Archivos Mensuales: abril 2015

DIMISIÓN AVANT LA LETTRE

Ignoro sí la dimisión de Monedero es la primera dimisión de un político español antes de ocupar ningún puesto de poder reseñable. Se va sin ocupar ningún cargo público y de lo que dimite es de sus cargos en el partido.

No se tampoco si ha de considerarse este un caso extraño y novedoso (además de loable) de honradez preventiva.

En cualquier caso, su dimisión llama la atención como posible “signo de los tiempos”, y porque parece indicar que al menos en los ámbitos honestos que buscan la regeneración, se hila muy fino.

No podría decirse lo mismo de otros ámbitos más “normales” de nuestra representación política “tradicional”.

Hasta los más hábiles en silenciar su conciencia saben que Mariano Rajoy, máximo exponente de la “normalidad humana” en la piel de toro, tiene más motivos para dimitir de “todos sus cargos” que Monedero, y sin embargo ahí está, dando brillo, jabón y esplendor al establishment, y haciendo de su partido una leyenda.

Claro que Andreotti también duró en el puesto más de lo que su honradez merecía.

Chaves y Griñan, que según todos los indicios y a diferencia de Monedero si tocaron poder público y manejaron dinero de todos, se resisten como gatos panza arriba, caiga quien caiga, sea interventor o Susana.

Ahí están también, incombustibles e incendiarios, en medio del fuego de la corrupción madrileña, Esperanza Aguirre y su aplicado pupilo, dispuestos de nuevo a incendiar Roma.

Son contrastes que a algunos nos llaman la atención.

Debe ser que estamos chapados a la antigua usanza de Castilla, y no tenemos habilidad social ni don de gentes para manejar dobles lenguajes y gestionar dobles vidas.
Si estos contrastes dieran que pensar a la mayoría, estaríamos ya hace mucho tiempo en el camino de ser una democracia normal.

Creo que esta disparidad tan extrema en nuestras varas de medir comportamientos públicos y sucesos políticos, no nos puede hacer bien a nuestra salud civil, en tanto que una sana independencia de criterio, junto al imperativo de justicia igual para todos, y un modus operandi imparcial, es requisito imprescindible en cualquier régimen político moderno. Sin ética no hay democracia.

Pero somos así: a los que necesitan casa para sobrevivir se les echa a la calle, y a los que defraudan millones para incrementar su ya desbordado lujo se les amnistía y protege.

¿Ustedes recuerdan lo que se mareó sobre unos informes que habría elaborado Monedero como particular y sin ocupar ningún cargo público?
¿Han notado ustedes el mismo ímpetu justiciero en cuanto a los informes que cobraron (dinero extra) Trillo y Pujalte, “ocupando cargos públicos”, de manos de intereses (empresa constructora dedicada a la obra civil) que podían verse beneficiados por sus decisiones como representantes de todos nosotros?
¿Han aparecido ya dichos informes?

¿Para eso les pagamos su sueldo?

Soy tan bien pensado que sigo creyendo que en el espíritu del 15M está el principio de nuestra regeneración política.
Por eso, que Albert Rivera diga que “Ciudadanos quiere justicia y Podemos quiere venganza” (no concibo yo a un José Luis Sampedro vengativo) hace que en mi humilde opinión este político aspirante pierda toda su credibilidad (lo que afirma no se lo cree ni el), y me lleva a sospechar si detrás de todo ese despliegue y ese llevar en mantillas a esta nueva derecha, no estará un lavado de cara del IBEX 35.

Esa es la noticia: Monedero ha dimitido sin ocupar ningún cargo público, ha dimitido antes de ocupar poder, antes de manejar dinero público. Pionero de un nuevo estilo, ha dimitido avant-garde.

Dicen que ahora su aguijón será más libre y feroz.
Que sea para bien.

