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Sescam: modelos y parches

Modelo eficiente APEACCLM

 

Recientemente algunos medios de prensa se han hecho eco del inicio de las negociaciones entre el SESCAM y los sindicatos del sector para abordar la situación laboral del personal PEAC, médicos de familia y enfermeros que constituyen uno de los pilares fundamentales de la atención primaria en los centros de salud de nuestra Comunidad.

Es conocida desde hace tiempo la injusta discriminación laboral que se ejerce sobre este colectivo profesional desde el mismo momento de su creación en el año 2005, cuando obedeciendo a un imperativo legal se asumió una situación estructural creando las correspondientes plazas de personal PEAC en plantilla. Esto se hizo a nivel nacional y en cada Comunidad y servicio de salud quedaron constituidos estos cuerpos asistenciales con alguna variación en el nombre, pero con funciones prácticamente equivalentes, quedando definido su trabajo en la atención sanitaria que se desarrolla en los servicios de urgencias de los Centros de salud, con función distinta de la consulta y con turnos de atención continuada.

Una de las bases para su discriminación y maltrato laboral ha sido justamente que estos turnos no quedaran definidos con precisión, como espacio propio y con la autonomía de la que gozan los demás colectivos asistenciales, así como tampoco su jornada ordinaria y su jornada complementaria, cuyo conocimiento se les niega y oculta. Su calendario de trabajo no se les comunica con los plazos preceptivos, de manera que su conciliación familiar y social es imposible y es un derecho que se les estafa. Incluso sus turnos y jornadas quedan sometidos al albur y al capricho del compañero de al lado, el profesional de consulta, que incluso les usurpa en algunos casos su jornada ordinaria (derecho derivado de su nombramiento) para acumular horas extras y peonadas, algo absurdo, ilegal, y kafkiano. Esta situación de extrema irregularidad se debe a que la Administración aquí como en tantos otros aspectos de su gestión hace dejación de sus funciones y pierde de vista lo que es su auténtico objetivo: la asistencia.
Esta falta de autonomía y la consiguiente dependencia de decisiones imprevisibles y arbitrarías muchas veces basadas en intereses espurios que no tienen nada que ver con la asistencia, ha sido fuente constante de conflicto entre personal estatutario con el mismo estatus formativo y académico y con los mismos derechos estatutarios.

Precisamente esta laxitud del SESCAM para asumir sus responsabilidades en la organización de las jornadas y los turnos, es lo que ha permitido y amparado el abuso, hasta tener, más allá de la discriminación laboral que se consiente hacia un colectivo con iguales derechos, consecuencias notables y de todos conocidas en la asistencia prestada. Estamos hablando de deterioro, ruptura de la continuidad asistencial del médico de familia y listas de espera. Y todo ello deriva del actual modelo de gestión.

La mejor manera de comprender lo que está ocurriendo en la atención primaria del SESCAM es pensar en el sistema de “peonadas” que en otro tiempo funcionó en el medio hospitalario hasta que la racionalidad, la legalidad, y el interés general determinaron que no se podía permitir esa situación irregular (ilegal) y se le puso fin.
El hecho de incumplir jornada ordinaria (de consulta) a efectos de acumular y acaparar jornada extraordinaria o complementaria (de guardias), es el cáncer de la atención primaria, lo que desnaturaliza su función y ha conducido a su actual situación de deterioro.
Los servicios de salud que no han querido mantener por más tiempo esa deriva han cambiado el modelo de atención continuada, evitando la falsa libranza postguardia y el incumplimiento de jornada que conlleva. Por ejemplo el servicio madrileño, el servicio navarro, el servicio gallego, o el servicio murciano que actualmente está en transición desde un modelo obsoleto y perjudicial a un modelo nuevo de interés general.

Si nuestra Asociación PEAC de CLM aborda así la cuestión de la mejora de las condiciones laborales del personal PEAC, en el curso de la actual negociación, tratando no solo de mejoras retributivas y laborales corporativas sino de un cambio de modelo, haciendo referencia a la irregularidad oculta de las “peonadas” en la atención primaria, es porque tanto el SESCAM como algunos sindicatos han falseado el escenario y han trastocado el objetivo de esta negociación. Y esto lo vemos enseguida en las propuestas para la negociación presentadas por algunos sindicatos, que ya desde sus primeros párrafos descubren cuáles son sus auténticas intenciones. Y así, sin cortarse un pelo, se mezclan churras con merinas, y tras decir que se quiere mejorar las condiciones laborales del personal PEAC, luego enseguida se dice que lo que se quiere, más que nada, es crear plazas de correturnos (chicos para todo) dentro del EAP.
Esto es directamente una vergüenza, porque al final lo que iba a ser una negociación para la mejora de las condiciones laborales del personal de atención continuada se traduce en un empeoramiento notable e inasumible de su puesto de trabajo, reconvirtiéndolo en el de un “chico para todo”, una especie de becario dócil y flexible, que laboralmente es indigna, dependiente, e inestable, sindicalmente vergonzosa, y asistencialmente un claro retroceso.
No es hacia una mayor dependencia y precariedad del puesto PEAC hacia donde hay que caminar en esta negociación, sino hacia una mayor autonomía, espacio propio, y reconocimiento de derechos vulnerados. Creemos que es también el proceder necesario para una mayor eficiencia de la medicina de familia basada en la continuidad asistencial del médico de cabecera hacia su cupo de pacientes.

Queremos que el SESCAM imite los modelos buenos y no los modelos malos de organización y gestión de la atención continuada, porque ¿Cuál sería el objetivo de ese “chico para todo” o correturnos que se quiere implementar?: Pues tapar el posible fraude de Ley que constituye la jornada incumplida por el EAP que hace guardias, y seguir permitiendo y promocionando las PEONADAS en atención primaria.
Está en nuestra responsabilidad de ciudadanos y profesionales no callarnos ante ese intento.

Si hablamos de posible fraude es porque se le parece mucho, si nos atenemos a lo que dice el Estatuto Marco y el Tribunal Supremo, y que incluso algunos servicios jurídicos del SESCAM reconocen, según nos consta.

HECHOS
El coordinador del centro de salud dónde trabajé durante unos años me confesó lo siguiente en cuanto a la gestión de la libranza posguardia tal como se decidió a partir de 2008: “Sé que es ilegal, pero mientras el SESCAM me lo permita, me beneficio de ello”. Cuando este coordinador solicitó y obtuvo la exención de guardias y tuvo que asumir las consecuencias perniciosas del modelo (acúmulo de cupos de las consultas cerradas de otros compañeros por la libranza, etc.), ya no pensaba igual.
Nos consta que el servicio jurídico del SESCAM en la gerencia de Talavera ha expresado públicamente lo mismo: la libranza posguardia no es tiempo trabajado y por tanto no puede eximir del cumplimiento de la jornada legal.
En una reunión entre un cargo directivo de la Gerencia de Toledo y los profesionales de un centro de salud, ante la petición de una parte de los profesionales de consulta que querían “explotar” un poco más las irregularidades del modelo, el Director advirtió que de seguir en ese intento, el SESCAM les haría cumplir la jornada ordinaria que cobran pero que no trabajan.
El Estatuto Marco (Ley 55/2003) está para cumplirse y en su artículo 46 dice que tiempo trabajado es el que efectivamente se trabaja. Lo mismo dice la jurisprudencia del TS que en su sentencia sobre el recurso 4848/2000 y tratando el tema de la libranza posguardia, establece la misma doctrina.

La corrupción de la gestión que ha introducido el modelo actual no sólo ha desnaturalizado la función propia de la medicina de familia en el ámbito de la consulta, sino que ha contaminado a su vez lo que venía siendo el trabajo normal en las guardias desarrolladas en los servicios de urgencias de primaria, acabando por repercutir también en los servicios de urgencias hospitalarios.

Debido al cierre cada mes de 16 consultas de medicina y otras tantas de enfermería por término medio en cada centro de salud (debido al modelo de falsas libranzas y peonadas) hemos convertido los PAC y centros de urgencias en consultas a destajo a cargo de unos servicios (de urgencias) que no pueden desarrollar la función integral de una consulta ordinaria, consultas a destajo que son totalmente contrarias a unos mínimos exigibles de salud laboral porque son consultas que duran 17-24 horas seguidas. En algunos PAC incluso 48 y 65 horas seguidas.

Al hacer pasar lo que es un descanso entre jornadas (la falsa libranza) por una licencia reglamentaria que no existe, en posible fraude de ley, y no querer el EAP asumir el cumplimiento de su jornada y las consecuencias de esa irregularidad, se pide desde el mismo EAP que se beneficia de ella, un falso sustituto (correturnos) para una falsa libranza, cerrándose así un círculo vicioso ya que cuántas más jornadas ordinarias de consulta se incumplen, como consecuencia del acumulo de guardias-peonadas, más se cobra. Y además hay que pagar un falso sustituto para cubrir una jornada ya pagada pero incumplida, incurriendo en pago redundante o doble pago. En eso consiste el modelo actual, que como se ve es un modelo de peonadas cuya factura se paga también en forma de listas de espera y deterioro de la asistencia, pero que necesita de una figura laboral precaria, indigna, y de maltrato, para cubrir las apariencias y hacer las funciones de parche.

Cuando alguien intenta (en este caso nuestra Asociación) sacar a la luz este tipo de situaciones y posibles irregularidades es frecuente cargar contra el mensajero, o incluso decir que buscamos perjudicar a otros compañeros. Nos parece una defensa lamentable de una situación que nos perjudica a todos, como ciudadanos, como pacientes, y como profesionales.

¿Alguien piensa por ejemplo en los profesionales del EAP que preferirían no hacer guardias y pasar su consulta de lunes a viernes para un mejor cuidado y seguimiento de sus pacientes? ¿O en los profesionales del EAP que ya no hacen guardias y se ven sobrecargados con los pacientes de cupos ajenos? ¿O en los PAC y servicios de urgencias hospitalarios que se han convertido en una consulta a destajo, insalubre para el profesional y peligrosa para el paciente?
¿O en los pacientes que soportan listas de espera de hasta 7 y 10 días para su médico de cabecera?
No es de recibo seguir con un modelo que permite al personal de consulta escoger las guardias (jornada complementaria) de lunes a jueves para coleccionar libranzas (jornada incumplida, un mes extra de vacaciones) y en la cantidad que quieran (5, 6…) mientras otros profesionales (PEAC) ven sustraída por este medio su jornada ordinaria o no libran ningún fin de semana en todo el año, o hacen guardias de 65 horas de duración (viernes-sábado-domingo). El Decreto 137/1984 en su artículo 6 punto 3 dice que el calendario de guardias tiene que ser rotativo durante todos los días de la semana. La sentencia 00165/2017 del juzgado de lo contencioso-administrativo nº 2 de Badajoz viene a recordar lo que establece el Estatuto Marco desde el 2003: la jornada complementaria (guardias) no es derecho del EAP sino deber administrable de todo el personal estatutario. Este modelo de la pseudo-libranza es el que determina que en la Gerencia de Guadalajara se hayan abonado en el primer semestre 65.000 horas de consulta que no fueron trabajadas.
Es que incluso desde el punto de vista del rendimiento en la asistencia sería preferible pagar (o compensar) a los profesionales de consulta por unas horas de guardia (las que sean) que no hagan que por unas consultas que no pasan, e ir hacia un modelo donde los profesionales (todos) cumplan su jornada ordinaria y las consultas se abran de lunes a viernes. Lo contrario es absurdo, pernicioso, y probablemente ilegal.
Por último, hay que lamentar que en esta negociación sobre el personal PEAC no se tenga en cuenta la propuesta de nuestra Asociación profesional, PEAC de CLM, que cuenta con 300 profesionales inscritos, y que es la única propuesta que ha sido votada mayoritariamente y democráticamente.
POSDATA: Sescam y sindicatos buscan una solución al personal PEAC http://diariosanitario.com/sescam-y-sindicatos-buscan-una-solucion-al-personal-peac/

SESCAM y sindicatos crean un grupo de trabajo para avanzar en la mejora de las condiciones laborales del Personal Estatutario de Atención Continuada http://www.lacerca.com/noticias/castilla_la_mancha/sescam-sindicatos-grupo-condiciones-laborales-personal-atencion-continuada-393772-1.html

ATENCIÓN CONTINUADA Y URGENTE RURAL Jose Ignacio Yurss Arruga http://www.smnavarra.org/wp-content/uploads/2014/03/Diario-de-Noticias-26-de-febrero-de-2014.-carta-Yurss.pdf

 

Modelos de atención continuada en Atención primaria

Os invitamos a conocer a unos profesionales (médicos y enfermeros) imprescindibles desde hace más de 12 años en la atención primaria del SESCAM.

Asociación PEAC

https://www.youtube.com/watch?v=NZA_-cL2nHQ

 

 

España profunda, Larra eterno

Charlot

Si el “Vuelva usted mañana” de Larra hizo proverbial la ineficiencia de la Administración española de su tiempo, el “Vuelva usted dentro de ocho días” de la Atención primaria del SESCAM, ha hecho proverbial el fracaso de un mal modelo.

Si al hecho de que la Administración pública “progresista” le ha copiado los peores vicios y trampas a la empresa privada neoliberal (en cuanto al maltrato de los trabajadores se refiere), le sumamos ahora los recortes que como novedad decimonónica están de moda, y que generalmente se aplican donde más daño hacen, tenemos los condimentos necesarios para hacer un pésimo guiso y un mal papel.
Claro que eso no le importa a nadie salvo a los que lo sufren a diario: trabajadores y usuarios.

Los gestores chapuza suelen poner parches a situaciones que requieren un cambio de modelo. También es cierto que no suele haber enfrente nadie que se lo impida, ni a nivel político ni a nivel sindical. Esto explicaría que llevemos arrastrando en la atención primaria de nuestra Comunidad listas de espera inadmisibles en otro tiempo. Vamos de deterioro en deterioro.

Aunque los gestores tiren de parches con la facilidad con que se sacan un decreto de la manga (diga lo que diga la ley y la jurisprudencia), saben de sobra que la medicina que se requiere para esta enfermedad es un cambio de modelo.
Pero el cambio de modelo toca intereses muy particulares, y los intereses particulares en este país siempre han estado muy por encima del interés general.

Volviendo a la España profunda. Hay quien acaba curado de espanto a la segunda o a la tercera, yo no lo logro ni a la cuarta. Los relatos de horror y pesadilla que leo a diario en mi wasap corporativo (PEAC), me siguen produciendo tanto espanto como el primer día. Sobre todo en lo que se refiere a las jornadas maratonianas de trabajo que parecen programadas por un siniestro Mefistófeles.
El tal Mefistófeles se alimenta de salud humana en el ramo laboral, y engulle personas al ritmo de una máquina trituradora. Es una especie de “progresismo” inventado en el averno profundo, que progresa con la misma frialdad e indiferencia que una cadena de montaje. Entras por un extremo en forma de PEAC  (personal estatutario de atención continuada, ¡hasta suena bien!) y sales por el otro en forma de esclavo.

Y es muy propio de esclavos hacer 65 horas “seguidas” de trabajo sin rechistar. Algo de lo más normal. Hasta que se empiezan a hacer 72 horas “seguidas” de remo galeote en la bancada sanitaria de algún PAC del SESCAM (consultas a destajo), que indica que el tema ya se ha salido de madre y que algunos gestores incurren en graves faltas, quizás delitos.

