable, e impermeable a la enmienda sobre los errores de otro tiempo. Que fueron errores del PSOE y vuelven a ser errores del PSOE. ¿Qué opina PODEMOS de CLM sobre estos errores “voluntarios” de su nuevo compañero de viaje?

En vez de gestionar de cara al futuro y la eficiencia sanitaria, reciclan errores viejos (que llevaron a la bancarrota) de cara a la conservación de privilegios ilegítimos, con un evidente tufo a corrupción.

Veamos algunas preguntas básicas:

¿Qué preferirá el usuario y el ciudadano en general? ¿Qué un mismo y solo trabajo se pague una o hasta dos veces? Recuerden que estamos hablando del dinero de todos, de dinero público. ¿Cómo es posible que se diga que no hay dinero al mismo tiempo que se ampara, y ahora incluso se alienta esta irregularidad?

¿Preferirá que su médico de cabecera se encuentre dentro de la consulta o ausente de ella? ¿Cuál de estas dos opciones favorece la continuidad asistencial y el éxito de la atención primaria?

¿Por qué en vez de inspirarse en el modelo “navarro”, que es más eficiente y ajustado a la legalidad, quiere imitar al modelo “extremeño” que es directamente cochambroso?

En un pasado no muy lejano, el SESCAM del PSOE casi entró en quiebra, no porque la sanidad pública resulte cara, si tenemos en cuenta los beneficios de todo orden y los rendimientos económicos que produce tener una población sana (no hay mejor negocio para un país que tener una ciudadanía saludable), sino porque la gestión muchas veces es penosa y comete errores de bulto.

Con la presentación estos días a los sindicatos (y por tanto a sus afiliados) de una nueva propuesta para organizar la atención continuada y la función del personal PEAC, el SESCAM parece querer reincidir en errores del pasado, que casi nos costaron –y no hace tanto- la bancarrota de la sanidad pública,

Si en aquel entonces el error (que consiste en pagar un mismo trabajo dos veces) se cometió sacándose de la manga, contra legalidad, jurisprudencia, y eficiencia económica, la figura elástica del correturnos, para hacer un trabajo que ya cobraba otro (personal de consulta) ahora se quiere que el personal de atención de continuada (PEAC), que tiene su propia área estructural de trabajo desde hace más de dos décadas, haga funciones similares al correturnos, y baile de un sitio para otro, de un turno al contrario, de la atención continuada a la consulta, y de la noche a la mañana, haciendo su propio trabajo y además el que legalmente corresponde hacer a otro (ya que lo cobra), que no es otro que el personal de consulta.
Y esto, se mire por donde se mire, es reciclar un error y reincidir en un despilfarro. Volvemos a las andadas.

No por nada, sino por su ilegalidad constitucional,  la figura del “correturnos” se disolvió como un azucarillo en las primeras turbulencias de la crisis. Es la diferencia entre los “inventos” nacionales y las enmiendas europeas que los corrigen. No paran las instituciones europeas de corregir los pufos de nuestros gestores y según qué sindicatos.

Hay una manera más sencilla de ver las cosas.
Tanto el Estatuto Marco como la jurisprudencia del Tribunal Supremo dicen que el trabajo que se cobra (y estamos hablando de la jornada ordinaria) hay que trabajarlo. Y que no se puede interpretar como licencia (posguardia) lo que no es más que un descanso entre jornadas.
Es fácil percatarse -y bastaría con observar el ejemplo ajeno de otros servicios de salud, tal que el servicio navarro- de que no es difícil hacer que la legalidad vigente y las piezas de la organización encajen, de manera que el personal de consulta cumpla la jornada que está obligado a cumplir y el personal de atención continuada cumpla la suya que, dos décadas después, debería considerarse suficientemente consolidada, y que es -como el nombre lo indica-, atención continuada y no labores de sustitución o de colaboración en la estafa.

Porque esa es otra pregunta que surge al hilo del borrador y la nueva propuesta: Cuándo al personal PEAC se le ofrezca o se le obligue a cubrir un “saliente” de guardia de una consulta ¿se le estará induciendo a colaborar en una estafa? ¿Puede ante esta circunstancia negarse a contravenir el EM y la jurisprudencia del TS, y denunciarlo en el juzgado o la fiscalía?

¿Por qué se rechaza el modelo navarro? ¿Puede el SESCAM o según qué sindicatos explicarlo de cara al público?

Resulta que este “encaje” entre legalidad y funciones distintas que propicia el modelo navarro, no sólo cumpliría con la legalidad vigente sino que tiene la ventaja añadida -y no es moco de pavo- de que produce espontáneamente y de manera inmediata una mejor prestación del servicio al ciudadano, con reducción drástica de las listas de espera para el médico de cabecera, y una mayor presencia continuada de este en su consulta.

¿Por qué entonces el SESCAM se empeña en reciclar un viejo error, incumplir la legalidad y la jurisprudencia vigente, y hacer un mal uso del dinero público, pagando por duplicado un trabajo que ya cobra el titular y último responsable de esa obligación?

Para muchos profesionales de este ámbito (atención primaria) esta sigue siendo una pregunta sin respuesta, donde entran en juego privilegios a todas luces no aclarados.

Con este borrador y esta propuesta el SESCAM del PSOE vuelve a las andadas y carga directamente contra la legalidad, contra los intereses del usuario y la sanidad pública, y contra los derechos de todo un colectivo profesional.

El modelo “Navarro” frente al escándalo de las “peonadas” de primaria (SESCAM)

Centro-Salud-Urgencias

 

A veces dudo si conviene tratar en un artículo periodístico temas laborales específicos de un sector (en este caso el sanitario) porque no está claro sí llegará en su sentido último o en su interés al lector general.

Sin embargo, cuando me decido finalmente a abordar el tema es porque entiendo que además de poder interesar a los propios profesionales implicados, o a los sindicatos, o a los gestores, puede ser también de interés del usuario, ya que el problema de que se trata repercute en gran medida sobre él.

Así, en el mundo laboral de la sanidad se conjugan o entran en conflicto los intereses de los trabajadores asistenciales, los intereses y las querencias de los sindicatos, los imperativos y alternativas de la gestión, y las necesidades y derechos del usuario que recibe la asistencia.
Es por esto último que el tema tratado puede ser de interés general.

El primer prejuicio y error que hay que eliminar es pensar que los sindicatos lo son de todos los trabajadores, o que el interés último de la Administración es la asistencia prestada, o que unos y otros tienen por norte la mejora de la sanidad pública. No es así.
Al contrario, en este ámbito del servicio público y debido a vicios que arrastra la Administración pública española (vicios que están dejando al descubierto las sentencias europeas, y hablo por ejemplo de la España “interina” como una vergüenza nacional en la que tienen su parte de responsabilidad unos y otros), muchas veces los sindicatos lo son sólo de una parte específica de los trabajadores, y la Administración obra con la misma parcialidad, dejando ambos muy en segundo plano el interés general de todos o las prioridades y necesidades de la asistencia.

