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Política plastilina

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Así como nuestro dinero es hoy un objeto piroclástico que cuando te has querido dar cuenta ha entrado en erupción y se ha dado a la fuga, y no te queda otra que aporrear cacerolas (el aporreo de cacerolas es un síntoma ubicuo de la modernidad globalizada), nuestra política también es piroclástica, y la más avanzada incluso de plastilina volátil.

De la misma manera que nuestra economía ya sólo es financiera y va a la velocidad frenética de los trading (en su vacío virtual no hay contacto con la realidad y esto evita el rozamiento), nuestra política más post es también veloz y versátil, y se adapta dócilmente a los flujos y reflujos de los ciclos electorales.

Muy en la ortodoxia de abandonar a las fuerzas del mercado (quizás un agujero negro) toda nuestra línea de sucesos caóticos e imprevisibles, las propuestas políticas se abandonan también a un festival piroclástico y pirotécnico de destrucción creativa. O eso dicen y así la llaman.

Ser abducidos por ese horizonte de posverdad y poshistoria, es lo más moderno que le puede ocurrir hoy a uno.

Si no estás presto a la novedad superlativa -caiga quien caiga y caiga lo que caiga- eres un provinciano que no ha jugado nunca con la PlayStation.

Aparece un Napoleón con tijeras a las órdenes de Merkel (por cada reforma un tajo), y los ilusos afirman que vuelve la revolución francesa en versión manga.

Demasiadas alforjas para tan poco viaje. Y demasiada involución para tan poca revolución.

Esto no impide sin embargo que nuestro presente se parezca cada vez más a un torbellino que nadie controla, y que nuestra economía y nuestra política recuerden en su inestabilidad a las tormentas precursoras de un cambio climático.
El equilibrio ecológico se ha roto.

Y es que hoy, menos los privilegios y la injusticia, que crecen, todo lo demás se rompe o mengua. Sobre todo los derechos humanos. Destrucción creativa.

En un artículo reciente de El país se recrimina a los socialistas europeos (con el objetivo último y concreto de atacar a Pedro Sánchez y culparle -como no- de todos los males del PSOE) que se empeñen en seguir siendo socialistas y de izquierdas, una vez visto y comprobado que así no se ganan elecciones posmodernas.

Y en consecuencia, se les anima a que dejando a un lado sus convicciones y otras antiguallas intelectualoides, persigan directamente el éxito electoral.
Puro pragmatismo cuyo objeto último es estar y aparentar, no ser.

Se reprende también a Jeremy Corbyn por seguir siendo socialista (o socialdemócrata) y por mantenerse fiel a sus ideas, aun perdiendo elecciones (un mensaje para los militantes del PSOE), sin percatarse el autor de que por esa misma lógica se debería haber animado en su día a Hitler a seguir siendo nazi por haberlas ganado. Y quien dice Hitler dice Marine Le Pen.

Olvida el autor que en las últimas elecciones, un 70% de votantes, muchos de ellos socialistas (o socialdemócratas), no votaron a Rajoy. Olvida también que si hoy gobierna Rajoy es gracias a la gestora golpista del PSOE, y pasa por alto que la unión de Podemos y el PSOE, pondría muy difícil la repetición de un gobierno corrupto de derechas en España. No menciona tampoco que con Susana Díaz, esta unidad de la izquierda contra un gobierno corrupto del PP sería muy improbable.

En definitiva, el artículo en cuestión hace una apología, a mi juicio bastante irresponsable, de la virtud plástica y la indefinición cínica de la política-plastilina, cuyo mayor representante en nuestros días es Manuel Valls.
El cual, por haber querido estar en todos los sitios, hoy está en tierra de nadie y rechazado por todos. No es lo mismo estar y aparentar, que ser, y eso le ha pasado factura.

Que no se puede descartar la hipótesis de que el partido socialista francés se haya ido a pique (como otros tantos socialismos europeos) por la suma plasticidad y evidente cinismo con que en las últimas décadas le ha hecho el trabajo sucio a la derecha más radical y retrógrada.

El fracaso del socialismo europeo (y aquí incluyo el español), no viene de antes de ayer. Tiene un largo recorrido a sus espaldas y una lenta y trabajada gestación, inspirada en unos dirigentes muy poco acertados.

Obviamente, si el autor considera que ser socialista (o socialdemócrata) te invalida de aquí en adelante para obtener cualquier éxito electoral, es porque entiende que el actual “momento ideológico” es definitivo, en la línea del fin de la historia y del fin de las ideologías, salvo la suya.

Es esta una concepción muy poco liberal y muy poco generosa –además de muy poco imaginativa- de los hechos humanos, que propende al pensamiento único y al pesimismo resignado.

Yo estoy asustado -tengo que confesarlo- porque el otro día al mirarme en el espejo me vi una protuberancia en el hipocampo derecho, donde suele enredarse la memoria de izquierdas, que tenía toda la pinta de un brote de ideología, es decir, de un conjunto de ideas trabadas entre si por alguna razón oculta, de las que algunas veces soy consciente y otras no, pero a las que la memoria y la experiencia vivida (incluyo aquí las lecturas útiles y lo que otros me han enseñado con su ejemplo) les ha dado un cierto sentido y coherencia, incluso -por qué no decirlo- un aura de honestidad y también de eficacia.
¿Hay algo más eficaz que ser honesto?

Dicho esto salvaguardando un saludable relativismo y una escéptica distancia sobre lo que signifique para cada cual honestidad y lo que signifique para cada cual eficacia.

Por ejemplo, para mi es honesto y eficaz (debo estar ideologizado) no apoyar un gobierno corrupto del PP, que además pasa la factura de la crisis a sus víctimas.

Y ojo, que una cosa es ser independiente (cosa loable), o saber adaptarse a la realidad intentando mejorarla (nunca resignarse), y otra muy distinta es ser un trepa sin principios ni ideas que dirijan la acción.
Tanta ha sido la plasticidad de Valls, que tras ser instrumento de hierro de la política neoliberal más extrema, ahora en las últimas elecciones ha traicionado a su propio candidato socialista.
Si es que no lo ha vendido por treinta denarios.

¿A qué circunstancia reciente en el socialismo español nos recuerda esto?

En cualquier caso, tengo que hacérmelo mirar (digo, la protuberancia) en vista de que hoy los higienistas más expertos desaconsejan cualquier resto de grasa y sobre todo cualquier resto de ideología.
Que las ideas son tan malas para los cerebros postmodernos como el colesterol para las arterias antiguas.

Tomemos ejemplo de Manuel Valls, o de Luis Bárcenas, que no tienen ninguna. Idea.

En resumen y como síntesis: a Dios gracias aún hay descarriados que frente a la monoidea triunfante, frente al pensamiento único que todos los mercados predican (incluido el de esclavos), piensan que no es tanta perversión tener ideología, y mucho menos si esa ideología se basa en ideas.

Peores cosas hemos visto en los últimos años.

Mucha amnesia y un toque de hipocresía

0_       Zapatero y Botín reunidos en su banco, en Santander_

 

Todo aniversario es ocasión propicia para hacer eso que se llama “balance”, y ver de qué pie cojea el fiel de la balanza entre el triunfalismo desatado y la nostálgica congoja.
Es, digámoslo en menos palabras, un ejercicio de memoria, y ocasión para comprobar si como decía el poeta Jorge Manrique, cualquier tiempo pasado fue mejor en punto a ideales.

Aquí el Papa Francisco tiene su opinión propia, y ha venido a decirles a los mandatarios europeos, reunidos en ceremonia solemne, que el dinero y la codicia, madre de toda injusticia, les ha carcomido los ideales, si es que los tenían.

Yo esta escena vaticana de admonición, la enmarcaría con música del Carmina Burana de Carl Orff, y un grabado de la danza macabra de Holbein (el Joven), y personalmente opino que todo ello es un concierto para sordos, aunque les suene a música celestial.

Como ustedes saben, el Papa Francisco, gracias a Dios, ha salido humanista, ecologista, sin pelos en la lengua, y mucho más progresista que nuestros actuales socialdemócratas, cosa que no es difícil, visto donde han ido a parar los susodichos.
“El desarrollo no es el resultado de un conjunto de técnicas productivas, sino que abarca a todo el ser humano: la dignidad de su trabajo, condiciones de vida adecuadas, la posibilidad de acceder a la enseñanza y a los necesarios cuidados médicos”, ha dicho Francisco, para refrescarles un poco en la memoria los ideales de un pasado más moderno que el actual presente.