En el wasap se puede leer hasta la descripción anatómica (no en balde somos sanitarios) de las lesiones que dichos calendarios de trabajo producen en unos trabajadores por otra parte indefensos. ¿Creen ustedes que esto les importa a los gestores y demás órganos anexos de prevención? Pues no.

Pero para montar un cortijo no basta una pata, de ahí que junto al remero galeote que todo lo sufre (por miedo a represalias) florezca el privilegio, o si suena mejor digamos “trato diferencial”. Pongo un ejemplo qué es la mejor forma de entender las cosas. Si un PEAC (esclavo oficial del modelo) incumple su jornada de trabajo legalmente establecida, generalmente contra su voluntad y por decisión ajena de los que des-coordinan sus turnos, tal incumplimiento (no solo involuntario sino impuesto) se le retrae en nómina como cantidad debida. Por contra, si eres de los que viajas en primera, tal incumplimiento de jornada no solo se consiente sino que se alienta. Obviamente tal incumplimiento de la jornada legalmente establecida, al ser en este caso abonada (he ahí la diferencia de trato), no tiene más remedio que degenerar en vicio y desembocar en listas de espera. ¿Entienden por que hablo de un mal modelo?

¿Faltan sustitutos o sobran falsas “libranzas”?
Ya me respondo yo mismo: las dos cosas.

Lo que no se entiende es que los mismos que apoyan un modelo nefasto que supone que se dejen de cumplir entre 300 y 500 consultas de las “obligadas” y “presupuestadas” por centro de salud y año, debido a la mal interpretada y peor gestionada “libranza” posguardia, consultas que sin embargo se abonan a su titular, se quejen de que faltan sustitutos.
¿Como no van a faltar?

Con ese modelo siempre faltarán. Ni en todo el globo terráqueo hay sustitutos suficientes para alimentar ese modelo. Lo que no es sustituible, porque es obligación presupuestada y abonada al titular, no se debe sustituir. Quizás entonces haya sustitutos suficientes para las libranzas legales (vacaciones, permisos…).

Vayan a un modelo guiado por el interés general y la razón. Vayan a un modelo que nos beneficie a todos, y sobre todo al usuario, vayan a un modelo madrileño, o navarro, o murciano, para organizar la atención continuada, pero no al extremeño que es más de lo mismo y aún peor. ¡Aprendan de la virtud ajena! ¡Desmonten de una vez por todas el cortijo!

El peligro de los gestores desatados es que no saben salir de un mal modelo si no es yendo a otro peor. Y en eso están según todos los síntomas. No dan para más. Temible septiembre nos espera.

Sentencia del Tribunal Supremo: El descanso postguardia no es libranza. 

 

 

 

 

Apartheid

apartheid

 

Extrañamente los distintos apartheid que en el mundo han sido se han prolongado en el tiempo de manera monótona y bastante inexplicable.

Esto demuestra dos cosas:
Que la injusticia abunda en las relaciones humanas (o laborales), y que está injusticia suele afianzarse en un cuerpo pasivo y sin criterio propio, siempre a favor de la gravedad. Somos muy buenos pegando coces hacia abajo y obedeciendo órdenes hacia arriba, y muy malos remediando injusticias.

Cualquiera que se mueva laboralmente en el ámbito de la atención primaria del SESCAM sabe que en su seno hay un APARTHEID laboral enquistado desde hace más de una década. Concretamente desde 2005. Y sabe perfectamente quienes son las víctimas de ese apartheid: el personal estatutario de atención continuada (PEAC).
También sabe quiénes han estado del lado de los victimarios, por acción, por omisión, o por interés, que no tiene nada que ver con el interés general. Y aquí los sindicatos sabrán si después de 12 años de pasividad y consentimiento están dispuestos reaccionar.

Pero como siempre ocurre en la vergonzosa historia de los apartheid llegará un momento (y está llegando) en que dicha situación nos parecerá una injusticia y hasta un escándalo. Y nos preguntaremos como hemos consentido que un médico o un enfermero trabaje durante 65 horas seguidas; o por qué sus turnos de trabajo son tan irracionales y contrarios a la salud laboral; o por qué en tantas ocasiones no libran ningún fin de semana del mes, de todos los meses del año, como si no tuvieran familia ni vida social, condenados a una vida paralela de sonámbulos perpetuos; o porqué no se les ha reconocido como personal nocturno y a turnos si efectivamente lo son; o porqué no se les ha aplicado a ellos las tablas correspondientes para la reducción de su jornada por noches realizadas, como a cualquier otro trabajador en condiciones similares; o por qué con la misma categoría profesional y la misma formación académica, cobran menos por realizar consultas​ a destajo que duran 17 y 24 horas seguidas (o 65), y cobran menos también por trabajar de noche y preferentemente en festivos y fines de semana (¿En qué otro ámbito laboral de este mundo se cobra menos por trabajar de noche y en festivos y fines de semana? Solo aquí); o por qué la gestión de sus nóminas no hay quien la entienda como no sea Ali Baba o el emérito extesorero Luis Bárcenas; o por qué sus turnos de trabajo y descanso se los impone  “el equipo”, si no son (como les recalcan) parte del “equipo”, ni son subordinados de otros compañeros de a pie, ni están contratados por el “equipo”, ni el “equipo” les paga; o por qué el disfrute de sus licencias y descansos les produce fatiga, cansancio, y sobre todo merma económica… Digamos que son cosas que tiran a raras.

Podría seguir como en realidad sigue y se prolonga en el tiempo (va para doce años) esta situación que de repente a todos nos parece un escándalo, cutre, y surrealista.

Amanece que no es poco, en Castilla-La Mancha.

 

PODEMOS, el SESCAM, y el ajo

Centro-Salud-Urgencias

Y se preguntarán ustedes:
¿Qué tiene que ver el SESCAM con el ajo?
Y yo les contesto:
Efectivamente el SESCAM no tiene nada que ver directamente con el ajo, pero si con la explotación laboral.

Y es que recientemente llamó mi atención una noticia en la prensa que decía: “Hallan a 59 inmigrantes en Cuenca en condiciones infrahumanas trabajando en la campaña del ajo”.
Y ya en el desarrollo de la noticia se explica que los explotados estaban sometidos a “jornadas de trabajo interminables”, y se habla de “trata de seres humanos con fines de explotación laboral y contra los derechos de los trabajadores”.

Claro que este hallazgo sólo ha podido lograrse gracias a “inspecciones preventivas en lugares donde se sospechaba que podrían existir víctimas de explotación laboral”.
Ha sido una operación de la Guardia Civil y la Inspección de trabajo.

El campo de Cuenca durante la campaña del ajo parece ser uno de esos sitios “sospechosos” que pueden ocultar casos de explotación laboral.
Pero ¿y si la guardia civil y la inspección de trabajo dirigieran sus pasos y sus investigaciones por ejemplo a un PAC (punto de atención continuada) o servicio de urgencias de un centro de salud del SESCAM durante un fin de semana o puente prolongado?

Pues se encontrarían con sorpresas desagradables, porque no faltarían, antes al contrario, los casos en que médicos y enfermeros PEAC realizan jornadas de 48, 65, o 72 horas seguidas de trabajo (se han dado casos de cinco jornadas seguidas), y claro, esto no conviene que se sepa, aunque casi “todos” lo saben. Y en ese “todos” incluyo a quien tiene la responsabilidad legal de impedir que eso ocurra.

Pero no sólo no lo impiden sino que lo ocultan o incluso lo alientan.
Estamos hablando de un servicio público asistencial de urgencias y de una Comunidad con gobierno “socialista”.