A mayor abundancia cabe decir que frecuentemente se conculca la ley con el mayor desparpajo. Por ejemplo el Estatuto Básico del empleado público en los pazos que establece para ciertas convocatorias de plazas. O la legalidad sobre jornadas y descansos y sobre salud laboral. Y esto ante la vista de todos y la pasividad de muchos. Incluso de los que tienen la última responsabilidad, lo cual es sorprendente, y de pura sorpresa puede llevarnos al mutismo y la resignación.

Si nos dijeran que un piloto de avión (con pasajeros a bordo) pilota durante 48 horas seguidas, o 64 horas, no nos lo podríamos creer. O que se concentran irracional y peligrosamente sus turnos de vuelo por intereses espurios o crematísticos tampoco sería muy creíble. Pues créanse que cosas de este tipo pasan en el mundo sanitario de nuestra Comunidad con la mayor normalidad, por sistema, o incluso de manera programada en calendarios que alguien ha decidido y firmado (en ocasiones sin contar con los protagonistas).
Es tal la desidia y la “costumbre”, fortalecida en la inoperancia de sindicatos y controles de salud laboral, que algunos no tienen empacho en firmar o aparecer como responsables últimos de esos desmanes.

Que un servicio público de sanidad no dé ejemplo de salud laboral, sino que acoja en su seno barbaridades que ningún otro ámbito laboral permitiría, deja en muy mal lugar a los sindicatos del sector y nos ilustra sobre una Administración pública que ha copiado los peores modos y vicios de la empresa privada.

En la atención primaria (y esto no afecta sólo a nuestra Comunidad sino que es un modo de organización que está generalizado) hay profesionales (médicos de familia y enfermeros) que ejercen labores de consulta en su jornada ordinaria, y profesionales (médicos de familia y enfermeros) que en su jornada ordinaria realizan labores de atención continuada o urgencias.
En algunas comunidades (ej. Madrid) ambas funciones y colectivos están disociados. En otras muchas no.

La manera de coordinar una y otra función tiene consecuencias importantes, y así ha podido verse que desde 2008, no sólo en nuestra Comunidad sino también en otras, la atención primaria se ha deteriorado por un incremento de las listas de espera para el médico de cabecera perfectamente evitable. Basta con cambiar el modelo de organización de la atención continuada, que es lo que hizo la Administración Navarra en el año 2014.

Históricamente los profesionales de atención continuada, con su origen en los refuerzos, vienen estando sujetos a una situación de discriminación laboral que ha dado cabida (y todavía ocurre hoy) a toda clase de atropellos.
Las barbaridades (ilegalidades) de jornada que mencionábamos de pasada más arriba, les afectan directamente a ellos. Y así ocurre con toda una serie variopinta de derechos laborales que resultan pisoteados a diario.

Siendo este el escenario de partida en que los privilegios y las discriminaciones están marcados tan nítidamente pero sin ningún fundamento legal, no debe extrañarnos que se acabe en modelos de organización de la asistencia donde el receptor de esa asistencia -el usuario- cuenta muy poco.

El “modelo de Navarra” a que hace referencia el título de este artículo y que nos remite a una forma de organizar la atención continuada en atención primaria, es un ejemplo muy claro de un debate en el que entran en colisión intereses legítimos (y en algún caso privilegios ilegítimos) de los profesionales, sesgos y parcialidades de los sindicatos, y vicios de la Administración. Pero lo que le confiere interés “general” y trascendencia (al modelo de Navarra) es lo que supone para el usuario y el servicio público, porque al uno lo beneficia enormemente al acabar con las listas de espera para el médico de cabecera, y al otro le lleva a cumplir con su auténtica misión, que es prestar un servicio público eficiente.

Efectivamente el modelo de Navarra contradice el modelo actual que “arrastramos” y lima el exceso o la irregularidad de algunos “privilegios” (la jornada complementaria no es derecho, es deber que hay que administrar y gestionar con criterios superiores), y a la vez es más coherente con la legalidad vigente (el actual no lo es ni con la legalidad ni con la jurisprudencia), multiplica los beneficios para el usuario y la eficiencia del servicio público, y equilibra en el trato a los profesionales de atención primaria en los que actualmente se establece un sesgo y una discriminación.

En este mes de julio las mesas de negociación del SESCAM con los sindicatos es muy probable que aborden este tema.
Desde aquí quiero pedirles que se guíen por el interés general y tengan en consideración los aspectos que aquí se han mencionado, y que los intereses estrechos no pueden superponerse a ese interés general y tampoco a la legalidad vigente.

En Navarra este debate ya se hizo y el modelo fue cambiado en beneficio de todos, gracias a unos sindicatos (no todos) que supieron ver las prioridades que deben caracterizar a un servicio público.
Cuando un servicio público adopta los mecanismos insolidarios y los modos corruptos y desregulados de ciertas empresas privadas, y pone el interés general (en este caso la salud pública) muy por debajo de intereses particulares y corporativos, está falseando su naturaleza y equivocando sus objetivos.
Los intereses profesionales y corporativos son legítimos, aquí como en cualquier otro ámbito de trabajo, pero en un servicio público siempre deben estar supeditados al interés general, y nunca imponerse hasta ocasionar grave perjuicio de aquel.
Y aquí el interés general queda lesionado y la asistencia al paciente postergada por el incumplimiento de la jornada ordinaria (de consulta) que establece la ley.

Computar como trabajado y pagar como trabajado, un trabajo (de consulta) que no se trabaja -y eso es lo que está ocurriendo con el modelo actual- es contrario a lo que dicta el Estatuto marco y la Sentencia del Tribunal Supremo en el recurso 4848/2000.  Además de suponer un manejo dudoso del dinero público que puede incurrir en malversación, es el principal factor determinante de las listas de espera para el médico de cabecera.

Vuelvo a pedir una auditoría independiente sobre lo que supone esta irregularidad en el manejo del dinero público y en la prestación sanitaria comprometida y presupuestada.

Al no cumplir su jornada ordinaria (que como decimos se computa y se paga sin trabajarla), el personal de consulta puede afrontar con importante margen de beneficio sus “peonadas” de jornada “complementaria” o incluso de jornada “especial”. Esto unido a que pueden escoger las guardias “a la carta” para maximizar el número de libranzas (esto supone más o menos un mes más de vacaciones al año que se suma al mes reglamentario), constituye el vicio germinal que explica las listas de espera, el abandono de las consultas, y el deterioro de la atención primaria que acaba repercutiendo directamente en el nivel hospitalario. Las libranzas posguardia no son tales libranzas según ley, sino descansos entre jornadas sin perjuicio de la jornada que se tiene que cumplir.

