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Siempre nos quedará la duda

Selva

 

Más allá de la incertidumbre y el limbo en que se mueve y flota nuestro dinero piroclástico, siempre nos quedará la duda de si las criptomonedas de los cleptómanos virtuales (bitcoin, zerocoin, cloakcoin, dash…) que con sus ransomvirus piden hoy el rescate de sus secuestros malévolos, pertenecen al ámbito legítimo de la desregulación y de las fuerzas vivas del mercado, o son la versión 3.0 del bandolerismo de Sierra Morena.

Dicho esto sin tener nada claro si legitimidad y desregulación son entre si conceptos compatibles, o si el capitalismo salvaje hoy reivindicado es efectivamente una nueva forma de bandolerismo en que la economía más moderna hace síntesis con el casticismo armado de trabuco.

Quizás una pista esté en Esperanza Aguirre, símbolo y metáfora de tantas cosas, que es al mismo tiempo neoliberal ultra y castiza retro.

En cualquier caso, ya el hecho de que se hable de las “fuerzas” del mercado, y no de las “ideas” o de la inteligencia del mercado, nos debe orientar sobre la naturaleza de la cuestión y orientar también sobre su posible respuesta.

En este caso el lenguaje es significativo.

Al optar nuestra economía y nuestra política -que ya es sólo económica- por el término “fuerzas” en contraposición al concepto “ideas”, nos están descubriendo, los promotores de esas fuerzas ciegas, su firme decisión de descender unos cuantos peldaños en la escala evolutiva, para imitar sin complejos ni falsos pudores la naturaleza selvática de la selva, y recuperar para bien o para mal, pero sobre todo para mal, aquellos periodos de la tierra primitiva en que la vida inteligente aún no había aparecido, y el único motor de todo devenir era la fuerza bruta.
En automático, sin reflexión, por las bravas.

El interrogante que el reciente ciberataque planetario nos plantea, recae en el carácter legítimo (o no) de la desregulación, y consecuentemente también de la desregulación de la ilegitimidad, o de la ilegalidad a secas, y si todo este trabalenguas ético y jurídico es indicativo y sintomático de algún lío mental en que nos hayamos metido sin darnos cuenta.

Casi como aquel que encontrándose en un parque temático sobre paraísos fiscales, comiéndose un helado de vainilla, se pone a caminar, y así a lo tonto, a lo tonto, de palmera en palmera paradisiaca, se encuentra de repente en lo más profundo de la selva oscura de Borneo, sin brújula, sin machete, y rodeado de fieras.

Que una cosa es la teoría y otra la práctica; una cosa un parque temático, y otra cosa muy distinta una tropa de alimañas y fieras desatadas, en su ambiente y en su salsa, dentellada va dentellada viene.

O encriptación va y secuestro viene. O privatización va y saqueo viene. O recorte va y reforma no la esperes.

En todo caso, resulta paradójico y sorprendente que una de nuestras empresas más selváticas, Telefónica, buque insignia o pirata de la desregulación más descocada y cruel, no tuviera sus ordenadores protegidos contra los ataques de esa selva que explota, cultiva, y predica.

Pero es que son así: primero se ponen selváticos para arrasar con todo, más suyos y libertarios que una serpiente pitón, y luego si las cosas vienen mal dadas y se les atraganta el desayuno, piden el rescate a la cosa pública.

Inconsecuentes son un rato. O tramposos, que es otra forma de decirlo.

¿Y qué decir de Uber?
¿Nos aclaramos o no?

¿Selva o civilización?

Que si al menos fuera la selva original, podríamos decir que estamos combatiendo el cambio climático, pero es que cada vez más nuestra civilización parece una mala copia de aquella selva primera, un aborto monstruoso de aquel equilibrio.

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REGULADORES REGULARES, TIRANDO A MALOS

El regulador que regule a los reguladores, buen regulador será.

Y es que, efectivamente, tal como nos temíamos, el Banco de España hizo la vista gorda, miró para otro lado, no fuera a darse el caso de pillar a algún “desregulado” con las manos en la masa. Cosa que era fácil y probable, pero que convenía evitar a toda costa.

Así nos lo cuentan ahora, en reciente noticia de prensa, para confirmar una sospecha bastante extendida en la población, en cuanto a la dudosa actuación de ese órgano vigilante durante la crisis de marras.

