Archivo del sitio

Técnicos, místicos, y aprovechados

lobbie

“Me da terror la idea de que cualquier día me convierta en estrictamente contemporáneo. Así, a lo tonto”

“Si un uno por ciento de los habitantes del mundo tiene el mismo capital que el resto de la población, este mundo es una mierda. ¿Cómo alguien puede defender esto y hablar peyorativamente de los antisistema? ¿Cómo no voy a ser antisistema? Por honradez, coño, por decencia. Me parece una obviedad”. (JOSÉ LUIS CUERDA / El País, 9-sep-2016).

 

Hablar de tecnócratas sin ideología es como hablar del sexo de los ángeles.

¿Pero alguien cree que puede haber ángeles -hechos a imagen y semejanza del hombre- que carezcan de sexo, aunque sea metafísico?

¿Y alguien cree que puede haber tecnócratas, por muy bien pagados que estén -o quizás por eso mismo- que carezcan de ideas muy concretas sobre sus propios intereses y los intereses de los que les contratan?

Lo que pasa es que la alergia que hoy produce la ideología y todo lo que huela a ideas, sobre todo si estas son contrarias al catecismo oficial –que también es ideológico-, unido a la mala prensa que arrastra la incurable manía de pensar y sacar conclusiones empíricas de los hechos que la realidad nos presenta (desigualdad creciente, corrupción generalizada, migraciones masivas a la desesperada y con el agua al cuello, catástrofe ecológica que nos mete de lleno en el antropoceno), se justifican y encajan mejor si nos dejamos llevar del hocico, en el consuelo de que nos guían tecnócratas que -como los ángeles- no tienen sexo ni intereses. Lee el resto de esta entrada

La batalla de Argel

Hasta 1954, los musulmanes (argelinos) solo querían ser franceses;

después, ya no tuvieron interés en serlo“. (Albert Camus)

La noticia decía que los franceses, tras el atentado en París, habían acudido en masa a las librerías y habían agotado un clásico del pensamiento y las letras (Voltaire), en busca quizás de un manual de instrucciones para el ejercicio de la tolerancia. Hubo que reeditarlo a toda prisa y con urgencia.

Un gesto que les honra.

Esos ciudadanos franceses, que se manifestaron detrás de una fila cerrada y “selecta” de representantes (incluido algún criminal de guerra), no salieron corriendo en busca de un arma sino en busca de un libro. Ya es mucho. Lee el resto de esta entrada

A %d blogueros les gusta esto: