Hilaridad

“Tres asociaciones de jueces y una ONG de derechos humanos piden a la relatora especial de la ONU sobre la independencia de magistrados y abogados, que intervenga ante los ataques a la independencia judicial en España. Los firmantes esperan que se dirija al gobierno español para pedirle explicaciones, así como que realice una visita a España para analizar las trabas a la independencia judicial que existen en nuestro país” (Cadena Ser, 26-11-2014).

¿Cuál es el problema de España?, por mencionar sólo uno de ellos.

El problema de España es la hilaridad.
Es decir, el problema es que Rajoy denuncia “escandalizado” presiones de la Generalitat a la justicia, y media España se mea de la risa.
Y la otra media se la traga (la risa) en un sapo que cría veneno.

El problema es que Rajoy se autoproclama campeón de la “economía con alma” y la carcajada ya se tuerce en mueca amarga, como de frenopático con recortes en medicación.
Hay más alma en esos frenopáticos que en su economía.

El PP, que podría escribir toda una enciclopedia del enredo jurídico, toda una serie de historias fiscales para no dormir, se escandaliza muy sentidamente, y media España ya no sabe si lo que se rueda en este patio de Monipodio es una comedia, una tragedia, o un reality show.
De lo que no cabe duda es que el escenario es una feria con el premio trucado, y los feriantes -pasados de copas- se intercambian sobres y papelinas.

Que aquí nunca antes (de los independentistas) hubo esas cosas tan feas de la presión a la justicia, proclama el Régimen cuyos expertos en mercadotecnia y “chuches” para adultos a medio formar, extraen una idea del “cliente” propicio (y víctima propiciatoria) de los programas del Gran Hermano.

¿Pues tanto tiempo hace que Felipe González y demás “progresistas” acompañaron en procesión “medioeval”, en danza macabra, a los responsables de la guerra sucia y los escuadrones de la muerte, reivindicándolos frente a la justicia?
¿O que se repartían favores Botines y Zapateros? ¿O qué se “negociaban” –en el Madrid de la Esperanza- aprobados, a cambio de nada, para hijos torpes de magistrados decentes? ¿O que se intercambiaban, como cromos, privatizaciones y puertas giratorias?

Parece que fue ayer cuando tocábamos la luna, pero el problema es que España, en su régimen ultimísimo, tiene ya un sedimento más espeso y pegajoso que la caspa franquista, o que el sindicato vertical con estratos del precámbrico.

Chochea y se le mantiene, muerto en vida, conectado a los tubos.
Incorrupto en medio de la corrupción. Decrepito en plena juventud.

El problema es que ya no caben más maquillajes, ni más lifting, ni más cadáveres bajo la alfombra o enterrados en cal.  El problema es que estamos coronados por un estiramiento de piel, incapaz de cubrir la falta de ideas y el exceso de cochambre.

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Publicado el 14 octubre, 2015 en Artículos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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