Archivos Mensuales: julio 2015

UNA CATA EN EL MELÓN INSTITUCIONAL

La corrupción puede ser programada, a salto de mata, un accidente, un acto de voluntad, una invitación, una mancha, una medalla, un pecado, un delito, un signo de distinción, una lacra, un lubricante, una rémora, un rito de iniciación, una droga, un estigma, un baldón, una tarjeta de visita, un vicio, un oficio, una atmósfera, una costumbre…
Todo depende de quien opine.
Pero los interlocutores “grabados” (en su quehacer diario) de la operación Púnica lo tenían claro: el que no es corrupto es gilipollas.

En todo caso es siempre (y resumiendo) una catástrofe y un cáncer. Quizás el peor que puede asolar a un país o a una época, y del que es difícil salir entero y sin grandes cicatrices, si es que el país en cuestión logra salir vivo. Lee el resto de esta entrada

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CENTRÍPETOS Y CENTRÍFUGOS

El gregarismo, la cohesión, la tribu, la manada, están inscritos en nuestros genes desde que el mono es mono, o incluso antes de que subiéramos y bajáramos de los árboles.
Pero también en nuestros genes está inscrito, en forma de instinto, que lo que duele repele y lo que place atrae. Si estas a gusto te quedas, y si estas a disgusto te vas. O al menos lo intentas, salvo perversión sadomasoquista.

En este sentido, nuestra mecánica biológica, ecológica, y social, es más sofisticada y elevada que la de los átomos y sus partes constituyentes (protones, electrones… quarks), pero puede pensarse que, en una continuidad de grado, responde a las mismas leyes físicas que ligan y disocian la materia.
Incluso nuestros afectos que nacen del alma, se paran y se congelan si esos pequeños corpúsculos detienen su baile. Lee el resto de esta entrada

ESTAMOS COMO EL TIEMPO

esquimales

La imagen (de hace pocos días) correspondía a Polonia.
En el vídeo que ponía imagen a la noticia (el comentario lo escuchábamos como en sordina, aturdidos por la escena y su furor), el maremágnum giratorio de los cielos y el torbellino de los vientos y las nubes, tenía el aspecto inconfundible de un “ciclón tropical”, como si el trópico (ante el que nadie puede oponer fronteras) se hubiera ido a veranear al norte.

En España estos días (interminables) llueve a cantaros la sequedad africana mientras la fuerza del sol achicharra campos y pieles. Pieles que un futuro coherente con este presente serán negras.

A orillas del Sena, con mejor humor o mayor dosis de filosofía, han esparcido arena para inaugurar una playa “caribeña” que case con la temperatura y el clima, pero a Rousseau ya le sobra la peluca. Lee el resto de esta entrada

ENTREVISTA A EMILIO LLEDÓ (UN FILÓSOFO EN PRIMERA LÍNEA)

||| Entrevista a Emilio Lledó ||| Un Filósofo en Primera Línea

EMILIO LLEDÓ Y AMELIA VALCÁRCEL

EMILIO LLEDÓ Y AMELIA VALCÁRCEL Crisis de valores y ética democrática

MODAS

Hay que reconocer que llegados a una edad de sosegado desmerecimiento, las modas nos resbalan, o (si se prefiere) nos atraviesan, trasparentes a todos sus efectos, con crueldad indiferente a nuestra indiferencia.

Y no es raro que en este estado de catatonia incivil, atentos a nuestra voz interior (que no dice mucho) e hipnotizados por el espejismo del tiempo (que tampoco habla demasiado), nos lleguen noticias de una moda cuando ya no lo es.

Esto de un tiempo a esta parte, me pasa mucho, para bien o para mal, sea preocupante o síntoma de salud.

Me siento como varado en la playa de Robinson Crusoe, y lo más inquietante, al decir de los que me quieren, es que no me importa.
No es un naufragio, es una falta de interés. No es una perdida, es una conquista.