Si hemos de guiarnos por el gran número de declaraciones oficiales, discursos, y artículos de opinión de estos días en torno al 60 aniversario del Tratado de Roma, tan coincidentes todos ellos, podríamos pensar que Europa, de repente, ha recobrado la memoria, se ha curado de una amnesia fatal, y se dispone a acometer un giro radical en la dirección de su futuro, recuperando el aliento social que inspiró su origen, pero que fue tirado por la borda como trasto viejo con ocasión de la caída del muro de Berlín y el regreso de ideologías y actitudes políticas extremas, que creíamos periclitadas por decimonónicas y rancias.

Los privilegiados burócratas de Bruselas, parecen comprender ahora  -su ceguera ha sido pertinaz- que sin el acompañamiento de los ciudadanos no van a ninguna parte, y que no se va al futuro camino del pasado.

Sin embargo las ceremonias, los trajes oscuros, los golpes de pecho, las palabras huecas, la actitud atenta ante las admoniciones papales, no son prueba suficiente de que el enfermo ha curado, si no van acompañadas y refrendadas por los hechos. Y los hechos, de momento, no están en consonancia con los discursos, contraste que por sí sólo define a ese vicio tan elegante y a la vez tan anglosajón que llamamos hipocresía.

¿Es demasiado tarde? ¿Se ha adentrado Europa en exceso, por un camino equivocado, en un terreno que no le es propio? ¿Puede volver a orientarse y recuperar su ruta, su pulso, y su personalidad, o está herida de muerte?

Si ponemos en consonancia y en relación directa, esa amnesia social que ha padecido Europa todos estos años, con la dejación de funciones y el cambio de chaqueta del socialismo o la socialdemocracia europea (y también de los sindicatos), la duda está en si el enfermo puede recuperarse a partir de un estado tan deplorable y con todo en contra, visto que ese actor político hace aguas por todos los lados, arrastrado por el lastre de sus graves errores y la incompetencia de sus dirigentes, que son los que impusieron esos errores y señalaron el camino errado.

Visto con perspectiva histórica, el caso del PASOK es paradigmático y germinal, pero igualmente ilustrativo es el caso del PSOE.
Lo que llama la atención, en cuanto a la actitud de sus dirigentes de esos años, es la nula capacidad de autocrítica, a pesar del evidente fracaso de la deriva neoliberal que impusieron a sus partidos, llegando en esa falta de humildad a enmendar, mediante un golpe de fuerza de última hora, la intención correctora de los militantes, que -y esto es evidente-siempre han sido mucho más lúcidos y avisados que ellos.
Para que luego digan que los referéndums y la democracia interna son siempre perniciosos. Otro gallo les cantara si hubieran atendido a los militantes, que al menos ellos si han respirado el aire de la calle y no son producto de invernadero. Si es que los hay que nacen y hacen la primera comunión dentro del aparato, en condiciones anaerobias y con luz artificial.

El “aparato” del PSOE promociona (con la ayuda de la derecha radical y de RTVE, que es una máquina de propaganda política) la versión interesada y claramente sesgada de que los males y fracasos del PSOE comienzan con Pedro Sánchez.
Si en este país todos estuviéramos ciegos, tontos, y amnésicos, quizás podrían vendernos esa moto, pero no es el caso.
En cuanto al sesgo hipertrófico y partidista de RTVE, ese medio público, no constituye ninguna sorpresa. Es lo que suele ocurrir cuando ciertos “liberales liberticidas”, se hacen con las riendas del Estado, y tras la caída de su máscara muestran su verdadero rostro totalitario. Ya ocurrió en Castilla-La Mancha.
“El pasado 15 de febrero, miembros de los Consejos de informativos de la radio y televisión pública entregaron en el Congreso 2.225 firmas para que RTVE deje de estar al servicio del Gobierno” (El País). “Es la mayor firma colectiva de profesionales del grupo estatal de su historia… “ (El País).

La historia del fracaso y el hundimiento del PSOE (y en ello siguen), es la historia de la  imposición, por parte de un aparato endogámico y omnipotente, de los candidatos equivocados (aquellos que contaban con el respaldo de los poderes facticos), y que no eran la opción preferida o elegida por los militantes.
Hablo de Almunia, de Rubalcaba, de Susana Díaz.