El wasap es una forma posmoderna de conversar bastante alocada y estrambótica. En grupos amplios, por ejemplo un wasap profesional o corporativo, puede ser una auténtica locura. Como todas las conversaciones, la conversación del wasap tiene un carácter ondulante o en picos, con fases de letargia y fases explosivas que son muy difíciles de controlar o seguir. Pero el wasap profesional o corporativo, y estamos hablando de un wasap PEAC (el colectivo profesional más explotado y maltratado del SESCAM), es decir, de médicos y enfermeros que trabajan para el SESCAM, tiene algo especial y es que profesionales que nunca se han visto y que quizás nunca se van a ver, empiezan a compartir en una conversación colectiva y abierta sus experiencias y más concretamente sus pesadillas laborales. Pesadillas que al SESCAM interesaría mucho que no vieran la luz y permanecieran aisladas y en la sombra, pero que por este medio tan moderno -el wasap- se comparten y se comunican precisamente a la velocidad de la luz y empiezan a revelar la auténtica naturaleza de la situación: una explotación laboral ubicua, conocida, y cuando no alentada, si consentida. Una explotación salvaje que no creeríamos posible en este medio.

Y esos mensajes y experiencias que se intercambian ya en tromba ponen también de manifiesto un cinismo de los gestores que consienten esa situación o bien la imponen con amenazas indirectas o directas, veladas o expresas, a quien creen indefenso y aislado.
Esto es posible porque “todos” los responsables de que esto no ocurra, “todos” han fallado.

Para hacerse una idea del tipo de experiencias (pesadillas) laborales que se comunican en un wasap del personal PEAC del SESCAM, quiero poner aquí el contenido literal de uno de esos mensajes, de hace dos días, y que sólo es la muestra parcial de un conjunto más amplio. Habla una compañera:

“Porque la verdad es que muchísimos hemos vivido malos tiempos, yo por ejemplo, he llegado a hacer guardias de cinco días consecutivos, y todavía hago de 65 horas, y hoy con 60 años y alguna limitación, y es lo coges o lo dejas”.

Recapitulemos: esto ocurre en SESCAM, Castilla-La Mancha, España, Europa, lo que normalmente se conoce como “primer mundo”.

Hablo hoy con un compañero PEAC que me había llamado hace un tiempo para manifestarme su situación, muy similar a la que describe la compañera más arriba, y que no es sino pura explotación y maltrato laboral. Nada ha cambiado me dice. Si no hace el sobreesfuerzo de realizar más de 24 horas seguidas de trabajo, no libra NINGÚN fin de semana al mes. Repito: NINGUNO. Ese es el chantaje. Y eso que su nombramiento es para cubrir (como médico o enfermero PEAC) una “franja horaria” y no días concretos como festivos o fines de semana.

Tal como respira el Estatuto Marco, donde se habla de jornadas y descansos de 12 horas, debe suponerse que esa “franja horaria” hace referencia a la “franja horaria” que va de 20 a 8 horas (modelo navarro).

El cinismo de los gestores en el que se envuelve el maltrato a este personal puede ir desde decirle al profesional que se queja: “A lo mejor es que no estás preparado para aguantar este tipo de trabajo”, a otro momento posterior en que el profesional con la salud ya rota comunica que abandona, y entonces el responsable de la Gerencia le dice con igual cinismo “No sé cómo aguantáis tanto”.

No debe extrañarnos por tanto que haya visto abandonar el puesto a seis compañeros en los últimos dos años.

Una de las ventajas que debe esperarse de la entrada de Podemos en el gobierno de Castilla-La Mancha es que algunos cotos cerrados empiecen a orearse y que algunos espacios oscuros empiecen a iluminarse.

La oportunidad que se le ofrece a esta formación política en nuestra Comunidad sólo será aprovechada si al final los ciudadanos sacan la conclusión de que vinieron a resolver problemas, a impedir brutalidades como las descritas, y no sólo a ocupar poder. Les invito a investigar y conocer más sobre este asunto.

En vista de que estas son las extrañas circunstancias laborales que a algunos profesionales del SESCAM les toca vivir y padecer, hago desde aquí un llamamiento a PODEMOS, a la Inspección de trabajo, y a la guardia civil, para que amplíen su radio de acción y consideren como lugar “sospechoso” de ocultar casos de explotación laboral no sólo el campo de Cuenca durante la campaña del ajo sino también los PAC de los centros de salud del SESCAM durante los fines de semanas y puentes prolongados.

El camarote de los gestores del SESCAM

 

 

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Cuando los profesionales de un ámbito de trabajo, en este caso el sanitario, que son los que palpan cada día la realidad de los hechos y conocen de primera mano los problemas y las posibles soluciones, no son consultados por la Administración para abordar cambios importantes en él, sino que son dejados al margen, como un cero a la izquierda o un cuerpo muerto, elástico, y moldeable, y todo se hace a la sombra de los despachos, con su aire acondicionado y su servicio de seguridad, la realidad queda tan lejana y filtrada por datos y estadísticas que los resultados probablemente serán nefastos, y ni siquiera con propaganda póstuma se podrá maquillar el color del muerto.

Cuando ante un primer borrador para un cambio en la organización de la atención continuada de nuestros Centros de salud, los profesionales afectados no dan crédito y no salen de su asombro, es que algo se ha hecho muy mal y el rechazo y el malestar que se va a generar, no puntual sino mantenido en el tiempo, no se ha calibrado suficientemente.

El gobierno de Cospedal empezó a cavar su tumba aquí mismo, en los PAC, los puntos de atención continuada de los centros de salud, por la ocurrencia de un consejero de sanidad, Echaniz -de ingrato recuerdo- según la cual cerrar los PAC para utilizar ambulancias más baratas era una idea genial.
El gobierno del PP no pudo sobreponerse a ese error. Fue un error tan grave que resultó fatal.

Las ideas geniales a los gestores economicistas suelen salirles por la culata. Y es que hay cosas con las que no se juega, una de ellas es la salud, la otra la educación.

La sanidad, como la educación, es verdaderamente importante en el sentir de los ciudadanos. Un gobierno si quiere tener éxito y perdurar en el tiempo tiene que ser muy prudente en las decisiones que toma en estos ámbitos del servicio público.

Arrastramos aún hoy decisiones tomadas en el 2008 sobre la forma de organizar las guardias (atención continuada) en atención primaria, que empezaron por alentar y acabaron por consolidar definitivamente las listas de espera para el médico de cabecera y la progresiva ausencia de este de su consulta. Añadido a ello el despilfarro económico que supuso pagar un mismo trabajo de consulta dos veces. Todo ello no ha llevado sino al deterioro de la atención primaria.

Cuando ahora se ofrecía en Castilla-La Mancha una oportunidad para corregir aquel  error de 2008, y eso era lo que se esperaba del buen juicio y la sensatez de los gestores del SESCAM, salen con una solución absurda que potencia aún más dicho error.

Si se pretende que una parte de la jornada del PEAC se desarrolle en consulta (puro parche, sin efectividad real que no recompone la continuidad asistencial rota del médico de cabecera) es que a su vez la atención continuada que deja de hacer el PEAC la va a hacer el profesional de consulta (sin más objeto que engordar nómina), y por ello mismo faltará aún más a su puesto natural de trabajo: la consulta. Es como echar gasolina a un fuego. Pura insensatez.

Es -para describirlo de otra forma- como si en un equipo de fútbol pusiéramos al portero a jugar de delantero centro, y al delantero centro a jugar de portero (obra de un Mister inspirado), y nos sorprendiera que no metiéramos ningún gol y a nosotros nos los metieran todos.

Si esas ausencias del médico de cabecera ya constituían el fundamento real de las listas de espera para el médico de cabecera, la nueva ocurrencia de los gestores del Sescam alimentará ese círculo vicioso donde la atención primaria entra en un torbellino acelerado hacia su propia desintegración, que ya se intuye en el ambiente. Y si no se cree, léase este artículo.

Al parecer, en el camarote de los gestores del Sescam, que cada vez se parece más al camarote de los hermanos Marx, ni siquiera se plantean los modelos alternativos que resuelven de un plumazo todo esto, e incluso ahorran dinero.

Y los hay. Pero no quieren.

Ya dijimos en un artículo previo como para el SESCAM el profesional PEAC (médico o enfermero) que cumpla 55 años, o 58, o 62, debe seguir actuando como si esto no hubiera ocurrido y aún tuviera 54.
Lo cual diríamos que introduce un factor surrealista y cómico en un ámbito aparentemente racional y serio, si no fuera porque al mismo tiempo constituye una burla consumada a la salud laboral ejecutada por un ente que dice promover la salud.

Si a ello unimos los casos en que estos profesionales (sea cual sea su edad porque no cumplen años) hacen 48 o 65 horas seguidas de trabajo con el visto bueno del ente en cuestión, estaríamos ante situaciones que claman al cielo y que ponen al descubierto que quien dice promover la salud en realidad la machaca.

Creo que fue Groucho Marx el que en “Una noche en la ópera” dijo algo así como “La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte”, cláusula que tanto nos recuerda a las cláusulas infumables que el SESCAM suele prodigar en sus prodigiosas normas.

Y no es broma porque en nuestro ámbito de trabajo la parte contratada de la primera parte (EAP) hace de parte contratante de la segunda parte contratada (PEAC), de tal forma que a todos los efectos la parte contratada de la primera parte (EAP) decide los turnos y retribuciones cada mes y sin conocimiento previo de la segunda parte contratada (PEAC).

Y es que ese arte de aportar seriedad formal a lo que no pasa de ser un chiste, sólo pueden lograrlo dos colectivos: los hermanos Marx o los gestores del SESCAM.

A vueltas con la novisima propuesta del SESCAM

quemadog

 

La opinión en el wasap PEAC (cosas de la modernidad) era explosiva, generalizada, unánime. La tensa espera de algún fruto y recompensa por tan prolongado esfuerzo y trabajo, no sólo del trabajo en el puesto asistencial (que en algún caso supera las dos décadas, entre pitos y flautas, entre refuerzos y neo-refuerzos) sino del trabajo reivindicativo de tantos compañeros y durante tantos años, ante sindicatos poco receptivos y ante una administración, la del SESCAM, que se mantiene en la inopia y cree que con “propaganda” todo se arregla, se esperaba con impaciencia. Se esperaba un nuevo estatuto laboral al que poder calificar por primera vez de “decente”.
Y fue como el parto de los montes. Y la opinión fue unánime: “Esto es una mierda”. Perdonen el vocablo escatológico, pero la criatura no merece otro nombre,

Me refiero, claro está, al proyecto, borrador, u ocurrencia (que todos estos nombres se le puede dar) del SESCAM para “regularizar” la mala vida del Personal Estatutario de Atención Continuada (PEAC), médicos y enfermeros, y hacer su vida si cabe un poco más desagradable, y la del paciente un poco más complicada.

¿Pues no dice el paciente que le gustan las listas de espera? Pues toma tres cuartos. Y para ello no hay nada mejor que lo que estaba ambiguo dejarlo claro, declarando blanco sobre negro y a voz en grito que el personal de consulta no hace guardias los festivos ni fines de semana, ni tampoco pre festivos ni viernes, porque es de pata negra, y que la mejor manera de sacar la atención primaria adelante es que falten a la consulta, cuanto más mejor, y para ello que escojan las guardias de lunes a jueves según su real capricho y a mayor gloria de las libranzas que no lo son, en el orden legal, y las listas de espera, que sí lo son, en el orden efectivo, y que sin duda con tanta ocurrencia seguirán engordando ad libitum.

Un detalle particular de esta propuesta (aún bodrio en confección o aborto avanzado) que da idea del carácter general y de la extraña lucidez de la susodicha, es donde dice -literalmente- que la exención de guardias por edad no le es aplicable al PEAC o personal estatutario de atención continuada, es decir que a diferencia de cualquier otro español no es español per se con igualdad de derechos ante la ley, y que a diferencia de cualquier otro personal asistencial estatutario y por orden superior no cumple años y cuando cumpla los 55 seguirá teniendo 54, eternamente, como es eterna su condena, y por arte de magia, pero de magia negra, sus circuitos neuronales no se ofuscarán nunca, la arterioesclerosis no avanzará en sus vasos, la melancolía de la edad no hará presa en él, su mirada siempre será trasparente nunca velada, y sin quererlo habrá descubierto la fuente de la eterna juventud, que consiste en firmar un contrato de PEAC con el SESCAM, que es como venderle el alma (y el cuerpo también) al diablo.

Y este tipo de cosas las proponen y legislan “socialistas”. Ojo al dato.

Desde luego, el ente que firme este bodrio se retrata.
Pero será como quien se retrata en un funeral.

¡Qué cutre! ¡Qué triste!

Huelga en Asturias

Huelga SAC

 

Este fin de semana (9 al 12 de junio) se ha desarrollado una huelga en Asturias. Concretamente en el ámbito sanitario, y exactamente en el SAC, el servicio de atención continuada que equivale a los PAC de Castilla-La Mancha, es decir, a las urgencias de los centros de salud.

A pesar de unos servicios mínimos abusivos impuestos por la Administración asturiana (de nada sirve que luego los juzgados declaren una y otra vez tales servicios mínimos como abusivos) la huelga se ha desarrollado con éxito y cumplido con su cometido: denunciar discriminaciones laborales evidentes y sacar a la luz un problema sin resolver.

Dicha huelga ha recibido el apoyo de muchos pacientes asturianos, que saben de la importancia de estos servicios de atención continuada en la atención primaria, cada vez más relevantes por los vacíos de asistencia y las listas de espera que hoy en día existen para el médico de cabecera. Y ha recibido el apoyo de muchos otros profesionales, desde sanitarios eventuales al personal equivalente de otras comunidades autónomas, por ejemplo el personal PEAC de Castilla-La Mancha. Sin embargo, como viene siendo habitual, algunos sindicatos se han puesto de perfil, mientras que otros han cumplido con su papel.

Lo que ha quedado claro es que estos servicios de atención continuada son fundamentales para el buen funcionamiento de nuestra sanidad, y es que a nadie se le oculta que gran parte del trabajo sanitario y asistencial de la atención primaria (base de todo el sistema) se desarrolla en estos servicios y en ese horario de atención continuada, que incluye tardes, noches, festivos, y fines de semana. Y aquí nos encontramos ya con el primer gran absurdo y la primera injusticia laboral evidente, porque a los sanitarios, médicos y enfermeros, que desarrollan su trabajo en esos turnos no se les abonan los correspondientes complementos de nocturnidad, festividad, y turnicidad, que sin embargo si se pagan al resto de sanitarios y a otros profesionales que trabajan en esas condiciones y en esos horarios. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Los sindicatos miran para otro lado y se ponen de perfil.

Mucho nos tememos que el problema arranca de la misma transición del personal de refuerzo al personal estatutario de atención continuada, transición que en el 2005 quiso acabar con la vergüenza –ante Europa- de la figura laboral del refuerzo, y efectivamente acabó con el refuerzo pero no con la vergüenza. O al menos no en la medida en que se esperaba.

Era aquella, como digo, una figura laboral que nos avergonzaba ante Europa, característica de unos tempos en que la administración pública no tuvo mejor ocurrencia que copiar los peores vicios de la empresa privada, y en que los gestores más avanzados eran los que solo conocían la técnica del hacha, para la cual, desde luego, no se necesitan muchos master, sino solo ser del partido político de turno.

En definitiva, era aquella una figura laboral que rozaba la esclavitud y condicionaba hasta los partos de las trabajadoras sanitarias. Su rasgo fundamental era que daba por buena una situación de sometimiento y subsidiaridad de unos trabajadores respecto a otros, puesto que en principio parecía o así se quería hacer ver que el personal de refuerzo estaba al servicio del personal de consulta, como una especie de chico para todo, cuando en realidad era el resultado de una legalidad de obligado cumplimiento y de una necesidad de carácter estructural que se quería enmascarar con contratos discontinuos.

Todo eso pareció que iba a quedar atrás cuando en 2005 los distintos servicios sanitarios de nuestro país acometieron la transición del personal de refuerzo al personal de atención continuada (PEAC en Castilla-La Mancha, SAC en Asturias…), y acabando con los contratos eventuales discontinuos se crearon plazas en plantilla, cubiertas por un tipo de personal que a partir de ese momento debía tener entidad propia, con los mismos derechos que el resto del personal estatutario, no sometido ni subsidiario de otro personal del mismo ámbito, y con unas retribuciones dignas.

En la realidad, muchos de esos supuestos y muchas de esas aspiraciones se vieron frustradas, lo cual se constituyó en un nuevo engaño y una nueva estafa a un personal que ya fue estafado cuando eran refuerzos.

No se respetaron derechos adquiridos para una consolidación en plazo. No se respetó el envejecimiento de unos profesionales que veían pasar los años (desde los tiempos del refuerzo hasta ahora ya ha llovido) sin que se les dieran soluciones siempre postergadas. Se les siguió manejando como personal subsidiario al albur del capricho de otro personal del mismo rango profesional, sin entidad propia, desdibujados. Se les siguió (y se les sigue) estafando en sus nóminas, en sus licencias, en sus derechos laborales, en sus retribuciones por nocturnidad, turnicidad, y festividad, en su conciliación familiar, negándoles incluso su jornada ordinaria de cada mes, que es derecho derivado de su nombramiento, y que es como negarles el pan de cada día y desconocer que hay pagos mensuales que no se pueden postergar, estableciendo para ellos unas extrañas “medias aritméticas” que no se establecen para los demás trabajadores, por las cuales pueden recibir nóminas en negativo, debiendo –por haber trabajado- dinero a esa administración que no respeta su derecho a la jornada ordinaria que deriva de su nombramiento, y que tiene derecho a realizar cada mes, castigando en ocasiones con cambio de centro cualquier iniciativa reivindicativa, maltratándoles en los despachos de gestión, y muchas veces animándoles desde esos mismo despachos de gestión a que abandonen el puesto.

Si en Asturias y en Castilla-La Mancha y en otras comunidades se llega independientemente, cada uno por su lado, a una coincidencia y una convergencia en las reivindicaciones de estos profesionales, es porque en el origen hay un problema común, conocido pero silenciado.

Hay una diferencia notable sin embargo entre Asturias y Castilla-La Mancha. En Asturias los partidos políticos se han puesto de parte de estos profesionales cuyas reivindicaciones consideran justas, y las han llevado hasta el parlamento autonómico. En Castilla-La Mancha no han movido un dedo, y ante los llamamientos que se les hacen, ni responden. Están desaparecidos.

Lo digo abiertamente: los sindicatos tienen hacia estos profesionales una deuda pendiente. Y la Administración también.

SESCAM: el “cambio”

centro-salud-urgencias

El “cambio” -sin demasiada sorpresa- ha consistido en empeorar lo que ya estaba mal.

Y ese empeoramiento se ha notado sobre todo en los servicios de urgencias, tanto a nivel hospitalario como en los centros de salud de atención primaria (PAC).

Esto se ha hecho evidente en mi centro de salud como en otros muchos, en los que desde el inicio del “cambio” (de Administración), se ha observado un deterioro “acelerado” por incremento de la demanda asistencial en los PAC, que ha llevado a reclamar de manera urgente y de forma insistente, refuerzos (doble equipo) en el PAC, para poder sobrellevar la masiva asistencia de pacientes, derivada no de situaciones de urgencia, sino del bloqueo o insuficiencia de las consultas ordinarias, por causa de las ya conocidas y enquistadas listas de espera.

Estas listas de espera para el médico de cabecera han roto el carácter y el sentido de la atención primaria, que hoy aparece desnaturalizada. Algunos pacientes archiconocidos en el PAC o en otros servicios de urgencias, desconocen quien es su médico de cabecera. No le han visto la cara.

¿La excusa?: la de siempre, la cita postergada.

En el origen de las listas de espera en atención primaria hay que denunciar distintas causas:

1. Por un lado, la no sustitución de las “licencias reglamentarias”. Aquí es importante subrayar que el “descanso posguardia” no es una “licencia reglamentaria” con derecho a retribución, sino un descanso entre jornadas que no computa como tiempo trabajado, y que por tanto no genera derechos retributivos. Sin embargo, sí que habría que sustituir lo que son licencias reglamentarias (vacaciones, moscosos… etc.), cosa que ha dejado de hacerse por una política de recortes.
En cuanto a la figura del “correturnos”, por lo que llevamos dicho y por lo que diremos después, siempre se utilizó como solución “imaginativa” para cubrir el expediente del descanso posguardia, al margen y en contra de la legalidad y la jurisprudencia vigente. El mismo trabajo se pagó dos veces: a quien efectivamente lo hacía (el correturnos), y a quien no lo hacía pero estaba obligado a hacerlo (el personal de consulta). Y este doble pago -auténtico despilfarro con visos de malversación- se hizo desde el 2008. Esto nos gustará más o menos reconocerlo, pero es así. Llegada la crisis se hizo evidente la bancarrota.

2. Gestión de los calendarios de guardias a favor de la promoción de las listas de espera y el coleccionismo de los descansos posguardia, a través del privilegio concedido al personal de consulta de escoger las guardias “a la carta”, de lunes a jueves, y últimamente de martes a jueves, como medio de multiplicar los descansos posguardia. Resultado: incremento de las listas de espera.
El calendario de guardias siempre debe ser “rotativo”, no “a la carta”, tal como establece el Decreto 137/1984, artículo 6, punto 3. Y no solo por razones de eficiencia asistencial, sino por razones de salud laboral y de conciliación familiar.

3. Incumplimiento de la legalidad y la jurisprudencia vigente: me refiero al Estatuto Marco (artículo 46, 2-c), a la propia legalidad del SESCAM sobre jornadas y licencias reglamentarias, y a la sentencia del Tribunal Supremo para la unificación de doctrina de 20 de mayo de 2003, recurso número 4848/2000, que establece:

“se reconoce el derecho al descanso tras el servicio de guardia de presencia física… sin perjuicio de la jornada pactada y aplicable en cómputo anual”.

“el tiempo de libranza obligatoria tras las guardias médicas ha de considerarse en principio como lo que efectivamente es, de acuerdo con el Derecho interno y el Derecho comunitario, es decir, tiempo de descanso y no tiempo de trabajo”.

Sin embargo, se está abonando como tiempo trabajado, y el numero de horas pagadas sin la contraprestación del trabajo efectivo, en cada centro de salud, es ingente. Existen estudios y cálculos en los que para una jornada ordinaria de 1762 h/año en jornadas de 7,5 h de L a V, en un centro tipo (que los hay en nuestra Comunidad) donde se realiza una guardia a la semana sin recuperar el descanso posguardia, el número de horas que se dejan de hacer (pero se pagan) por profesional, son 547. Que multiplicadas por todos los profesionales que hacen guardias en las mismas condiciones, conduce a una cantidad bastante seria, que nos explica su incidencia en las listas de espera, y refleja un manejo bastante dudoso del dinero público.

Reflexiones:
Así como una consulta de 7 horas cansa, una consulta a destajo de 17 o 24 horas (la que se pasa en los PAC) mata. Y mata en ambas direcciones. Por tanto, si no se articulan otras soluciones a las listas de espera para el médico de cabecera, que saturan los servicios de urgencias con consulta ordinaria e ininterrumpida, inasumible por un solo equipo, los PAC deben ser reforzados de manera urgente con “doble equipo” para no poner en riesgo la salud de los pacientes y la de los trabajadores.

