Archivos Mensuales: noviembre 2019

Reformas y cloacas

Lagarde

 

¿Es bueno o es malo ser “antisistema”?

Si nos guiamos por el tono peyorativo con que este término se utiliza en los medios de confusión de masas, coincidiremos con los más, acríticamente, hipnóticamente, en que tal cosa debe ser mala, incluso malísima. Pero si el “sistema” en cuestión es ese que alardea de que a los jueces del Tribunal Supremo se les “toquetea por detrás”, objeto fácil ante los influjos del poder, y que además bate récords de corrupción, quizás conviene ser un poco “antisistema” ¿No creen?

No digamos si el tal “sistema” gestiona los EREs entre cocaínas y juergas varias a la mayor gloria del “socialismo” de la tercera vía.

Volvamos a hacer la pregunta:
¿Es bueno o es malo ser “antisistema”?

Respuesta más reflexiva y por tanto más razonable: depende del sistema.
Esa es la cuestión.

Conviene aclarar estos extremos porque cada vez se utilizan con más ligereza (casi siempre como arma arrojadiza) términos ambiguos, que salen muy baratos, como “antisistema”, “constitucionalista”, y por el estilo, guiados más por un ánimo de confusión y exclusión, que de búsqueda de la verdad. Tinta de calamar.
Por ejemplo:

¿No es (o deja de serlo) “constitucionalista” quien aspira a reformar la Constitución por considerarla imperfecta y por tanto mejorable?
O dicho de otro modo:
¿Solo es “constitucionalista” quien la considera impecable, inamovible y eterna?

El hecho de que dos de los partidos políticos más corruptos de Europa, PP y PSOE (el club crece), se autodenominen “constitucionalistas” ¿Favorece el prestigio de nuestra Constitución?

Son preguntas sencillas que conviene hacerse.

Y si del espejismo del rótulo oficial y las palabras hueras pasamos a referimos al ejercicio real del gobierno, hagámonos la siguiente pregunta:
¿Solo es posible un gobierno “estable” cuando este está constituido por partidos contrastadamente corruptos?
Y si así se sostiene, intentando convencer de tal absurdo a la ciudadanía:
¿En qué consiste o de qué naturaleza es esa “estabilidad”?
¿Cuanta más corrupción más estabilidad?
¿Basta que uno de los partidos que aspiran a coaligarse no sea corrupto, o incluso aspire a acabar con la corrupción, para que la “estabilidad” del gobierno se resienta? ¿Basta que los corruptos se coaliguen en “gran coalición” para que España tenga un gobierno estable?

¿No parece todo esto el mundo al revés y el lenguaje mero instrumento de engaño?

Otrosí se dice, por los lavadores de cerebros y manipuladores del lenguaje, que con PODEMOS en el gobierno será imposible llevar a cabo las “reformas” que se precisan.
“Reformas”, así, en abstracto, sin concretar. ¿Para qué dar más pistas?

¿Se han dado cuenta que cuando esta corriente ideológica (neoliberal) necesita utilizar la palabra “recortes” (recortes para sufragar los delitos de los poderes desregulados) la disfraza bajo la palabra “reformas”, que queda más bonita y aparente?

La palabra “reformas” es una palabra pulsátil, martilleante, como esos espejuelos y abalorios con los que tantas veces se engatusa a los incautos. Bolita de trileros.

Está muy bien esto de las “reformas” pero ¿cuáles? Porque nunca se dice y las hay de muy distinto pelaje.
Las hay por ejemplo guiadas por el interés general. Y las hay impuestas por una minoría prepotente. De estas últimas son los recortes disfrazados y la desregulación económica a favor del delito, la explotación laboral y el abuso.

¿Recuerdan la reforma del artículo 135 de la Constitución perpetrada por Zapatero y su partido con el apoyo de Rajoy y bajo la severa mirada de los bancos alemanes, juez y parte? Pues es de estas últimas: de las impuestas por una minoría prepotente.

Yo entiendo que los españoles (así lo creo) no nos negamos a las reformas, incluso de la Constitución, pero habrá que saber cuáles son y en todo caso deberán ser decididas por todos los españoles, pues en ellos reside la soberanía -o eso nos dicen- y no por poderes ajenos, verbigracia los bancos alemanes.
Este principio democrático se conculca con la reforma del artículo 135 de la Constitución, inspirada por un despotismo deslustrado que roza y favorece la dictadura.

Queda la esperanza de que los ciudadanos reaccionan, casi con sincronía global, ya en muchos países, ante el intento de no contar con ellos para decidir esas reformas, es decir, ante el intento de seguir recortando sus derechos y hacer paripé de su soberanía.