Dejo como tema de reflexión y estudio –ya que hablamos de endogamias y ambientes cerrados-, la comparación del nepotismo partidocrático español (empezando por Alfonso Guerra y su hermano, por ejemplo, y siguiendo por el Tribunal de cuentas), con el nepotismo partidocrático francés, tan prolífico y tan en boga estos días. Podría incluso calificarse de un estudio de “genética política”.
Y ya puestos dejo también en el aire una reflexión sobre esa extraña aventura, según la cual una Gran Bretaña siempre incrédula con Europa y a la contra de su inspiración social, nos contagió primero el virus de su radicalismo thatcheriano, para luego salir por piernas y a toda prisa, una vez comprobado que el resultado de ese contagio se parecía mucho a una catástrofe.
Tirar la piedra y esconder la mano, como si dijéramos.

Si el giro social que ahora se pretende en Europa es sincero ¿Quién lo defenderá? ¿Quién lo llevará a cabo?

Desde luego dirigentes como Juncker (implicado en casos de corrupción), o Dijsselbloem, el burócrata lenguaraz y xenófobo, o Rajoy, cabeza visible de un partido archicorrupto, o Merkel, la que manda en esta extraña democracia-plutocracia, o Susana Díaz, que dirige -nacida desde dentro-  la Comunidad de los ERES, y patrocina el deterioro de la sanidad, entre otros servicios públicos, NO.

¿Puede venir el progreso de los que impulsaron y protagonizaron la involución?
Claro que no. O al menos yo no me lo creo.
No es sólo que sean los impulsores de esa involución negativa, es que son los actores de la corrupción positiva que la ha acompañado y que está en su origen.

Pero la amnesia es fértil en espejismos. Y además, está muy bien financiada.
No necesita “crowdfunding”.

Desde luego es que es para nota y muy cómico esto de que echen pestes del crowdfunding (de Pedro Sánchez), los que siempre fueron -y son- la voz de su amo.
Aquellos que alentaron amnistías fiscales y protegieron a cara de perro a sus banqueros de cabecera, corruptos unos y otros.

POSDATA:

Discurso completo del Papa Francisco a los líderes de la Unión Europea http://www.romereports.com/2017/03/24/discurso-del-papa-francisco-a-los-lideres-de-la-union-europea

Trabajadores de RTVE exigen al Congreso que vele por el pluralismo http://politica.elpais.com/politica/2017/02/16/actualidad/1487244182_439161.html

FAMILIAS EN EL ÓRGANO FISCALIZADOR DEL ESTADO Los lazos de parentesco en el Tribunal de Cuentas alcanzan a 100 empleados /http://politica.elpais.com/politica/2014/06/23/actualidad/1403548994_107851.html

 

Un fantasma recorre Europa

Europa

Un fantasma recorre Europa y desde entonces Europa está kaput, zombi pérdida. El tufo a cadáver es ya insoportable, por mucho esmoquin que se ponga el fantasma o chanel 5 para distraer las miasmas.

Al fantasma en cuestión lo llaman neoliberalismo para abreviar, o liberalismo junior que queda muy fino y vip. El pimpollo de la saga usa sábana de marca sobre cadenas viejas, y al decir de muchos es el vivo retrato de su padre en sus peores tiempos, cuando de librepensador ilustrado y progresista degeneró en explotador de seres humanos, sin distinción de razas, edades o géneros (que no hay color en el rendimiento del negocio).

Hubo un tiempo en que el liberalismo fue pecado como Dios manda, que fueron los mejores tiempos de la familia, cuando el liberalismo librepensaba sin controles de troikas ni bendiciones de Papas. Pero estamos en la postmodernidad y se nota, donde no reina el pensamiento libre sino el dinero esclavista y la modorra servil.

Erasmo, Montaigne y Cervantes ¿eran unos ilusos? ¿unos pardillos? Eran, a efectos prácticos y según todos los indicios, unos insensatos, unos manirrotos de la utopía que perdían el tiempo leyendo a los clásicos, en plan humanista. En resumen y a efectos de sistema y orden, unas moscas cojoneras.
Para qué hablar de Giordano Bruno, si como poco era leninista y del gremio masón, que hasta repartía la vida entre los planetas, como si no hubiera clases ni pueblo escogido, jerarquía ni reyes. De ahí que el Vaticano no lo incluyera en el mea culpa concedido (a regañadientes y demasiado tarde) a Galileo. Ni siquiera a título póstumo.