Si lo analizamos bien, supone también una burla y una estafa a la creación de puestos de trabajo (amparada por los sindicatos) porque si un trabajo se computa y se paga sin trabajarlo no es necesario contratar más profesionales.

Hay que decir igualmente que consentir y amparar los casos en los que se hacen 48 horas seguidas de trabajo, o 65, sin el descanso preceptivo y sin la alternancia de profesionales obligada, va en contra también de esa creación de puestos de trabajo.

POSDATA: ¿Qué es el modelo Navarro?

Modelo de Atención Continuada del Servicio Navarro de Salud (una alternativa para la eficiencia de la atención primaria en el SESCAM) / https://www.iberley.es/convenios/empresa/convenio-colectivo-empresa-servicio-navarro-salud-osasumbidea-equipos-atencion-primaria-servicios-urgencias-rurales-5000404

Las ‘microguardias’ impiden el consenso en la reforma de las urgencias rurales / https://drive.google.com/open?id=0BwQt9a02mce6bS1oeXZVUEJaODA

Atención Continuada y Urgente Rural / Artículo de José Ignacio Yurss Arruga (Director de Atención Primaria del Servicio Navarro de Salud) / http://www.smnavarra.org/wp-content/uploads/2014/03/Diario-de-Noticias-26-de-febrero-de-2014.-carta-Yurss.pdf

 

COMUNICADO DE AMEPEAC

Amepeac-Concentración Hiendelaencina

 

Como Asociación profesional de médicos y enfermeros PEAC adscritos al Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), queremos DENUNCIAR las condiciones laborales de sobrecarga y saturación que se producen en los PAC (urgencias de los centros de salud), donde la demanda asistencial se ha disparado por las listas de espera para el médico de cabecera y la deficitaria dotación de personal PEAC.

En este sentido, reclamamos explicaciones y soluciones a las listas de espera que antes del 2008 (año con cambios importantes en la organización de la atención primaria) eran prácticamente inexistentes. Estamos hablando de listas de espera de entre 7-10 días para el médico de cabecera.

Denunciamos que debido a este deterioro se ha distorsionado la naturaleza de la atención primaria, y que la accesibilidad característica del médico de cabecera está desapareciendo y trasladándose a otros niveles asistenciales que no pueden realizar idéntica función: el PAC y las Urgencias hospitalarias, niveles que carecen de los instrumentos asistenciales del médico de cabecera, que son los que dotan de sentido y función a la atención primaria.

Que por todo ello, las acumulaciones por falta de sustitutos, los pacientes desplazados, los pacientes desatendidos por las listas de espera, acaban acudiendo al PAC y produciendo su saturación, dando lugar a consultas a destajo, en jornadas de 17 o 24 horas, o incluso de 48 horas, donde casi no hay tiempo ni para comer, dificultando la asistencia de las verdaderas urgencias, y que merman la salud de los trabajadores del PAC al mismo tiempo que introducen un mayor riesgo de error en la asistencia prestada.

Por todo ello RECLAMAMOS:

1. “Doble” equipo de guardia a jornada completa en todos los PAC, ya que están aumentando las urgencias graves que acuden al PAC y se encuentran con la puerta cerrada.
Hace pocos días acudió a uno de nuestros PAC una niña que había sufrido un atragantamiento y se encontró con la puerta cerrada. El “único” equipo de guardia estaba realizando una asistencia urgente a varios kilómetros de distancia en un pueblo de la zona. Estas situaciones son cada vez más frecuentes, y se producen varias veces durante una guardia. Se necesita un equipo (médico y enfermero) que permanezca en el PAC.

2. Aumento de los mecanismos de inspección y de salud laboral en estos servicios. Entre otras cosas porque se observan graves irregularidades en la duración de las jornadas y en la distribución de los turnos.

3. Exploración de otros modelos de organización de la atención continuada en atención primaria que acaben con las listas de espera para el médico de cabecera: por ejemplo el modelo de NAVARRA.
Consideramos que muchos de los problemas descritos aquí, derivan del gran número de consultas que se cierran cada mes por el descanso posguardia del médico de cabecera. Con el modelo de Navarra para organizar la atención continuada (guardias) se respetan los descansos preceptivos y no se cierra ninguna consulta por este motivo. Las listas de espera para el médico de cabecera desaparecerían, y los PAC y las urgencias hospitalarias dejarían de estar tan saturadas.

4. Incremento del personal PEAC y mejora de sus condiciones laborales, homologándolas con otros sanitarios de la misma categoría.

FIRMADO: AMEPEAC

Sobre una nota de prensa de CESM

 

CESM, que es mi sindicato, no siempre acierta. O no acierta en la medida en que se espera que acierte.

Esto no tiene nada de excepcional pues toda organización humana por el simple hecho de serlo, está sujeta a errores.
O si se quiere, está expuesta a una visión distorsionada de la realidad condicionada por un determinado sesgo. Es así. Los sindicatos no son hermanitas de la caridad. Tienen intereses y sesgos, y uno es muy libre de decirlo y declararlo.

Como uno es partidario acérrimo de la lucha sindical, y por tanto de la existencia de sindicatos, se encuentra cada vez más decepcionado, y barrunto que en nuestro país no somos pocos los decepcionados, y aumentando.

Quizás se deba a que tenemos una visión romántica de la lucha sindical y no nos hacemos a la idea de que un sindicato sea una empresa tecnócrata y un instrumento de intereses, en los que ni siquiera el respeto a la ley está libre de influencias y distorsiones.

La financiación estatal de los sindicatos ¿es buena o es mala?

No lo sé.

Y voy a la nota de prensa de mi sindicato. Y es que la nota de prensa de CESM, aunque necesaria en lo que denuncia, es muy sesgada en lo que deja de denunciar.

Lo que no se puede ni se debe hacer es describir la realidad con anteojeras, que es lo que ha hecho CESM con la reciente nota de prensa sobre la falta de sustituciones en atención primaria y el deterioro de la asistencia que por ello se produce, además de insistir en las repercusiones que esto tiene sobre la salud laboral.

Cierto: las licencias se tienen que sustituir, pero leída la nota de prensa que como digo hace referencia a la atención primaria, constato que no se menciona la atención continuada de los PAC ni una sola vez, siendo como es parte fundamental de la misma y la que mayor presión asistencial soporta en este nivel, y donde los problemas de salud laboral más inciden, así como los abandonos del puesto de trabajo que por este motivo se producen. Abandonos que demuestran que los controles de inspección y de salud laboral son inanes y totalmente inexistentes.

¿Y esto por qué es así?

Pues fundamentalmente porque en la atención continuada, que se desarrolla en los PAC en horario de tardes, noches, fines de semana y festivos, no hay listas de espera ni filtros que interponer de ningún tipo, que sin embargo si  hay en las consultas ordinarias.
En los PAC un sólo médico y un sólo enfermero cargan con la asistencia de todos los cupos de pacientes de, por ejemplo, 7-8 consultas, durante turnos prolongados y a destajo.

El personal (médicos y enfermeros) que trabaja en el PAC no puede dar cita para 7 o 10 días después (el personal de consulta sí), ni puede “bloquear” su agenda de citas (el personal de consulta sí), ni puede decidir libremente cuantos pacientes ve en su jornada (el personal de consulta sí). Todos esos filtros y colchones amortiguadores, no existen en el PAC.

Es a los PAC donde van a parar las acumulaciones, pero ¿puede el PAC “suspender la actividad”?

No.

Sáquense las estadísticas de las asistencias prestadas en el PAC, véanse los turnos del personal PEAC, y dígase si es justo que en una nota de prensa sobre “sobrecargas” y problemas de “salud laboral” en atención primaria, el PAC y los PEAC no aparezcan mencionados ni una sola vez.

¿Se habla acaso en esa nota de las licencias y de las sustituciones a las que tiene derecho el personal de atención continuada?

En el PAC se ve todo, y a todos los pacientes, y a todas las horas, y es por tanto aquí donde cabe hablar con propiedad de trabajo a “destajo”. Y ese trabajo a destajo se hace en jornadas que duran 17 o 24 horas. O incluso, con ocultamiento e ilegalidad, 48 horas o 65 horas. Lo sabe el SESCAM y lo saben los sindicatos.

De nada de eso se habla en la nota de prensa de CESM (no se menciona la atención continuada, no se mencionan los PAC), cuando es obvio, por lo que aquí explico, que donde van a para las consecuencias de la falta de sustitutos y de otros vicios de gestión de la atención primaria es fundamentalmente al PAC.

Y CESM, como los demás sindicatos, no lo ignora. Sin embargo…

Tampoco observo su beligerancia -desde los imperativos de salud laboral- sobre el hecho de que al personal de atención continuada (PEAC) se le concentren turnos largos (24 horas) en apretadas y arremolinadas jornadas de fiestas, sin tiempo para una recuperación fisiológica o mínimamente saludable. O que pida y exija, por los mismos imperativos de salud laboral o de conciliación familiar, calendarios rotativos.

No. Eso en la nota no aparece.

Y no es sólo la falta puntual y estacional, o continuada y persistente de sustitutos la que recae en las espaldas de los trabajadores del PAC, sino que las listas de espera para el médico de cabecera que existen durante todo el año, debidas a una gestión fraudulenta del descanso posguardia, también van a parar allí, aunque no las retribuciones anexas, que se las lleva quien no trabaja esa jornada.

Como único argumento para justificar todo este disparate se dice: “es que está programado así”.
Como si dicha “programación” fuera tan inmutable como la órbita de la luna.

Pues no es cierto.

Les regalo está otra programación alternativa que acaba con el fraude (dinero público) del descanso posguardia, y consiguientemente también con las listas de espera (tan penosas y nocivas para los pacientes), y que además aliviaría el trabajo a destajo y los problemas de salud laboral que se padecen en los PAC. Dice así:

Personal de consulta (EAP): se hace cargo de manera real y efectiva (no de mentira) de su jornada ordinaria, y también de la jornada complementaria alícuota hasta las 20:00 horas. A partir de las 20:00 horas se hace cargo el personal de atención continuada (PEAC).

Beneficios:
-Asistenciales: desaparecen las listas de espera.
-Económicos y legales: no se produce malversación de dinero público ni fraude de ley (Estatuto Marco y Tribunal Supremo).
-De salud laboral: turnos más cortos y regulares.

CESM debería considerar todo esto, y ya puestos a pedir “refuerzos” y que se cumpla con la legalidad de las sustituciones ¿Por qué no reclama refuerzos y dobles equipos (2 médicos y 2 enfermeros) para los PAC, que es donde realmente la sobrecarga asistencial va a parar?

Mi sindicato, todos los sindicatos del sector, que deberían ser sensibles al cumplimiento de la ley y a los imperativos de salud laboral, harían bien en ser sensibles a la situación del personal PEAC, y muy mal en silenciarla y ocultarla.

¿Cuantas veces se escucha a los sindicatos del sector decir en voz alta de las penosas condiciones en que trabaja el personal de atención continuada, médicos y enfermeros?

Pues estimados sindicatos: somos 800 PEAC en la Comunidad, que no es como buscar una aguja en un pajar.
Y se necesitan más para cumplir con la ley.

SESCAM: el “cambio”

centro-salud-urgencias

El “cambio” -sin demasiada sorpresa- ha consistido en empeorar lo que ya estaba mal.

Y ese empeoramiento se ha notado sobre todo en los servicios de urgencias, tanto a nivel hospitalario como en los centros de salud de atención primaria (PAC).

Esto se ha hecho evidente en mi centro de salud como en otros muchos, en los que desde el inicio del “cambio” (de Administración), se ha observado un deterioro “acelerado” por incremento de la demanda asistencial en los PAC, que ha llevado a reclamar de manera urgente y de forma insistente, refuerzos (doble equipo) en el PAC, para poder sobrellevar la masiva asistencia de pacientes, derivada no de situaciones de urgencia, sino del bloqueo o insuficiencia de las consultas ordinarias, por causa de las ya conocidas y enquistadas listas de espera.

Estas listas de espera para el médico de cabecera han roto el carácter y el sentido de la atención primaria, que hoy aparece desnaturalizada. Algunos pacientes archiconocidos en el PAC o en otros servicios de urgencias, desconocen quien es su médico de cabecera. No le han visto la cara.

¿La excusa?: la de siempre, la cita postergada.

En el origen de las listas de espera en atención primaria hay que denunciar distintas causas:

1. Por un lado, la no sustitución de las “licencias reglamentarias”. Aquí es importante subrayar que el “descanso posguardia” no es una “licencia reglamentaria” con derecho a retribución, sino un descanso entre jornadas que no computa como tiempo trabajado, y que por tanto no genera derechos retributivos. Sin embargo, sí que habría que sustituir lo que son licencias reglamentarias (vacaciones, moscosos… etc.), cosa que ha dejado de hacerse por una política de recortes.
En cuanto a la figura del “correturnos”, por lo que llevamos dicho y por lo que diremos después, siempre se utilizó como solución “imaginativa” para cubrir el expediente del descanso posguardia, al margen y en contra de la legalidad y la jurisprudencia vigente. El mismo trabajo se pagó dos veces: a quien efectivamente lo hacía (el correturnos), y a quien no lo hacía pero estaba obligado a hacerlo (el personal de consulta). Y este doble pago -auténtico despilfarro con visos de malversación- se hizo desde el 2008. Esto nos gustará más o menos reconocerlo, pero es así. Llegada la crisis se hizo evidente la bancarrota.

2. Gestión de los calendarios de guardias a favor de la promoción de las listas de espera y el coleccionismo de los descansos posguardia, a través del privilegio concedido al personal de consulta de escoger las guardias “a la carta”, de lunes a jueves, y últimamente de martes a jueves, como medio de multiplicar los descansos posguardia. Resultado: incremento de las listas de espera.
El calendario de guardias siempre debe ser “rotativo”, no “a la carta”, tal como establece el Decreto 137/1984, artículo 6, punto 3. Y no solo por razones de eficiencia asistencial, sino por razones de salud laboral y de conciliación familiar.

3. Incumplimiento de la legalidad y la jurisprudencia vigente: me refiero al Estatuto Marco (artículo 46, 2-c), a la propia legalidad del SESCAM sobre jornadas y licencias reglamentarias, y a la sentencia del Tribunal Supremo para la unificación de doctrina de 20 de mayo de 2003, recurso número 4848/2000, que establece:

“se reconoce el derecho al descanso tras el servicio de guardia de presencia física… sin perjuicio de la jornada pactada y aplicable en cómputo anual”.

“el tiempo de libranza obligatoria tras las guardias médicas ha de considerarse en principio como lo que efectivamente es, de acuerdo con el Derecho interno y el Derecho comunitario, es decir, tiempo de descanso y no tiempo de trabajo”.

Sin embargo, se está abonando como tiempo trabajado, y el numero de horas pagadas sin la contraprestación del trabajo efectivo, en cada centro de salud, es ingente. Existen estudios y cálculos en los que para una jornada ordinaria de 1762 h/año en jornadas de 7,5 h de L a V, en un centro tipo (que los hay en nuestra Comunidad) donde se realiza una guardia a la semana sin recuperar el descanso posguardia, el número de horas que se dejan de hacer (pero se pagan) por profesional, son 547. Que multiplicadas por todos los profesionales que hacen guardias en las mismas condiciones, conduce a una cantidad bastante seria, que nos explica su incidencia en las listas de espera, y refleja un manejo bastante dudoso del dinero público.

Reflexiones:
Así como una consulta de 7 horas cansa, una consulta a destajo de 17 o 24 horas (la que se pasa en los PAC) mata. Y mata en ambas direcciones. Por tanto, si no se articulan otras soluciones a las listas de espera para el médico de cabecera, que saturan los servicios de urgencias con consulta ordinaria e ininterrumpida, inasumible por un solo equipo, los PAC deben ser reforzados de manera urgente con “doble equipo” para no poner en riesgo la salud de los pacientes y la de los trabajadores.

Soluciones y alternativas contra las listas de espera en atención primaria:
Dada la íntima relación de las listas de espera con la gestión del calendario de guardias y del descanso posguardia, voy a hacer especial referencia a esta última gestión.

1. Calendario estrictamente rotatorio entre todos los profesionales implicados (PEAC Y EAP) para reducir (en vez de incrementar y promocionar) los descansos posguardia. Esta medida puede aplicarse sin modificar la duración actual de los turnos, y se complementaría con la recuperación de la jornada incumplida por el descanso posguardia, en respeto de la legalidad vigente sobre jornadas, en respeto del EM, y en respeto de la jurisprudencia del Tribunal Supremo (recurso 4848/2000). Obviamente, la jornada ordinaria que hay que cumplir no puede programarse al día siguiente de una guardia (no tiene sentido), pero si puede y debe programarse en cualquier otro momento. Las posibilidades son varias, respetando el descanso preceptivo entre jornadas.

2. Turnos partidos de la jornada complementaria, de manera que de 15 a 20 horas la guardia la cubre un miembro del EAP, y de 20 horas en adelante, un PEAC. Ventaja: no se perdería ninguna consulta por descanso posguardia, porque no se generaría ninguno. Las listas de espera caerían en picado. Turnos más cortos y menos nocivos. Se cumpliría la legalidad de las jornadas y descansos, el Estatuto Marco, y la sentencia del Tribunal Supremo.

Frente a estas alternativas, las Instrucciones para el Plan funcional de atención continuada que ha presentado recientemente la Gerencia de atención primaria de Toledo, son un auténtico bodrio que no aportan ninguna solución ni ninguna mejora respecto a lo que ya hay, y lo único que hacen es cebarse en el maltrato y discriminación de uno de los colectivos profesionales de la atención primaria, los PEAC, que al igual que los demás profesionales implicados, son personal estatutario con plaza en plantilla, con los mismos derechos que el resto de personal estatutario.

Veamos varios ejemplos de esta discriminación:

Empieza la discriminación por no haber entregado el documento con el contenido de esas Instrucciones al personal PEAC. Es un mal comienzo que no augura nada bueno.

El personal PEAC está obligado a completar su jornada ordinaria para cobrarla en nómina. El personal de consulta no necesita completarla para cobrarla.

Al personal PEAC no se le garantiza su jornada ordinaria (que es derecho derivado de su nombramiento) y si la incumple se le retrae en nómina. Al personal de consulta sí se le garantiza su cobro, aunque la incumpla. Al personal PEAC no se le garantiza su jornada ordinaria mes a mes (a la que tiene derecho), de manera que es posible que reciba nóminas en las que debido a tal circunstancia (el SESCAM no respeta su derecho de jornada ordinaria), debe dinero al SESCAM.

Kafkiano.

En el disfrute de licencias hay un orden de precedencia (un privilegio ilegal) según el cual primero se concede las licencias solicitadas por el personal de consulta, y solo subsidiariamente se valoran las licencias solicitadas por el personal PEAC.

El personal de consulta es informado con antelación suficiente sobre cuál es su plan funcional y su cronograma de trabajo, y conoce la distribución de su jornada ordinaria y complementaria (es su derecho), pero al personal PEAC toda esa información se le oculta (y también es su derecho). Esa ocultación hace más fácil algunas de las “irregularidades” en la gestión de sus nóminas y de sus licencias.

No estaría fuera de lugar pedir una auditoría externa e independiente sobre la gestión de las licencias y de las nóminas del personal PEAC. Al respecto, los sindicatos no mueven un dedo.

Las Instrucciones en cuestión dejan abierta la puerta a que las cosas se sigan haciendo -invocando no la legalidad sino la tradición- “como siempre se han hecho”, y a que unos trabajadores (personal de consulta) decidan las jornadas y los turnos de otros trabajadores (el personal PEAC). La Gerencia se limita a mirar para otro lado y a validar el hecho con un sello. Se habla, es cierto, de participación de ambos colectivos en la propuesta del calendario, pero no se exige la prueba de esa participación mediante las firmas correspondientes.

Se deja abierta la puerta a que un trabajador PEAC no libre ningún fin de semana y ningún festivo en todo el año, incluidos los de Navidad, conculcando derechos –y no solo los de conciliación familiar- que asisten a todos.

Se dice en dichas Instrucciones que el personal PEAC tendrá una distribución regular en sus turnos, pero acabo de ver en mi centro –con las Instrucciones ya en vigor- como a un enfermero PEAC (de 66 años) se le concentraban 82 horas de trabajo (casi dos tercios de su jornada mensual) en una sola semana.

Se deja abierta la puerta a que un trabajador pueda hacer más de 24 horas continuadas de trabajo (48, 72…), por causas no claramente definidas como imprevistas o catastróficas. Por ejemplo cuando concurran motivos específicos debidamente justificados (organizativos, asistenciales o funcionales).

Sobre este tema, me llamó hace poco un compañero, médico (PEAC) en Toledo, para informarme y quejarse de que está sometido a un chantaje y se encuentra indefenso: si quiere librar algún fin de semana al mes tiene que aceptar hacer más de 24 horas seguidas de guardia. Y la Gerencia (que lo sabe) consiente ese chantaje. Mira para otro lado.

Este es el estilo del “cambio”.

 

 

El personal PEAC se reúne con UGT

 

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El colectivo de profesionales PEAC (médicos y enfermeros) de Castilla- La Mancha, que desarrollan su función asistencial en los servicios de urgencias (PAC) de nuestros centros de salud, ha iniciado hoy con UGT una ronda de contactos que se quiere hacer extensible al resto de sindicatos del sector, con el objeto de analizar su situación laboral, y proponer una renovación de su estatuto laboral, que data de 2005, con introducción de mejoras y correcciones que son ya impostergables.

Así mismo se ha pedido durante la reunión, que dentro del proceso de renovación y mejoras a introducir en el estatuto PEAC, se considere lo que ya es jurisprudencia firme, incluso por sentencia de los tribunales europeos, en cuanto al igual trato del personal interino de larga duración y el personal fijo, incluido el pago efectivo de la carrera profesional, cosa que ya se ejecuta en la comunidad de Madrid. Lee el resto de esta entrada

PICO (GRIPAL) NO, CORDILLERA

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Zygmunt Bauman y Carlo Bordoni nos informan en su libro “Estado de crisis”, que la crisis del capitalismo que estamos viviendo no es una crisis más, similar a otras que la precedieron, sino que a lo que nos enfrentamos ahora -quizás por no haber sacado conclusiones y remedios perdurables de las crisis anteriores- es a un “Estado de crisis” que amenaza perpetuarse como un cáncer, y provocar como metástasis una crisis subsidiaria de la democracia y el estado de derecho, es decir, de los valores propiamente occidentales.

Esta crisis no se trataría ya de un pico o cumbre que hay que sobrepasar, sino de toda una cordillera en la que debemos resignarnos a sobrevivir y malvivir, con muy poco oxígeno.
Salvo que -y esto es una opción más sensata- nos demos media vuelta y reencontremos el camino perdido, y recuperemos nuestros valores democráticos.

Pues esto que podemos decir, en forma de metáfora geológica, de nuestra circunstancia económica, política, y social, podemos decirlo también del deterioro  -ya desastre- de nuestra sanidad, cuya actual crisis no se debe a un “pico” gripal, sino que en todo caso enlaza con todo el malestar precedente y nos conduce, sin remedio, al malestar subsiguiente. Malestar de los usuarios y malestar de los profesionales.

Ocurre que los “picos” gripales les vienen muy bien a los gestores economicistas y desregulados (también recortados) para justificar y enmascarar un estado de cosas que a poca memoria que tengamos, reconoceremos que no es nuevo ni puntual, sino que se arrastra desde hace demasiado tiempo: las listas de espera en atención primaria (para el médico de cabecera) y para el especialista, las urgencias hospitalarias con sus pasillos repletos de pacientes que esperan su turno en condiciones inhumanas, falta de camas, recorte y explotación de medios y profesionales que cada día se ganan a pulso una enfermedad laboral (¿dónde están los sindicatos y los servicios de salud laboral?), y que además sufren la agresividad o incluso las agresiones del usuario que no sabe orientar su descontento, y que sin embargo evita el gestor en su despacho, donde, por cierto, está protegido por servicios de seguridad, mientras que muchos o casi todos los puntos de urgencia de atención primaria (PAC), donde se dan mayoritariamente estas situaciones de violencia, están totalmente desprotegidos (no hay ni celadores).
Recientemente hubo que reducir a un individuo armado con escopeta en el CS de la Solana, que amenazó a los profesionales en el servicio de urgencias, que es mayoritariamente el tipo de servicio donde se suelen producir estos episodios de violencia.

De los políticos lo más que se puede decir (al menos de muchos de ellos) es que viven en su mundo y todo les importa un carajo. Sólo así se puede explicar que algunos representantes del PP en nuestra comunidad, descubran ahora que hay listas de espera infumables en nuestra atención primaria, la del antiguo médico de cabecera, ignorando que es una situación que arrastramos hace ya más de una década, y a la que Cospedal como el PSOE que la precedió tanto contribuyeron con sus recortes y su mala gestión. Las listas de espera para el médico de cabecera a veces son de entre 7 y 14 días. Luego explicaremos algunos de los motivos de este absurdo, inconcebible en otros tiempos.

Adelantemos ya una reflexión: aunque todo este cúmulo de despropósitos tiene fundamentalmente su origen en los recortes (que sin embargo no sufre el “aparato” político, por otra parte tan estéril), cabe también una gran responsabilidad a los malos gestores, que en gran número de casos debe su nombramiento a factores políticos.
De los profesionales lo que se debe decir y denunciar es que no dan más de sí, y en algunos casos, como ocurre con los profesionales PEAC de los servicios de urgencias de atención primaria, están sometidos a explotación y condiciones laborales infrahumanas, que ni en el tercer mundo darían por buenas, y que ni los sindicatos ni los servicios de salud laboral -salvo honrosas excepciones- vigilan ni les importa.
De malos gestores estamos sobrados. Lo que nos faltan son trabajadores, habiendo, sin embargo, tanto paro.

Desde el momento que hay listas de espera en atención primaria (para el médico de cabecera) ya hemos fracasado. Desde el primer peldaño nos hemos quedado sin escalera. A partir de aquí viene todo lo demás, y sin solucionar esto, no solucionaremos nada en nuestra sanidad.

La única manera de acabar con las listas de espera para el médico de cabecera, es acabar con el ingente número de consultas que no se pasan y se pierden (pero se retribuyen) cada mes, en cada centro de salud de nuestra comunidad. Más allá de las licencias reglamentarias, que están perfectamente establecidas, y que nunca provocaron ese deterioro, porque además se cubrían con sustitutos (ya no o muy poco), la causa hay que buscarla en la gestión del llamado “descanso posguardia”, que se organiza y gestiona como una “licencia reglamentaria y retribuida”, cuando en realidad es un “descanso entre jornadas sin derecho a retribución”. Si esto se confirma (como yo creo), y no solo lo parece sino que lo es, estaríamos ante un fraude de dinero público. La jornada ordinaria no se cumple pero se paga.
Dada esta situación, digamos “alegal”, la acumulación y el coleccionismo de descansos posguardia se ha convertido en un “chollo” y en una aspiración guiada por la codicia. Como las legendarias “peonadas”.
Como los gestores deben creer que no han hecho suficiente destrozo de nuestra sanidad y de nuestro presupuesto con permitir esto, además ponen la organización del calendario de guardias y sus “libranzas” en manos de quien más se beneficia de este orden de cosas.

Como a su vez esos gestores -que no son tontos- son conscientes de esta chapuza con tintes de ilegalidad, intentan compensarla poniendo a los profesionales que se benefician de tan peculiares “libranzas” a hacer, cuando toca, el papel de sustitutos de sus propios compañeros, para lo cual, de un modo u otro, parcial o totalmente, tienen que abandonar su propia consulta, pues no incrementan su horario, sino que lo solapan. Se desnuda un santo para vestir otro.
Ese mecanismo de sustitución muchas veces es solo teórico, sobre el papel (aunque el papel sea un Plan Funcional), porque en realidad esa sustitución en bastantes casos ni se lleva a cabo. Las órdenes de la Gerencia no se obedecen, el Plan funcional no se cumple, y las consultas quedan vacías.

¿Resultado?: Como el número de consultas que se pierden (pero se retribuyen) cada mes en cada centro de salud es ingente, se producen (en atención primaria) las listas de espera que ya hemos comentado, listas de espera que los pacientes no asumen, y que desembocan en la saturación de los servicios de urgencias. Los PAC (servicios de urgencia de atención primaria) se desbordan con consulta ordinaria que no se pasa en su lugar natural (las consultas), y quedan inútiles para su auténtica función, asistir las verdaderas “urgencias” actuando de filtro eficaz del hospital (¿cómo abandonas un servicio con 20 o 25 pacientes “urgentes” en la sala de espera para salir al exterior?).  Y luego ya toda esa mala gestión de la atención primaria se desborda hacia el hospital y el especialista. No en forma de “pico gripal”, sino en forma de picos y situaciones cochambrosas que se suceden, apenas sin solución de continuidad, desde hace ya mucho tiempo.

¿Propuestas de solución?:
Primera: cumplir la legalidad de las jornadas, descansos, y retribuciones. Por ejemplo, la legalidad dice que los turnos del calendario de guardias tienen que ser “rotativos”(Decreto 137/1984 de Estructuras básicas de salud, artículo 6, punto 3). Ahora se deja hacer (laissez faire) sincopado y a gusto de quien lo confecciona para coleccionar descansos posguardia. Hacerlo rotativo, aminora las consultas perdidas y aumenta la eficiencia asistencial. Viene exigido también por imperativos de salud laboral y una distribución más “fisiológica” de los turnos (el agotamiento de los profesionales, como hoy se vive, no conduce a nada bueno).

La jornada “ordinaria” que se cobra hay que trabajarla. No hacerlo es fraude de dinero público.

Los calendarios de guardias los decide el gestor, de cara a una mayor eficiencia asistencial, no quien es juez y parte, de cara a su propio beneficio personal.

Segunda: hay que recortar a los políticos y a los gestores, no al servicio público. Daría para pagar a los sustitutos que legalmente hay que poner para cubrir las licencias “reglamentarias”. El descanso postguardia es un descanso entre jornadas, no una licencia reglamentaria con derecho a retribución. Las licencias reglamentarias deben sustituirse todas. En su defecto el plan funcional tiene que cumplirse en sus términos exactos.

Tercera: Es un imperativo insoslayable la distribución clara, fehaciente (blanco sobre negro y firma debajo) y racional de las funciones. Poner al personal de consulta a pasar consultas, y al personal de atención continuada (guardias) a hacer atención continuada, que no es pasar consulta porque además este personal carece de los instrumentos –incluso administrativos- y del mandato legal para ello. Estos servicios tienen que actuar de filtro eficaz de las urgencias que acuden al hospital, y ahora mismo esto no es posible. Nos encontramos ante una disyuntiva: o el personal de consulta cumple la jornada ordinaria que cobra, o hay que contratar más personal de atención continuada. Es urgente dotar de “doble equipo” a todos los PAC y en todo su horario de guardia, única forma de acudir a las urgencias del exterior cuando en la sala de espera hay pacientes, cosa que ocurre constantemente.

Y en relación con este último punto: ¿para cuándo unas instrucciones claras, blanco sobre negro y con firma debajo, sobre cómo hay que actuar cuando nos demandan asistencia en el exterior y la sala de espera está llena de pacientes sin la posibilidad de triaje, y el equipo que se va es el único que hay? ¿Se echa a la gente? ¿Se cierra la puerta o se deja abierta? Recientemente, en un PAC (doy fe), cuando el equipo que había salido a una urgencia exterior volvió, se encontraron con una persona tirada en el suelo, delante de la puerta del servicio de urgencias, rodeada de sus familiares. Así de triste y cochambroso. ¡Doble equipo ya en todos los PAC!

En resumen, con la nueva administración (PSOE) las cosas no han mejorado, sino que incluso han empeorado. Y ya es difícil, porque el objetivo del PP era y es cargarse la sanidad pública para hacer negocio privado. Su lema es ¡la salud para quien se la puede pagar!

Unos y otros emplean las mañas de la empresa “desregulada” en un servicio público. Y los sindicatos mudos y ausentes.

¿Listas de espera en atención primaria?

medico de primaria

Estrenamos en nuestra Comunidad una nueva administración sanitaria, que es la misma que precedió a la que nos acaba de dejar, y que en teoría (al decir de su membrete político) debería retomar y regir los destinos de la sanidad castellano manchega bajo la inspiración de lo público y el impulso del progreso. Ahora bien, cuando esta administración que ahora vuelve abandonó los puestos de gestión que ahora recupera, hace ya unos años, el barco de nuestra sanidad hacía aguas en muchos aspectos, incluido el económico, y se negociaban con urgencia recortes de plantillas draconianos, que solo podían traducirse en dolorosa supresión de derechos asistenciales. La estafa (o las estafas) origen de la crisis comenzaba a dar sus primeros zarpazos.

Antes de llegar a aquella situación crítica, los trabajadores de la sanidad pública conocimos, y denunciamos en muchos casos, determinados vicios de gestión que no permitían barruntar nada bueno. No se nos hizo caso. Y si, ya en aquel entonces existían listas de espera en “atención primaria” y mala gestión económica.

Esto de la existencia de listas de espera en atención primaria es un hecho paradójico que ya comenté en un artículo de 2013 (“De médico de cabecera a médico de lista de espera”). Que muchos pacientes tengan que esperar 5 o 10 días para ser atendidos por su médico de cabecera no se comprende, va en contra de la filosofía y finalidad de la atención primaria, y puede considerarse un punto de quiebra de todo el proyecto asistencial.

“Mi médico de cabecera no me da cita hasta dentro de x días” es la queja más frecuente de los pacientes que acuden (como alternativa que no requiere cita) a los servicios de urgencias de atención primaria (PAC o puntos de atención continuada), que han resultado ser, al convertirse en consultas ordinarias a destajo, una válvula de escape para el desasosiego y la angustia del paciente que espera impaciente y enfermo. Lo cual permite también adivinar la debacle sanitaria que podría haber originado el cierre de estos PAC, según proyectaba la administración de Cospedal, y al que los tribunales pusieron freno con muy buen criterio.

No es infrecuente el caso de pacientes con fiebre elevada o similar necesidad asistencial a los que se les comunica que su médico de cabecera les atenderá, por ejemplo, en 8 días, que pueden ser 10. ¿Tiene esto sentido? ¿Esto del “médico de cabecera” funcionaba antes así?

Como ya señalé en el artículo de 2013, a mi juicio este problema, que no es menor (todas las estadísticas y encuestas señalan las listas de espera y la demora en la atención como una queja principal de los usuarios), tiene una relación directa con un tema organizativo, cual es la convivencia o coexistencia, no siempre eficaz o eficiente, entre lo que es la labor de consulta ordinaria y la asistencia prestada durante la atención continuada (guardias). Me atrevo a decir que las listas de espera en atención primaria tienen una relación no solo importante sino decisiva con la organización de los calendarios de guardias, y esto porque el diseño de estos calendarios no se rige por criterios asistenciales sino por criterios crematísticos (de algunos profesionales, algo parecido a las denostadas “peonadas”), y porque en muchísimos casos no son gestores responsables los que deciden estos calendarios, sino particulares (incluso sin ningún cargo) los que imponen su particular interés.

De ahí que burlando el  carácter ROTATIVO de los calendarios de guardias, impuesto por el artículo 6 del Decreto 137/1984 de Estructuras Básicas de Salud, algunos gestores irresponsables permitan que los calendarios de guardias se rijan por criterios e intereses contrarios a la eficiencia asistencial.

Venimos de una situación en que determinados descansos entre jornadas (sobre todo el descanso postguardia) se malinterpretan como licencias con derecho a retribución (jornada cumplida), y esto estimula el hambre de guardias “seleccionadas” de lunes a jueves (las que generan saliente de guardia) rompiendo la rotación del calendario, lo cual a su vez dispara el número de consultas perdidas y las correspondientes listas de espera, pues en función de esta organización, cuantos más descansos postguardia se logran acumular, es decir, cuanto más abandonada tenga el titular su consulta y su cupo, más retribución en nómina recibe. Una especie de absurda incoherencia entre descanso y retribución, según la cual cuantas menos consultas se pasan más dinero se obtiene. Es decir, un premio y un estímulo a no pasar consulta. Una incomprensible paradoja, un auténtico despropósito asistencial y de gestión en forma de círculo vicioso, cuyo principal perjudicado era y es el paciente, al igual que la filosofía y el espíritu de la atención primaria.

La “alocada” e improvisada solución a este tema con la figura del correturnos, pagándose el mismo trabajo dos veces: al correturnos que pasaba la consulta y al titular que no la pasaba (por descanso postguardia) ni la recuperaba (por privilegio), tampoco resultó barato, como quedó de manifiesto en la posterior coyuntura económica.

En atención primaria coexisten dos colectivos profesionales con igual titulación académica y similar función asistencial (sanitarios de consulta – médicos y enfermeros- y sanitarios PEAC – médicos y enfermeros-). Se diferencian sobre todo en sus turnos y jornadas: más penosas y peor retribuidas las de los segundos, que parecen arrastrar una discriminación “congénita” desde los antiguos refuerzos, y que ningún sindicato tiene la decencia de denunciar o intentar solucionar. Para que se hagan una idea de la discriminación y el maltrato laboral a que se somete a estos sanitarios, les diré que la nocturnidad, la festividad, y la turnicidad a las que se ven sujetas sus jornadas no se les retribuyen en nómina, ni se tienen en cuenta desde el punto de vista de la salud laboral, ni de la conciliación familiar. Las licencias con derecho a retribución no se les retribuyen, luego alguien se queda con el dinero. Los sindicatos miran para otro lado. O incluso se les privaba (o se les priva) de la “jornada ordinaria” a la que tienen derecho por nombramiento, para otorgar guardias extras, jornada especial, o quintas guardias pagadas (en su día) a precio de oro a personal de consulta. Ni que decir tiene que el personal de consulta que colecciona guardias (incluida la quinta) pisa poco la consulta.

Se dan casos (y esto es sintomático) en que muchos pacientes no conocen a su médico de cabecera, y sin embargo conocen de sobra al profesional PEAC, médico o enfermero (el que hace guardias). Y esto no desdice del mérito profesional de la gran mayoría de los profesionales de consulta, pero si nos informa de los vicios de gestión que se arrastran, y de gestores pusilánimes ante intereses y presiones de determinados colectivos. Aquella quinta guardia que se pagaba a precio de oro (con asentimiento de sindicatos y gestores), y que podía haber sido hecha por personal PEAC en su jornada ordinaria a mitad de precio ¿no colaboró a la quiebra económica de aquel entonces? ¿No es un caso evidente de gestión incompetente?

Hay que denunciar que si en su día fuimos la vergüenza de Europa por la figura sanitaria y laboral del refuerzo, no hemos avanzado mucho en lo que hace al personal sanitario PEAC. ¿Dónde están los sindicatos? ¿Qué hemos avanzado desde 2005?

¿Vendrá la solución a estos problemas asistenciales graves de la disociación (como en otras Comunidades) del trabajo de consulta y el trabajo de atención continuada / guardias, a cargo de dos colectivos diferenciados, igualmente reconocidos y dignamente tratados?

Hasta que se logren soluciones más duraderas o definitivas, la corrección urgente de las irregularidades señaladas (que implican listas de espera inasumibles para el paciente enfermo) requiere que gestores responsables con el dinero público, y comprometidos con la asistencia, recuperen el control de los calendarios de guardias ahora en manos de intereses particulares  contrarios a la eficiencia asistencial, de manera que el personal de consulta haga fundamentalmente consultas, y el personal de atención continuada haga exclusivamente (como le corresponde legalmente) guardias.

El paciente y las listas de espera, lo agradecerán.

Artículo en prensa

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