Es ilustrativo, en el caso de Chile, la actitud de sorpresa y estupor de su clase dirigente (encabezada por su presidente) cuando se percatan de las consecuencias acumuladas de una política extractiva, generadora de desigualdad, mantenida durante años como dogma de fe. Algo parecido a cuando a un supuesto milagro se le descubre la tramoya del fraude y se viene con todos sus aparejos al suelo. Demasiado tarde se descubre que abusar de la paciencia de los ciudadanos tiene un límite.

Y sorprende también la velocidad con la que esos dirigentes descubren que las cosas pueden hacerse de otra forma (a favor del interés general), y no de la única manera que el pensamiento único les ordena: a favor de una minoría prepotente.

Ya veremos la reacción de la población francesa y los chalecos amarillos cuando Macron intente la “reforma” de las pensiones. Entre otras cosas subir la edad de la jubilación de los 62 a los 64 años.
Aquí somos más fáciles. También para esto de recortar las pensiones (nuestra hucha ya está vacía). Quizás porque nuestros sindicatos son más complacientes y dependientes del poder. Quizás porque aún no nos hemos dado cuenta de la gravedad de la amenaza a la que nos enfrentamos.

Aunque lo cierto es que la decepción con los sindicatos está bastante extendida (de ahí que surjan nuevas formas de reivindicación), y los sindicatos franceses solo se activan (parece) cuando ven que los chalecos amarillos se ponen en marcha y los ponen en evidencia.

Estos días han proliferado en nuestra prensa artículos de opinión (incluido el de un premio nobel  de economía, Joseph Stiglitz) que dan por fracasada la ideología neoliberal en su intento de globalizar su catecismo.
Y la verdad es que si miramos a nuestro alrededor, esa realidad que es tozuda y no se adapta a dogmas estériles, les dan la razón.
Lastima que algunos barones “socialistas”, afectos a esta corriente ideológica (neoliberal), no se hayan enterado aún de ese fracaso ni del sufrimiento que ha provocado ese dogma.

El País nos informa:

“Lagarde fue consejera de dos filiales de Baker y McKenzie en paraísos fiscales”.

Christine Lagarde es presidenta del Banco central europeo (BCE). La revelación de su relación con paraísos fiscales (en manejos similares estuvo metido Juncker) ¿Nos dice que estamos gobernados por delincuentes económicos o promotores de ese tipo de delitos? Yo diría que sí.

Lagarde y Juncker son gerifaltes de esta Europa nueva refundada –para trastornarse- en torno al dogma neoliberal. ¿Puede importarles el interés general de la sociedad cuando sobresalen por su habilidad en encontrar vías para el escaqueo fiscal y por tanto para la fractura social? Concluyan ustedes mismos.

¿Pero qué es ese neoliberalismo que a nuestro juicio es el verdadero “antisistema” en este mundo al revés y de palabras trastocadas?

Lean este otro titular:
“IBERDROLA contrató a Villarejo para infiltrarse entre ecologistas e investigar a un juez que bloqueaba una central de gas”.
Eso es “neoliberalismo”: dinero y cloacas colaborando en promiscuidad obscena.

Piensen ahora que este tipo de compañías, donde gobiernan las cloacas y que nos cobran unas facturas cada vez más ruinosas, son la gran puerta giratoria de la política española. Esas puertas giratorias de las que habla el informe GRECO para advertirnos de que la corrupción corroe nuestra democracia.

Busquen acto seguido entre sus consejeros y políticos enchufados (partidarios de las privatizaciones claro y quizás también de los paraísos fiscales) y encontrarán los nombres de no pocos de nuestros “padres de la patria”.

Algunos cobraron durante años por “aburrirse” en esos Consejos-Cloacas, según ellos mismos confiesan sin caérseles la cara de vergüenza. Se ve que tienen poca.
Como nadie paga a nadie por “aburrirse”, cabe suponer que esos pagos corresponden a otros servicios.

Y esos servicios prestados, que luego con las puertas giratorias se abonan ¿Serán acaso esas “reformas” que tanto gustan a los dueños de las “cloacas” y que tan poco benefician al conjunto de la ciudadanía?

¿Quieren seguir sabiendo algo más sobre la naturaleza del neoliberalismo?
Lean este otro titular:
“La recomendación de que los niños no coman atún llega veinte años tarde”.
La desregulación y el lucro como principios a los que todo se somete, incluida la salud de los ciudadanos.

Es obvio que al “sistema”, al sistema este, se le están abriendo costuras por todos sus costados. Negarlo es temerario.
Sin entrar ya en ese gran costurón que supone tener y conocer unos límites ecológicos claros y precisos a nuestra imprudencia. Siendo esto así, hay que pensar que la actual coyuntura política, surgida tras la caída del muro de Berlín, donde el poder del dinero se impone al poder político democrático, no puede durar mucho más tiempo sin que todo se hunda en un piélago de cinismo amoral.

Analicemos ahora esta otra frase de El País que nos desvela un poco más de cerca esa naturaleza infame del neoliberalismo, tan cercana a las cloacas y tan próxima al fascismo. Se refiere al resultado de las elecciones democráticas en Portugal, y conviene subrayar lo de democráticas porque hasta ahora ese había sido el eje de nuestra civilización, salvo interrupciones anómalas y extemporáneas, como ocurrió en nuestro país durante cuarenta años con Franco. Dice así respecto a ese resultado democrático en Portugal:

“Provocó serias turbulencias en la zona euro en 2016, hasta el punto de que Berlín y otras capitales intentaron azuzar a los mercados contra Lisboa”.

Como ven a los mercados se les azuza contra el resultado democrático de las urnas como si fueran perros o lobos.
Léanlo una vez más para impregnarse del sentido de la frase y percatarse de la naturaleza de esa Europa “neoliberal” en la que Berlín y otras capitales azuzan mercados.

Ante esos canes, la democracia parece una presa fácil.

Conclusión:

En el neoliberalismo como corriente ideológica, de la que por cierto España ha devenido fanática campeona y Europa escenario que hace aguas, confluyen tres cosas: dinero (plutocracia), cloacas (es decir el mundo de la delincuencia), y fascismo.

Una mezcla explosiva. No se asombren por tanto de que sus efectos sean letales.

 

ESTRATEGAS

Del infinito al cero, podríamos decir para describir lo que ha ocurrido con CIUDADANOS.
Confieso que la primera vez que vi a los principales dirigentes de CIUDADANOS en instantánea de grupo, lo primero en que pensé fue en una tropa de “comerciales” que nos querían vender algún producto. Como si dijéramos el ariete publicitario de los dueños de la fábrica.

Toda mirada es subjetiva, es cierto, pero filtrada por la experiencia. La experiencia de cada cual, claro está.

No mucho antes, alguno de los plutócratas beneficiarios a título póstumo del saqueo de nuestro Estado del bienestar, que en paz descanse (que este y no otro era el cadáver), había hablado de su necesidad (crear un nuevo partido), no como propuesta positiva sino como reacción. Y es que el movimiento del 15M había empezado a organizarse para intervenir en política. Había por tanto que hacer frente al movimiento de los indignados para poder dar digna sepultura al Estado del bienestar.

Por otra parte, aquel movimiento de protesta que hoy vemos replicado en tantos sitios, surgió con fuerza porque muchos ciudadanos se sentían estafados y no se sentían representados por ninguno de los partidos existentes. Se hacía imprescindible también ese movimiento político (15M) porque algunos avispados ideólogos querían vendernos el saqueo de lo público como el triunfo de la “libertad”, disparate supino que constituye el cogollo de la doctrina neoliberal.

Esa condición, sin duda precaria, más negativa que positiva, de barrera ante la indignación creciente, había que revestirla sin embargo de mayores brillos y oropeles que la de un simple acto reflejo.
El más usado para estas ocasiones en estos tiempos que corren consiste en colgarle enseguida al invento el rótulo de “liberal” y de “centro” (del extremo centro, claro), sin mencionar que el “liberalismo” al que se refiere muchas veces dicho rótulo publicitario, es ese “neoliberalismo” de garrafón que regalaba botellas de whisky a Pinochet, ejemplo máximo de “liberal” de armas tomar, y muy amigo de los gánsteres de Chicago.

Con esos mimbres surgió el nuevo partido “neoliberal” español (los hay también catalanes) que junto a los ya existentes (PPSOE) podían constituir una “gran coalición” que hiciera frente al nuevo movimiento político surgido del 15M.