Soluciones y alternativas contra las listas de espera en atención primaria:
Dada la íntima relación de las listas de espera con la gestión del calendario de guardias y del descanso posguardia, voy a hacer especial referencia a esta última gestión.

1. Calendario estrictamente rotatorio entre todos los profesionales implicados (PEAC Y EAP) para reducir (en vez de incrementar y promocionar) los descansos posguardia. Esta medida puede aplicarse sin modificar la duración actual de los turnos, y se complementaría con la recuperación de la jornada incumplida por el descanso posguardia, en respeto de la legalidad vigente sobre jornadas, en respeto del EM, y en respeto de la jurisprudencia del Tribunal Supremo (recurso 4848/2000). Obviamente, la jornada ordinaria que hay que cumplir no puede programarse al día siguiente de una guardia (no tiene sentido), pero si puede y debe programarse en cualquier otro momento. Las posibilidades son varias, respetando el descanso preceptivo entre jornadas.

2. Turnos partidos de la jornada complementaria, de manera que de 15 a 20 horas la guardia la cubre un miembro del EAP, y de 20 horas en adelante, un PEAC. Ventaja: no se perdería ninguna consulta por descanso posguardia, porque no se generaría ninguno. Las listas de espera caerían en picado. Turnos más cortos y menos nocivos. Se cumpliría la legalidad de las jornadas y descansos, el Estatuto Marco, y la sentencia del Tribunal Supremo.

Frente a estas alternativas, las Instrucciones para el Plan funcional de atención continuada que ha presentado recientemente la Gerencia de atención primaria de Toledo, son un auténtico bodrio que no aportan ninguna solución ni ninguna mejora respecto a lo que ya hay, y lo único que hacen es cebarse en el maltrato y discriminación de uno de los colectivos profesionales de la atención primaria, los PEAC, que al igual que los demás profesionales implicados, son personal estatutario con plaza en plantilla, con los mismos derechos que el resto de personal estatutario.

Veamos varios ejemplos de esta discriminación:

Empieza la discriminación por no haber entregado el documento con el contenido de esas Instrucciones al personal PEAC. Es un mal comienzo que no augura nada bueno.

El personal PEAC está obligado a completar su jornada ordinaria para cobrarla en nómina. El personal de consulta no necesita completarla para cobrarla.

Al personal PEAC no se le garantiza su jornada ordinaria (que es derecho derivado de su nombramiento) y si la incumple se le retrae en nómina. Al personal de consulta sí se le garantiza su cobro, aunque la incumpla. Al personal PEAC no se le garantiza su jornada ordinaria mes a mes (a la que tiene derecho), de manera que es posible que reciba nóminas en las que debido a tal circunstancia (el SESCAM no respeta su derecho de jornada ordinaria), debe dinero al SESCAM.

Kafkiano.

En el disfrute de licencias hay un orden de precedencia (un privilegio ilegal) según el cual primero se concede las licencias solicitadas por el personal de consulta, y solo subsidiariamente se valoran las licencias solicitadas por el personal PEAC.

El personal de consulta es informado con antelación suficiente sobre cuál es su plan funcional y su cronograma de trabajo, y conoce la distribución de su jornada ordinaria y complementaria (es su derecho), pero al personal PEAC toda esa información se le oculta (y también es su derecho). Esa ocultación hace más fácil algunas de las “irregularidades” en la gestión de sus nóminas y de sus licencias.

No estaría fuera de lugar pedir una auditoría externa e independiente sobre la gestión de las licencias y de las nóminas del personal PEAC. Al respecto, los sindicatos no mueven un dedo.

Las Instrucciones en cuestión dejan abierta la puerta a que las cosas se sigan haciendo -invocando no la legalidad sino la tradición- “como siempre se han hecho”, y a que unos trabajadores (personal de consulta) decidan las jornadas y los turnos de otros trabajadores (el personal PEAC). La Gerencia se limita a mirar para otro lado y a validar el hecho con un sello. Se habla, es cierto, de participación de ambos colectivos en la propuesta del calendario, pero no se exige la prueba de esa participación mediante las firmas correspondientes.

Se deja abierta la puerta a que un trabajador PEAC no libre ningún fin de semana y ningún festivo en todo el año, incluidos los de Navidad, conculcando derechos –y no solo los de conciliación familiar- que asisten a todos.

Se dice en dichas Instrucciones que el personal PEAC tendrá una distribución regular en sus turnos, pero acabo de ver en mi centro –con las Instrucciones ya en vigor- como a un enfermero PEAC (de 66 años) se le concentraban 82 horas de trabajo (casi dos tercios de su jornada mensual) en una sola semana.

Se deja abierta la puerta a que un trabajador pueda hacer más de 24 horas continuadas de trabajo (48, 72…), por causas no claramente definidas como imprevistas o catastróficas. Por ejemplo cuando concurran motivos específicos debidamente justificados (organizativos, asistenciales o funcionales).

Sobre este tema, me llamó hace poco un compañero, médico (PEAC) en Toledo, para informarme y quejarse de que está sometido a un chantaje y se encuentra indefenso: si quiere librar algún fin de semana al mes tiene que aceptar hacer más de 24 horas seguidas de guardia. Y la Gerencia (que lo sabe) consiente ese chantaje. Mira para otro lado.

Este es el estilo del “cambio”.

 

 

PEAC: la Gerencia

Medicos agotados

“En la actualidad, el término flexibilidad se usa para suavizar la opresión que ejerce el capitalismo”.

“El nuevo capitalismo es, con frecuencia, un régimen de poder ilegible”.
(RICHARD SENNETT / “La corrosión del carácter”).

En este mundo de las gerencias sanitarias hay un hecho que por lo absurdo e incoherente debería intrigarnos. Y es el siguiente:
Hacen lo imposible para que algunos de sus trabajadores sanitarios se sientan maltratados, casi al borde del abismo y al límite de su resistencia, física y mental, y cuando la estampida de profesionales (en este caso profesionales PEAC) se produce, entonces se quejan amargamente de que no tienen profesionales suficientes para acometer las funciones asistenciales encomendadas. “No hay”, dicen.

Lo que no hay es vergüenza.

La verdad es que los tiempos Cospedal, en este ámbito de la sanidad pública de nuestra Comunidad, fueron duros, incluso tóxicos, y menos mal que no pudieron llevar hasta el final algunos de sus más brillantes proyectos, por ejemplo cerrar los PAC, porque si se hubieran salido con la suya y cerrado esos puntos de urgencias de nuestros centros de salud, no habrían tardado en conocer de primera mano en que consiste afrontar las consecuencias de una metedura de pata colosal, y supongo que los teléfonos de los ciudadanos habrían echado humo hasta atufar incluso a aquellos que demostraron tener tan poco olfato.

El cabreo cívico, o sucesos más desgraciados e irreparables, no habrían  tardado en llamar a sus puertas, y en mancillar la virginal moqueta de tan altos como alejados despachos. Y sin embargo, la causa de todo ello, no habría sido el despiste o la ignorancia, sino la ideología. Que no es más ideología que la del recorte público y de derechos, para solventar los pufos de la estafa descomunal que nos han endilgado.

Visto el objetivo final que tenía aquella mandataria letal (acabar con la sanidad pública), aquel periodo tomó el aspecto de un proceso de liquidación, y los gestores contratados al efecto eran básicamente eso: “liquidadores”.

Sin embargo hasta los “liquidadores” son humanos, o al menos precavidos, si -por ejemplo- empiezan a proliferar las denuncias correspondientes en los juzgados o en Inspección de trabajo.

Me tocó tratar, en tareas de lucha reivindicativa, con alguno de estos gestores, y especialmente con una gerente evidentemente liquidadora (de una sola sentada liquidó a todo un colectivo: los mal llamados “corre turnos”), y sin embargo -fíjense lo que les digo- creo que en el fondo hasta era de carne y hueso, y tras su dureza y lo amargo de su trabajo, se debía esconder una persona como usted y como yo. Estoy seguro.

Es el “sistema” el que nos estropea el carácter, y nos hace afrontar, al contacto con ese medio ambiente tóxico, un “rol” determinado, que abandonamos fácilmente al salir de allí, como quien cuelga su uniforme en la taquilla del curro, camino de su vida privada.
Está estudiado.

Por ejemplo en el libro de Richard Sennett, “La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo”.

Como digo, aquellos tiempos fueron tiempos duros, y la transición hacia ellos tampoco fue fácil. Los primeros embates de la crisis económica les pillaron a los socialistas -en general- teorizando aún sobre las virtudes del “pelotazo”, un invento de los tiempos felipistas y una forma como otra cualquiera de mangar con estrategia y dribling.
Ante las primeras olas de la crisis económica sobrevenida, hubo reuniones discretas en que algunos gestores -a punto de dejar de serlo por el cambio de Administración- clasificaron a los profesionales sanitarios con que se contaba en ese momento en tres categorías: primera, segunda, y tercera clase, y todo ello de cara a la liquidación.
Clasificación que no tenía que ver con la categoría profesional, sino con la precariedad y el maltrato laboral. No dejaron de participar en ello los sindicatos. Era un “salvase quien pueda”, circunstancia muy propicia para que aflore lo peor de cada barrio. Fueron muy pocos los que en aquellas reuniones liquidadoras invocaron y defendieron una solución colectiva y solidaria -y eso les honra-, por cuanto además era la única compatible con un mínimo nivel de servicio público y el cumplimiento de la legalidad sobre jornadas, ya que aquí nunca ha habido exceso de personal, sino en todo caso, falta.
De hecho, en muchas ocasiones (y no hace tanto) ha sido necesario buscar y contratar a los profesionales sanitarios fuera de España.

La tercera clase de aquella indigna clasificación (los “corre turnos”), fue, como digo,  liquidada en un santiamén, ya por los nuevos gestores entrantes, aunque fue propuesta y preparada por los que salían. Que hasta en eso se parecen los gestores, sean del PP o sean del PSOE, de los cuales puede afirmarse que en cuanto a la facilidad tecnócrata con que liquidan derechos y recortan servicios públicos, son primos hermanos.

Sin embargo aquella gerente tan rápida en liquidar, tuvo -creo yo- que frenar con el paso del tiempo y en confrontación con la realidad, su ímpetu liquidador, y atender al hecho inevitable de que hay leyes (por ejemplo las que regulan las jornadas) que hay que cumplir. Ente otras cosas porque hay una normativa europea que nos obliga.
Es tal la virtud y la fuerza del respeto a las leyes y de la vigilancia que ejercen los tribunales europeos (no así los de aquí), que algunos de aquellos profesionales que fueron despedidos como “corre turnos” tuvieron luego que ser contratados de nuevo como “PEAC”.
Dicho de otro modo: aquella lucha nuestra fue fructífera.

Por estas y otras razones, haciendo de la necesidad virtud, aquella gerente de hierro (del PP), introdujo normas en la organización del calendario de guardias que los socialistas nunca se habían molestado ni siquiera en valorar. E introdujo con escuadra y cartabón, en un medio laboral organizado a modo de cortijo y antro de hechos turbios, pequeñas cuñas de equilibrio y dignidad laboral. Obligada o de motu propio, pero se hizo.

Frenó también, al menos con unos mínimos límites, la codicia de unos pocos, para los que la legislación sobre jornadas no existe, sólo el dinero, y en este sentido supo imponerse a la prepotencia de aquellos para los que, dueños del cortijo, y merced al espíritu de desregulación, todo estaba permitido, y todo el campo es orégano.

Fue un pálpito o una intuición, pero cuando finalizada aquella etapa de triste recuerdo presidida por Cospedal, retornó de nuevo la administración socialista del “cambio” (la que ahora tenemos), algunos compañeros (médicos y enfermeros) que ya habíamos conocido su gestión anterior, no pudimos evitar acordamos de aquel refrán que dice a modo de amenaza: “otros vendrán que me harán bueno”. Y mira que lo que se iba era malo y hasta tóxico y corrosivo.

Y así parece confirmarse ahora: las listas de espera han empeorado en nuestra atención primaria (de rebote también en el hospital), y en nuestro medio laboral vuelve a reinar la ley del más fuerte, la ley del cortijo, la ley de la tradición, “porque siempre se ha hecho así”. O si se prefiere, la ley de la selva.

Vuelve a haber profesionales de primera (Equipos de consulta) y de segunda (PEAC), y a estos últimos recientemente la Gerencia de atención primaria de Toledo les ha convocado para anunciarles unas nuevas Instrucciones (debe ser el famoso cambio socialista), según las cuales pudiera ocurrir que no libren ningún fin de semana del año, y así mismo que ellos harán también todas las guardias de festivos, incluidos los de Navidad, sin la rotación preceptiva (establecida por ejemplo en el Decreto 137/1984), no sé si con la intención de que, con tiempo suficiente, vayan despidiéndose de sus familias y de su conciliación familiar, o animándoles perentoriamente a que abandonen el puesto trabajo para luego poder decir que no hay profesionales suficientes con que cubrir las funciones asistenciales encomendadas.

Y a todo esto, sindicatos y colegios profesionales, mirando para otro lado. Como si la cosa no fuera con ellos.

En definitiva, se les amenaza (al personal PEAC) con unas instrucciones “para elaborar el Plan Funcional de Atención continuada”, que suponen de hecho desenterrar de nuevo el hacha de guerra, tras el equilibrio inestable logrado con aquella gerente tan dura del PP.

Aquí el  “cambio” socialista consiste en renovar lo viejo, incluso con viejos conocidos en los despachos de dirección.

El calendario de guardias vuelve a ser un cachondeo que algunos deciden “a la carta” (prefiero hacer guardias sólo de lunes a jueves, o incluso sólo de martes a jueves), a mayor gloria de las listas de espera en atención primaria. Ya explicaremos esta relación del calendario de guardias con las listas de espera en otro momento.

Como en los viejos tiempos: premiando y promocionando la ineficiencia. Insistiendo en una organización laboral en la que merced al modelo de gestión del calendario de guardias, cuanto más se libra (o más consultas se dejan de hacer y se pierden) más se cobra. Toda una tentación. Toda una promoción de las listas de espera. Hasta los ya exentos de guardias por edad se reenganchan a este chollo. Esa juerga la pagan los pacientes y otros trabajadores explotados hasta extremos de escándalo.

Tengo delante de mí un calendario de guardias de mi centro de salud, correspondiente al mes de abril del presente, donde a un enfermero PEAC (puesto de urgencias) de 66 años, con pluripatología, se la adjudica la guardia del día 10 (17 horas), la del día 12 (17 horas), la del día 14 (24 horas), y la del día 16 (24 horas). Todas esas jornadas incluyen la noche. En total 82 horas de trabajo en una semana, casi dos tercios de su jornada ordinaria mensual concentradas en una sola semana. Eso es el SESCAM “socialista”, dónde los amigos del jefe deciden el calendario de guardias “a la carta”. De ahí vienen las listas de espera y tantas otras cosas.

¿Dónde están los sindicatos o a que se dedican?

Ante este claro retroceso respecto a los “mínimos” conseguidos en aquella etapa dura de triste recuerdo, en los poblados wasap de los profesionales PEAC se escucha ruido si no de tambores de guerra, si de tambores de huelga.

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