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Desde fuera y desde dentro

Susana y Rajoy

 

Cuando la derecha más rancia y retrógrada (también la más corrupta) elogia y hace campaña por Susana Díaz, y parece querer llevarla en palmas hasta la victoria final en las primarias socialistas ¿le hacen un favor?

No, pero nos lo hacen a nosotros, porque si sobre lo que se debate y se decide en esas elecciones había alguna duda, esa circunstancia y ese apoyo lo deja un poco más claro.

Desde fuera del PSOE, pero desde dentro de los graves problemas a los que se enfrenta este país -el mayor de los cuales es la corrupción-, es difícil mostrarse indiferente a lo que el PSOE decide este domingo 21 de mayo, o abstraerse de la importancia que tiene para todo el país.

Creo que no somos pocos los que habiendo sido testigos del derrotero político que el PSOE ha ido tomando durante las últimas décadas (algunos hemos sido incluso votantes de ese partido), intuíamos que antes o después ese partido y esa evolución plena de contradicción y de decisiones inexplicadas, iba a entrar en crisis, y que dicha crisis no iba a ser una fiebre ligera ni un simple catarro.

Según lo vemos, la cuerda se ha ido estirando tanto, en la insensata creencia de que la elasticidad y la paciencia de los votantes socialistas son infinitas, que al final la tensión ha sido insoportable y la cuerda se ha roto.
Ahora se quiere coser, cuando algunos ni siquiera son conscientes o reconocen las causas y las responsabilidades de esa ruptura. No, ellos no tienen nada que ver con ese fracaso. Los responsables y culpables son los que acaban de llegar.

Para algunos militantes ha sido ya demasiado, y no han querido participar ni un minuto más en una mascarada que no sólo los avergonzaba, sino que los hacia fracasar en las urnas, quedando relegados al papel de lubricante fiel de la derecha.

La acción política del PSOE a lo largo de todo este tiempo ha tenido una deriva ideológica constante, pertinaz y demostrable, sesgada siempre en el mismo sentido, hacia el polo de la derecha política y económica, con hitos tan notorios como su participación en las distintas reformas laborales de carácter  retrógrado, que han hecho del trabajador el protagonista involuntario de un nuevo estatuto: el precariado; con su protagonismo incluso pionero en las vergonzosas e insolidarias amnistías fiscales; con su impulso reaccionario de las bases legislativas para la privatización de la sanidad (entre otras privatizaciones y concesiones al neoliberalismo más radical); con su decisión de someterse servilmente a la manipulación de nuestra Constitución (artículo 135), impuesta por Merkel a espaldas de los ciudadanos soberanos; y por último con su apoyo ya sin remilgos ni máscaras al gobierno de Rajoy, es decir, a un PP que ha batido todos los récords de corrupción, no sólo en nuestro país, sino en toda Europa, y cuyo único objetivo político es desprestigiar lo público, liquidar el Estado del bienestar, y aumentar la desigualdad y la injusticia. Y ahí han estado (y están), echando una mano, el viejo PSOE.

Esa es la hoja de ruta que los ha llevado hasta donde están, y esa hoja de ruta la han marcado dirigentes muy concretos, que además han hecho todo lo necesario  (y aún más) para que el criterio de los “cuadros” (como se llaman) prevalezca antidemocráticamente en su autismo suicida.

Pues bien, si esa era la ruta, ya han llegado.

Tanto Susana Díaz como Pedro Sánchez, como los últimos fracasos electorales de ese partido, son epígonos y herederos de esa deriva, de esa evolución en declive constante, y en definitiva de esa involución imparable.
Pero la actitud de ambos candidatos ante la misma es muy distinta.

Susana Díaz la suscribe al cien por cien y promete seguir en esa línea para ganar. Suerte para Rajoy y albricias para la derecha. Pésima noticia para la socialdemocracia y para los socialistas.

Pedro Sánchez parece haber aprendido la lección y entendido el mensaje, y se declara decidido a cambiar de rumbo. Una tenue esperanza y una última oportunidad para la unidad de la izquierda y el resurgir de la socialdemocracia, o lo que es lo mismo, última oportunidad para conservar el Estado del bienestar y la ilusión en el proyecto europeo.

Ese es el debate ideológico.

Y es que por mucho que los analistas ultramodernos nieguen que haya ya ideologías, o siquiera sólo ideas (únicamente admiten la persistencia de automatismos y fuerzas ciegas e irrefrenables), lo cierto es que haberlas haylas, y de su dinámica surgirá un nuevo progreso, más humano y sostenible, y continuará la historia por mucho que la quieran parar y dar marcha atrás.