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CÍRCULO VICIOSO

Volvía a ver hace poco “La Escopeta Nacional” de Berlanga, y me parecía estar en el Madrid de “La Púnica” y Esperanza Aguirre, o en el Toledo de Cospedal.

Como si un disparo perdido, desde un maletero repleto de billetes o porteros automáticos, se hubiera cargado la flecha del tiempo antes de asistir a maitines.

No se si Berlanga estaba “indignado” o tenía una mala leche muy fina y bien informada. Lo cual ya es mérito, porque en sus tiempos la mordaza de Damocles pendía amenazante sobre el cuello de los periodistas infieles al rosario.

Más o menos como ahora, si dejamos que el ministro Catalá pase de la sonda táctil a los hechos confirmados, rematando la tarea ya adelantada por su gobierno amordazante en el acoso y derribo de nuestra siempre incipiente democracia laica.

Al decir de los expertos en encuestas (que son los que las interpretan después de cocinarlas) el futuro nos promete pasado, un círculo vicioso, un eterno retorno de lo mismo y menos novedoso que constituye nuestro destino singular.

Singularidad oculta en el fondo de nuestro gran agujero negro en forma de embudo, del que nada escapa ni nada nace, ni siquiera la luz.
(Tengo el día pesimista y cuántico, advierto).

De esta manera, su poder gravitatorio, capaz de paralizar y atrapar fotones (que es como encadenar el fuego o chamuscar las alas de un ángel), nos hace invisibles, previsibles, repetitivos, inmóviles y obedientes autómatas. Tal como fue, será. Nuestro horizonte de sucesos es una foto fija. Eso dicen las encuestas en lo que se refiere a nuestra mecánica histórica y social.

Por eso es tan importante estudiar la historia de este país. Porque estamos condenados a repetirla una y otra vez. Eternidad inmóvil. Eternidad muerta y empaquetada en un maletero.

Precisamente ayer, veía en el documental “El imperio de las hormigas” la trampa en forma de embudo que la Hormiga león (Macronemurus Appendiculatus) utiliza para absorber a sus víctimas hacia su agujero mortal.
¡Que siniestro y mecánico es a veces el mundo de lo más pequeño!
Pues muy parecido es el nuestro: tanto por lo frío de ese proceder depredador, como por la absorción de libertades que conlleva todo lo mecánico.

Esa rémora gravitatoria, ese peso vital, esa artrosis histórica, esa transición inmóvil hacia ningún sitio, condiciona no sólo nuestro “tempo” evolutivo (“largo” y “lento moderato”), sino también su sentido y dirección. De manera que en el árbol filogenético y genealógico de la evolución cultural y política, siempre nos andamos por las ramas. Concretamente las ramas más cortas y de menos recorrido.

Somos fieles partidarios de los callejones sin salida.

En cuanto al “tempo”, es obvio que si estuvimos esperando un par de siglos la Ilustración del siglo XVIII, y tragamos durante 40 años con el fascismo derrotado medio siglo antes en Europa (aún seguimos esperando a Voltaire y a los aliados) es que no tenemos prisa ni intención de cambiar.

Esto lo vi muy claro ayer en la TV cuando un diputado del PSOE preguntaba al ministro Montoro si le parecía coherente (añado yo, decente) que un ciudadano multado por tráfico con 100 euros, vea publicado su nombre para escarnio público, y sin embargo los que han defraudado millones a toda la nación, responsables concurrentes en el malestar social de tantos, sean protegidos como tiernas e inocentes criaturas de los rayos del sol, gracias al anonimato solidario y el refugio corporativo que les proporciona nuestra Administración viciosa en sus extrañas leyes.

En la línea a que nos tienen acostumbrados, el ministro Montoro (fiel reflejo del gobierno del que forma parte) tan hábil en hablar y callar, en largar y ocultar, en responder con preguntas y en contestar sin que le pregunten, lejos de responder a lo que se le preguntaba, interrogó a su vez a su colega del PSOE si le parecía más ético, decente y loable que todo el turbio asunto de la amnistía fiscal entre colegas y amigos, la nula intención de descubrir ese fraude y recuperar esos dineros de la que los sucesivos gobiernos del PSOE pueden hacer gala (y lo decía Montoro, como si fuera el y no los que vienen apretando, Falciani por medio, el protagonista de esa indagación).

En definitiva: “Y tu más” (de lo mismo).
Que sí por ellos fuera, estábamos y estaremos en lo de antes: fraude y anonimato. Primero tu, luego yo. Y viceversa.
Cualquier cosa menos Ilustración y luces.

Al fin y al cabo, se deben al mismo dueño.

Y no les importa dar ese espectáculo en público y de cara a la galería. Tanto nos desprecian.

Dicen los expertos en encuestas que el bipartidismo, al día de hoy (que es un día más de nuestra viciosa eternidad civil), lejos de pedir perdón ha resucitado tocando a rebato y con las impunidades renovadas.
Los “novatores” (esos heterodoxos que no tragan), sin embargo, están de capa caída. Su luz se disipa y se distrae. Tanta es la fuerza de la sombra de este agujero, que la oscuridad reinante les atraganta y les deprime. Como Don Quijote, están melancólicos.

Y es que tanto corrupto por día, no alegra precisamente.

¡Ánimo! ¡La razón (aunque no la fuerza bruta del dinero) está con vosotros!

Ese bipartidismo de partido único, en el que cualquier progresista o liberal coherente barruntaría totalitarismo (por mucho que se maquille la cosa), lejos, muy lejos de acoquinarse (inmune como es a cualquier intención ética), nos ha contagiado.

Y es que nada se contagia tanto como la parálisis.
Nada contamina tanto como la corrupción.

Y así vamos: extraviados en nuestro desierto y caminando en círculo.

ESCUELA, DESPENSA Y DOBLE LLAVE A LA CUEVA DE ALÍ BABÁ

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“No robarás” dice el séptimo.

Uno de los espectáculos más lamentables y que mejor disecciona la carne muerta de nuestra democracia aspirante, es la crisis de histeria que sufrieron los dueños del asunto cuando comprobaron que aquellos recién llegados empezaban a tomar cuerpo y forma en las encuestas.

El susto fue tan monumental, que muchos perdieron los papeles y extraviaron las tarjetas black.

Causó tanto espanto el hecho de que aquellos novatos (que no conocían ni respetaban las leyes no escritas del cotarro) pidieran abrir las ventanas y airear los sótanos, que a toda prisa se diseñó el contraataque bajo el mal consejo del pavor pánico.

Desde entonces, la tomadura de pelo y el comecocos filo patriótico se articula en torno a cuatro ejes nerviosos: el exotismo, la extrañeza, el miedo, y la negación.

Para quien desde la cuna a la sepultura vive rodeado de ladrones, encontrar un puñado de hombres y mujeres decentes que no meten la mano en la caja ni se apropian de lo ajeno, no sólo debe resultar exótico sino también motivo de profunda angustia. Como sí de repente nos faltara la tierra nativa debajo de los pies, y en el vértigo de la caída aspiráramos un aire demasiado limpio, corrosivo para los pulmones acostumbrados al fango primigenio.

De ahí que en los rebaños entumecidos por la costumbre y el pienso mediático, y adoctrinados por la patrística de los padres de la patria, la descalificación de lo desconocido sea previa a su análisis y valoración. Una suerte de xenofobia paleta que se aprende en el primer curso de corral.

Aprovechándose de ello, los que están al cabo de las cosas y en el intríngulis de los misterios sibilinos, iniciaron su campaña de desprestigio perfectamente orquestada y distribuida en sucesivas ondas de choque, ráfagas de improperios varios y disformes, y otros eructos balísticos de corto y medio alcance, con el objetivo de anular al recién llegado y distraer al personal.

Fue un error bastante incompetente, iniciar aquella campaña de intoxicación mediática echando mano del término “bolivariano” para motejar con ánimo xenófobo y pintar con  trazas libertadoras, a los que amenazaban con orear los cadáveres insepultos del armario familiar. No sólo porque el tema bolivariano en sí ni nos va ni nos viene, sino porque lo más que puede provocar es un interés renovado por la vida y hechos de Simon Bolívar, que quizás no fue mal tipo.

Más sensato hubiera sido y acorde con nuestra tradición histórica, calificar de “regeneracionistas” o émulos del 98, a los que se manifestaban indignados con la nueva hornada de golfos y decadencias que al día de hoy ensombrece nuestro presente y reblandece nuestro futuro, como oscureció y licuó nuestro pasado.

El conocido lema de Joaquín Costa: “Escuela, despensa y doble llave al sepulcro del Cid”, podemos remozarlo y darle nuevo uso, aplicándolo a los nuevos caciques de nuestra carcoma postmoderna.

Ya en esta línea de marcar fronteras y levantar cortijos, no es de extrañar que se acabe, como Rajoy, por auto coronarse  uno mismo (a lo Napoleón) máximo exponente de la “normalidad humana”, lo cual deja a quien no coincide en aplaudir sus golferías, la triste condición de exiliado de la inopia institucional.

Otro error de bulto de esa campaña un poco “goda” y gruesa, fue fijar los criterios de “profesionalidad” política (frente a los “amateurs”) a la vera y de la mano de Granados, Camps o Rato (por no llenar la página de nombres ilustres y listas secretas de amnistiados), porque lo más que podía producir esa insensatez supina, era un ataque de risa relajante. Como así ha sido.

La risa es el último refugio de la decencia exiliada.

Es como si nos constituyéramos en epitomes de la ciencia tesorera, de la mano ágil de Naseiro, Sanchis, Barcenas y Lapuerta, cuya simple mención hace que nos echemos la mano prudente al bolsillo. Ya me entienden.

Que digo yo que entre golfo y golfo de esa saga, podían haber descansado un poco y hecho penitencia con propósito de enmienda. Pero no. Misterios de la tesorería.

Añádase la nula renovación y alternancia del parque de tertulianos filo partidarios en los medios intervenidos, lo cual además de una sensación de “dejá vu”, causa una malísima impresión incluso en los más impresionables (canta demasiado).
Como que el contraste de criterios y opiniones no conviene, y se tiende al monopolio y maquillaje de la verdad. Algo bastante feo y muy poco liberal.

Un fallo más que sumar en el haber de tan desafortunada estrategia, fue repetir a diestro y siniestro que aquellos amateurs de la política carecían de programa, cuando cualquiera (y fueron muchos) entraba cada día en Internet para leer y consultar sus esperadas y pragmáticas propuestas, o incluso para decidir las mismas mediante el voto libre.

Pero claro, cuando se carece de programa propio y de intenciones honestas de explicarlo, algo hay que decir para excusar esa desidia y la alergia al voto ciudadano.

Como a pesar de ello, nuestros inefables gendarmes de la patria si lo han leído (el programa al que niegan la existencia), al igual que los estudiantes más torpes y menos aplicados, todo lo copian.
Y si un día hablan, sin demasiada convicción, de disminuir el número de aforados para parecernos a Alemania (que no tiene ninguno Y NOSOTROS 10.000), al siguiente proponen excluir los delitos de corrupción de la acomodable figura del indulto, después de prodigar su mal uso partidista y colega.

O se inventan la trasparencia (ocultando listas, borrando discos duros y bombardeando comisiones de investigación) y quieren patentar las primarias (flor de un día), ya frecuentadas mas correcta y tempranamente por los otros.

Malos estudiantes que todo lo copian, van a la rastra, y son merecedores de suspender la reválida o de coronarse con orejas de burro.