Y a mí que esa infalibilidad del Papa a la hora de condenar o quemar sabios me recuerda a la infalibilidad de Merkel y la troika a la hora de organizar la prosperidad y el futuro de Europa. ¿Se nos habrá infiltrado por ese lado un virus teocrático y geocéntrico (o germanocéntrico)?

El Junior pollopera hizo su primera comunión en la escuela de Chicago vestido de almirante con esvástica incluida en medio del bigote aún precoz. Contrajo nupcias en Wall Street según contrato e hizo sus primeras prácticas en una funeraria de postín y maquillaje, marca “California”, aunque la despedida de soltero la corrió en el yate del Correa y el Bigotes, rumbo al fin de los tiempos (que cae cerca de El Escorial) como todo zombi que se precie de necrófago.

En sus correrías por el flácido mundo que hoy nos cuelga de la papada, no le faltaron vientos a favor, enchufes, padrinos y apoyos, tal que un Reagan, Thatcher, Aznar, Blair, Merkel o Felipe González. O incluso un Pinochet, Menen y demás compadres en el tráfico de guerras, armas y muertes.
Con lobbys y contactos de tal calibre y siniestra condición, y el viento en popa, el muerto viviente volaba como en un cuadro de Chagall, aunque no era la mística del alma ni el hambre del cuerpo lo que le hacía flotar sino un viento más potente y fatuo: la especulación. Que es como llamarle a usted tonto y primo en idioma macroeconómico, ininteligible pero eficaz cuando de llevarse la pasta gansa se trata.

Experto el mozo en puertas giratorias y fronteras afiladas como cuchillos, donde juega su juego no crece la hierba. Alambradas dispuestas para atrapar y masacrar seres humanos, incluidos niños y huidos de la guerra, es capaz de rematar al que escape de la muerte.

No importa. Es de lo que vive mientras va matando. El capitalismo mata, dijo Francisco y hablaba de él.

Crisis cocinadas y estafas de diseño, alfombran su camino. Goebbels y los medios de masas le besan los pies. Saqueo, pobreza, xenofobia y fascismo… esa es su salsa. A efectos de historia reciente es revisionista, no cree en el holocausto. Por eso quiere volverlo a intentar.

Que en Turquía el gobierno interviene periódicos críticos y respondones… ¿Qué le importa a Europa la libertad de expresión?
Que el reino de España naufraga y se hunde (corona incluida) en una balsa de corrupción… ¿Qué le importa a Europa España y los españoles, la democracia coronada y con cuernos, la corrupción, la ética o la decencia?
Que a Grecia, condenada a la miseria por pasarse de demócrata, se le conceden todos los esfuerzos y gastos de acogida y hospitalidad… ¿Qué le importa a Europa Grecia y la hospitalidad?

Por cierto ¿Quién es Europa? ¿Un fantasma con plaza de tecnócrata en Bruselas? ¿Un Cameron que entra, pilla, y sale por piernas como aplicado pupilo de Drake?

El Derecho internacional, el antiguo derecho de gentes, la caridad cristiana, la simple solidaridad humana de los viejos socialistas, la razón o los derechos humanos de cualquier proyecto de humanidad decente y con futuro, se los pasa por el arco del triunfo.
Él es más del príncipe de las tinieblas. Está más allá del bien y del mal, aunque prefiere el mal, que es más ortodoxo según la escuela de Chicago y el ejemplo de Al Capone.

Para su peste no hay alambradas. Para su infección no hay antibióticos ni debate. Unanimidad en las alturas del poder, silencio en las profundidades de la tierra y ahogados en los abismos del mar. ¡Y tantos niños!

Estamos haciendo historia al revés, de la mala. Y ese será nuestro retrato.

Respaldo y asiento en todos los Consejos de Estado, que trasmiten serviles las ordenes de los bancos.
Los que no acaten su epidemia serán declarados ilegales o antisistema, y devueltos en caliente a donde reinan el frío y el invierno. Nuevo Gulag.
Desde que triunfa su contagio, baja cada día la temperatura de la humanidad (fiambres por doquier) y sube la temperatura del planeta. Vamos camino del infierno.

Las trompetas del Apocalipsis ¿serán comentadas por el Bigotes?
Grandioso y hortera fin para una civilización que mereció la pena conocer.

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