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Lluvia radiactiva

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Lástima que hayamos perdido el sentido crítico, y que a estas alturas del fin de la historia nos conformemos con mitos y cavernas.

Quizás sea una forma de unir el fin con el principio, la infancia con la vejez, y de confundir –una vez más- el regreso con el progreso. Lee el resto de esta entrada

Universos paralelos 1

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“También en nuestros días podría sonar paradójica y discordante, entre el administrado horror con que se manipulan nuestros ojos y nuestros oídos, esa dulce terminología de derechos humanos, cuando, en el suelo desde el que brotan tales expresiones, se sepulta, de nuevo, al hombre y su justicia” (EMILIO LLEDÓ / El Epicureísmo).

Había un problema de fondo, un obstáculo que salvar: en algunas partes del mundo, a los hombres se les podía esclavizar y pisotear los derechos, en otras no.
Derribar ese obstáculo, ese muro, mediante la globalización en marcha, mediante una única norma y un único gobierno, podía hacerse de dos formas: que el muro cayera conquistando libertades y derechos (del otro lado), o al revés, aplastándolos (de este).
Igualando a las personas en las conquistas y libertades, o igualándolas en las servidumbres y las pérdidas.
Habiendo podido optar por lo primero, se prefirió lo segundo. Nadie podrá negar, a la vista de los hechos, que nuestras pérdidas -de derechos- no han hecho sino crecer, y que nuestra servidumbre ha ido en aumento.
¿Por qué? Lee el resto de esta entrada

POR EL HILO SE SACA EL OVILLO

por el hilo se saca el ovillo

Las condiciones condicionadas condicionantes del presente contrato…

Groucho Marx no lo hubiera expresado mejor.

Vamos al grano para tirar del hilo, porque los que juegan a marear la perdiz y enredar la madeja, son tan reiterativos como oscuros.

¿De qué se trata? ¿Cuales son las condiciones “standards” que Europa (digámoslo así) impone a los Estados repentinamente moribundos para “rescatar” a sus bancos pillados “in flagrante delito”?

Partamos de un axioma claro y evidente: a los poderes fácticos que hoy gobiernan el mundo desde alguna órbita extraterrestre o desde algún búnker fiscal, y a Europa como parte servil de ese mismo mundo puesto de rodillas, no les gusta el Estado del bienestar, la justicia social o el humanismo solidario, y tienen mucho que perder si se exige a la economía los mismos controles que se exigen a los delincuentes o a los ciudadanos honestos.
Las reglas no son para ellos.

Prefieren la desregulación de la mafia mientras entonan odas a la libertad, y no está en su ideario que se cierren paraísos fiscales o se pongan cortapisas a su crimen organizado.

Prefiero decirlo así, en plan película de terror para no quedarme corto y que la realidad luego me supere por arriba dejándome como ingenuo o excesivamente bien pensado.
¡Esta el mundo de los poderes, incluso de la división de poderes, como para pensar bien!

Segundo axioma: hoy ya y de manera fehaciente, lo que decida el pueblo no importa ni se tiene en cuenta, si no se atiene a lo que ordenan los que mandan (que son los del búnker susodicho).
¡Esto tiene muy mala pinta!
¡Tiene un tufo neofeudal de tres pares de despotismos!

Darío el persa ha vencido al griego.

Tercera constatación: a los nuevos prestamistas no les basta con un contrato de plazos e intereses. No. Dinero ya tienen.
Lo que más les importa (y de ahí sus condiciones) es la “ideología”.
Los nuevos dueños del dinero (la mayoría domiciliados en la cueva de Ali Baba) exigen unos modos y unas formas acordes con la ideología que intentan imponer, de corte claramente radical, sátrapa y orientalizante, a la par que ultraderechista. Es decir, “antisistema”.

Y esa ideología tiene fobia a tres cosas: liberté (no lo es quien desde el principio mama la miseria que le impide desarrollar sus posibilidades), égalité, y fraternité solidaria con lo humano.
En resumen, esa ideología tiene fobia a la democracia.

Para qué usted lo entienda, es como si las condiciones de la hipoteca de su casa no fueran el dinero a pagar, a que interés y en que plazos, sino cuantas comidas al día pueden hacer sus hijos, independientemente de que alguno se pueda morir de hambre.
Las reglas son las reglas y usted tiene que firmar.

A esto Islandia dijo: “Váyanse ustedes a tomar por…”.
Y no le va mal.

Lea a Sade o a Masoch y se irá haciendo una idea del percal político-financiero que nos ha caído encima.

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