Porque a fin de cuentas (y esto es lo esencial) ¿que nos aporta toda esta vorágine de eventos que marcan tendencia, modelos estéticos, ritos de comportamiento y códigos de socialización que nos venden como humo y circulan como bólidos?
Muy poco, como no sea la posibilidad de camuflaje, la oportunidad de enajenarnos por inmersión en la actualidad y el anonimato de la masa. Y esto no se lo deseo ni a mi peor enemigo.

Viene todo esto a cuento (sea o no importante) porque leía yo hace pocos días un titular, de cuya verdad no puedo dar fe, que anunciaba la muerte del “hipster” y el nacimiento de un nuevo “tipo social”, cuyo nombre exacto no logro recordar.
Lo cual vino a recordarme, para subrayar mi extravío, que llevaba mucho tiempo viviendo (quizás incluso meses) sin saber que era un “hipster”.

Con esa curiosidad científica que me caracteriza, me puse a buscar el titular mencionado en Google, y de primeras me tope con uno parecido pero fechado en agosto de 2014 y no en julio de 2015, disonancia cronológica que en un contexto de aparente similitud de mensaje, ponía de manifiesto que o bien la muerte del “hipster” (sea lo que sea esto) no había sido rápida, o bien (y esto es lo mas probable) que hay mas profetas que gente sensata.

El titular de agosto de 2014 decía: “Muera el hipster, larga vida al twee”.
Mientras que el titular que yo intentaba refrescar en mi memoria inmediata, acuciado por la mas rabiosa ignorancia (fechado en julio de 2015) rezaba: “El hipster murió, abran paso a los yuccies”.

Más allá de ilustrarles compartiendo con ustedes que los “yuccies” son una especie de cruce mendeliano entre el “hipster” y los “yuppies”, no quiero desconcertarles con otro titular fechado en mayo de 2015 que vaticina: “Nueva tendencia: los hipsters dejan paso ahora a los muppies”.

Saquen sus propias conclusiones.
A poder ser en castellano.

REPUTACIÓN ONLINE Y DEMOCRACIA VIRTUAL

Reputación reputación… lo que se dice reputación… ¡se compra y se vende!
¡Que como ya todo es mercado…!

En el entorno de la “Púnica” y del PP de Madrid, las reputaciones (online) se compraban y vendían, o incluso se remendaban al peso y contraprestación de los cuartos contantes y sonantes.
Cuando hablamos de “cuartos” siempre hay que pensar, directa o indirectamente, en dinero “público”, y ya de paso deduzcan el motivo de tanto recorte (de derechos) y tanta austeridad “ajena” y delegada.
Los chanchullos eran con cargo al erario público, que acababa en Suiza o Singapur.

Tu primero te apañabas un soborno, por ejemplo, o te hacías una comisión, y luego, caso de que hubiera rumores, te restauraban el prestigio (incluso presidencial) vía ofimática y campaña de intoxicación. Algo así como la restauración de los virgos.

Esto no era “versión original”, esto era “versión Premium”.

Titular de prensa: “El cabecilla de la Púnica admite que el y Granados cobraron sobornos” (El País).
De lo investigado se deriva que están implicados, supuestamente, regidores del PP y del PSOE, casi igualados en el cobro de comisiones (como en tantas cosas), una especie de consenso para la “centralidad” del chanchullo.

No hay nada como el centro para que cuadren las cuentas. Más información después del verano.

El juez Velasco prohíbe a Victoria salir de España, no sea que alguna reputación se resienta. Salvador Victoria es ex consejero de Presidencia y Justicia de la Comunidad de Madrid (ex número dos del Gobierno de Madrid).

La reputación, la democracia, el voto de cada cual, los gobiernos, los programas de gobierno, los presidentes de gobierno y los líderes de la oposición, las reformas de la Constitución, la soberanía, el curriculum vitae, los títulos académicos, la independencia, el patrimonio público, las jubilaciones y las puertas giratorias, los consejos consultivos de Leguina y Gallardón, las naciones y los nacionalismos, ¿los fiscales?, los sillones, el silencio, la imparcialidad y la justicia, las campañas de intoxicación, los lavados de cara, los medios de comunicación… todo tiene un precio.

Todo eso y mucho más ¡se compra y se vende!

Y de toda esa compra-venta en el género cambalache, quizás lo más gordo fue lo de la Constitución soberana, que el PSOE de Zapatero malvendió sin ningún cauce de participación para quien en estas cosas principales tiene la última palabra: el ciudadano. No somos nadie.

También la historia, o incluso el Partenón, se compran y se venden, o directamente se confiscan como botín de guerra o de estafa.
La deuda privada se vende como pública aunque el público no la quiera comprar.
El olvido se impone aunque no se quiera olvidar.

Lo que no te perdonan es la deuda que no es tuya.

LA EMOCIÓN DEL TECNÓCRATA

Para sorpresa de todos el “engranaje” esbozó una sonrisa, exudó una emoción y enseño sus dientes lubricados por la pasta.
Pero aquella sonrisa no traducía felicidad. Con su comisura torcida hacia la derecha por finos y tensos cables de acero, era una expresión poco disimulada de sorna.

Todos estuvieron de acuerdo. Aquello se parecía mucho a una operación de castigo guiada por la única emoción de la que es capaz un mecanismo sin alma: la venganza.

Lo que ya había sido anunciado se confirmó: el Eurogrupo no perdonaría jamás que el presidente griego hubiera consultado a sus ciudadanos, como tampoco perdonaba a los ciudadanos griegos que hubieran elegido a ese presidente. Semejante osadía clamaba venganza, y reclamaba una corrección ejemplar y pedagógica que pudieran interiorizar los vasallos y sus descendientes.

No habría extrañado que Dijsselbloem, el jefe del Eurogrupo, todo un manojo de emociones monetarias y un compendio de lenguaje corporal macarra, hubiera perdido los papeles ante la libertad de los griegos, pues aunque legal, en el plano teórico, la democracia en Europa, su ejercicio sin permiso de Merkel o con un resultado que no le convenga, se sale de su guión autógrafo.

Lo preocupante fue que, en esta ocasión, no era sólo el iracundo holandés (un socialdemócrata de los de ahora, vasallo pelotas de Merkel y experto en poner zancadillas a la tasa Tobin) el que cedía a la emoción. Era todo el colegio prestamista del chiringuito plutócrata, el que perdiendo las formas y desnudando su fondo, se avino a servirse la venganza en frío después de cocinarla en caliente.

El acuerdo impuesto manu militari por Berlín (y bendecido por todos los demás vasallos segundones) era una mano amiga que portaba una orden de ejecución para el presidente griego y sus votantes.
Aparte de una expropiación usuraria de la soberanía y el patrimonio público griego, el texto del “acuerdo” incluía, entre otros mamporros, la “revisión de todo lo legislado por los griegos desde febrero”.
Era a todas luces un golpe de estado bananero practicado en el corazón de la vieja Europa de las catedrales, que, a buen seguro y al calor de las temperaturas, no tardarían en ser sustituidas por palmeras de California.

Hollande (el único que puede entrar en diálogo de tu a usted con la descontrolada Merkel), consciente de esta grave circunstancia, y en un intento desesperado por tapar la pifia golpista que tanto recuerda al palacio de la Moneda, ha pedido que se camine con rapidez y urgencia hacia un parlamento y un gobierno europeo, o dicho de otro modo,  hacia un “Gobierno económico”.

Mucho dudamos, a la luz de los hechos recientes y el estilo de los comportamientos, que tal engendro pudiera pasar más allá de chiringuito bancario-prestamista.

El único dato positivo de este desparrame de bielas tecnócratas, es que nos podemos ahorrar a Rajoy, porque ni pincha ni corta, y además cuesta dinero.

Como ya dijo Unamuno a otros golpistas: “venceréis pero no convenceréis”.
Tras la venganza completa de los dioses, la emoción que queda y permanece para mucho tiempo se llama ASCO.

EL MUNDO AL REVÉS

La vida es rara. Así, en general.
Y la vida política aún más. Particularmente.
No nos debe extrañar que la gente de pueblo, la gente honesta, cuya honradez ingénita y de fábrica es a prueba de bombas y sobres, aguante poco en ese mundillo.

Digámoslo de una vez por todas: lo “normal” es la corrupción y la falta de honestidad, y en ese ambiente hay que saber moverse. Y si no te adaptas te piras en moto, camino de provincias.
Lo más raro es lo más habitual en el mundo de la polis, y en la selva política la lógica brilla por su ausencia, de manera que la percepción ética y la escala de valores tienen que reinventarse.

Antes, cuando un prestamista te dejaba dinero, te informaba del interés y los plazos, pero no te decía como te tenías que administrar para devolver el préstamo. Ni se le ocurría entrar en tu decisión soberana sobre lo que debías hacer o deshacer, recortar o suprimir, mantener o aumentar. Allá tu.

Ahora los prestamistas son muyahidines, y con el dinero te endosan una fe política, un catecismo y un castigo. Desde luego, el infierno lo tienes asegurado en lentos e interminables plazos. El cable que te echan va con cerrojo. Por eso espanta el grado de locura que alimentan y mantienen, de un tiempo a esta parte, estos benefactores de la humanidad, porque más que datos concretos manejan conceptos teológicos. Itinerarios al cielo que siempre acaban en el infierno.

No sin razón, el préstamo y el prestamista son figuras centrales en la película “Lloviendo piedras” de Ken Loach, donde los tales son expertos mamporreros.

Fíjense en las REGLAS que dicen que hay que cumplir. Ninguna dice que haya que cerrar los paraísos fiscales, o expulsar del euro a los defraudadores y a los que ocultan sus listas, o a los que premian (amnistiándolos) a los cacos y castigan a los pensionistas, o a los presidentes de gobierno que avalan cuentas golfas en Suiza. No.

Ni lo esperen en los próximos días.
No será tema de debate en las reuniones del Eurogrupo prestamista.

De la excepción se ha hecho regla. Del vicio virtud. Del delito norma y de la desregulación negocio. Quizás por eso Rajoy invocó el voto de la gente “normal”, de la gente que no cuestiona las reglas.

Y trazado el rumbo por un líder potente que te guiña el ojo, no suele haber nadie que dé la nota.

Para eso han quedado las ruedas de molino. No para hacer pan, sino para que la gente “normal” comulgue.
Ha pasado aquí en España, donde han transcurrido décadas de corrupción y saqueo en medio de un silencio estruendoso, casi eucarístico, como el que produce el sordo vuelo de las aves de rapiña en un cielo sin una gota de agua.

Y ha pasado en Grecia, donde tras dedicar, los llamados socialistas del PASOK y los populistas radicales de derechas (colegas fraternales de Rajoy), los mejores años de su vida adulta y civil, a falsear las cuentas, a ocultar las listas de defraudadores y borrar de ellas a la familia, a llevarse el dinero, y en última instancia y como resultado de todo ello, a quebrar el país, ahora tiene la culpa de todo ello Tsipras (que acaba de llegar), y quieren pasar la factura del expolio a los pensionistas.

Como será la cosa de escandalosa para los que no somos normales, que se me viene a la mente el “expolio del Greco”, repartiéndose los verdugos la última desnudez de la víctima, para poder alcanzar imagen o símbolo de tamaño entuerto.

Y de aquí se me va el pensamiento, ya disparado, al Papa Francisco, por quien rezó todos los días a mis dioses terrenos, laicos y mortales, para que no pierda la inspiración divina ni cambie el rumbo “reencontrado”, para que siga llamando a las cosas por su nombre, y poniendo la estafa y a los estafados entre los titulares triunfantes de la macroeconomía.

¿EUROFOBIA?

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Si usted tiene cuernos y rabo, entonces usted es un “eurofobo”.
Y si usted tiene cuernos y rabo, es porque usted no piensa como dictan las REGLAS que se piense. Piénseselo dos veces antes de pensar.

Lo pensé desde el mismo momento en que Merkel reformó, sin consultarnos, nuestra Constitución:
estos de la “política única” y del “pensamiento único”, los agraciados con el premio del fin de la historia, son capaces de acabar ahora con Europa.