Lo dije y lo mantengo: sin ninguna cuota de poder y por indirecto influjo, los recién llegados han causado ya más beneficios a esta nación que todos los apoltronados de los últimos lustros.

Y YO ME PREGUNTO

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¿Qué dicen por ahí?

Y no es que me importe demasiado lo que opine Draghi, Merkel, o la Troika coronada, que siempre he evitado los malos consejos y las palabras necias.

Me refiero al extranjero en general, y más concretamente a los amigos de verdad, pues de los acreedores ya me consta que consideran bueno para el negocio alabar nuestra esclavitud sumisa y nuestra miseria contenta, y mientras puedan seguir ordeñando los intereses de una deuda que, visto lo visto, y robado lo robado, vete tu a saber de quien es, nuestra corrupción les importa un bledo y, como a Sísifo, nos quieren empujando la roca sin desfallecer.

¿Qué dicen por ejemplo en Italia, que siempre nos sirvió de mofa y escarnio por sus  Berlusconis y sus mafias, a nosotros, que siempre vamos de decentes y ejemplo a seguir, y aún en este momento, vamos dando lecciones, seminarios, y conferencias (bien pagadas) de democracia y excelencia ciudadana por medio mundo?

¿Podemos seguir dando lecciones de “transición” visto el “desenlace”?
¿Podemos seguir dando lecciones de democracia visto el cotarro?
¿Podemos seguir dando lecciones de limpieza cívica vista la oscuridad reinante?

¿Se reirán y seremos nosotros ahora objeto de mofa y escarnio, pues buscando pajas en ojos ajenos, cada día sacamos una viga descomunal de nuestro propio ojo ciego?

¿Será cierto que Rato, después del aperitivo de las tarjetas negras y el reciente postre (no menos oscuro), sigue siendo militante del PP para botón de muestra y ejemplo a seguir por las tiernas juventudes del partido gobernante?

Y me intriga, como a ustedes: ¿por que razón confusa arrastramos desde hace años esta balsa de corrupción fétida, esta rémora que supura y revienta por tantas heridas que ya nadie es capaz de sujetar ni ocultar? ¿Por qué nadie a su tiempo y cuando correspondía hacerlo, se atrevió a sajarla de una vez por todas para atajar la gangrena e iniciar la curación? ¿Por qué en vez de eso, se rompen ordenadores y se ocultan listas, se persiguen jueces, y se malean fiscales?

Y para esta desidia y pereza no importa que vengan elecciones a la vuelta de escándalos. Todo se fía al albur de un “despiste” ciudadano, de un olvido embrutecido, facilitado por una economía floreciendo sobre cadáveres (los nuestros y de nuestros derechos laborales, humanos…), antes que desvelar la verdad, antes que descubrir el crimen.

¿Tan mercenarios y faltos de ética nos consideran? ¿Tan faltos de esperanza y ambiciones de mejora? ¿Cómo ellos?

¿Tan extendida está la infección? ¿Tan de mentira es esta democracia?
¿Tan colegas son los amigos?

EVIDENCIAS Y CAMUFLAJE

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Una de las líneas de acción por las que este gobierno pasara a la historia es por el sistemático tele lavado de cerebro. Nunca una técnica tan goebbeliana e hiperbórea había sido utilizada con tanta profusión e indiferencia, y a la vez, de manera tan rancia y torpe.
Es lo que tiene la borrachera de poder y su resaca de impunidad.

Cuando los dioses quieren castigarnos… nos envían tele predicadores y mayorías absolutas. Y si lo que quieren es perdernos definitivamente o volvernos locos, nos conceden bipartidismo y alternancia, esa corrupción y pacto bipolar que ha dejado a España hecha unos zorros para los próximos decenios de deuda impagable.