Y es que al propio Banco de España -vigilante oficial- no le vigilaba nadie. Era en definitiva un regulador desregulado, un vigilante sin vigilar, que es tan absurdo como un policía metido a ladrón, o un guardia civil metido a traficante. Lee el resto de esta entrada

¿Y esto es lo nuevo?

Ya dijimos recientemente (“¿Listas de espera en atención primaria?”) que en lo que hace a determinados aspectos de la gestión sanitaria en la atención primaria de nuestra Comunidad, lo nuevo se parece a lo viejo como dos gotas de agua, porque en definitiva, tras la alternancia esperada en los cargos de la administración sanitaria merced al relevo político, los vicios siguen siendo los que se acostumbraban en aquel entonces, luego, y ahora. De momento no hay sorpresas, ni nuevas formas o modos, solo relevo en los puestos del poder.

Por otra parte, en lo que aquí me quiero referir, no sirven disculpas, ni caben medias tintas, ni margen de confianza ante los primeros pasos de una nueva Gerencia, porque lo que entra en juego es la legalidad de las jornadas y la salud de los trabajadores, que se soportan en unas leyes con muchos años ya a sus espaldas, de obligado cumplimiento y perfectamente conocidas, demostrando ya desde el principio la nula sensibilidad de los recién aterrizados ante situaciones laborales que ni en el tercer mundo se darían por admisibles.

Y es más preocupante si cabe, porque dichas prácticas de gestión no provienen de una empresa fantasma, de un chiringuito desregulado cualquiera en línea de playa, sino de la administración pública y concretamente de la administración sanitaria de nuestra Comunidad, que en teoría y según ley es la que tiene por misión y objetivo velar por la salud de todos los españoles, incluidos los trabajadores sanitarios.

No deja de ser sintomático que para celebrar la fiesta de la democracia y del estado derecho, cuál son las elecciones generales, sometamos a los trabajadores de un puesto de trabajo tan sensible y responsable -como son los servicios sanitarios de urgencias- a jornadas ilegales. La forma que ha escogido la gerencia de atención primaria de Toledo para gestionar el derecho de sus trabajadores al voto es ponérselo difícil, vulnerando la legalidad vigente de las jornadas y/o no sustituyendo los puestos de trabajo de los sanitarios que tenían derecho a votar. Mal empezamos.

El artículo 51 del ESTATUTO MARCO (Ley 55 /2003 del personal estatutario de los servicios de salud), dice: “El tiempo de trabajo correspondiente a la jornada ordinaria no excederá de 12 horas ininterrumpidas. No obstante, mediante la programación funcional  de los centros se podrán establecer jornadas de hasta 24 horas para determinadas unidades o servicios, con carácter excepcional…”

A contrapelo de todo esto y en manifiesta ilegalidad, las Instrucciones que remite la Gerencia de atención primaria de Toledo con fecha 14 de diciembre de 2015 a los centros de trabajo para garantizar el ejercicio del derecho al voto de los sanitarios el día de las elecciones (20 de diciembre), dicen: “Como en ocasiones anteriores, el personal que esté designado para realizar la guardia del domingo 20, dispondrá hasta las 12 de la mañana para poder votar”. Y luego complementa: “De las 8 a las 12 de la mañana, el servicio será atendido por los profesionales que hayan realizado la guardia el día anterior”.

Hay que aclarar que la guardia del día anterior es la del sábado 19, y que por tanto el sanitario (médico o enfermero) al que se le suman (al no sustituirle en su puesto de trabajo) 4 horas más de trabajo (8 a 12 del día 20) ya lleva a sus espaldas 24 horas de duro trabajo (incluida noche), que junto con las que se le añaden hacen 28 horas de trabajo continuado y de responsabilidad sobre la salud ajena (la suya propia no cuenta ni para Gerencia, ni para sindicatos o servicios de salud laboral) en un servicio de urgencias que lo mismo puede requerirle para asistir una urgencia vital como para atender un accidente de tráfico. Sobra decir también que las elecciones generales son un evento planificado y conocido con antelación suficiente como para considerarlo un imprevisto.

Hay que considerar además que en varios de estos servicios de urgencias se precisa del trabajo coordinado de dos equipos (constituido cada uno por un médico/a y enfermero/a) en orden a cubrir la simultaneidad de las urgencias graves que sistemáticamente se producen dado el alto nivel de demanda y las listas de espera que arrastran los médicos de cabecera por la forma en que se organizan sus guardias. La manera de solventar la papeleta (del voto) que las Instrucciones mencionadas dictan, es la siguiente: “En los PAC donde presten servicio dos o más facultativos y dos o más enfermeras/os, deberán turnarse entre ellos para ausentarse con objeto de acudir a votar”. Es decir, que tampoco se sustituye ni se cubre el puesto asistencial del que va a votar, y que sea lo que Dios quiera.

Sin duda, el carácter ROTATIVO de los turnos de trabajo en el calendario de guardias de los sanitarios no responde a cuestiones estéticas de simetría como en el Arte, sino a razones más profundas, saludables, y de peso, con consecuencias evidentes no sólo en estos trabajadores sanitarios, sino también en los pacientes que son atendidos por ellos. A pesar de que el artículo 6 del Decreto 137/1984 de las Estructuras Básicas de salud impone ese carácter ROTATIVO, esta Gerencia como las anteriores se pasan dicha rotación por el arco del triunfo. La REGULARIDAD y el ritmo en la distribución de las jornadas de trabajo y periodos de descanso, es un imperativo no solo legal sino también fisiológico de salud. Clama al cielo que haya que recordar esto a una Administración sanitaria.

La DESREGULACION aplicada a la economía y las relaciones laborales tiene un olor inconfundible. Como a pesticida. La iniciativa privada y semioculta es muy forofa de este tipo de prácticas ácratas y libertarias (neolibertarias). La Administración “pública”, que es muy “suya” desde el entusiasmo neoliberal del bipartidismo triunfante en adelante, no tardó en copiarle el estilo a la empresa privada fuera de control, invocando imperativos de eficiencia, tan eficiente como fumigar un invernadero con los trabajadores (esclavos) dentro. Incluidas trabajadoras embarazadas. Para que luego digan que en España no somos emprendedores. Estamos aquejados de un progresismo a la violeta, de bastante colorín y diseño, pero en el fondo bastante revenido y cutre.

En resumen, que pensaba uno en su inocencia incurable que era personal estatutario (según Estatuto y nombramiento) y resulta ser personal de cortijo (según gestión), en un escenario que recuerda mucho a la “escopeta nacional” de Berlanga, con marqueses escopeteros y mozos ojeadores. No hay manera de quitarse el pelo de la dehesa. Por mucho que corramos, no alcanzamos la modernidad.

Tal como fuimos inventores de una figura laboral que pasara a los anales de la barbarie -los sanitarios de “refuerzo”-, le vamos ahora a la zaga a ese invento en el caso del personal sanitario PEAC, con técnicas de gestión de “High School”.

Estimado cliente

“Sentimos comunicarle que el motor de tipo EU5 EA 189 correspondiente al número de bastidor… que ha introducido está afectado… Le garantizamos que Volkswagen AG está trabajando lo más rápido posible para encontrar la solución técnica que le será comunicada…

Atentamente,
Volkswagen”.

El engaño, la trampa, el fraude, la violencia, y (¿por qué no decirlo?) el sadismo, constituyen las líneas de “pensamiento” y perversión que dirigen hoy nuestro mundo económico y social.
Estamos en manos de gente muy poco sana, que no anda bien de la mollera, aunque este juicio diagnóstico peca, quizás, de contemplativo, pesimista, y excesivamente resignado. No. En realidad todo o casi todo está (aún) en nuestras manos, y no en manos ajenas, tan poco fiables por otra parte. Lee el resto de esta entrada

¿EUROFOBIA?

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Si usted tiene cuernos y rabo, entonces usted es un “eurofobo”.
Y si usted tiene cuernos y rabo, es porque usted no piensa como dictan las REGLAS que se piense. Piénseselo dos veces antes de pensar.

Lo pensé desde el mismo momento en que Merkel reformó, sin consultarnos, nuestra Constitución:
estos de la “política única” y del “pensamiento único”, los agraciados con el premio del fin de la historia, son capaces de acabar ahora con Europa.

Aunque no lo parezca, estamos hablando de la Europa del siglo XXI, y no de la España del Licenciado Torrejoncillo, autor de un famoso libro puesto “en la torre de la Iglesia de Dios” que describía con pelos y señales el rabo de los judíos (próximo a la rabadilla), para mejor condenarlos a la hoguera.

Si usted es un ciudadano medio de Europa, es probable que no tenga ni idea de cuales son esas famosas REGLAS que hay que cumplir (sí o si) o quien las ha decidido, pero no ignorará quien manda en Europa.
Cualquier ciudadano de la “Europa de los ciudadanos” sabe que la “jefa” es Merkel, y a los demás figurantes nos los podríamos ahorrar, porque para trasmitir las órdenes decididas por “unanimidad a priori” desde la jefa a sus súbditos, basta un teléfono pinchado por los americanos, que obviamente resulta más barato que un presidente de gobierno local y florero.

Aunque todos saben quien manda en Europa, no todos se preguntan la razón, o como mucho barruntan un misterio escatológico que sólo un tecnócrata debe atreverse a intentar descifrar.
La respuesta es sin embargo más sencilla y mundana, y está al alcance de todos: Merkel es la que manda en Europa porque es la que más pasta tiene y quizás la que más pasta pone, en esta EUROPA DE LOS CIUDADANOS, que además de un invento es un negocio.

Los griegos llamaban PLUTOCRACIA al gobierno de los que más dinero tienen (no entramos a indagar como lo han obtenido, aunque lo que da carácter a “esta Europa” irreconocible, es la corrupción, los lobbys, y los paraísos fiscales).

Ellos (los griegos) sin embargo preferían la DEMOCRACIA, y esa preferencia es el germen de la civilización Occidental, que luego la TEOCRACIA (tipo Estado Islámico) oscureció durante unos cuantos siglos de humanismo anticristiano, es decir, de falta de humanismo.
La TECNOCRACIA no pasa de ser un subproducto, un mero instrumento servil al servicio de la plutocracia, que como mucho encuentra inspiración en Platón y su república inhumana de “técnicos” y “sabios”, o por mejor decir, de “listos”.
Todo esto debe ser coronado por algún símbolo potente tipo monarquía o Disneylandia que sujete la trama y dé cuerpo al soufflé.

Por concretar: socavar y derruir el Estado social y de bienestar (he ahí una de las REGLAS que hay que cumplir) es la opción irrenunciable impuesta por la plutocracia a los ciudadanos de Europa si quieren pertenecer al club europeo. Y la justificación es que este modo de obrar (o si se quiere, de destruir) es lo que mejor se atiene a las REGLAS.

Como Merkel es la única soberana que tiene soberanía, y a través de ella gobiernan los bancos, si usted se plantea la posibilidad de uno o varios referéndums para decidir cuestiones importantes que le afectan a usted como ciudadano europeo, y a sus hijos y nietos como descendientes de una deuda ajena e impagable, entonces es usted un “eurofobo” y un enemigo de la democracia.

Si lo piensa bien, la pregunta del referéndum griego en el fondo era la siguiente: ¿Quien cree usted que debe pagar la factura de la “estafa” que llaman “crisis”: sus causantes o sus víctimas?

Y si se pregunta, con toda razón, por que esa pregunta no se hizo también en España, Irlanda y Portugal, es que está incurriendo en eurofobia, y ha olvidado por un momento que quien decide lo que se pregunta o se hace en España, Irlanda o Portugal, es Merkel, lobbysta de los bancos alemanes, que no tienen nada que preguntar porque ya tienen todas las respuestas que, casualmente, coinciden con sus intereses.

Si usted tiene la tentación de pensar que la libertad, la igualdad, la fraternidad, o incluso la Declaración universal de los derechos humanos, están por encima de LAS REGLAS, entonces es usted un peligroso eurofobo, o lo que es peor, un “radical” extraviado que promueve la disidencia y el euroescepticismo.

La pregunta que al final se impone es:
dado que un grupo de políticos esta diseñando esta Europa contra los ciudadanos, una Europa que acabe con Europa, (una Europa gobernada por y para los mercaderes) ¿tendremos el talento, la lucidez, y la democracia suficiente para librarnos de ellos y cambiarlos por otros?

EL CENTRO RADICAL

Magritte - Centro geométrico

“Centralidad”, he ahí una palabra de moda.

Que casa bien con “estabilidad”, y que a la psicología de las masas sugiere, vía sugestión, paraísos artificiales, es decir, falsos.

Vestirse de centro es disfrazarse con una palabra que abre puertas y rompe corazones.
Y lo que mola y da prestigio, brillo y esplendor, es correr hacia ese punto geométrico de la política como atraídos por un imán.
El magnetismo potente de los votos. Sean para lo que sean los votos.

Y ese negocio precisa vestir de Armani y disfrazarse de centro. Es así.

Olvidamos quizás que ese punto geopolítico tan aparente ha sido el semillero de la corrupción bipartidista que hoy nos sepulta, el triángulo de las Bermudas donde han desaparecido nuestros derechos fundamentales.
Esfumados de la noche a la mañana, y sin que la caja negra del aparato constitucional se enterara del desastre, porque también la caja ha desaparecido en la noche oscura que pactaron Zapatero y Rajoy, muy centrados en su oficio, muy atentos a las órdenes superiores del dinero.

Y es que nada hay más “radical” que el epicentro de la corrupción y cogollo de la plutocracia, capaz de acabar con un país en un par de bienios, y cuyo seísmo y réplicas nos han asegurado varias décadas de penitencia estable.

¿Dónde desaparecieron los derechos laborales, las pensiones, el derecho a la sanidad y la educación, la función natural y esperada de los sindicatos?
En el centro.

El centro es el sitio al que muchos corren para esconderse, para lograr un disfraz acorde con las circunstancias, un antifaz ideológico de sus acciones extremistas.
No encontraréis allí la armonía de los contrarios, ni la moderación, ni la síntesis de Oriente con Occidente, ni el compromiso entre intereses, aunque quizás si la “ideología única” que no admite réplica, el nicho ecológico del bipartidismo monocorde, cuando no a la derecha radical parasitando el nido como un cuco.

Los que no creen en lo público, los que no creen en la sociedad, los que no creen en la cooperación, la solidaridad y la justicia, los que no creen en el Estado y en el bienestar (como no sea el suyo propio), los que sólo creen en la selva de la plutocracia, antes (hace muy poco) eran radicales facciosos. Hoy son de “centro”.

Hoy, que la geometría clásica ha sido superada por la no euclidiana, que no existe izquierda y derecha, que el mundo está encogido y colapsado en un punto, en una singularidad sin pluralismo ni alternancia posible, el caos, la desigualdad, el exilio, la explotación y la pobreza que nos rodean son síntomas, quizás, del Big Bang que esa singularidad oculta y alberga.

En este panorama de conformismo “centrista” (que no lo es), incoloro, inodoro, pero letal, la pelea de los griegos luchando por sus derechos, por sus pensiones, el sesenta por ciento de las cuales son ya de miseria incompatible con la vida (el FMI quiere reducirlas más), constituye un gesto heroico, homérico, que sostiene y defiende la bandera de la justicia y de la dignidad humana, y que enfrenta con valor a ese “centro radical”, la “moderación clásica”.

“En el medio está la virtud”, decían los griegos que parieron nuestra civilización, pero este centro del FMI, de los bancos y banqueros golfos, de la troika y de los sindicatos silenciados y ausentes, es una impostura, no una virtud.

Esos griegos, en su pobreza actual siguen haciendo historia intemporal.

Nosotros, dóciles, sin fibra moral, acabaremos como la reserva esclavista de Occidente, como el Magaluf de la juerga internacional, donde los ciudadanos tienen que hacer balconing para intentar llegar vivos a fin de mes.

DISFRACES

Manejando los hilos

La mano del señor X es larga y duradera, y hoy gobierna Andalucía a través de Susana Díaz.

Uno barrunta que intenta también dirigir y controlar los pasos dubitativos de Pedro Sánchez, con mayor o menor éxito, con mayor o menor disimulo.
Quizás el señor X sea el eje sobre el que gira la confrontación Susana contra Pedro.
González es un Papa emérito que aún manda mucho en “su” Vaticano.
En su reino sobran las primarias.

Pedro Sánchez de partida lo tenía complicado para reivindicar y vender un partido disfrazado bajo siglas “socialistas”, pero identificado ya por muchos ciudadanos conscientes y adultos con el tándem PPSOE, motor bien engrasado de la corrupción en este país desde los tiempos del “pelotazo” hasta las últimas hazañas gloriosas.

