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SESCAM: 65 horas seguidas de trabajo

Prehistórico

 

Ni en las tribus más feroces y atrasadas del planeta (y lo de “atrasadas” es un relativismo cultural) consentirían que un operario de la tribu (cazador-recolector-hechicero sanitario) trabajase durante 65 horas seguidas sin parar, como en los trasnochados tiempos del paleolítico.

Esto de echar el resto currando 65 horas seguidas sin descanso no se vio ni en las más lúgubres cuevas prehistóricas, donde ya en germen e inspirados por la luz de una fogata nuestros antecesores alumbraron un poco de sentido común y una miaja de humanidad, siendo este un primer paso para alejarnos del reino de las fieras.

Ni los salvajes más salvajes, ni los primitivos más primitivos, ni los bárbaros más bárbaros, consienten ya y desde hace mucho tiempo una panzada semejante de trabajo, que ni los dioses más crueles ven ya con buenos ojos.

Solo en aquellos tiempos supuestamente avanzados en que una civilización engreída y teóricamente sofisticada ha utilizado el esclavismo como lubricante de su maquinaria terrible, se han consentido tales disparates.

Y sin embargo, no echen las campanas al vuelo ni estén tan seguros de que aquellos tiempos ya pasaron, porque hete aquí que vuelven si es que alguna vez se han ido.

Y la prueba está en que el SESCAM, servicio sanitario de Castilla-La Mancha, actualmente en fase PROGRESISTA, consiente y ampara tales excesos y sacrificios laborales como si a través de un túnel del tiempo hubiéramos acabado recalando en los estratos más profundos de Atapuerca.

¡Viva el progreso!

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REGULADORES REGULARES, TIRANDO A MALOS

El regulador que regule a los reguladores, buen regulador será.

Y es que, efectivamente, tal como nos temíamos, el Banco de España hizo la vista gorda, miró para otro lado, no fuera a darse el caso de pillar a algún “desregulado” con las manos en la masa. Cosa que era fácil y probable, pero que convenía evitar a toda costa.

Así nos lo cuentan ahora, en reciente noticia de prensa, para confirmar una sospecha bastante extendida en la población, en cuanto a la dudosa actuación de ese órgano vigilante durante la crisis de marras.

Y es que al propio Banco de España -vigilante oficial- no le vigilaba nadie. Era en definitiva un regulador desregulado, un vigilante sin vigilar, que es tan absurdo como un policía metido a ladrón, o un guardia civil metido a traficante. Lee el resto de esta entrada

Vasos comunicantes

vasos-comunicantes

Si pensamos -con cierta lógica y fundamento- que el declive del PSOE va de la mano del ascenso de PODEMOS, tenemos que concluir que los últimos batacazos electorales del PSOE no constituyen un castigo “específico” y “nominal” a Pedro Sánchez, sino a toda una trayectoria de décadas.

Así como el 15M y todos los fenómenos políticos en torno a él no resultan de una mutación puntual y aleatoria fruto de la penúltima crisis, sino la cristalización última de una dilatada degradación previa, la crisis actual del PSOE tiene muchos y añejos padres.
Paradójico sería que se ofrecieran como solución final los que están en el origen del problema y son causa fundacional del desastre.

Blair -se nos dice en la prensa de estos días- anda a la búsqueda desesperada de una restauración de su imagen pública, perdida en alguna puerta giratoria de su insensata -aunque lucrativa- conversión neoliberal.

Corbyn anda en otro intento también desesperado: purgar los pecados de sus mayores para poder optar a un cambio de rumbo. En pocas palabras, que al laborismo con aspiraciones de futuro no se le relacione con el pasado reciente que representa Blair.

No muy distinto es lo que ocurre aquí en nuestro país, donde un Pedro Sánchez, heredero de tantas deudas y chivo expiatorio de tantos pecados, intenta salvar los muebles.

Sus más preclaros barones le aconsejan, sin embargo, seguir el ejemplo y el rumbo de CIUDADANOS apoyando a Rajoy, los cuales están hoy, por eso mismo, abocados a la insignificancia y la desaparición.

CIUDADANOS ha tenido un enorme éxito en sostener y aupar el extremismo representado por el PP de Rajoy.
Unos se han vaciado, y los otros se han llenado. Aparentemente una estrategia equivocada y absurda, aunque como vasos comunicantes de la misma sustancia, los que están detrás de ese negocio nunca pierden.

Perestroika

Cameron_Rajoy_Bruxelas

Al calor o el frío de las encuestas nuestros ánimos se excitan o decaen. Sin embargo ¿qué significan?

Cuándo las interpretamos ¿lo hacemos con nuestros propios ojos o con ojos ajenos?
¿Vemos la realidad tal como esta es o como nos la quieren contar?

Se me dirá que descubro la pólvora (que como casi todo, ya está inventada por los chinos), y que obvio es que cada uno ve la realidad a su modo, y que ese relativismo de la mirada es la base más sólida del escepticismo gnoseológico y el pilar más firme de la duda. Bien.

¿Y qué me sugieren a mí -personal e intransferiblemente- las últimas encuestas, y sobre todo la famosa del CIS?

Pues me sugieren que sin Perestroika no hay nada que hacer, y que los españoles, de no mediar cambio de rumbo, seguiremos la tendencia hoy en boga de engrosar las filas cada vez más numerosas de ciudadanos en precario, lo que hoy ya se llama universalmente el “precariado” (una palabreja postmoderna) como en otros tiempos se habló de “proletariado”.

