Atención Primaria: Un modelo francamente mejorable

Cartel centro

 

La atención primaria de nuestra sanidad funciona las 24 horas del día, y esto es fundamental para el segundo nivel, el nivel hospitalario, porque si atendemos al número de asistencias que se prestan en esas 24 horas en nuestros centros de salud, todos los días del año, hay que reconocer que su labor es ingente.

Es un magnífico filtro que resuelve a un coste económico ajustado muchas demandas asistenciales que el nivel hospitalario no podría asumir. Por eso la atención primaria es una pieza fundamental e imprescindible del engranaje de nuestra sanidad, pero a veces esa rueda dentada con que se inicia todo el mecanismo se desajusta, y entonces toda la máquina chirría hasta poder llegar a descarrilar. El deterioro que observamos actualmente tiene mucho que ver con esto.

En ese “movimiento perpetuo” de las 24 horas de servicio de nuestra atención primaria hay en términos  generales dos franjas horarias definidas por una función distinta, la que atañe a la consulta ordinaria y la que atañe a la atención continuada o urgente (guardias). Cuando acaba una y se cierran las consultas, empieza la otra y se abren los PAC (Puntos de Atención Continuada).

Hay en cierto modo también un personal específico que con la misma categoría profesional y académica asumen esas dos funciones diferenciadas y esas dos franjas horarias distintas: el personal de consulta y el personal de atención continuada o PEAC (Personal Estatutario de Atención Continuada), y esto no solo por motivos de eficiencia sino también por imperativos legales respecto a la duración de las jornadas y la duración de los descansos que establece nuestro Estatuto Marco, así como la normativa europea de obligado cumplimiento. Cuando unos empiezan a descansar finalizada su franja horaria de trabajo, empiezan los otros a trabajar en su propia franja horaria. En un esquema que se presenta como ideal en el Estatuto Marco, las 12 horas de trabajo de unos se corresponden con las 12 horas de descanso del otro colectivo y viceversa.

Como vemos parece una danza coordinada que permite la “continuidad asistencial” de la atención primaria, cuyo hilo no se debería romper ya que cubre una demanda asistencial impredecible y contingente durante las 24 horas del día. Y aquí aparece ya un concepto que es clave en la atención primaria y en la medicina de familia: la continuidad. El Médico de familia es el médico de la continuidad.

La manera de coordinar estas dos funciones y franjas horarias, y a estos dos colectivos profesionales de la atención primaria (personal de consulta y personal PEAC), o dicho de otro modo, la manera de organizar y coordinar la atención en la consulta ordinaria y la atención urgente en el PAC, condiciona directamente la eficacia del primer nivel asistencial, de esa primera rueda dentada (la Atención Primaria) de la que depende todo el mecanismo de la asistencia sanitaria que presta el SESCAM. Por eso vemos cómo los distintos MODELOS que existen en las distintas Comunidades autónomas y servicios sanitarios para organizar la atención continuada y las urgencias de los Centros de salud, producen efectos tan dispares y tan importantes.

El SESCAM ha optado por el peor. El actual modelo de organización que implementa el SESCAM es altamente ineficiente tanto desde el punto de vista asistencial como desde el punto de vista económico, además de ser tóxico desde el punto de vista de la salud laboral para un amplio número de profesionales. Lo cual se paga en bajas por enfermedad y fuga de profesionales.

Al optar por romper el esquema propuesto como ideal por el Estatuto Marco y programar guardias largas de 17 o 24 horas de duración, distorsionando el equilibrio de las 12 horas de jornada máxima seguidas de 12 horas de descanso, obtiene las siguientes consecuencias:

La mayoría de las veces que los sanitarios de consulta (médicos y enfermeros) hacen guardia, y dado que la hacen en turnos de 17 y 24 horas, sin acotarse a las 12 horas de jornada máxima, al día siguiente se cierra su consulta. Esto supone que en un centro de salud donde 7 médicos y 7 enfermeros de consulta hacen guardia, se cerrarán a lo largo de un año entre 168 y 252 consultas de medicina y entre 168 y 252 consultas de enfermería, es decir que entre ambos colectivos se cerrarán entre 336 y 504 consultas, que no obstante se pagan. Esas cifras o similares habría que multiplicarlas por el número de centros de salud y PAC que constituyen la red de Atención Primaria. No hay manera más drástica e ineficiente de romper la continuidad de la Medicina de familia. Esto es lo que genera las cada vez más dilatadas listas de espera en atención primaria, clave de su deterioro, y con importantes repercusiones en las urgencias hospitalarias.

Si ustedes preguntan a los gestores del SESCAM por que organizan esto así, tan ineficazmente, tan en contra del interés general, no sabrán o no querrán darles la razón.

Esta es la opción peor y más arcaica. Luego existen otras más avanzadas y racionales.

Por ejemplo, en Madrid las consultas van por un lado con su personal de consulta específico, y las urgencias de primaria van por otro, también con su personal específico. Dado que el personal de consulta no hace guardias, las consultas no se cierran y permanecen abiertas todos los días. Comparen con las cifras de consultas cerradas que hemos puesto más arriba, y podrán intuir cuales son las consecuencias sin duda ventajosas sobre las listas de espera, la calidad de la asistencia, y el interés general.

Podemos referirnos todavía a otro modelo eficiente que podemos llamar “navarro”. En este otro modelo, el personal de consulta realiza rotativamente turnos de guardia cortos (hasta las 20 horas) tras acabar su consulta, y a partir de las 20 horas toma el relevo el personal específico de atención continuada. No solo son turnos más cortos y saludables (para unos y para otros) sino que se respeta el descanso de 12 horas que permite que el profesional de consulta al que ha tocado rotativamente ese turno de guardia corto, descanse y abra su consulta a las 8 horas del día siguiente. No se cierran consultas. Del cierre de ninguna consulta al cierre de entre 336 y 504 en cada centro de salud, hay una diferencia que se nota y repercute en las listas de espera y la calidad asistencial. Sin duda hay diferencia también en el buen uso del dinero público porque las consultas que se pagan, se han pasado de manera efectiva y real. No pasa lo mismo en el modelo arcaico del SESCAM, donde no es fácil calificar el hecho de abonar el desorbitado número de consultas que no se pasan.

No pregunten a los gestores del SESCAM por qué optan por el peor modelo, el más ineficiente y el más costoso, porque no les van a contestar. Es un enigma.

A pesar de ese enigma ellos saben que la jornada complementaria (guardias) es un DEBER que la Administración sanitaria administra, cuando tiene buen juicio, en base al interés general. Unas Administraciones administran ese deber bien y otros pésimamente. Lamentablemente el SESCAM está en este último grupo.

 

 

 

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Publicado el 11 agosto, 2017 en Artículos y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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