Inventando la pólvora

Dangerously playing with firecrackers

 

Cuando viejos gestores (conocidos) sacan “nuevas” instrucciones de gestión, podemos asegurar que de “nuevas” tendrán poco y dar por hecho que arrastrarán consigo más de una telaraña.

Algo de esto es lo que ha ocurrido con las Instrucciones que la gerencia de atención primaria de Toledo sacó recientemente para la elaboración del Plan funcional de Atención Continuada (PFAC), que solo son un salto hacia atrás después un tímido intento de la anterior Administración para poner algo de orden en el cortijo “autónomo” de los EAP, en el cachondeo (también autónomo y libérrimo) de las libranzas posguardia, y en la necesaria -aunque incumplida- rotación de turnos.

De nuevo -y es una vuelta “progresista” al pasado- prima el modelo de cortijo que se contrapone a la eficacia asistencial, al interés del ciudadano, y lo que es más grave, a la legalidad. Es sabido que eso de la “legalidad”, en nuestra Administración pública, no pasa de mera figura retórica.

Cuando se dice en dichas Instrucciones que el personal PEAC hará “preferentemente” las guardias de fines de semana y festivos, no solo se está dando un golpe de Estado a lo Puigdemont (por utilizar la jerga oficial) a la normativa del propio SESCAM (Decreto PEAC) donde tal cosa no aparece por ningún sitio, y al Decreto 137/1984 donde se ordena un calendario rotatorio durante todos los días de semana, sino que queda muy claro (negro sobre blanco) que el cumplimiento de las jornadas de unos (EAP) y el respeto de los descansos de otros (PEAC), a pesar de ser imperativos legales, les importa a esos gestores menos que nada, que es lo mismo que decir que los imperativos de salud laboral y de conciliación familiar, depende de para quién, y no son iguales -a pesar de la igualdad ante la ley-para todos los trabajadores de la plantilla. De manera que como resumen o epitome de dicha gestión (retrógrada) de una Administración que se dice progresista, cabe concluir que atender a la eficacia asistencial, a la salud laboral, o al interés público, nunca se les ha pasado -ni antes ni ahora- por la cabeza, ni está entre sus objetivos.

Como dichos viejos gestores ya llevaron en su día a nuestra atención primaria al desastre (inolvidable logro), podemos vaticinar sin mucho riesgo de error, que de nuevo nos llevan paso a pasito al mismo sitio.

Primero crean el problema (incumplimientos de jornada, falsas libranzas posguardia) y luego buscan soluciones extravagantes para camuflarlo.

Y la pregunta es: ¿Cómo es posible que gestores de la atención primaria que ya fracasaron en su día vuelvan a ocupar hoy los mismos o parecidos despachos?

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Publicado el 21 mayo, 2018 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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