Animales

“También he sabido que en Alejandría, Egipto, un elefante compitió con Aristófanes de Bizancio por los favores de una mujer que era tejedora de guirnaldas”.

“Si me viera en la ocasión de exponer ante alguien la excelente predisposición para la obediencia y el aprendizaje que tienen los elefantes indios, etíopes o libios, esa persona podría pensar que me excedo en la pintura de la realidad, que trasmito consejas y que con rumores falsos pretendo cambiar el natural verdadero de esos animales, cosa que debe evitar todo hombre que guste del saber y se adhiera con ahínco a la verdad”.

“Yo, con mis propios ojos, vi cierta vez a un elefante que escribía con la trompa letras romanas en una tablilla, manteniendo un trazo recto y definido”. (CLAUDIO ELIANO / Historia de los animales).

 

Animales no son “los otros”, somos nosotros, es decir, todos los que somos animales. Todo bípedo implume debiera saber esto.

Claudio Eliano nos cuenta como los delfines, movidos de su buen corazón, salvaban náufragos, y como los hombres –algunos- respetaban a los delfines y les daban sepultura.

Sin remontarnos a nuestro compartido código genético con las plantas, nuestro íntimo y comprobado parentesco con todo ser vivo, debiera producirnos a nosotros que podemos -pues somos conscientes de ello- una cierta veneración, y determinadas reflexiones.

En primer lugar que esa dicotomía entre los animales por un lado y el hombre por otro, es falsa, y cuando se cosifica a un animal trazando una frontera infranqueable entre su naturaleza y la nuestra, se está falseando la realidad.

Evidentemente la ciencia y sus progresos han venido en nuestra ayuda y a iluminar todos estos aspectos de la vida, esclareciendo nuestro lugar en el mundo. Pero a Claudio Eliano le bastó Aristóteles y su buen talante, para admirar y respetar a los animales.

Desde un mismo origen, la vida se ha diversificado y nosotros somos una de sus ramas que, por privilegio, tiene conocimiento del árbol y concepto del todo.
Pero ese privilegio, ese conocimiento, impone obligaciones, es nobleza que obliga.
Habrá engranajes y mecanismos a los que no podremos sustraernos, pero habrá crueldades a las que sí.

Veo un video en Youtube en que un elefante tailandés de cuatro años pinta un cuadro.
Manejando su trompa como una mano, desliza el pincel sobre un lienzo, observado por su entrenador que le ayuda con la tinta. No puedo sustraerme a la fascinación que cada uno de sus gestos me produce, e involuntariamente pienso que estoy ante un niño grande, y en cualquier caso ante un ser sensible, ante un ser inteligente, ante un ser extraordinario.

Es un elefante que dibuja sobre el lienzo otro elefante, guardando las proporciones de la figura, perfilando con delicadeza y seguridad las líneas y los puntos (el ojo), al tiempo que, mientras su ayudante moja el pincel en la tinta o pintura, el aprovecha para dirigir jocosos saludos al personal.

Al final, cuando acaba, firma con su nombre: SUDA, y hace una reverencia. Se ha ganado el aplauso de todos y una recompensa.

Podría pensar que acabo de ver a una “máquina” muy bien entrenada, un admirable conglomerado de reflejos, pero todo parece indicar que su naturaleza no es muy distinta de la mía: también soy máquina y también estoy condicionado por reflejos.
¿Qué alma habita el interior de ese ser vivo? Lo ignoro.

Si sé que su especie se acerca y parece meditar ante sus muertos, y luego, resignados, se alejan y se van.

El elefante es un ser grande, imponente, como el toro, pero sus gestos pueden ser delicados y manejar su trompa como una mano.
El elefante puede ser fiero y terrible como un toro, pero también estar de buen humor, sentirse en buena compañía, y comportarse como un chiquillo. Puede amar y puede odiar, como nosotros. Sentir miedo y sentir angustia.
Tiene colmillos enormes, como el toro cuernos afilados, pero es capaz de pintar un cuadro.

No quiero imaginarme a SUDA en una corrida de toros en el papel principal: el de víctima.

Posdata: Un elefante pinta un elefante / https://www.youtube.com/watch?v=L6gW4CUzRHs

 

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Publicado el 21 octubre, 2016 en Artículos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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