Deshielo (Viernes, 2 de octubre de 2015)

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Abrí en mi navegador la primera página del periódico (uno de los más importantes del país) esperando encontrar enseguida, resaltada en grandes titulares, la información que buscaba, pero no. Ni rastro, prima facie, de la noticia en cuestión. ¿Cómo era posible?

Lo que allí se ofrecía, muy arriba, llevándose la “pole” de la actualidad, los grandes titulares y la macro foto, era un presidente de comunidad autónoma, al que, según rezaba el titular, se le había “congelado” la sonrisa (tras ganar unas elecciones).

Y efectivamente, en la foto no aparece el presidente catalán muy ufano. A diferencia de Rajoy, que irradia una alegría enigmática (no se sabe qué tipo de ideas la sostienen) además de contagiosa, y al que en las elecciones mencionadas le han dado un buen repaso. ¿Será este el motivo de su alegría?

Aunque en definitiva, ambos están presos de una especie de maleficio en que la esclerosis tiende al rigor mortis.

Sin embargo, lo que para mi constituía la gran noticia (¿no era evidente para todo el mundo?), era otra cosa, era justamente lo contrario: un deshielo.

Según acababa de comunicar la Nasa, algo se había descongelado en Marte, y “rezumaba” en la superficie corriendo ladera abajo en alegres regueros que mojaban los montes del planeta vecino, cambiando su color de amarillo seco a marrón húmedo: se trataba de ¡agua líquida!, en forma de salmuera, y era esta sal (nos decían los científicos) la que actuaba como anticongelante y permitía que el líquido elemento, que constituye el 65% de nuestro cuerpo, se deslizara por las laderas de Marte, incluso a temperaturas bajas.

Flujos que se suceden en la actualidad de manera cíclica, sujetos a un ritmo estacional en que las altas temperaturas del verano marciano desatan el fenómeno. ¿No es extraordinario?

Cierto es que deslizándome en caída libre hacia abajo y hacia la derecha a lo largo de la primera página consultada, encontré, casi arrinconada en un titular raquítico y pobre, la novedad del agua marciana (confirmación mediante “evidencia espectral” de especulaciones previas), noticia que sin duda no merecía, a mi juicio, ese ínfimo puesto en el ranking.

Después de todo, a Más nos lo han embutido con cuchara cada día y cada noche de los últimos ¿cuantos años van ya?
Lo tenemos muy visto (tanto como a Rajoy) mientras que en Marte no corre el agua todos los días (o eso creíamos).

¿El significado o la importancia de todo esto, que justifique eclipsar nuestras pequeñas miserias provincianas?:
Puede inferirse que si el agua marciana que fluye se demostrara como auténtica “sal de la vida”, como soporte eficaz de la vida en el planeta rojo, quizás en forma microscópica y bajo la superficie (a lo cual se otorga ahora una gran probabilidad), el tema daría no sólo para varias tertulias de rigor sino incluso para varias legislaturas de postín.

¿Ni siquiera entonces declinará nuestro orgullo fratricida?

¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Estamos solos?
Son preguntas que puede hacerse tanto un catalán como un castellano, siempre que sean capaces de elevar la mirada por encima de sus banderas y reconocerse como unos pobres hombres bajo un mismo cielo.

Artículo en prensa

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Publicado el 5 octubre, 2015 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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