No sin razón se dijo que los extremos se tocan, de ahí que salvo en el evangelio trasmitido, las homilías y tele predicaciones de telecospedal y radio-PP, se parezcan mucho a las tele predicaciones de Chávez y Maduro. Que son (ambas y al alimón) de un “absolutismo” rayano en lo primitivo, y de un gusto hundido en lo chabacano.
Si lo pensamos bien, son extremos que no sólo se tocan sino que se necesitan. Es bueno para el “negocio”.

Una de las técnicas rituales de semejantes ceremonias de la confusión es la reiteración. Esto es casi de manual de catequesis.

De ahí que ante la indudable forma y raigambre que iba tomando el concepto “casta” en el sincero y escarmentado sentir de los españoles, se diera la consigna de desprestigiar el término, por más que la experiencia cotidiana y el chanchullo de cada día abogara por su corrección y oportunidad.

Responde esto a una tradición muy nuestra, que consiste en matar al mensajero o en negar la realidad borrándola del mapa lingüístico.
Pero como la realidad concreta y palpable no por ello deja de ser evidente hasta para los más distraídos, muchos españoles han desarrollado una extraña habilidad perceptiva, un sexto sentido, que les hace buscar precisamente las noticias que no aparecen y la información que se oculta. Porque esas son las buenas.

Algo parecido a lo que ocurría con el ÍNDICE de libros prohibidos (Index Librorum Prohibitorum) de la iglesia católica, donde muchos sabían que se recopilaba la antología de lo mejor y más interesante.

Si Voltaire hubiera querido introducir el concepto “casta española” (acepción político-financiera) en su famoso Diccionario Filosófico, no dudo que habría traído a colación, como botón de muestra, el caso Rato-Montoro, en torno a la amnistía fiscal entre amigotes y el lavado de cara de “delitos decentes”, aliñado todo ello con el silencio estruendoso de gobiernos colegas.

O si hubiera tratado de la “casta europea” en general, habría echado mano del doblete Rato-FMI, que pone la ética política europea al nivel de las letrinas.

Se comenta hoy que Rato blanqueó dinero (lo cual supone delitos) cuando presidía el FMI. Ese mismo FMI al que PP y PSOE obedecen y adoran con solicitud beatífica, como máximo exponente de la virtud cívica y ciudadana, y como sumo sacerdote de lo inefable.

Unos se camuflan en el FMI (o el FMI se camufla a través de ellos), y otros se camuflan detrás de los interventores. Sepulcros blanqueados.

Es conocido por otra parte, que cuando Goldman Sachs en Europa asesoró al gobierno conservador griego de Karamanlis sobre como falsear las cuentas (para castigo inmerecido y pena indeleble del pueblo griego llano), Draghi estaba detrás.

¿Se dan cuenta que siempre nos encontramos con los mismos personajes?

Lobbistas pluriempleados.

El mismo Draghi que ahora recomienda inyectar más austeridades en el famélico cuerpo de los vapuleados españoles de a pie, para inyectar más riqueza en los enriquecidos estafadores de siempre, fue el mismo que estafó y saqueó al pueblo griego.

Ahora bien, los culpables son los que hablan de ello: es decir, los “antisistema”.
Que son, para más información de ustedes, los que no salen en la tele-divina.

SERES HUMANOS “NORMALES” Y LOS DEMÁS

Midiendo craneo

La verdad es que Rajoy y asociados no paran de prodigar a borbotones su rico discurso. Están que lo desparraman.

Como sigan a este ritmo se van a quedar sin ideas, aunque lo cierto es que no les importa mucho porque, como ellos mismos manifiestan, nunca las han tenido y lo suyo no son las ideas sino la acción.
Claro que darse a la acción sin ideas que la guíen, es más imprevisible y menos fiable que un pollo sin cabeza o que un legionario pasado de copas.
Y bien que lo sabemos los demás.

Lo malo es que además de tenerlos conocidos y padecidos por sus acciones (el que más y el que menos sabe de qué estoy hablando), sus últimas declaraciones ideológicas nos están aclarando, si cabe un poco más, la estructura mental de donde brotan aquellas. Porque ideología e ideas si que tienen, pero son tan poco agraciadas que no les gusta mostrarlas en público.

Por eso justamente ahora, un poco antes de las elecciones, se han puesto por encima a modo de camuflaje, unas cuantas ideas “sociales” completamente ajenas a su verdadero sentir y a su malhadado obrar, y claro, se nota que son postizas.

Ocurre que involuntariamente, quiéranlo o no, a veces por distracción o en el calor del debate y el fogoso discurso, se les mueve la peluca hacia la oreja derecha, y queda allí enganchada cual pendiente descomunal y piloso, o se les desprende la prótesis y se les remueve la silicona en medio del mitin, de manera que su apariencia se desinfla y la verdad surge.

Si apenas hace unos días era el distraído y militante gobernador del Banco de España el que ponía cara electoral y apellido económico al “patriotismo”, haciendo propaganda electoral a favor del recorte y la asfixia de los que menos medios y culpa tienen, de manera que el silogismo sólo podía completarse colocando en el bando de los antipatriotas y “afrancesados” a los que reclamen más justicia, más decencia, más control de golfos, y mejor reparto de austeridades, ahora ha sido Rajoy, el de los mensajes de ánimo a todo golfo que se precie, el que ha puesto frontera a lo humano, profundizando si cabe un poco más (al nivel de lo verdaderamente esencial: lo humano), su conocida y rancia teoría de clases, debiendo concluirse por su forma de ver las cosas y entender el mundo, que el que no es golfo (como ellos) no pertenece a la raza humana “normal”.

En esto me ha recordado aquella sorprendente y reveladora salida de González Pons, cuando pillados in fraganti en sus golferías no encontró mejor forma de defenderlas que decir: “Somos como todos”.

Así de humanos. Así de normales. Así de patriotas.

PATRIOTAS “A LA VIOLETA” Y GOLFOS “CON OFICIO”

Acongoja y encoge tener que enfrentarse al concepto “patria” entre las ondas fantasmales de un universo cuántico y en expansión, pero en definitiva estamos atrapados en un nivel existencial muy por debajo de nuestros conocimientos, nuestra ciencia camina por delante de nuestra carne, y hay que estar a la altura de las circunstancias, aunque estas sean bajas y de andar por casa.
¡Primum vivere deinde philosophari! Esa es nuestra servidumbre sublunar.

En esto nos llevaba ventaja Millán Astray, el novio más feo de la muerte, que por falta de luces o por exceso de alcohol nunca tuvo que mirar cara a cara al gato de Schrödinger, más inquietante e imprevisible que cualquier masón armado de escuadra y compás.

Y es que hay que estar muy distraído, muy ciego y muy ajeno a la realidad de la patria, o por el contrario muy puesto en el “oficio” patriótico, para siendo encumbrado responsable de la garita financiera, no enterarte (ni darte por enterado) de que algunos de tus bancos fieles al bien común (que ese es el fin del patriotismo) están colonizados por los capos de la mafia cosmopolita, los señores de la droga internacional, los traficantes de armas de todas las guerras, los políticos corruptos y demás apátridas, los cuales ajenos e indiferentes al respeto de tus fronteras utilizan tu solar nativo para desaguar (mierda sin agua va), lavar sus inmundicias y orear sus crímenes de oro y sangre, aprovechando que se les deja y se les consiente, cuando no se les anima.

De manera que tienen que venir los americanos, de paso por el pueblo de Berlanga (que aún tiene mucho que hacernos reír), a poner orden y a liberar esa parcela de nuestra patria patriótica expulsando de ella a los ladrones sin patria, porque los que piden y reclaman patriotismo de cara a la galería y por propaganda electoral, duermen la siesta de los bien pagaos y no se enteran.