Los tiempos son distintos y los conceptos también, porque el “precariado” incluye unas clases medias amorfas y depauperadas, no sólo económicamente sino también ideológica y políticamente, más dóciles y permeables a la propaganda institucional. Lo nunca visto.

¿Y todo esto a que se debe? ¿Al cambio climático? ¿A la quiebra de la educación humanística? ¿A una revolución encubierta? ¿A un plan? ¿Al designio de un grupo secreto?
Pues a mi juicio todo ello responde al triunfo sin paliativos -sea cual sea su origen- de la derecha a nivel mundial, o “global”, como ahora se dice para recalcar el carácter acelerado, fatuo, y quizás explosivo del proceso.

Y no se trata del triunfo de una derecha cualquiera, sino de una derecha tan retrógrada en lo económico (base y fundamento de tantas cosas) que la desigualdad y la explotación del ser humano, incluidos niños, ha alcanzado en nuestros días cotas nunca antes vividas, salvo en los tiempos de esclavitud legal; situación que incluso en Europa ha convertido de facto las palabras “democracia”, “soberanía”, “socialismo” o “derechos humanos”, en palabras vacías de contenido, palabras no sólo moribundas, sino muertas. Cosa, por cierto, que se asume con la misma frialdad que el rigor mortis de un pariente lejano, con una indiferencia bovina.

Fíjense si no en Grecia, cuna de la democracia.

Indiferencia de unos y perplejidad de otros.

Y justo esa es la conclusión deprimente que cabe extraer de la última encuesta del CIS, donde se observa que el triunfo previsto de la derecha será aplastante en nuestro país, por más que nos imaginemos otro resultado.

Sumen los votos y escaños del PP, PSOE y Ciudadanos (tres partidos de derechas) y ya me dirán que conclusión sacan.
La que yo saco es que si se coaligan, como cabe esperar, llevados de su igual orientación política (además de por orden y mandato de la superioridad), nada cambiará en nuestro país, y el escenario que hoy nos define -corrupción, impunidad, desigualdad, y deriva reaccionara- será nuestro destino a medio y largo plazo.

Entonces, dado que el avance del otro partido en liza no es aún suficiente para desbancar a esa derecha omnipotente, ¿dónde encontrar una puerta abierta, una salida a esta situación?

Únicamente se hallará en la posibilidad de que el PSOE, arrastrado por sus incoherencias y doble lenguaje, desaparezca absorbido por otro partido que ocupe el espacio que el socialismo “nominal” hace mucho tiempo abandonó, y en ese vacío cobre fuerza (por ejemplo Podemos), o en la posibilidad más improbable, pero no imposible, de que el PSOE, apretado por sus bases y malos resultados en las urnas, asuma una auténtica perestroika, tan radical que debería llamarse refundación.

De momento el panorama no es halagüeño, porque al vandalismo desregulado de las elites triunfantes, responde y hace los coros el vandalismo desatado de los hinchas de fútbol (Eurogamberros) y otros grupos xenófobos, homófobos, y no menos bárbaros.

Cuando Europa era el bálsamo imaginado de nuestros males, no había más que tener paciencia y esperar que pasaran los siglos, pero ¿y ahora?

Dice Cameron que la salida de Gran Bretaña de Europa (el Brexit) pone en riesgo las pensiones y la financiación de la sanidad pública de los ingleses. Es decir, los mismos riesgos que corremos nosotros si nos quedamos dentro y con Rajoy al frente.

Un galimatías ¿no?

¿Y no será que la derecha, de la que Cameron y Rajoy son dignos representantes, está consiguiendo sus objetivos con una facilidad y celeridad pasmosa? ¿Qué Europa sirve, se reivindica y promociona, si es útil a esa derecha, y se descarta y deja de lado si no se sujeta a su programa?

 

CACIQUES Y TESTIGOS DE JEHOVÁ

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Si bien el umbral de la sensibilidad ante el estímulo de la corrupción está cada vez más entumecido, y nuestra pituitaria tan sorda como ciego nuestro olfato (pura electrofisiología), aún nos desperezamos una miaja y damos un respingo ante ciertas cosas y asuntos que claman al cielo de Jehová en busca de un rayo purificador.

La conversación grabada a un cargo (delegada de empleo) de la junta andaluza, amenazando a sus trabajadores con el cruel despido y arreando órdenes para propagar la fe en el PSOE de puerta en puerta, como “testigos de Jehová” (ella misma lo describe así) pero sin testigos, no tiene desperdicio:

– “Que nadie esté en la oficina…”
– “Y os quiero a todos en la calle…”
– “La gestión dejarla un poquito aparte. Un poquito no… aparte”
– “Esto es lo que más se parece a los testigos de Jehová” (confiesa ella misma)

Este cuadro de costumbres de oficina siniestra y mal ventilada, es una cata en el melón de la corrupción andaluza que “apesta” como diría el Papa, y golpea inmisericorde la pituitaria más roma y militante. Kafka le habría dedicado una pesadilla de cucarachas y castillos.

Esa siesta no puede ser sana.
Sólo a los muertos de muerte incivil, no les llega esta peste. Lee el resto de esta entrada

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