LAISSEZ FAIRE

Hay quien opina que la mejor manera y la más liberal de afrontar la corrupción, especialmente cuando esta es superlativa, como ocurre en nuestro país, es con indiferencia bovina.
Y que la manera más inteligente de enfrentar esta lacra, es con una tontez tan superlativa como la propia corrupción que se quiere combatir. Claro que no se trata de una tontez espontánea o innata, sino de una tontez aprendida o incluso predicada, un hacerse el tonto.

Lo cierto es que aunque la tontez sea tan sana, uno no puede dejar de percatarse, en los breves ratos de lucidez, que el apoyo a la investidura del gobierno de Rajoy fue el apoyo a la investidura de la corrupción. Y además, con pleno conocimiento de causa.

Lo benéfico de esta indiferencia, y lo saludable de esta tontez, es opinión muy extendida en nuestro país y de enorme éxito (de ahí el éxito de nuestra corrupción), pues incluso algunos profesores universitarios la defienden.

Argumentan estos que todo intento de corrección en esta materia peca de inmadurez (es propio de inmaduros tener buenas intenciones y altos objetivos), cuando no es fruto de la ignorancia, pues desconocer a estas alturas de la evolución antropoide el carácter incorregible del hombre, sin que medie manipulación genética, sólo instrucción moral, es propio de párvulos.

Defienden estos apologetas (o apolojetas, que diría Juan Ramón Jiménez), con indudable rigor científico, que todo intento de mejora (y los hechos parecen indicar que en nuestro país no se ha hecho ninguno) incurre en intervencionismo, en optimismo, y en algo mucho peor: en moralismo.
Moralismo que aunque sea de naturaleza laica o civil, nunca debemos dejar escapar del coto cerrado de las cátedras reglamentarias de la materia, de la misma manera que no se deben dejar escapar de los laboratorios los virus manipulados.

Proponen por tanto la indolencia y el adaptarse, como hacen los borregos, al hecho inexorable del pastor, y a la circunstancia incluso benéfica de los lobos.

Si el dinero es el dueño de la manada, es mejor aceptarlo y entrenar a los borregos para que lo sean con propiedad y con la cabeza alta… quiero decir, gacha.

Que esta actitud contemplativa fruto de una madurez avanzada que sólo la ilustración procura, agnóstica ya para cualquier ilusión civil, de lugar y rienda suelta a males (al menos en términos subjetivos) como el hambre infantil -que no es poca en nuestro país- la eliminación de derechos, el fortalecimiento de privilegios, la ruina del patrimonio público, o el desmembramiento y hundimiento del Estado, es una simple anécdota.

¿En qué consiste el “problema” catalán, al menos en su última recidiva, si no es en el triunfo de la acción disolvente de la corrupción?

Hay que decir, que esta nueva raza de hiperbóreos, de imperturbables espectadores olímpicos de las miserias humanas, no sufren ya ni padecen de perplejidad o de capacidad de escándalo, tal es su grado de adaptación al medio. Cuando no proclaman, mediante sofismas tan flácidos como sinuosos, que la corrupción debe considerarse una especie protegida que merece un esfuerzo de ocultación y camuflaje.

Decía Tony Judt en su obra “Algo va mal” (título que peca de moralista), y lo decía en 2010, con excesivo optimismo, que vamos a tardar mucho tiempo en volver a ver fanáticos del dios mercado en nuestro entorno inmediato, vistas las consecuencias de su prédica y de su práctica.

Yo diría que aquí, donde la libertad ha sido tan mal entendida que creemos que consiste en robar al prójimo, y siempre vamos con algo de retraso, vamos a tardar un poco más en dejarlos de ver.

Algún día, las cátedras de ética enseñaran, desde un punto de vista ni siquiera doctrinario ni “justiciero” (como se dice ahora para intentar acoquinar a todo el que no piense como el canon manda), que la libertad de uno acaba donde empieza la libertad del otro, y que robar, estafar, evadir impuestos, o utilizar puertas giratorias, no es liberalismo, sino pura inmoralidad.

Aunque suene a moralismo trasnochado, o a optimismo inmaduro.

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Publicado el 29 abril, 2017 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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