De un garbeo por el embalse de Guajaraz

El embalse de Guajaraz, en Argés (Toledo), a un tiro de piedra o paseo de pocos kilómetros desde mi casa, es uno de esos sitios especiales (tengo varios) donde el espíritu -siempre que el cuerpo acompañe- puede cargar sus baterías parpadeantes. Es esta una técnica antigua y poco complicada, que sin ningún aditamento sofisticado y casi a pelo, obtiene un rendimiento que se aproxima al equilibrio perfecto. Un lujo pobre de los que tantos dejamos pasar, porque no se venden en el supermercado.

Publicado el 5 febrero, 2016 en Ocurrencias y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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