Archivos diarios: 19 septiembre, 2016

Ethos y Pathos

Al final hay que concluir que el problema de España no es político, ni territorial, ni de mística identidad incomprensible, ni de inefable destino en lo universal, ni de enigma histórico, sino ético.
A pesar de ser abanderados de la fe, y cruzados de la ortodoxia (cualquier ortodoxia nos viene bien, la que se tercie; ahora lo somos, porque así cuadra, de la ortodoxia neoliberal y austericida), eso no oculta el problema esencial: tenemos un problema moral como la copa de un pino.

¿Ustedes se imaginan este país sin corruptos?
¿Dónde podríamos estar ahora si no se hubiera robado tanto dinero público y durante tanto tiempo?
Hagan cuentas y echen a volar la imaginación. Crean, por un momento, en un destino mejor.
Quizás nuestros jóvenes no tendrían que emigrar. Quizás tendríamos dinero para nuestra sanidad, nuestra educación, y nuestras pensiones. Bastaría no robar tanto para poder dar una vida más digna a nuestros dependientes.

Porque además, a este nivel al que nos referimos, no se roba por necesidad, se roba para el lucro y el exceso. Y además se roba a lo grande, en cantidades industriales, mediante cifras que al ciudadano medio causan vértigo.

Rajoy, al que le interesa mucho mirar para otro lado y quitar hierro al asunto, echa balones fuera diciendo que la corrupción está en la condición humana (ayer mismo se lo volví a escuchar, intentando explicar, así, su impotencia ante Rita Barbera, última etapa de una serie dilatada y flácida de impotencias). Esto le hace irrecuperable como político, porque pareciera que la condición humana va por barrios, y aquí en España (y sobre todo en su partido) más que condición humana es afición gozosa y perversa.

¿Cuántos aforados hay en Alemania?
¿No hay países en nuestro entorno donde un político dimite por copiar una tesis doctoral?

Así que esta corrupción que nos hunde, no es una corrupción a salto de mata. Es una corrupción organizada, planificada, gregaria, corporativa, tejida de complicidades y silencios, donde la condición humana no ha sido víctima de un arranque pasional, sino que se ha tomado su tiempo en elaborar un plan, en diseñar un clima, en entronizar un régimen.

¿De dónde procede la impotencia de Rajoy ante tanto corrupto como le acompaña en su dudoso y sinuoso camino?
Háganse esta sencilla pregunta.
¿Por qué en esta materia tan triste vamos del PP al PSOE, y del PSOE al PP, y vuelta a empezar?
Sigan preguntándose mientras les quede un hilo de voz, un resto de aliento cívico.

Lo que de verdad nos devolvería y nos reconciliaría con la condición humana, sería pensar en los dependientes, en los enfermos, en los niños que se tienen que educar, en los ancianos que recorren su última etapa ya sin fuerzas, antes de meter la mano en la caja del dinero de todos. Esa caja que se llena con tanto esfuerzo y se vacía tan rápido cuando se roba a manos llenas.

No es este un tiempo en que debamos buscar pasar página a toda velocidad. Es este un tiempo en que debemos leer la lección con parsimonia y detenimiento: este régimen está acabado.

Este país necesita echar nuevas raíces, más sanas, y eso sólo puede hacerse desde las urnas, expulsando de las instituciones mediante el voto a los corruptos.

A %d blogueros les gusta esto: