SERES HUMANOS “NORMALES” Y LOS DEMÁS

Midiendo craneo

La verdad es que Rajoy y asociados no paran de prodigar a borbotones su rico discurso. Están que lo desparraman.

Como sigan a este ritmo se van a quedar sin ideas, aunque lo cierto es que no les importa mucho porque, como ellos mismos manifiestan, nunca las han tenido y lo suyo no son las ideas sino la acción.
Claro que darse a la acción sin ideas que la guíen, es más imprevisible y menos fiable que un pollo sin cabeza o que un legionario pasado de copas.
Y bien que lo sabemos los demás.

Lo malo es que además de tenerlos conocidos y padecidos por sus acciones (el que más y el que menos sabe de qué estoy hablando), sus últimas declaraciones ideológicas nos están aclarando, si cabe un poco más, la estructura mental de donde brotan aquellas. Porque ideología e ideas si que tienen, pero son tan poco agraciadas que no les gusta mostrarlas en público.

Por eso justamente ahora, un poco antes de las elecciones, se han puesto por encima a modo de camuflaje, unas cuantas ideas “sociales” completamente ajenas a su verdadero sentir y a su malhadado obrar, y claro, se nota que son postizas.

Ocurre que involuntariamente, quiéranlo o no, a veces por distracción o en el calor del debate y el fogoso discurso, se les mueve la peluca hacia la oreja derecha, y queda allí enganchada cual pendiente descomunal y piloso, o se les desprende la prótesis y se les remueve la silicona en medio del mitin, de manera que su apariencia se desinfla y la verdad surge.

Si apenas hace unos días era el distraído y militante gobernador del Banco de España el que ponía cara electoral y apellido económico al “patriotismo”, haciendo propaganda electoral a favor del recorte y la asfixia de los que menos medios y culpa tienen, de manera que el silogismo sólo podía completarse colocando en el bando de los antipatriotas y “afrancesados” a los que reclamen más justicia, más decencia, más control de golfos, y mejor reparto de austeridades, ahora ha sido Rajoy, el de los mensajes de ánimo a todo golfo que se precie, el que ha puesto frontera a lo humano, profundizando si cabe un poco más (al nivel de lo verdaderamente esencial: lo humano), su conocida y rancia teoría de clases, debiendo concluirse por su forma de ver las cosas y entender el mundo, que el que no es golfo (como ellos) no pertenece a la raza humana “normal”.

En esto me ha recordado aquella sorprendente y reveladora salida de González Pons, cuando pillados in fraganti en sus golferías no encontró mejor forma de defenderlas que decir: “Somos como todos”.

Así de humanos. Así de normales. Así de patriotas.

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Publicado el 12 abril, 2015 en Artículos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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