Aunque no lo parezca, estamos hablando de la Europa del siglo XXI, y no de la España del Licenciado Torrejoncillo, autor de un famoso libro puesto “en la torre de la Iglesia de Dios” que describía con pelos y señales el rabo de los judíos (próximo a la rabadilla), para mejor condenarlos a la hoguera.

Si usted es un ciudadano medio de Europa, es probable que no tenga ni idea de cuales son esas famosas REGLAS que hay que cumplir (sí o si) o quien las ha decidido, pero no ignorará quien manda en Europa.
Cualquier ciudadano de la “Europa de los ciudadanos” sabe que la “jefa” es Merkel, y a los demás figurantes nos los podríamos ahorrar, porque para trasmitir las órdenes decididas por “unanimidad a priori” desde la jefa a sus súbditos, basta un teléfono pinchado por los americanos, que obviamente resulta más barato que un presidente de gobierno local y florero.

Aunque todos saben quien manda en Europa, no todos se preguntan la razón, o como mucho barruntan un misterio escatológico que sólo un tecnócrata debe atreverse a intentar descifrar.
La respuesta es sin embargo más sencilla y mundana, y está al alcance de todos: Merkel es la que manda en Europa porque es la que más pasta tiene y quizás la que más pasta pone, en esta EUROPA DE LOS CIUDADANOS, que además de un invento es un negocio.

Los griegos llamaban PLUTOCRACIA al gobierno de los que más dinero tienen (no entramos a indagar como lo han obtenido, aunque lo que da carácter a “esta Europa” irreconocible, es la corrupción, los lobbys, y los paraísos fiscales).

Ellos (los griegos) sin embargo preferían la DEMOCRACIA, y esa preferencia es el germen de la civilización Occidental, que luego la TEOCRACIA (tipo Estado Islámico) oscureció durante unos cuantos siglos de humanismo anticristiano, es decir, de falta de humanismo.
La TECNOCRACIA no pasa de ser un subproducto, un mero instrumento servil al servicio de la plutocracia, que como mucho encuentra inspiración en Platón y su república inhumana de “técnicos” y “sabios”, o por mejor decir, de “listos”.
Todo esto debe ser coronado por algún símbolo potente tipo monarquía o Disneylandia que sujete la trama y dé cuerpo al soufflé.

Por concretar: socavar y derruir el Estado social y de bienestar (he ahí una de las REGLAS que hay que cumplir) es la opción irrenunciable impuesta por la plutocracia a los ciudadanos de Europa si quieren pertenecer al club europeo. Y la justificación es que este modo de obrar (o si se quiere, de destruir) es lo que mejor se atiene a las REGLAS.

Como Merkel es la única soberana que tiene soberanía, y a través de ella gobiernan los bancos, si usted se plantea la posibilidad de uno o varios referéndums para decidir cuestiones importantes que le afectan a usted como ciudadano europeo, y a sus hijos y nietos como descendientes de una deuda ajena e impagable, entonces es usted un “eurofobo” y un enemigo de la democracia.

Si lo piensa bien, la pregunta del referéndum griego en el fondo era la siguiente: ¿Quien cree usted que debe pagar la factura de la “estafa” que llaman “crisis”: sus causantes o sus víctimas?

Y si se pregunta, con toda razón, por que esa pregunta no se hizo también en España, Irlanda y Portugal, es que está incurriendo en eurofobia, y ha olvidado por un momento que quien decide lo que se pregunta o se hace en España, Irlanda o Portugal, es Merkel, lobbysta de los bancos alemanes, que no tienen nada que preguntar porque ya tienen todas las respuestas que, casualmente, coinciden con sus intereses.

Si usted tiene la tentación de pensar que la libertad, la igualdad, la fraternidad, o incluso la Declaración universal de los derechos humanos, están por encima de LAS REGLAS, entonces es usted un peligroso eurofobo, o lo que es peor, un “radical” extraviado que promueve la disidencia y el euroescepticismo.

La pregunta que al final se impone es:
dado que un grupo de políticos esta diseñando esta Europa contra los ciudadanos, una Europa que acabe con Europa, (una Europa gobernada por y para los mercaderes) ¿tendremos el talento, la lucidez, y la democracia suficiente para librarnos de ellos y cambiarlos por otros?

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