DIJSSELBLOEM

 

Saludo TroikaEl chiste

 

Ofender al Sur para ganarse al Norte en un momento en que su partido -símil socialdemócrata- se ha ido a pique en pago por los servicios prestados al radicalismo económico, y por tanto su goloso cargo de burócrata bruselense, pende de un hilo, era su intención última -según opinan algunos-.

La imprudencia lenguaraz de Dijsselbloem, interpretada en clave de estratagema política, o más que política, burócrata.
Que hay políticos que, más que políticos, parecen tuercas de un engranaje frío y hostil.

La xenofobia empieza por la topografía, se fortalece luego con la teología, y se remata al final con la tecnocracia, esa nueva fe que administra la austeridad ajena con mano de hierro, y la propia con blandura paradisiaca y escaqueo fiscal. Por no hablar de ese cotarro de salón que constituye la burocracia de altos vuelos, la más clasista y corrupta invención de la Europa post.

Dijsselbloem -el socialdemócrata holandés, que ya protagonizó alguna anécdota y gesto desabrido (como mirando de arriba a abajo) en Grecia que, además de cuna de la democracia, había sido también nación soberana hasta que la saquearon sus políticos, sobre todo del PASOK y de la derecha rapaz, homóloga del PP- es un paradigma de los tiempos que corren, un político símbolo de esta Europa desnortada y racista, una metáfora que por sí sola puede ilustrar no sólo el declive europeo, sino también la naturaleza del partido único que nos ha llevado a ese declive.

La situación griega era esta: unos dirigentes corruptos -mayoritariamente neoliberales, declarados o encubiertos- habían saqueado el país, y ahora los acreedores exigían que la población griega saldara la deuda contraída. Dijsselbloem -el socialdemócrata- supo enseguida de qué lado tenía que ponerse, para salvaguardar el puesto y sus contactos Vip.

Dice Dijsselbloem que en los países del sur (una circunstancia entre geológica, biológica, y moral) primero nos vamos de “fiesta” (debe escribirse en español) y luego pedimos el rescate.
Es decir, que gozando de buen clima y mucho tiempo por delante, lo nuestro es la “juerga” pertinaz, donde el sexo, las drogas, y el alcohol, no pueden faltar, para luego ya, con los ánimos más calmados, pedir financiación y auxilio a nuestros acreedores, los austeros hijos del Norte.

Pues que cada cual juzgue de la exactitud del cuadro descriptivo que propone el holandés.
Yo, de lo que si doy fe, es de que aquí el clima es mejor.

Puedo incluso decir, en nuestra defensa, que aquí en el sur no sólo hay playas y verbenas, sino también trabajadores nocturnos (bomberos, sanitarios, policías…), que no es lo mismo que vividores noctámbulos (necesarios también en orden a la poesía de la vida), y currantes que se desloman de sol a sol, sin que por eso vean amanecer antes un destino mejor, ni lleguen fácilmente a fin de mes.
Que de tradición propia nos viene la frase “pasa más hambre que un maestro de escuela”, y si de algo podemos presumir por estos lares, es de nuestros trabajos más precarios y de nuestros trabajadores más exprimidos y explotados, que casi vale por austeros. También quizás de nuestros dirigentes más golfos y corruptos, salvo honrosas excepciones. Que siempre es malo generalizar.

Admitámoslo: a trabajadores pobres, no nos gana nadie, aunque a dirigentes corruptos, tampoco.

Como decía recientemente Stanley Payne en una entrevista, los españoles lo resistimos todo. Encajadores, podríamos decir.
Otra cosa es que esto deba ser interpretado siempre y sin duda alguna como virtud, o signo de fortaleza y sobriedad. Que me temo que no.

No especifica tampoco Dijsselbloem, si este irse de picos pardos lo hace en comandita toda la nación, con coordinación de manada, o son sólo los primeros espadas y altos dirigentes (incluidos socialdemócratas y reyes borbónicos) los que han salido, por lo general, casquivanos y manirrotos.

Alguno justifica a Dijsselbloem (que culpa tiene el pobre de ser así) arguyendo que dice abiertamente lo que muchos piensan y se callan.
Pero el problema, con esta como con otras generalizaciones que intentan abarcar demasiado, es que a fuerza de laxas son inexactas.
Como si dijéramos: “todos los musulmanes son radicales”, o “todos los católicos son papistas y ultramontanos”, o “todos los españoles son juerguistas”, o “todos los occidentales son cristianos y creyentes”, o “todos los griegos viven del cuento”, o “todos los socialdemócratas son socialistas y demócratas”.

Sí que parece claro que para hablar con fundamento de austeridad, todo burócrata de Bruselas debería hacer la prueba de vivir (o sobrevivir), al menos durante un mes con un salario de currante español.

Sea lo que fuere de esta cuestión antropológica, y aunque en España nunca hemos sido rescatados (Rajoy dixit), como nunca fue vencida la Armada invencible, el caso es que De Guindos se ha picado y se ha dado por aludido y ofendido, ante las malévolas invectivas de Dijsselbloem.

No sabemos si se ha sentido aludido en lo de juerguista (no tiene cara) o en lo de rescatado, porque rescate, haberlo lo hay, pero sin haberlo.

Quizás sólo sea -el enfado de De Guindos- competición fratricida y burócrata por el puesto bruselense.

Vamos a celebrar el 60 aniversario del Tratado de Roma, no bajo el espíritu del humanismo europeo y su gran cultura, sino bajo el espíritu bancario y su gran mezquindad. Lo demás: la xenofobia, el racismo, el fascismo incipiente, viene de propina.

¿Era esto lo que buscábamos?
¿Es esto lo que nos unirá?

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Publicado el 23 marzo, 2017 en Artículos y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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