Para no declarar desde el principio la naturaleza del negocio (defender el saqueo de lo público como opción política), había que ponerse en sintonía con el espíritu de los tiempos, y manifestarse con aparente firmeza partidario de la democracia interna.
No olvidemos que fue PODEMOS quien marcó la pauta en este tema, haciendo un uso ágil de las nuevas tecnologías para mantener un contacto permanente con su militancia, de forma que las decisiones claves fuesen solidarias, y el éxito o fracaso, responsabilidad de todos. Era sin duda una forma loable de otorgar dignidad a los “indignados”, aquellos que se sentían estafados y ninguneados por las instituciones.
Pero no solo CIUDADANOS intentó imitar en esto a PODEMOS, también el PSOE tuvo que airear unos aparatos rancios que olían a tigre. De ahí procede Sánchez.

Como producto artificial e improvisado, CIUDADANOS mostró enseguida sus limitaciones en esta materia, y el pucherazo vergonzoso en las primarias de Castilla y León, fue uno de los primeros síntomas de alarma y uno de los primeros agujeros en su casco.
A partir de ese momento su credibilidad empezó a resentirse y empezaron a surgir dudas y protestas en su propio seno.

Lógicamente, y puesto que era la competencia diseñada ex profeso contra el 15M (IBEX mediante), enseguida se manifestó contra la corrupción (gran paradoja a que a veces obliga el marketing publicitario), haciendo de ello una de sus banderas principales.
El engaño duró poco porque casi uno de sus primeros movimientos políticos fue apoyar al PP de Bárcenas, Gürtel, y colegas, es decir al partido más corrupto de Europa. La incongruencia no podía ser mayor.

Dicen que en sus orígenes míticos se declararon incluso socialdemócratas. No lo sé. Lo cierto es que en materia fiscal siempre se mostraron reaccionarios y favorables a las privatizaciones guiadas por el lucro y no por el interés general. Demasiadas contradicciones.

Queramos o no queramos (y creo que la mayoría si queremos tener sanidad y educación pública y de calidad, etc.), los servicios públicos y el Estado del bienestar, que dan consistencia a una sociedad y la alejan de fracturas y separatismos, se financian con impuestos. Pero claro, bien gestionados, progresivos (como dice nuestra Constitución), y sin trampas ni amnistías fiscales.

Al parecer, en 2016, junto al PSOE, proyectaron colgarnos de la chepa a los españoles la “mochila austriaca”, que tiene muy poco que ver con la socialdemocracia y mucho que ver con el neoliberalismo voraz. Habrá que estar vigilantes porque esa amenaza sigue en pie, sobre todo con Nadia Calviño en un alto puesto del gobierno que puede ser la vicepresidencia.

¿Pero tienen Albert Rivera y sus múltiples imposturas la culpa de todo el fracaso?
En un artículo reciente, publicado en el País, Jorge M. Reverte titulaba “Rivera se lo merece”, y comenzaba diciendo: “No me voy a sumar al coro de los que lamentan la muerte política de Albert Rivera”, y venía después a achacar el fracaso electoral a la pirueta estratégica de volcarse a la derecha, acercándose a VOX (partido de extrema derecha), salto en el vacío del que el articulista hacía responsable a Albert Rivera.
Otros analistas también se preguntaban, en estos días de duelo (a buenas horas mangas verdes), quién había sido el insensato que había propiciado la foto de la Plaza de Colón, fundidos todos los colores de la derecha en un pardo siniestro. En fin.

Si tiramos de hemeroteca y analizamos las declaraciones y propuestas de algunos de los más señalados filósofos y estrategas de CIUDADANOS, comprobaremos que no toda la responsabilidad es de Rivera, y que esos teóricos tan influyentes aconsejaban en vísperas de las elecciones de abril, apoyarse en VOX y aceptar sus votos, ya que en definitiva eran unos chicos muy majos y muy “constitucionalistas”.
Ocurrió al final (gracias a aquel consejo inteligente) que lejos de apoyarse CIUDADANOS en VOX fue VOX quien se apoyó en CIUDADANOS hasta comérselo entero. CIUDADANOS mermó hasta casi desaparecer, y VOX y todo lo que representa hizo acto de presencia ocupando un espacio regalado.

Lo cierto es que los dirigentes de VOX, constitucionalistas contrastados según aquellos filósofos neoplatónicos, en cuanto asomaron la patita por debajo de la puerta de las instituciones, dijeron aquello de que urgía ilegalizar partidos. Algo que Hitler, Franco, Stalin, o Mussolini verían como la cosa más normal del mundo.

No dijeron aún aquello otro de “viva la muerte”, pero todo es darles ocasión y tiempo.

Otros opinan, sobre la debacle de CIUDADANOS, que el “partido del IBEX” ha sido víctima del IBEX (gran paradoja), decepcionados e insatisfechos por el rendimiento de los servicios contratados. Ellos sabrán.

En cuanto a la dinámica geoestratégica de nuestro escenario político actual, uno cree apreciar una cierta constancia en la propuesta de PODEMOS, lo cual tiene su razón de ser por la persistencia de los problemas que motivaron el 15M. Que esa propuesta fracase o vaya logrando sus objetivos será responsabilidad de muchos y consecuencia de decisiones compartidas.
Por contraste, a su alrededor todo parecen bandazos e improvisaciones, más aquejadas de oportunismo y personalismo que de respeto a la militancia y a las ideas. Se nota bastante desconcierto ante la actual circunstancia histórica.

Miremos a nuestro alrededor:
Chile, Argentina, Grecia, Francia, España, Europa, y preguntémonos ¿Qué está pasando? ¿De dónde procede un malestar tan amplio y tan generalizado? ¿Qué ideas y qué prácticas económicas y políticas han propiciado el actual desorden global? ¿Será el fruto envenenado de aquellos ideólogos que confundieron el saqueo de lo público con el triunfo de la libertad? ¿El resultado esperable de aquellos dogmas que no hacen ascos a la dictadura siempre que sea capitalista?

A ese “fin de la Historia” que decretaba Fukuyama le faltaba al parecer un capítulo, y era este: la dictadura del capitalismo global, donde la soberanía ya solo reside en los mercados, es decir, en los dueños del dinero.
Se conecta así nuestra historia supuestamente finalizada con los orígenes de nuestra civilización Occidental, es decir, con la plutocracia, que ya combatieron los griegos, padres de casi todas las ideas brillantes y entre ellas la de la democracia. Habrá que volver a leer a los clásicos para descubrir que nos hemos vuelto tontos y desmemoriados.

 

GRECO

 

GRECO es el nombre de un pintor extraordinario del que tengo poco que contarles que ustedes no sepan, sobre  todo si son de Toledo o viven en esta ciudad de misterios y prodigios cuyo santo patrón debiera ser Don Illán, el mago, o sea un hereje. Dejo ahí esa propuesta.

Anómalo según el canon de su tiempo, cuyo singular modo de pintar requirió un tiempo de maduración en la apreciación ajena, llegando a considerarse luego por los modernos como un revolucionario o un profeta, y en definitiva como un genio, los expresionistas tienen a Domenico Theotocopuli, el Greco, como uno de sus referentes.
Existen en torno a él una serie de interrogantes, no sé si solo novelescos o con base más sólida, que rodean su figura de especial encanto.
¿Por qué ese apego del pintor cretense a España y a esa ciudad en concreto, Toledo, tan especial y llena de significados recónditos? ¿Manejaba bien el idioma castellano? y si es así ¿Cuál fue el origen de ese dominio lingüístico?
Procediendo de Grecia ¿Era acaso de origen sefardí y la querencia por España constituía un retorno nostálgico a la tierra de sus mayores?
Su cuadro “Alegoría de la orden de los Camaldulenses” ¿Representa una Menorá, es decir, el candelabro ritual judío?

Cambiando de tercio y pasando del arte a los malos oficios, GRECO es también el nombre que recibe el grupo de Estados contra la corrupción del Consejo de Europa, organismo dependiente del Consejo de Europa, cuyo informe (informe GRECO) nos ha vuelto a llamar al orden por la preponderancia y persistencia de este vicio (la corrupción) en nuestro país, advirtiendo que tal estado de cosas es incompatible o pone en duda la democracia.
La corrupción es una cuestión de gran actualidad en España. La confianza de los ciudadanos en las instituciones públicas es baja y, durante el último lustro, la corrupción se ha situado persistentemente como una de las preocupaciones más apremiantes para la sociedad, solo superada por el desempleo“, dice el Greco al principio de su informe.

Se agradece este tipo de informes independientes e imparciales (no sujetos al comecocos nacional ni al lavado de cerebro que tan alegremente se prodiga aquí) para observar la realidad en su perspectiva justa, única manera de poner remedio a problema tan grave.
Y tan grave que puede considerarse que está en el origen de muchos de nuestros males actuales, o al menos de aquellos males de orden político y social que amenazan nuestro futuro.

El primer paso para solucionar un problema es no negarlo, y después encararlo de frente.
Son muchos los que niegan la realidad o la importancia de este problema en nuestro país, sea por intereses creados y cruzados (giratorios, como si dijéramos) o por falso patriotismo, de forma que este mal lo llevamos arrastrando desde hace décadas (quizás desde la misma fundación de este régimen) como una rémora de la que no logramos desprendernos.
En esta actitud negacionista están por ejemplo los expresidentes Felipe González y Mariano Rajoy que recientemente, entre risas y bromas, se quejaban de lo mucho que se persigue a la corrupción en nuestro país. Señal de que no le dan demasiada importancia, o de que prefieren que el foco de la atención pública no recaiga en este tema.
Dicho sea de paso, los susodichos negacionistas pasan por serios y responsables “padres de la patria”, incluso por “constitucionalistas”, término del que se abusa hasta el punto de que ya no se sabe muy bien qué significa o qué ampara, pero que es muy útil para descalificar al prójimo si este no nos gusta.

Algunos de los aspectos de este informe GRECO deben preocuparnos especialmente porque hacen referencia a los pilares del Estado, y/o a aquellas instituciones principales de cuya salud depende que la democracia sea solo formal o también real. Tal es la gravedad del caso.

Consignemos aquí algunos titulares de la prensa de estos días cuya transcendencia quizás ha quedado oscurecida por la más rabiosa actualidad, es decir, por las consecuencias inmediatas de las elecciones del 10N. Veamos:

“El Consejo de Europa avisa de que España no cumple su recomendación sobre la independencia judicial” (La Vanguardia).
“El Consejo de Europa reclama a España vigilar las puertas giratorias políticas y la corrupción en la policía” (El País).
“El Consejo de Europa exige a Sánchez que formalice la publicación de las comunicaciones con la Fiscalía” (20 Minutos).

Nos vuelve a recordar el Greco que los aforados en nuestro país son excesivos, y que esto constituye un freno artificial y bastante antidemocrático a la acción de la justicia.
Otro titular de estos días: “Nueve expresidentes de las cuatro autonomías más pobladas están imputados o pendientes de sentencia” (El País). He ahí un problema “territorial” que al parecer nos une, al menos a ellos.

Leer y reflexionar sobre estas noticias tan tristes es un acto de responsabilidad civil y patriotismo, incluso más que agitar una bandera.

En la resaca de los últimos resultados electorales, algunos analistas hablan insistentemente de preocupación y recelo en amplias capas de la sociedad (quizás intentando favorecer esas aprensiones) por la anunciada presencia de PODEMOS, un partido de corte socialdemócrata que nunca ha gobernado, en el gobierno de nuestro país. Que es algo así como poner la venda antes de la herida y negar la presunción de inocencia.
Sorprende por comparación que no cause recelo ni aprensión entre esos preocupados, la presencia en el gobierno (durante décadas) de partidos que han practicado la corrupción y el saqueo de lo público a mansalva, en régimen intensivo y de alternancia.
Les confieso que no acabo de comprender esta ceguera y parcialidad, salvo por la eficacia y poder de los medios institucionales de confusión.
Y no comprendo tampoco que se reste importancia a este problema de la corrupción y se niegue su relación con los problemas que nos aquejan, salvo que se sea beneficiario directo o indirecto de este estado de cosas.

Siendo esto así, tan preocupante y deprimente para muchos españoles y para las Instituciones europeas, se agradecería también, o incluso sería exigible, que nuestro jefe del Estado, en estos momentos un monarca no sujeto a censura ni a control de sus actos, y por tanto irresponsable e impune (según confirma el Tribunal Constitucional) aprovechara cada una de sus visitas y desplazamientos por nuestro país, y casi cada uno de sus discursos oficiales para advertirnos de la gravedad de este problema, cuya preponderancia y persistencia, como decimos, es incompatible con la democracia.
La contundencia en la denuncia y en la lucha contra la corrupción, exigible a las más altas Instituciones del Estado, es otra forma de defender la democracia. Y es que antes de dar lecciones al prójimo hay que aplicarse el cuento.

Una forma extrema de negar la presunción de inocencia es inventar mentiras sobre alguien (aquel que de partida no es inocente), y ya saben que las cloacas de nuestro Estado (Estado corrupto, según Europa) se dedicaron con energía y fondos públicos a fabricar este tipo de mentiras sobre Podemos. Tan eficaces son esas mentiras y de tantos medios disponen (incluso fondos reservados) que muchos ciudadanos se las creen.
Esas mismas cloacas, pluriempleadas al parecer, fueron las que según algunas hipótesis utilizó el expresidente del BBVA (al que ahora se ha imputado) para desplegar sus estrategias de corrupción corporativa de amplio espectro.

La plutocracia junto a la corrupción es otro de los grandes males de nuestro país, que solo será homologable en términos democráticos cuando el mandato de las urnas impere sobre el poder del dinero.
De lo cual nos alegraremos, creo, muchos españoles que no colgamos banderas en los balcones pero que aspiramos a que nuestro país sea un país sólido, democrático, y digno de admiración, y no objeto de serias y preocupantes admoniciones.

 

 

EXULTANTE

En su comparecencia ante la militancia tras conocerse el resultado electoral de ayer, a Pedro Sánchez se le veía exultante, a él y a todos los que le rodeaban, que aplaudieron a rabiar, compulsivamente, como si les fuera la vida en ello.
La consigna antes de salir al tablado de Ferraz debió ser, más o menos: “¡Sobreactuad! ¡Por Dios, sobreactuad! ¡Que no se note el patinazo!

Habían ganado otra vez las elecciones, aunque con menos escaños, con lo cual a Pedro Sánchez pueden entrarle ganas de convocar las siguientes ya mismo, pasado mañana, que esto parece ir de batir récords, a ver quién gana más elecciones en menos tiempo.
Lo de menos es si de ese trajín, de ese ir y venir de elección en elección, y de ensayo en error, se saca nada claro, más bien oscuro y empeorando.

No cuadraba esa alegría desmedida con las consecuencias más notables de su ligereza. Y es que ligereza fue convocar estas nuevas elecciones sin más finalidad que frustrar un gobierno progresista con PODEMOS, y esto por mandato de la CEOE.

El resultado de esa decisión incomprensible, es decir, de la ligereza de Sánchez, es que ha dado alas a VOX y ha logrado aumentar los escaños del PP, mientras que los del PSOE han mermado y los de PODEMOS también. No sé si esto último era el motivo de esa alegría tan fuera de lugar en el tablado de Ferraz, pero lo que está claro es que en un escenario político como el español, tan escorado a la derecha desde hace lustros, la presencia de PODEMOS es lo que molesta, por ser la única voz que puede recordar al PSOE que es mortal, y que sólo practicando una política social (cada vez más ausente de nuestro horizonte) puede llamarse a una fuerza política, con alguna coherencia, “progresista”.

Con estos nuevos resultados que el ha propiciado en contra del criterio de su militancia ¿se habrá decidido ya Pedro Sánchez a desbloquear el gobierno progresista?

En los próximos días lo sabremos. En cualquier caso, haría muy bien en mandar a su casa a los estrategas que la han liado parda. Y nunca mejor dicho esto de “parda”.

Como en definitiva se estaba haciendo teatro con tanto aplauso compulsivo, que servía de lenitivo y embozo al patinazo, a los actores se les veía un poco tensos y nerviosos tras su máscara.
No olvidemos que no hace tanto -de hecho hace muy poco- en ese mismo escenario, los militantes del PSOE le decían a su líder aquello de “Con Rivera no”, que tanto juego dio. Y si en aquel entonces un Pedro Sánchez un tanto incómodo con aquellas voces admonitorias les dijo a sus militantes aquello otro de “ya os he oído” como quien dice “vais listos”, ahora se debió temer un percance similar y andaba con la mosca detrás de la oreja llegando a ponerse un tanto borde con sus propios militantes (extraña forma de celebrar una victoria), y vino a decirles algo así como “no me dejáis hablar” y “estáis demasiado participativos”, por no decirles cosas peores. La tensión se notaba.
Con lo cual algunos empezamos a sospechar que entre aquel barullo de voces confusas empezaban a distinguirse aquellas que de elección en elección comprometen y destrozan tanto teatro.
Al parecer lo que allí se dijo por parte de la militancia socialista fue “Con Iglesias si, con Casado no”.
Puede entenderse la prisa que a partir de ese instante hubo por cerrar el acto celebratorio.
Victoria sí, pero ¿de qué manera?

Como viene siendo ya rutina en nuestro país, elección tras elección, ganó la banca (nuestra enhorabuena), que no necesitaron aplaudirse a sí mismos, porque ya lo hacen otros por ellos.

Por cierto, todavía no han devuelto el dinero (público) prestado, y el estado del bienestar está bajo mínimos.

 

A la independencia en helicóptero

 

 

Todo empezó cuando el neoliberalismo sobrevoló la realidad en helicóptero, es decir, el día en que Artur Mas, presidente del gobierno catalán, puso tierra y cielo por medio, en un helicóptero, ante las protestas terrestres pero enérgicas de sus conciudadanos, desesperados y cabreados por unos recortes que les condenaba a pagar la factura de una estafa ajena, que ellos no habían cometido, una estafa financiera del gran capital, desregulado, descontrolado y voraz. Esa misma estafa que los más adeptos al régimen (plutócrata, neoliberal y extremista) prefirieron llamar “crisis” para diluir las responsabilidades delictivas en especulaciones académicas.

Junto a Más, el presidente, gran parte del gobierno catalán sobrevoló ese día (también en helicóptero) la realidad que ellos habían ayudado a construir a base de mordidas (primero) y recortes sociales (después).
Aterrizaron, que no es poco.

El “día del helicóptero”, un Más olímpico, cabalgando sobre su propio desastre, que amenazaba arrastrarlo a él y a sus colegas (los del 3%) en su propia tormenta, decidió independizarse del neoliberalismo español (hasta ese día compinche fiel en esto de las mordidas) e iniciar una aventura masiva de distracción.
De sus propios ciudadanos ya hacía mucho tiempo que esos políticos del saqueo público en porcentaje estipulado, se habían independizado.

¿De que pretendían distraernos unos y otros, el neoliberalismo catalán y el neoliberalismo español en general?
La respuesta parece clara: de la estafa cometida y de la adjudicación inmoral de su factura.
Precisamente a sus víctimas.

He ahí el medio por el cual a los estafadores de aquí y los estafadores de allí, unitarios y separatistas, unidos por el 3% y el latrocinio consensuado (recuerden a González protegiendo a Pujol), les vino de perlas el actual conflicto en Cataluña, y que se prolongue también.
Esa fractura en definitiva sigue la lógica inherente al neoliberalismo rampante y rapaz, que es una lógica de fracturas y de quiebras, y en resumen, de estafas.

De paso, los partidos neofascistas, que dormían el sueño de los injustos entre telarañas rancias de esvásticas y brazo tieso, se han sacudido la legaña mortuoria del “viva la muerte”, y han comenzado a pescar en río revuelto.
También aquellos otros partidos (PP, PSOE y CIUDADANOS) que carecían de una propuesta social para enfrentar los desmanes del neoliberalismo, y que preveían las consecuencias electorales de haber traicionado el interés general, puestos de rodillas al servicio de los estafadores plutócratas, la aventura independentista del neoliberalismo catalán les vino muy bien para distraernos (a todos) de las desventuras del neoliberalismo español en general.

Como señala Josep Ramoneda en reciente artículo, la aventura independentista permite distraer de la desventura de fondo, que es aquella en la que unos cuantos irresponsables quieren que comulguemos y consintamos aunque todo lo demás se rompa y salte por los aires.
A la vista de los hechos hay que concluir que estos “nuevos liberales” a la violeta son los mayores promotores de la anarquía general de los últimos tiempos. Su insensatez y codicia no tiene límites.

Hay por otra parte toda una corte mediática que ayudará a esa distracción masiva, y que actuará como caja de resonancia del espejismo.
Nada podrá sin embargo ocultar la realidad: cuando se predica la selva, lo que se obtiene se le parece mucho.

¿Podemos esperar que la justicia corrija en parte esta deriva pidiendo cuentas de la estafa a los estafadores? Veamos qué posibilidades tiene este milagro:
Tras decir Pedro Sánchez que los fiscales están a sus órdenes, dice ahora que el cansancio le hizo cometer ese error. Que debe ser el mismo cansancio (¿cansancio o costumbre?) que hizo que un gerifalte senatorial del PP dijera por wasap a sus colegas que a los jueces del Tribunal Supremo se les “toquetea por detrás”, como la cosa más normal del mundo.
Que sea “normal” en España no quiere decir que lo sea en resto del mundo (democrático).
Saquen sus propias conclusiones sobre las posibilidades del “milagro”.

Cuando los distraídos despierten, el neoliberalismo y sus consecuencias nefastas seguirán allí: paro, corrupción, desigualdad, crisis política y social, nueva estafa económica en el horizonte, democracia agónica (posdemocrática y posverdadera), crisis ecológica…

En un instante de susto algunos arrepentidos de aquel delirio neoliberal tan celebrado por los amigos de las mordidas, dijeron que había que refundar el capitalismo.
Más tranquilos luego y viendo que nadie les pedía cuentas (ni en los tribunales ni en las urnas…) decidieron que lo que había que refundar era la estafa.
En ello estamos.

Cuando completen su labor de desguace (iniciamos ahora el segundo capítulo), rotos todos los lazos colectivos que dan consistencia a una sociedad, ni siquiera el helicóptero les servirá para contemplar el paisaje de lejos. El paisaje lo tendrán delante de sus narices.

 

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