España profunda, Larra eterno

Charlot

Si el “Vuelva usted mañana” de Larra hizo proverbial la ineficiencia de la Administración española de su tiempo, el “Vuelva usted dentro de ocho días” de la Atención primaria del SESCAM, ha hecho proverbial el fracaso de un mal modelo.

Si al hecho de que la Administración pública “progresista” le ha copiado los peores vicios y trampas a la empresa privada neoliberal (en cuanto al maltrato de los trabajadores se refiere), le sumamos ahora los recortes que como novedad decimonónica están de moda, y que generalmente se aplican donde más daño hacen, tenemos los condimentos necesarios para hacer un pésimo guiso y un mal papel.
Claro que eso no le importa a nadie salvo a los que lo sufren a diario: trabajadores y usuarios.

Los gestores chapuza suelen poner parches a situaciones que requieren un cambio de modelo. También es cierto que no suele haber enfrente nadie que se lo impida, ni a nivel político ni a nivel sindical. Esto explicaría que llevemos arrastrando en la atención primaria de nuestra Comunidad listas de espera inadmisibles en otro tiempo. Vamos de deterioro en deterioro.

Aunque los gestores tiren de parches con la facilidad con que se sacan un decreto de la manga (diga lo que diga la ley y la jurisprudencia), saben de sobra que la medicina que se requiere para esta enfermedad es un cambio de modelo.
Pero el cambio de modelo toca intereses muy particulares, y los intereses particulares en este país siempre han estado muy por encima del interés general.

Volviendo a la España profunda. Hay quien acaba curado de espanto a la segunda o a la tercera, yo no lo logro ni a la cuarta. Los relatos de horror y pesadilla que leo a diario en mi wasap corporativo (PEAC), me siguen produciendo tanto espanto como el primer día. Sobre todo en lo que se refiere a las jornadas maratonianas de trabajo que parecen programadas por un siniestro Mefistófeles.
El tal Mefistófeles se alimenta de salud humana en el ramo laboral, y engulle personas al ritmo de una máquina trituradora. Es una especie de “progresismo” inventado en el averno profundo, que progresa con la misma frialdad e indiferencia que una cadena de montaje. Entras por un extremo en forma de PEAC  (personal estatutario de atención continuada, ¡hasta suena bien!) y sales por el otro en forma de esclavo.

Y es muy propio de esclavos hacer 65 horas “seguidas” de trabajo sin rechistar. Algo de lo más normal. Hasta que se empiezan a hacer 72 horas “seguidas” de remo galeote en la bancada sanitaria de algún PAC del SESCAM (consultas a destajo), que indica que el tema ya se ha salido de madre y que algunos gestores incurren en graves faltas, quizás delitos.

En el wasap se puede leer hasta la descripción anatómica (no en balde somos sanitarios) de las lesiones que dichos calendarios de trabajo producen en unos trabajadores por otra parte indefensos. ¿Creen ustedes que esto les importa a los gestores y demás órganos anexos de prevención? Pues no.

Pero para montar un cortijo no basta una pata, de ahí que junto al remero galeote que todo lo sufre (por miedo a represalias) florezca el privilegio, o si suena mejor digamos “trato diferencial”. Pongo un ejemplo qué es la mejor forma de entender las cosas. Si un PEAC (esclavo oficial del modelo) incumple su jornada de trabajo legalmente establecida, generalmente contra su voluntad y por decisión ajena de los que des-coordinan sus turnos, tal incumplimiento (no solo involuntario sino impuesto) se le retrae en nómina como cantidad debida. Por contra, si eres de los que viajas en primera, tal incumplimiento de jornada no solo se consiente sino que se alienta. Obviamente tal incumplimiento de la jornada legalmente establecida, al ser en este caso abonada (he ahí la diferencia de trato), no tiene más remedio que degenerar en vicio y desembocar en listas de espera. ¿Entienden por que hablo de un mal modelo?

¿Faltan sustitutos o sobran falsas “libranzas”?
Ya me respondo yo mismo: las dos cosas.

Lo que no se entiende es que los mismos que apoyan un modelo nefasto que supone que se dejen de cumplir entre 300 y 500 consultas de las “obligadas” y “presupuestadas” por centro de salud y año, debido a la mal interpretada y peor gestionada “libranza” posguardia, consultas que sin embargo se abonan a su titular, se quejen de que faltan sustitutos.
¿Como no van a faltar?

Con ese modelo siempre faltarán. Ni en todo el globo terráqueo hay sustitutos suficientes para alimentar ese modelo. Lo que no es sustituible, porque es obligación presupuestada y abonada al titular, no se debe sustituir. Quizás entonces haya sustitutos suficientes para las libranzas legales (vacaciones, permisos…).

Vayan a un modelo guiado por el interés general y la razón. Vayan a un modelo que nos beneficie a todos, y sobre todo al usuario, vayan a un modelo madrileño, o navarro, o murciano, para organizar la atención continuada, pero no al extremeño que es más de lo mismo y aún peor. ¡Aprendan de la virtud ajena! ¡Desmonten de una vez por todas el cortijo!

El peligro de los gestores desatados es que no saben salir de un mal modelo si no es yendo a otro peor. Y en eso están según todos los síntomas. No dan para más. Temible septiembre nos espera.

Sentencia del Tribunal Supremo: El descanso postguardia no es libranza. 

 

 

 

 

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Publicado el 24 agosto, 2017 en Artículos y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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