Entre otras cosas porque ellos y otros pocos, ni quieren, ni les interesa, ni les cunde enterarse.
Y en mayor medida, por motejar ya de paso como “antipatrióticos” (en modo subliminal) a los que reclaman mas control del delito, más justicia, mas equilibrado reparto de austeridades, y menos ladrón instalado en la bipartidista poltrona, por el bien de los que habitan la patria de a pie.

Que el regulador desregulado y supervisor sin supervisar pontifica el patriotismo mejor vigilando el delito y recortándose el sueldo cuando falla en su control, parece sensato y exigible, señor gobernador del Banco de España.

Y es que patria, mientras no se demuestre lo contrario o viajemos low cost a Marte, somos todos, incluidos los “afrancesados” de otros tiempos (Goya, Moratín, o José Marchena) y los antisistema de ahora también, que para mi que no solo se preocupan honradamente por su patria, sino que tienen más razón que un santo, vistos los delitos desvelados cada día y los despistes de firma y control de tanto patriota “oficial” y castizo. Incluidas infantas y manolas.

O dicho de otro modo, si hemos de entender por patriotismo el bien común, este no equivale a vender la patria a las multinacionales y los plutócratas, ni consiste en timar al personal aprovechando el embozo del trono, ni el arco del triunfo está en una puerta giratoria, ni el interés de todos equivale exactamente al privilegio de unos pocos, ni se cuida la patria mirando para otro lado cuando la asaltan y la vacían los cacos y la Troika.

Hay que estar muy distraído o pensar que somos tontos, para confundir la patria con la propia cartera.

SALAMANCA POÉTICA (Según Luis Cortés)

El río (Luis Cortés, 1958)

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Otros vídeos de Luis Cortés
SALAMANCA EN EL AYER: LUIS CORTÉS

http://salamancaenelayer.blogspot.com.es/2014/06/luis-cortes.html?m=1

EPIDEMIA NEFANDA

Nosferatu

No es cuestión de economía, es cuestión de democracia.

No es cuestión de modernidad, es cuestión de humanismo.

No es cuestión de mala suerte, es cuestión de ideología.

La Thatcheritis hiperbórea subaguda es una infección muy peligrosa que puede evolucionar de manera tórpida y enquistarse en forma de múltiples sabañones fiscales y abscesos transfronterizos.

El enfermo en sus pródromos suele dar signos de mano suelta con tendencia autómata a meterla en la caja, tic incontrolable que ya nos permite aventurar un diagnóstico, a expensas de su confirmación en un momento clínico posterior en que ya el paciente cae de lleno en manía desregulatoria, que en sus expresiones más explosivas e inquietas puede recordar el baile de San Vito, metralleta en mano, a lo Al Capone. Lee el resto de esta entrada

ASINCRONÍA

HAL-9000-2001-A-Space-Odyssey

Me dirijo al monitor (plano por supuesto) de mi PC, que para el que lo ignore (que serán pocos) no es lo mismo que el ordenador portátil, ni equivale tampoco a la tablet (tableta en castellano), sino que son a todas luces especies diferentes de una nueva fauna salvaje que de manera explosiva e imparable evoluciona a través de todo un abanico de variedades múltiples, intentando adaptarse al medio y ocupar nuevos nichos ecológicos de este ecosistema artificial, inserto de todas formas en un medio más amplio natural (pues son manos humanas y por tanto naturales las que de momento fabrican, manejan y dan de comer a estos cacharros), medio más amplio que en última instancia y allende toda frontera o concepto claro, podemos llamar, para entendernos entre nosotros, Cosmos con mayúsculas o Dios también con mayúsculas, y decía que intentan adaptarse y no sólo sobrevivir individualmente y de uno en uno, sino también tener descendencia (vanidad que han heredado de nosotros), a través de innovaciones útiles en el fenotipo o carcasa, pero también en el genotipo o software 2.0, 3.0, 4.0, etc., que les permitan competir y depredar (ojo al dato) con éxito, y…

¡Me he perdido! Lee el resto de esta entrada

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