Los deportes homínidos

RotoIdentidad

Los deportes homínidos son tres: el patriotismo, el racismo, y la religión, de la misma manera que los enemigos del alma son cuatro (tres según la Iglesia católica, apostólica, y romana): el mundo, el demonio, la carne, y (cuarto) la estupidez que tiene ideas tan nocivas y raras sobre los anteriores.

Nosotros mismos somos parte del “mundo” y estamos hechos de “carne”, y el “demonio” es un fantasma muy útil para el mejor gobierno de la república y sus rebaños. Tiene la misma genealogía que el coco y el hombre del saco, tan viejos que ya cobran trienios, tan infantiles que usan pañal.

¿Podemos ser enemigos del mundo que nos engendra? ¿Podemos ser enemigos de nuestra propia carne que nos sostiene?

Dice Trueba, con la razón que le da su inteligencia intuitiva, que no se ha sentido “español” ni durante cinco minutos de su vida (y los fariseos de la cuenta en Suiza ya tiran de piedra y mortero). Lo declara nuestro cineasta (nuestro y de todos) como sentimiento muy íntimo. Casi en el mismo sentido podría yo decir que no me he sentido “religioso” ni cinco minutos de la mía, pues apenas abiertos los ojos a la consciencia primera (gateando en mi más tierna infancia) ya me sentía “uno con el Todo” sin límites en mi confianza infinita, mientras que por lo general la religión al uso (cosas de adultos) va de desconfianzas y banderas, de exclusiones y guerras santas, de herejes, de himnos, y de fronteras (entre el creador y la criatura, entre el más acá y el más allá, entre los que se pierden y los que se salvan, entre los que interpretan y venden a Dios y los que han de comprarlo, sumisos y callados).

¿Tan difícil es sentirse –sin dejar de ser excelente persona- ajeno a la marca España “institucional, oficial, y hereditaria”?
Al contrario, es muy fácil, y hasta el propio Lope de Vega lo reconocía: “España es madrastra de sus hijos verdaderos”. Que probablemente son sus mejores hijos.

No en vano, casi podríamos afirmar sin temor a errar que España es la nación que más exiliados ilustres ha producido desde 1492 (o antes) hasta la fecha. Y los exiliados y emigrantes, caminan de nuevo. Será que la necesidad, la desesperación, o el desencanto, son poco patrióticos.

Todo un derroche. Toda una constante de nuestra historia.

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Publicado el 8 diciembre, 2015 en Artículos y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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