Pero en una confrontación de candidatos, como esta, que nos afecta a todos, de dentro y de fuera del partido, no sólo tienen importancia las ideas y el debate ideológico sino también las personas.

Si la frase que achacan a Susana Díaz sobre Pedro Sánchez es cierta, no sólo define a la persona que la dijo, sino su manera de pensar, y también quizás explica ciertas actitudes prepotentes y ciertos juegos sucios, que con razón se han considerado bochornosos.

No creo que esas sean las actitudes vitales ni las aptitudes personales que convienen a un o una dirigente.
Yo al menos no me encontraría cómodo ni seguro sabiendo que una persona que piensa y actúa de ese modo dirige mi país, o mi partido.

Si es verdad que dijo:  “Ese chico no vale, pero a nosotros nos vale”, demuestra varias cosas:
primero, que es una persona imbuida de prepotencia, que siempre despreció a su compañero y anda floja en compañerismo; y segundo, que actuó de tapado, lo utilizó y nunca fue sincera con él.

Cabe aún preguntarse a quien se refería con ese “nosotros” a los que les venía bien la práctica oculta de ese juego sucio. Pero en todo caso parece indicar que no tiene un concepto demasiado amplio ni generoso, ni siquiera solidario, de los intereses colectivos.

Soy consciente de que a una persona no se la puede juzgar por una frase, pero lo cierto es que en este caso las acciones realizadas a posteriori se corresponden con el contenido y el espíritu de la frase dicha previamente.

Lo cual nos debe hacer sospechar que las acciones que se han querido hacer pasar como “reactivas” a unos hechos, estaban decididas y planificadas de antemano. Eran parte de la hoja de ruta.

Y lo mismo podríamos decir de Mariano Rajoy y sus frases.

¿Se puede juzgar a Rajoy por sus frases?
Por ejemplo, por aquellas que dirigió a su colega Bárcenas, cuando le recomendó ante los hechos que se iban descubriendo: “se fuerte”, o más directamente “hacemos todo lo que podemos” (para protegerte y protegernos, se sobrentiende).
Y efectivamente lo han hecho, y lo siguen haciendo con el apoyo cómplice de algunos.

Aquí también, de las palabras y las frases se pasó a los hechos, y por lo que vamos sabiendo en base a las informaciones que justifican la “reprobación” del ministro de justicia y sus colaboradores, efectivamente desde el minuto cero se pusieron a hacer -y en ello están- todo lo que podían para poner palos en la rueda de la justicia y para burlar uno de los principios fundamentales de la democracia, cual es la separación de poderes.

A muchos esto de la reprobación del ministro de justicia nos suena a regañina educativa que se propina –aún con esperanza- a un niño trasto.
Se le reprueba como si se hubiera hurgado la nariz, prescindido de corbata en un acto oficial, o copiado en un examen. Ligeros torcimientos en el camino de la vida que aún cabe enderezar.

Pero no estamos ante hechos de esa naturaleza ni de ese calado. Estamos ante hechos muy graves. Tan graves como los que estos días protagoniza Trump en su país. Estamos ante un ataque frontal a la democracia, ante un intento de vaciamiento de su contenido, ante un plan (supuestamente) para engañar a todos y burlar la Constitución.

Y eso no se merece sólo una reprobación o una regañina. Se merece una moción de censura en toda regla, porque si no, en el fondo y en la práctica, estamos dando amparo y sostén a esos hechos y al partido que los protagoniza.
Cosa que como todos sabemos no es una novedad, sino la causa fundamental -ese apoyo- de la actual situación.
Al parecer hay muchos a los que no les importa que nuestra democracia se vaya por el desagüe.

Tan grave como los hechos reprobados, es no actuar en consecuencia. Eso también es reprobable.

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Política plastilina

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Así como nuestro dinero es hoy un objeto piroclástico que cuando te has querido dar cuenta ha entrado en erupción y se ha dado a la fuga, y no te queda otra que aporrear cacerolas (el aporreo de cacerolas es un síntoma ubicuo de la modernidad globalizada), nuestra política también es piroclástica, y la más avanzada incluso de plastilina volátil.

De la misma manera que nuestra economía ya sólo es financiera y va a la velocidad frenética de los trading (en su vacío virtual no hay contacto con la realidad y esto evita el rozamiento), nuestra política más post es también veloz y versátil, y se adapta dócilmente a los flujos y reflujos de los ciclos electorales.

Muy en la ortodoxia de abandonar a las fuerzas del mercado (quizás un agujero negro) toda nuestra línea de sucesos caóticos e imprevisibles, las propuestas políticas se abandonan también a un festival piroclástico y pirotécnico de destrucción creativa. O eso dicen y así la llaman.

Ser abducidos por ese horizonte de posverdad y poshistoria, es lo más moderno que le puede ocurrir hoy a uno.

Si no estás presto a la novedad superlativa -caiga quien caiga y caiga lo que caiga- eres un provinciano que no ha jugado nunca con la PlayStation.

Aparece un Napoleón con tijeras a las órdenes de Merkel (por cada reforma un tajo), y los ilusos afirman que vuelve la revolución francesa en versión manga.

Demasiadas alforjas para tan poco viaje. Y demasiada involución para tan poca revolución.

Esto no impide sin embargo que nuestro presente se parezca cada vez más a un torbellino que nadie controla, y que nuestra economía y nuestra política recuerden en su inestabilidad a las tormentas precursoras de un cambio climático.
El equilibrio ecológico se ha roto.

Y es que hoy, menos los privilegios y la injusticia, que crecen, todo lo demás se rompe o mengua. Sobre todo los derechos humanos. Destrucción creativa.

En un artículo reciente de El país se recrimina a los socialistas europeos (con el objetivo último y concreto de atacar a Pedro Sánchez y culparle -como no- de todos los males del PSOE) que se empeñen en seguir siendo socialistas y de izquierdas, una vez visto y comprobado que así no se ganan elecciones posmodernas.

Y en consecuencia, se les anima a que dejando a un lado sus convicciones y otras antiguallas intelectualoides, persigan directamente el éxito electoral.
Puro pragmatismo cuyo objeto último es estar y aparentar, no ser.

Se reprende también a Jeremy Corbyn por seguir siendo socialista (o socialdemócrata) y por mantenerse fiel a sus ideas, aun perdiendo elecciones (un mensaje para los militantes del PSOE), sin percatarse el autor de que por esa misma lógica se debería haber animado en su día a Hitler a seguir siendo nazi por haberlas ganado. Y quien dice Hitler dice Marine Le Pen.

Olvida el autor que en las últimas elecciones, un 70% de votantes, muchos de ellos socialistas (o socialdemócratas), no votaron a Rajoy. Olvida también que si hoy gobierna Rajoy es gracias a la gestora golpista del PSOE, y pasa por alto que la unión de Podemos y el PSOE, pondría muy difícil la repetición de un gobierno corrupto de derechas en España. No menciona tampoco que con Susana Díaz, esta unidad de la izquierda contra un gobierno corrupto del PP sería muy improbable.

En definitiva, el artículo en cuestión hace una apología, a mi juicio bastante irresponsable, de la virtud plástica y la indefinición cínica de la política-plastilina, cuyo mayor representante en nuestros días es Manuel Valls.
El cual, por haber querido estar en todos los sitios, hoy está en tierra de nadie y rechazado por todos. No es lo mismo estar y aparentar, que ser, y eso le ha pasado factura.

Que no se puede descartar la hipótesis de que el partido socialista francés se haya ido a pique (como otros tantos socialismos europeos) por la suma plasticidad y evidente cinismo con que en las últimas décadas le ha hecho el trabajo sucio a la derecha más radical y retrógrada.

El fracaso del socialismo europeo (y aquí incluyo el español), no viene de antes de ayer. Tiene un largo recorrido a sus espaldas y una lenta y trabajada gestación, inspirada en unos dirigentes muy poco acertados.

Obviamente, si el autor considera que ser socialista (o socialdemócrata) te invalida de aquí en adelante para obtener cualquier éxito electoral, es porque entiende que el actual “momento ideológico” es definitivo, en la línea del fin de la historia y del fin de las ideologías, salvo la suya.

Es esta una concepción muy poco liberal y muy poco generosa –además de muy poco imaginativa- de los hechos humanos, que propende al pensamiento único y al pesimismo resignado.

Yo estoy asustado -tengo que confesarlo- porque el otro día al mirarme en el espejo me vi una protuberancia en el hipocampo derecho, donde suele enredarse la memoria de izquierdas, que tenía toda la pinta de un brote de ideología, es decir, de un conjunto de ideas trabadas entre si por alguna razón oculta, de las que algunas veces soy consciente y otras no, pero a las que la memoria y la experiencia vivida (incluyo aquí las lecturas útiles y lo que otros me han enseñado con su ejemplo) les ha dado un cierto sentido y coherencia, incluso -por qué no decirlo- un aura de honestidad y también de eficacia.
¿Hay algo más eficaz que ser honesto?

Dicho esto salvaguardando un saludable relativismo y una escéptica distancia sobre lo que signifique para cada cual honestidad y lo que signifique para cada cual eficacia.

Por ejemplo, para mi es honesto y eficaz (debo estar ideologizado) no apoyar un gobierno corrupto del PP, que además pasa la factura de la crisis a sus víctimas.

Y ojo, que una cosa es ser independiente (cosa loable), o saber adaptarse a la realidad intentando mejorarla (nunca resignarse), y otra muy distinta es ser un trepa sin principios ni ideas que dirijan la acción.
Tanta ha sido la plasticidad de Valls, que tras ser instrumento de hierro de la política neoliberal más extrema, ahora en las últimas elecciones ha traicionado a su propio candidato socialista.
Si es que no lo ha vendido por treinta denarios.

¿A qué circunstancia reciente en el socialismo español nos recuerda esto?

En cualquier caso, tengo que hacérmelo mirar (digo, la protuberancia) en vista de que hoy los higienistas más expertos desaconsejan cualquier resto de grasa y sobre todo cualquier resto de ideología.
Que las ideas son tan malas para los cerebros postmodernos como el colesterol para las arterias antiguas.

Tomemos ejemplo de Manuel Valls, o de Luis Bárcenas, que no tienen ninguna. Idea.

En resumen y como síntesis: a Dios gracias aún hay descarriados que frente a la monoidea triunfante, frente al pensamiento único que todos los mercados predican (incluido el de esclavos), piensan que no es tanta perversión tener ideología, y mucho menos si esa ideología se basa en ideas.

Peores cosas hemos visto en los últimos años.

Mucha amnesia y un toque de hipocresía

0_       Zapatero y Botín reunidos en su banco, en Santander_

 

Todo aniversario es ocasión propicia para hacer eso que se llama “balance”, y ver de qué pie cojea el fiel de la balanza entre el triunfalismo desatado y la nostálgica congoja.
Es, digámoslo en menos palabras, un ejercicio de memoria, y ocasión para comprobar si como decía el poeta Jorge Manrique, cualquier tiempo pasado fue mejor en punto a ideales.

Aquí el Papa Francisco tiene su opinión propia, y ha venido a decirles a los mandatarios europeos, reunidos en ceremonia solemne, que el dinero y la codicia, madre de toda injusticia, les ha carcomido los ideales, si es que los tenían.

Yo esta escena vaticana de admonición, la enmarcaría con música del Carmina Burana de Carl Orff, y un grabado de la danza macabra de Holbein (el Joven), y personalmente opino que todo ello es un concierto para sordos, aunque les suene a música celestial.

Como ustedes saben, el Papa Francisco, gracias a Dios, ha salido humanista, ecologista, sin pelos en la lengua, y mucho más progresista que nuestros actuales socialdemócratas, cosa que no es difícil, visto donde han ido a parar los susodichos.
“El desarrollo no es el resultado de un conjunto de técnicas productivas, sino que abarca a todo el ser humano: la dignidad de su trabajo, condiciones de vida adecuadas, la posibilidad de acceder a la enseñanza y a los necesarios cuidados médicos”, ha dicho Francisco, para refrescarles un poco en la memoria los ideales de un pasado más moderno que el actual presente.

Si hemos de guiarnos por el gran número de declaraciones oficiales, discursos, y artículos de opinión de estos días en torno al 60 aniversario del Tratado de Roma, tan coincidentes todos ellos, podríamos pensar que Europa, de repente, ha recobrado la memoria, se ha curado de una amnesia fatal, y se dispone a acometer un giro radical en la dirección de su futuro, recuperando el aliento social que inspiró su origen, pero que fue tirado por la borda como trasto viejo con ocasión de la caída del muro de Berlín y el regreso de ideologías y actitudes políticas extremas, que creíamos periclitadas por decimonónicas y rancias.

Los privilegiados burócratas de Bruselas, parecen comprender ahora  -su ceguera ha sido pertinaz- que sin el acompañamiento de los ciudadanos no van a ninguna parte, y que no se va al futuro camino del pasado.

Sin embargo las ceremonias, los trajes oscuros, los golpes de pecho, las palabras huecas, la actitud atenta ante las admoniciones papales, no son prueba suficiente de que el enfermo ha curado, si no van acompañadas y refrendadas por los hechos. Y los hechos, de momento, no están en consonancia con los discursos, contraste que por sí sólo define a ese vicio tan elegante y a la vez tan anglosajón que llamamos hipocresía.

¿Es demasiado tarde? ¿Se ha adentrado Europa en exceso, por un camino equivocado, en un terreno que no le es propio? ¿Puede volver a orientarse y recuperar su ruta, su pulso, y su personalidad, o está herida de muerte?

Si ponemos en consonancia y en relación directa, esa amnesia social que ha padecido Europa todos estos años, con la dejación de funciones y el cambio de chaqueta del socialismo o la socialdemocracia europea (y también de los sindicatos), la duda está en si el enfermo puede recuperarse a partir de un estado tan deplorable y con todo en contra, visto que ese actor político hace aguas por todos los lados, arrastrado por el lastre de sus graves errores y la incompetencia de sus dirigentes, que son los que impusieron esos errores y señalaron el camino errado.

Visto con perspectiva histórica, el caso del PASOK es paradigmático y germinal, pero igualmente ilustrativo es el caso del PSOE.
Lo que llama la atención, en cuanto a la actitud de sus dirigentes de esos años, es la nula capacidad de autocrítica, a pesar del evidente fracaso de la deriva neoliberal que impusieron a sus partidos, llegando en esa falta de humildad a enmendar, mediante un golpe de fuerza de última hora, la intención correctora de los militantes, que -y esto es evidente-siempre han sido mucho más lúcidos y avisados que ellos.
Para que luego digan que los referéndums y la democracia interna son siempre perniciosos. Otro gallo les cantara si hubieran atendido a los militantes, que al menos ellos si han respirado el aire de la calle y no son producto de invernadero. Si es que los hay que nacen y hacen la primera comunión dentro del aparato, en condiciones anaerobias y con luz artificial.

El “aparato” del PSOE promociona (con la ayuda de la derecha radical y de RTVE, que es una máquina de propaganda política) la versión interesada y claramente sesgada de que los males y fracasos del PSOE comienzan con Pedro Sánchez.
Si en este país todos estuviéramos ciegos, tontos, y amnésicos, quizás podrían vendernos esa moto, pero no es el caso.
En cuanto al sesgo hipertrófico y partidista de RTVE, ese medio público, no constituye ninguna sorpresa. Es lo que suele ocurrir cuando ciertos “liberales liberticidas”, se hacen con las riendas del Estado, y tras la caída de su máscara muestran su verdadero rostro totalitario. Ya ocurrió en Castilla-La Mancha.
“El pasado 15 de febrero, miembros de los Consejos de informativos de la radio y televisión pública entregaron en el Congreso 2.225 firmas para que RTVE deje de estar al servicio del Gobierno” (El País). “Es la mayor firma colectiva de profesionales del grupo estatal de su historia… “ (El País).

La historia del fracaso y el hundimiento del PSOE (y en ello siguen), es la historia de la  imposición, por parte de un aparato endogámico y omnipotente, de los candidatos equivocados (aquellos que contaban con el respaldo de los poderes facticos), y que no eran la opción preferida o elegida por los militantes.
Hablo de Almunia, de Rubalcaba, de Susana Díaz.

Dejo como tema de reflexión y estudio –ya que hablamos de endogamias y ambientes cerrados-, la comparación del nepotismo partidocrático español (empezando por Alfonso Guerra y su hermano, por ejemplo, y siguiendo por el Tribunal de cuentas), con el nepotismo partidocrático francés, tan prolífico y tan en boga estos días. Podría incluso calificarse de un estudio de “genética política”.
Y ya puestos dejo también en el aire una reflexión sobre esa extraña aventura, según la cual una Gran Bretaña siempre incrédula con Europa y a la contra de su inspiración social, nos contagió primero el virus de su radicalismo thatcheriano, para luego salir por piernas y a toda prisa, una vez comprobado que el resultado de ese contagio se parecía mucho a una catástrofe.
Tirar la piedra y esconder la mano, como si dijéramos.

Si el giro social que ahora se pretende en Europa es sincero ¿Quién lo defenderá? ¿Quién lo llevará a cabo?

Desde luego dirigentes como Juncker (implicado en casos de corrupción), o Dijsselbloem, el burócrata lenguaraz y xenófobo, o Rajoy, cabeza visible de un partido archicorrupto, o Merkel, la que manda en esta extraña democracia-plutocracia, o Susana Díaz, que dirige -nacida desde dentro-  la Comunidad de los ERES, y patrocina el deterioro de la sanidad, entre otros servicios públicos, NO.

¿Puede venir el progreso de los que impulsaron y protagonizaron la involución?
Claro que no. O al menos yo no me lo creo.
No es sólo que sean los impulsores de esa involución negativa, es que son los actores de la corrupción positiva que la ha acompañado y que está en su origen.

Pero la amnesia es fértil en espejismos. Y además, está muy bien financiada.
No necesita “crowdfunding”.

Desde luego es que es para nota y muy cómico esto de que echen pestes del crowdfunding (de Pedro Sánchez), los que siempre fueron -y son- la voz de su amo.
Aquellos que alentaron amnistías fiscales y protegieron a cara de perro a sus banqueros de cabecera, corruptos unos y otros.

POSDATA:

Discurso completo del Papa Francisco a los líderes de la Unión Europea http://www.romereports.com/2017/03/24/discurso-del-papa-francisco-a-los-lideres-de-la-union-europea

Trabajadores de RTVE exigen al Congreso que vele por el pluralismo http://politica.elpais.com/politica/2017/02/16/actualidad/1487244182_439161.html

FAMILIAS EN EL ÓRGANO FISCALIZADOR DEL ESTADO Los lazos de parentesco en el Tribunal de Cuentas alcanzan a 100 empleados /http://politica.elpais.com/politica/2014/06/23/actualidad/1403548994_107851.html

 

CONTRA NATURA

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Pareciera que el socialismo europeo viene de recorrer un largo camino contra natura. Exhausto y despistado se encuentra en una situación nueva: es completamente prescindible, y además no se reconoce en el espejo.

Jugando al juego del partido único y el turnismo inane, se ha quedado sin sitio. Partidos de derechas que representen y defiendan los intereses del dinero y la plutocracia pura y dura, ya los había y con rancia historia. Ese palco ya tenía dueño. Sin embargo, los socialismos europeos, y sobre todo sus “aparatos”, jugaron a compartirlo con la derecha más extrema, y contemplar el espectáculo de la posmodernidad desde un lugar privilegiado. Lee el resto de esta entrada

Blanca y del Sur

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La marea blanca hoy arrecia desde el sur, contradiciendo con su viveza y vigor el rigor invernal.

Quizás allí abajo pasan menos frío y los ciudadanos reivindicativos no están aún “hibernados”.

Nos recuerdan tiempos no tan lejanos en que esas mareas bullían por las calles de toda España, aún con fe y esperanza de sacudirse la pesadilla de encima, un último fulgor antes del coma profundo.

Pero ¿quién sabe?
Quizás ese último resto de vida sea contagioso y resucite al muerto entero. O eso, o la primavera. Una primavera parecida a la de Praga, por ejemplo, eso es lo que necesitamos.

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Conjuntivas y Disyuntivas

Las razones (o las sinrazones) por las que el PSOE o su gestora han tenido a bien apoyar -de manera incluso violenta contra sus propias filas- al gobierno de Rajoy, sólo pueden articularse de manera conjuntiva o disyuntiva, aunque siempre con un fondo de oscura y recóndita motivación.

O lo han apoyado por sintonizar con su proyecto político y prácticas neoliberales, con su ideología y logros en materia de recortes, o lo han apoyado huyendo de un test electoral en el cual se temen no lograr el aprobado. O por una cosa “y” la otra al mismo tiempo, opción esta última que parece la más probable, dados los antecedentes simbióticos y de compadreo mutuo. Lee el resto de esta entrada

Descuentos

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Casi todos los males y catástrofes de la historia, proceden de no percatarse a tiempo de lo que ocurre. De mantenerla y no enmendarla.

Por eso, llamar “reforma” al recorte, incurre en doble pecado: el de la hipocresía y el del error.
Aquí la codicia se alía con la ceguera, en un tándem que no es nuevo en la historia, y que a lo largo de la misma ha proporcionado crisis muy vistosas, cuando no inesperadas revoluciones.

El gobierno del PP, cuando no tiene en frente a nadie que le pare los pies, gasta y derrocha ideología y programa durante todo el año, sin cuidarse si es otoño o verano, diciembre o enero, con total alegría y sin mirar atrás, donde por cierto, van quedando no pocos cadáveres en el camino, porque -es sabido- si algo genera su ideología, es mortandad. Por pobreza energética, por pobreza infantil, por pobreza laboral, capítulos y deshonras en los que, como nadie ignora, batimos todos los récords.

Es el solipsismo propio del poder absoluto. Y es que en España, ni los contrapoderes ni la división de poderes han funcionado, engañados como hemos estado por un bipartidismo infame, que parásita y anula todas las divisiones teóricas del poder democrático del Estado.

Cuando enfrente lo que hay es una oposición fofa y de puro teatro, pactada para repartirse los pasos de escena, los pesebres, y los cromos, entonces hay que seguir el guion que dicta la farsa, y al menos guardar las formas y cuidar las apariencias.
Quiere decirse que se entra en un periodo de “rebajas”, al que gustosamente se acogen unos y otros, neoliberales de verdad y socialistas de pega, para vender de nuevo su mercancía averiada a precio de ganga.

Entramos en periodo de descuentos, donde lo que se compra y se vende es de manifiesta mala calidad.

Así el PP, aprovechando sin escrúpulos un triste deceso, le pide a C’s (que es un cero a la izquierda que cuando se le ordena puede sumar) un “descuentillo” en el tema de la corrupción, y un margen un poco más cómodo para el derecho congénito al delito. Es decir, una prorroga al derecho de pernada, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.
Otra cosa sería que se lo tuviera que pedir a Podemos. No creo que se esperarán a recibir la respuesta, porque la conocen de antemano.

Otro tanto ocurre con la cómoda y falsa oposición del PSOE (la gestora de Susana Díaz), que al PP y a Merkel les viene como anillo al dedo.

Cuando por iniciativa del parlamento y una incipiente activación de los sindicatos, parecía que se estaba en el camino de lograr unos mínimos (entre otros, el salario mínimo) que nos acercaran o igualaran a los niveles sociales que se estilan en Europa, y que nuestra Constitución ordena sin que la hagan caso, el gobierno, con la inestimable ayuda de la gestora neutral de Susana Díaz, frustra la operación, y de la esperanza primera se pasa a la decepción final, porque con tal ganga y rebaja opositora, lo único que se obtiene son migajas que ni alimentan ni sacan de pobre.
Y así todo.

¡Triste legislatura nos espera!

Aunque podía ser peor: imagínense al PP, al PSOE, y a C’s a solas consigo mismos, participando del mismo cotarro y bebiendo del mismo pesebre, sin una oposición que los controle.
Si ese fuera el caso -que no lo es gracias a Dios y al voto- ya a estas alturas -y acabamos de empezar- los esclavitos españoles estarían siendo clasificados por colores y el tamaño de las orejas.
¡Porque clase media ya no la hay!

Dicho en pocas palabras: continúa el teatro.

Salvar al soldado Rajoy

El soldado Rajoy se había quedado atrapado entre horizontes penales y colegas que sabían demasiado, es decir, en las líneas enemigas de los amiguitos del alma.

Presa del pasmo, se le veía un pelín dubitativo y parado, recalcitrante a la acción positiva y eficaz, incapaz de coordinar la verdad metafísica de su conciencia con la función mecánica de sus piernas, que ya no sentía, como aquel otro héroe del Vietnam, de escasas luces que llamaban Rambo.

Como un centauro cuyas medias verdades y mentiras enteras, no se hubieran resuelto del todo en pezuña firme y sólida para empezar a correr lejos de la justicia, boqueaba pidiendo ayuda y unos fórceps compasivos para completar su extraña y compleja metamorfosis: transitar de la pena como destino seguro al indulto garantizado como premio al delito.

Y aunque en esta guerra el sólo era un peón, para la victoria final -cuya recompensa es poder trincar a gusto y sin medida- el soldado Rajoy era una pieza clave.
Así que se organizó un comando experto en golpes de mano para salvar al soldado Rajoy, al mando de un sargento chusquero que en otros tiempos fue altivo general (en el argot de la milicia se entiende por “sargento chusquero” aquel que por un chusco de pan es capaz de cualquier cosa).

Dentro de la estrategia psicológica que acompaña a toda guerra total, era imprescindible convertir al soldado Rajoy en un símbolo, no de la impunidad triunfante, que esto no está bien visto aún del todo en nuestro país, sino de la España sufriente y doliente, de la nación en peligro, último argumento de los que no tienen ninguno.

Salvar al soldado Rajoy era salvar a España -porque lo digo yo-, aunque se hundan los españoles todos. Que el concepto “España” no necesita de españoles vivos. Y viva la muerte, como diría el otro.

¡Iros a Génova! gritaban los últimos de Filipinas.
¡Ya vendrán otros para repoblar el cuarto de esclavos! respondían los amos.

Y cuando aquel comando intrépido llego hasta su objetivo -no sin pasar antes mucha vergüenza y fatiga- el soldado Rajoy, puestos los pies a remojo en una ría gallega y ciego hasta las cejas de marisco del bueno, les saludó muy cortésmente:

¡Hola camaradas!
¡Si gustáis, el banquete está servido!

Buscando el rumbo

El PSOE de Pedro Sánchez, que anda un poco desorientado entre Escila y Caribdis, entre Susana y González, sirenas del mar engañoso, intenta como Ulises no escuchar sus cánticos y arribar entero a buen puerto con su baldada marinería, a ese mítica Ítaca socialista (o socialdemócrata a secas) que tanto tiempo hace dejaron varada en la orilla, tejiendo y destejiendo su aburrimiento y su triste espera.

Desde las altas cumbres, los ciclopes de un solo ojo y dos lenguas (si no más), le arrojan piedras traidoras en vez de rosas donosas, como barones felones agarrados como lapas a sus respectivos peñascos, y entre unos y otros se abren profundos acantilados y enfurecidas olas, que no oscurecen el desaforado griterío.

“A mitad del andar de nuestra vida / extraviado me vi por selva oscura / que la vía directa era perdida. / ¡Ay, cuánto referir es cosa dura / de esta selva lo espeso, agreste y fuerte, / de que aún conserva el pecho la pavura!”.

Y si toda duda hamletiana es digna y dramática en sí misma, y todo extraviado viajero es digno de consuelo y hospitalidad, también es cierto que se hace camino al andar y cada uno recorre su propia senda. Lee el resto de esta entrada

¿TOTALITARISMO LEGAL?

regeneracion

Los que cuentan “pelas” de sobornos como si fueran trileros de barrio chino (al final el fraude es de dinero público), son los mismos que llaman perros-flauta a los ciudadanos que salieron a las plazas el 15M.

Los que dicen que a los trabajadores les sobra grasa y hay que reformarlos, y que los ciudadanos (incluso enfermos, pensionistas y dependientes) viven por encima de sus posibilidades y hay que recortarlos, son los mismos que entre risas de colegas dicen que “trabajar es de tontos” y viajan frecuentemente a Andorra o Suiza armados de un maletín con sobrepeso.

Los que piensan y dicen (por ejemplo Rajoy) que la política hay que dejársela a los “profesionales” y justifican sin rubor un cierto despotismo tecnócrata (todo el PPSOE en masa corporativa) son los mismos que se llenan la boca con el nombre de democracia, y arrean con lo de “bolivariano” al que se atreva a quejarse.

Y sin embargo ¿que dicen sus programas electorales sobre los paraísos fiscales, el número de aforados o el indulto colega entre chorizos?

Al día de hoy, muchos recortes y desahucios después, el estado sólo ha recuperado el 5% del dinero inyectado para el rescate de los bancos, los beneficios de estos siguen creciendo, pero cuatro millones y medio de ciudadanos españoles siguen en el paro, y los que trabajan no salen de la pobreza ni pueden pagar las facturas básicas.

Los que llaman “antisistema” a los que piden reformar la Constitución vistos los resultados, y que hasta ahora consideraron intocables las leyes electorales que les beneficiaban, son los mismos que a toda prisa (con el viento en contra) quieren ahora toquetear un poco (a la medida) las reglas “que nos hemos dado”, para apuntalar el cotarro bipartidista.

Cospedal, Monago, Rus, Rajoy, Pedro Sánchez…

Más de lo mismo.

Y sin embargo, los perros-flauta, los antisistema, los ciudadanos cabreados del ágora se han organizado y hoy, en Andalucía, exigen reducir altos cargos (de esos que cuentan “pelas” entre boñigas) para contratar más sanitarios y maestros.

Y Podemos exige a Susana Díaz que la junta andaluza no contrate con bancos que “desahucian a familias que no cuenten con alternativa habitacional”, “violación flagrante de varios convenios internacionales, entre ellos la Declaración universal de derechos humanos”.

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