MODAS

Hay que reconocer que llegados a una edad de sosegado desmerecimiento, las modas nos resbalan, o (si se prefiere) nos atraviesan, trasparentes a todos sus efectos, con crueldad indiferente a nuestra indiferencia.

Y no es raro que en este estado de catatonia incivil, atentos a nuestra voz interior (que no dice mucho) e hipnotizados por el espejismo del tiempo (que tampoco habla demasiado), nos lleguen noticias de una moda cuando ya no lo es.

Esto de un tiempo a esta parte, me pasa mucho, para bien o para mal, sea preocupante o síntoma de salud.

Me siento como varado en la playa de Robinson Crusoe, y lo más inquietante, al decir de los que me quieren, es que no me importa.
No es un naufragio, es una falta de interés. No es una perdida, es una conquista.

Porque a fin de cuentas (y esto es lo esencial) ¿que nos aporta toda esta vorágine de eventos que marcan tendencia, modelos estéticos, ritos de comportamiento y códigos de socialización que nos venden como humo y circulan como bólidos?
Muy poco, como no sea la posibilidad de camuflaje, la oportunidad de enajenarnos por inmersión en la actualidad y el anonimato de la masa. Y esto no se lo deseo ni a mi peor enemigo.

Viene todo esto a cuento (sea o no importante) porque leía yo hace pocos días un titular, de cuya verdad no puedo dar fe, que anunciaba la muerte del “hipster” y el nacimiento de un nuevo “tipo social”, cuyo nombre exacto no logro recordar.
Lo cual vino a recordarme, para subrayar mi extravío, que llevaba mucho tiempo viviendo (quizás incluso meses) sin saber que era un “hipster”.

Con esa curiosidad científica que me caracteriza, me puse a buscar el titular mencionado en Google, y de primeras me tope con uno parecido pero fechado en agosto de 2014 y no en julio de 2015, disonancia cronológica que en un contexto de aparente similitud de mensaje, ponía de manifiesto que o bien la muerte del “hipster” (sea lo que sea esto) no había sido rápida, o bien (y esto es lo mas probable) que hay mas profetas que gente sensata.

El titular de agosto de 2014 decía: “Muera el hipster, larga vida al twee”.
Mientras que el titular que yo intentaba refrescar en mi memoria inmediata, acuciado por la mas rabiosa ignorancia (fechado en julio de 2015) rezaba: “El hipster murió, abran paso a los yuccies”.

Más allá de ilustrarles compartiendo con ustedes que los “yuccies” son una especie de cruce mendeliano entre el “hipster” y los “yuppies”, no quiero desconcertarles con otro titular fechado en mayo de 2015 que vaticina: “Nueva tendencia: los hipsters dejan paso ahora a los muppies”.

Saquen sus propias conclusiones.
A poder ser en castellano.

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Publicado el 21 julio, 2015 en Artículos y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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