¿Y esto es lo nuevo?

Ya dijimos recientemente (“¿Listas de espera en atención primaria?”) que en lo que hace a determinados aspectos de la gestión sanitaria en la atención primaria de nuestra Comunidad, lo nuevo se parece a lo viejo como dos gotas de agua, porque en definitiva, tras la alternancia esperada en los cargos de la administración sanitaria merced al relevo político, los vicios siguen siendo los que se acostumbraban en aquel entonces, luego, y ahora. De momento no hay sorpresas, ni nuevas formas o modos, solo relevo en los puestos del poder.

Por otra parte, en lo que aquí me quiero referir, no sirven disculpas, ni caben medias tintas, ni margen de confianza ante los primeros pasos de una nueva Gerencia, porque lo que entra en juego es la legalidad de las jornadas y la salud de los trabajadores, que se soportan en unas leyes con muchos años ya a sus espaldas, de obligado cumplimiento y perfectamente conocidas, demostrando ya desde el principio la nula sensibilidad de los recién aterrizados ante situaciones laborales que ni en el tercer mundo se darían por admisibles.

Y es más preocupante si cabe, porque dichas prácticas de gestión no provienen de una empresa fantasma, de un chiringuito desregulado cualquiera en línea de playa, sino de la administración pública y concretamente de la administración sanitaria de nuestra Comunidad, que en teoría y según ley es la que tiene por misión y objetivo velar por la salud de todos los españoles, incluidos los trabajadores sanitarios.

No deja de ser sintomático que para celebrar la fiesta de la democracia y del estado derecho, cuál son las elecciones generales, sometamos a los trabajadores de un puesto de trabajo tan sensible y responsable -como son los servicios sanitarios de urgencias- a jornadas ilegales. La forma que ha escogido la gerencia de atención primaria de Toledo para gestionar el derecho de sus trabajadores al voto es ponérselo difícil, vulnerando la legalidad vigente de las jornadas y/o no sustituyendo los puestos de trabajo de los sanitarios que tenían derecho a votar. Mal empezamos.

El artículo 51 del ESTATUTO MARCO (Ley 55 /2003 del personal estatutario de los servicios de salud), dice: “El tiempo de trabajo correspondiente a la jornada ordinaria no excederá de 12 horas ininterrumpidas. No obstante, mediante la programación funcional  de los centros se podrán establecer jornadas de hasta 24 horas para determinadas unidades o servicios, con carácter excepcional…”

A contrapelo de todo esto y en manifiesta ilegalidad, las Instrucciones que remite la Gerencia de atención primaria de Toledo con fecha 14 de diciembre de 2015 a los centros de trabajo para garantizar el ejercicio del derecho al voto de los sanitarios el día de las elecciones (20 de diciembre), dicen: “Como en ocasiones anteriores, el personal que esté designado para realizar la guardia del domingo 20, dispondrá hasta las 12 de la mañana para poder votar”. Y luego complementa: “De las 8 a las 12 de la mañana, el servicio será atendido por los profesionales que hayan realizado la guardia el día anterior”.

Hay que aclarar que la guardia del día anterior es la del sábado 19, y que por tanto el sanitario (médico o enfermero) al que se le suman (al no sustituirle en su puesto de trabajo) 4 horas más de trabajo (8 a 12 del día 20) ya lleva a sus espaldas 24 horas de duro trabajo (incluida noche), que junto con las que se le añaden hacen 28 horas de trabajo continuado y de responsabilidad sobre la salud ajena (la suya propia no cuenta ni para Gerencia, ni para sindicatos o servicios de salud laboral) en un servicio de urgencias que lo mismo puede requerirle para asistir una urgencia vital como para atender un accidente de tráfico. Sobra decir también que las elecciones generales son un evento planificado y conocido con antelación suficiente como para considerarlo un imprevisto.

Hay que considerar además que en varios de estos servicios de urgencias se precisa del trabajo coordinado de dos equipos (constituido cada uno por un médico/a y enfermero/a) en orden a cubrir la simultaneidad de las urgencias graves que sistemáticamente se producen dado el alto nivel de demanda y las listas de espera que arrastran los médicos de cabecera por la forma en que se organizan sus guardias. La manera de solventar la papeleta (del voto) que las Instrucciones mencionadas dictan, es la siguiente: “En los PAC donde presten servicio dos o más facultativos y dos o más enfermeras/os, deberán turnarse entre ellos para ausentarse con objeto de acudir a votar”. Es decir, que tampoco se sustituye ni se cubre el puesto asistencial del que va a votar, y que sea lo que Dios quiera.

Sin duda, el carácter ROTATIVO de los turnos de trabajo en el calendario de guardias de los sanitarios no responde a cuestiones estéticas de simetría como en el Arte, sino a razones más profundas, saludables, y de peso, con consecuencias evidentes no sólo en estos trabajadores sanitarios, sino también en los pacientes que son atendidos por ellos. A pesar de que el artículo 6 del Decreto 137/1984 de las Estructuras Básicas de salud impone ese carácter ROTATIVO, esta Gerencia como las anteriores se pasan dicha rotación por el arco del triunfo. La REGULARIDAD y el ritmo en la distribución de las jornadas de trabajo y periodos de descanso, es un imperativo no solo legal sino también fisiológico de salud. Clama al cielo que haya que recordar esto a una Administración sanitaria.

La DESREGULACION aplicada a la economía y las relaciones laborales tiene un olor inconfundible. Como a pesticida. La iniciativa privada y semioculta es muy forofa de este tipo de prácticas ácratas y libertarias (neolibertarias). La Administración “pública”, que es muy “suya” desde el entusiasmo neoliberal del bipartidismo triunfante en adelante, no tardó en copiarle el estilo a la empresa privada fuera de control, invocando imperativos de eficiencia, tan eficiente como fumigar un invernadero con los trabajadores (esclavos) dentro. Incluidas trabajadoras embarazadas. Para que luego digan que en España no somos emprendedores. Estamos aquejados de un progresismo a la violeta, de bastante colorín y diseño, pero en el fondo bastante revenido y cutre.

En resumen, que pensaba uno en su inocencia incurable que era personal estatutario (según Estatuto y nombramiento) y resulta ser personal de cortijo (según gestión), en un escenario que recuerda mucho a la “escopeta nacional” de Berlanga, con marqueses escopeteros y mozos ojeadores. No hay manera de quitarse el pelo de la dehesa. Por mucho que corramos, no alcanzamos la modernidad.

Tal como fuimos inventores de una figura laboral que pasara a los anales de la barbarie -los sanitarios de “refuerzo”-, le vamos ahora a la zaga a ese invento en el caso del personal sanitario PEAC, con técnicas de gestión de “High School”.

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Publicado el 22 diciembre, 2015 en Artículos y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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