Claro que veníamos de un sitio tan oscuro (de camisas negras), que cualquier contraste parecía  luminoso o como mínimo turbio.

Borrar del curriculum del PSOE esos hechos no es fácil, aunque cabe el giro radical de naturaleza y obras. No basta con cambiar de caras.
No obstante, la melancólica experiencia permite dudar que, una vez más, hayan “entendido el mensaje”. Se deben al guión que escriben otros.

Si aceptamos como evidente que el “régimen” organizado en forma de bipartidismo ha sido una puerta abierta a la involución y la pérdida de derechos, estaremos de acuerdo con Susana en que no es tiempo de disfraces. Aunque solo sea por respeto a los ciudadanos.

Para muchos españoles, y desde hace ya mucho tiempo, el PSOE es una de las patas fundamentales del cotarro que sustrajo decencia e ilusiones a este país. Que nos propinó reformas laborales esclavistas, y que bregó a favor de los que más tienen. Uno de los arietes más belicosos y convencidos de la plutocracia. Rajoy no ha hecho otra cosa que seguir y cultivar ese camino.

Por eso en el PP de Bárcenas y colegas, quieren tanto a González que lo aceptarían sin dudar como sustituto de Cospedal.

A un nivel más amplio, esa corriente ideológica y política ha llevado al mundo actual a un estado de tensión y caos, en el que las muchedumbres de refugiados, trabajadores explotados, civiles muertos y ciudadanos que huyen arriesgando y perdiendo la vida, tienen rostro humano, y dan realidad concreta a las frías estadísticas  de los organismos  internacionales.
Esas estadísticas dicen que se están batiendo récords de desigualdad y corrupción.

Y esto no se produce en el vacío ni por generación espontánea, ni de un día para otro: perdida de derechos, pobreza energética, privatización de sectores estratégicos, lobbys, pelotazos, y puertas giratorias con sus correspondientes premios y recompensas, son hijos de la misma madre.
La corrupción como mecanismo central  de la sociedad desregulada y desigual.
La democracia como farsa y disfraz.

En Italia se conoce como “Los impresentables” (esto se lo escucho a Lorenzo Milá en la TV) a un grupo de políticos corruptos que sin embargo son “elegibles”, y a los que el voto popular puede dar su bendición, para que regándolos con el agua bendita del voto, florezcan de nuevo sus delitos.
De lo que se desprende que cada vez nos parecemos más a Italia con nuestro jardín de cardos.

Hace tiempo que los llamados “socialistas” apostaron por el mercado sin control, e inclinaron el cuello frente al poder del dinero.

¿Y cual es la justificación para esta conversión neoliberal de los antaño progresistas?:

Hacer de los ciudadanos antes libres, esclavos competitivos con Asia, y renunciar para ello a las libertades, conquistas, y humanismos de la civilización Occidental. Por eso la democracia sobra, su socialismo es de broma, y los sátrapas (por las buenas o por las malas) dictan e  imponen su ley. Eso también lo confirman las estadísticas, los informes, y los hechos.

Tanto para unos como para otros (PPSOE), “normales” sólo son los ciudadanos que se resignan a “este sistema”. Los ciudadanos dóciles.
Los demás son indeseables, “antisistema”.

“Impresentables” frente a “antisistema”.

Al menos este conflicto tiene una dimensión antigua e intemporal, “homérica”. Puede rejuvenecernos con el recuerdo de los orígenes: allí siempre nos aguardan ética y dignidad humana.

A Maquiavelo siempre se le lee con una mezcla de admiración y asco, quizás porque une clarividencia y aceptación cínica de la realidad. Pero era un experto en disfraces y uno de los máximos ideólogos del “sistema”. Muchas mañanas se mezclaba con el pueblo para jugar a sus juegos, pero al volver a su casa, y antes de refugiarse en su estudio, se vestía una túnica talar (especialmente elegante y digna) para tratar con los “clásicos”.

La elasticidad ética que hoy permite ganar elecciones a una corrupción fehaciente y conocida (ahí está Andalucía y tantos otros ejemplos) no creo que sea fruto de las lecturas. Se sembró con la semilla de FILESA y los GAL, se regó con la GÜRTEL y los ERE, y se consolidó con una red de complicidades y favores vergonzantes que la intoxicación mediática tiene la misión de camuflar, pero que en tiempos más lúcidos causará vergüenza y sonrojo.

La maraña de favores, clientes, cargos, comisiones, dinero y corruptelas,  es tan inextricable y profunda, que sin más atrapa y define a sus beneficiarios, y los inviste con la maestría del disfraz.

González siempre estuvo más cerca de Margaret Thatcher que de Olof Palme. De la desregulación que de la solidaridad. Del capitalismo salvaje a lo yanqui, que de la socialdemocracia europea.
Reconocerlo es prescindir del disfraz, tal como pide Susana Díaz.

Se subió con entusiasmo ardiente al carro del “fin de la historia” y abrazó con fe de neófito la “ideología única” (única por mutilada y recortada).
Asumió desde el principio las “realidades” del poder, sin el menor signo de contradicción o rebeldía, para alcanzar el aplaudido y bien pagado estatus de “hombre de Estado”. Estado de iluminación que lo justifica todo sin necesidad de dar mayores explicaciones al personal de a pie.

Inició y colaboró al saqueo y privatización de lo público, y  mientras Leguina aterrizaba en un ” consejo consultivo” para pastar (8.500 euros mensuales, coche oficial, asistente, y un día de trabajo a la semana) mientras predicaba el “adelgazamiento del Estado”, su jefe remató la faena saliendo por la puerta grande (giratoria por supuesto) para gozar de recompensas estratégicas, y ponerse a las órdenes de Carlos Slim y otros héroes del socialismo.

De acuerdo con Susana.
No es tiempo de disfraces.

INFLACIÓN DE SOBRANTES

Plaza Syntagma Plaza Syntagma 2 Plaza Syntagma 3

Excesiva emisión de papel en reemplazo de monedas. Excesiva emisión de aire en reemplazo de sustancia. Excesiva emisión de políticos en reemplazo de utilidad.

“Flatus vocis”. Palabrería. Cosa huera, vacía, sin substancia, sin sentido, sin contenido sólido y sin función.
Si este concepto lo aplicamos a los políticos que dicen representarnos, cabe afirmar que sobran figurantes. Sobran sobrantes. Sobran representantes que no representan. Y si algo representan, es una farsa (donde como “partiquinos” solo hacen bulto), que además cuesta dinero. Y que además es corrupta. Lee el resto de esta entrada

ÉPICA, ASCÉTICA, Y LÍRICA

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Danza macabra

Ya se que ni las altas finanzas ni los “hombres de Estado” creen en la lírica. Ni siquiera en la épica. Sólo creen en la aritmética del poder, cuadrada mal que le pese al prójimo con la ascética ajena. Para eso son “el poder” y han estudiado en la escuela de Chicago, donde no se enseñan versos sino técnicas de tortura. Aunque lo llamen productividad.

A veces se ponen tiernos y melifluos con eso de la libertad, pero es para despistar. No se lo crean.

Es puro “postureo”, que se dice ahora.

Así que cuando entonan epinicios a la libertad sin despeinarse (con sus permanentes a la laca o sus mitras apostólicas), su pelo se estremece tan poco como sus almas, y en lo recóndito de sus cálculos solo piensan en “desregulación” (falta de reglas, manos libres).

Que es lo mismo que reclama la camorra napolitana.

Además de fiel amiga de su amigo Pinochet, la Dama de Hierro (por otro nombre “la roba leches” / ¡Mrs. Thatcher, milk snatcher!, cantaban los críos ingleses) no solo era partidaria de la abolición de las reglas en un escenario de robo a mano desregulada, sino también del “birching” (zurriagazos con vara de abedul sobre nalgas desnudas) en las escuelas.

La Dama en cuestión, amiga de sus amigos, presionó hasta cuatro veces para que se concediera un titulo nobiliario (concretamente Caballero) a su amigo Jimmy Savile, considerado por Scotland Yard como “el mayor depredador sexual de la reciente historia de Gran Bretaña”, con al menos 450 casos de abusos a menores a sus espaldas. Al final, tanto va el cántaro a la fuente que fue nombrado “Sir” (recuerden que las reglas no son para los de arriba sino para los de abajo). Doña Margaret tenía mucha mano y era cabezona.

No queriendo quedarse atrás, Juan Pablo II (muy amigo de la dama “roba leches”) nombró al mismo Sir (Savile), Caballero Comandante de la Pontificia Orden Ecuestre de San Gregorio Magno, el más alto honor de la Iglesia Católica Romana. No sabemos si tan largo título de Honor (11 palabras) corresponde a tan largos méritos (450 según Scotland Yard).

Ya es preocupante que este mismo Papa “infalible” protegiera y premiara a otro pedófilo emérito: Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, depredador de novicios, morfinómano, y campeón de la yihad antimarxista.

¡Un poco mas y el infalible acierta!

Coincide que ambos, Savile y Maciel, nadaban en dólares (Sir Jimmy está enterrado en un ataúd de oro, por eso de la ascética cristiana de los Caballeros de San Gregorio).

Para mí que entre tanto Legionario y tanto Caballero hay muy poco sitio en el cielo para la clase media. Los currantes y sindicalistas van directamente al purgatorio, hasta que asuman los principios de Milton Friedman (que es el nuevo Mesías de los ricos).

Hoy, la Cruzada Occidental (golfo-financiera) y la Yihad (islamista) coinciden en apodar a sus enemigos, por simplificar los matices, como “comunistas”. Y estamos en pleno siglo XXI. ¡Ya ha llovido desde el senador McCarthy!

Se nos dijo: “la Historia se ha acabado”. Lo que no se nos dijo es que volvía a empezar desde la Edad Media.

Con Cruzada y Yihad, feudalismo y califato, Sires pedófilos y baronesas de hierro, ataúdes de oro, mujahidines y Caballeros de San Gregorio… derecho de pernada, saqueos y degüellos.
¿Los próximos capítulos serán danza macabra, órdenes mendicantes, Voltaire y guillotinas?

No obstante lo cual los “hombres de Estado” y los “guardianes de la Estabilidad y la Virtud” (“estabilidad” de la falta de reglas, si puede decirse así) tuvieron un arranque lírico y novedoso cuando denominaron “perroflautas” (no les dieron otro título nobiliario) a una serie de ciudadanos, independientemente del corte de pelo o la edad, que hartos de que les tomaran el susodicho, se acamparon en el ágora de la pólis tal que una tribu de griegos post-socráticos, un 15M, con intención de pasar la noche y ver amanecer el día, deshilvanando la trampa y desactivando la cicuta.

¿Para qué tanta molestia?

Pues para eso, para pensar hablando. Para preguntarse de una vez por todas ¿que pasa aquí de un tiempo a esta parte? Para cerrar las tragaderas dóciles y boquiabiertas, llenándolas de ideas y planes de presente-futuro que a algunos (los de la estabilidad) les pueden parecer sueños o ideales peligrosos, pero que no son otra cosa que el estado germinal de las grandes ideas y coherentes acciones, de la misma manera que el verso precede a la prosa y la lírica a la épica. Es una cuestión de supervivencia.

Evidentemente, aquello de “perroflautas” no iba dirigido con buenas intenciones y ánimo poético, sino con manifiesto ánimo de ofender (“Ladran, luego cabalgamos” decía Goethe, que no Cervantes).

Pero entonces los abuelos de aquella acampada socrática (que no eran pocos) entraron en la trifulca como suelen hacerlo, es decir, con la dosis exacta de ironía y paciencia que da la experiencia, y se autodenominaron los “Yayo flauta”, un comando especial.
Entonces si que empezó la lírica balasera.

Porque aquellos héroes abuelos (Sampedro, Hessel…), trabajados por la experiencia y los duros golpes de la “realpolitik”, sedimentado su humanismo radical contra viento y marea (de entrada si y de salida también), con el último aliento de su vida colgándoles de la mano generosa, levantaron y auparon a la gente más joven, y enseñaron que de aquel desastre sólo se salía con ideas e ideales, con lucha y valor, con fe en la democracia y con esperanza en el futuro.

“Suerte… suerte… Y al toro”, gritaba ilusionado un Sampedro rejuvenecido por esa última batalla por la dignidad humana.
“Me habéis alegrado los últimos días de mi vida”, dijo también.

Con rocín flaco y galgo corredor, la épica del 15M se puso en marcha, y los gigantes se mostraron como lo que son: simples molinos de viento.

Tanta era su mentira. Tanta su corrupción.

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