CÍRCULO VICIOSO

Volvía a ver hace poco “La Escopeta Nacional” de Berlanga, y me parecía estar en el Madrid de “La Púnica” y Esperanza Aguirre, o en el Toledo de Cospedal.

Como si un disparo perdido, desde un maletero repleto de billetes o porteros automáticos, se hubiera cargado la flecha del tiempo antes de asistir a maitines.

No se si Berlanga estaba “indignado” o tenía una mala leche muy fina y bien informada. Lo cual ya es mérito, porque en sus tiempos la mordaza de Damocles pendía amenazante sobre el cuello de los periodistas infieles al rosario.

Más o menos como ahora, si dejamos que el ministro Catalá pase de la sonda táctil a los hechos confirmados, rematando la tarea ya adelantada por su gobierno amordazante en el acoso y derribo de nuestra siempre incipiente democracia laica.

Al decir de los expertos en encuestas (que son los que las interpretan después de cocinarlas) el futuro nos promete pasado, un círculo vicioso, un eterno retorno de lo mismo y menos novedoso que constituye nuestro destino singular.

Singularidad oculta en el fondo de nuestro gran agujero negro en forma de embudo, del que nada escapa ni nada nace, ni siquiera la luz.
(Tengo el día pesimista y cuántico, advierto).

De esta manera, su poder gravitatorio, capaz de paralizar y atrapar fotones (que es como encadenar el fuego o chamuscar las alas de un ángel), nos hace invisibles, previsibles, repetitivos, inmóviles y obedientes autómatas. Tal como fue, será. Nuestro horizonte de sucesos es una foto fija. Eso dicen las encuestas en lo que se refiere a nuestra mecánica histórica y social.

Por eso es tan importante estudiar la historia de este país. Porque estamos condenados a repetirla una y otra vez. Eternidad inmóvil. Eternidad muerta y empaquetada en un maletero.

Precisamente ayer, veía en el documental “El imperio de las hormigas” la trampa en forma de embudo que la Hormiga león (Macronemurus Appendiculatus) utiliza para absorber a sus víctimas hacia su agujero mortal.
¡Que siniestro y mecánico es a veces el mundo de lo más pequeño!
Pues muy parecido es el nuestro: tanto por lo frío de ese proceder depredador, como por la absorción de libertades que conlleva todo lo mecánico.

Esa rémora gravitatoria, ese peso vital, esa artrosis histórica, esa transición inmóvil hacia ningún sitio, condiciona no sólo nuestro “tempo” evolutivo (“largo” y “lento moderato”), sino también su sentido y dirección. De manera que en el árbol filogenético y genealógico de la evolución cultural y política, siempre nos andamos por las ramas. Concretamente las ramas más cortas y de menos recorrido.

Somos fieles partidarios de los callejones sin salida.

En cuanto al “tempo”, es obvio que si estuvimos esperando un par de siglos la Ilustración del siglo XVIII, y tragamos durante 40 años con el fascismo derrotado medio siglo antes en Europa (aún seguimos esperando a Voltaire y a los aliados) es que no tenemos prisa ni intención de cambiar.

Esto lo vi muy claro ayer en la TV cuando un diputado del PSOE preguntaba al ministro Montoro si le parecía coherente (añado yo, decente) que un ciudadano multado por tráfico con 100 euros, vea publicado su nombre para escarnio público, y sin embargo los que han defraudado millones a toda la nación, responsables concurrentes en el malestar social de tantos, sean protegidos como tiernas e inocentes criaturas de los rayos del sol, gracias al anonimato solidario y el refugio corporativo que les proporciona nuestra Administración viciosa en sus extrañas leyes.

En la línea a que nos tienen acostumbrados, el ministro Montoro (fiel reflejo del gobierno del que forma parte) tan hábil en hablar y callar, en largar y ocultar, en responder con preguntas y en contestar sin que le pregunten, lejos de responder a lo que se le preguntaba, interrogó a su vez a su colega del PSOE si le parecía más ético, decente y loable que todo el turbio asunto de la amnistía fiscal entre colegas y amigos, la nula intención de descubrir ese fraude y recuperar esos dineros de la que los sucesivos gobiernos del PSOE pueden hacer gala (y lo decía Montoro, como si fuera el y no los que vienen apretando, Falciani por medio, el protagonista de esa indagación).

En definitiva: “Y tu más” (de lo mismo).
Que sí por ellos fuera, estábamos y estaremos en lo de antes: fraude y anonimato. Primero tu, luego yo. Y viceversa.
Cualquier cosa menos Ilustración y luces.

Al fin y al cabo, se deben al mismo dueño.

Y no les importa dar ese espectáculo en público y de cara a la galería. Tanto nos desprecian.

Dicen los expertos en encuestas que el bipartidismo, al día de hoy (que es un día más de nuestra viciosa eternidad civil), lejos de pedir perdón ha resucitado tocando a rebato y con las impunidades renovadas.
Los “novatores” (esos heterodoxos que no tragan), sin embargo, están de capa caída. Su luz se disipa y se distrae. Tanta es la fuerza de la sombra de este agujero, que la oscuridad reinante les atraganta y les deprime. Como Don Quijote, están melancólicos.

Y es que tanto corrupto por día, no alegra precisamente.

¡Ánimo! ¡La razón (aunque no la fuerza bruta del dinero) está con vosotros!

Ese bipartidismo de partido único, en el que cualquier progresista o liberal coherente barruntaría totalitarismo (por mucho que se maquille la cosa), lejos, muy lejos de acoquinarse (inmune como es a cualquier intención ética), nos ha contagiado.

Y es que nada se contagia tanto como la parálisis.
Nada contamina tanto como la corrupción.

Y así vamos: extraviados en nuestro desierto y caminando en círculo.

Anuncios

Publicado el 30 abril, 2015 en Artículos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: